NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS
¡Hola a todos! ahhhh este capítulo me quedó cardíaco la verdad, así que no los molesto más y los dejo para que lean jajaja.
GRACIAS a MichelleAloy, Valen Milene, AP e ichigo urahara Shihoin por sus hermosos comentarios, (a quienes puedo les respondo por PM)
AP: jajaja, sí, está algo celoso, y lo de Palo apenas empieza muajaja.
¡disfruten!
Capítulo 16
La huida
Ahora sé que ella nunca me dejará
Incluso cuando ella huye
Ella seguirá atormentándome, calmándome
Lastimándome, motivándome, pase lo que pase
En una esquina de su alcoba, estaban colocadas las cuatro macetas en donde Padmé había plantado sus primeros retoños. Le dio instrucciones muy específicas 3PO y a R2 para que supieran cómo ayudarla, porque cada una de las plantas requería cuidados distintos.
Padmé estaba sentada en la silla del escritorio, con su DataPad en las manos y viendo hacia las macetas con expresión desconcertada. Llevaba toda la tarde leyendo su investigación sobre los Sith, y comparando lo que sabía sobre los usuarios del Lado Oscuro de la Fuerza, con los dos gestos amables que Vader tuvo hacia ella, la confusión la hacía generar hipótesis muy raras.
Los Sith no conocían la amabilidad, porque rechazaban las emociones positivas. Entonces, Vader no debería ser amable en absoluto… lo cual hacía que esos gestos fueran mera manipulación, pero ¿con qué fin?
Ahora bien, los Sith sí eran metódicos, eso podía variar de persona en persona, pero su credo exaltaba la inteligencia y Padmé sabía que Vader no era un tonto. No obstante, no lo conocía lo suficiente para saber qué tan inteligente era ni hasta dónde podría llegar en sus manipulaciones para conseguir sus objetivos, y pensar en eso la asustaba.
¿Qué estaría dispuesto a hacer Vader para completar un fin? Leyendo sobre los Sith, era fácil adivinar que ellos no tenían una moral muy elevada, y eso significaba que muy pocas cosas los limitaban. Si Vader era realmente un Sith, temblaba de pensar en qué métodos sería capaz de usar contra ella si realmente quería algo.
Y era por eso que su repentino gesto amable era más confuso, Vader no debería tener una escala moral tan elevada que le impidiera exigirle respuestas si él quería algo de ella, ¡incluso la había encerrado una semana entera, diciéndole que no le importaba su salud mental o emocional! Y también mencionó no querer nada de ella, ¿o dijo esas cosas a propósito como parte de sus maquinaciones?
Miró la DataPad en sus manos, podía seguir reflexionando por horas, o podía preguntarle directamente.
Padmé estaba harta. Su vida en el Executor era más dura de lo que pudo anticipar, sintiéndose constantemente observada, como el juguete o el entretenimiento de su captor. Intentó fingir que eso no le importaba, pero llegados a este punto, y ahora que el comportamiento de Vader tenía menos sentido que nunca, decidió que no podía seguir así. Si ella iba a pasar el resto de su vida en esta nave, al menos debería ser capaz de hablarle de frente al supuesto Sith. Detestaba sentirse intimidada por él, sentir que sus opciones se reducían, que cada vez tenía menos libertades, que su vida estaba a merced de un desconocido. Por días, y haciendo acopio de toda su prudencia, Padmé había conseguido contenerse de no hacer nada absurdo, pero ¿qué era absurdo en esta situación tan desesperanzadora? ¿realmente qué tanto podía empeorar su vida, llegados a este punto? Padmé nunca se sometió a nadie en su corta vida, y ahora comprobaba que la sumisión, ni siquiera en estas condiciones extremas, era una opción para ella.
Y vaya que lo intentó.
—3PO, ¿podrías hacerme un favor?—preguntó Padmé.
Ella se puso de pie y dejó su DataPad de investigación sobre el escritorio, luego agarró otra DataPad, más pequeña, y se la dio al droide dorado.
—Sería un placer, señorita Padmé.
