NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS

¡Hola a todos! ¡Feliz año nuevo! espero que este 2021 sea un año bueno para todos ustedes, y que hayan pasado estos días con seres amados, definitivamente el 2020 fue una revolución para todos, y ahora hay que seguir. Sobre esta historia, pensé en subir el capítulo ayer, pero quise darme el tiempo de ajustar un par de detalles sobre el desenlace, creo que así está mejor.

GRACIAS a Abiel, Guest, ichigo urahara Shihoin, Valen Minene y MichelleAloy por sus hermosos comentarios, a quienes pude ya les respondí por PM.

Abiel: Gracias, me alegra que el duelo si se haya sentido épico. El enfrentamiento entre Obi-Wan y Padmé fue algo que estuvo rondando en mi cabeza un buen rato, que bueno que haya salido bien.

Guest: Thank you so much for your kind words! I will update as fast as I can c:

¡disfruten!


Capítulo 26

Ataque al Executor, primera parte

Ningún dolor puede ser más profundo

Ninguna vida puede ser más mundana

Ninguna esperanza queda en mi interior

Esperaba poder amarla y que ella me liberara

Pero no fue así

Si no puedo amarla, dejen que el mundo termine conmigo

Rex corría desesperado por el corredor, hacia las partes más bajas de la base en Mustafar. Apenas consiguió escapar con vida de Coruscant, y no traía las mejores noticias. Falló en su misión de detener las transmisiones de Palpatine; ahora todo dependía de Vader. Solo él podría acceder al sistema y detener esas transmisiones. En el pasillo, vio a un Jedi correr hacia el elevador, tenía el rostro cansado y expresión de concentración. Tuvo un muy mal presentimiento.

¿Dónde está el señor Vader?—preguntó, retirándose su casco para poder respirar mejor.

Su reino de terror ha terminado—respondió el Jedi—Tenemos que irnos, ¡ahora!

Sintió un sudor frío en su frente, y su cuerpo volverse rígido.

¿A qué se refiere con que ha terminado?

Vader no podrá extorsionarte más, clon—agregó el Jedi con premura—¡Sígueme si quieres vivir!

"¿Extorsionar? ¿de qué está hablando?" pensó Rex, sin embargo, otro detalle de la oración capturó su atención, si el Jedi dijo que Vader ya no podía hacer algo entonces eso significaba que…

¡No!—gritó—¿qué le hizo al amo Vader?

El Jedi suspiró y lo miró a los ojos con aprehensión, pero su voz sonó orgullosa cuando dijo:

Lo que se debía hacer: destruí al Sith.

Destruí al Sith… El amo Vader…

¡No!

¡Malditos Jedi!—gritó Rex, y luego corrió por el corredor.

¿Cómo había pasado esto? no tenía sentido, ¡simplemente no! El amo Vader estaba ayudándolos a desmantelar todo el sistema de terror que Palpatine había creado, ¿por qué el Jedi habría dicho eso? Rex no tendría el mejor entendimiento de la galaxia, pero sabía que algo terrible debió ocurrir.

Cuando bajó por el elevador a la plataforma más baja, encontró más de la mitad de la habitación consumida por la lava; miró horrorizado la destrucción del lugar, el calor que emanaban los metales derritiéndose lo aturdió por varios segundos, aún así, no se rindió.

¡Amo Vader!—gritó, desesperado—¿Está aquí? ¡Amo Vader!

Se asomó en los pocos metros de suelo que aún no se hundían, y ahí, a centímetros de la lava, encontró el cuerpo carbonizado de una persona.

¡No!

Se inclinó hacia el cuerpo, usando su entrenamiento básico en atención médica para verificar sus signos vitales. Seguía vivo, pero por la gravedad de sus heridas supuso que no sobreviviría mucho tiempo sin atención médica. Con extremo cuidado, Rex cargó el cuerpo y lo llevó al elevador, Vader ni siquiera reaccionó.

La adrenalina le permitió salir de la base con rapidez y llegar a su pequeña nave, donde colocó al cuerpo de Vader sobre una cama médica. Fue a la cabina, en donde encendió los controles y de inmediato fijó ruta al Executor. Los clones deberían seguir atacando Coruscant, si él llegaba a una facilidad médica con un herido levantaría muchas sospechas, y justo ahora no podía perder el tiempo por nada ni nadie.

