NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS
¡Hola a todos! Me apuré con este capítulo porque ya quería que lo leyeran jeje. Olvidémonos del capitán Rex por ahora y de la gente en el Destroyer III o en Naboo, ahora volvemos al Executor, a donde dejamos a nuestra parejita. Las cosas ya han cambiado mucho para ellos en los últimos capítulos, pero ahora se afianzarán c;
GRACIAS a Jeinesz06, MichelleAlloy e ichigo urahara Sihoin por sus hermosos comentarios =D (los respondí vía PM)
¡disfruten!
Capítulo 19
El Jardín de Naboo
Algunas veces nuestra felicidad es capturada
De alguna forma, nuestro tiempo y espacio permanecen
El amor vive al interior de nuestro corazón y siempre lo hará
Padmé se recostó en su cama meditativa, le dolía mucho la espalda por haber pasado la noche encorvada en el recinto de Vader, y se relajó de verdad cuando pudo reclinarse sobre el colchón cómodo. Aunque su cuerpo estaba menos tenso, su mente seguía trabajando a mil por hora.
Sabía que vio los ojos de Vader de color amarillo cuando él la atacó, incluso juraría que todo su rostro parecía deformado por una especie de ira. Pero mientras lo cuidó en su recinto de meditación, asegurándose de que los medicamentos no le hicieran un mal efecto, pudo ver que además de las cicatrices causadas por viejas quemaduras, el rostro de Vader se veía normal.
Cuando Vader tuvo sus sueños inquietos, algo usual en una recuperación, apreció una voz varonil y suave, muy lejos del tono estricto que acostumbraba. Y cuando la miró, vio unos ojos azules intensos, como mares profundos que no pierden su color ni vitalidad.
No pareció enojado de que ella hubiera pasado la noche en su recinto, incluso le dio la impresión a Padmé de que él se veía sorprendido. Luego, cuando ella decidió irse, dándole privacidad, él le pidió perdón. En todo el tiempo que llevaba conociendo a Vader, nunca imaginó que una persona con su carácter pudiera pedir una disculpa sincera, pero lo hizo.
Sabía que le pidió perdón por haberla atacado, y después de haberlo cuidado, a Padmé le dio la impresión de que había dos personas en Vader. Una era cruel, ruin y despreciable, pero la otra era considerada, atenta, incluso amable.
No sabía por qué Vader caía en esos sentimientos tan negativos, ni tampoco cuáles eran las cosas que conseguían inspirarle esos momentos de humanidad. Contraponiendo sus experiencias con Vader y las cosas que pudo aprender de R2, Padmé comenzaba a sentir que su panorama era más claro, si bien no completo aún.
Vader era de Tatooine, y por las pocas imágenes que pudo apreciar en su consola, no era un planeta especialmente amigable. Hizo una nota mental de investigar sobre Tatooine después, de todas las fuentes posibles. Comprobó que era un Sith, aunque de todo lo que supo de Vader las últimas horas, eso era lo que menos le sorprendía. Padmé se preciaba de tener deducciones muy certeras y esta vez no fue la excepción.
Lo que realmente la impresionó fue saber que Vader sobrevivió a un accidente terrible, y que eso lo condenaba a usar la máscara y el traje para mantenerse con vida, las circunstancias y el lugar en donde ocurrieron los hechos seguían escapando de su conocimiento, lamentablemente, ¿era eso lo que lo amargó? ¿por eso su crueldad, su falta de empatía? Debía llevar años solo y lejos de cualquier compasión humana, recuperándose del trauma de un accidente infernal.
El propio R2 le comentó eso, que Vader no era tan mala persona, simplemente que llevaba mucho tiempo estando solo. Para Padmé, los actos de Vader no eran justificables, pero comenzaban a ser entendibles. Si bien sus amenazas y crueldades fueron varias, ahora las veía bajo una nueva luz: él no debía conocer otra cosa.
"Estás pensando de más" se recriminó a sí misma "Lord Vader es un monstruo, y no le debes nada"
Pero eso era mentira. Padmé sabía que ella debió morir bajo el ataque de los clones, y Vader no tenía ninguna obligación con ella, sin embargo, le salvó la vida.
