NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS

¡Hola a todos! ¿cómo han estado? Oww, este capítulo me encantó tanto escribirlo, ya por el puro título deben estar dándose la idea de por dónde va, pero aunque pareciera que no, Padmé es la más importante en este escenario. Tenemos muy claro hasta ahora cuáles son los sentimientos de Vader, pero ¿cómo van los de Padmé? pues aquí está la respuesta jeje

GRACIAS a Valen Minene, Abiel, Jeinesz06, MichelleAloy e ichigo uraha Sihoin por sus hermosos comentarios (a quienes puedo respondo por PM)

Abiel: Tienes razón, hay tensión en el aire, y también tienes razón en que la aparición de Obi-Wan causará sentimientos aún más encontrados en Vader. Nuestro Lord Sith favorito esta llegando a la encrucijada de su destino, solo faltan unos pocos hilos más por acomodar c;

¡disfruten!


Capítulo 22

Un Sith enamorado

Es nuevo y excitante ¿cómo imaginar que fuera así?

No es un gallardo príncipe

Pero algo hay en él que antes no lo vi

Los clones apuntaron hacia ella, sus rostros idénticos cubiertos por cascos blancos que no le permitían ver sus expresiones. Ella estaba acorralada contra la pared, sin absolutamente nada al alcance de sus manos, mirándolos con expresión desafiante; si iba a morir, no les daría la satisfacción de verla rendirse.

Padmé Naberrie, está sentenciada a muerte—dijo un clon.

Solo los cobardes atacan a una persona indefensa—replicó ella, asustada en todos los rincones de su ser pero decidida a no demostrarlo.

Apunten—dijo el clon, ante su orden el grupo apuntó hacia ella con sus armas—¡fuego!

Cerró los ojos, esperando el golpe…

Padmé se levantó en su cama sobre exaltada, una ligera capa de sudor cubriéndole el cuerpo por los temblores que le provocó esa terrible pesadilla. Intentó calmarse abrazándose a sí misma y respirando profundamente, después de varios minutos pudo al fin recuperarse.

Desde su altercado con los clones, Padmé tenía pesadillas de ese estilo. En algunas los clones la perseguían y ella nunca encontraba una salida, en otras amenazaban a su familia y Padmé nunca conseguía llegar a tiempo para salvarlos. Suspiró y se llevó ambas manos al rostro, buscando racionalizar. Los clones solo obedecían órdenes, y su familia estaba perfectamente a salvo en Naboo. Todo estaba bien… en teoría.

"Quizá si me sintiera menos indefensa" pensó en sus adentros "Así no me sentiría tan inquieta"

Indefensa era la palabra correcta para explicar su sentir. Tuvo mucha suerte de que Vader la salvara en esa ocasión, pero ¿y si volvía a estar en peligro después?... ¿y si después tenía que defenderse de Vader?

"No" una voz convincente resonó en su cabeza y le hizo recordar que Vader se había disculpado con ella, incluso era ahora atento, amable, y su relación estaba escalando en una amistad.

Pero esa sensación de debilidad la seguía acechando. Padmé intentaba con todo su ser no engañarse a sí misma, por más difícil que fuera en situaciones complejas como ahora. Si ella estaba metida en todo este embrollo era porque, en parte, era débil a comparación de otras personas. Fue débil ante Vader cuando lo conoció y por eso él pudo hacerla su prisionera. Fue débil ante los clones y de no haber sido por su ayuda, quizá ya estaría muerta. Con un mal sabor de boca, Padmé analizó su vida y se dio cuenta de que fue débil en varias ocasiones aún antes que eso: cuando cedía pretendiendo ser prudente, cuando suspiraba y se ponía a estudiar pensando que con eso sería suficiente, cuando se acostaba en su cama convenciéndose a sí misma de que después tendría más tiempo.

Ahora estaba en una nave en medio del espacio, desterrada para siempre de Naboo y de su familia, sin tiempo para hacer todo eso que ella había deseado desde que era una niña. Su determinación siempre fue más intelectual que física y ahora comprendía que necesitaba desarrollar ese lado de su personalidad si quería seguir creciendo como persona.

Además, eso la haría sentirse menos inquieta, y con suerte le impediría tener pesadillas en los próximos días. Se paró de la cama rápido y fue al armario para ponerse un conjunto genérico y cómodo, decidiendo aprovechar el impulso de adrenalina que la pesadilla dejó en su cuerpo.

