NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO
¡Hola a todos! ay, la historia está llegando a su clímax y sé que los capítulos son ahora muy intensos, así que edité este lo más rápido que pude. Además, también quería agradecerles porque llegamos a los 100 reviews ¡Mil gracias por todo el amor y el apoyo que le han dado a esta historia! no sé qué sería de mí sin ustedes.
GRACIAS a AnimengaFan, Jeinesz06, MichelleAloy, Ranma84 y Valen Minene por sus hermosos comentarios (respondidos por PM) GRACIAS DOBLES
No los haré esperar más, ¡disfruten!
Capítulo 25
El duelo de Vader y Kenobi
No queremos vivir con temor
Y no entendemos porque el monstruo aquí nos viene a amenazar
Nuestras armas serán las que salven nuestros hijos
Y defiendan nuestro hogar ¡que muera ya!
Las alarmas se encendieron y el recinto de Vader se abrió de inmediato, Padmé cerró los ojos, aturdida momentáneamente por el cambio en el ambiente. Vader se colocó el casco y salió rápido hacia el computador, en donde las pantallas señalaban el lugar preciso en el hangar donde había aterrizado la nave no identificada. Padmé salió del recinto agitando ambas manos para disipar el vapor que la rodeaba, acercándose a las pantallas, orgullosa de reconocer el lenguaje del sistema.
—¿Un intruso?—jadeó con sorpresa—¿Pero cómo consiguió llegar al Executor?
—Quédate aquí—siseó Vader, dándole la espalda para salir de sus aposentos.
—¿Qué harás?
—Quédate aquí.
Padmé se quedó quieta, pasmada por la forma tan dura en que él le dio esa orden. Sonó muy parecido al Vader que conoció tiempo atrás. Él salió de sus aposentos sin siquiera mirarla, proyectando un aura de odio que tampoco era consoladora.
Suspirando, Padmé miró hacia el recinto, totalmente abierto, en donde aún estaba la bandeja con el pay y el té, ¿a dónde se había ido ese dulce momento que compartieron? ¿qué podía ser tan grave para que Vader, la persona más fuerte que había conocido en su vida, saliera de esa forma a enfrentarlo? Se preguntó si acaso Vader podía reconocer al intruso a través de la Fuerza.
Ante la luz de esa idea, Padmé sintió su corazón sobrecogerse, ¿era alguien a quien conocía? Y de ser así ¿sería un aliado, o un enemigo? "A juzgar por su reacción, un enemigo" pensó, llevándose una mano a la garganta, en donde comenzaba a formarse un nudo. No podía respirar bien, su corazón se aceleraba, y su mente era un caos de ideas contradictorias. Vader era fuerte, sí, pero si este enemigo también era fuerte… ¿podría vencerlo? ¿o quedaría herido de nuevo? ¿y si este intruso era sensible a la Fuerza también?
Miró las pantallas del computador, y aprovechando que tenía acceso a todos los sistemas, desbloqueó la cámara de seguridad para ver las grabaciones del hangar. Entonces, notó que la nave del intruso era una nave de Naboo. Su corazón dio otro salto, acaso… ¿acaso alguien de su familia la estaba buscando?
Pero luego miró la escotilla de la nave abrirse, y bajó un hombre desconocido. Llevaba una túnica que se le hizo familiar, aunque no estaba segura de dónde la había visto; sin embargo, lo que capturó totalmente su atención fue el sable de luz que esa persona empuñaba, y la determinación de batalla en sus facciones.
—¡No!—gritó Padmé.
Sin pensarlo dos veces, motivada por un férreo instinto de protección que había reclamado su corazón en cuestión de segundos, salió corriendo en dirección a sus propios aposentos. Vader le había ordenado quedarse ahí, pero no sería la primera orden de él que rechazaba, y ahora menos que nunca le importaba su enfado, no mientras su seguridad estuviera en juego.
Cuando llegó a sus propios cuartos, encontró a 3PO y R2 esperándola.
