Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
Tumbling: Modalidad de ejercicio dónde se requiere un trampolín individual para realizar rutinas que consisten en ejercicios aeróbicos y anaeróbicos que permiten tonificarte y fortalecer tu sistema cardiovascular. (Vía mi deporte)
Bosu: La clave de este tipo de ejercicio es que se basa en un entrenamiento deliberado del equilibrio. Al realizar los ejercicios sobre una plataforma inestable, se implica a todos los músculos del cuerpo para mantener la postura, lo que tiene como consecuencia su tonificación por contracciones involuntarias. (Vía GuíaFitnes).
NEE (Necesidades Educativas Especiales): Término usado en Educación especial para referirse al conjunto de medidas pedagógicas que se ponen en marcha para compensar las dificultades que presenta un alumno al acceder al currículo que le corresponde por edad, las cuales pueden ser permanentes o temporales y por diversas causas como pueden ser discapacidades, trastornos de conducta, altas capacidades o integración tardía en el sistema educativo.
"El mundo es muy impredecible, las cosas pasan de repente, inesperadamente. Queremos sentir que tenemos el control de nuestra vida, y en cierto modo lo tenemos, pero en cierto modo no. Estamos sujetos a las fuerzas del azar y la coincidencia". —Paul Auster.
CAPÍTULO 17
Alice lo tomó por sorpresa a Edward cuando cruzó la sala y lo sofocó en un abrazo. Mientras recuperaba el aire, observó que Jasper lo miraba con contrariedad desde el otro lado de la sala, pero Edward estaba aliviado porque la conversación con él había finalizado.
Volviendo su atención sobre su hermana, le dio una mirada recelosa por su acción afectuosa. "¿Eso por qué, Alice?"
"¡Porque tú y mi mejor amiga están intentándolo!"
Su mirada voló hacia la castaña quien le brindó una sonrisa cómplice. Le calmó ver que la animosidad en sus ojos seguía ahí, que eso no había cambiado después de su segundo beso.
Por un instante mientras hablaba con Jasper se sintió inseguro sobre si estaba listo para dejarla entrar a su vida si eso requería contarle su historia, aunque eso quedó en un segundo plano cuando recordó que estaban hablando de la mujer que lo había visto a través de sus defectos y errores. Podía confiar en ella.
"¿Qué más, Alice?" Bella le instó.
"Oh, cierto" ella recordó con desgana. "Voy a mantenerme al margen".
Edward se aclaró la voz y le dedicó una mirada suplicante a su hermana. "Realmente te agradeceríamos eso".
Alice amplió su sonrisa un poco más.
"¡Estoy tan feliz de que ustedes estén dándose una oportunidad!" exclamó, dando un salto en su lugar. "Solo necesité unos segundos para darme cuenta de que, con un poco de ayuda, mi ayuda, algo bueno iba a surgir entre ustedes".
La sonrisa de Bella vaciló al observar a su amiga, sin entender a lo qué se refería. "¿Qué ayuda, Alice?"
Ella no respondió de inmediato, solo miró a su hermano con titubeo. Él estaba tan voluble que su recelo se convirtió en hostilidad.
"¿Qué ayuda, Alice?" le preguntó con una exigencia que causó que su hermana se encogiera en su lugar, pero ni aquello lo hizo sentir consideración por ella. Su silencio solo empeoró su humor. "¡Carajo!, ¿de qué estás hablando?"
Jasper le frunció su ceja y se colocó frente a su novia.
"No le hables así".
Él lo ignoró y buscó la mirada de su hermana, sin importarle que estuviera escondida detrás de su amigo. "¿Qué hiciste?"
"No es nada malo, Edward" aseguró ella.
"Edward, dale la oportunidad de explicarse" le pidió Bella, colocando su mano sobre su hombro para detener las palabras que estaba por decir.
Presionó los labios y se quedó en silencio para mirar a su hermana especulativamente. La conocía tan bien para saber que lo que estaba por decir no era nada despreciable, pero sí que no le gustaría o de lo contrario no actuaría como si temiera su reacción.
"Los vi" dijo ella con cautela, aunque su mirada voló de Bella y se quedó fija en su hermano. "Los vi tropezar en Andy´s cuando aún no se conocían y en esos segundos noté un intercambio especial entre ustedes. Le pedí a Bella que se acercará a ti después del festival navideño porque confiaba en que te ayudaría a retomar tu vida".
"Me pediste ser una amiga para tu hermano" ella recordó con desconcierto. "Edward conoce esa parte, incluso tuvimos una discusión, aunque llegamos a un acuerdo".
Centrándose en el cuadro detrás de ellos, ella asintió con nerviosismo.
"Eso dije, pero mi plan era juntarlos" confesó. "Pensé que, haciendo que pasaran tiempo juntos, lo demás iba a venir fácilmente. En realidad, convencerlo de ser el suplente del profesor de música fue el primer paso, lo que los ayudó a conocerse de manera oficial. No tuve nada que ver con que te ofrecieran el puesto hasta fin de curso, pero sí con que pasaran tiempo juntos después de eso".
Bella estaba perpleja, comprendiendo al fin que Alice la había manipulado con la excusa de ser amiga de Edward. No podía mirarla sin sentir vergüenza por sí misma, pero quiso asegurarse de que hubiese escuchado bien.
