En el capítulo pasado me equivoqué al escribir que Jack tenia sobrinos, ¡Grave error mio!, era media noche y pasé por alto este detalle. Jack en esta historia no tiene sobrinos, tiene primos. Perdón por el error.

Cristina: Esta es la segunda vez que olvido responder tus comentarios! Perdóname mil, me estoy acostumbrando tanto a usar Wattpad que se me olvida revisar los review de aquí. Pero me encanta que siguas conmigo :3 Ya este es el sexto día actualizando diario, espero seguir así. Supongo que tengo planeados unos 30 capítulos o un poco menos, lo usual conmigo. Espero seguir viéndote.


PDV de Jack

Me aproximé de manera silenciosa hacia mi víctima.

Elsa se encontraba con la nariz refundida en su libro de francés mientras permanecía parada frente a su casillero con la puerta abierta. Antes de hacer cualquier cosa eché un pequeño al vistazo al interior de este, en la puerta había un pequeño espejo, unos compartimentos con diversos artículos de oficina, entre ellos una grapadora, marcadores, clips e incluso un calendario en el cual marcaba todas sus tareas de la semana. Ella era tan organizada, ojalá se me pudiera pegar algo de eso, de verdad lo necesito.

Con la fuerza de mi dedo índice y medio le di un pequeño empujoncito, ella jadeó sorprendida –Madame- le saludé -Avez-vous un test de français?-

-¡Jack!- cerró su libro y con la cubierta de este me dio un pequeño golpe en el pecho –Casi me matas de un susto y sí, tengo un examen de francés… presumido- murmuró esto último.

-Hey, sabes que no soy muy bueno para el estudio, no me culpes por estar orgulloso de las pocas cosas que entiendo- le recriminé de forma juguetona.

Ella se río y me miró –Me gusta tu ropa, es bueno saber que tienes algo además de sudaderas y jeans- se refirió a mi cazadora vaquera, suéter gris y pantalones color verde militar.

-Hey, ¿Qué es esto?- ella acercó su rostro hacia mi cuello –Tienes un moretón en el cuello- se apartó en seguida con los ojos muy abiertos.

Usé el espejo de su casillero para observar, pero ella se apresuró a cerrarlo y alejarse.

-¡Espera, no es lo que crees!- la detuve tomándola por los hombros.

-No importa, fue mi culpa por preguntar cosas que no debía- ella creía que aquello lo había echo alguna chica.

-Juego hockey, recuérdalo, siempre tengo golpes- la miré a los ojos –ayer fui un idiota y no use bien la protección, por eso sucedió, puedes preguntarle a Hipo-

Parecía que se había tranquilizado –Si lo dices te creeré- se encogió de hombros –aunque de todas formas no tienes que molestarte en explicar nada- comentó con voz ronca.

¿Qué estaba tratando de decir?, por su reacción casi hubiera podido asegurar que estaba celosa u enojada, pero sus palabras me indicaban lo contrario.

En este par de meses Elsa y yo nos habíamos vuelto más cercanos de lo que habíamos sido en todo un año. Pude descubrir que ambos teníamos más cosas en común de lo que creía y la confianza entre nosotros era enorme… ¡Estuvo en mi casa, en mi habitación e incluso ceno conmigo y mi madre!, Hipo tardó años en poder ver esa otra faceta mía y yo se la había entregado casi por completo a Elsa confiando ciegamente en ella.

Ella también me tenía confianza, pero en mi corazón podía sentir que todavía había mucho que descubrir sobre ella, pero no me permita verlo. ¿Por qué no me dejas entrar, Elsa?

Me mordí los labios pensando –Elsa- tomé aire -¿Qué harás el sábado?-

Ella me miró de forma extraña ante el repentino cambio de tema –Pues, es Halloween así que tal vez los demás me arrastren a alguna fiesta- por su tono de voz sabía que ella no quería hacer nada de eso -¿Tu que harás?-

-Pues, pensaba llevar a los niños a pedir dulces un rato- le expliqué.

-¿Usaras disfraz?- se apresuró a preguntarme.

Reí –Posiblemente, pero solo porque después de ello tal vez haga lo mismo que tu… ser arrastrado a una fiesta-

-¿No quieres ir?-

-Preferiría quedarme en casa y ver alguna buena película de terror, pero si tú vas… tal vez no sea tan malo- me atreví a decir.

-¿A dónde irán?- Kristoff estaba atrás de nosotros.