—Me tomé la libertad de diseñar un par de prendas que me gustaría tener—le explicó ella sonriendo—¿Podrías llevárselas a los droides de confección, por favor?
—Encantado, señorita. No me demoraré mucho.
—Gracias, 3PO.
Padmé esperó a que el droide desapareciera del corredor, y luego emprendió ella su propio camino. R2 estaba en el hangar, recibiendo un mantenimiento, y tampoco regresaría en un buen rato. Sabía que a los dos droides no les parecería buena idea que ella buscara a Vader para hacerle un par de preguntas.
Caminó con la mayor seguridad posible por los corredores anexos a sus aposentos, y no se preocupó hasta que se acercó al Sector 3 del Executor. Técnicamente era una zona libre para ella, pero casi nunca iba, y cuando tenía que pasar cerca de ahí 3PO y R2 insistían en acompañarla. Del Sector 3 se llegaba fácilmente al Hangar, y ese era en definitiva un territorio prohibido para Padmé.
Pero no pensó en eso y siguió caminando en dirección al Puente de Mando, también en el Sector 3, no había ido ahí desde que le pidió permiso a Vader para construir su primer jardín, y la verdad sea dicha, no se sentía muy animada de tener que acercarse a ese lugar del que tenía malos recuerdos. Pero mantuvo su paso firme y llegó al puente.
Vader no estaba ahí.
Se mordió el labio exasperada, ¿dónde podía estar? La nave era enorme y fuera del Puente de Mando, no se le ocurría otra cosa que Vader pudiera hacer en el Executor (además de molestarla, claro).
Caminó despacio de regreso a sus aposentos en el Sector 4, cuando se topó con droides de batalla haciendo su patrulla usual.
—Disculpen—los llamó, haciendo un gesto con la mano—¿Han visto a Lord Vader? Necesito hablar con él.
Había demasiados droides de batalla en la nave, todos faltos de personalidad, y Padmé sabía que pedirles indicaciones difícilmente sería algo que los circuitos de esos droides recordarían a futuro.
—En sus aposentos, señora—respondió el droide—Dejó órdenes de no molestarlo.
—Oh… bueno, en ese caso, me retiraré—dijo, fingiendo que caminaba hacia el elevador cercano.
Cuando los droides se fueron, Padmé caminó rápido hacia el final del corredor, donde estaba una plataforma que no había usado nunca y que, si recordaba bien lo que 3PO le dijo en su recorrido, la guiaría hacia el Sector 6.
Bajó la plataforma y cruzó el corredor con prisa, temiendo encontrarse con otros droides de batalla, hasta llegar al elevador. Se detuvo frente a esa puerta, respirando profundamente para calmarse y meditar muy bien lo que estaba a punto de hacer.
"Haz hecho peores tonterías" se dijo a sí misma, para animarse (aunque no recordara alguna en ese momento).
Padmé quería respuestas, llevaba semanas conformándose en información escueta obtenida a través de droides y libros. No podía seguir postergando esto.
Abrió la puerta del elevador, y bajó al Sector 6.
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"Eres terriblemente débil" dijo la voz oscura con desprecio "Pero el dolor te enseñará.
Un rayo golpeó su cuerpo y recorrió todo su sistema nervioso, fue como sentir un calambre en cada centímetro de su cuerpo, el dolor lo hizo retorcerse, pero sus gritos solo parecían complacer a su sádico maestro.
"Eso es, ódiame, despréciame, usa tu ira para enfocarte y hacerte más fuerte"
Apenas conseguía escucharlo, porque sus propios gritos confundían los demás ruidos de la habitación. El dolor no paraba, solo parecía empeorar, y mientras se arrastraba en el suelo comenzó a suplicar piedad.
"¿Piedad dices?" espetó la voz enfurecida "¿Piedad? ¡Un fuerte jamás se humilla!"
El dolor se detuvo, pero solo por unos segundos, antes de que otro rayo volviera a golpearlo.
"¿Acaso tuvieron piedad los traficantes que te vendieron a ti y a tu madre a los Hutts?" sintió un golpe, esta vez de un bastón de aluminio, contra su abdomen.