Era de madrugada, así que se movió rápidamente por los corredores sabiendo que 3PO y R2 se habían desconectado y no la buscarían hasta que fuera hora del desayuno. Después de caminar unos niveles, llegó al cuarto de entrenamiento más cercano. Al fondo, estaba una zona para disparar, en donde si hubiera tropas los soldados perfeccionarían sus tiros; también encontró una selección de blásters en la entrada de la zona de tiro.

Quizá Vader se enojaría con ella… bueno, sí se enojaría con ella, esta zona técnicamente estaba restringida después de todo. Pero llevaba dos días sin verlo, y era de madrugada, el hombre debería estar durmiendo.

De hecho, Padmé había pensando en ir a visitarlo cuando fueran las horas diurnas en la nave, últimamente convivían mucho y su repentina ausencia le hizo pensar que quizá tuvo una recaída por sus heridas. Padmé respiró profundo, agarró un bláster pequeño –idéntico al que usó contra los clones– y entró al campo de tiro. En fin, que ya sabía a qué atenerse si Vader se enfadaba con ella.

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Vader estaba en su recinto, intentando meditar sin éxito. Esto era ridículo, indigno de cualquier Sith, parecía un niño asustado escondiéndose debajo de su cama… aunque, teóricamente, un Sith tampoco lidia con estos sentimientos.

Ah, su cabeza era un caos.

La malvada risa de su Maestro era un eco constante en su mente, pero estaba al fondo, apenas detectable, porque la melodía de la Luz parecía jamás callarse, y lo que era peor, comenzaba a gustarle.

En sus meditaciones, Vader intentaba recordarse a sí mismo las consecuencias de escuchar a la Luz. Durante años se aferró al llamado de la Luz para no sucumbir en las enseñanzas de su Maestro, creyendo neciamente que algún día recuperaría la paz. Pero cuando el canto fue más claro que nunca, y quiso seguirlo, entregarse por completo a la Luz… Obi-Wan Kenobi blandió su espada contra él y lo condenó a usar ese traje de por vida.

Kenobi… maldito fuera él por siempre.

¿Para qué seguir a la Luz, si era una traicionera? Te seducía prometiendo paz y seguridad, pero en realidad te enfrentaba con emisarios crueles que juzgaban y destruían todo aquello que no comprendían. Vader se había jurado a sí mismo nunca más confiar en la Luz, y en sus años de aislamiento en el Executor le ayudaron con ese cometido. Pero ahora… ahora el canto volvía a ser agradable y sucumbía de nuevo a su llamado, cual marinero siguiendo a una sirena en el océano.

Pero no acudiría de nuevo a ese llamado, ahora sabía que las sirenas no eran criaturas hermosas dignas de admiración, sino monstruos que no cesarían en su empeño para destruir a quien cayera en sus redes.

Así que, cuando se dio cuenta de que sus sentimientos por Padmé eran más profundos, y que era ella quien inspiraba a la Luz en su interior, decidió alejarse totalmente de ella. La risa macabra de su Maestro nunca cesaba, ni tampoco la idea de que estaba actuando como un cobarde, escondiéndose de ella, pero durante dos días Vader triunfó en su misión de permanecer recluido en sus aposentos, sin visitar a Padmé o verla en las pantallas.

Aunque, en honor a la verdad, si pudo ignorarla durante dos días con relativa facilidad fue porque él también tenía muchas cosas que hacer. Debió crear otra ruta para el Executor, ocupaban moverse de cuadrante antes de que los clones consiguieran rastrearlos. También, con mucho desánimo, supo que el capitán Rex fue capturado por sus compañeros clones y probablemente lo enjuiciarían como traidor. Vader no sabía si había alguna forma de salvarlo, y no solo eso, sin Rex siendo sus ojos y oídos entre los clones, estaba totalmente desinformado de sus pasos.

La mayor parte del tiempo se la pasó ideando estrategias y maneras de contrarrestar los daños que ocasionó la huida de Padmé. Intentó odiarla por eso, pero a estas alturas se dio cuenta de que Padmé podría hacerlo enfadar más que cualquier otra criatura con vida de la galaxia, pero jamás la odiaría, lo cual no era justo. Aunque a estas alturas de su vida, sabia que la justicia no existía.