"Tu plan nunca fue que tu hermano y yo fuéramos amigos" repitió mirándola con incertidumbre. "¿El cine? ¿La acampada?"
Alice asintió.
"¿Hiciste todo eso para que Isabella y yo termináramos juntos?" le cuestionó Edward con seriedad. "¿Es por eso que ahora estás tan feliz? ¿Por qué tu plan funcionó?"
A la castaña no solo le dolió que su amiga no hubiese tomado en cuenta sus sentimientos y decisiones para actuar con base a un plan, también la lastimó que Edward volviera a llamarla por su nombre completo porque eso señalaba que estaba distanciándola.
"No lo hagan sonar tan planeado" les pidió Alice con ansiedad al reconocer su descontento por lo que había hecho. "Planeé las salidas con la esperanza de que sucediera, sí. Pero cuando Victoria y Jacob aparecieron en escena me olvidé de aquello porque la certeza de que funcionara desapareció".
Bella tomó un respiró cansado y la miró con reproche.
"Alice, en este momento todo se ve planeado".
Ella solo estaba viendo superficialmente su implicación, pero Bella y Edward habían concluido que sin su intervención muchas situaciones entre ellos se hubieran dado de otra forma, en especial los momentos complicados y hostiles.
"¡Solo los puse en el mismo lugar! ¡No tengo nada que ver con lo que ustedes han llegado a sentir por el otro!" manifestó con inquietud.
Edward la miró con dureza.
"Es difícil creerte, en este momento no sé cuáles fueron tus límites".
Alice miró hacia Bella con ansiedad. "No lo hice con malicia".
Ella estaba mordiéndose el labio sin saber qué hacer. Temía tanto que Edward estuviera confundiendo lo que sentía por ella, que jamás imaginó que alguna vez terminaría dudando de los suyos. Pero ahora, de repente, todo había empezado a escucharse dudoso y lo que sentía por Edward se volvió incierto.
"Necesito… necesito pensar en todo y, por ahora, solo quiero irme".
Los ojos de Alice se llenaron de lágrimas cuando su amiga no la miró al hablar. Bella le dio a Edward una mirada que le decía que necesitaba reflexionar en todo, pero eso fue todo. Él la vio marcharse de la casa, entendiéndola porque sentía lo mismo: necesitaba absorber la situación y pensar sobre cómo lo sobrellevarían.
Su hermana dio un paso hacia él, mirándolo con angustia.
"No quería que esto sucediera, Edward" dijo y él le sonrió con escepticismo, indicándole que no le creía. "Tienes que creerme, nunca intenté manipularlos".
Ignorando el ruego de su hermana, y alejando su malestar porque Bella se hubiera ido, la miró con resentimiento.
"Lo hiciste, Alice, no puedes justificarte" estableció, endureciendo más su mandíbula. "Ya no eres una niña que puede lograr lo que quiere poniendo los elementos en el lugar y momento indicado".
"Eso no fue…"
"Di lo que quieres, la verdad es que no solo manipulaste nuestros encuentros, también lo hiciste con nosotros".
Usó su enfado como energía y salió de la sala, dejando a su hermana en medio de la habitación con una expresión de culpabilidad.
Ella buscó a su novio y Jasper no tardó en acercársele, aunque no la tocó. "¿Estas bien?" le preguntó.
Ella intento abrazarle para encontrar consuelo, pero él se alejó como acto reflejo y ella supo que esa era una mala señal.
"¿Tú también estás enfadado conmigo?" preguntó con dificultad.
Jasper sacudió la cabeza con seriedad, pero su postura se mantuvo distante.
"Lo que hiciste con Edward y Bella, ¿también lo hiciste con nosotros?"
Alice abrió la boca con incredulidad.
"¿De verdad estás preguntándome eso?"
Él desvió la vista de la chica cuando evadió la pregunta.
"Si no estás respondiéndome es porque lo hiciste".
"¡No, no!" negó con exaltación. "Jasper, créeme, lo nuestro es distinto. Nosotros estábamos enamorados solo…"
"¿Nos faltaba un empujoncito? Lo sé, pero no era necesario forzar nada, si iba a ocurrir iba a ser sin tu intervención directa".
"Jasper, estás actuando como si hubiese hecho algo malo".
"No tiene que ver con lo malo o bueno, se trata de respetar la vida de los demás y no ocultarles algo que les concierne" dijo él, sonando más severo de lo que deseaba. "Tengo que irme, Alice".
"Lo nuestro es distinto".
Él tomó una respiración profunda.
"Lo sé, pero no es tan simple para todos como para ti. No puedes hacer con las personas lo que deseas, aunque sea por un buen motivo".
Sus palabras dejaron a la chica sin palabras, pero lo que le rompió el corazón fue cuando él se acercó para depositar un beso en su frente y se fue. Eso fue realmente desolador para ella porque sintió que todo se había destruido.
«●»
Edward apretó el celular con su mano, reprimiendo el deseo de llamar a Isabella. Quería hacerlo, pero solo había pasado un día y temía todo lo que ella podría decirle.
Aún no sabía que pensar respecto a la participación de su hermana para que ellos se volvieran cercanos, pero odiaba la sensación al pensar que su intervención lo había llevado a realizar cosas que no quería en su momento. Pensaba que, si se hubiese mantenido al margen, el acercamiento con Bella en su peor momento podría haberse evitado.