"¿Al costo de mantenerte aquí encerrada?" se cuestionó, y aunque era una pregunta válida, Padmé ya no conseguía sentir el mismo odio y resentimiento que experimentaba hacia Vader.
Quizá estaba siendo una necia, intentando encontrarle algo de bondad a una criatura que la mantenía encerrada y fue déspota y malvado en muchas ocasiones. Pero es que también había sido amable, de formas torpes y poco convencionales ciertamente, pero eso no quitaba el mérito a sus intentos.
Padmé suspiró, sabiendo que no dormiría pronto. Se puso de pie y decidió ir a replicar una taza de té, pensando que solo así conseguiría calmar su cerebro.
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Vader estaba acostumbrado a los cambios repentinos.
Su vida cambió drásticamente una tarde en Tatooine, cuando él y su madre se encontraron con un Sith demasiado lejos de donde alguien pudiera ayudarlos.
Volvió a cambiar drásticamente cuando decidió mandar ese mensaje a los Jedi y esperar que la Luz pudiera al fin salvarlo en Mustafar.
Y ahora había cambiado, rápidamente, cuando atacó y salvó a Padmé en una misma tarde.
Lord Vader estaba acostumbrado a estos cambios bruscos y caprichosos de la vida, pero no por eso le gustaban. En cada ocasión sintió que perdió algo más de sí mismo, como si fuera arrojado a un pozo sin fondo de oscuridad y peligro.
Esta era la primera vez en su vida que, en vez de sentirse aturdido por la caída libre, se sentía confundido por la firmeza del suelo en donde se encontraba parado.
Desde que Padmé era una inquilina más del Executor, Vader había experimentado impulsos y curiosidades que creyó perdidas hace mucho tiempo. Más concretamente, desde Mustafar. Siendo toda la tripulación del Executor meros droides, ninguno podía entenderlo por completo, ni siquiera R2 o 3PO por más personalidad que tuvieran; bajo esa máscara y espantoso traje, Vader seguía siendo humano, pero el aislamiento físico y mental hicieron que dejara de lado todas esas necesidades, castigándose a sí mismo por sus malas decisiones.
Padmé era ese respiro de aire fresco por el cual llevaba años suplicando a la Fuerza sin ser del todo consciente. La mujer irradiaba pura vitalidad, tenía carácter, inteligencia y un raciocinio difícilmente comparable con cualquier otra persona que hubiera conocido. Era impredecible, apasionada y vibrante, totalmente lo opuesto a los sistemas, droides y programas de computadora con los cuales Vader llevaba interactuando la última década.
Durante muchas meditaciones Vader quiso creer que esta diferencia en el trato era lo que le tenía tan consternado, lo que le hacía sentir una curiosidad grande hacia ella. Luego, en espacio en unas horas, todo se vino abajo.
Recordaba la intensidad de su última meditación, la forma en que la oscuridad lo atosigaba por lo condescendiente que era con Padmé. Recordó verla otra vez como cuando la conoció, suplicando piedad, y la forma en que eso se relacionaba en su mente con su madre. O… ¿o no era su mente lo que hacía esa relación? ¿quizá era algo más emocional?
La intensidad de esa meditación coincidió espantosamente con el peor momento en que Padmé decidió ignorar sus reglas y colarse a sus aposentos. No le sorprendió su osadía, hasta ahora Padmé le había dejado en claro que lo obedecía selectivamente, aunque ya había planeado asustarla si se pasaba de la línea, nunca consideró atacarla. Estaba demasiado inmerso en el Lado Oscuro de la Fuerza como para notar lo que estaba haciendo, hasta que fue demasiado tarde.
En toda su vida, solamente había usado esa técnica en una persona, no disfrutó ahogarlo hasta la muerte, pero se lo merecía. Si se lo merecía. Padmé no.
Podía engañarse a sí mismo y pensar que ese fue el momento que lo cambio todo, el inicio de los acontecimientos que dieron otro vuelco a su vida, pero no era cierto. En realidad, lo que dio pie a los estrepitosos cambios de su vida fue cuando decidió buscarla, sabiendo que si no iba atrás de ella Padmé moriría en el espacio.