—¡Oh, cielos, señorita Padmé!—dijo 3PO con ahínco—Es un alivio verla, aparentemente hay un intruso en el Executor y según el protocolo de seguridad usted debería quedarse aquí y…
Padmé no la escuchó, entró corriendo a su armario, y se quitó a jalones el bonito vestido amarillo que estrenó ese día. Sacó de los cajones unos sencillos pantalones y una túnica ligera, luego, se trenzó el cabello de la manera más práctica posible.
—… esperar nuevas indicaciones, el amo Vader siempre nos hace saber cuando debemos… ¡Oh, señorita! ¿pero a dónde va usted?
C-3PO miró horrorizado cuando Padmé salió del armario, con un bláster en la mano y otro en su cinturón.
—¡Quédense aquí!—ordenó Padmé desde el umbral—Volveré apenas pueda.
—Pero… pero ¡señorita Padmé, el protocolo!
Ella no lo escuchó, se fue corriendo por el corredor, dejando a los dos droides anonadados en su alcoba.
"Irá a ayudar al amo" dijo R2, asomándose al pasillo por donde había desaparecido la mujer.
—Al amo no le gustará nada de esto—replicó 3PO—¿Por qué siempre tengo que pagar los platos rotos de los demás?
"No seas dramático"
—¡Dramático yo! Oh, pedazo de chatarra…
Ambos droides continuaron con su discusión, encerrándose en la alcoba.
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Diez años habían pasado. Una década. Y aunque eso sonaba a mucho tiempo, los recuerdos de ese funesto día seguían repitiéndose en su memoria inalterados.
—Solo los Sith hablan en absolutos—Obi-Wan encendió su sable, haciendo lo mejor por contener sus emociones—Y es el deber del Jedi detener a los Sith.
—¿Enserio a esto has venido?—Vader miró decepcionado al Maestro Jedi enfrente de él, ¿enserio era esta la persona por la cual había traicionado a su Maestro, la que debería darle libertad?
—Es mi deber—afirmó Kenobi, adoptando una posición de pelea.
—Que así sea.
Vader encendió su sable, y en un parpadeo, comenzó el duelo.
Debía admitir que el Maestro Jedi era hábil en el combate, tenía agilidad, una gran conexión con la Fuerza, y una determinación que Vader respetaba aunque estuviera mal encaminada. En otras circunstancias, supuso que él y Kenobi hubieran podido ser amigos, pero conforme el duelo se intensificaba, y la estática de sus sables chocando resonaba con más frecuencia, las diferencias entre ambos se volvieron más palpables, creando una barrera impenetrable entre sus almas.
El duelo continuaba, y la Oscuridad y la Luz gritaban dentro de él como si estuvieran disputándose su alma.
"¡Mátalo!" gritaba la Oscuridad, que sonaba igual a su viejo Maestro "¡Destrúyelo, antes de que te destruya a ti!"
"¡No lo hagas!" gritó la Luz, con su melodiosa voz rozando la súplica "¡Dale una oportunidad! ¡No pierdas tu oportunidad!"
Jadeó con ira, inyectándole más fuerza a sus estocadas, "¡Cállense!" gritó en su mente, ¿por qué no lo dejaban en paz? ¿es que estaba condenado a vivir estas peleas internas toda su vida?
No siempre fue así. Cuando era un niño, y vivió con su madre en Tatooine, tuvo respiros de felicidad. Cierto, ambos fueron esclavos y la vida en Tatooine era muy dura, pero contaba con el amor de su madre, y en las noches, los dos se acurrucaban bajo las estrellas para soñar con una vida mejor, su madre le cantaría una canción para que durmiera, arropándolo con todo el cariño que una madre pudiera tener hacia su hijo.
Siempre que escuchaba a la Luz susurrarle que resistiera, que fuera fuerte, que se enfrentara a la Oscuridad, recordaba esos preciosos momentos con su madre, y su corazón se aferraba al poco amor y dicha que conoció en su infancia, sin querer olvidarlos nunca. Una proeza que, conforme el Sith más lo entrenaba, se volvió más difícil, porque su Maestro se las ingenió para corromper todo lo que alguna vez amó.
