PDV de Jack
Asomé mi cabeza por la puerta del aula, la mayoría de mis compañeros ya habían llegado y solo quedaban algunos asientos disponibles. Uno de estos lugares era el que Hipo reservó para mi atrás de él, entré y saludé a mis amigos.
-¿Listos para otro horroroso día?- les pregunté –No estudié para la prueba de Biología, creo que voy a reprobar-
-Bueno, ya somos dos, yo tampoco estudié absolutamente nada- Hipo me mostró el libro de biología que tenía en sus manos, supongo que estaba tratando de absorber todo lo posible antes del examen–Te lo juró, en momentos como estos desearía poder aprender por medio de osmosis-
-¿Qué es osmosis?- Pregunté confundido.
-¡Lo que vendrá en la prueba de hoy!- Astrid levantó su cabeza para gritarme, se veía muy estresada –Si yo fuera tú abriría mi libro ahora mismo y me pondría a estudiar-
Dejé caer mi cabeza hacia atrás resignado –Estoy perdido-
-¡Elsa!- Hipo exclamó al verla entrar –Gracias a Dios estas aquí, tu eres la diosa de la biología, ¿podrías ayudarme con el tema de la homostasis?- juntó sus manos suplicando.
-¿Te refieres a la homeostasis?- lo miró con una sonrisa burlona.
Hipo dejó caer su libro de forma dramática –Ni siquiera sé porque lo intento, debería resignarme y aceptar mi estupidez, así como Jack lo hace-
-¡Hey!- empujé ligeramente su silla con la punta de mi pie –Estoy aquí idiota-
Él solo reía.
-Con gusto les puedo explicar- se sentó a mi lado –Aunque les saldrá un poco caro- su rostro se había transformado a uno malicioso.
-¿Ah, sí?, ¿Cuál es tu precio?- me crucé de brazos siguiéndole el juego.
Ella solo una pequeña risa –Sabes muy bien lo que quiero Frost- respondió mirándome de forma casi seductora.
Oh, no, creo que voy a morir ahora mismo con esa mirada.
-Claro- reí nervioso –De hecho, vengo preparado- tomé mi mochila y la abrí buscando algo –Aquí esta- le extendí la barra de chocolate marca Kit kat.
-Gracias- la tomó con delicadeza –abran su libro- nos pidió con una sonrisa.
PDV de Elsa
Había logrado explicarles la mitad de la lección antes de que el profesor Lockwood llegara a dar su clase –Les tengo una excelente noticia- dijo antes de terminar la clase –Esta vez no los evaluare con exámenes-
Un pequeño coro de gritos de alegría resonó.
-En su lugar les pediré un trabajo final en binas, es algo extenso, pero supongo que prefieren eso a un examen- comenzó a escribir las indicaciones en el pizarrón.
Miré a Jack –Hey, ¿quieres que lo hagamos juntos?- le susurré.
De todas formas, Astrid, Hipo, Eugene y Rapunzel ya se habían emparejado de forma automática, así que eso nos dejaba solos.
-¿Segura?- se rascó la nuca –Sabes que no soy muy bueno para esto, no quiero causarte molestias-
Negué con la cabeza –No, me parece bien-
-No digas que no de lo advertí- me señaló con el dedo -¿comenzamos hoy?-
-Sí, entre más pronto comencemos mejor será-
-Si quieres podríamos ir a tu casa- sugirió.
Negué con la cabeza suavemente –En realidad, es la casa de Punzie- aclaré teniendo cuidado en modular mi voz para que ella no me oyera; estaba segura de que si me escuchaba decir eso inmediatamente me daría un interminable discurso sobre como su casa era mía también y de verdad apreciaba todo el cariño y apoyo que había recibido de ella y mis tíos, pero, a pesar de que llevaba viviendo varios años con ellos, no podía dejar de sentir que ese no era mi lugar.
-No me siento muy cómoda llevando personas sin antes pedirles permiso, sé que dirán que sí, pero de todas formas…- froté mis manos con nerviosismo y agaché mi mirada con temor de que Jack no lo entendiera.
-Oh, comprendo- lo miré sonreír –descuida, yo me sentiría igual. Podemos ir a mi casa- empezó a guardar sus pertenencias en su mochila y yo también lo hice.
-Gracias- Me alivié al verlo actuar de forma tan comprensiva.
El resto del día transcurrió de forma apurada; entre el almuerzo, el tener que ayudarle a Jack e Hipo a estudiar y las clases ni siquiera noté que la hora de salida había llegado.
Al salir de mi aula me encontré con Jack quien se encontraba recargado en la columna de la pared viendo su celular, su mirada era inexpresiva, ignoraba por completo las miradas acosadoras de las chicas que pasaban frente a él.
-¿Cómo estuvo tu prueba?- le pregunté llamando su atención.
Él me vio primero con sorpresa para después hacer una mueca.
-Supongo que eso significa que no muy bien- Sonreí con lastima –Lamento si no supe explicarte bien- suspiré.
