PDV de Jack
-Bien, creo que todos saben exactamente por qué los he reunido el día de hoy- Rapunzel se encontraba de píe frente a nosotros con los brazos cruzados tras su espalda, su cuerpo estaba lo más erguido posible y su cabeza se levantaba con orgullo, parecía una especie de general.
-Ehhhh, no- Hablé con confusión –La verdad es que no tengo ni la más mínima idea-
Ella solo nos había pedido esta mañana que nos reuniéramos después de clases en las gradas.
Ella suspiró con fastidio –Mañana viernes es el aniversario de la muerte de los padres de Anna y Elsa-
Eso explicaba por qué ellas no estaban aquí.
-Ohhh, es verdad- Hipo se rascó la barbilla pensativo –Pobrecillas-
-Sí, desde que ellos murieron cada años ellas se deprimen mucho en estos días- Rapunzel miró al suelo con tristeza -¡Pero este año será diferente!- Nos vio con determinación.
-El año pasado les juré que esta vez haría hasta lo imposible para que ese día fuera lo menos doloroso posible y ustedes me conocen bien- Nos señaló con el dedo índice –Yo SIEMPRE cumplo mis promesas, ¡Siempre!- recalcó.
-No lo sé Punzie, la muerte de un padre es algo que no se supera nunca, no puedes obligarlas a no sentirse tristes- opiné.
-Lo sé- Me miró con una mueca de lastima –Pero al menos quiero que sea algo más llevadero-
-¿Y cuál es tu idea?- preguntó Kristoff con curiosidad, de seguro el también estaba dispuesto a hacer lo que fuera para aliviar la pena de Anna.
-Bueno, la feria llega mañana…- Nos sonrió –Así que pensé que todos podríamos abrir un pequeño espacio en nuestra agenda e ir juntos a pasar una tarde divertida-
-¡Cuenten conmigo!- Merida levantó la mano.
-Con nosotros igual- Astrid respondió por ella e Hipo.
-Siéntanse afortunados de que podrán contar con mi presencia- Eugene estaba fanfarroneando de nuevo.
-Si es para ayudar a Anna y Elsa, entonces me parece una gran idea- Kristoff se veía emocionado –Ya puedo saborear las banderillas-
-¿Qué hay de ti, Jack?- Todos me miraron.
Rasqué mi cabeza con incomodidad –Lo que sucede es que ya le había prometido a Emma y mis primos llevarlos mañana-
-¿Qué?- Todos exclamaron.
-¡No puedes faltar, Jack!- Eugene se arrodilló frente a mí y tomó mis manos –Si no vas… ¿Quién me ayudará a asustar a las personas de la casa del terror?- me miró con ojos de perrito triste.
El año pasado él y yo habíamos adquirido el gusto por escabullirnos a la atracción de la casa del terror para jugarle bromas pesadas al personal y a los visitantes apagando luces u otras cosas.
-Lo sé, pero hice la promesa- suspiré –Intentaré que mi madre pasé por ellos temprano-
-¡Genial!- Rapunzel estaba satisfecha con nuestra cooperación.
PDV de Elsa
Suspiré mientras me envolvía más en el capullo de manta que había formado en mi cama, el día de hoy no asistí a clases, cosa que no hacia nunca, pero hoy no me sentía para nada bien. Desde la mañana me había dedicado a pasar el tiempo llorando mientras abrazaba la fotografía de mis padres la cual solía reposar en la mesita de noche. Hoy era el aniversario de su muerte, hoy se cumplía otro año más desde el día que murieron por mi culpa.
Siempre era un día malo para mí y Anna, pero ella parecía sobrellevarlo mejor, al menos ella si fue a clases hoy.
Mi tristeza fue interrumpida por unos golpecitos en la puerta.
-¿Puedo pasar?- Era Rapunzel.
-Adelante- respondí sin ganas.
Sentí como ella se sentaba en el borde de la cama y trataba de apartar las mantas, pero no la dejé.
-Lo siento Rapunzel, pero en serio no tengo ganas de salir- Ella nos propuso ir a la feria esta tarde, Anna accedió porque para ella cualquier cosa era mejor que quedarse en su habitación, pero yo no tenía la misma fortaleza que ella.
-Vamos Elsa, creo que te hará bien salir un rato- suspiró –Sé que ahora sientes mucho dolor y que no tienes ánimos de nada, pero ¿no crees que será mejor estar rodeada de tus amigos quienes están aquí para apoyarte que quedarte aquí sola en la oscuridad?-
-No quiero ser una carga para nadie- respondí con la voz ronca.