Pero cuando tuvo un esquema concreto de qué medidas tomar, volvieron a asaltarlo esos pensamientos sobre Padmé Naberrie. Pensamientos que no deseaba tener, sensaciones que pretendía ignorar sin mucho éxito. Recordaba la curva de su sonrisa, lo bonita que se veía en sus atuendos nuevos, lo emocionada que sonaba cuando le hablaba de sus plantas, o de Naboo, la forma en que se movía combinando elegancia y encanto. Sabía que ella no era miembro de la realeza, pero cualquiera podría confundirla con una princesa gracias a su porte, su elocuencia y su carisma.

Recordaba haberla visto preocupado por él, y el tacto suave de su mano contra su mejilla, en un gesto tan íntimo y desinteresado… ¿cómo se sentiría una caricia auténtica de ella? ¿cómo se sentiría ser el receptor de sus afectos? ¿cómo se sentiría uno de sus besos?

"Me estoy engañando" se dijo con enfado "Padmé jamás me verá como algo más que su captor" meditaba eso durante horas, convenciéndose a sí mismo de lo indigno que era de ella, que no podía permitirse tener la más mínima esperanza de que en algún futuro algo pudiera cambiar en los sentimientos de ella. Pero su triste corazón se aferraba famélico a la primera emoción dulce que experimentaba en años, y su desgastado espíritu buscaba la Luz que Padmé había traído en su vida como un ciego que comienza a ver de nuevo, deslumbrado y agonizante al mismo tiempo.

Esta lucha en su interior lo estaba volviendo loco, le quitaba el sueño y lo tenía a altas horas de la madrugada esforzándose por meditar sin conseguirlo. Frustrado, salió de su recinto y caminó por sus aposentos intentando ocuparse en algo más, incluso consideró en bajar a su taller y arreglar cualquier cosa, solo para ocupar su cabeza en algo.

Cuando salió de sus aposentos, una potente sensación de ansiedad y desesperación lo embargaron a través de la Fuerza, y Vader se preocupó al instante. Padmé debería estar dormida, pero por alguna razón, estaba despierta y además pasando un mal momento.

La Oscuridad le decía que debía ignorarla, ocuparse en él mismo y alejarse ahora que podía, antes de que sus sentimientos se comprometieran más. Pero la Luz… ese canto seguía seduciéndolo, despertando un instinto de protección muy fuerte en su interior.

Así que la buscó.

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Padmé tenía el bláster en sus manos, apuntando hacia un tiro al blanco, pero no conseguía darle al centro. Entrecerraba sus ojos para ver mejor, pero al disparar, el tiro llegaba vergonzosamente lejos del centro, y eso la frustraba. Cuando tuvo que pelear contra los clones su puntería fue mucho mejor que esto de milagro.

La desesperación que sintió por su nula habilidad para disparar la envolvieron en una esfera de ansiedad errática, y no se percató de que Vader entró a la sala de entrenamientos, parándose a pocos metros de ella, ni siquiera escuchó su respirador porque disparo con furia seis veces seguidas, ninguno de los tiros dando en el blanco.

Suspiró con frustración y bajó el arma, momento en que Vader aprovechó para hablar.

—¿Qué haces aquí?—le preguntó, cuidando su tono para no sonar tan hosco. Podía sentir a través de la Fuerza que Padmé estaba bastante estresada.

—Practico—replicó ella, alzando el bláster de nuevo para disparar.

—¿Por qué?

—Porque quiero—disparó de nuevo, y volvió a errar.

Gimió con desdén, y Vader la miró a detalle. La mujer frente a él no parecía en absoluto Padmé Naberrie, esta era una criatura desesperada, dispersa y nada elocuente; jamás la había visto así y se preguntó qué pudo haberle despertado estos sentimientos.

Vader entró a la zona de disparo y usó la Fuerza para quitarle a Padmé el bláster de sus manos, ella lo miró furiosa, pero la ira en sus ojos provenía de un miedo atroz. Vader no la había visto así de asustada desde que la conoció, cuando quería defender a la niña. Su corazón se encogió, odiando con todo su ser la postura decaída y el espíritu errático que Padmé proyectaba. Ella era mucho más valiente y noble que esto.

—¡Regrésamela!—exigió Padmé, demasiado inmersa en su colapso como para medir las consecuencias de sus actos.

—No hasta que respondas mi pregunta.