"¿Tuvieron piedad los Hutts cuando apaleaban a tu madre, o a ti, antes de venderlos como objetos?" sintió un golpe, ahora en sus costillas.
"¿Tuvo piedad ese amo cuando los obligó a trabajar hasta la extenuación todos los días?" y ahora el golpe fue en su espalda.
"¿Y tuvo alguien en esta galaxia piedad de tu inútil madre?" los rayos cesaron, dejándole respirar al fin.
No… nadie tuvo nunca piedad.
"¿Y qué te hace pensar que existe la piedad en este mundo, aprendiz?" la voz de su maestro sonó aterradoramente suave "Me aseguraré de que nunca más olvides esta lección"
Antes de que pudiera volver a sentir los golpes, las memorias se volvieron humo y volvió a quedar perdido dentro de su cabeza. Intentó tomar las riendas de sus sentimientos, respirando profundamente, pero no pudo, y una nueva visión se materializó frente a él.
Padmé estaba encorvada contra la pared, protegiendo con su cuerpo a una niña entre sus brazos, llorando con desesperación.
"¡No!" gritó ella "¡Por favor señor, tenga piedad!"
"Piedad… como si eso existiera" se mofó la voz oscura dentro de él.
"Por favor" suplicó Padmé al borde del llanto "Perdónale a ella. Condéneme si quiere, pero no a mi sobrina, por favor…"
"Muéstrale la piedad que existe en esta galaxia, Vader" le ordenó su maestro "Que ella no olvide su lección"
No… esto no estaba bien. Esto era un recuerdo, esto ya había pasado. Y él tomó otra decisión, él….
"Nadie tuvo piedad contigo" volvió a hablar su maestro "¿Por qué tu deberías tener piedad con ella? no seas débil"
No soy débil, ¡no soy débil! Gritó en sus adentros, empuñando su sable de luz y marchando hacia ellas…
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Padmé experimentó una morbosa adicción a la adrenalina que estaba sintiendo en ese momento. Su corazón latía estrepitosamente, sabiendo que si algún droide la veía inmediatamente iba a escoltarla de regreso, y que 3PO y R2 se enfadarían con ella, ¡pero estaba en el Sector 6! Un sector prohibido, el sector privado de Vader.
Hasta ahora no era diferente a otras partes del Executor, pero el solo saber que ella no debería estar aquí mandaba grandes ondas de adrenalina que su cuerpo encontraba placenteras, ¡era lo más emocionante en semanas que vivía aquí!
Se movió rápido por los corredores, descartando los cuartos que sabía eran de almacén o parecidos –gracias a la perfectamente clara nomenclatura de la nave, y que ya había memorizado– hasta llegar a la zona habitacional. Ahí volvió a detenerse, armándose de nuevo valor, abrió dos puertas que condujeron a departamentos vacíos, pero el tercero era indudablemente el de Vader.
Era más oscuro que los otros cuartos, y tenía un acomodo personalizado. Era enorme, tenía una ventana gigante que mostraba el hermoso espacio exterior, y frente a ella una computadora con varias pantallas, que de seguro tenían acceso libre a todos los sistemas. En las pantallas, vio imágenes de un planeta desértico, y leyó el nombre "Tatooine".
Volteó buscando un sillón o algo parecido, pero no vio nada, solo una estructura grande, parecida a un capullo de metal formado por paneles de líneas rectas, de color negro. Dio unos cuantos pasos alrededor de la habitación, pero tampoco había rastros de Vader. Quizá estaba en su habitación descansando, o dándose un baño o comiendo… todos esos escenarios cotidianos le parecieron irreconciliables con su imaginario de Vader, pero si era un hombre –en alguna medida– tenía que hacer esas cosas.
Decidida a que no iba a traspasar más su privacidad, Padmé suspiró y caminó hacia la salida, ya habría otra ocasión para encontrarlo. Al pasar cerca de las pantallas, volvió a ver las imágenes de Tatooine, ¿por qué Vader se interesaría en ese planeta? Ella jamás lo había escuchado en su vida, y considerando que había estudiado minuciosamente la conformación de la República, sabía que todos los mundos que no tenían representación en el Senado eran o muy lejanos o muy peligrosos.