-Solo hablábamos sobre nuestros planes para Halloween- Elsa contestó.

-Oh, eso me recuerda- Kristoff sacó su teléfono celular y nos mostró algo en su pantalla –Están diciendo que la fiesta no será en casa de Shrek, al parecer este año lo harán en la casa de Eret-

-¿Por qué?- pregunté.

-Alguien quemó el sillón de Shrek en la fiesta pasada después de que nos fuimos- el rubio se rio –Como sea, Rapunzel dijo que nos reuniríamos ese día en la fiesta y que no quería que ninguno de nosotros faltara-

-Te lo dije- Elsa me miró –Al parecer si seremos arrastrados a una fiesta-

-¿Qué usaran?- preguntó Krsitoff.

Suspiré –No estoy muy seguro, tengo que buscar algún disfraz esta semana-

-Anna propuso que en caso de una fiesta podríamos usar un disfraz en conjunto así que supongo nos podremos de acuerdo pronto-

-Conociéndola será algo adorable- Elsa y yo cruzamos miradas al escuchar a Kristoff decir esto.

-Sabes, deberías invitarla a salir… tienes mi aprobación- ella dijo.

-¿En serio?- sus ojos se abrieron.

-Si yo fuera tú la invitaría a salir pronto, el otro día escuché en los vestidores a Eret hablar sobre invitarla a salir después de la fiesta de Halloween- Coloqué mi mano en mi mentón pensando.

-¿Qué?, ¡No!- el rubio entró en pánico –Debo pedírselo antes que él lo haga… pero, ¿Cómo haré eso?-

-Solo pregúntaselo- le di una palmada en la espalda.

-Gracias chicos, los veré en el almuerzo- con esto se alejó de nosotros.

-¿En serio Eret está interesado en mi hermana?- Elsa me miró con preocupación.

-Nah, solo le dije eso para presionarlo un poco-

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La semana pasó bastante lenta por alguna extraña razón, pero al fin una de las fechas más esperadas estaba aquí.

Eran las 9:00 pm cuando mi hermana, yo y mis primos regresamos a casa; ellos pasarían esta noche ahí disfrutando de su botín de caramelos. Me apresuré a ponerme mi disfraz lo más rápido posible.

-¿Ya te vas?- Jamie me preguntó apartando la vista del televisor, estaban transmitiendo el Extraño mundo de Jack.

-Mis amigos me esperan- le respondí tomando las llaves de mi auto que descansaban sobre la mesa.

-¿Elsa estará en la fiesta?- Emma preguntó.

-Sí, todos irán- no comprendía la súbdita pregunta.

-¿Por qué no le llevas un chocolate, Jack?- ella tomó todos los caramelos que sus manos pudieron agarrar de su gran calabaza de plástico.

-¿Segura que quieres darle uno de tus dulces?- la miré incrédulo.

Ella asintió –Ella me agrada-

-A mi igual- Jamie comentó.

-Bien, se los daré de su parte- Tomé una barra de Snickers antes de irme.

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-Hip, Astrid- Saludé con entusiasmo a mis amigos al verlos disfrazados. Hipo llevaba puesta una camiseta psicodélica, unos jeans holgados, un chaleco pardo con flecos y además unos lentes con lamina purpura. Ella por su parte usaba un vestido blanco holgado que le llegaba un poco arriba de las rodillas con un chaleco similar al de Hipo, su cabello estaba sostenido por una diadema y usaba unos grandes pendientes.

-Se ven muy bien juntos- les dije.

-Gracias- ambos juntaron sus cabezas y sonrieron haciendo el símbolo de peace.

-¿También vienen acompañados de Mary Jean?- les pregunté riendo.

Ambos arquearon la ceja ante mi broma.

-Esa fue una terrible broma- Astrid se cruzó de brazos con una sonrisa burlona –A todo esto, ¿de qué es tu disfraz?- me preguntó señalando mi conjunto. Yo usaba pantalones grises un par de tallas más grande de la mía, una camiseta blanca de fondo, sobre esta una franela roja de cuadros, mi cazadora de mezclilla y un gran abrigo de lana (Norte me lo prestó) sobre todo esto, mis hombros estaban rodeados por una bufanda roja y unos mitones negros protegían mis manos.

-¿No tienen ni idea?- ellos negaron con la cabeza.

Suspiré y saqué mis lentes de sol para ponérmelos, hice una posé levantando mi puño derecho.