Pudo dejarla morir. Pudo ignorar esa extraña pero existente preocupación que sintió hacia ella y seguir con su vida, fingiendo que nunca la conoció. O pudo haber mandado una nave llena de droides y R2 con la misión de traerla de regreso. Pero decidió ir él mismo, en persona. Fue la primera vez en diez años que dejaba el Executor, y lo peor era que no se arrepentía.
No le causaba pesar haberle salvado la vida, no se arrepentía de su decisión. Piloteo gustosamente por primera vez en años, se internó en el Borde Medio y vio a otro destructor estelar casi con indiferencia, sintiendo un nudo en el estómago cuando vio a los clones manteniendo el maldito bloqueo a costa de sus vidas. Sus sentidos se enfocaron en proteger a Padmé y sacarla viva de ahí, la misión tan bien arraigada en su mente que cuando vio al francotirador, incluso recibió él mismo el tiro que iba dirigido a ella.
Para volverlo todo más confuso, Padmé regresó con él. Lo cuidó. Lo atendió. Veló su salud. Padmé Naberrie, la mujer con la que había sido cruel y casi mató –sin querer– volvió al Executor a su lado y se encargó de que sus heridas sanaran.
No tenía sentido, por más que lo meditaba, no había lógica aquí. Ni su comportamiento ni el de Padmé eran coherentes, y este era por mucho el cambio más extraño que había tenido que soportar en su vida.
Tuvo lógica que el Sith quisiera secuestrarlo y corromperlo. Tuvo lógica cuando el Jedi quiso destruirlo. Pero no tenía lógica que Padmé lo hubiera cuidado.
Lo peor era que no le molestaba. Los dos primeros grandes, terribles cambios en su vida los lamentó con cada fibra de su ser por años. Pero esto… esto que estaba pasando era totalmente nuevo, despertaba en él pensamientos y emociones que creía haber olvidado. Padmé estaba recordándole lo que era ser humano, y a pesar de la confusión e incoherencias, le gustaba.
La mejor explicación era que, finalmente, el aislamiento le había arrebatado la cordura.
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Padmé casi no descanso esa noche, su mente inquieta plagándola de sueños extraños y haciendo que se removiera en toda la cama por horas. Decidió levantarse más temprano de lo usual y ella misma replicó su desayuno, ya que ni 3PO ni R2 llegarían con ella en varias horas más.
Fue hasta que regresó a su alcoba cuando notó que las macetas de sus plantas no estaban, y eso la entristeció terriblemente. Al fin había conseguido un pedazo de libertad en esta nave y todo indicaba que lo perdió para siempre.
"Maldito seas, Vader" pensó con desdén, odiándose a sí misma por haber sido tan considerada con él. Obviamente el Sith no iba a perdonarla por haber intentando huir, ni siquiera cuando ella intentó cuidarlo.
Cansada y emocionalmente devastada, Padmé se sentó en la cama y con pesadez dejó que un par de lágrimas bajaran por sus mejillas, comenzando a sentir en su interior una horrible apatía.
Fue en ese momento que 3PO entró a su alcoba, y se apuró limpiando los restos de lágrimas en sus mejillas.
—Oh, buenos días señorita Padmé—saludó el droide de protocolo—¿Ha descansado? ¿desea algo en especial para desayunar?
—No, gracias 3PO—respondió con un susurro.
R2 entró en ese momento, emitiendo unos pitidos que Padmé ni siquiera escuchó.
—¡Ah, es verdad! Ayer en la noche el droide de confección terminó sus nuevos vestidos, señora Padmé, ¿desea verlos?
—¿Mmm?
—Sí, mire.
C-3PO entró al armario encendiendo las luces, luego señaló la repisa en donde previamente acomodó los nuevos vestidos de Padmé. Ella se había olvidado por completo de los bocetos que había mandado al droide de confección, inspirada en los atuendos que usaba cotidianamente en Naboo, más uno que otro más elaborado como los que usaba en eventos especiales. Ver las telas, los cortes y los colores que acostumbraba usar en su planeta natal hizo que Padmé esbozara una débil sonrisa.
—Son hermosos, gracias 3PO.