Sospechando que no encontraría información de Tatooine en el Banco de Datos, Padmé se acercó a la pantalla para leer rápidamente la descripción del planeta, pensando en agregar esa información a su investigación. Cuando se apoyó sobre el tablero, por accidente aplanó unos botones demasiado oscuros como para que ella los hubiera visto, y escuchó un ruido detrás de ella.
Padmé se volteó asustada y miró con más asombro el raro capullo comenzar a abrirse, un vapor blanco y denso emergiendo de los huecos.
"¡Oh, por la diosa!" pensó Padmé "¿Esa cosa es una especie de recinto?" ¡pensó que era algún generador de energía, o computador especial!
Con miedo y curiosidad peleando por su atención, Padmé esperó a que el capullo se abriera y miró con horror lo que encontró ahí… un hombre calvo, con la piel pálida a un nivel enfermizo, con gruesas, terribles y deformes cicatrices de quemaduras en la nuca y escalando hasta desaparecer en el cráneo y unas zonas del rostro.
El pálido y desfigurado hombre la miró con ojos amarillos, llenos de malicia, cuando el vapor se difuminó más, pudo ver el resto de su cuerpo. Llevaba la misma armadura de Vader.
"Oh, no…"
Padmé miró lívida al hombre frente a él, y descubriendo la gravedad de lo que acababa de hacer, retrocedió con pánico en sus facciones.
—Perdón… ¡perdón, yo…!
Las palabras murieron en sus labios cuando sintió una opresión en su garganta, sus ojos se abrieron desmesuradamente, notando que Vader tenía una mano extendida hacia ella, su garganta siguió cerrándose, no podía hablar, no podía respirar, el miedo la puso lívida y se formaron lágrimas de pánico en sus ojos.
Iba a morir… por la diosa ella iba a morir y nadie jamás lo sabría.
Los ojos amarillos de Vader vieron a Padmé con asesinas intenciones, la voz oscura riéndose con deleite en su cabeza, hasta que la luz cantó con suavidad, un susurro que lo cambió todo.
"No la olvides a ella…"
Ella… la causante todo.
Padmé fue la que trajo toda esta confusión y estos sentimientos extraños en su vida, era ella la causa de que la voz oscura se burlara de él todo el tiempo, lo estaba volviendo débil y… y…
…era como ella.
"No me olvides"
Los ojos de Vader volvieron a ser azules, bajando su mano con rapidez, Padmé cayó al suelo sobre sus rodillas, tosiendo con fuerza mientras el aire regresaba a sus pulmones.
Vader inhaló profuso, calmándose y dándose cuenta de que ya no estaba meditando. Esto no era una visión, esto era real.
"Oh, no…"
Rápidamente se colocó el casco, antes de comprometer su respiración, cuando volteó, vio los ojos castaños de Padmé mirarlo con miedo y horror. Apenas la mujer pudo contener un poco su agitado pecho, se echó a correr de ahí, Vader podía sentir su miedo absoluto a través de la Fuerza.
¿Qué había hecho?
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Padmé corrió desesperada, sin molestarse en comprobar que Vader la seguía o no. Había llegado a su límite, pudo soportar sus insultos, sus castigos, sus manipulaciones… pero esto no.
¡Al carajo lo que ella hubo prometido, esto no podía soportarlo!
Llegó al elevador y sin pensarlo dos veces, con el latido del corazón retumbándole en sus oídos, bajó hasta el hangar. Algunos droides la miraron, pero acostumbrados a ella, ni siquiera les importó que ella no debería estar ahí. El único droide capaz de comprender que algo estaba mal fue R2, parado al lado del computador de mantenimiento.
R2 no podía sentir nada, pero casi juró que sus circuitos hicieron corto, Padmé estaba pálida y se veía al borde de un colapso, jamás vio a la mujer tan mal, ¡y estaba en una zona restringida! ¿qué rayos le había pasado?