El golpe en su puerta le hizo dejar su teléfono a un lado solo para notar a su madre entrar en su habitación. Se veía inquieta mientras se sentaba a su lado, pero eso no le impidió sonreírle cómo solía hacer; como si lo amara incondicionalmente.
"Cariño…"
Él podía ver que estaba preocupada y quería actuar como mediadora, pero ella no entendía la situación porque no comprendía cómo él se sentía al respecto.
"Mamá" ella lo miró con los ojos aturdidos cuando la detuvo. "¿Vas a defender a Alice?"
"No, no" sacudió la cabeza, "pero…"
"Bien, porque no creo que haya algo que puedas decirme en este momento para que dejé de pensar que Alice se metió en donde no debía".
Esme acarició la sobrecama y suspiró profundamente. "Entiendo, Edward".
"¿De verdad?" preguntó, entrecerrándole los ojos. Los ojos preocupados de su madre se volvieron culpables. "También lo sabías".
Ella dejó salir una larga exhalación antes de asentir.
"No me arrepiento, Edward. Lo que Alice planeó pudo no ser sensato, pero desde mis ojos, era lo que necesitabas. Y no habló solo de Bella, sino de salir del encierro en que estabas después del accidente".
"¿Cómo pudiste permitirle algo así?" espetó entre dientes. "¿Les gustó usarme de su conejillo de indias para su experimento?"
"No, Edward. Nunca se trató de eso".
"Así es como lo siento" declaró. "Sé que traté de suicidarme, que soy impulsivo, pero iba a encontrar la forma de salir adelante sin necesidad de meter a Isabella en todo esto".
El estómago de ambos se contrajo, el de ella debido al recuerdo y el de él por su enfado creciente que, de su hermana, se extendió a sus padres, porque estaba seguro que su padre también estaba involucrado.
"¿Puedes dejarme solo?" le pidió.
"Hijo…"
"Por favor" insistió.
Su madre se mordió el labio, conteniendo la respiración para no llorar frente a su hijo. El sentimiento de estar perdiéndolo se instaló en su mente, por eso, llevó su mano al cabello cobrizo de su hijo y dejó una suave caricia.
Cuando ella se fue, él llevó la mano a su cabello sin saber que hacer. Por un lado, no quería estar molesto con su madre, pero por otro estaba realmente enfadado. Aun si madre no quería, había empeorado la situación.
Cuando Esme llegó a la sala su esposo e hija estaban esperándola. Carlisle le extendió la mano y le acercó para tranquilizarla cuando leyó en sus ojos que la conversación no había resultado cómo deseaban.
"Voy a disculparme de nuevo con él" dijo Alice.
"Lo mejor es darle un tiempo para que se tranquilice" le aconsejó su padre.
Ambas mujeres le miraron con una expresión de abatimiento porque conocían al cobrizo y él media el tiempo diferente al resto.
Así fue como pasaron tres días y luego una semana sin notar que él quisiera aclarar lo sucedido.
Emmett y Rosalie, los únicos sin involucrarse en lo sucedido, fueron los más afectados con toda la tensión familiar por lo que no fue extraño cuando no se presentaron después de casi dos semanas y, honestamente, ninguno podía culpar al recién matrimonio.
En la escuela, Edward volvió a pasar los descansos en el aula de música, rodeado de los instrumentos y a menudo del silencio. Sabía que Bella estaba cerca, pero sus manos no funcionaban para moverse con su silla hacia su aula. Y en su casa el rechazo hacia su hermana menor era evidente porque la evadía.
A la pelinegra solo le quedaba bajar la cabeza para que nadie viera su propio dolor porque cuando ideó unir a su amiga con su hermano solo quería que su hermano volviera a la vida, encontrando una motivación en la positividad de Bella. Nunca quiso que se sintieran utilizados o forzados.
Y si eso no era lo suficientemente devastador, Jasper la había llamado para decirle que iba a viajar por cuestiones laborales y que hablarían sobre ellos cuando volviera. Alice había llorado al colgar porque sabía que Jasper estaba poniendo distancia entre ellos, el viaje era solo un medio.
Caminó hacia la habitación de su madre y se recostó a su lado, necesitando el consuelo de su madre. De pronto ya no era la persona con más energía, sino que estaba notando que la vida no era fácil como había pensado.
"¿Qué pasa cariño?" le preguntó su madre, sosteniéndola con firmeza.
Alice iba a responder, pero notó que no sabía por dónde empezar o a que debía de darle prioridad.
Ella necesitaba y extrañaba a su amiga.
Ella se había equivocado al pensar que una relación podía crearse con base a coincidencias y planes.
Ella extrañaba al hombre que estaba tomando un avión que lo llevaría a millas de distancias.
Ella actuaba, a veces, por impulsividad y sin detenerse a pensar que no todos veían la vida como ella.
Al final, solo pudo dejar sus lágrimas fluir y aferrarse a su madre como una niña, diciendo: "Lamento haberlos involucrado en este problema".
"Cariño, no eres la única que se ha equivocado" su madre la atrajo aún más a sus brazos al sentir su corazón contrayéndose. "Tu padre y yo también nos equivocamos, queríamos ser los mejores padres y que no sufrieran con la realidad, pero no era lo correcto. Esto no se trata únicamente sobre lo que hiciste tú, cariño, hay una historia de trasfondo en cada uno de nosotros que nos impide sentirnos plenos".
