NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS
¡Hola a todos! Bueno, bueno, aquí ya aparece Vader, y es oficialmente el primer encuentro de Vader y Padmé. Intenté cuidar varios detalles, y que el asunto se desarrollara de la manera más natural posible.
GRACIAS a Michelle Aloy, Abiel e ichigo urahara shihoin por sus comentarios ¡me animan demasiado! (a los que puedo los respondo por PM)
Abiel: gracias por darle una oportunidad a la historia, espero que el desarrolle te guste más.
Ahora si, ¡a disfrutar!
Capítulo 3
El Executor
En mi rostro retorcido, no hay el menor rastro
Ni nada que se parezca un poco a la amabilidad
Y desde mi torturada forma, sin consuelo, sin escape
Veo, pero en lo profundo al interior hay total ceguera
Llevaban cinco horas en el espacio profundo, y cada vez se sentía con más intensidad el frío de estar lejos de toda civilización conocida. Padmé había intentado entrar al sistema de la computadora para anular el piloto automático y, con suerte, conducir la nave de regreso a Naboo, pero en algún momento mientras buscaba códigos e información en los sistemas apareció el holograma de un hombre espeluznante, con piel roja y cuernos en la cabeza; Padmé y Pooja saltaron del susto y decidió dejar la computadora de lado por un rato.
El comunicador de la nave no tenía señal, ya había mandado varios mensajes a Naboo esperando que en algún momento fueran recibidos, pero por ahora, nada indicaba que alguien fuera a escucharlos pronto. Exploraron lo poco que les quedaba de la nave, encontrando un cuarto amplio con una cama grande, un tocador, un replicador y kit de primeros auxilios.
Después de un rato, Pooja se quedó dormida en brazos de Padme, y cuando el reloj marcó las seis horas estándar de viaje, frente a ellas apareció una enorme nave. Tenía forma acorazada, era de color blanco, y todo en ella gritaba peligro. Era bueno que su sobrina estuviera dormida en este momento.
La nave aterrizó en el hangar, y en ese momento el piloto automático se desactivó y Padmé pudo manejar los controles. Acomodó a Pooja en el asiento, cuidando que no se despertara, y buscó mapas para saber en dónde demonios se encontraban.
Casi le dio un paro cardíaco cuando vio que su ubicación era los Bordes Exteriores, la zona más peligrosa de la galaxia. Padmé se llevó ambas manos al rostro, desesperada.
"Respira profundo" pensó "Cuenta hasta diez, hasta diez…" con cada número, Padmé inhalaba, de esa forma el ritmo acompasado de su pecho consiguió calmar su mente. Tenía que ser rápida si quería regresar a casa con los menores contratiempos posibles, así que revisó todos los niveles de la nave; tenía combustible, sus motores estaban perfectamente y nada indicaba que tuviera algún problema para viajar.
Ajustó las coordenadas y comenzó a trazar la trayectoria de regreso a Naboo, se emocionó cuando vio que la computadora era más sencilla de usar de lo que aparentaba, si recordaba bien la teoría, podría calcular un salto al hiperespacio para regresar a Naboo mucho más rápido, y si no, solo serían otras seis horas de viaje; con suerte, nadie las encontraría y el bloqueo volvería a dejarlas pasar. Esto tendría que salir bien, saldría bien, solo tenía que encender los motores y…
Las luces del hangar se encendieron de golpe y se activaron los escudos de la entrada, Padmé sintió un golpe en su estómago cuando un grupo de droides armados se asomaron desde los corredores y rodearon la nave. Miró a su sobrina, que aún dormía en el asiento, y su valor se renovó.
Respirando profundo, bajó la rampa y descendió de la nave hacia donde estaban los droides, elevando ambas manos para mostrarse inofensiva.
—¡No disparen por favor!—suplicó Padmé—Vengo con una niña, estamos perdidas.
—¿Por qué tienen la nave de nuestro señor?—preguntó el droide, sin bajar su arma—Son unas ladronas.
—¡No!—gritó Padmé—No lo somos. La nave se activó por error y….
—Debes darle las explicaciones a nuestro amo, no a nosotros.
Los droides se acercaron a ella para esposarla, y Padmé retrocedió con un salto.
—¡Mi sobrina!—gritó de nuevo—No puedo dejarla sola.
—Llévatela entonces.
Suspiró, estos droides estaban entrenados para el combate, podía verlo en sus modos rudos y sus escasas capacidades de decisión. Padmé rezó a la Diosa mientras entraba a la nave, dos droides detrás de ella, para despertar a Pooja.