Padmé se apresuró llegando a la nave de exploración más cercana y cerró la compuerta, los droides de batalla estaban muy lejos como para notarla sentada en la cabina y trazando una ruta de escape hacia Naboo. Pero R2, aún confundido, intentó acercarse a la nave pensando que Padmé se escondía.
El astro droide retrocedió cuando la nave se elevó y Padmé piloteó torpemente para salir del hangar, encendiendo varias alarmas de seguridad, y haciendo que los droides de batalla se miraran entre sí, sin comprender qué había pasado.
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Vader estaba sentado en su recinto de meditación, asimilando los más recientes eventos.
Había sido una espantosa coincidencia que Padmé decidiera justamente en ese momento colarse –contra toda norma– a sus aposentos, cuando él estaba teniendo una visión demasiado intensa sobre ella.
Ni siquiera fue consciente del momento en que empezó a estrangularla, y cuando recuperó la cordura, cómo se detestó a sí mismo por haberla atacado de esa manera tan cobarde. Y luego su mirada… Padmé siempre lo miró con desafío, tenía miedo de él, en muchas cosas, pero su socarrona valentía era más fuerte y conseguía así desafiarlo. Esta vez, en los ojos de Padmé vio solamente horror y espanto.
No la culpaba por temerle a su forma física, él mismo se miró con asco por primera vez después de Mustafar y nunca volvió a ver su reflejo en el espejo. Era espantoso y deforme y claro que una criatura tan bonita como Padmé lo miraría horrorizada. Pero el espanto… oh Fuerza, ella temió por su vida, y lo vio como a un monstruo.
¡Y cómo lo odió!
Sintió perfectamente el momento en que Padmé se escabulló al hangar y tomó una nave para irse. La ira que sintió por su desobediencia, rompiendo su promesa de permanecer en el Executor para siempre, no consiguió sobreponerse al desdén que poseyó su alma. Sabía que Padmé tenía toda la razón de querer huir, y no hizo nada por intentar seguirla, por detenerla y obligarla a cumplir su palabra. No… era mejor así. Movería al Executor a otro cuadrante de la galaxia, seguirían sin poder encontrarlo, y con suerte la ausencia de Padmé pondría punto final a estas terribles dudas que lo aquejaban desde su llegada.
Pero luego llegó R2-D2, uno de los pocos droides que podían entrar a sus aposentos cuando quisiera, y Vader supo antes de que dijera algo que se relacionaba a Padmé.
"La señorita Padmé se ha marchado" explicó el astro droide.
—Lo sé.
"La vi subirse a una nave en el hangar y escapar, se veía al borde de un colapso"
—Estará bien, es demasiado terca—dijo, convenciéndose a sí mismo—Se irá a casa.
"No lo conseguirá. Se fue en una nave de exploración, y hay al menos dos destructores estelares entre el Executor y Naboo"
—¡Te dije que estará bien!—rugió, parándose y caminando hacia sus pantallas, donde aún había imágenes de Tatooine.
R2 miró a su dueño contemplando esas imágenes con renovado enfado, las visiones de su última meditación afectándole más de lo que le gustaría admitir.
Sabía que R2 tenía razón, ¿a quién quería engañar? Padmé no tendría oportunidad contra un destructor estelar del bloqueo… moriría.
"¿Y qué importa?" rugió la voz oscura "¡Se lo merece!"
—No…
No se lo merecía. Vader sabía que no. Padmé era muchas cosas, una mujer desesperante, terca y voluntariosa, pero nada de eso la sentenciaba a muerte.
¡Maldita sea! ¿qué clase de juego era este? Ni siquiera cuando Padmé escapaba, desentendiéndose voluntariamente de él para siempre, él era libre de ella.
La idea de que Padmé muriera a manos de los clones… le enfadaba mucho más que la idea de Padmé escapando de él.