-Jamás serias una carga- ella quito la manta de mi rostro viéndome a los ojos –Te amamos Elsa y queremos estar ahí para ti- acarició mi cabeza de forma maternal.
-¿En serio?-
-Todos iremos, incluso Jack va a estar ahí- Me dijo con tono malicioso.
Todos se estaban tomando tantas molestias por mí, no quería ser grosera y además… me gustaban las ferias.
-Está bien- Asentí.
-Esa es mi Elsa- Rapunzel se puso de pie y se dirigió a mi closet de donde salió con una prenda –Hay que ponerte bonita- extendía en alto aquel vestido cruzado de tirantes color celeste con estampado floreado.
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Al llegar a la entrada nos encontramos con los chicos quienes ya nos estaban esperando, solo faltaba Jack.
-Perdón por la demora- Me disculpé intentando sonreír.
-Qué bueno que decidiste venir, Elsa- Todos me miraron con dulzura.
-No hubiera sido lo mismo sin ti- Hipo me abrazó.
-Exacto- Eugene –No sería un día de diversión si no estuviéramos los Nueve Grandes juntos-
-Creo que si seguimos incluyendo más gente en nuestro grupo tendremos que armar algún sindicato- Hipo bromeó.
-Vamos chicos, Jack de seguro ya termino de recorrer toda la feria dos veces y nosotros seguimos varados aquí afuera- Merida comenzó a caminar.
-¿Por qué Jack no está aquí?- preguntó Anna.
-Está con su hermana y primos- Respondió Kristoff.
Me impresionó escuchar eso, no sabía que él tenía una hermana… en realidad hay muchas cosas que no sabía de él.
-Me gusta mucho tu vestido- Astrid me dijo.
Hipo se rio –Sí, el vestido maldito-
Lo miré sin comprender.
-Oh, disculpa, no es eso- comenzó a mover sus manos nervioso –Es solo que recuerdo que el día que caímos por las escaleras estabas usando ese vestido-
–Es verdad, lo había olvidado- solté una pequeña risa –Espero el día de hoy no te pasé nada- bromé.
-Sí, bueno, intentare mantenerme alejado de ti en los juegos mecánicos, solo por si acaso- él me seguía el juego.
-¿Qué quieren hacer primero?- preguntó Eugene.
-¡Carritos chocones!- Anna se apresuró a decir.
-Yo quiero ir al Evolution- Merida buscaba un tipo de diversión más intrépida.
-S-si quieres… yo podría acompañarte a los carritos Anna- Kristoff se rascó la nuca apenado.
-¿En serio?- sus ojos brillaron -¡Vamos!- lo tomó de la mano arrastrándolo.
-Yo iré con Merida- Astrid también amaba los juegos que provocaban emociones más fuertes.
-Creo que Punzie y yo comenzaremos a ambientarnos entrando al túnel del amor- Eugene rodeó los hombros de mi prima con una mirada seductora.
Fue así como nos quedamos solos Hipo y yo -¿Qué hay de ti?, ¿no subirás a ningún juego?- le pregunté.
-Oh, sí, claro que sí, pero primero me gustaría encontrar a Jack- observó la pantalla de su celular enviándole un mensaje a su amigo.
-Si quieres te acompañó a buscarlo- le propuse.
-Nah, él me mandara mensaje una vez que se desocupé- se encogió de hombros -¿No te gustaría subir a algún juego?- me preguntó.
-No lo sé, no me siento con muchos ánimos para emociones fuertes- Me encogí de hombros.
-Oh, pues en ese caso, ¿Qué tal un juego de habilidad?- señaló el puesto de Skee Ball a unos metros de nosotros.
-Sí, suena bien- le sonreí.
PDV de Jack
-¿Hipo, donde estás?- cubrí mis oídos tratando de escuchar su voz a través del teléfono.
-Justo detrás de ti- levanté la vista para verlo agitar sus manos tratando de llamar mi atención.
Colgué la llamada y me aproximé a él, me di cuenta de que no estaba solo; junto a él estaban Elsa, Anna y Kristoff.
Oh, no, Elsa estaba usando ese vestido…
Sentí mis piernas temblar por un segundo, pero me obligué a mí mismo a permanecer de pie, hoy todo debía ser perfecto, estábamos ahí para apoyarlas, no podía permitirme arruinar ese día enviando a alguien al hospital. Tenía que encargarme de hacer feliz a Elsa.
-Hey, ¿comenzaste sin mi?- le pregunté creyendo que tal vez ya se había subido a los juegos.
-No, claro que no, solo estábamos jugando un poco- señaló el puesto de tiro con rifle.
-¿Ganaron algo?- les pregunté a todos.