La niña se despertó rápido, y cuando vio a los droides sus ojos se llenaron de lágrimas, pero Padmé la cargó prontamente acomodándola sobre su pecho para que pudiera esconder su rostro.
—No llores, cariño—le susurró—Estoy contigo, estaremos bien.
Pooja se aferró a su tía como si la vida se le fuera en ello, los droides las escoltaron al interior de la nave, caminando por un corredor bastante oscuro, después de varios minutos Padmé admitió que estaba totalmente perdida, esta nave era enorme, llena de puertas, escotillas, elevadores y construcciones de defensa meticulosamente planeadas, todo lo opuesto a las amplias residencias de Naboo, donde las familias podían relajarse con paredes cálidas, figuras de arte y techos coloridos.
—Tía Padmé, tengo miedo… —le dijo Pooja al oído, viendo las armas de los droides atrás de ellas.
—No lo tengas, es solo un malentendido. Estaremos bien.
Padmé no estaba segura de eso, pero no podía decirle la verdad a su sobrina. Casi veinte minutos después, llegaron a lo que parecía ser la Sala de Comando, un recinto enorme, con paredes echas de vidrio que permitían una visión de la galaxia impresionante, y al centro de todo, un trono rodeado de computadoras y pantallas. Ahí estaba sentada una figura encapuchada en color negro, dándoles la espalda.
—Las intrusas, Lord Vader—dijo el droide—Son una mujer y una niña.
—Déjenos solos—ordenó una voz mecánica y gruesa, Pooja apretó su rostro contra su cuello, mientras Padmé sentía un estremecimiento bajar por su columna vertebral. Era una voz escalofriante.
Los droides se retiraron, cuando la puerta se cerró con ellos, el recinto quedó a oscuras, y solo la escasa luz de las estrellas distantes entrando por las ventanas le permitía a Padmé vislumbrar la zona en donde debería estar el trono.
En la espantosa oscuridad, Pooja sollozó, y Padmé intentó calmarla colocando una mano sobre su cabeza de forma maternal, su miedo creciendo cuando escucharon la tenebrosa respiración entrecortada de mencionado Lord, parecía ser un respirador artificial.
—¿Quiénes son? ¿Y cómo consiguieron encontrarme?—preguntó Lord Vader.
Padmé se mordió los labios un momento, intentando calmarse. Estaba aterrada, si estuviera ella sola frente al siniestro señor de esta nave podría enfrentarlo con más soltura, pero Pooja temblaba de miedo en sus brazos y no podía dejar de pensar que una palabra en falso podría costarle la vida a su sobrina.
Lord Vader se enfadó cuando ellas no respondieron de inmediato, estiró una mano hacia una pantalla de comando cerca de ellas y la hizo estallar con la Fuerza, el ruido del metal y las luces de los cables rompiéndose hicieron que Padmé y Pooja gritaran asustadas.
—¿¡Quiénes son!?—gritó Lord Vader—¿¡Y cómo consiguieron encontrarme!?
—Soy Padmé Naberrie—respondió desesperada—Y ella es mi sobrina Pooja. Somos de Naboo, y estamos perdidas.
—¿Perdidas con una nave de máxima seguridad? Suena muy conveniente—dijo Vader con dureza.
—Es la verdad, señor. La nave nos trajo directamente aquí, no buscamos a nadie—continuó explicando.
Vader ni siquiera pareció escucharla
—¿Cómo consiguieron robar esa nave?
—No robamos nada—replicó Padmé con más enfado—Mi sobrina y yo estábamos explorando en el País de los Lagos, y encontramos una casa abandonada. Ella…
—¿Así que buscaban la antigua casa de mi amo para robar sus cosas?
—¡No soy una ladrona!
—Me cuesta creerlo, llegaste aquí en una nave que no es tuya—dijo Vader con enfado—Llegaste aquí, a la base más escondida de toda la galaxia, ¿cómo explicas eso?
—Fue el piloto automático—Padmé intentó sonar firme, aunque ella misma admitía que su defensa sonaba poco creíble.
—Muy conveniente, mujer.
"No estoy consiguiendo nada" pensó Padmé, la oscuridad no le dejaba ver al sujeto frente a ella, y considerando su voz mecánica y el respirador, bien podía ser una especie de ciborg. Quizá si negociaba…
—No sé dónde estoy, señor—admitió Padmé sin vergüenza alguna—Por favor, si nos deja regresar a Naboo no mencionaremos nada de esto ¡ni siquiera sé quién es usted!