Vader llevaba demasiado tiempo sin preocuparse por alguien más, sin importarle otro ser humano lo suficiente como para interesarse en su bienestar. No estaba seguro de qué brujería hizo Padmé en él para que estuviera preocupado por ella, pero cuando admitió que lo estaba, supo una cosa.
Él jamás iba a ser libre de ella.
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Cuando Padmé al fin pudo calmarse, pensó con más claridad.
¡¿Qué demonios había hecho?!
Ella sabía que era arriesgado ir al Sector 6, pero por la diosa ¡no pensó que Vader realmente intentara matarla! Aunque, siendo más fría… él también amenazó con matarla cuando lo conoció y Pooja lloraba aterrada en sus brazos.
Temblando por los dejos de adrenalina y miedo que dejaban su cuerpo, Padmé se llevó una mano a la garganta, era aterrador pensar que se podía usar la Fuerza para matar de esa manera a alguien, robándole el último aliento sin siquiera dejar una marca visible en el cuerpo. Recordó la desesperación y el miedo que sintió, sin poder defenderse ni luchar contra un poder invisible que la estrujaba.
¿Se había equivocado tanto? ¿realmente no había ni un dejo de humanidad en ese monstruo? Vio su rostro, su deformado y herido rostro, al menos ya sabía que sí era humano. Aunque 3PO y R2 actuaran mucho más como humanos que él.
Oh, no ¡3PO y R2! Suspiró, sería a los únicos a quienes extrañaría del Executor.
Tenía que llegar rápido a Naboo y advertir a su familia, no dudaba que Vader los buscaría, se odiaría a sí misma y quizá su propia familia le resentiría cuando tuvieran que dejar Theed y esconderse en algún pueblo de las montañas de Naboo por al menos un par de años, incluso cambiándose el nombre. Se preguntó si Palo podría usar su influencia en el Palacio para darles un poco más de protección.
Seguía tramando su plan, cuando la nave se agitó como si hubiera recibido un fuerte golpe y salió del hiperespacio, Padmé revisó en la computadora que el hiperpropulsor estuviera bien, pero no tenía lecturas de algún daño. Frunció el ceño consternada, ella jamás había viajado en el espacio y fuera del conocimiento teórico, no tenía práctica alguna.
Nuevamente su corazón se aceleró cuando vio que estaba frente a un destructor estelar, ¿acaso ellos la habían sacado del hiperespacio? ¿pero cómo…?
El bloqueo… ¡maldición! Estaba tan asustada, y preocupada en llegar a Naboo, que se olvidó totalmente del bloqueo.
Claro que el destructor estelar la había sacado del hiperespacio, ¡eso era lo que hacían! Rastrear, bloquear y hasta eliminar a todas las naves que se desplazaban libremente, más allá de los sectores bajos de sus sistemas. Así fue como consiguieron tomar posesión de todas las rutas importantes de la República y aislar a los Mundos del Núcleo. También fue así como bloquearon la HoloNet, que antes de la crisis, se transmitía vía hiperespacio.
Pensó rápido, ¿qué podía hacer? introdujo nuevos comandos en la computadora, pero no conseguía entrar al hiperespacio. Lo que fuera que los clones hubieran hecho, ella no sabía cómo neutralizarlo. No sabía para qué funcionaban más de la mitad de los botones en el tablero, pero optó por tomar ella misma el volante y desplazar la nave. Al momento en que se movió, los cañones del destructor estelar la apuntaron.
"Escudos, escudos, escudos…" buscó en el tablero hasta encontrar los controles de lo que parecían ser los escudos, y funcionó, a medias, porque los disparos del destructor estelar eran muy fuertes y los escudos apenas conseguían proteger la nave.
No iba a durar ni cinco minutos ahí, y si seguían disparando, la nave explotaría. Por la diosa, ¿qué más podía hacer?
La nave seguía moviéndose con lentitud, los disparos destrozando los escudos con cada segundo que pasaba, el estrés limitando las opciones de Padmé, si al menos R2 estuviera con ella… el droide definitivamente sabría qué hacer.