Asesinó a su madre frente a él, para que perdiera toda esperanza. Asesinó a Maul, cuando ambos se volvieron aliados para sobrevivir al brutal entrenamiento de los Sith. Destruyó la Legión 501, sus tropas, cuando notó que tenía aprecio por ellos y viceversa, incluso mandó la implantación de esos grotescos chips en los nuevos clones para que eso jamás pudiera repetirse otra vez. Hizo que los Inquisidores, los niños que crecieron con él, se volvieran sus enemigos, hasta el colmo en que debió matarlos para evitar que se dispersaran por la galaxia y continuaran con los planes de Palpatine.
Tanta pérdida, tanto dolor, tanta rabia… pero lo soportó todo porque la Luz seguía cantándole en las noches, tal y como le cantó su madre en la infancia, que las cosas eventualmente serían mejores. Que su corazón encontraría amor, y su alma paz, y que al fin dejaría de ser un esclavo para convertirse en un hombre libre.
Y él le creyó.
Le creyó lo suficiente para enfrentarse a su Maestro, antes de lo que tenía pensado, y ganó. Le creyó lo suficiente para reunir todas las pruebas que los Jedi y el Senado pudieran ocupar para eliminar la influencia de Palpatine en el sistema y hacer caer su figura. Creyó lo suficiente para eliminar a los Inquisidores y Generales aliados de Palpatine, antes de que pudieran liderar a los clones.
¿Y qué ganó a cambio? Un duelo a muerte con un Jedi necio… no era justo.
"La vida no es justa" dijo su Maestro, no pocas veces "Así que toma lo que quieras, antes de que puedan quitártelo"
¿Acaso siempre tuvo razón?
En su confusión, Vader dio un paso atrás y contuvo un ataque de Obi-Wan, descubriendo que estaba perdiéndose en su desesperación.
—¡Estás perdiendo tiempo!—gritó al Jedi, ansioso de que lo escuchara—¡Palpatine consiguió mandar las órdenes antes de morir!
—¡La Orden Jedi se encargará de detener cualquier cosa que tu Maestro haya planeado!
—¡No es así! ¡Toda la galaxia sufrirá por esto!
—¿Y por qué debería escucharte?
—¡Por que soy el único que puede ayudar!
Obi-Wan pareció meditarlo por un segundo, y Vader juraría que sintió la luz regocijarse en su pecho, a punto de destruir para siempre la voz de la oscuridad en su interior.
Vader inhaló profundo, aceptando la luz, alejándose de la oscuridad, dispuesto a ser libre por primera vez en su vida.
Entonces, Obi-Wan dio un paso en falso, tropezando hacia atrás. Vader sintió la tensión en su sable desvanecerse, y por inercia, cayó hacia adelante. Obi-Wan reaccionó por puro reflejo, inclinándose y pasando el sable entre las piernas de su oponente, lastimando sus tendones en el proceso.
Vader gritó por el dolor, y en ese instante, la luz gritó agonizante mientras la oscuridad reclamaba su venganza, alimentándose de la rabia, el dolor y la decepción de Vader. Él quedó en el suelo, y miró al Jedi frente a él con ojos amarillos, llenos de ira.
—¡Maldito Jedi!—gritó, usando la Fuerza para golpearlo.
Obi-Wan usó la Fuerza también para contener el ataque, y luego suspiró.
—Por poco me engañas, Sith…
Intentó pararse, pero el daño en sus piernas era muy severo y no consiguió hacerlo. Obi-Wan lo miró arrastrarse por el suelo, empuñando su sable sin saber cómo dar el golpe final. Por un momento, el Jedi sintió luz en el corazón del aprendiz, pero ahora volvía a ver su forma deteriorada por el Lado Oscuro.
Los sistemas del cuarto en donde estaban comenzaron a fallar más, destruidos por el combate de ambos, una alarma hizo un sonido especialmente alto, y luego, sintieron un calor terrible cuando la lava comenzó a penetrar en el lugar, pasando los deteriorados escudos.
Obi-Wan volteó y vio que solo había un elevador, luego miró al aprendiz de Sith en el suelo, incapaz de moverse, y tomó su decisión...
Vader empuñó su sable, y esperó en el pasillo. Esta vez, no había un duelo en su alma capaz de hacerle perder la concentración, ni siquiera vacilaría. Esta vez, vengaría los sucesos de Mustafar, y al diablo las consecuencias de esa decisión. Su Maestro, dentro de todo, tuvo algo de razón: era hora de tomar lo que quisiera.
Poco después, al otro lado del pasillo, vio la figura de Kenobi. Un poco más envejecido, pero con la misma determinación frustrante en el rostro, y el ex Jedi empuñó su propio sable de luz.
Ambos sables se encendieron, y el duelo del pasado regresó al presente.
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Padmé corrió ignorando a los droides de batalla que le ordenaban esconderse, incluso le disparó a uno o dos que intentaron detenerla. Se movió lo más rápido que sus piernas le permitieron hacia el hangar, rezando a la Diosa que no fuera demasiado tarde, y que no ocurriera ninguna tragedia.
Cuando llegó al hangar, su corazón se detuvo por un microsegundo. Ahí estaban, Vader y el intruso, peleando un duelo a muerte. El combate que empezó en un corredor se desplazó hasta estar a pocos metros de un condensador, lo cual era más peligroso aún. Padmé respiró profundo, y elevó el bláster en su mano.
"Mantén ambos ojos abiertos, y no mires nada que no sea tu objetivo" repitió las palabras de Vader en su cabeza, luego hizo según la instrucción, mirando fijamente hacia el intruso; "Ahora, respira profundo…" esperó el momento preciso, el momento en que el intruso y Vader no estaban tan cerca, y por instinto, reaccionó, "Dispara".
No era nada parecido a cuando practicaba con el tiro al blanco, esto tenía más adrenalina, porque había otra persona al otro lado del impacto moviéndose a su propio ritmo. Pero las lecciones de Vader probaron ser eficaces cuando el disparo de Padmé le dio a Obi-Wan en el hombro; el hombre gimió, y el sable cayó de sus manos apagándose en el suelo, dejándolo a merced de Vader.
Vader ni siquiera pareció prestarle atención al disparo, solo esperó a que Obi-Wan se inclinara para ondear su sable hacia su cuello, y entonces…
—¡No!—gritó Padmé, llegando hasta donde se encontraban ambos—¡No lo mates!
—Vete de aquí, Naberrie—siseó Vader, sin siquiera mirarla.
Padmé sintió un extraño dolor cuando Vader le habló de esa forma despectiva, llamándola incluso por su apellido, pero no quitó el dedo del renglón.
—No lo haré.
—¡Esto no te incumbe!
—¡No dejaré que lo mates!
—¡Esto no te importa!
—¡Pues sí me importa!
—¡No!
Vader volvió a ondear su sable, pero en un parpadeo, Padmé se paró enfrente de Obi-Wan. Vader apenas consiguió detener su movimiento a pocos milímetros del cuello de Padmé, notando su expresión desafiante, la pasión en su alma que abogaba por la justicia y la clemencia.
—No ensucies tus manos por él—susurró Padmé, aunque su semblante siguió siendo firme—Eres mejor que esto.
Entonces, la luz que cantaba en su corazón emitió una nota altísima, eliminando por segundos cualquier otro sentimiento que no fuera la paz y la piedad. "¡Escúchala!" gritó la luz. Y Vader, conmocionado por su experiencia interna, apagó el sable.
Se fue sin decir nada más.
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Obi-Wan estaba en el suelo, perplejo ante lo que acababa de contemplar.
El Sith estuvo a punto de matarlo, tuvo su oportunidad… y no lo hizo, por la intervención de esta mujer frente a él.
La miró de pies a cabeza, era una mujer muy bonita, pero no solo eso, pudo reconocerla por todos los holos y descripciones que llevaba semanas analizando. Claro, le habían dicho que era una mujer de carácter, pero en honor a la verdad, Obi-Wan jamás pudo esperar que una mujer tan menuda proyectara tanta personalidad.
—¿Padmé Naberrie?—la llamó.
Ella bajó el bláster en su mano para verlo. Vio fuego en sus ojos, la llama de una pasión que cautivaría a cualquiera, y Obi-Wan creyó comprender un poco del encantamiento que ella tuvo sobre el Sith.
—¿Quién eres tú?—preguntó ella—¿Y cómo sabes mi nombre?
—Me llamo Obi-Wan Kenobi, soy un viejo conocido de tu padre—le explicó, parándose con cuidado de no mover mucho su hombro lastimado—Alguna vez fui un Jedi.
—¿Un Jedi?
—Sí, señorita Naberrie. Confío en que su padre le contó algo sobre la Orden Jedi.
—Algo, sí—dijo ella meditativa—¿Así que por eso viniste a pelear contra Vader, porque él es un Sith?
Obi-Wan no ocultó su asombro por la deducción tan acertada de esta mujercita que apenas le llegaba a los hombros.
—¿Cómo sabe eso, señorita?
—Llevo mucho tiempo conviviendo con él, pude deducir que es un Sith, y él no lo negó.
—Oh… eso es admirable—dijo él—Su padre mencionó que usted era brillante, pero nunca imaginé que tanto. Me honra haber podido salvarla.
—¿Salvarme?
—Del Sith, desde luego.
—Yo no necesito ser salvada—Padmé lo miró indignada—¡Y menos por usted! ¿qué pretendía llegando a esta nave atacándolo de frente, eh? ¿quería matarlo? ¿acaso no ve su delicada condición?
Obi-Wan miró a la mujer con renovado interés. Esto nunca se lo hubiera esperado. Padmé acababa de confirmarle que sabía que Vader era un Sith, y aun así, estaba reclamándole a él por haberlo atacado.
"Aunque es muy inteligente, sus deducciones pueden ser cuestionables" pensó el ex Jedi.
—Es deber del Jedi destruir al Sith, señorita.
—¡Al carajo esas ideas viejas!—gritó Padmé—La Orden ya no existe, y Vader lleva diez años exiliado en el espacio. Sin pruebas de algún delito, ¿qué le da derecho a venir aquí a atacarlo, y bajo qué jurisdicción?
"Creo que la subestimé" pensó Obi-Wan, sin haber imaginado por ningún instante tener este tipo de discusión con Padmé Naberrie.
—El cumplimiento de mi deber, señorita.
—¿El deber hacia quién?
—La República.
—Usted habla como si los diez años de la crisis jamás hubieran pasado—replicó Padmé—Si es así, me temo que está desactualizado, señor Kenobi.
Obi-Wan sonrió, vaya que esta mujer era mucho más de lo que aparentaba.
—Temo que su tiempo con el Sith ha nublado su juicio, señorita Naberrie—continuó Obi-Wan—Él es una persona sumamente peligrosa, es él quien ha expuesto a la República a esta terrible crisis. Intenté detenerlo hace años, pero…
—¿A qué se refiere con qué intentó detenerlo?—preguntó Padmé con perspicacia.
—Yo me enfrenté a Vader hace años, poco antes de que empezara la Crisis. De haber conseguido detenerlo, otra hubiera sido la historia…
Padmé sintió que algo hizo "click" en su cabeza, y sin pensarlo dos veces, elevó de nuevo su bláster, apuntando hacia Kenobi. Él no se inmutó.
—¿Fuiste tú quien lo hirió, no es cierto?—gritó ella—¡¿Es por tu culpa que él usa ese traje?!
—Honestamente, pensé que había muerto…
—¡Lo dejaste que muriera quemado! ¿qué clase de Jedi eres tú? ¿no se supone que los Jedi son compasivos? ¡¿cómo pudiste darle la espalda cuando moría de esa forma?!
—Porque pensé, realmente, que él había fallecido.
Padmé sintió sus ojos llenarse de lágrimas, ¡tenía enfrente al traidor! ¡al hombre sin alma que le arrebató a Vader tanta humanidad! Y lo que era peor, ella había abogado por él, ella salvó su vida. Ahora comprendía porqué Vader quiso matarlo con tanta rabia. No aprobaba la venganza, ni el asesinato, pero… pero si Vader se enfadaba enserio con ella, lo entendería.
—Eres un monstruo—siseó con desdén.
—No, el monstruo está en esta nave—replicó Obi-Wan—Y la ha tenido cautiva mucho más tiempo del que nadie debiera soportar, ¿esta usted bien? ¿no la ha lastimado mucho?
—¡Estoy perfectamente!—gritó, su voz temblando—¡Y déjeme decirle, que no estoy cautiva aquí! Puedo irme cuando me plazca…
Técnicamente hablando, eso era cierto, pero Padmé no pensaba darle detalle alguno a ese tal Kenobi de cosas que no le incumbían.
—Entonces regrese conmigo a Naboo, su familia está preocupada—respondió Kenobi, sin creerle una sola palabra.
—No iría con usted a ningún lado—respingó ella—¡Usted es el traidor! Ahora entiendo por qué Vader quería matarlo.
—¿Traidor? ¿de dónde saca esa tontería?
—No es una tontería, ¡es la verdad!
—¡Yo serví toda mi vida a la República!—dijo Obi-Wan—Jamás traicioné a nada ni nadie.
—¡Usted traicionó a Vader! No sé los detalles, pero si sé que la persona que lo dejó morir, condenándolo a usar ese maldito traje, fue una persona que lo traicionó.
—Eso es imposible, ¡ni siquiera lo conozco! La primera vez que lo vi, fue en nuestro duelo.
—No le creo, Jedi—replicó Padmé—Usted no lo conoce como yo. Si él sintió su traición, fue porque usted lo traicionó. Y no pienso irme de aquí acompañando a un traidor.
—Entonces lo siento mucho, señorita, pero no puedo dejarla aquí.
Obi-Wan pasó su mano frente a ella, y en segundos, Padmé se sintió muy cansada. El bláster en sus manos tembló conforme sus fuerzas la abandonaba. Miró al Jedi, sabiendo que estaba haciéndole algo, y con la poca energía que le quedaba intentó levantar unos escudos en su mente, pero fue demasiado tarde, una oscuridad nubló su vista y cayó inconsciente en los brazos del ex Jedi.
Él la cargó impresionado por lo mucho que le costó dormirla, tenía una mente muy fuerte, lo más seguro es que no duraría ni media hora inconsciente. Tenía que sacarla de aquí, dejarla en un lugar seguro, y luego volver con el Sith.
Recostó a Padmé en la cabina de la nave que robó y luego salió del Executor, pero conforme se alejaba, las palabras de la mujer seguían retumbando en sus sentidos.
¿Por qué el Sith lo consideraba un traidor?
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Vader llegó a sus aposentos gritando por la intensa confusión en su cabeza, ¡ya nada tenía sentido a estas alturas!
"¡Eres débil, y patético!" gritaba el Lado Oscuro "¡Debiste matarlo, tomar lo que era tuyo, la venganza!"
"¡Has crecido tanto!" cantaba la Luz "Escúchala, ella es la clave, es lo que le faltaba a tu alma. Todo saldrá bien si la sigues escuchando".
—¡Cállense!—gritó con desesperación—¡Cállense!
Los sentimientos confusos iban creando una espiral en picada dentro su mente. La intensa rabia que la oscuridad alimentaba estaba al mismo nivel que la compasión alimentada por la luz. No sabía qué hacer. No sabía a qué voz escuchar.
¿Valía la pena consumirse en la oscuridad de los Sith eternamente por Kenobi? Si lo asesinaba para vengarse, no habría marcha atrás.
Pero, ¿qué clase de redención podría brindarle la luz? ¿valdría la pena? La última vez que le hizo caso, Kenobi lo dejó moribundo en Mustafar, ¿realmente podía ser diferente esta vez?