"Lo sé" ella aceptó con desolación. "Mis acciones, como las de Edward, no tienen que ver con lo que hemos pasado, sino con lo que no hemos enfrentando".
"Lamento que Bella y Jasper no están para apoyarte, pero estoy para ti, hija" le dijo, acariciando su mejilla.
La pelinegra se alejó, sacudiendo la cabeza lentamente.
"Se que no lo hacen para lastimarme, mamá. Esto me ha hecho darme cuenta que, aun si pienso que no es malo, hay algunos límites que no debo traspasar. No debo interferir en la vida de los demás y creo que lo mejor que Jasper puede hacer ahora es alejarse para que pueda seguir reflexionando sobre eso" suspiró con melancolía.
"Vamos a superar esto, Alice" le prometió su madre.
"Eso espero, mamá" dijo con una pesadez en su corazón que le hizo morderse el labio para evitar llorar.
«●»
Edward predijo que algo iba a suceder cuando su padre no fue a trabajar y durante todo el día compartió conversaciones bajas con su madre. No tuvo que pensar mucho en ello porque en la noche se enteró de la razón de tanto misterio.
—Tenemos que hablar —mencionó su padre, apretando la mano de su madre mientras lo miraba a él y su hermana con determinación.
Observó a su hermana, pero alejó la vista rápidamente al notar que ella estaba a punto de empezar a disculparse de nuevo. Sabía que estaba siendo honesta, y aunque en fondo de su mente realmente quería olvidarlo, no lo lograba, seguía resentido por el momento en que no tuvo el control de su vida.
Negó con determinación, alejándose de la mesa y se dirigió a su habitación en silencio. No paso mucho tiempo cuando su padre entró en su habitación.
"Han pasado dos semanas, Edward" le dijo en un tono tolerante. "Es momento de resolver esta situación".
Lo miró fijamente, apretando la mandíbula y cruzando sus brazos. Siendo esa la postura que solía utilizar de niño cuando quería evadir todo lo que pudiese ser evitado.
Podía dar la impresión de que nada lo afectaba, pero eso no era cierto. Siempre demostraba menos cuando sentía más.
Se quedó callado, pero cuando su padre se dirigió a la puerta, convencido de que no iba a conseguir nada de su parte, sorprendentemente quiso hablar.
"¿Crees que estoy exagerando?" preguntó.
Su padre se centró de nuevo en él y notó que entendió que no se refería únicamente a lo que Alice había hecho.
"Eres mi hijo también, no voy a ponerme de parte de nadie, solo opino que estás viendo la situación desde una perspectiva dura, severa e inflexible".
No se sorprendió cuando su padre no respondió trayendo al pasado de regreso, él y su madre habían hecho aquello por años, como si él no estuviera listo para escuchar o cómo si no mereciera una respuesta.
Sacudió la cabeza y miró a su padre con una sonrisa irónica.
"¿Cómo debería de ver lo que Alice hizo? ¿Lo que ustedes apoyaron?" preguntó contrariado. "Eres el hombre más sensato que conozco, ¿por qué lo permitiste?"
Su padre dejó salir un largo suspiro mientras elegía sus palabras.
"No hay mucho que explicar, en su momento pensamos que no te dañaría" se llevó la mano a su frente con frustración y sacudió la cabeza. "Siendo sincero, no creí que el plan de Alice funcionaria porque sonaba como una locura. Aunque al mismo tiempo, tu madre y yo estábamos desesperados y preocupados porque no parecías mejorar… al contrario, estuvimos a punto de perderte. Solo queríamos algo en lo que aferrarnos para que salieras de la oscuridad dónde estabas".
Edward negó, rechazando la respuesta de su padre.
"Lo que más me molesta es sentir que no tuve el control de mi vida".
El hombre dio un paso hacia él, viéndose contrariado.
"Eso no es solo por lo que Alice hizo ¿verdad?" inquirió con mayor seriedad. "Esto va más allá. Nunca nos has permitido intervenir en tu vida y apenas pudiste te mudaste a millas de distancia, si pensaste que nunca nos daríamos cuenta estabas equivocado".
Mientras su padre hablaba, Edward cuadró la mandíbula, pero fueron sus palabras críticas que hicieron que el enfado nublará su mente.
"¡Ustedes son tan observadores!" exclamó con sarcasmo, endureciendo las facciones de su rostro. "¡Sí, me mudé lejos de casa para poder tener el control de mi vida, para dejar de basar mi actitud y decisiones en lo que ustedes querían!"
La cabeza de su padre se levantó de golpe, viéndose ofendido.
"¿De qué estás hablando, Edward?" cuestionó, endureciendo su tono al igual que él, aunque se mantuvo bajo. "Nunca te hemos detenido cuando quisiste hacer algo. ¡Te permitimos más de lo que debimos y sin esperar algo a cambio!"
Edward se movió con su silla hasta quedar frente a él.
"Lamento no estar de acuerdo, pero siempre he sentido que estoy obligado a compensarlos solo por el hecho de ser mis padres. Nunca me he sentido parte de esta familia" bufó sin humor. "¿Quién no estaría encantando con ustedes? Tengo a un asombroso doctor como padre, una madre amorosa, dos hermanos con sus propios negocios, pero que hay de mí. ¿Acaso no soy un extraño para ustedes?"
Los ojos azules de su padre se mostraron sorprendidos y atormentados antes de humedecerse un poco, mirándolo con nostalgia cuando al fin fue honesto respecto a lo que siempre escondió de su familia.