-¿Qué?, no, no es tu culpa que mi cabeza esté tan hueca- comenzamos a dirigirnos hacia la salida.
-Si quieres podría volver a ayudarte a estudiar en caso de que tengas que volver a repetir la prueba- sugerí nerviosa –Aunque espero que no tengas que hacerlo-
-¿En serio me ayudarías?- Preguntó incrédulo.
Asentí
–Gracias, eso me gustaría- respondió.
Al llegar al estacionamiento Jack abrió la puerta del asiento del copiloto haciéndome una seña para que entrara.
-Gracias- Dije tomando asiento, él cerró la puerta con cuidado.
Fue así como condujimos unos cuantos minutos hasta llegar una zona residencial a unos cuantos minutos de la escuela, se veía como un vecindario común. Él aparcó su auto en el estacionamiento de la entrada, se apresuró a bajar del auto para abrirme la puerta a pesar de que le había dicho que no era necesario.
-Gracias, de nuevo- suspiré negando con la cabeza ante su terquedad.
Mi primera impresión de su casa es que era bonita y se sentía acogedora, tenía un buen tamaño, las ventanas eran grandes con marcos blancos, el resto de la casa estaba pintado de un color celeste y las tejas eran de un color oscuro.
Subimos las escaleras del pórtico y Jack abrió la puerta decorada con unas molduras muy detalladas.
-Adelante, bienvenida- entré y el cerró la puerta tras de nosotros.
Tan pronto puse un pie en el recibidor me quedé maravillada con lo lindo que era el interior, las paredes estaban pintadas de blanco por lo que el lugar se iluminaba perfectamente bien con la luz que entraba. A mi nariz llegó el inconfundible aroma de galletas recién horneadas.
-¡Estoy en casa!- Jack avisó.
Unos pasos se escucharon y por el marco apareció una mujer tan alta como Jack, su cabello era castaño con un corte estilo Bob, usaba un vestido y un delantal.
Jack se apresuró a acercarse –Oh, mi muchacho- observé como la mujer le pellizcaba ligeramente las mejillas.
-Mamá- Jack protestó un poco avergonzado –Tenemos visitas- susurró.
Ella levantó la mirada para verme, yo levanté mi mano y saludé –Buenas tardes, perdón venir sin avisar antes-
Ella jadeó –¿Una chica?- se veía sorprendida –Pasa, no te quedes ahí, querida- hizo una seña para que entrara a la sala.
-¿Eres una de las amigas de Jack?, déjame adivinar- me examinó de arriba abajo –Tu debes de ser Elsa, Jack habla mucho de ti… y del resto de sus amigos, claro- soltó una pequeña risa ante la mirada fulminante de Jack.
-Así es, soy Elsa de Arendelle, mucho gusto- le extendí la mano.
-Yo soy la señora Elenoy Overland- supuse que ese era su apellido de soltera –Siéntete libre de pedirme cualquier cosa que necesites-
-Gracias- respondí.
-Haremos un trabajo juntos- Jack explicó –Estaremos…- antes de que pudiera continuar unas voces lo interrumpieron.
-¡Jack esta en casa!- Una niña y un niño de cabello castaño de aproximadamente 10 años entraron en la sala acompañados de una niña aún más joven de cabello rubio.
-¡Hey!- Los tres corrieron y saltaron sobre él.
No pude evitar reír al ver como Jack trataba de hacer malabares con los niños, los dos más grandes colgaban de sus brazos y la más pequeña lo abrazaba de la pierna.
-Niños, compórtense, hay visitas- Elenoy los reprendió con voz firme pero amable.
-Perdón mamá- reconocí a la niña más grande, era aquella que había visto junto a Jack en el centro comercial.
-Iré a ayudarle a tu abuelo- la mujer salió de la sala.
-¿Quién eres?- el niño se me acercó con curiosidad.
-¿Eres la novia de Jack?- la niña me preguntó.
-No, no, somos amigos- me apresuré a responder apenada.
-Discúlpalos- Jack me miraba avergonzado –Ella es mi hermana, Pulga y ellos son mis primos Garrapata y Piojo- los señaló individualmente.
-¡No es cierto!- los tres protestaron indignados.
-Mi nombre es Emma- la niña empujó a Jack.
-Y yo soy Jamie y ella es Sophie- el niño me saludó.
-¿Elsa de Arendelle?- giré mi cabeza para ver al hombre de barba y cabello canoso.
-¿Entrenador Norte?- Jadeé sorprendida al encontrarme con mi maestro de educación física y entrenador del equipo de hockey.
-Vaya, pero que sorpresa, que bueno ver a algún amigo de Jack por aquí- atravesó la sala mientras cargaba varias bolsas repletas de víveres.
-¿Norte es tu abuelo?- le pregunté a Jack susurrando.
-Hehe- se rio de forma nerviosa –Sí, no lo sabe casi nadie, lo hacemos para evitar que crean que soy el capitán del equipo solo porque él y yo somos parientes-
-Ohhh- asentí comprendiendo –Descuida, su secreto está a salvo conmigo-
-Vaya, ¿una chica en medio de la sala?- dos hombres más aparecieron cargando más víveres –Si yo fuera tu correría- me habló un chico de cabello gris oscuro y cejas gruesas, tenía una mirada que lo hacía ver intimidante.