Como un susurro, la Luz hizo eco en su cabeza, evocándole el recuerdo de un momento pocas horas atrás.
"—Quiero… quiero que seas feliz, Vader—susurró Padmé, su rostro tan cerca de él que podía sentir su aliento"
—Padmé…
"Ella es la clave" cantó la Luz "Escúchala"
No tenía sentido. Vader le había dicho que se marchara, que subiera a la nave con R2 y 3PO si así lo deseaba y volviera a Naboo. Era brillante, y hermosa, y una apasionada del pueblo, estaba seguro de que se convertiría en una buena política, de las pocas que se esfuerzan por su gente, y sería tan amada por eso.
Merecía ser amada. Padmé tenía una luz en su alma que debía ser admirada por toda la galaxia. Sería exitosa y querida en donde fuera, hiciera lo que hiciera, porque con su inteligencia su potencial no tenía límites. Así que ella debía volver a Naboo, rehacer su vida, y olvidar su tiempo en el Executor como si hubiera sido solo un sueño.
Pero Padmé sujetó sus manos –lo tocó, voluntariamente lo tocó– y le pidió que él se fuera con ella. No solo eso, le pidió ir a Kamino para que atendieran mejor sus heridas. Por la Fuerza que Padmé jamás dejaría de sorprenderlo, de darle algún sentido a su vacía vida.
Él la amaba, lo sabía, pero nunca esperó que ella lo apreciara. No se engañaba a sí mismo, Padmé nunca lo amaría del mismo modo, pero lo veía como su amigo, y eso era ya muchísimo más de lo que él se merecía.
"—No ensucies tus manos por él—susurró Padmé, aunque su semblante siguió siendo firme—Eres mejor que esto"
Suspiró, Padmé había salvado su alma… de nuevo. Le impidió matar a Kenobi en su arranque de ira desmedida, ¿fue eso bueno? Ah, quizá ya no importaba. Quizá era momento de dejar el pasado atrás, y buscar un futuro. Con ese pensamiento, la Luz cantó más fuerte en su corazón, y Vader entendió que mientras Padmé siguiera en su vida, la Luz nunca se iría.
Pero Padmé era un ángel, y ella merecía un cielo. Él no tenía el derecho de pedirle a ella que se quedara con él, no cuando su destino estaba en Naboo, con su familia, construyéndose la vida que merecía. Pero… pero ella lo quería con él. Ella misma lo había dicho.
"—Está bien, me iré… pero solo si vienes conmigo".
¿Este era el camino de la Luz? ¿al final, después de tantos horrores, habría paz?
Vader aún tenía ese pensamiento en su cabeza cuando sintió un dolor espantoso en su pecho. Las llamas de Mustafar derritiendo su piel y consumiendo su cuerpo no se compararon con la sensación de su corazón romperse en mil pedazos, desgarrando lo poco que aún le quedaba de su alma.
Sintió a Padmé irse con Kenobi… ella se había ido con él.
Padmé, su ángel, su luz, se había marchado… y Vader sintió una risa sin alegría surgir de sus entrañas, ¡pues claro que se había ido! ¿por qué una mujer como ella se quedaría con él, después de tener más opciones? ¿qué podía ofrecerle a un ángel? La risa se convirtió en alarido, uno que resonó en todos los rincones del Sector 6.
Su voz se quebró, y Lord Vader, señor de los Sith, colapsó sobre sus rodillas, llorando por primera vez en años.
Canción del capítulo: "Que muera ya" de la película La Bella y la Bestia en su versión en Español Latino.
No me maten, por favor, no me maten... Es sólo que ya empezamos el clímax y pues, todo será intenso... Por favor, no me maten, pero en el próximo capítulo volveremos al Destroyer III.
Ahora, sé que este capítulo fue muy intenso, así que no diré mucho por lo pronto. Les agradezco por leer, y espero que les haya gustado. Y no se preocupen, aún faltan varios capítulos más y este no es el final ni de Vader ni de Padmé.
¡saludos a todos!