-Mh, me suena, pero no recuerdo de donde- Hipo se rascó la barbilla.

-¡Oh vamos!, ¡Es un clásico!- no podía creerlo, me había fallado como amigo.

-Ahí está Kris, se ve desorientado- Astrid señalo al muchacho de cabellera rubia.

Caminamos hacia él llamando su atención.

-Chicos, los estaba buscando, olvide mi teléfono celular- se veía muy nervioso.

-¿De qué es tu disfraz?- preguntó Hipo confundido.

-Oh, observen esto- Levantó el gorro de su mameluco color pardo claro.

-No puede ser- los tres nos reímos al ver que el gorro tenía un par de cuernos, unas orejas, ojos y nariz roja de reno

-¿Compraste un traje navideño?- le pregunté.

-¡Sí, es perfecto!, ¡lo podré usar dos veces este año!-

Él de verdad amaba los renos.

-¿Han visto a Anna?- miró a todas partes.

-Creo haberla visto hablando con Eret- mentí.

-¡Que!- estaba en shock –No puede ser, esperé mucho- colocó sus manos a los costados de su cabeza entrando en pánico de nuevo.

Reí –Era broma, no la he visto- me aclaré la garganta -¿Por qué no le has pedido todavía una cita?- le pregunté.

-No lo sé, es solo que cuando estoy con ella me pongo muy nervioso y simplemente no sale como quisiera- se veía desanimado.

-Animo, deberías intentar hacerlo esta noche- intenté consolarlo.

Su mirada se llenó de determinación –Juro que esta noche le pediré finalmente una cita a Anna o si no tendré que morir-

-Eso es un poco dramático Kris, incluso para mí- Hipo lo calmó.

-Los veré en un rato, debo encontrarla- corrió.

-Hipócrita- Hipo me miró con ira.

-¿Qué?- arqué la ceja confundido.

-Le dices a Kristoff que debe invitar a salir a Anna lo más pronto posible y tú no puedes hacer lo mismo?- me recriminó con el dedo.

-Uhhhh, creo que esta vez Hipo tiene un muy buen punto- Astrid lo apoyó.

-Lo haré, solo me estoy tomando las cosas con calma-

Ambos se miraron para después mirarme a mí de una forma extraña.

Me hicieron darme vuelta en dirección a las escaleras de la casa que estaban del otro extremo de la sala. Elsa estaba en ellas hablando animadamente con aquel chico… ¿Tadashi?

-No quería decirte esto, pero hace un par de semanas él se unió al equipo académico, al club de lectura y al grupo de estudio- comenzó a contarme.

-Pero todas esas actividades son donde tú y Elsa están inscritos-

-También lo he visto merodeando cerca de la biblioteca y la pista de patinaje- Astrid también había sido testigo de eso, así que no podía decir que eran solo suposiciones exageradas de Hipo.

-Lugares que Elsa frecuenta- mis ojos se abrieron con temor.

-Y desde que entró no ha dejado de acercarse a Elsa, siempre busca excusas para hablarle- me veía con seriedad –Me agrada Tadashi, es una excelente persona, pero tú eres mi amigo y por eso tengo que advertirte-

Astrid también me veía de la misma manera -Jack, tal vez Elsa no sea la chica más popular de la escuela, pero si una de las más bonitas, no eres el único que tiene la vista en ella. Aunque lo que te hace diferente de los demás es que tus sentimientos son buenos… y al parecer los de Tadashi también-

-Por ello, creo que deberías dejar en claro tus intenciones, no digo que te confieses de una vez, pero al menos haz algo o si no… a este paso alguien más lo hará-

Asentí entendiendo lo que mis amigos trataban de decir y tenían razón, todo este tiempo había cometido el terrible error de creer que Elsa siempre estaría disponible.

-Gracias chicos, tomaré en serio su consejo- me sentía afortunado de tener tan buenos amigos, no los merecía.

-¿Qué tal si vamos con el resto de los chicos?- Hipo sugirió –Podrás hacer tu movimiento después-

Estuve de acuerdo con la idea y los tres salimos al patio de afuera donde la mayoría de los invitados se encontraban bailando. Ahí estaban Kristoff, Eugene y Rapunzel.

-¡No puede ser!, ¡Eres el chico de esa película donde sale Jim Carrey!- Rapunzel gritó al verme.

-¿Te refieres a la película de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos?- pregunté -¡No!, cerca, pero no-

-Oh- ella y Eugene me miraron confundidos.