Así que fijó el piloto automático al Executor, sabiendo que la nave no tenía clones aún, y regresó a la camilla médica en donde Vader agonizaba. Comenzó a murmurar incoherencias y a tener reflejos extraños (supuso que por los nervios dañados) Rex sacó un paquete de tratamiento médico y encontró un dosificador para quemaduras, que comenzó a aplicar en su cuerpo, deseando que eso retrasara un poco la inevitable infección.

Finalmente, después de una tortuosa hora, llegaron al Executor. Llevó a Vader en automático al ala médica, donde los droides lo atendieron de inmediato.

Mientras esperaba, Rex pensaba en cómo pudieron salir las cosas tan mal, ¿por qué ese Jedi había atacado de esa forma al amo Vader? ¿es que nadie en esa galaxia le importaba lo suficiente una persona para escucharla? Rex comprendía que, a primera vista, el amo Vader podía parecer malvado, pero tomaba solo unos minutos de atención comprender que él no era nada más que inteligente y considerado… con mal carácter, sí, pero amable en el fondo.

Rex dejó que un suspiro escapara de sus labios, dejándose caer con pesadez en una silla, ¿cuánto más deberían sufrir? No era la primera vez que se hacía esa pregunta. Él había sido de los primeros clones en ser creados, formando con sus hermanos la Legión 501. Palpatine los puso bajo el mando de Darth Vader, su aprendiz, un hombre joven y exigente, pero también un excelente líder y la única persona que parecía preocuparse en verdad por ellos.

La Legión 501 sirvió junto con Vader en misiones especiales; ellos hacían negociaciones, peleaban en rutas comerciales o bloqueaban los intentos de invasión por parte de los Sistemas Separatistas, operando bajo las sombras para que el Senado no se manchara las manos, pero defendiendo siempre a la República. Vader se las ingeniaba para crear planes osados en donde se arriesgaban lo menos posible, y lideraba en persona prácticamente todos los asaltos. La Legión 501 sabía perfectamente que, bajo el liderazgo de Vader, estarían a salvo.

Entonces Palpatine vio la lealtad de la 501 como una amenaza para sus intereses. Originalmente, los nuevos clones producidos en Kamino deberían ir reemplazando las bajas de la Legión 501, pero Palpatine aumentó la producción y después mandó la creación de nuevas Legiones, ahora bajos los liderazgos de Inquisidores o Generales leales a él. Lord Vader se percató entonces de que Palpatine quería limitar sus recursos, burocratizando a la élite militar antes de que Vader pudiera posicionarse en la cima. Como última medida, Palpatine hizo una modificación más: mandó la implantación de chips en los cerebros de los clones.

Rex aún recordaba la ira de Vader cuando la Legión 501 debió recibir esos implantes, de hecho, Lord Vader tomó a Rex aparte y lo llevó a una facilidad médica para que le retiraran el chip.

Tú serás el primero de todos—le había dicho Vader en ese tiempo—Tengo un plan para que la 501 sea libre de ese maldito chip esclavista.

Pero apenas Rex se había recuperado de la cirugía para que le extrajeran el chip, cuando él y Vader se enteraron de que la Legión 501 había sido arrasada. Las naves que trasladaban a la legión de la vieja Destroyer II a la nueva Destroyer Executor fueron interceptadas y destruidas en el espacio, supuestamente por unos piratas. Vader y Rex siempre supieron que quien ordenó el ataque fue Palpatine.

Fue la gota que derramó el vaso, Vader enfrentó a Palpatine solo dos semanas después de esa masacre.

Recordaba la muerte de sus hermanos y Rex volvía a llenarse de rabia, ¿cómo era posible que Palpatine, su propio creador, los destruyera de esa forma? ¿enserio los veía solo como herramientas, como objetos? Y ahora que Vader se había esforzado tanto por detener a Palpatine, y regresarles a los clones su humanidad, fue brutalmente herido por ese Jedi. Nada de esto era justo.

Varias horas después, los droides médicos salieron a su encuentro con terribles noticias…

Rex despertó, su cabeza le dolía, pero se dio cuenta de que seguía en el Destroyer III. Con un quejido se levantó de la cama e intentó salir de la habitación, ¡ese maldito Jedi había hecho de las suyas de nuevo! sin embargo, cuando estaba a pocos pasos de la puerta, ésta se abrió revelando la presencia del Comandante, quien estaba escoltado por otros dos clones y tenía cara de pocos amigos.

