NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS

¡Hola a todos! Oh lo siento mucho, quise subir este capítulo el fin de semana pero no tuve nada de tiempo para terminarlo, apenas hoy me pude sentar a escribir como poseída. Quiero agradecerles ENORMEMENTE por el apoyo, los comentarios, los favoritos y la emoción que me transmiten cuando me hablan sobre esta historia, ustedes me animan a seguir entregándoles los capítulos lo mejor que pueda escribirlos.

GRACIAS a Ranma84, ichigo Urahara Shihoin, MichelleAloy y Valen Milene por sus hermosos comentarios (respondidos vía PM)

¡disfruten!


Capítulo 23

La misión de Obi-Wan

Es la bestia como una montaña

A quien hay que matar sin piedad

Vamos ya, alabando al Señor

Con los arcos y espadas atacar

La atmósfera del planeta era asfixiante, ríos de magna serpenteaban la superficie del lugar, emanando un calor terrible y gases tóxicos que volvían imposible la vida en la zona. Obi-Wan estaba en una plataforma industrial, construida para que los droides y personal pudieran sobrevivir a esas condiciones, pero eso no disminuía lo desagradable de la vista y el pesado ambiente de Mustafar.

Podía sentirse el Lado Oscuro con una fuerza impresionante, solo de poner pie en la plataforma hizo a Obi-Wan temblar por la manera en que esta oscuridad lo envolvió, atacándolo en su mente sin darle siquiera tiempo de reaccionar. Debió hacer acopio de todo su entrenamiento, y respirar profundo varios minutos, para conseguir inhibir la influencia del Lado Oscuro en su cabeza.

Miró alrededor, analizando el lugar en donde estaba y comprobando por quinta ocasión que se encontraba en el lugar correcto. Un joven, un tal Anakin Skywalker, había mandado información, documentos y holos que comprobaban la culpabilidad de Palpatine en cargos de corrupción, malos manejos, traición e incluso que lo mostraban como un Sith. El joven también le mandó esas coordenadas, pidiéndole ayuda para escapar de su dominio.

"He sido prisionero del Sith desde que tengo ocho años de edad. Necesitaré su ayuda para ser libre de él. No se confíe en las apariencias, porque el Sith es muy engañoso. Si desean ayudarme, acudan a estas coordenadas, y le ruego que no demore, cada minuto que pasa más corre peligro la galaxia." Eso había escrito Skywalker, y Obi-Wan lo sabía.

El mensaje le había llegado a la Orden de manera encriptada, y la gravedad de la información que contenía le hizo al Concejo meditar durante dos días cuál sería el rumbo a seguir. Ya que había evidencias abrumadoras contra Palpatine, un grupo de Maestros Jedi lo apresaría y llevaría a juicio, mientras un escuadrón de caballeros custodiaría el Senado por precaución.

Entre toda la evidencia del mensaje, se encontraron documentos y grabaciones que mostraban al aprendiz de Palpatine, un tal Vader, negociando con los Separatistas de acuerdo a las instrucciones del Canciller. La Orden decidió mandar una comitiva diplomática a la Confederación para detener las hostilidades entre los sistemas separatistas y la República, ya que ambos gobiernos habían sido espantosamente manipulados según la agenda del Sith.

Por último, pero no menos importante, Obi-Wan fue mandado a Mustafar, hacia las coordenadas anexadas para rescatar al joven Anakin. Se le brindaría absoluta protección, y la Orden confiaba en que el muchacho pudiera darles más información, incluso testificar en contra de Palpatine en las Cortes.

Totalmente concentrado en su misión, Obi-Wan se adentró a las instalaciones de la plataforma, el joven debería estar por ahí. Los corredores lo guiaron hacia la sala de comandos, pero nada pudo prepararlo para el horror que ahí encontró. Decenas de cuerpos estaban en el suelo, terriblemente masacrados, y al centro de la escena se encontraba la encapuchada forma de Vader.