-No- él y Elsa respondieron con decepción.
-Kristoff ganó esto por mí- Anna me mostró el gigante oso de felpa que extrañamente no había notado.
-Wow, no sabía que eras tan bueno con la puntería- Me crucé de brazos sorprendido por eso.
-Anna lo quería así que… solo hice mi mayor esfuerzo- respondió apenado.
-Y Elsa casi gana uno, pero fallo el ultimo tiro- Hipo puso sus manos en los hombros de ella.
-Sí, solo gané esto- levanto con timidez el llavero con forma de pingüino.
-Sí me lo preguntas, esos juegos son una estafa- Hipo se veía molesto –Solamente falló un tiro-
-Tienes razón, no suena justo-
Ella suspiró encogiéndose de hombros y girándose para ver fijamente aquel pequeño muñeco de pingüino descansando en un estante.
-Lo siento- dijo antes de salir corriendo.
-¡Elsa!- Anna intentó correr tras de ella pero el pesado peluche se lo impedía.
-Tranquila, yo la seguiré- Hipo se ofreció.
-¿Qué sucedió?- Pregunté sin comprender.
Anna suspiró -Sir Jorgenbjorgen- dijo abrazando el oso.
-¿Sir que?- no había entendido nada.
-Sir Jorgenbjorgen- Anna volvió a repetir con un tono de voz más alto –Ese era el nombre de su muñeco favorito cuando era niña, mi padre lo creó pensando en ella, lo produjeron en masa y lo vendieron por un tiempo en el mercado… ella perdió el suyo el día del accidente y para entonces ya estaban descontinuados- las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.
Kristoff puso una mano sobre su hombro tratando de consolarla –Por eso…- ella hizo una pausa para tomar aire –Por eso cuando ella lo vio ahí insistió en ganarlo-
Miré a Kristoff.
-Yo e Hipo nos ofrecimos a tratar de ganarlo, pero ella no nos dejó- respondió sabiendo lo que iba a preguntar.
Suspiré –Ya veo-
-Tengo que ir a buscarla- ella se dio media vuelta -¿vamos?- nos miró.
-Yo los alcanzare en un segundo, solo debo hacer una llamada- mentí.
-Okey, todos nos veremos en una hora en la rueda de la fortuna- Kristoff me avisó.
-Está bien-
Una vez se fueron me arremangue las mangas de mi sudadera listo para ir por ello.
-Uno, por favor- le entregué el billete al hombre de sonrisa burlona.
PDV de Hipo
Volví al puesto de tiro donde Anna y Kristoff dejaron a Jack, me parecía extraño que él se hubiera alejado del grupo y no estuviera en los juegos mecánicos.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro al verlo disparando con el rifle, su cuerpo se veía tenso y su mirada y mente estaban enfocados por completo en aquello, lo sabía porque es así como solía verse cuando jugábamos algún partido difícil.
-Rayos- maldijo con furia al fallar el tiro.
-Aquí tienes- el dueño del puesto le extendió un llavero de flor y él lo tomó.
-Jack, ¿Qué haces?- le pregunté a pesar de que ya sabía la respuesta.
-Ella quiere ese muñeco- me respondió sin mirarme mientras le daba otro billete al sujeto.
-Sí, pero ella quería ganarlo por su cuenta- me crucé de brazos.
-Lo sé, pero prefiero verla enojada conmigo que triste-
El disparó fallando.
-¡AH!- gritó harto y comenzó a gastar el resto de tiros que le quedaban, después de todo eran inútiles.
-Jack…- intenté tranquilizarlo.
-Esa era mi última oportunidad- bajó los brazos decepcionado.
¿En serio se había gastado todo su dinero en eso?
-Ten- le extendí un billete.
-No, no puedo…- intentó rechazarlos.
-Me los devolverás después- le dije.
-Pero esto es más de lo que necesito-
-Necesitaras dinero extra para subir a la rueda de la fortuna, todos iremos, ¿recuerdas?- le sonreí.
-Gracias Hipo- en su mirada veía el profundo agradecimiento.
-No desperdicies tu ultimo tiro- me di media vuelta –Te veré allá, Astrid y yo subiremos a la montaña rusa antes- lo vi asentir.
PDV de Elsa
-¡Ahí estas!- Al escuchar la voz de Rapunzel levanté mi mirada para ver a Jack llegar con el resto de nosotros.
Después de mi pequeña crisis Anna y el resto habían logrado calmarme subiendo a varios juegos, pero me pareció extraño el hecho de que Jack se haya perdido por tanto tiempo.