"Eres parte de nuestra familia, ¿no puedes verlo?" habló, dejando caer sus hombros con rendición. "Es cierto que cada decisión que tu madre y yo tomamos es pensando en ustedes, pero nunca vimos ser padres como una obligación. Edward, cuando cada uno de ustedes nació ya tenía nuestro corazón" declaró con la respiración agitada. "La vida nos dio la oportunidad de ser padres, sus padres, y aunque no sabíamos cómo, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo. Jamás, Edward, jamás hemos esperando algo a cambio".
Para ese momento, Edward tenía un nudo en la garganta que le impido hablar, no que pudiera decir algo de todas maneras porque su enfado se había esfumado, dejándole solo una gran pesadez y vergüenza.
"Eso no es cierto, Carlisle, yo quería algo a cambio" él y su padre dirigieron la mirada hacia la dueña de la voz débil que se adentró a la habitación. Edward vio a su madre limpiar su rostro antes de mirarlo directamente. "Quería que crecieran siendo personas nobles, que hicieran lo que deseaban siempre que eso los hiciera felices y no lastimara a los demás" extendió la mano y tomó la de su esposo. "Hemos tomado decisiones egoístas, lo sentimos, pero también somos seres humanos. Sin embargo, no vamos a enfrentarnos unos con otros cuando todos nos hemos equivocado porque tú, hijo mío, también te has equivocado al dar varias cosas por sentado".
"Esta conversación no ha finalizado, hijo" su padre comentó, tomando los hombros de su esposa para sacarla de su habitación.
"Espera Carlisle" ella lo detuvo, acercándose de nuevo hacia él. "Edward, te amamos, pero no permitiremos que descargues tus frustraciones con nosotros cada vez que sientas que pierdes el control de tu vida".
"Tampoco nos responsabilices por tus acciones" pidió su padre.
Cuando salieron de la habitación, Edward cerró la puerta de un golpe.
«•»
El paisaje arboleado sumergió la vista de Edward en un profundo color verde. Dado que estaban a mediados de mayo, ni siquiera pudo usar la excusa del clima para quedarse en casa cuando su hermano entró aquella tarde en su habitación y, sin más, le pidió que se vistiera de manera deportiva y que también preparara su bolso de entrenamiento.
Al principio no sabía hacia donde lo llevaba su hermano, pero lo supo cuando este se detuvo en el sitio que le pertenecía dentro del estacionamiento de Olympia. Entrecerrando sus ojos, se volvió hacia su hermano. "¿Me has traído a tu gimnasio?"
Su hermano apagó el auto que le pertenecía a su esposa, sonriéndole con falsa petulancia de manera que se podían ver sus hoyuelos.
"¿Te intimidan unas simples máquinas, hermanito?"
"Debí suponer que cuando me obligaste a subir al auto, amenazándome con hacerlo tú mismo si me negaba, no era porque quisieras pasar un momento conmigo" respondió con sarcasmo y casi presionando los labios en una línea recta. "No voy a entrar, ni siquiera puedo usar esas máquinas".
"Claro que puedes, podías hacerlo antes y puedes hacerlo ahora, pero has preferido no hacerlo".
Su hermano puso los ojos en blanco y salió del auto para sacar su silla de ruedas de la cajuela, ignorando su decisión.
"No quiero entrar, Emmett" dijo, su mirada volando hacia los autos en el estacionamiento, suponiendo había la misma cantidad de personas dentro.
"No estoy ignorándote al propósito, Edward. Sé que las miradas de las personas te hacen sentir nervioso, pero por eso estamos aquí en este momento, a esta hora siempre hay pocas personas" explicó, luciendo serio y comprensivo. "No te haría pasar por un mal momento, concédeme eso. Además, quiero que veas el área especial que adecué".
"¿Para mí?" Edward elevó una ceja, encontrando que su hermano estaba ocultándole información. Algo que solo le hacía sentir que de nuevo no tenía el control.
Su hermano soltó una carcajada entre dientes.
"Sí, claro. No eres tan especial, ¿sabes?"
Resopló y levantó un dedo para hablar.
"Si este es otro plan de mis padres o Alice para…"
"Deja de decir pendejadas, Edward" el tono de su hermano se volvió severo cuando lo interrumpió y le alzó una ceja. "Por supuesto que quiero a mi familia de vuelta a como era antes, de hecho, mejor que antes, pero no te traje por eso. Estamos aquí por mi locura personal, ¿bien?"
Mirando a su hermano con recelo, dio un vistazo alrededor y luego hacia su silla. "¿Entonces porque estamos aquí?"
"Si quieres saberlo, primero tienes que subir a tu silla y seguirme adentro" inició pacientemente, pero luego se paró derecho, cruzó sus brazos y le mandó una mirada severa. "Todo eso con la boca cerrada, y será mejor que te prepares mentalmente porque vas a ejercitarte y cuando acabes, te aseguro que vas a desear no haber abandonado la fisioterapia".
"Me pregunto cómo es que este lugar se mantiene a flote porque tú no estás motivándome mucho que digamos".
Emmett volvió a su sonrisa habitual, acercándole su silla un poco más." Mmm, eso debe ser por Rosie".