Una cosa era haber visto al alto e intimidante aprendiz del Sith, vestido de negro con una capa larga y usando un casco, a través de holos. Y una muy distinta era tenerlo enfrente; su pesada presencia en la Fuerza era desgastante y Obi-Wan reconoció su propio miedo cuando la figura se dio la vuelta para encararlo.

La pesada capucha cubría a la perfección su rostro, pero eso no lo hacía menos intimidante. Obi-Wan frunció el entrecejo, y miró los cuerpos sin vida tapizando el suelo, todos eran jóvenes, ninguno podía tener más de quince años de edad. El pobre Anakin debía ser uno de ellos…

¿Cómo podía una criatura ser tan ruin?

¿Tú eres el Jedi?—preguntó Vader, por su voz Obi-Wan se percató de que el aprendiz también era joven.

Así es, soy Obi-Wan Kenobi—Obi-Wan usó la Fuerza para empuñar su sable, pero no lo encendió, intentando ser prudente—Y tú eres el Sith.

Yo era…

¿Cómo pudiste?—dijo Obi-Wan, sus sentimientos debatiéndose entre la ira y el dolor por el cuadro tan dantesco frente a él—¡No eran más que unos muchachos!

Te equivocas, eran un peligro.

Para los Sith cualquier cosa que represente esperanza es un peligro.

Vader pareció sorprendido por sus palabras.

Sabes muy poco, caballero Jedi…

Maestro Jedi—le corrigió Obi-Wan.

Mm, para ser un Maestro, no estás viendo la imagen completa.

Al contrario, yo diría que está muy completa—dijo Obi-Wan—Veo decenas de jóvenes masacrados por tu espada.

La mano de Vader apretó aún más su sable, como si esa acusación le hubiera afectado.

Era necesario—dijo él.

Asesinar a inocentes nunca es necesario.

Eran ellos, o yo.

Solo los Sith hablan en absolutos—Obi-Wan encendió su sable, haciendo lo mejor por contener sus emociones—Y es el deber del Jedi detener a los Sith.

¿Enserio a esto has venido?—Vader sonaba decepcionado, pero la capucha seguía ocultando su rostro, haciendo imposible para Obi-Wan comprender la totalidad de sus sentimientos.

Es mi deber.

Que así sea.

Vader encendió su sable, y el duelo comenzó…

Obi-Wan reaccionó con un sobresalto de su meditación, los recuerdos de esos eventos inyectándole adrenalina a su sistema. Miró alrededor, buscando aquello que lo hizo perder la concentración, y se dio cuenta de que eran unas voces.

—El polizón debe estar en algún lugar.

—Pero, capitán…

—¡No quiero peros, quiero que lo busquen!—dijo Typho con énfasis.

Escuchó los pasos apurados de los soldados caminando afuera del pequeño armario de blancos en el cual se había escondido, pero Typho tenía razón, la nave no era muy amplia, y pocos minutos después un soldado abrió la puerta y miró al ex Jedi reclinado incómodamente en el armario, esbozando una mueca.

—¡Lo encontré!—dijo.

Obi-Wan salió sin ofrecer ninguna resistencia del escondite, el capitán Typho lo miró con el ceño fruncido, ¿realmente este hombre era la causa de que la reina Apaillana estuviera tan inquieta?

—Hola, capitán—saludó Obi-Wan, esbozando una tenue sonrisa.

—Obi-Wan Kenobi—respondió el otro—Por órdenes de la reina Apaillana, está bajo arresto.

—¿Oh? Pensaba que la reina en Naboo era Su Majestad la reina Kamila.

—Kamila ha sido depuesta por el gobierno y se ha votado a Apaillana como reina suplente—respondió Typho, aliviado de no seguir sirviendo a la infantil Kamila—Por órdenes de ella, queda bajo mi custodia.

—No es mi intención causarles problemas.

—Lamentablemente ya lo ha hecho, señor Kenobi.

Typho suspiró, su tío el capitán Panaka le habló varias veces de cómo los Jedi eran valerosos, y muy confiables. Según la reina Apaillana, Kenobi era un ex Jedi, ¿significaba eso que podía confiar en este hombre?

Leyendo la línea de pensamientos del joven capitán, Obi-Wan pensó rápidamente en cómo ganárselo.

—Verá, capitán Typho, me ha llegado información muy delicada sobre la persona que posiblemente tenga bajo su custodia a la señorita Padmé Naberrie—dijo Obi-Wan—Y si mis sospechas se confirman, es alguien en extremo peligroso. Solo un Jedi es capaz de enfrentarlo.

—Aún si así fuera, los Jedi son considerados criminales para los clones, y estamos llegando a un destructor estelar, ¿cómo cree que los clones verán su presencia acompañando a soldados leales a la corona de Naboo?

—Le aseguro que no se darán cuenta de mi presencia, capitán.

—No, porque usted regresa a Naboo en este instante—respondió—Espósenlo y llévenselo a la celda, con suerte conseguimos engañar a los clones y…

Una alarma se encendió, interrumpiendo la orden de Typho.

—Estamos aterrizando en el hangar del Destroyer III, capitán—sonó la voz del piloto en cabina a través de las bocinas.

—Muy bien, llévenselo muchachos—dijo Typho, dándole la espalda a Obi-Wan y regresando a la cabina.

Obi-Wan miró a los dos soldados que estaban con él, y sonrió.

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Ruwee Naberrie miró de reojo a Palo, algo no estaba bien. Ya desde antes el muchacho no era de su total agrado, pero en los últimos días, notó un cambio alarmante en su actitud. Palo se veía más frívolo y metódico, rozando en lo mezquino. Aunque le agradecía su intervención cuando se enfrentaron al capitán Rex, a Ruwee le inquietaba que Palo no mostraba el menor remordimiento por haber lastimado de gravedad a otra persona, aún si fuera un clon.

Ambos estaban de pie en el hangar al lado del Comandante, viendo a una nave de Naboo aterrizando delicadamente a pocos metros de distancia. Un escuadrón de clones se acercó para realizar los análisis de rutina, eso mientras bajaba la rampa y vieron a unas figuras descender con pasos lentos y rígidos.

Ruwee notó el estrés del capitán Typho, el hombre incluso se veía mayor por la pesada carga en sus hombros. El Comandante no se tomó muy bien el atrevimiento de la reina Kamila de mandar un pelotón de soldados de Naboo al Destroyer III sin siquiera haber dialogado del tema con él, y por la postura de Typho, tampoco él estaba feliz de tener que cumplir esas órdenes.

—Capitán Typho—saludó el Comandante con tono severo.

—Comandante—Typho se dirigió a él de manera educada, inclinando su cabeza, y con solo ese gesto Ruwee notó a una gran cantidad de clones relajarse—Le agradezco por recibirnos tan precipitadamente.

—Sinceramente, la manera en que la reina Kamila osó mandarlos aquí, como si ella pudiera darnos órdenes, fue indignante—respondió—Pero la reina Apaillana ha sido muy directa en sus disculpas, y no planeo castigarlos a ustedes por seguir órdenes.

Ruwee miró a los clones con simpatía, sabiendo que, si ellos estaban siendo tolerantes con el asunto, era porque se identificaban. Un clon comprendía mejor que nadie lo terrible que era pagar las consecuencias de seguir órdenes.

—Es muy considerado de su parte, Comandante—dijo Typho, con expresión agradecida—No planeo causarles más estorbos. Si me lo permite, mis hombres y yo regresaremos a Naboo cuanto antes.

—Me parece lo más prudente, y también que sus ciudadanos los señores Naberrie y Andalierrie regresen con ustedes—explicó el clon—Este no es un lugar para civiles, y ambos han pasado ya mucho tiempo aquí exponiéndose a los peligros del destructor.

—No podría estar más de acuerdo, Comandante.

Typho miró a Ruwee, quien parecía silenciosamente resignado ante esa decisión, pero el rostro de Palo era una estatua incapaz de ser descifrada.

—Muy bien, 78 por favor escolta a los señores para que recojan sus pertenencias

—Sí, señor.

Ruwee y Palo salieron del hangar acompañados por 78, dejando a los militares detrás.