-Perdón, esa llamada tomó más tiempo de lo que debería-
-¿Y tu hermana, Jack?- preguntó Rapunzel.
-Oh, se fue hace un buen rato junto con mis primos, mi madre vino por ellos- le respondió.
-Que lastima, me hubiera gustado conocer a tu hermana- Anna lo miró.
-En otra ocasión- soló se rio.
-Okey, este es el último juego, después todos iremos a buscar comida- Hipo dio las instrucciones.
Inmediatamente todos comenzaron a ponerse en parejas, Eugene con Rapunzel, Hipo con Astrid y Anna con Kristoff.
Al ver a Merida ella solo se carcajeó antes de despedirse –Ni sueñen que gastare mis últimos dólares en un juego para bebés, yo iré al Zipper- se despidió –Diviértanse- movió las cejas de arriba abajo viéndome a mí y a…
Jack.
Ambos nos miramos y soltamos una pequeña risa nerviosa -¿Me permites?- con su mano señalo el asiento vacío.
-Claro- acomodé un mechón de mi cabello tras mi oreja antes de que ambos tomáramos lugar.
El encargado bajó la barra de seguridad dejándonos a ambos aprisionados en un espacio reducido.
Cerré los ojos y tomé aire al sentir como el juego mecánico comenzaba a moverse.
-¿Estas bien?- me preguntó al verme nerviosa -¿Le temes a las alturas?-
-No, no mucho- intenté no mirarlo a los ojos ya que estábamos tan pegados, incluso aún más que aquella vez en la que hicimos nuestra tarea juntos.
Permanecimos en silencio conforme subíamos lentamente, el atardecer se veía hermoso y el clima era perfecto, conforme más subíamos más frio se ponía.
-¿No tienes frio?- tomé valor para mirarlo.
-El frio nunca me ha molestado- le sonreí.
-Elsa- me miró con seriedad –Hay algo que quiero decirte, pero por favor, no te molestes…- podía ver la preocupación en su rostro.
¿Qué quería decirme?, ¿Por qué cree que voy a molestarme?
-Sé que querías ganarlo tu sola, pero…-
Mi respiración se volvió pesada al ver que en sus manos estaba aquel muñeco.
-Sir Jorgenbjorgen- nunca me hubiera imaginado que él se hubiera molestado en tratar de ganarlo para mí -¿Por qué?- le pregunté.
-No me pareció justo que no lo hubieras ganado-
Acerqué mis manos hacia las suyas tomándolo y en el proceso nuestros dedos terminaron tocándose.
Al tener aquel pingüino entre mis manos no pude frenar la caída de mis lágrimas.
-No, no, no, no- Jack se apresuró a decir –Lo siento tanto Elsa, no era mi intención ponerte triste, agh- se golpeó la frente con la palma de su mano.
-No es eso- me limpié las lágrimas –Es solo que me trae muchos recuerdos- intentaba controlarme, pero no podía, me estaba muriendo de vergüenza por ello.
-¿Buenos recuerdos?- me veía con inquietud.
-La mayoría-
-¿Q-quieres hablar de ello?- me preguntó.
Negué con la cabeza; no podía decirle, si le contaba la verdad de seguro me odiaría.
-Hey, está bien, descuida- mi corazón se aceleró al sentir su brazo rodear mis hombros, frotaba su pulgar contra la piel desnuda de mi hombro tratando de consolarme –Te comprendo-
Levanté la vista para verlo, nuestros rostros estaban muy cerca -¿Eh?- no entendía lo que trataba de decir.
-Bueno…- suspiró –La cosa es que yo también perdí a mi padre- desvió la mirada hacia el frente.
Mis ojos se abrieron al escuchar esto -¡Que!- exclamé sorprendida –Perdón, no lo sabía-
-No suelo hablar mucho de él, de hecho, solo había hablado de esto con Hipo- recordó –supuse que él se lo había contado a los demás-
Negué con la cabeza –A mí no-
Lo escuché reír un poco –Que extraño, siempre creí que Hipo se la pasaba divulgando mis asuntos personales con todos-
-Lo siento mucho, Jack- Extendí mi mano para tomar su otra mano que permanecía apoyada en su pierna.
Él se encogió de hombros –Fue hace mucho, pero siempre es difícil- suspiró –Así que entiendo que tú y Anna se sientan tristes-
Si tan solo supieras, no pensarías igual de mí.
-¡Hey, tortolos!- sacudimos nuestras cabezas al darnos cuenta de que ya estábamos de nuevo abajo y que todos esperaban a que bajáramos.
Ambos nos separamos de inmediato avergonzados mientras los demás se reían de nosotros.