Edward bufó, quitándose el cinturón de seguridad. Se colocó en su silla y siguió a su hermano al interior. Su cuñada estaba en el área de recepción hablando con unas personas, pero apenas cruzaron la entrada se despidió y se acercó a ellos. Ella besó a Edward en la mejilla y le sonrió su marido.
"Llegan a tiempo, estamos esperándolos" comentó.
"¿Estamos?" replicó el cobrizo, preparándose para marcharse del lugar.
"¿Qué te dije de mantener tu boca cerrada?" su hermano lo reprendió.
"¿Dónde quedó mi hermano comprensivo y paciente?"
"Chicos, ambos son lindos y todo, pero estaba hablando en serio; todos estamos esperándolo" intervino Rosalie rodando los ojos y negando con la cabeza. "Vamos, Edward, sígueme si quieres saber porque tu hermano te quiere aquí".
Por alguna razón, fuera de su comprensión, podía mandar al demonio a su hermano, pero no a su cuñada. Tal vez se debía a que ella tenía una voz suave pero una mirada que indicaba que no se prestaba a ningún juego.
Por la razón que fuera, la siguió por el pasillo, lo que le permitió observar que no había tantas personas ejercitándose en el área principal, a excepción de una mujer en la cinta y dos hombres más atrás en las máquinas de pesas.
"¿Han hecho remodelaciones?" cuestionó cuando, al regresar su atención sobre su hermano y cuñada, se dio cuenta de que se estaban dirigiendo a un espacio nuevo, uno que no recordaba que estuviera disponible con anterioridad.
"Hace algunos meses, pero solo recientemente supimos lo que queríamos hacer en los nuevos espacios" reconoció su cuñada, tomando la mano de su esposo y dándole un apretón.
"Ahora tenemos clases de aerobics para personas mayores entre semanas, no es nuevo en el negocio, pero al fin es formal con nosotros" continuó su hermano. "Estamos tenido más éxito en la clase de tumbling porque es nuevo en la región, pero la clase de Bosu está bastante cerca de quitarle su puesto".
Edward no dijo nada al respecto porque no conocía todas las disciplinas de un gimnasio. En su lugar los siguió hasta que se detuvieron, sonriéndose de manera ansiosa y nerviosa antes de mirarlo.
"¿Recuerdas que hable de una adecuación especial?" él asintió hacia su hermano. "Era verdad, a excepción que no era solo para ti".
Edward los miró confundido.
"¿Por qué no dejamos que Edward hecho un vistazo?" propuso Rosalie, empujando la puerta que se abrió con bastante facilidad frente a ellos, demostrando su poco peso, pero no fue aquello lo que sorprendió al cobrizo.
Tampoco fue el hecho de que las paredes de la habitación fueran de vidrio o que las maquinas estuvieran distribuidas de tal manera que había un espacio considerable entre cada una. No, eso tampoco era lo más novedoso. Lo que lo asombró fue reconocer fácilmente los aparatos para brazos y hombros, bíceps, pecho y espalda; todos compatibles con sillas de ruedas y otros aparatos de asistencia.
"Este espacio aún no está completo, falta terminar las adaptaciones en el vestuario, los bancos y las taquillas, pero esperamos tenerlo listo antes de la inauguración" comentó Rosalie, mientras su mirada vagaba por todo el espacio. "La clínica de fisioterapia en Port Ángeles nos ha estado asesorando, incluso nos hemos contactado con un instructor cualificado. También estamos buscando información respecto a la estimulación sensorial y cognitiva".
"¿Por qué?" preguntó con la garganta seca cuando vio todo lo que habían hecho. "¿Por qué hacen esto?"
Emmett colocó su brazo alrededor de su esposa, encogiéndose de hombros.
"Por lo mismo que abrimos el gimnasio: porque hay personas que requieren un espacio para ejercitarse".
Edward se tragó las ganas de decir que no era lo mismo, pero su hermano tenía razón, podrían ser diferentes clientes, pero la razón y motivación no tenía que ser diferente. "¿Realmente hay personas que quieren venir al gimnasio a pesar de las complicaciones?"
"Sí, aunque no nos habíamos dado cuenta" le respondió su cuñada.
Entendió que Rosalie intentaba decirle que no habían reflexionado en esa necesidad de no haber sido por él. Su accidente había cambiado su vida y la de su familia, pero él no era el único, afuera también había más personas lidiando con situaciones parecidas y que, a pesar de todo, querían un lugar para ejercitarse.
"¿Te gustaría conocer a algunas de esas personas?" dijo Emmett, elevando la mandíbula para indicarle que mirara detrás. A su espalda, en la puerta, estaban cuatro personas y un perro que nunca había visto, pero que lo miraban como si lo conocieran desde siempre. "Hermano, te presento a Emily, Garrett, Ethan y Kate. Chicas y chicos, este es mi hermano menor, Edward".
A pesar de su accidente él jamás se había acercado a otras personas en su misma o relacionada condición, en un principio porque se negaba a aceptar su realidad y después porque empezó a odiar las situaciones sociales.
Pero al conocer a ese grupo de personas, no solo no se sintió ansioso, sino que entendió porque Lauren era feliz yendo a una escuela para niños con NEE. Realmente, pudo sentir que pertenecía con ellos y, aunque no todos estaban en silla de ruedas, no tenía que preocuparse por ser diferente.