-Él es mi primo mayor Aster, aunque le decimos Conejo- me explicó Jack.
Arqueé una ceja confundida –Es una larga historia y el de ahí es mi otro primo mayor, Sandy-
Saludé al muchacho rubio y él también me saludó –Es mudo- Jack me susurró.
-Oh, ya veo- puse mi mano en mi frente haciendo la seña para hola en lenguaje de señas.
Por un segundo Sandy me miró sorprendido y después respondió al saludo.
-¿Hablas lenguaje de señas?- Jack preguntó incrédulo.
Asentí –Un poco- él me sonrío.
-Ven, vamos- tomó sus cosas y me guio a la parte de arriba, miré por última vez a Sandy y le dije adiós.
Él abrió una de las puertas revelando su habitación –Disculpa el desorden, no soy muy organizado- se apresuró a recoger un par de prendas que se encontraban en el suelo para después lanzarlas al armario.
-Descuida- en ese momento me sentí cohibida.
La habitación de Jack era justo como la de cualquier chico adolecente promedió, las paredes eran azul marino y unos cuantos posters deportivos y fotografías colgaban en estas, había un par de ventanas e incluso un balcón que daba al patio trasero, la cama era lo suficientemente grande, tenía un escritorio con una laptop y papeles sobre este y tenía un par de pufs que se veían muy cómodos.
-Puedes sentarte donde gustes- Me dijo.
No pude contener mi sonrisa al dejarme caer sobre uno de los pufs grises, reí al sentir mi cuerpo hundirse en este –Perdón-
-¿Te gustan?- se sentó en el otro.
-Nunca me había sentado en uno, pero sí, se siente como un abrazo- me abracé a mí misma.
Él solo se rio –Lamento todo el alboroto- se disculpó.
-¿Por qué?, se ve que tienes una increíble y gran familia- le sonreí.
-No tienes ni idea, durante el día esta casa es una locura, siempre hay gente corriendo por los pasillos y la privacidad es imposible- sus ojos brillaban al hablar de su familia.
-¿Durante el día?- pregunté.
-Oh, en la noche solo mi madre y yo dormimos aquí-
-¿En serio?- pregunté extrañada por aquello.
-Sí y a veces el prometido de mi madre también viene- se puso de pie para tomar su laptop.
-¿Y por qué Emma y Norte no duermen aquí?- tal vez me estaba metiendo mucho en sus asuntos privados.
-Mi tía es enfermera en el turno de la noche, así que durante el día esta tan cansada que le ayudamos a cuidar a mis primos para que ella pueda dormir y en la tarde los llevamos de regreso junto con Emma y ella los cuida hasta que se duermen—
Lo miré con confusión, no comprendía bien.
-Ella lo hace porque insiste en "devolvernos el favor"- hizo comillas con sus dedos –Además mis primos son tan unidos que les gusta que sea de esa forma, así pueden estar juntos todo el tiempo-
-Y cuando ella vuelve a su trabajo, ¿quién los cuida?-
-Mi abuelo duerme allá- explicó con naturalidad, como si fuera una rutina de hace años.
-Ya veo, eso demuestra lo unidos que son- pensé en voz alta.
-¡Jackson, no sacaste la basura de nuevo!- la voz de la madre de Jack resonó por el pasillo.
-¿Jackson?- pregunté mirándolo con intriga.
-¡Tienes que sacarla ahora!- su madre volvió a gritar enfurecida.
-Todo lo que veas u oigas el día de hoy es información clasificada, así que no la divulgues Copo de Nieve- se puso de pie –Volveré en un segundo-
ELSA DE ARENDELLE
Sobrenombre: Els/Copo de Nieve (solo Jack la llama así)
Cumpleaños: 21 de diciembre
Le gusta: Su familia, el chocolate, leer, las matemáticas y Jack
Odia: No a Jack
Estatus social: Mas amigos que antes.
Al quedarme sola no pude evitar mirar un poco alrededor, no quería invadir la privacidad de Jack, pero hubo una cosa que captó mi atención. En la pared sobre su escritorio había un tablero de corcho con varias fotografías y dibujos, lo que llamo mi atención fueron estos últimos, pasé mi mano por el paquete de hojas engrapadas levantando una tras otra, eran dibujos hechos por niños.
-Emma y los niños que cuido a veces hacen dibujos para mi así que junté todos y los puse ahí-
Pegué un brinco al escuchar la voz de Jack a mi lado –Perdón, no era mi intención fisgonear, solo…-
Levantó una mano deteniéndome –Conociste a mi familia completa y mi nombre verdadero, ya no hay mucho más que ocultar- Ambos nos miramos fijamente con una sonrisa por unos segundos -¿Te gustan los sándwiches?, mi madre nos traerá unos-
-Me encantan los sándwiches-
