NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO
¡Hola a todos! Bueno, al fin pude traerles este pequeño, me demoré en editarlo un poco más de lo que tenía pensando. En el capítulo anterior vimos la astucia de Padmé, ahora veremos la reacción de Vader (sobre esto, dejaré algunas aclaraciones al final).
GRACIAS a Abiel, MichelleAloy, ichigo urahara Shihoin y AP por sus hermosos comentarios, a quienes puedo les respondo por PM.
Abiel: Bueno, aquí viene la represalia, espero te guste c:
AP: Jajajaja bueno, Padmé si sobrevivirá, pero ya verás el cómo c;
¡Disfruten!
Capítulo 7
Encerrada
Quiero aventuras que al mundo asombren
Un gran amor quiero encontrar
Que feliz a mí vendrá, y me entienda de verdad
Quiero mucho más que un simple plan
Padmé estaba en el comedor desayunando cuando Vader entró de improvisto, ella intentó mantenerse tranquila, aunque era obvio que él no estaba contento.
—Buenos días, señor…
—Ahórrame el saludo, ladrona—gruñó él, el sonido de su respirador volviendo su voz aún más grave.
Otra vez esa maldita acusación, Padmé sintió que su ira pasó de cero a cien en un parpadeo.
—¡No soy una ladrona!—gritó indignada, detrás de ella C-3PO y R2-D2 retrocedieron unos centímetros, conociendo muy bien la ira de su maestro.
Vader ni siquiera notó la aprehensión de los droides, solamente miró a la muy enfadada mujer frente a él, ¿cómo es que esa criatura seguía enfrentándolo?
—Desautorizaste mis órdenes y robaste unas muestras biológicas de mi inventario, aún cuando te dije claramente que no las usaras—continuó Vader con voz severa—Y si eso no fuera suficiente, insubordinas a mis propios droides, abusando de la hospitalidad que te he mostrado. No tienes el mejor historial conmigo ¿sabes?
Aunque Padmé sabía que él tenía razón –al menos en esas acusaciones– no estaba dispuesta a ceder. En su opinión, ella no había hecho nada malo.
—¿Y eso debería importarme?—espetó con voz fría, sintiendo un respeto nulo por la criatura frente a ella.
—Considerando que vives solo porque yo lo permito, sí—respondió Vader con desprecio, la ira que esta mujer emanaba era muy potente, estaba colmando su paciencia.
Pero Padmé tampoco tenía mucha paciencia ya.
—Entonces mátame si eso quieres—dijo, sintió lágrimas formándose en sus ojos y se odió por eso, no quería que Vader supiera cuánto le afectaban sus acusaciones y su maltrato.
Vader la miró de pies a cabeza, algo que nadie notó porque la máscara ocultaba sus ojos, no se esperó esa respuesta. Suspiró con frustración, un sonido que hizo eco de forma aterradora gracias a su respirador ¡nunca sabía qué iba a hacer o decir esta mujer!
—¿Valoras tan poco tu vida, ladrona?—preguntó con genuina curiosidad, hasta ahora había pensado que esa mujer intentaba sobrevivir a su manera.
Los ojos de Padmé relampaguearon con furia, desapareciendo todo brillo de lágrimas en ellos.
—¡No soy una ladrona!—gritó, cada sílaba enfatizada por una voz llena de rabia y desprecio, mientras su mano derecha golpeaba la mesa.
3PO murmuró un "Oh, cielos…" y R2 también emitió unos pequeños ruidos que Padmé aun no comprendía. No le importó. Ella miraba a Vader con enfado absoluto, su mano le dolía por el golpe, pero no importaba, estaba harta de que este sujeto la siguiera tratando como una criminal y no permitiría que la intimidara.
Vader llevaba años sin que nadie hiciera una rabieta de esa forma frente a él, sus antiguos subordinados sabiendo que sería una sentencia de muerte. La indignación que esta mujer emanaba era tremenda, ¿cómo una mujercita tan pequeña conseguía tener sentimientos tan intensos? Bueno, eso no era su asunto. Él era un Sith, no una niñera, y estaba harto de soportar a esta impredecible mujer.
—No pienso seguir soportando tus desafíos—dijo con voz clara y firme—A partir de ahora, estarás confinada a tu alcoba, sin poder salir de ella.