Lord Vader emitió un quejido extraño, parecido a un bufido, y Padmé comprendió que no le había creído.
—¿Me crees idiota, mujer?—respondió él con más enfado—Apenas pongas un pie fuera de esta nave, correrás a contarle a todos que viste a Darth Vader. No quieras pasarte de lista conmigo.
"¿Darth Vader?" el nombre resonó en la mente de Padmé, ella lo había escuchado antes, pero no sabía en dónde y no tenía la cabeza en frío para recordar ahora.
—Señor, realmente no sé quién es usted—repitió al borde del llanto—Y no sé cómo llegué aquí… por favor, solo quiero regresar a mi casa.
—Debiste pensar en eso antes de robar cosas tan peligrosas, mujer. No permitiré que amenaces mi ubicación…
La mente de Padmé trabajaba a mil por hora, podía sentir todo el terror de Pooja, quien seguía temblando y contenía sus sollozos por puro milagro. Las variables aparecían frente a ella como ecuaciones perfectas.
Estaba a merced de este ser extraño, en medio de la nada, con su sobrina de cuatro años.
Nadie sabía dónde estaba.
Nadie nunca podría encontrarlas.
No tenía nada que ofrecer.
Pero tenía que proteger a Pooja.
De repente, la solución apareció en su cabeza como si fuera la respuesta a cuánto es dos más dos: lógico, natural, simple.
—Si es esta ubicación lo que te preocupa, entonces me quedaré aquí—dijo Padmé con voz contenida—No me iré a ningún lugar. No seré una amenaza para ti, pero por favor, deja que mi sobrina se vaya. Ella es inocente.
Por un momento, no se escuchó nada más que el respirador de Vader. Entonces, la oscuridad de la habitación fue cortada por un sable de luz rojo que emergió de su mano, Pooja volvió a llorar, y Padmé sintió que toda la sangre de su cuerpo se congelaba.
"No" sollozó en su mente. Luego, recuperó la voz.
—¡No!—gritó—¡Por favor señor, tenga piedad!
—¿Por qué debería tener piedad por una ladrona?—escupió él las palabras, que sonaban aún más severas por su gruesa voz.
El suelo tembló cuando él comenzó a moverse hacia ellas, las pesadas botas haciendo un ruido sordo contra el suelo, acompañando al sonido de estática que emanaba el sable de luz.
—¡No soy una ladrona!—gritó otra vez—¡Por favor señor, si no es a mí, al menos a mi sobrina! Es una niña, es inocente ¡por favor!
Conforme él se acercaba, Padmé retrocedía hasta que su espalda chocó contra un muro, inmediatamente se puso de cuclillas en el suelo acunando a Pooja, protegiéndola con su cuerpo; no era mucha protección, la menuda complexión de Padmé cubría poco el cuerpo de su sobrina, pero su desesperado intento de protegerla llamó la atención de Lord Vader.
—Por favor—suplicó Padmé al borde del llanto—Perdónale a ella. Condéneme si quiere, pero no a mi sobrina, por favor…
A través de la Fuerza, Lord Vader se dio cuenta que sus intenciones eran sinceras.
Esta escena, de una mujer desesperada por cuidar a un niño… se le hizo tan familiar. Había visto algo así, no, había vivido algo así, toda una vida atrás.
"¿Y qué?" susurró la parte oscura de su mente, pero para su total disgusto, Vader aceptó que esa súplica lo había conmovido.
Detuvo su marcha, en la enorme sala los sonidos del sable y de su respirador hacían un eco inquietante.
—¿Tomarías su lugar?—preguntó Lord Vader otra vez.
—¡Sí!—Padmé alzó sus ojos, viendo la silueta a pocos metros de distancia—¡Por favor señor, júzgueme si quiere, pero ella es inocente!
—Así será.
Vader apagó el sable láser, y la tenebrosa oscuridad volvió a invadir el recinto. En segundos, los droides entraron y comenzaron a escoltarlas de nuevo al pasillo, esta vez Lord Vader iba detrás de ellas.
—¿Qué pasa?—preguntó Padmé al borde del pánico—¿A dónde nos llevan? Señor…
—Guarda silencio—ordenó él con severidad.
Pooja hipaba en los brazos de Padmé, pero no pudo hacer nada. Caminaron por los oscuros pasillos de la nave hasta regresar al hangar, donde un grupo de droides custodiaba esa maldita nave que las había traído hasta aquí.