-A mí me gustan sus disfraces de Vaselina- Hipo tomó la mano de Rapunzel haciéndola girar.

La verdad es que ambos hacían un buen Danny Zuko y Sandy Olsson; incluso ella se había puesto una peluca rubia.

-Lo sé, me veo extremadamente irresistible- él peinó su cabello hacia atrás -¡Hey!- se enfureció al sentir como algo lo golpeaba en la cara, era una flecha de juguete.

Merida llegó con nosotros vestida de arquera, su disfraz era muy realista, pero su arma no.

-¿Desde cuándo las arqueras usan un arco y flecha de juguete?- le arrebaté el colorido objeto de sus manos.

Ella rodó los ojos con fastidio -¡Desde que mi mamá me dijo que no podía traer mi arco verdadero a una fiesta porque alguien podría salir lastimado!- hizo un puchero –Así que tome este tonto juguete de mis hermanos-

Elsa salió por la puerta corrediza y se dirigió con una gran sonrisa en el rostro hacia nosotros, ¿será por haber estado con Tadashi?, la sola idea de eso me hizo sentir ganas de vomitar

-Hola a todos, me encantan sus disfraces- nos saludó a todos con excepción de Rapunzel y Eugene.

-Gracias, Elsa- Merida respondió -¿y de que es tu disfraz?-

Examiné el vestido recto color negro, no tan ajustado, que terminaba un poco arriba de sus rodillas –Oh…- la parte de su espalda tenía una capa dividida en dos, ella la tomó lado por lado y abrió sus brazos extendiéndola para después dar una vuelta; la capa estaba pintada y cortada de tal forma que asemejaba las alas de una mariposa azul.

-¡Woah, eres una mariposa morfo!- Hipo exclamó, el resto también lo hizo.

Se veía tan hermosa y pura… este mundo no merece a Elsa de Arendelle.

-Yo misma la pinté- Rapunzel se acercó a ella para colocarle en la cabeza una diadema con un par de antenas afelpadas –Pero ella definitivamente hace que mi trabajo luzca mil veces mejor-

Por supuesto que lo hace.

-¿Han visto a Anna?- preguntó.

-No, hace un rato que no la veo, pené que estaba contigo- Rapunzel comenzó a alarmarse.

-Sí, pero dijo que iría al baño, la esperé en las escaleras y luego Tadashi me distrajo y no la volví a ver- Ella también se alteró un poco –Creí que había salido con ustedes-

-Debemos buscarla- Merida –hay que separarnos- todos asentimos.

-Eugene y yo buscaremos en la planta de arriba- ambos se dirigieron al interior.

-Astrid y yo buscaremos abajo- los siguieron.

-Yo y Kris iremos a revisar la parte de enfrente, tal vez este por la entrada- Merida se fue junto con Kristoff –Encárguense del jardín-

Dirigí mi vista a Elsa quien estaba distraída realizando una llamada –No contesta- suspiró con temor para colgar y volver a marcar de nuevo –Vamos Anna, contesta- comenzó a moverse entre la multitud desesperada.

-Hey, hey- la detuve tomando su mano –Tranquila-

-Jack, no contesta, ¿y si le pasó algo?- noté como parecía estar hiperventilándose –Nunca me lo perdonaría… yo…-

-Elsa, mírame, todo va a estar bien- con mi otra mano tomé su rostro para verla a los ojos –Vamos a buscarla y la encontraremos, te lo prometo… solo toma aire y cálmate un poco- Sus ojos se veían vidriosos, como si estuviera a punto de llorar, pero asintió y tomó una gran bocanada de aire.

-Comencemos por esta parte y después iremos hacia atrás- caminamos sin soltar nuestras manos.

Después de aproximadamente media hora buscándola nos dimos cuenta de que ella no estaba en el gran jardín de la casa de Eret; así que, a petición de Elsa, nos adentramos al bosque que colindaba con la casa, caminamos un buen tramo hasta llegar a un estanque.

Usaba la linterna de mi celular para iluminar la oscuridad, aunque la luz de la luna llena ayudaba bastante.

Saltamos al escuchar el celular de Elsa timbrar, ella se apresuró a tomar la llamada activando el altavoz -¿Punzie?-

-Els, encontramos a Anna, ella está bien, no te preocupes por eso- pude percibir un extraño tono de voz en ella, no lo había escuchado en un buen tiempo, parecía estar enojada.