—¿Qué?—gritó ella.
¿Es que nunca se callaba?
—Siempre hay un castigo para quien me desobedece, mujer—siseó con enfado.
Antes de que Padmé dijera algo más, usó la Fuerza para contenerla, los ojos de Padmé se llenaron de pánico mientras sentía unos brazos invisibles que la arrastraban por el corredor. Pero ni siquiera el miedo la calló.
—¡Suéltame!—intentaba luchar en vano contra la Fuerza, su resistencia hizo que Vader debiera esforzarse enserio para moverla—¡No! ¡Suéltame!
Finalmente, llegaron a su alcoba y la lanzó contra la cama, encerrándola antes de que ella pudiera recuperar el control de su cuerpo.
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A la hora de la comida, una rendija en la puerta se abrió y uno de los droides militares deslizó la bandeja con alimentos para Padmé sin decir nada. Ella ya había sospechado que Vader no permitiría que C-3PO o R2-D2 se acercaran a ella, considerando las acusaciones que le gritó, y decidió comer sin quejarse al menos esa tarde. Estaba cansada, y más triste de lo que admitía.
¿Qué daño podía hacerle usar unas míseras semillas para crear un pequeño jardín? Ni siquiera tenía que exhibirlo, ella podía mantener las macetas en su alcoba o en el laboratorio, como le había dicho, es más si por ella fuera él no tendría que ver esas plantas nunca.
Cuando hizo el trato con Vader, aceptando ser su prisionera, lo único en lo que Padmé pensó fue en mantener a salvo a su sobrina. Una parte de ella estaba consciente de que su vida jamás sería la misma, incluso se visualizó en una oscura celda el resto de sus días, pero nunca imaginó esto. Vader parecía querer volverla loca, alternando momentos de relativa calma con arranques de furia impredecibles.
Padmé no quería tener nada que ver con Vader, esa criatura era despreciable y aunque fuera el amo y señor de esta nave, no quería sentir que toda su vida estaba sujeta a su capricho. Quizá estaba siendo muy obstinada –bueno, lo estaba siendo– pero eso iba contra todos sus ideales. Vader le había arrebatado su libertad, pero no quería que le quitara también sus ideas, su personalidad, su esencia… eso no. Era lo único que la mantendría cuerda.
Contra todo su orgullo, Padmé comprendió que la única manera de hacer más soportable su estancia aquí era conocer más a Vader. Tenía que haber una manera de que su presencia fuera tolerable para ella, considerando que estaba atrapada en esta nave por el resto de su vida, y no venía bien que cualquier tipo de desacuerdo la pusiera contra la pared de esta forma.
Pero, si cedía un solo milímetro ¿no sería esa su perdición? Ahora estaba atrapada en su alcoba, sin poder salir ni hablar con nadie, pero al menos se había mantenido fiel a sí misma. Y ella misma era lo único que tenía… ¿valía la pena vivir así, aislada de todo y todos, para no ceder ni un poco ante ese monstruo?
Era algo que tenía que pensar.
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Lord Vader estaba en sus aposentos, terminando su meditación vespertina. Los droides habían reportado que todos los sistemas de la nave estaban en orden, y que seguían lejos de cualquier radar que pudiera interceptarlos. Vader decidió asegurarse personalmente de eso último, prendiendo la computadora y haciendo un escaneo de todos los sistemas alrededor de su posición.
Al comienzo de la Crisis de la República, Vader había conseguido llegar al Executor por puro milagro y la invaluable ayuda de un par de clones que le fueron fieles de forma acérrima. Las facilidades médicas a bordo del Executor eran buenas, pero no perfectas, y el traje que aún lo mantenía con vida fue lo mejor que los droides médicos pudieron hacer por él. Un tiempo pensó en acudir a las facilidades médicas de Coruscant, o de Kamino, en donde sus heridas pudieran ser tratadas con más profundidad, pero se enteró de los bloqueos y del sitio en los Mundos del Núcleo, y cedió en sus planes.
Si Vader se acercaba un poco a los bloqueos, su nave sería reconocida, y lo que menos quería era que los clones supieran de él. Si los clones sabían que él estaba vivo, también lo harían gobernadores, Senadores… todo el Núcleo. Y no les daría esa satisfacción.
Esta maldita galaxia lo había condenado desde que nació al sufrimiento, pues bien, que se quedaran aislados y murieran lentamente. Sabía que existía una especie de Alianza Rebelde, totalmente dispersa y haciendo uso de viejos radares para comunicarse entre ellos, ideando una manera de romper el bloqueo. Bueno, eso no lo conseguirían pronto, su Maestro había ideado un plan de resguardo para cada plan de resguardo, y era más probable que los clones murieran en sus posiciones manteniendo el sitio y los bloqueos a que la Alianza consiguiera destruir la Armada.
Pero la única forma de mantenerse oculto era permaneciendo en el Borde Exterior, lejos de las rutas oficiales de la Antigua República, una zona donde las mafias eran ley. Vader cambiaba las trayectorias del Executor constantemente y, conociendo bien los territorios de diversas mafias, se había mantenido oculto incluso de ellos en los últimos diez años. Una parte de él sabía que no podía permanecer oculto por siempre, pero jamás pensó que sería su propia nave la que lo encontrara.
No entendía cómo esa menuda mujer y una niña habían conseguido entrar a una de sus viejas naves, considerando que la computadora no mostró signos de ser hackeada y había llegado en piloto automático. Mucho tiempo atrás, Vader había creado un enlace encriptado entre los sistemas de sus naves personales y el Executor, para poder desplazarse con más facilidad y tener acceso a las bases de datos imperiales desde cualquier lugar. Cuando los sensores del Executor detectaron que su nave estaba aterrizando en el hangar, Vader pensó que se trataría de algún fanático Sith o una escoria rebelde que se había pasado de listo.
Pero no, resultaron ser una mujer y una niña, totalmente ordinarias, a las cuales pudo leer sin que ellas se dieran cuenta. La mujer, Padmé, era una criatura simple e idealista, que no tenía vínculo alguno con la Alianza Rebelde ni con nadie que fuera importante. Vader aún no entendía por qué la Fuerza guio a esas dos criaturas hacia su antigua nave, escondida en el refugio de su Maestro, pero le consternaba.
Para que esas mujeres hubieran llegado al Executor, debieron pasar el bloqueo de Naboo, y si los clones no habían derrumbado la nave fue porque la reconocieron como la suya. Los clones ya sospechaban, y eso era peligroso. Vader necesitaba asegurarse de que el Executor estuviera mejor oculto que nunca, y confiar en que sus infiltrados dentro de las tropas consiguieran mantener su secreto.
Así pues, cuando confirmó que el Executor estaba perfectamente escondido, llamó a una frecuencia.
—A sus órdenes, señor—respondió la voz al otro lado del transmisor.
—Reporte, capitán.
—El avistamiento de la nave fue investigado, el Comandante mandó una comitiva a la órbita de Naboo para dialogar con la Reina. En Naboo volvieron a encender sus sistemas de radares satelitales.
—Es un planeta pacífico, cooperará.
—El Comandante no lo duda. De cualquier forma, todos piensan que fue un ladrón.
—Y no se equivocan. Cuida que no consideren nada más, capitán.
—Así lo haré, señor.
—Muy bien.
Vader cortó la comunicación, tomaría un poco de tiempo, pero este accidente pasaría sin mayores contratiempos. La niña no recordaría nada y las autoridades de Naboo estarían sujetas a la voluntad de los clones, quienes carecían del liderazgo para hacer una investigación a mayor profundidad. La única persona que podía dar información comprometedora estaba bajo su custodia, alejada de toda la galaxia y condenada al exilio, como él.
Recordando a la susodicha, Vader encendió las cámaras para ver qué estaba haciendo. Padmé llevaba tres días encerrada en su alcoba y había sido divertido observarla. El primer día estuvo muy tranquila, quizá confiando en que él regresaría para sacarla después del susto; el segundo día Padmé gritó casi todo el turno matutino, y la vio acurrucarse en la cama, quizá llorando, cuando el reloj indicó el horario nocturno. Supuso que la encontraría igual o más desesperada este día, pero como solía pasar, se sorprendió con lo que miró.
Padmé estaba sentada en el pequeño escritorio en la esquina de la recámara, leyendo un libro y haciendo apuntes. Parecía ser una universitaria estudiando. Con curiosidad, Vader la miró un rato más, notando una expresión muy determinada en su rostro. Esta mujer era un enigma.
"Patético" susurró la voz en su mente con desdén "¿Cómo es que esa criatura sigue viva? Te ha desafiado, desobedecido e insultado. Has matado por mucho menos que eso"
Vader ignoró la voz, pero ésta siguió hablando.
"Ah, no me digas que le tienes compasión. Eres tan débil, no sé cómo pude considerarte alguna vez un buen aprendiz"
Y, sin embargo, fui el mejor, Maestro…
La voz se calló, y Vader apagó las pantallas sin querer ver más.
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Padmé llevaba una semana sin salir de su cuarto, los droides militares le llevaban su comida tres veces al día y fuera de eso, no tenía ningún contacto con el exterior. No se esperaba menos, Vader se aseguraría de que ella la pasara mal, pero Padmé decidió que no podía dejarse vencer tan fácilmente. Llevaba cuatro días leyendo y estudiando todos los libros que había en su recámara, no eran muchos, pero al menos eran complejos y la tenían muy entretenida.
La mitad eran manuales de cómo funcionaban los droides militares y también de las diferentes secciones del Executor. Padmé debió aceptar que el diseño de la nave era impresionante, el acorazado tenía unos escudos prácticamente impenetrables, además de que las zonas externas habían sido colocadas para proteger los cuartos de máquinas, de manera que la destrucción de la nave fuera en extremo complicada. La nave estaba dividida en sectores para facilitar el flujo de las patrullas de vigilancia y posibles evacuaciones en caso de ocuparse. Cada detalle había sido pensado para maximizar la eficiencia del acorazado.
Pero si su estructura interna y escudos no eran suficientes, sus armas también eran algo digno de destacarse. Contaba con diferentes niveles de armamentos para enfrentarse lo mismo a naves grandes como a pequeñas. Según los manuales, el nombre oficial de la nave era Destructor Estelar Clase Executor, y se trataba del destructor más grande y eficiente en la flota imperial.
Al leer "flota Imperial" Padmé sintió un nudo en el estómago, siéndole difícil respirar unos momentos. Desde la Crisis de la República se habían esparcido numerosos rumores de que el Canciller Palpatine había intentado centralizar su poder creando así un Imperio, y claro, ser él Emperador. Para Padmé eso era incluso vergonzoso porque Sheev Palpatine era oriundo de Naboo. De cualquier forma, si esos rumores eran ciertos solo los Mundos del Núcleo podían saberlo, y gracias al sitio no había forma de corroborarlo. Pero el manual en manos de Padmé no dejaba lugar a dudas: ahí decía flota imperial.
Padmé intentó recordar todo cuanto sabía de historia de la República, deseando tener un par de libros a la mano. La República llevaba existiendo casi mil años, y había sido uno de los más grandes logros políticos de toda la historia, el momento en que centenares de guerras desaparecieron y los Mundos del Núcleo consiguieron unirse bajo un sistema centralizado. La posterior expansión de la República fue pacífica y abarcó a casi todos los sistemas del Borde Medio y algunos del Borde Exterior.
Conociendo casi todas las leyes de la República, Padmé tenía una noción clara sobre el apogeo y la decadencia de la República. Por más que las palabras de Palo le molestaran, lo cierto era que en las últimas décadas la República había caído en un espiral de corrupción innegable, y Padmé tenía muchas teorías sobre los momentos que habían condenado a su amada democracia a la Crisis sin fin que ahora enfrentaba. Pero el catalizador de todo, la gota que derramó el vaso, fue la Guerra Separatista.
Cansados de la corrupción que tomaba el control del Senado de forma cada vez más descarada, un centenar de sistemas habían decidido desligarse de la República y formar una Confederación. Su autonomía se consideró ilegal y el Senado los acusó de alta traición. Durante días se acordaron reuniones para llegar a una solución diplomática cuando, de la noche a la mañana, un impresionante ejército de clones sitio los Mundos del Núcleo y cerró todas las rutas comerciales.
En un parpadeo, la galaxia que todos habían conocido dejó de existir. Millones de clones perfectamente entrenados y armados, haciendo uso de armas y enormes acorazados, se apoderaron de todas las rutas importantes y aislaron al Núcleo de los Bordes Medio y Exterior.
¿Quién había creado a los clones, con qué dinero, bajo qué código genético, a quién demonios obedecían si no parecía haber un general dando órdenes?
¿Qué había sido de los Mundos del Núcleo, totalmente aislados desde hace diez años, sin poder siquiera comunicarse a través de frecuencias por la destrucción de los satélites y radios principales?
¿Qué había sido de la Confederación, tan aislada como el resto de los sistemas, sin poder acceder a las rutas de transporte?
¿Aún existía el Senado, era cierto que el Canciller Palpatine había sido asesinado?
¿Qué había sido de los Jedi, desaparecidos desde el inicio de la Crisis? ¿Era cierto que el ejército de clones tenía órdenes de matarlos?
Las preguntas se acumularon con los años, y ahora, una década después, muchos sistemas habían abandonado la esperanza de obtener alguna respuesta. Naboo era uno de esos, mientras la gente siguiera viviendo bien a nadie le importaba que el comercio siguiera detenido, que todos los ciudadanos que estaban en otros planetas quedaron atrapados, y que no había forma de mandar mensajes ni siquiera a la luna más cercana sin ser interceptados por un escuadrón de clones que tiraban a matar.
"Pero yo conseguí salir" pensó Padmé, cruzándose de brazos para pensar un poco "Pasé el bloqueo, los clones no me atacaron. Ni tampoco a Pooja, ¿qué había dicho Vader, que la nave era de su Maestro?"
¿Eso tenía relación conque nadie la hubiera atacado? ¿Era la nave la clave de todo eso? Si los clones no habían derrumbado la nave negra, la única explicación lógica era que la habían reconocido. Y eso tenía todo el sentido del mundo, considerando que era prisionera en un acorazado como los que usaban los clones.
¿Era Vader el general de los clones? ¿Por eso no habían atacado la nave negra, porque los clones habían reconocido a su superior?
Padmé agarró otra hoja y comenzó a escribir todas estas preguntas junto con algunas de sus ideas. Cuando vio la palabra "Vader" escrita en papel, volvió a tener el presentimiento de que ese nombre le era conocido. Pero no sabía de dónde.
—Señora, la cena—dijo un robot militar, deslizando una bandeja con comida. Vio un poco de ensalada, agua y carne.
—¿Puedes traerme un té y un dulce, por favor?—preguntó Padmé al agarrar la bandeja.
—Sí, señora.
Los droides militares no tenían ni la mitad de la personalidad que 3PO, pero Padmé descubrió pronto que eran muy obedientes y, mientras Padmé no intentara salir de la alcoba –pues las órdenes eran mantenerla ahí encerrada– harían casi cualquier cosa que ella pidiera (excepto tener una buena conversación, no parecían tener los sistemas suficientes para eso).
—Gracias—Padmé dejó la bandeja sobre su escritorio y guardó sus papeles para comenzar a cenar.
Cuando el droide regresó con un té y un pedazo de pastel, Padmé tuvo otra idea.
—Muchas gracias, es justo lo que quería—respondió Padmé a través de la puerta, sabiendo que los droides no estaban acostumbrados a su trato amable—¿Podrías hacerme un favor?
—No lo sé, señora ¿qué quiere?—el droide parecía un poco receloso.
—No es nada malo, no te preocupes. Es solo que no puedo salir, como bien sabes, y debería regresar estos libros a la biblioteca—dijo Padmé, colocando dos enormes manuales en la rendija—No quisiera que el encargado de la biblioteca se viera perjudicado, le prometí que los regresaría pronto.
—¿De qué biblioteca habla, señora?
—Mmm, bueno yo la llamo así, pero puede ser también una base de datos. Es la habitación en donde está almacenada toda la información—dijo, recordando que el Executor sí tenía ese tipo de instalaciones.
—¡Oh, creo que ya sé a qué se refiere! Habla del Banco de Datos.
Padmé rodó los ojos, mientras el droide entendiera no le importaba cómo lo llamara.
—Sí, eso—respondió sonriendo.
—Supongo que puedo llevarlos, señorita. No debería ser un problema.