Encendió un canal de comunicación, decidiendo que al menos podría intentar dialogar con el destructor estelar, decirles que ella solo quería volver a casa, nuevas lágrimas se formaron en sus ojos, ¿realmente este iba a ser el fin?
El canal de comunicación seguía abierto, pero nadie atendía su llamado. Era inútil, los clones tenían órdenes de tirar a matar.
Cerró los ojos, concentrándose en Naboo, en recordar las cosas buenas. La pintoresca casa en la que había crecido, su amorosa madre, su comprensivo padre, su traviesa hermana mayor, sus hermosas sobrinas, todo el amor que la rodeó, la moldeó, la convirtió en quien era, ¿su familia sabría alguna vez de esto? Oh, esperaba no causarles más dolor. Ellos no se lo merecían.
El tablero hizo sonar una alarma, indicando que los escudos funcionaban al 30% de su capacidad. Padmé calculó que le quedaban dos disparos más para colapsar. Dos disparos más antes de morir.
Murmuró un rezo a la diosa, pidiendo por la salud de su familia, y que pudieran ser felices después de esto.
Para su sorpresa, en su rezo se coló Vader. Padmé pensó que, quizá algún día, ese monstruo sería capaz de encontrar algo remotamente parecido a la paz.
Un disparo más, y los escudos estuvieron al 15% de capacidad.
"Lo lamento mucho" sollozó Padmé, despidiéndose silenciosamente.
Pero el segundo disparo no llegó, Padmé no quiso cantar victoria y esperó unos segundos más –inquietantes, aterradores segundos– cuando su corazón no pudo más con la incertidumbre, abrió los ojos, y no dio crédito a lo que estaba viendo.
Encima de su nave, protegiéndola de los disparos, estaba otra nave negra y mucho más grande… su canal de comunicación emitió un pitido, indicando que estaba recibiendo un mensaje.
—Naberrie, los escudos de mi nave no durarán por siempre—Padmé se quedó como piedra cuando reconoció la voz de Vader—Entra al hiperespacio, es la única forma de salir de aquí.
—N-no puedo… —susurró, odiando el miedo que hizo temblar su voz.
—Los clones debieron apagar el hiperpropulsor con un campo de onda electromagnética, el efecto es temporal. Reinicia el sistema.
Padmé demoró un par de segundos en comprender lo que acababa de escuchar, ¿Vader estaba ayudándola?
Reaccionó a tiempo, su instinto de supervivencia tomando todo el control de la situación, dejando sus dudas y conmoción para otro momento. Buscó en la computadora y encontró una manera de reiniciar los sistemas, pero terminó reiniciando toda la nave… bueno, al menos Vader estaba cubriéndola.
En un minuto más o menos se reestablecieron los controles, comenzó a hacer los cálculos para entrar al hiperespacio, cuando sintió otro golpe en la nave, y un tirón, ¡esto era colmo! Se asomó por la ventana de la cabina de mando y vio que la nave de Vader había sido atrapada por un rayo tractor, por la cercanía ella también estaba siendo atraída por el rayo.
—Nabe… errie… —el canal de comunicación tenía interferencia, así que Padmé intentó aclarar la señal—Sal… de ahí… salgas… ahí…
¿Qué saliera de ahí? Intentó amplificar la señal, pero no pudo. Padmé nunca se había sentido tan inútil, si salía viva de esta iba a aprender cómo pilotear una nave costara lo que costara.
El rayo tractor jaló ambas naves hasta el hangar del destructor estelar, Padmé se aferró a la silla para no caerse cuando la nave golpeó bruscamente el suelo. Vio decenas de clones rodear ambas naves, la de Vader a pocos metros de la de ella, y recordó lo último que escuchó en el comunicador.
Suspirando, buscó en el pequeño armario de la nave al lado de la cabina, donde encontró un bláster, ella jamás había disparado en toda su vida, pero tampoco había intentado cruzar el espacio antes y aquí se encontraba… murmurando una última oración a la diosa, retiró el seguro del bláster y caminó a la puerta.
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Vader maldijo cuando vio a Padmé salir de la nave, ¡le había dicho específicamente que no saliera! ¿es que esa mujer no podía obedecer nada, aún cuando estaban entre la vida y la muerte?