—Me tomé la libertad de pedirle también algunos accesorios que combinarían bien con estos atuendos.
R2 replicó severamente.
"¡Yo tuve esa idea!" dijo el astro-droide.
Padmé sonrió un poco más animada, complacida de poder comprender mejor el binario a estar alturas.
—Ciertamente fui yo quien le dio las sugerencias al droide de confección—replicó 3PO.
"Humanoide mentiroso"
—¡Lata de circuitos!
—Cálmense ya ustedes dos—dijo Padmé, entrando al armario—Creo que estrenaré uno de estos conjuntos.
—Sería lo mejor, señorita Padmé, ¿no desea que le traiga un té?
—Oh, no 3PO muchas gracias. Ya desayuné.
—Lamento no haber podido ayudarla con esa tarea, señorita Padmé.
—Está bien 3PO, fui yo quien empezó la rutina muy temprano.
—Bueno, espero que al menos pueda acompañarla al laboratorio de muestras.
Padmé dejó de ver los atuendos frente a ella para mirar a 3PO de frente, sabía que no había mucha diferencia siendo él un droide, pero le gustaba actuar como si él fuera un humano.
—¿Laboratorio? ¿y por qué iríamos ahí?
—Me tomé la libertad de llevar sus brotes ahí, a unas cápsulas de clima especializado, mientras usted acompañaba al amo Vader—respondió 3PO.
—Entonces… quieres decir… ¿mis plantas ahí siguen?
—Oh, sí señorita Padmé ¡y florecieron muy bien!
—¿Cómo que ya florecieron?—cuestionó impresionada, deberían pasar al menos dos semanas para que las plantas tuvieran ese desarrollo.
—Ajusté las cápsulas de clima especializado para que crearan unas condiciones idóneas para los requerimientos específicos de cada planta, lo cual combinado con los fertilizantes especiales que conseguí, hizo que su crecimiento se acelerara—explicó 3PO con orgullo.
Padmé se quedó muda por la sorpresa varios segundos.
—Oh… gracias 3PO.
—Es mi placer, señorita.
Miró hacia los atuendos de nuevo, sintiéndose terriblemente mal por haber juzgado a Vader con tanta rapidez, y se mordió el labio inferior. Se animó a sí misma recordándose que tenía todos los antecedentes para pensar mal de Vader, luego suspiró con pesadez, sin comprender la complejidad repentina en sus emociones.
Decidió dejar todo eso de lado y concentrarse en sus plantas, que gracias a 3PO ya habían florecido. Agarró uno de los atuendos más bonitos y se fue rápido al baño.
—¡Estaré lista en 15 minutos!—le dijo a los droides, comenzando a asearse.
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Vader seguía meditando en su recinto, molesto de que lo único que acudía a su mente eran sus dudas con respecto a Padmé. Ahora, el fantasma de su caricia seguía atormentándolo, bastaba con que hiciera una inhalación profunda para volver a sentir esa mano suave contra su piel, sabiendo muy bien que era la de Padmé, ¿eso fue un sueño, o fue verdad? ¿realmente Padmé estaría tan desequilibrada que lo había acariciado durante su convalecencia?
Suspiró, a estas alturas pocas cosas la sorprenderían de ella.
Esto era criminal, no era posible que un Lord Sith como él no consiguiera dejar de pensar en una mujer. Cada vez se convencía más a sí mismo de que en efecto, había perdido la cordura. Y pensando en Padmé, ¿dónde estaba ella? desde que fue el día anterior no había vuelto a verla.
No es que se preocupara más por ella, desde luego que no, obviamente ella estaba bien en el Executor, atendida por sus droides. Pero consideró seriamente que ella iba a regresar a sus aposentos, contra su estricta orden de no acercarse al Sector 6, para saber cómo estaba él.
"Quizá no quiere acercarse aquí de nuevo por miedo a mi ira" pensó él. Eso sería tan decepcionante, la prueba irrefutable de que Padmé no era tan valiente o tan intrépida como ella quería creer.
Y solo para comprobar eso, Vader salió de su recinto y fue a las pantallas para observar en dónde estaba Padmé. La encontró en el laboratorio de muestras, con 3PO y R2, y ella se veía tan… feliz.