—Gracias, y ya que irás ¿podrías traerme un par de libros de historia?
—¿Traerle libros, señorita? No sé si está permitido.
—Claro que sí, por eso tengo esos dos libros—dijo Padmé con naturalidad—Es como cuando me traes la comida, son solo cosas de entretenimiento.
—Ah, cierto. Entretenimiento. Eso no está prohibido.
—¿Ves?
—Hm, bueno, ¿dijo libros de historia?
—Sí, de la Antigua República si es hay algo.
—Muy bien señorita, regresaré pronto.
—¡Gracias!
Padmé se sintió mucho mejor cuando, minutos después, el droide regresó con cinco grandes libros sobre historia de la República.
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Después de una meditación tranquila, Vader volvió a encender las pantallas y lo primero que llamó su atención fue que Padmé estaba sentada con grandes pilas de libros a su alrededor en el escritorio. La mujer parecía disfrutar mucho del estudio. Esperó un par de minutos para confirmar de dónde había sacado tantos libros, pero no le sorprendió cuando vio a los droides de batalla deslizar un par de libros por la rendija de su puerta, mientras Padmé regresaba otros.
Los droides de batalla solo eran buenos para seguir órdenes, y no era de extrañar que Padmé se diera cuenta de eso pronto. Vader pensó en ordenarle a los droides no escucharla y ya, asunto terminado, pero ya no estaba tan molesto y era casi divertido ver a esa mujer cuando creía que se pasaba de lista.
Sabía que no debía hacer esto, sabía que estaba arriesgándose. Esta mujer había demostrado una valentía extraña e inteligencia, ambas cualidades eran peligrosas y más considerando que esta criatura era la única que sabía sobre él.
"Eres patético" susurró la voz de nuevo.
Pero Vader la ignoró, como muchas veces, y cedió a otro instinto raro. No podía negar su curiosidad hacia Padmé, hacia esa mujer que se las arreglaba para salirse con la suya en su propia nave.
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Padmé estaba terminando de leer un libro sobre historia económica de la República cuando su puerta se abrió por primera vez en casi dos semanas, el inconfundible ruido del respirador de Vader inundando toda la habitación. Padmé lo miró fijamente, intentando no parecer asustada.
—¿Se ha acordado de mí, señor?—preguntó con voz cortante—Me honra con su presencia.
A pesar del sarcasmo en su última oración, Vader no sintió enfado, al contrario, le hizo gracia. Esta mujer era audaz.
—He cambiado los códigos del Laboratorio de Muestras, así que nadie más que yo tendrá acceso a él—dijo Vader.
—Que pena.
—También he reducido considerablemente las zonas de fácil acceso para ti—continuó ignorándola—Y aumentando la vigilancia en toda esta área.
Padmé iba a replicar de nuevo, cuando notó el destello dorado de un droide atrás de Vader y todo su rostro se iluminó.
—¡3PO!—dijo ella emocionada, esbozando una sonrisa de oreja a oreja.
—Oh, cielos señorita Padmé. Me alegra volver a verla.
—Considera esto una advertencia—dijo Vader, rompiendo el momento—No pienso volver a ser indulgente contigo.
Dicho eso, Vader salió de la habitación. Padmé lo miró alejarse por el corredor con rapidez, y por primera vez en todo su cautiverio, sintió auténtica curiosidad hacia él.
Canción del capítulo: "La Bella" reprise (o "Qué Lugar" reprise) de la película La Bella y la Bestia en su versión Español Latino.
En total, Padmé estuvo 9 días aislada en su alcoba, no puse muchos detalles de su tiempo ahí porque hubiera sido aburrido y repetitivo, sin embargo, las cosas que reflexionó son importantes, ya que da varios indicios de la condición de la galaxia en estos momentos.
Ahora, sé que Vader originalmente es más cruel, pero recuerden que este Vader no está tan corrompido aún y de hecho, tiene impulsos hacia la luz muy fuertes, como ya mencioné el capítulo anterior. Aunque está aislado por voluntad propia, no es tan ajeno a la galaxia, como dejó en claro este capítulo.
¿Qué les pareció? en el próximo capítulo, veremos qué está pasando en Naboo... gracias por leer ¡saludos a todos!