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Obi-Wan dejó a los inconscientes soldados adentro del armario de blancos y con extremo cuidado bajó por la rampa de la nave, aprovechando que todos estaban demasiado ocupados lidiando la tensa situación como para notarlo. Corrió hacia un pasillo, impresionado por lo bien cuidado que estaba el destructor estelar.

Recordó aquellas ocasiones en que recorrió los destructores estelares con otros Jedi y algunos cuantos senadores, pensando en aquel tiempo que se trataba solo de un prototipo de nave militar para asegurar las fronteras, ¡ja! Qué ciegos fueron todos en aquellos años.

Controlando lo mejor posible sus emociones, Obi-Wan se escondió por el corredor y caminó despacio hacia las celdas, pensando que podría esconderse ahí un par de horas en lo que perfeccionaba su plan. Pero en el camino, se encontró con un grupo de clones que venían de hacer revisión, y con rapidez se desvió por un corredor anexo para no ser visto.

Terminó en la zona médica, murmurando algunas quejas por la desviación, pero algo en la Fuerza le hizo percatarse de que, en realidad, estaba más cerca de su objetivo. Cerrando los ojos, Obi-Wan se concentró en sentir la Fuerza, ella cantaba en su oído guiándolo hacia una zona específica del ala médica. Al asomarse, Obi-Wan notó un cuarto de recuperación custodiado por dos clones, y eso en automático lo puso en alerta, ¿para qué custodiarían a un enfermo?

Inhalando profundamente, Obi-Wan caminó hacia ellos, los clones en automático se pusieron en alerta al verlo.

—Es cambio de turno—dijo, ondeando una mano frente a ellos—Pueden irse, y no recordarán haberme visto.

—Podemos irnos—respondieron ellos—Y no recordaremos haberlo visto.

Los clones se marcharon, y Obi-Wan entró a la habitación. Adentro, vio a un clon sin armadura recostado sobre la cama con expresión compungida, que no ocultó su sorpresa al verlo entrar.

—Kenobi…

Obi-Wan abrió los ojos con asombro, ¿de dónde lo conocía este clon?

—¿Nos conocemos?—cuestionó.

El clon se tensó, notando su error, pero su expresión abatida lo traicionó de nuevo, parecía haber perdido algo demasiado valioso como para importarle algo en ese momento.

—Nos conocimos una vez, hace mucho tiempo.

—¿En dónde?

—Mustafar.

Obi-Wan se tensó, más recuerdos de ese funesto día invadiendo su cabeza, y entonces, le llegó el correcto…

Corría por su vida, las instalaciones estaban colapsando, consumidas por el magma de Mustafar, si no llegaba pronto a su nave Obi-Wan se consumiría en el mismo fuego que estaba arrasando al Sith en estos momentos. Cuando llegó al elevador, vio a un clon, en automático levantó su sable de luz, preguntándose si era cierto que los clones estaban atacando el Templo Jedi; pero este clon no parecía tener intención de atacarlo, todo lo contrario, se veía preocupado.

¿Dónde está el señor Vader?—preguntó el clon, retirándose su casco para poder respirar mejor.

Obi-Wan notó que este hombre parecía tener más personalidad que el resto de los clones, pero no había tiempo de hacer conjeturas.

Su reino de terror ha terminado—respondió Obi-Wan—Tenemos que irnos, ¡ahora!

¿A qué se refiere con que ha terminado?

Vader no podrá extorsionarte más, clon—agregó Obi-Wan con premura—¡Sígueme si quieres vivir!

¡No!—gritó—¿qué le hizo al amo Vader?

Lo que se debía hacer: destruí al Sith.

¡Malditos Jedi!—gritó Rex, y luego corrió por el corredor.

Obi-Wan lo miró, sintiendo pena por él, pero pensando que no encontraría nada, se dispuso a continuar con su escape.

—Así que fuiste tú quien lo salvó—dijo Obi-Wan, conteniendo su enfado.

Fue un milagro que hubiera conseguido ganar ese duelo, y gracias al clon enfrente de él, esa victoria fue en vano. Vader sobrevivió, y llevaba diez años destrozando a la galaxia de poco en poco.

—Tu fuiste el carnicero que casi lo asesina—replicó Rex, recordando el enfado de ese día.

—Gracias a ti, la galaxia no está segura del Sith.

—Ni siquiera sabes de qué hablas, Jedi.

—¿Dónde puedo encontrarlo?—preguntó, sin querer continuar la discusión.

—Púdrete.

Obi-Wan frunció el ceño. Un Jedi respeta la vida, y jamás intentaría invadir la mente de otro individuo para conseguir información o salirse con la suya.

Pero los Jedi estaban casi extintos por culpa de Vader y los clones. Y aunque en su corazón Obi-Wan siempre atesoraría la vida del Templo, lo cierto es que ya no existía una Orden.

Técnicamente, ya no era un Jedi.

Nadie escuchó el grito de Rex cuando Obi-Wan miró en su mente, apenas unos pocos segundos, antes de hacerlo desmayarse para que no siguiera sufriendo.

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Palo Andalerrie se consideraba a sí mismo una persona paciente, pero esto ya había sido demasiado. Llevaban semanas atorados en un destructor estelar, sin conseguir más pistas para llegar a Padmé, y si eso no fuera suficiente, ahora que al fin tenían una prueba de que Padmé seguía viva, la reina Apaillana regresaba para deponer a Kamila y tumbar años de planes para él.

Lo peor era que Apaillana parecía querer ceder ante los clones, ¿cómo es que la gente de Naboo pudo admirar tanto a esa cobarde? ¿quiénes se creían que eran los clones para retar la majestuosidad de Naboo? Pues no, Palo no los complacería en absoluto, y ahora que Typho estaba aquí, era momento de hacer algo.

Palo regresó rápido al hangar, llevando en una mano

—Capitán—lo llamó Palo, haciendo ademán de que se acercara.

Typho estaba con el Comandante, pero al ver a Palo, se disculpó con los clones y caminó hacia él, pensando que sería algo importante.

—Delegado Andalerrie.

—Capitán Typho, espero que esté preparado para tomar las medidas que sean necesarias para nuestra seguridad, ahora que debemos buscar a la señorita Naberrie.

"Tiene que estar bromeando" pensó Typho.

—¿De qué habla señor?

—De la misión, desde luego, encontrar a la señorita Naberrie.

—Señor, yo…

Pero Typho no pudo decir nada más, porque un enorme jaleo llamó la atención de todos los que estaban en el hangar.

La nave de Naboo, en la cual Typho y sus soldados llegaron, estaba saliendo del hangar sin que nadie le hubiera dado los permisos. Los clones corrieron hacia a nave, pero fue demasiado tarde, la nave entró en el hiperespacio, dejando a toda la tripulación pasmada.

—¿Qué demonios pasó?—gritó Typho, mirando a sus hombres de pie cerca del Comandante.

Nadie respondió.

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Obi-Wan estaba en la cabina, agradeciendo que las naves de Naboo fueran fáciles de pilotear, y mirando en el computador la información que consiguió sacar del sistema central del Destroyer. Aún se sentía algo mal por haber dejado al clon con un terrible dolor de cabeza, pero se consolaba pensando en toda la información que obtuvo.

Fue capaz de rastrear el Executor, y solo por eso, todo había valido la pena.

Sentado en la cabina, Obi-Wan cerró los ojos para meditar un poco más, su destino yacía frente a él, y esta vez, no iba a fallar.


Canción del capítulo: "Que muera ya" de la película La Bella y la Bestia en su versión en Español Latino.

Y eso es todo por ahora...Si, yo también me desesperé con Obi-Wan mientras escribía el capítulo, jeje. Estamos cada vez más cerca del desenlace, y todos los cabos están prontos a atarse. Los recuerdos de Obi-Wan nos dejan mucho más claros los eventos del pasado, pero habrá más flashbacks en próximos capítulos.

En el próximo capítulo, regresamos al Executor... Mil gracias por leer, ¡saludos a todos!