—Ya lo hice, ¡quiero practicar!—gritó otra vez—¡Regrésamela!

—Esa no es una respuesta, Naberrie.

—Claro que lo es.

—No viniendo de ti—Vader alzó la voz—Tú eres elocuente, y lógica, y esa respuesta es absurda viniendo de tu intelecto. Ahora dime, ¿por qué haces esto, Padmé?

Los repentinos elogios tomaron a Padmé desprevenida, sus hombros se tensaron al máximo, luego suspiró, mirando hacia el tiro agujerado en todos lados menos en el centro.

—Tuve una pesadilla—admitió en voz baja, sintiendo que un peso comenzaba a caerse de su espalda—Allá, con los clones, pude morir… no quiero que pase de nuevo.

—¿Pretendes volver a meterte en problemas?

—No.

—Entonces no veo el sentido de esto. Estás perfectamente a salvo en el Executor.

—Por ahora.

Vader no supo qué responderle a eso.

Podía sentir las olas de miedo emanando de Padmé, miedo ante la incertidumbre de su futuro, implantado en su cabeza por unas pesadillas que tocaron las fibras más sensibles de su ser.

"Como tú, ¿no lo recuerdas?" susurró la odiosa Luz en su oído, pero Vader la ignoró para seguir escuchando a Padmé.

—Detesto sentirme indefensa—dijo ella, apretando sus manos en puños—Que me miren y me juzguen débil, como si no fuera nada más que una muchacha rara incapaz de hacer algo por alguien. Que me miren por encima del hombro menospreciándome, con esos ojos condescendientes que hacen a mi estómago retorcerse.

Suspirando, Padmé se dejó caer en una silla cercana, todo su lenguaje corporal dando signos de derrota. Había lágrimas en las comisuras de sus ojos, causadas por los recuerdos de esos los peores días de su vida. Sentimientos que ignoró por tanto tiempo, y que ahora, aislada del mundo en el espacio, había tenido que enfrentar.

Vader sintió que su corazón –en franco desuso por tanto tiempo– se rompía, jamás pensó ver a Padmé tan vulnerable y decaída. Odió verla así, llorosa y pesada, cuando esa mujer frente a él era la criatura más encantadora y hermosa que hubiera conocido en toda su vida. Ella merecía brillar.

No solo eso, sino que también sintió que podía comprenderla, lo cual volvió más complejos aún los sentimientos que albergaba por Padmé. Oh, ¡cuántas veces no se sintió él indefenso e impotente ante la vida! Perdió la cuenta de las ocasiones en que se lamentó por no haber hecho lo suficiente, las veces en que lloró a escondidas de su amo por el dolor de la impotencia y la pérdida.

La desesperación de Padmé era genuina, y Vader se sorprendió a sí mismo queriendo consolarla, porque entendía ese sentimiento a la perfección.

—Quizá con un bláster… quizá así consigan verme distinto—contuvo un sollozo, pero aún así una lágrima escapó por sus ojos.

—Un bláster no es sinónimo de fuerza, Naberrie—respondió Vader.

—No, pero al menos crearía su ilusión.

"Astuta" pensó él, mirando el bláster en sus manos con nuevos ojos.

—¿Y por eso quieres aprender a disparar?

—Odio que me subestimen.

Otro sentimiento que Vader conocía a la perfección. Luego, lo asaltó otro pensamiento: él mismo subestimó a Padme no una, sino muchas veces, y en cada una de esas ocasiones ella lo sorprendió. No cometería ese error otra vez. Y tampoco dejaría que Padmé se sintiera tan desdichada, nunca mientras él estuviera presente.

Caminó hasta pararse frente a ella, y le tendió el bláster. Padmé miró el arma, y luego a él con sorpresa, mil preguntas desfilaron en sus ojos, pero no dijo nada y decidió solo tomar el arma. Al pararse, Vader se acomodó detrás de ella.

—Endereza la espalda—ordenó él.

—¿Qué?

—Si quieres disparar, debes tener una buena postura. Endereza tu espalda.

Padmé obedeció, sintiéndose un poco cohibida por la cercanía de Vader.

—Ahora, extiende los brazos.

—¿Así?

—No.

Con cuidado, Vader movió sus brazos hasta colocarlos en la posición correcta. Padmé se estremeció por su cercanía, notando que su corazón se aceleró de repente ante su tacto.