—Así que estás bien—dijo el Comandante con tono suspicaz.

—Acaba de despertar, señor—dijo el droide médico, que flotaba desde el otro lado de la habitación.

—¿Cómo es eso? Las fuentes indican que fuiste atacado—inquirió el Comandante, mirando a Rex a los ojos.

—Sí, lo fui—dijo Rex, preparándose mentalmente para otro interrogatorio.

—¿Por quién?

—Un Jedi, Comandante.

Su rostro era serio, pero el Comandante esbozó una sonrisa burlona de incredulidad. En toda su vida, Rex jamás pensó que llegaría el momento en que sentiría auténtico enfado hacia uno de sus hermanos.

—No hay Jedis en esta nave—respondió con mofa—Te sugiero buscar mejores mentiras si…

—¡Fue un Jedi!—gritó, molesto de que lo llama mentiroso—Y yo lo conozco.

—¿Qué, es parte de esos secretos que has tenido para con nosotros?—continuó con su tono burlón, cruzándose de brazos.

"No me toma enserio" pensó Rex con desdén, sintiendo un terrible dolor por ser subestimado por uno de sus propios hermanos.

—Si, señor.

—Vaya, así que al fin nos contarás esa historia…

En el punto de desesperación donde se encontraba, a Rex ya no le importaba romper más reglas: tenía que ayudar al amo Vader. Si el Jedi pudo vencerlo antes, podría hacerlo ahora. Pero antes de que mencionara algo más, el comunicador del Comandante sonó, y él activó la frecuencia por reflejo.

Señor, la nave de Naboo ha regresado—dijo un soldado desde el otro lado de la línea.

—¿Y bien?

Viene piloteada por un Jedi. Trae a la ciudadana Padmé Naberrie con él.

El rostro del Comandante se llenó de sorpresa, volteando para ver a Rex con nuevos ojos, "Así que no estaba mintiendo" pensó, medio molesto y medio aliviado de que su hermano clon al fin estuviera siendo sincero.

—¿Es el mismo Jedi?—le preguntó a Rex.

—Seguramente, señor.

—Soldado, apresen al Jedi apenas salga de la nave—ordenó el Comandante—Y denle atención médica a la muchacha, avisen de esto al señor Ruwee Naberrie.

.—¿Qué me avisen qué cosa?

Ruwee se asomó por la puerta, incapaz ya de esconder su presencia ante la mención de su hija. Notó a todos los clones mirarlo con enfado y horror, pero no le importó, la mera mención de Padmé hizo que todos sus instintos de pelea salieran a flote.

—¿Qué hace aquí?—cuestionó el Comandante con tono severo.

—Sabía que algo andaba mal, pero no imagine que tanto—replicó Ruwee, sin prestarle atención a ese tono de voz autoritario—Capitán, el Jedi que te atacó ¿se llamaba Obi-Wan Kenobi?

Rex abrió los ojos con sorpresa.

—Así es, ¿lo conoces?

—Sí—Ruwee bajó los ojos pensativo, ¿cómo es que Obi-Wan conocía precisamente a ese clon? Era demasiada coincidencia.

—Parece que el tal Kenobi ha regresado con su hija, señor Naberrie—dijo el Comandante, antes de que Ruwee pudiera elaborar otra pregunta—Aun así, debe darnos muchas explicaciones.

Los sentimientos encontrados de Ruwee no le permitieron responder.

.

.

.

La escotilla se abrió y Obi-Wan bajó de la nave con Padmé en brazos, la cargaba con algo de torpeza por su hombro herido. Los clones apuntaron hacia él con los blásters, pero Obi-Wan hizo ademán de rendición.

—La señorita Naberrie debería ser sometida a una revisión médica—les dijo—Estuvo con el Sith mucho tiempo.

—Llévensela entonces.

—Yo también necesito un poco de atención médica—dijo Obi-Wan, señalando su hombro herido.

Un clon se acercó y con cuidado cargó a Padmé en sus brazos, ¿enserio tantos problemas habían ocurrido por esta mujercita, apenas más grande que una adolescente? Una vez que tuvo asegurada a Padmé, otro clon se acercó para esposar las manos de Kenobi, quien suspiró. Ambos fueron llevados al ala médica, en donde les esperaban el Comandante, Rex y Ruwee.

—Así que tú eres el Jedi—dijo el Comandante, cruzándose de brazos.

—Sí, clon—respondió Obi-Wan con mirada firme—Ruwee, me complace decirte que tu hija parece estar bien.

—¡Padmé!

Ruwee sintió su corazón detenerse por un instante cuando vio a su hijita menor en los brazos del otro clon, quien la llevó a la camilla más cercana para que un droide la atendiera. Ruwee corrió al lado de ella, acariciándole el rostro con ternura y besándole la frente mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos.

Obi-Wan apenas pudo contemplar ese feliz reencuentro cuando el Comandante volvió a hablarle.

—¿Tú fuiste el Jedi que atacó al capitán Rex?—inquirió.

—Así es.

—¿Te declaras culpable de semejante cargo?

—Sí, pero en mi defensa, no le hice daño—dijo, encogiéndose de hombros—Solo sintió dolor porque usé la Fuerza para extraer un poco de información de su mente.

—¿Qué información?

—Del Sith, el llamado Darth Vader.

Aún inconsciente, Padmé suspiró, y después de que el droide le dijera a Ruwee que ella estaba perfectamente sana, él pudo ponerles atención a los oficiales a pocos metros de él.

—¿Le has matado?—siseó Rex con aprehensión.

—No aún—dijo Obi-Wan—Quise asegurarme de que la señorita Padmé estuviera bien y fuera de peligro, pero es mi deber volver al Executor.

—¡¿Cómo te atreves?!—gritó Rex.

—¡Capitán, contrólese!—ordenó el Comandante—Usted no está enteramente libre de acusaciones, ¿cómo es que conoce al dichoso Darth Vader?

—Él fue mi general, señor—respondió Rex entre dientes, odiando ser el centro de un interrogatorio.

—¡Eso es imposible!—dijo el Comandante—Vader era un mito, así como su supuesta Legión 501.

—No señor, no lo eran—Rex enderezó su espalda, orgulloso de su pasado, ya no estaba dispuesto a sentirse culpable por las cosas que había hecho—Yo fui parte de la 501.

—Jedi, has mentido con descaro—dijo el Comandante, mirando a Obi-Wan con enfado—Has dejado loco a mi capitán.

—No está loco, ni está mintiendo—respondió Obi-Wan, con el semblante de repente endurecido—He visto su mente, eso es cierto.

Rex miró a Obi-Wan con odio en sus pupilas, además de casi matar a Vader, ese Jedi había tenido la osadía de usar sus trucos mentales contra él.

—¿Y cómo es que una Legión entera puede desaparecer entonces, si lo que dicen es verdad?—el Comandante, quien no parecía creerle a ninguno de los dos, se cruzó de brazos y cerró los ojos, comenzando a perder su paciencia.

—Fueron asesinados por los Inquisidores de Palpatine—siseó Rex con odio contenido, los recuerdos de esos días muy frescos en su cabeza debido a su reciente sueño.

—Perdonen mi interrupción, señores—habló Ruwee, aún sin alejarse de Padmé—Pero, ¿mi hija estaba con ese Sith?

—Sí, Ruwee—le dijo Obi-Wan.

—Y… ¿la maltrató mucho?

—No lo sé—suspiró Obi-Wan con desdén.

Ruwee miró a su hija con pena, y luego al Jedi, la pregunta silenciosa fue entendida solo con verse a los ojos. Los clones parecieron tardar un poco más en comprender el doble significado de esa pregunta, pero cuando lo hicieron, fue Rex quien reaccionó.

—¡Claro que no!—gritó Rex—¡El amo Vader jamás abusaría de una mujer así!

Obi-Wan entrecerró los ojos, ¿por qué ahora todos defendían al Sith?

—Yo no lo conozco, capitán—dijo Ruwee—Y considerando que ese Sith es el culpable de que mi hija haya estado cautiva todo este tiempo, debe entender mis sospechas.

—Señor Naberrie, usted, su hija y los suyos partirán inmediatamente a Naboo—ordenó el Comandante, cansado ya de todo el asunto—No tienen nada más que hacer aquí.

—Sí, señor.

Ruwee asintió, pero miró de reojo a Obi-Wan. Sabía que el Jedi estaba planeando algo, pero Padmé era su prioridad ahora.

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.

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Palo estaba con el capitán Typho en el hangar, viendo a los clones haciendo revisiones de la nave que había regresado tan misteriosamente como se había ido. Aquí había gato encerrado, y no le agradaba en absoluto que Ruwee no parecía estar por ningún lado. La paciencia de Palo había llegado a su límite, y como sucede a las personas con personalidades pobres, buscó reafirmar un poco de autoridad para sentirse bien consigo mismo.

—Capitán, creo que debemos hablar de nuestra conversación pendiente—susurró Palo a Typho.

—¿A cuál se refiere, delegado Andalerrie?

—Sobre la misión que tenemos pendiente: encontrar a la señorita Naberrie.

Typho miró al delegado sin saber muy bien qué sentir: ¿molestia? ¿asombro? ¿cansancio? ¿cómo era que este hombre seguía sin comprender que estaban caminando en la cuerda floja, y que el menor tirón hacia el lado incorrecto causaría una auténtica tragedia?

—Delegado Andalerrie, mi misión es solo escoltarlos de regreso a Naboo sanos y salvos—dijo Typho—Cualquier otra cosa que deseen hacer, deberán consultarlo con la reina. Ya hay muchos problemas ahora en Naboo.

Palo apretó los dientes y miró al capitán desafiante, odiaba cuando le hablaban con ese tono condescendiente. Y ahora menos que nunca tenía las fuerzas para controlarse.

—No me importan, solo me interesa la seguridad de Padmé—dijo con terquedad, sin importarle ya que otros soldados pudieran escucharlo.

Pero Typho, mucho más discreto, no quería que nadie pudiera escuchar ese intercambio de palabras, menos cuando la reina Apaillana no estaba al tanto de esta información, así que intentó persuadirlo.

—Hablaremos de eso en Naboo—murmuró.

—No, la reina Kamila me puso a cargo de esa misión—dijo Palo con tono obstinado—Así que usted me obedecerá ¡Haremos esto ahora!

—La reina Apaillana me dio otras indicaciones, delegado Andalerrie y….

—¡Apaillana no es mi reina!

—¡Ella es la soberana de Naboo!

—¿Qué pasa ahora?

Ambos hombres se dieron la vuelta cuando escucharon la voz de Ruwee, quien venía escoltado por unos clones y a su lado, una camilla flotante en donde reposaba Padmé, todavía inconsciente.

—¡Padmé!

Palo corrió hacia ella, y acarició su mejilla. A Ruwee no le gustó en absoluto eso y se paró entre Palo y su hija, alejándolo en el proceso.

—El Comandante nos dio la orden de regresar a Naboo, debemos irnos ya—dijo Ruwee, quien solo quería que Padmé por fin estuviera en casa.

—¡¿Estuvo aquí todo este tiempo?!—gritó Palo enfurecido, y miró a los clones con recelo.

—No, la rescató un Jedi llamado Obi-Wan Kenobi—dijo Ruwee, luego miró a Typho—Parece que Kenobi fue quien se llevó la nave, y regresó ya con Padmé.

Typho asintió, reconociendo el nombre e hilando rápido la situación en su cabeza, pero Palo, cada vez más enfadado y sintiéndose el que menos comprendía la situación, volvió a hablar.

—¿Quién es ese tal Kenobi y cómo sabía de Padmé?

—Yo pedí su ayuda—dijo Ruwee en voz baja, sin querer que los clones escucharan.

Ante esa confesión, Typho suspiró, ¡con razón el Jedi se había colado en la nave! La reina no estaría muy feliz con esto.

—Ruwee…

—¡Esto no estuvo bien!—interrumpió Palo, sin darle oportunidad al capitán de decir algo más—¡Podrías ser juzgado por esto!

Ruwee miró a Palo con los ojos entrecerrados, odiando cada vez más la intransigencia de ese muchacho, ¿cómo se atrevía a amenazarlo en un momento tan crítico no solo para ellos, sino para todo Naboo?

—Que levanten cargos si quieren—le respondió con voz solamente y el porte muy digno—Lo único que me importa es que mi hija está a salvo.

Palo reconoció ese semblante seguro de sí mismo, idéntico al que Padmé tenía, el que Palo había admirado durante mucho tiempo, pero que ahora, debido a sus inseguridades, veía con recelo. Muy en el fondo, siempre estuvo algo celoso por esas cualidades, celo que emergía en estos momentos tomando sus pocas virtudes y acrecentando sus defectos.

—¿Y quién fue entonces quien la tuvo cautiva todo este tiempo?—preguntó Palo, cambiando su táctica.

—Un supuesto Sith, un tal Vader—respondió Ruwee—Pero eso no nos interesa ya, debemos volver a Naboo.

—¡No!

Palo gritó, no podía desquitar su ira contra Ruwee o contra Typho sin temer las consecuencias, pero había una persona contra quien podía ser todo lo ruin que quisiera, desahogar su rabia contenida, y nadie lo vería mal. Así que Palo se fue corriendo, buscando al Comandante; Ruwee simplemente lo ignoró y entró en la nave de Naboo con Padmé.

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Palo llegó a donde estaba el Comandante enfurecido, sorprendiéndose de ver al clon traidor y a un Jedi con él, "¡Nada tiene sentido aquí!" pensó en sus adentros, ¡por estas cosas odiaba el espacio y a los clones! complicaban todo. La vida era mucho más sencilla y segura en Naboo, y quizá después de todo este desastre al fin el Parlamento consideraría varias reformas para aislarse.

Pero primero, lo de Padmé.

—¡Esto es inaudito!—gritó Palo, haciéndose notar—¿No tomarán ninguna represalia contra el desgraciado que secuestró a Padmé Naberrie?

—Esto no le concierne a usted—respondió el Comandante, cansado ya de estos sujetos de Naboo.

—¡Claro que sí! Ustedes fueron a Naboo porque sospechaban de la criatura que la tenía cautiva, y ahora que ella está a salvo, ¿no harán nada contra esa criatura?—cuestionó Palo, comenzando a usar su tono político.

—¡Usted y los suyos deben irse a Naboo!—gritó el Comandante, ya harto—Es una orden.

—Yo no recibo órdenes de usted.

—Señor Andalerrie…

—Comandante, creo que el joven está alterado, no debería tomarlo enserio—dijo Obi-Wan, intentando ser conciliador como antaño—Pero hay algo de verdad en sus palabras, debemos detener al Sith.

—¡Basta ya con eso! Vader no hizo nada malo—gritó Rex, pero nadie lo escuchó.

—¿Bajo qué concepto deberíamos atacarlo?—cuestionó el Comandante.

—¡El de justicia, desde luego!—gritó Palo, cada vez más metido en su personaje de político—Es un secuestrador, solo por eso debería ser procesado. Además, se atrevió a traspasar el bloqueo, ¿no es ese otro delito?

—Sí, pero…

—¡No hay pero que valga!—continuó Palo—No merece misericordia. Abusó de una mujer indefensa, y se burló de ustedes escapando de esta misma nave hace pocos días ¿no tienen honor? ¿no quieren demostrarle quién manda realmente aquí?

El Comandante apretó ambas manos en puños, recordando los eventos de las últimas semanas con renovado enfado. Vader se había burlado de ellos a través de diferentes engaños, haciéndolos quedar como un hazmerreír ante Naboo y quién sabe cuántos más sistemas si es que se enteraron del asunto.

—Es cierto.

—¡No, Comandante!—gritó Rex, sus ojos casi blancos por la preocupación—¡No puede hacer eso! Vader debería ser nuestro general, él…

Fueron las palabras equivocadas, porque el Comandante lejos de recapacitar, colapsó. Miró a Rex con todo el odio, la soledad y la pena que diez años en el espacio habían creado en su corazón. Si lo que Rex decía era cierto, y Vader era ese general perdido al que los clones habían estado esperando durante una década, entonces ¿cómo se atrevía a burlarse de ellos de esta forma? ¿cómo es que vivía en paz, en su propia nave, sin preocuparle los millones de clones en la galaxia que suplicaban por volver a casa?

—Si es así, la ofensa es aún mayor—siseó el Comandante—Nos ha abandonado ya hace mucho tiempo.

Rex maldijo por lo bajo, esto no podía ser peor. El Comandante miró a Obi-Wan con una nueva determinación en su semblante, "Esto no está bien" pensó él, sintiendo a través de la Fuerza que algo muy serio iba a pasar.

—Jedi, ¿recuerdas las coordenadas de dónde estaba el tal Vader?—preguntó.

—Sí.

—Dáselas al piloto, atacaremos su nave.

—¿Atacarán al Executor usando todo el destructor?