-¿E-estas segura? ¿Qué le sucedió? ¿Por qué no atendía las llamadas?- ella bombardeó a su prima con preguntas.

-Es una larga historia y prefiero que ella te la cuente, así que regresa cuando puedas, no hay prisa- colgó sin decir adiós.

Definitivamente estaba molesta.

-Me preguntó que habrá pasado- dejando escapar un suspiro de alivio se dejó caer en el suelo de la gran roca, sus pies colgaban en dirección al agua.

-Lo importante es que nada malo de sucedió y conociendo a Anna de seguro solo se distrajo comiendo algún chocolate- me senté a su lado con las piernas cursadas.

Ella se río –Tienes razón, de seguro eso sucedió- rodó los ojos.

-Oh, hablando de chocolates- de mi abrigo saqué la barra que me habían dado los niños –Es de parte de Emma, Jamie y Sophie-

Ella lo tomó con ojos brillantes –Oh, eso es muy dulce- abrazó el caramelo contra su pecho -¿Por qué?-

-Al parecer les agradaste mucho- me encogí de hombros.

-Asegúrate de darle las gracias por mí, ¿sí?-

Asentí.

-Por cierto, hoy vi muchos disfraces, pero realmente amé el tuyo, John Bender fue mi crush por mucho tiempo cuando era más joven- me miró con una sonrisa.

Abrí mis ojos sorprendido -¿Tu si conoces la película?- exclamé.

-¿Bromeas?, El club de los cinco es de mis películas ochenteras favoritas- levantó una ceja.

-¡Gracias al cielo alguien lo entendió!, eres la primera- estaba emocionado.

-Oh, eso es triste- hizo una mueca.

-Lo sé- hubo un silencio entre nosotros.

Es ahora o nunca, Frost -¿Sabes?...- me aclaré un poco la garganta y me erguí extendiendo mis piernas y espalda –Todos los miércoles proyectan películas clásicas en el autocinema-

-¿En serio?- ella me miró incrédula –No tenía ni idea-

-Y esta semana proyectaran La sociedad de los poetas muertos…- ¿Por qué esto era tan complicado –Y no se… me preguntaba si t-tal vez…-

-¿Si?- ella se mordió el labio inferior y peinó un mechón de su cabello mirándome con expectación.

-¿T-te gustaría ir?- solté un poco de aire antes de continuar –Me refiero a ir conmigo-

-¿S-solos?- preguntó en voz baja.

Revolví mi cabello apenado –Sí-

Después de pensarlo un segundo ella asintió -…Sí-

No sabía que responder, en primer lugar, ni siquiera me esperaba que ella dijera que sí –Oh… genial- le sonreí -¿P-paso por ti el miércoles a las 7?-

Ella asintió –Me parece bien-

Tal vez en este momento debería alzar mi puño como lo hizo John.

-¿Volvemos a la fiesta?- se puso de pie.

No, todavía no debía cantar victoria, aquello solo había sido una pequeña victoria.

-Claro-

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Al llegar lo primero que llamo mi atención fue Anna, estaba de espaldas y el resto del grupo estaba frente a ella, a su lado había un sujeto, el que ingresó a la escuela hace apenas un par de meses… ¿Cuál era su nombre?

-¡Anna!- Elsa abrazó a su hermana.

Ella usaba un vestido verde corto, unos guates también verdes y en su cabeza tenía un sombrero con forma de flor, o eso asemejaba por los pétalos amarillos salientes. Elsa tenía razón, si habían usado disfraces combinados.

-¿Dónde habías estado?, estaba muy preocupada-

-Lo siento, es solo que me distraje hablando con Hans- señaló al hombre pelirrojo vestido de príncipe.

-¿Tu no eres el chico nuevo?- pregunté.

-Sí, tomamos calculo juntos- Respondió con una gran sonrisa.

Era verdad, solo que no le prestábamos mucha atención.

-Elsa…- la pecosa tomó las manos de ella entre las suyas –Queríamos pedirte tu bendición-

-¿B-bendición?- Elsa me miró con los ojos muy abiertos -¿para qué?- respondió de forma cortante.

-Para ser novios- Anna soltó a Elsa para abrazar a Hans.

-¿Qué?- Ella la miró confundida -¿desde cuándo se conocen?-

-Se conocieron hace una hora, Elsa- Rapunzel respondió su duda con una mirada fría.

Así que por eso estaba tan molesta.

-¡De ninguna manera lo aprobaría!- Elsa gritó.