"Entonces, respondiendo a tu pregunta; sí, existimos muchas personas interesadas en venir al gimnasio, el asunto con nosotros es que no todos los gimnasios están preparados para tenernos como sus clientes" dijo Ethan, rodando los ojos.
"Es verdad, no todos adecuan un espacio para nosotros" Kate coincidió. "Las personas en general no esperan que te ejercites, al menos no en un gimnasio, la única opción que nos dan es una clínica de fisioterapia".
"Es verdad, no todos los gimnasios ayudan" intervino Emily, la más joven, acariciando al perro a sus pies. "En mi caso, nunca he sido una persona activa, pero cuando quise hacerlo, me topé con el hecho de que ir a un gimnasio cuando eres parcialmente ciega puede ser peligroso, sobre todo cuando el lugar no es incluyente" la chica, soltó un resoplido por lo bajo antes de continuar. "Hubo un gimnasio en Port Ángeles que incluso me prohibió seguir entrando con mi lazarillo. ¿Cómo demonios pensaron que podía hacer mi rutina sin su ayuda?"
"Para mí, el entrenamiento era indispensable y cuando acepté mi nueva vida no quería que eso cambiara, pero la gente se te queda mirando cuando tienes una discapacidad y eso hace todo más incómodo" Edward se sintió identificado con lo que dijo Garrett, el único del grupo que también estaba en silla de ruedas. "Entiendo que no nos den un área solo para nosotros, pero un poco de empatía o facilidades, al menos hasta que nos estemos cómodos, no los mataría o arruinaría su negocio".
Después de que todos ellos dieran su punto de vista, Emmett le explicó que los conoció en línea y les habló de lo que quería hacer, dijo que había otras personas interesadas en acudir a Olympia y que le habían dado varias ideas en cuando a sus necesidades, pero como no todos podían presentarse aquel día, únicamente iba a conocerlos a ellos.
Aunque no solo los conoció a ellos, también a sus historias.
Ethan, después de dos años de fisioterapia, ya se movía con ayuda de un bastón, pero seguía trabajando para eliminar la cojera.
Kate había sufrido un derrame cerebral a los dieciséis y había trabajado por casi diez años para recuperar su coordinación motriz y lenguaje, en realidad, seguía en ello.
Garrett había vuelto de la milicia con un daño permanente en las piernas, resultado de un ataque enemigo, le había sido difícil adaptarse a su nueva realidad y mientras buscaba nuevo inicio en otra ciudad, uno donde hubiese la menor cantidad de miradas indiscretas, terminó instalándose en Forks.
Emily tenía ceguera parcial, secuela de una operación por un tumor cerebral. Al ser apenas una adolescente, cayó en depresión e intentó suicidarse hasta que un día se detuvo frente a una tienda de mascotas y conoció a Marlon, su perro lazarillo.
Ellos no lo presionaron para que les contara su historia, algo que agradeció, porque no estaba seguro de que decir.
Cuando Emmett estaba llevándolo de regreso a casa, él todavía estaba absorbiendo toda la información de esa tarde mientras masajeaba sus brazos por los levantamientos de mancuerdas que hizo mientras estuvo en el gimnasio.
Su hermano estuvo en silencio por un buen tiempo, pero no le tomó por sorpresa cuando bajó el volumen de la radio y se giró hacia él. En realidad, estuvo esperando aquello toda la tarde. "¿Algún día va a solucionarse la situación en casa?"
"Creí que nadie te pidió hablar conmigo".
"Nadie lo hizo. Puede que ahora esté casado, pero ustedes siguen siendo mi familia" explicó, mirándolo de reojo. "Me preocupa lo que pasa y no puedo simplemente ignorarlo, hacerlo no es parte de mi personalidad".
"Nada ha mejorado" confesó, mirando hacia la ventana, guardándose el hecho que, en su lugar, solo parecía haber empeorado.
"¿Qué hay sobre Isabella?"
Apretó la mandíbula, sintiéndose contrariado consigo mismo.
"No hemos hablado por semanas".
"¿Es porque nuestra hermana intervino entre ustedes?"
"Emmett, de verdad, no quiero hablar".
Su hermano siguió manejando en silencio, pero no por mucho tiempo. No que él no lo viera venir, su hermano no se rendía fácilmente.
"Te entiendo, Alice me hizo lo mismo con una u otra chica, sé que es una entrometida y a nadie le gusta que su hermana se meta en sus asuntos amorosos, pero ¿cómo es que eso influye en lo que sientes por Isabella?"
"Ella no hizo preguntas, no estaría tan enfadado si solo hubiesen sido preguntas para saciar su curiosidad" manifestó con disgusto. "Alice intervino de manera directa, hizo que Bella estuviera lo más cerca posible de mí. Emmett, ella nos arregló encuentros y nuestros padres estaban al tanto de todo".
Su hermano resopló bajito, porque no lo sabía, sin embargo, se mantuvo en la línea de conversación que le importaba.
"Comprendo que estés cabreado con nuestros padres y con ella, no que esté de acuerdo con ello, pero estás viendo la situación desde la superficie".
Le lanzó una mirada de incertidumbre a su hermano, frunciendo los labios. "¿También crees que estoy exagerando?"
"Solo digo que no estás mirando desde el ángulo correcto por prestarle atención a lo que ellos hicieron" bufó, encogiendo un hombro. "No tenían derecho en intervenir entre Isabella y tú, aunque fuera por una buena razón, es cierto, pero ellos no tienen nada que ver con lo que sienten, eso es lo real y en lo que deberías enfocarte".
Edward miró a su hermano sin expresión y luego desvió la mirada de nuevo, internamente sorprendido de su manera de percibir su situación. "¿Crees que no influyeron en lo que siento por ella?"
"¿Influyeron? Sí. ¿Te acercaron a Isabella? Sí" aceptó. "Pero ellos no te hicieron sentir lo que ahora sientes por ella, a veces uno ni siquiera puede controlar lo que siente… simplemente sucede".
"Siempre tuve el control sobre lo que sucedía con otras chicas" contradijo.
"Eso no es del todo cierto. Sé que te preocupa no siempre tener el control de lo que sucede contigo y tu vida" suspiró, rascando la parte trasera de su cuello. "Piensa en tu accidente, eso no lo tenías en tu mente y sucedió. Así es la realidad, Edward, mientras vivimos, tenemos el control de nuestra vida, pero por otro lado… eso no es del todo cierto. Algunas veces, las situaciones se dan inesperadamente, sin poder tener el control".
Las palabras que escuchó lo hicieron tragar en seco y sentir su ansiedad apareciendo. Su hermano le estaba diciendo que en realidad no podía controlar todo, aunque si algunas cosas. Eso se extendía a su familia, Alice había introducido a Isabella en su vida, pero no tenía que ver con lo que llegaron a desarrollar.
Él parpadeó, sintiéndose sorprendido de su descubrimiento.
"¿Cómo es que no conocía esta faceta tuya?"
"Solo la utilizó en momento importantes" Emmett le sonrió de lado.
Asintió, todavía reflexionando.
"Lo que dices, ¿realmente lo crees?"
"No he vivido más que tú, hermanito, pero lo sé" expuso con una sonrisa irónica. "Sé que estás asustado, que piensas que, si controlas todo, las cosas funcionaran, pero no siempre es así, ambos sabemos por experiencia que a veces solo hace falta un mal movimiento, una mala decisión y la vida cambia permanentemente de rumbo".
La respuesta de su hermano aumentó su ansiedad. No podía recordar si alguna vez se había sentido tan ansioso como en ese momento, pero probablemente no porque antes pensaba podía controlar todo sin importar como resultara.
"No tengo el control de todo" repitió con ironía.
"Aunque justo ahora tienes el control de algo muy importante, Edward" declaró su hermano en tono casual, volviendo su mirada al frente. "¿Vas a tomar la oportunidad de estar con Isabella o te vas a alejar de ella mientras culpas a nuestra familia?"
No había nada peor para él que saber que no podía controlar todos los aspectos de su vida. Pero sorprendentemente, aunque sabía que se había equivocado y que mucho de su vida simplemente había sucedido, no podía angustiarse por todo lo que no planeó porque mucho de aquello no había resultado mal, en especial lo que sentía por la castaña a quien estaba listo para llamar.
He trabajado mucho tiempo en este capítulo (Dos meses de investigación), traté de ser respetuosa y evitar palabras que pudieran se ofensivas, pero en algún punto tuve que usarlas aunque quiero que sepan que no lo hice para ofender. La palabra discapacidad me es nefasta porque tiene un gran peso que no es necesariamente positivo, pero algunas veces, es una palabra necesaria.
Al ser un capítulo largo, lo dividí en dos partes, siendo la parte final del este capítulo mi parte favorita. De nuevo, hice mucha investigación y revisé testimonios de varias personas con dificultades referentes en cuestión de los gimnasios y su equipo, así como otros temas relacionados. Todo con debido respeto, lo juro.
Ahora bien. Unos dirán que Edward fue exagerado respecto a lo que Alice hizo, pero recuerden que odia no tener el control. Puede ser demasiado, pero si lo hubiese tomado como algo sin importancia no tendría lógica según su personalidad. Por otro lado, no olviden que viene una segunda parte que, aunque ya esta terminada, la necesito perfeccionar.
Gracias por esperar tanto por la actualización y por leer la excesiva nota.
Gracias por los comentarios en capítulos anteriores, alertas y favoritos a:
alejandra 1987, ALEJANDRA MASEN CULLEN, almacullenmasen, anytito, blankitapia, calia19, cary, chiarat, CeCiegarcia, CHRCullen, cinti77, Cobrizo Cullen, cristal82, Danny CullenMa, Fallen Dark Angel 07, Franciscab25 ginnicullenswan, gmea, Iza, Jade Hsos, Klara Anastacia Cullen, LeoniBlackAngel, Letieuge, Licetsalvatore, liduvina, Lizdayana, Liz Vidal, lupitaduarte584, makaTargaryen, Maribel 1925, Maryluna, melina, mony17, Nena-Mary, Nitoca, odi19, patymdn, PEYCI CULLEN, saraipineda44, soledadcullen, sonia sandria, SUN, Tata XOXO, Tecupi, Valery1, Vanina Iliana, Vanenaguilar, Yoliki, YouHysteriaMyHysteria; e invitados anónimos.
A menudo se me dificulta responder por aquí desde la computadora, pero tienen que saber que leo sus comentarios y me sirven como observaciones constructivas. No soy de publicar en grupos en FB por temor a que el acoso es algo serio en estos días, pero tengo un grupo como autora, así que...
*Únete al grupo de Fb: LoreStewart's stories (Enlace en perfil)
¡Nos leemos!