—R2, prepara la nave para volver al Executor—le dijo al astro droide, empuñando su sable de luz—Cuando Naberrie y yo volvamos, entrarás al hiperespacio inmediatamente, ¿entendido?
"Sí" respondió con entusiasmo.
Bajó lo más rápido que pudo a la plataforma y se preparó para su primera interacción con clones desde hace diez años.
Cuando la plataforma tocó suelo, los clones rodearon la nave y apuntaron con sus armas, Vader esperó unos segundos, disfrutando la sensación de miedo e incertidumbre que emanaban.
—¡Identifíquese!—gritó un clon—Salga con las manos en alto y…
Vader bajó en ese momento, el sable en su mano, y los ignoró caminando hacia la nave de Padmé. Vio que ella tenía intentaba amenazar a los clones apuntándolos con un bláster, y la imagen le hizo sonreír, desde luego que Naberrie no iba a dejar que un grupo de clones armados la intimidara, ella iba a pelear hasta el último momento.
Caminó hacia ella y cuando los clones notaron que no los escuchaba, comenzaron a disparar, encendió entones su sable y lo movió grácilmente a su alrededor para bloquear los disparos. Padmé lo vio, y no supo identifica si ella estaba sorprendida, asustada o aliviada al verlo, probablemente un poco de todo.
—Sube a mi nave, rápido—le ordenó, acercándose lo más que pudo a ella.
Padmé corrió a su lado, los disparos de los clones aumentaron, en ese momento ella pareció recordar que también estaba armada e intentó dispararles. No tenía la mejor puntería, pero al menos conseguía distraerlos lo suficiente.
Vaya, casi había olvidado la adrenalina del combate.
Los clones los cercaron, pero Vader alzó su otra mano y los empujó con la Fuerza, a su lado Padmé tembló un poco, sin dejar de disparar, por un lado, detestando lastimar a terceros y por el otro lado sabiendo que su vida pendía de un hilo.
Llegaron a la plataforma y le urgió a Padmé subir, ella solo subió dos pasos, manteniendo el arma en alto y sin darle la espalda a los clones. Para no ser una guerrera entrenada, tenía buenos instintos. Vader empujó a los clones más cercanos, para tener oportunidad de subir a la nave e irse, Padmé no dejaba de disparar, maldiciendo su mala puntería, pero intentando no ser tan inútil.
Entonces, Vader sintió en la Fuerza otro peligro, uno que no estaba cerca, alzó la cabeza solo un par de segundos antes de que un francotirador –posicionado en una de las torres de control del hangar– disparara hacia Padmé.
Fue instintivo, ni siquiera tuvo el tiempo de pensar en lo que hizo, con la Fuerza dio un salto que le permitió cerrar la distancia entre él y Padmé, y el disparo dio de golpe en su pecho.
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—¡No!
Padmé gritó cuando vio a Vader caer adolorido por el disparo, estaban en la parte superior de la rampa, sin dejar de disparar su propio bláster –disparando a la nada para ese punto– Padmé buscó en uno de los muros cercanos hasta encontrar el botón que accionó la rampa, encerrándolos dentro de la nave.
Al cerrarse la nave, R2 activó el hiperpropulsor y entraron inmediatamente al hiperespacio, el cambio en la órbita fue tan brusco que Padmé cayó al suelo, y quedó a pocos centímetros de Vader.
Fue hasta ese momento en que notó que él estaba inconsciente.
Canción del capítulo: "Evermore" (por siempre) de la película La Bella y la Bestia 2017 (Traducción hecha por mí)
Pueeees hubo mucha intensidad aquí, lo sé, lo sé... por eso les advertí que este sería el punto de flexión para estos dos, este evento cambió ya todo. Lo dejé un poco abierto pero es para poder desarrollar con algo más de soltura las consecuencias de todo este embrollo en el siguiente capítulo. Díganme ¿les ha gustado?
¡Gracias por leer! saludos y abrazos a todos c:
