Un saludo a todos los jelsa fans chilenos, según las estadísticas, son los que mas visitan mis historias! Mil gracias!

También a los que no son de Chile, gracias por leerme y me encantaría leerlos a ustedes.


PDV de Elsa

Cerré mi casillero con fuerza mientras gruñía, mi hermana menor se encontraba a unos metros de mi regodeándose. Ella no iba a ceder ante su infantil capricho por lo que no iba a terminar con su novio y tampoco me iba a disculpar. Pero si esa era la manera en la que ella iba a jugar, yo también lo haría, yo no me iba a pedir perdón por preocuparme por ella y tratar de hacerle ver la realidad.

Vi a Punzie aproximándose por el pasillo, le echó una rápida mirada fulminante a mi hermana y a aquel sujeto mientras pasaba frente a ellos. Anna no me dirigía la palabra a mi o Punzie o cualquier otro de nuestros amigos, excepto a Kristoff.

-¿Puedes creerlo?- ella me miró con intranquilidad –De verdad lo prefirió a el sobre a nosotros, su familia-

-La obsesión y la necesidad de atención puede hacer que la gente cometa locuras- dije de forma fría.

-¿Qué vamos a hacer, Elsa?- Punzie abrazó el libro que llevaba en sus manos –Tenemos que recuperar a nuestra Anna de las malvadas garras de ese sujeto… porque, podría llegar a comprender la ingenuidad de Anna por su edad, pero el tipo tiene la nuestra y eso significa que es más que obvio que está tratando de aprovecharse de ella-

Mi estómago se comprimió al escuchar eso, la sola idea de que mi hermana fuera a resultar lastimada mentalmente o físicamente por un hombre me ocasionaban ganas de correr hacia él y golpearlo.

-No podemos hacer mucho, sabes que cuando algo se le mete a la cabeza no hay nada que la detenga, es muy obstinada y necia- caminé pisando el suelo con fuerza.

Rapunzel suspiró –Yo pensaré en algo, descuida, el día de hoy tu solo deberías de preocuparte por lo que usaras en tu cita con Jack-

Hoy era miércoles.

-No es una cita- mi rostro se transformó en una sonrisa al escuchar esto –solo iremos a ver una película, así como el suele ir con Merida a veces al cine-

-Elsa- ella suspiró frustrada –Es una cita-

-No, el nunca mencionó la palabra cita- dije recordando –Jack de seguro solo me ve como a una amiga más-

-Estas equivocada Elsa- ella negó con la cabeza.

-¿Por qué lo dices?- pregunté curiosa.

-Porque…- cerró la boca antes de decir nada más –No diré nada más respecto al tema solo porque necesitas comprenderlo por tu cuenta-

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PDV de Jack

Estaba terminando de ponerme mis pantalones y me dispuse a colocarme mi camiseta limpia cuando algo llamó mi atención -Pst- levanté la mirada sobre los casilleros del vestidor, el medio rostro de Hipo se asomaba del otro lado –Mira eso- me susurró mientras señalaba hacia la izquierda. Era Kristoff frente a su casillero, a su lado estaba Eugene terminando de vestirse, el rubio tenía su frente recargada contra el metal y seguía desnudo con solo una toalla cubriendo sus miserias.

-Hizo lo mismo en la ducha- le dije a Hipo –Al menos no está llorando-

-Yuyin- Hipo susurró tratando de llamar la atención de nuestro otro amigo -¿Todavía está llorando?- le preguntó una vez volteó.

Nos miró y se encogió de hombros.

-Ven- tomé mi camiseta y me la coloqué mientras caminaba hacia Kris –Hey… amigo- le di unas palmadas en la espalda -¿No crees que será mejor que comiences a vestirte?- sugerí.

-De hecho, no sería una mala idea considerando que tu toalla se está aflojando- Eugene me apoyó.

-Qué más da- finalmente había levantado su rostro revelando las enormes bolsas y ojeras –ya nada importa-

Los tres nos miramos –Kris, ven, siéntate- Hipo lo tomó por los hombros y lo hizo sentarse –Pásame su camiseta- le pidió a Eugene y él se la lanzó.

Me coloqué tras su espalda -Yo le sostengo los brazos, tu pónsela- le dije a Hipo levantando los enormes brazos.

-Muy bien, ahí estas- Hipo suspiró acomodando la camiseta.

-Ahora la verdadera pregunta es quien le pondrá la ropa interior- Eugene sostenía con la punta de su dedo gordo e índice el par de bóxers azules con rayas.

-Yo no- los tres dijimos al mismo tiempo.

-No se preocupen chicos- Kristoff se puso de pie tomando la prenda de los dedos de Eugene.

-A veces me cuestiono si nuestra amistad vale lo suficiente- Eugene puso cara de fastidio al ver a Kristoff despojarse de la toalla sin pudor alguno frente a nosotros.

Los tres nos giramos de espaldas con incomodidad –Kris, sé que lo de Anna fue un golpe duro- comencé a decir –Pero su relación con ese sujeto no es verdadera, ella solo cree estar enamorada porque… conocemos a Anna, se ilusiona fácilmente con cualquier chico-

-Pero no conmigo- nos giramos para ver a nuestro amigo en el piso en posición fetal.

-Oh, Kris…- dije sintiendo mucha lastima al verlo tan deprimido.

–Eres un gran sujeto y estoy seguro que de no ser por ese sujeto de patillas y cejas depiladas ella hubiera aceptado salir contigo- Eugene se sentó frente a él.

-¿Tu crees?- preguntó.

-Tiene razón, creo que le gustas a Anna pero ella no lo sabe- Hipo y yo también nos sentamos –Ella tiene un concepto erróneo del amor-

-¡Si!, hasta Punzie, Elsa, Merida y Astrid opinan lo mismo- al parecer nuestras palabras lo estaban animado –Ellas están tratando de hacerle ver su error y nosotros debemos de hacer lo mismo, sobre todo tú ya que eres al único al que le sigue hablando-

-¡Cierto, ella todavía te habla!, eso es por una razón muy buena- Eugene habló.

-¿Por qué fui el único idiota que le dije "buena suerte" en vez de gritarle?-

Los tres nos miramos sin saber que argumentar contra eso –Bueno, tal vez si es por eso, pero no cambia el hecho de que debemos de ayudarla-

-¿Hay algo que podamos hacer para hacerte sentir mejor?- Hipo le preguntó.

-¿Podríamos hacer una pijamada hoy y ver películas?-

Los tres asentimos.

-¿Con Cheetos y helado?- preguntó.

-Sí, claro, lo que gustes- respondimos.

-Yo llegare un poco tarde, pero sí, puedo llevar un par de videojuegos y jugaremos-

-Gracias chicos- se puso en cuclillas para tomarnos entre sus enormes brazos.

-Creo que ahora hay que ponerte un par de pantalones- Hipo rio nervioso.

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PDV de Elsa

Jack: ¿Nos veremos en un par de horas?

Leí el mensaje que había recibido de Jack, apenas ayer había tenido el valor de pedirle su número para comunicarnos.

Elsa: Sí, te estaré esperando.

Jack: Perfecto, nos veremos a esa hora :)

Tuve que morder mi labio tratando de reprimir una boba sonrisa ante su mensaje solo porque Punzie estaba en la habitación y no la quería burlándose de mí.

-Okey, Elsa, tienes que explicarme… ¿Por qué rayos toda tu ropa es blanca y azul?- sacudió en mi cara el montón de prendas de diversas tonalidades azules.

-Corrección, son diversas tonalidades azules- le sonreí.

-Aun así, no puedo encontrar nada bueno para una cita en tu guardarropa… todo es tan formal- entró al armario y comenzó a arrojar mi ropa por todas partes.

Rodé los ojos, ella estaba aún más estresada que yo por esto.

-Te dije que no es una cita- me puse de pie y acomodé toda la ropa tirada en una pila en mi cama, tendría que volver a organizar todo de nuevo.

-¡Lo encontré!- salió del lugar dando pequeños brincos emocionada -¡Esto es lo que usaras!- Puso en alto el vestido lila de cintura alta y mangas tres cuartos, fue un regalo de parte de ella y solo había usado un par de veces ya que era un poco más corto de lo que me hacía sentir cómoda.

-N-no lo sé- me encogí –…me parece muy corto-

-¿Corto?- arqueó la ceja –Es solo com pulgadas arriba de la rodilla-

-Debería se usar un par de jeans y una blusa- sugerí.

-De ninguna manera, ahora cámbiate en lo que busco un par de zapatos que combinen-

Suspiré, no iba a hacerla cambiar de opinión.

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-¡Jack llegó!- Rapunzel corrió por la sala al escuchar el timbre mientras yo me levantaba lentamente del sillón negando la cabeza ante su exagerada reacción.

-Hey- escuché como Jack se quejaba al ser arrastrado al interior usaba una chaqueta azul de cuero con suéter gris cuello V, unos jeans y un cinturón color pardo.

-Escúchame Frost, esta serán las reglas…- lo miró con seriedad –Llevaras a Elsa al autocinema, verán la película y la traerás a casa antes de las 11- parecía una mamá en ese momento –Y todo esto lo harás comportándote de forma caballerosa y educada, ¿comprendiste?-

-Por supuesto que sí- Jack revolvió su cabello y se dirigió hacia mí.

-¿Nos vamos?- me preguntó y yo asentí caminando junto a él hacia la entrada.

-Ow, se ven tan lindos- nos giramos al ver un repentino flash a nuestras espaldas –Ups, olvidé apagar el flash- ella rio con nerviosismo escondiendo su teléfono tras su espalda.

Alcancé a ver a Anna asomándose por las escaleras antes de salir de la caza, ella me veía con culpa; me giré y decidí ignorar esto, no iba a dejar que nada me arruinara esta noche.

Durante el trayecto del camino Jack y yo nos ocupamos hablando sobre Kristoff, él me contó lo triste y deprimido que estaba y que por ello se reunirían en casa de Eugene esta noche para animarlo. Me sentí apenada por él, era un buen chico y sabía que le gustaba mucho mi hermana desde hace tiempo.

-Pobre Kris- suspiré.

-Lo sé, realmente nunca me esperé que Hans fuera a quitarle sus oportunidades- Jack resopló-¿Todavía sigue sin hablarles?-

Fruncí el ceño -¿P-podríamos hablar de otra cosa?- lo miré.

-Bueno… podrías decirme que tipo de palomitas comprar- dijo aparcando frente al snack bar.

-De mantequilla- le sonreí y él se bajó a comprar la comida mientras yo lo observaba victoriosa, no podía creer que le había ganado en su propio juego.

Después de varios minutos volvió.

-Te traje una soda de lima, había escuchado de Astrid que te gustaban- me extendió la lata y la tomé impresionada.

-Vaya, tienes muy buena memoria- la abrí para darle un sorbo.

-Solo cuando son cosas importantes- lo miré con una ceja arqueada.

-¿Mi sabor favorito de soda es algo importante, pero aprender sobre la citocinesis no lo es?- le pregunté recordando mis largas sesiones de estudio con él.

-Exactamente, eso es lo que trato de decir- estacionó el auto al encontrar un lugar vacío y lo puso en neutral.

-¿Quién te enseñó a conducir?- le pregunté con interés.

-Primero Bunny y después de hartarse de mí, mi abuelo- tomó entre sus manos un pequeño puño de palomitas -¿Tu conduces?-

Asentí –Mi padre me enseñó antes de morir, era muy joven, pero todavía recuerdo como hacerlo- pasé mis dedos por las letras de la palanca de cambio recordando mis lecciones.

-Oh, ¿y por qué nunca te he visto hacerlo?... es decir, Punzie siempre las lleva y…-

-Me pongo un poco nerviosa haciéndolo- lo interrumpí.

Él soltó una pequeña risa –Elsa de Arendelle, eres todo un enigma-

Me reí al escucharlo decir esto -¿Por qué?-

Se encogió de hombros y se giró un poco para verme de frente –Nunca había conocido a alguien como tú- mi corazón se aceleró al escucharlo decir esto –Todo lo que dices, haces o representas es muy intrigante-

-Bueno, yo tampoco había conocido a alguien como tú- nuestras miradas se cruzaron.

-Elsa- observé como su pecho bajaba y subía con cada respiración -…la película ya comenzó-

Dirigí mi vista hacia la enorme pantalla con brusquedad. Era cierto, ya habían pasado como diez minutos de que había comenzado, no lo habíamos notado por estar hablando.

-¿Quieres?- él colocó las palomitas entre nosotros y yo asentí tomando una para llevarla a mi boca.

Conforme transcurría la película las palomitas desaparecían, a tal punto que ya no quedaba nada para la mitad de esta, pero no nos importó, estábamos satisfechos con lo mucho que habíamos comido.

Amaba la película, fácilmente podía verla una y otra vez sin aburrirme, pero esa vez estaba deseando por que terminara pronto. Mi vista estaba fija en la pantalla, pero mi mente divagaba pensando en la persona que tenía a mi lado, quería hablar con él, preguntarle más sobre su vida o que al menos me contara sobre su día.

Tuve que resistirme las ganas de voltear al sentir sus helados dedos intentado alcanzar los míos.

O por Dios, ¿está tratando de tomar mi mano?, ¡sí, eso está haciendo!

Sentí sobre la piel de mi mano los ligeros empujoncitos que me daba con su dedo meñique, esa era su forma de llamar mi atención para que correspondiera.

Debo de reconocer que me fue muy difícil relajarme a la hora de abrir mi mano para que el pudiera tomarla, pero estaba hecho... nos estábamos tomando de las manos

¿Por qué, Jack?, ¿Por qué repentinamente haces esto?, ¿es por la triste muerte de Neil Perry?...

Sí, apuesto a que era eso, aquel momento clímax era el que lo había orillado a tomar mi mano. De seguro se sentía conmocionado al ver las escenas de Neil siendo injustamente tratado por su padre a tal punto de orillarlo al suicidio y por ello buscaba consuelo tomando mi mano. No hay otra explicación Elsa, no te emociones.

La película siguió su rumbo hasta que llegó a su emblemático final y los créditos aparecieron.

-Es una increíble película, ¿no es así?- mis pensamientos se interrumpieron al escuchar la voz de Jack.

-Sí- Asentí con voz temblorosa al verlo sonreírme.

Por favor Jack, no me veas así…

De forma repentina jadeó y sacó su teléfono de su bolsillo sin soltar mi mano –Todavía hay un poco de tiempo antes de las 11, pero no me quiero arriesgar a un regaño de Rapunzel- rodó los ojos.

Volví a asentir sintiéndome extrañamente decepcionada al sentir su agarre disminuir para finalmente soltarme; necesitaba ambas manos para conducir, eso era cierto, pero me hubiera gustado que eso no terminara.

El camino de regreso fue algo muy abstracto porque no hablamos demasiado y las cosas que decíamos no parecían tener mucha lógica.

-¿Entonces iras a casa de Kristoff?- le pregunté al detenernos en uno semáforo en rojo.

-Sí, iré a casa de Eugene- sentí nuevamente su mano tomando la mía aprovechando la breve oportunidad.

-Oh, cierto, cierto… Eugene- reí avergonzada.

-Sí- su dedo gordo acariciaba mi piel trazando círculos y se sentía tan bien -¿Tu te quedaras en casa?- me preguntó antes de tener que volver a soltarme.

-Sí, debo prepararme para mañana… ya sabes, la escuela- ¿acaso lo que acababa de decir tenia coherencia?

-Cierto, mañana es…- entrecerró los ojos -¿viernes?-

-jueves- corregí suspirando de alivio al ver que finalmente habíamos llegado.

-Déjame acompañarte a la entrada- ambos bajamos de forma apresurada para encontrarnos de nuevo lado a lado, esta vez sin nada que nos impidiera estar más cerca y volver a lo mismo.

-Gracias por lo de hoy- el camino al pórtico era corto, pero intentábamos alargarlo dando pasos lentos y pausados –Me divertí mucho- le dije.

-Yo también me la pase bien- pasó su mano por detrás de su cuello y con una mirada tímida y nerviosa se animó a preguntarme –Y si-si quieres… podríamos v-volver a repetirlo-

-Sí- tal vez había respondido muy apresuradamente pero no me importaba eso.

-¿Qué te parece la próxima semana?- su rostro se iluminó –Tengo una idea que podría gustarte-

-¿A si?, ¿Qué tienes en mente?- conocía esa mirada.

-Ya veras, este miércoles- tomó mi otra mano para mirarnos frente a frente.

Arrugué el rostro mirándolo con desconfianza –Espero no sea algo ilegal-

-¡Ha!- se carcajeó –Si quisiera obligarte a hacer algo ilegal ni siquiera te darías cuenta-

Abrí los ojos ante esto –No me gustan los problemas- lo solté cursándome de brazos con una sonrisa.

Me señaló con el dedo –No creo que eso sea cierto, Copo de Nieve- bajó los escalones sin dejar de verme –¡Te lo probare!- con esto se alejó.

No, no te vayas… por favor.


Cristina: Hola!, ahor si me acordé de responder, muchas gracias por tus buenos deseos y tus comentarios que al igual que los de Nikolai nunca faltan! En esta historia Tadashi no sera el malo por suerte! Cuidate mucho y abrazos.