—Deja a la niña en la nave—ordenó Vader—Será enviada a Naboo, a las coordenadas de donde robaste la nave.
Padmé se enfadó cuando él dijo que habían robado la nave de nuevo, pero su enfado cedió al asombro cuando entendió que estaba aceptando su acuerdo.
—¿Irá un droide con ella?—preguntó de forma mordaz—¿Siquiera estará a salvo?
Vader miró sorprendido a la menuda mujer, bastaba que él diera la orden para que los droides les dispararan, y aun así, seguía retándolo.
—No—respondió, medio sorprendido y medio enfadado—No le pasará nada a la niña.
Padmé no se movió ni un centímetro, y apretó más a Pooja contra su pecho cuando Vader se acercó a ellas, los droides la rodearon impidiéndole alejarse, cuando él estuvo frente a ella le pareció mucho más alto y aterrador que antes.
Vader acercó una de sus enguantadas manos hacia Pooja, la niña gritó del susto, pero cuando él colocó sus dedos sobre su frente, cayó profundamente dormida. Padmé miró horrorizada a su sobrina.
—¡¿Qué has hecho?!—gritó, moviéndola con brusquedad para despertarla.
—Es inútil—dijo él—Dormirá varias horas. Déjala en la nave.
—¡No hasta que me digas qué le has hecho!
—No pienso volver a repetirlo—la voz de Vader se había alzado—Déjala en la nave ahora, o no seguiré con este acuerdo.
—Eres un…
Padmé no terminó la frase, el nudo en su garganta explotó y sonoros sollozos la hicieron inclinarse sobre Pooja, contempló el rostro de su sobrina, aún respiraba y parecía tener un profundo y tranquilo sueño. Haciendo acopio de todo el valor que le quedaba, Padmé entró a la nave con dos droides detrás de ella, y recostó a Pooja en la cabina, acarició su mejilla con ternura, luego besó su frente, "Quizá no vuelva a verla nunca más" pensó Padmé, cuyas lágrimas cayeron sobre el rostro de Pooja.
—Que la Fuerza te acompañe—murmuró contra sus cabellos, alargando la despedida todo cuanto pudo.
Pero no le quedó mucho tiempo, los droides le apuntaron sus armas y la sacaron a empujones de la nave, una vez afuera, la nave se cerró y los escudos del hangar fueron levantados, Padmé se dejó caer sobre sus rodillas cuando vio la nave desaparecer en el espacio lejano, echa un mar de llanto.
—Monstruo…
La palabra salió de sus labios sin apenas pensarla, pero una vez dicha, Padmé no se arrepintió. No encontraba otra forma de describir el horror que esa criatura acababa de cometer contra una mujer y una niña inocentes.
Los droides se voltearon hacia ella, las armas apuntándole, y Padmé supo que había llegado su final. Rezó a la Diosa con todo su ahínco para que Pooja consiguiera regresar sana y salva a Naboo, y que su familia la perdonara por haberla expuesto a este peligro, con algo de suerte ellos se consolarían por su muerte, "Fuerza, que este monstruo no los encuentre" pensó al final.
Entonces, los droides levantaron sus armas y se retiraron, toda la energía que aún le quedaba a Padmé fue drenada de su cuerpo, sus ojos miraron al suelo mientras sentía que sus músculos temblaban por el cansancio y el estrés. Escuchó los pesados pasos de Vader acercarse a ella, hasta que sus botas aparecieron frente a su campo de visión, a meros centímetros de su rostro, y entonces Padmé alzó los ojos.
Jadeó con horror, todo había sido tan rápido que no había podido contemplar al sujeto con detalle. Esta imponente criatura, vestida de negro, tenía un tablero con botones en su pecho y una máscara negra y grotesca cubriendo su rostro, ni siquiera parecía humano, y eso tenía más sentido; solo un robot podría ser tan cruel.
—Levántate—ordenó él, con su voz autoritaria.
Padmé no se movió, si iba a morir, lo haría con algo de dignidad. Pasaron varios minutos, incómodos y tensos, donde solo el ruido del respirador de esa criatura rompía el silencio, Padmé no dejó de mirarlo en ningún instante.
Entonces, sintió como algo estrujaba su cuerpo y la obligaba a elevarse, gritó con horror mientras una fuerza invisible empujaba sus piernas y la ponía de pie frente a Vader, su rostro estaba enrojecido por el llanto, sus ojos combinaban miedo y determinación, pero a pesar de que su corazón le dolía en el pecho por el pánico que llevaba minutos reprimiendo, Padmé no se amedrentó.