-¿Qué?- Anna exclamó entrando en cólera -¿Por qué no?-

-Por qué no puedes ser pareja de alguien que acabas de conocer- Elsa argumentó.

-¡Si hay amor, sí!- Anna parecía a punto de llorar.

-¡Eso no es amor, no puedes amar a alguien que acabas de conocer!- Varias personas se habían girado para observar la pelea que se desarrollaba.

-¿Qué sabes tú de amor?- Anna chilló –Tienes el corazón más frio que he visto, tanto que a veces eres una…- apretó sus puños e infló sus cachetes que se habían pintado de rojo.

-¿Una que Anna…?- El entrecejo de Elsa se arrugó retándola.

-Eres una p...-

Oh no, hora de intervenir.

-¡Anna!- todos la callamos inmediatamente antes de que pudiera seguir hablando.

-No le hables así a tu hermana- la encaré.

-¡Tu cállate, eres igual que ella!- estalló en llanto y tomó la mano de Hans para alejarse.

Elsa se abrazó a sí misma y se dirigió al pasillo lateral de la casa que conectaba con el patio delantero.

-Elsa- la retuve tomándola del brazo con suavidad –Solo dijo eso porqué estaba molesta, no es verdad y ni siquiera creo que ella piense eso-

Ella me miró con las lágrimas corriendo sobre su rostro, lo que probaba que lo que decía Anna era mentira.

La abracé consolándola –Tu eres la persona más cálida de este mundo-

-¿P-podrías llevarme a casa?- me preguntó.

-Por supuesto- le dije.

-Elsa, nosotros buscaremos a Anna, intentaremos hacerla entrar en razón y volveremos con ella en casa- Rapunzel también la abrazo –Escucha a Jack, lo que dice es verdad- suspiró –Ahora mismo Anna esta cegada y va a recapacitar-

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Abrí la puerta del copiloto al estacionarme frente a la casa de Rapunzel, dejando que Elsa bajara. Ya había estado varias veces aquí en el pasado, pero nunca dejaba de sorprenderme lo lujosa que era. La arquitectura era moderna y se apoyaba mucho en las formas rectangulares, las ventanas eran enormes y podías ver varias partes del interior.

-Sí quieres, puedes pasar- ella me ofreció con una voz triste.

-¿Qué hay de tus tíos?- pregunté.

-Salieron a una fiesta- ella se veía tan apagada, a pesar de la iluminación que había en el pórtico.

-Uh, en ese caso, está bien-

Al entrar me sentí extraño al pisar el estético piso de porcelanato blanco y ver las luces encenderse al sentir nuestros pasos, esta casa tenia lo último en sistemas inteligentes.

-Pasa, siéntate si quieres- me señaló el gran sillón de piel.

-Gracias- estar en este lugar te daba una vibra de perfección.

-Jack…- ella se sentó a mi lado –Se que sonará raro, pero, ¿te importaría quedarte un rato hasta que llegué alguien?- frotaba sus rodillas desnudas con nerviosismo.

-En absoluto, puedo quedarme un rato más- le sonreí -Es más, podría quedarme a vivir aquí por siempre- me crucé de brazos y dejé que mi cabeza reposara en el respaldo del sillón que olía a dinero.

Esperé escucharla reír ante mi chiste, pero ella solo me sonreía con la misma tristeza.

-¿Te gustaría hacer algo mientras?- le pregunté acercándome un poco.

Ella asintió levemente.

Giré mi cabeza mirando el gran espacio vacío tras de nosotros -¿Alguna vez te has deslizado?- le pregunté.

-¿Uh?- ella no entendía.

-Me refiero al piso- me puse de pie –es una superficie bastante resbalosa-

Tomé un poco de impulsó antes de dejar que mis pies se deslizaran unos metros a través de esto.

-Definitivamente no es una casa segura para niños- bromé

Ella finalmente se rio –No lo es- se levantó para acercarse a mí.

-¿Quieres apostar quien llega más lejos?- la miré con malicia –el perdedor pagara las palomitas el miércoles-

Ella meneó su cabeza mirándome incrédula, de seguro pensaba que era muy infantil, pero es la verdad… así soy.

-Vas a perder Frost- respondió antes de darse media vuelta dispuesta a aceptar mi juego.

De verdad que esta chica me estaba pegando duro en el corazón.


Porque este no sería una historia Jelsa en la High School sin al menos tener un capitulo en la feria, en Halloween y Hans.