—Mantén ambos ojos abiertos, y no mires nada que no sea tu objetivo—dijo Vader—Ahora, respira profundo, debes controlar su respiración para que no arruine tu pulso.

Asintió, controlando el caos en su cabeza.

—Dispara.

Lo hizo, el cuerpo de Vader atrás de ella la ayudó a soportar mejor el coletazo del arma, y esta vez, el disparo dio a pocos centímetros del blanco.

—Mucho mejor—concedió él, sonando extrañamente afectivo—Mejorarás con la práctica.

Padmé frunció el entrecejo sorprendida.

—¿Me dejarás practicar?

Vader asintió. Padmé le sonrió agradecida, su ansiedad comenzando a diluirse.

—Gracias.

—Repite el tiro—fue lo único que él respondió.

Adoptó la posición de nuevo, respiró profundo, poniendo su mente en blanco, y el tiro se acercó esta vez más al blanco. Emocionada, Padmé dio un saltito de emoción.

—Si mi padre me viera ahora, no lo creería—dijo ella contenta—Nunca pude ni siquiera atrapar mariposas en Varykino.

—Seguramente es más complicado—le concedió Vader, satisfecho de verla sonreír otra vez.

Padmé notó su amabilidad con ese comentario, y sus mejillas se sonrojan, ¿por qué de repente su corazón se aceleró tanto?

—Lo dudo—respondió ella—Quise aprender a disparar hace unos años, pero nunca hubo ocasión.

Sonrió melancólica cuando recordó esos días, años atrás. Muchos vecinos y amigos le dijeron que una mujercita como ella no debería ensuciarse las manos con algo tan mundano, y ella terminó cediendo.

—No me sorprende, debiste meterte en problemas varias veces en Naboo.

Padmé resopló, "¿está bromeando acaso?" pensó sorprendida, mirando a Vader con falsa indignación.

—Para tu información, yo era una hija muy obediente y sensata—replicó ella—Pero lo consideré necesario si quería postularme como princesa.

—¿Postularte?

Así que le gustaba la política… Vader no se lo hubiera esperado. No le sorprendió que ella volviera a sorprenderlo.

—Sí, aunque no conseguí enrolarme en esas elecciones—suspiró frustrada—Nunca lo conseguí…

—Fue lo mejor—dijo él—El mundo político es cruel y brutal.

"No es digno de ti" pensó Vader, recordando las jugarretas de su Maestro y de todos los que le rodeaban. No, Padmé era demasiado auténtica y noble para estar metida en ese mugrero.

—Lo sé—replicó ella—Pero es lo que siempre he querido… poder ayudar a otros, desde una posición en la que soy capaz de hacerlo.

Para cualquiera, Padmé hubiera sonado idealista, pero no para Vader. Ahora que la conocía más, comprendía un poco mejor ese razonamiento. Padmé quería subirse a la arena de combate para pelear por aquellos que no podían, miraba el peligro frente a ella y acudía gustosa para que nadie saliera perjudicado…

… como cuando se ofreció a ella misma como prisionera, para que la niña consiguiera escapar.

"¿Qué atrocidades he cometido?" pensó Vader, no con lamento ni con enojo, sino con una contemplación tan serena, que le permitió por primera vez analizar sus decisiones con más objetividad.

—No habla bien de tu pueblo no haberte elegido—concedió él, intentando que ella dejara de sentirse mal.

Padmé bufó, perdida en sus recuerdos.

—Nunca pude ni intentarlo—dijo Padmé—Nunca tuve opción. La élite política se volvió cerrada, y los pocos aliados que conseguí hacerme siempre me subestimaron.

"Bueno, solo Palo… el señor Lorrein nunca lo hizo" pensó ella. Vader lo leyó el pensamiento con facilidad, porque Padmé comenzó a proyectar mucho de su mente en ese momento.

—Terrible error.

—Puede ser…

—Hasta las mejores democracias se corrompen, Naberrie—dijo Vader—Las más grandes estrellas aun así pierden su brillo.

—¿Corrupción?—ella jamás quiso usar una palabra tan dura para describir a su amado Naboo.

—Lo que mencionas, es corrupción.

—No… no en mi Naboo—suspiró con desdén—Pero eso tiene sentido.

Pensó en Palo, y en su insistencia de que ella no corriera por el cargo de delegada, ¿acaso fue por razones más sombrías? "Claro" ahora que veía todo con más distancia y claridad, Padmé se sintió tan tonta, Palo seguro quería comprar el puesto y por eso no la quiso apoyar.

—Desde luego que tiene sentido—dijo Vader, leyendo los pensamientos de Padmé con sumo interés.

—Entonces, él quería ser reelegido—dijo ella en voz alta—Por eso no me apoyó.

—¿Quién, uno de tus aliados?—respondió él, fingiendo que no sabía.

—Si, Palo…

"Palo Andalerrie, su supuesto prometido" pensó Vader, sintiendo una posesividad nacer en sus entrañas, reclamando a Padmé como suya.

—Si no te apoyo, no era un aliado.

"No te merece" siseó con enfado. Nadie que subestimara a Padmé era digno de ella.

—Probablemente nunca lo fue—concedió Padmé con desdén—Palo y yo alguna vez fuimos amigos, pero ha cambiado tanto en los últimos años… nada queda ya de ese niño de ojos soñadores que alguna vez conocí. Apenas puedo soportarlo en realidad.

"Bien" pensó Vader, satisfecho de que ella no lo apreciara tanto.

—Ten cuidado en quién depositas tu confianza, Padmé—agregó él—Las traiciones dejan heridas imposibles de borrar.

Padmé lo miró sorprendida, algo hizo "click" en su cabeza.

—¿Es por eso que tienes esas heridas?—preguntó ella—¿Porque te traicionaron?

Vader contuvo el aliento, impresionado por la manera en que ella ahora bajaba la guardia de él.

—Eso no de tu incumbencia—replicó, con un tono más hosco.

Padmé frunció los labios, pero si antes no se intimidaba, ahora menos, solo que ahora sabía tratarlo mucho mejor que antes.

—Sé que no lo es—suspiró ella, bajando los ojos—Pero me impresionaron mucho cuando las vi… eres una persona muy fuerte, ¿sabes? Cualquier otro hubiera muerto.

—No hablaré de eso, Naberrie.

—Entiendo… las más grandes estrellas pierden su brillo ¿no?—dijo ella con una mueca—Y las traiciones roban esos brillos.

Vader no dijo nada, pero Padmé no ocupo que él lo confirmara.

"Eres demasiado astuta para tu propio bien" pensó Vader, mirándola mientras ella adoptaba otra vez la postura correcta para disparar.

—De cualquier forma, nunca tuvo oportunidad de traicionarme—dijo Padmé—Me fui antes de que lo hiciera.

Disparó de nuevo, y cuando vio que dio en el blanco, Vader se fue.

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Un rato después, Padmé regresó a su alcoba mucho más tranquila y se puso ropa para dormir, dispuesta a descansar unas horas más. Se quedó dormida casi al instante en que su cabeza tocó la almohada, comenzando a soñar de nuevo.

Los clones la perseguían, intentando acorralarla, pero esta vez Padmé tenía en sus manos un bláster y disparaba contra ellos con maestría, dejando fuera de combate a más de cuatro clones en pocos altercados.

¡Deténgase!—gritó el capitán, pero Padmé encontró un punto ciego en una esquina y lo aprovechó para esconderse y seguir defendiéndose.

Bien hecho—dijo Vader, parándose detrás de ella para ayudarla con su postura—Solo quedan tres, recuerda respirar…

Padmé asintió, recargándose en el pecho de Vader para apoyarse mejor. Sus siguientes disparos dieron en el blanco, pero ella aprovechó el momento para acomodarse mejor en los brazos de Vader, fingiendo que ocupaba su ayuda para enderezarse.

Excelente, Padmé—agregó Vader, su voz sonaba orgullosa.

Ella sonrió, contenta de haberlo complacido.


Canción del capítulo: "Algo ahí" de la película La Bella y la Bestia en su versión en Español Latino.

Creo que los sueños de Padmé hablan por sí solos, lejos quedaron ya esos días en donde rehuía de Vader, ahora él es su fuente de confianza. Escribí la escena en donde ellos dos hablan al menos tres veces porque quería que todo fluyera, creo que sí conseguí un buen efecto, ¿qué les ha parecido? ¿les gusto?

En el próximo capítulo regresamos al Destroyer III donde hay demasiadas cosas sucediendo, aunque el enfoque será Obi-Wan porque él nos revelará detalles del pasado jeje.

¡Gracias por leer! un abrazo para todos.