—Sígueme—dijo Vader.
La Fuerza soltó su cuerpo y Padmé sintió sus pies chocando contra el suelo, se tambaleó para mantenerse de pie, mientras Vader le daba la espalda y entraba a los corredores de la nave.
Desde el umbral del corredor, Vader volteó a verla.
—Sígueme, o te arrastraré con la Fuerza.
Padmé apretó sus manos en dos puños, una extraña ira naciendo en su abdomen, ¿qué se creía esta criatura, que podía jugar con ella como si fuera una esclava? A pesar de esa amenaza, Padmé prefería usar sus piernas a que la aterradora Fuerza la jalara con brusquedad, así que caminó detrás de Vader.
—Dime, ladrona, ¿puedo confiar en tu palabra?
—No soy una ladrona—replicó ella, su nueva ira dándole más poder a su voz—Mi palabra tiene honor.
—Eso espero, porque decidí aceptar tu acuerdo. Tu sobrina llegará a Naboo, y en cambio, tu permanecerás aquí, donde no eres una amenaza para mí.
La impotencia y la rabia se combinaron dentro de Padmé, elevando sus niveles de adrenalina al tope, lo cual hizo que su cuerpo temblara.
Y sin embargo… ella lo había prometido.
—Tienes mi palabra—dijo entre dientes, odiándose por hacerlo.
—Espero que valga, mujer—respondió Vader—No quieres saber lo que significa mentirme.
Padmé sollozó, ¿en qué maldito embrollo se había metido?
—No tienes ni idea—replicó él con un tono de burla.
El horror se marcó en cada una de sus facciones, ¿ese monstruo acababa de leerle la mente? El pánico bajó por su espina dorsal –¿por tercera, cuarta vez? ya no sabía– y su cerebro se puso en blanco. Quería llorar, pero la poca cordura en su cabeza se lo impidió, no queriendo ser un espectáculo para el abominable ser frente a ella.
Dieron vuelta en corredores extraños hasta llegar a una puerta, "Aquí es, aquí termina mi vida" pensó Padmé, evocando las imágenes que había visto en libros sobre las espantosas celdas donde los prisioneros de la República eran aislados el resto de sus vidas. Todo el valor que la había mantenido en pie los últimos minutos amenazaba con dejar su cuerpo, nada podía ser más aterrador que la sola idea de estar frente a una celda, a merced del grotesco ser bajo esa máscara negra.
Vader abrió la puerta y se encendió una luz –la primera maldita luz desde que salieron del hangar– y frente a ella estaba una recámara. Una amplia, bien amueblada y bonita recámara que parecía burlarse de ella.
—Estos serán tus aposentos, C-3PO te dirá las reglas más tarde—Vader señaló el lugar con desdén.
Padmé estaba paralizada en el umbral, la conmoción aturdiéndole todos los sentidos. Vader la empujó con la Fuerza hasta que Padmé cayó sobre la cama, rebotando en un colchón extrañamente suave.
—Espera, ¿qué significa esto? Tú…
Pero Padmé no obtuvo respuestas, Vader cerró la puerta detrás de él, y Padmé se quedó encerrada, mirando a su alrededor con ansiedad y confusión.
Al fin, su mente y su cuerpo no pudieron más, y colapsó echa un mar de llanto sobre la almohada.
Canción del capítulo: "If I can't love her" (si no puedo amarla) del musical de Broadway La Bella y la Bestia (traducción hecha por mí)
Ah, ¿vieron las chispas volar entre ellos? porque yo sí. Quiero aclarar que, si bien Anakin cayó al Lado Oscuro (por eso usa el nombre de Vader) su historia aquí es distinta, no cometió todos los crímenes ni vicios que en las precuelas, y por eso su lucha entre la luz y la oscuridad será diferente. En los siguientes capítulos, haré escenas en donde esto podrá verse con más claridad, de cómo la luz sigue estando presente en él, aunque se esfuerce en ignorarla.
Y claro, Padmé será determinante en que su lucha interna de un giro drástico. Hablando de Padmé, quería que fuera ella quien decidiera quedarse, considero que ese es un gesto muy importante (incluso en la película original) porque revela montones del carácter de ella. Esto es algo que también se retomará en el futuro.
¿Les ha gustado? Aparecerán más personajes en el próximo capítulo. Mil gracias por leer ¡saludos y abrazos!