Cerró los ojos, concentrándose en la Fuerza, y pudo sentir las olas de felicidad que Padmé emanaba, como pequeños destellos de luz. No recordaba haberla sentido así nunca.
Motivado por su curiosidad –y solo por su curiosidad– Vader salió de sus aposentos y caminó hasta el Laboratorio de Muestras. Conforme más se acercaba, más sentía la dicha de Padmé, y eso lo hizo sentir extrañamente satisfecho consigo mismo. Entró el laboratorio, más grande de lo que recordaba, y vio a Padmé de pie frente a lo que parecían ser unas cápsulas de acondicionamiento climático.
Lo primero que llamó su atención, fue su atuendo. No llevaba las típicas ropas de colores grisáceos u opacos que el droide de confección realizaba genéricamente, sino un bonito vestido de brillante color violeta, con lazos delgados acentuando su cintura y un escote no muy pronunciado que dejaba una generosa vista de su clavícula. El corte y los adornos del vestido eran elegantes, no exagerados, y realzaban mucho su belleza natural.
No era algo que a Vader le importara.
Luego, vio que cuando Padmé notó su presencia, no se asustó ni se tensó, como en ocasiones anteriores. Ella volteó a verlo con un gesto amable, inclinando su cabeza a modo de saludo, y siguió dándole unas indicaciones a 3PO con absoluta naturalidad. Su voz y gestos casi parecían infantiles por su emoción.
—Hola—saludó ella, cuando terminó de darle indicaciones a 3PO—¿Cómo es que estás aquí? ¿No deberías seguir recuperándote?
Vader creyó notar una nota de preocupación en su tono de voz, pero no quiso darle importancia. Su respirador concluyó dos ciclos antes de que él respondiera, y para ese punto, era muy claro que a Padmé no le intimidaba ni su silencio ni el sonido de su respirador.
—He descansado lo suficiente—declaró.
—Eso parece.
—Listo, señorita Padmé—dijo 3PO, concluyendo las indicaciones que ella le dio.
—Gracias, ahora R2, ábrelo despacio por favor.
Vader se quedó quieto, a unos cinco metros de distancia de ella, R2 estaba operando la computadora de las cápsulas, que comenzaron a abrirse liberando un denso vapor. Padmé volteó a verlo con rostro apenado.
—Espero no te moleste, pero 3PO trajo mis retoños aquí mientras estaba cuidándote—le explicó serenamente—Ya han florecido, así que los llevaré a mi alcoba.
¿Acaso Padmé Naberrie acababa de excusarse con él?
La cápsula terminó de abrirse y todo el vapor se disolvió, el rostro de Padmé pasó de la emoción a la más profunda alegría en un segundo. Vader quedó maravillado por su sonrisa, tan auténtica, tan… Padmé.
—¡Mira 3PO, R2! ¿No son hermosas?
—Ciertamente lo son, señorita Padmé.
Con extremo cuidado, Padmé retiró las plantas de la cápsula y las enterró mimosa en dos macetas. Una era un capullo de ángel, y la otra era una giralunas. Medirían unos diez centímetros de alto en total, tenían varias ramas, y hojas, y un par de florecitas.
—Crecieron muy bien—dijo Padmé, cuidando que las raíces estuvieran bien enterradas en la tierra fertilizada—Hay que mantenerlas bien vigiladas los próximos días, podrán secarse algunas ramas por el cambio de ambiente, pero si las cuidamos lo suficiente no perecerán.
El comentario era claramente para los droides, pero Vader que nunca había visto algo parecido –tanto cuidado, tanto empeño y cariño puestos en algo tan banal como una planta– no pudo contenerse de comentar.
—Pareces saber mucho de plantas.
—Oh, no tanto como quisiera—respondió Padmé sin inmutarse por su voz severa—Mi mamá y mi hermana son mucho mejores que yo en esto. Los jardines de mi mamá en Varykino son los más hermosos de Naboo, y no exagero.
Vader esbozó una leve sonrisa, complacido de haber tenido éxito en su plan. Padmé estaba tan contenta que había bajado su guardia y comenzó a hablarle de su vida privada sin casi notarlo.
—¿Qué es Varykino?—preguntó, sabiendo que tenía que ser cuidadoso con una persona tan astuta como Padmé.
—Es una casa que tienen mis padres en Naboo—respondió, asomándose a otra de las cápsulas—Mi madre y mi hermana han trabajado el jardín por años. Yo las veía la mayor parte del tiempo, no las ayudé gran cosa.
Su voz sonó triste en la última oración, y a Vader no le gustó.
—C-3PO, las plantas de Alderaan no han crecido aún tanto—le explicó al droide—Quiero que estén más fuertes antes de sacarlas, así que las dejaremos en la cápsula unas doce horas más ¿de acuerdo?
—Entendido, señorita Padmé. Permítame ajustar esa indicación en la computadora.
—Gracias, 3PO.
Terminada esa labor, Padmé se deleitó otra vez disfrutando sus nuevas plantas. Vader no comprendía cómo algo tan tonto podía animarla tanto, ni tampoco cómo el estado de ánimo de Padmé parecía también afectarle mucho a él. Vio las pequeñas, delgadas manos de la mujer acariciar con suavidad las hojas de sus plantas, y de inmediato recordó otra vez la ternura de ese tacto contra su rostro, sin comprender porqué de repente le molestaba tanto que ella fuera tierna con sus plantas.
—¿Esa es la Giralunas?—preguntó con tono hosco, deseando distraer un poco a Padmé.
Ella asintió, señalando los dos brotes de esa flor color rosáceo, parecía tener varios pétalos y un tamaño pequeño.
—Sí, cuando termine de florecer tendrá un aroma dulzón muy agradable.
—Es tu favorita—afirmó Vader.
Padmé negó, y señaló la planta al lado del Giralunes.
—No, mi favorita es ésta, el Capullo de Ángel.
Vader se acercó un poco más para ver mejor esa planta, Padmé la miraba casi con ternura, acariciando con una mano las hojas verdes en formas ovaladas y señalándole con la otra una flor que recién había florecido.
Ya había visto antes esta flor, en varios holos de hecho, pero tenerla enfrente… era distinto. Tenía una forma exquisita, de pocos pétalos, pero anchos y ovalados terminando con una punta rizada perfecta; era de color blanco, con ligeros tonos amarillentos a la altura del sépalo, y un par de filamentos armoniosos complementándola. A la distancia, nadie apostaría que esa flor era tan bonita, tenía que vérsele de cerca, y Vader pudo apreciar que tenía un buen un nombre. Según los mitos, así eran los ángeles, a simple vista parecían personas normales, pero una vez que los tenías cerca, veías el resplandor divino en sus bellas facciones.
—Cuando la planta tenga un par de flores más, perfumarán toda mi habitación—dijo Padmé emocionada—Y tienen la fragancia más bonita que he olido nunca en una flor.
Vader asintió, ya antes había olfateado ese mismo olor en los recuerdos de Padmé, y se preguntó… ¿podría él algún día olerla por su propia cuenta?
Suspiró, molesto con el rumbo de sus pensamientos de nuevo. Padmé no pareció importarle el repentino ruido de su respirador, pidiéndole a R2 que llevara con sumo cuidado las dos macetitas a su alcoba.
Vader vio al Capullo de Ángel una vez más, y luego, la radiante sonrisa de Padmé. Por un momento se dejó compararlas, llegando a la conclusión de que esa mujer frente a él era como dicha flor: mucho más de lo que aparentaba a simple vista, y merecedora del esfuerzo de intentar acercársele.
Canción del capítulo: "How does a moment last forever?" (¿cómo un momento dura para siempre?) de la película La Bella y la Bestia 2017 (Traducción hecha por mí)
¿Qué puedo decirles que no sepan ya? Ambos, Vader y Padmé, son muy tercos, pero sus sentimientos ya son demasiado evidentes para este punto, ni siquiera ellos mismos consiguen engañarse tanto, y eso que lo intentan jeje.
Cuánta diferencia entre esta escena y la primera vez que Padmé quiso hacer su jardín... el próximo capítulo es la continuación de esto, ¿qué opinan? ¿les ha gustado? Muchísimas gracias por leer ¡un beso y abrazo a todos!