—Así es.

La Fuerza volvió a gritar, Obi-Wan no la había escuchado con tanta claridad en años, y eso solo fue peor.

—No creo que sea buena idea, debería ser yo quien me enfrente al Sith—respondió, usando aún su tono conciliador—Este es un asunto de la Fuerza.

—¡Oh, por la Diosa!—suspiró Palo—¿Saben qué? No lo necesitamos. Podemos sacar las coordenadas de la computadora en la nave que nos robó hace apenas unas horas.

—Buena idea, háganlo—ordenó el Comandante, y dos clones corrieron hacia el hangar.

—¿Y qué hacemos con el Jedi?—preguntó el otro clon.

—Enciérrenlo junto al capitán Rex.

—Sí, señor.

Palo sonrió, al fin las cosas se estaban haciendo bien.

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—¿Y ahora qué haces?—preguntó Ruwee, cuando vio a Palo ingresar a la nave escoltado por otros dos clones.

—Busco justicia para Padmé.

Tras decir eso, Palo y los clones entraron a la cabina y buscaron la bitácora de navegación, Ruwee intentó no ponerles atención, sentado en la camilla al lado de su hija. Padmé se veía bien, y según el droide médico, su salud era perfecta, pero algo seguía consternándolo. Llevaba un atuendo que parecía el idóneo para una batalla, incluso un cinturón con un pequeño bláster colgando.

—¿Cómo sigue?—preguntó Palo, cuando salió de la cabina.

—Está bien.

—La vengaremos, señor Naberrie.

Él no dijo nada, y miró de reojo a Palo marcharse con los clones. Sabía que estaba planeando algo serio, pero no quería alejarse de su hija por nada en este momento. Los clones deberían saber lidiar con él. Sentado al lado de su pequeña, Ruwee sujetó una mano de Padmé entre las suyas, acariciando su dorso, y pocos minutos después fue testigo del momento en que ella al fin despertó.

Lo último que Padmé recordaba que estar parada frente a Obi-Wan mientras él decía que iba a salvarla, luego, las cosas se volvieron negras. Conforme iba despertando, sintió un tacto terriblemente familiar acariciándose su dorso, y al abrir los ojos, vio a la última persona que se esperó.

—¿Papá?—susurró, su voz sonando un poco ronca.

—¡Hija!

Ruwee volvió a llorar, viendo los ojos castaños de su hija contemplándolo con confusión y cariño; se inclinó hacia ella, envolviéndola en sus brazos con fuerza, deseando que fuera otra vez una niña para cargarla contra su pecho y no tener que soltarla por horas. Padmé también lloró, sintiendo el amor de su padre y la sensación de protección que solo él conseguía brindarle.

—Te he extrañado tanto—sollozó Ruwee, acariciándole la cabeza y besándole las mejillas numerosas veces.

—Oh, papá…

Padmé se dejó consentir, ¡cuánto había extraño a su padre! Tantos días que pasó leyendo en su alcoba deseando que él le diera alguna nueva lección. La añoranza que Padmé había aprendido a lidiar en el Executor explotó mientras su padre la abrazaba, llorando todo el dolor de haber extrañado tanto a su familia.

—¿Estás bien?—preguntó Ruwee con un hilo de voz, acunando su rostro con ambas manos—¿No te hicieron mucho daño?

—No, no… —ella negó, sujetando las manos de su padre para mantenerlas en sus mejillas—Estoy perfectamente, pero ¿dónde estoy?

—Estamos en el Destroyer III

Padmé asintió, sintiendo un pinchazo en el pecho al saberse lejos del Executor.

—Obi-Wan me trajo aquí, ¿verdad?

—Así es.

—¡Ah, maldito Jedi!—gritó Padmé, desviando sus ojos de su padre, quien no estaba acostumbrado a escucharla hablar así—No debí entrometerme.

—¿A qué te refieres, hija? él te salvó.

Ruwee pasó un brazo sobre los hombros de su hija, aún demasiado aliviado de tenerla cerca como para soltarla. Ella se dejó abrazar por su padre, pero su mente ya estaba trabajado a mil por hora.

—No, yo no ocupaba ser salvada papá—le dijo, mirándolo a los ojos—Vader no es el monstruo que ellos dicen.

—Hija, ¿no te habrás dado un golpe en la cabeza?

—¡Claro que no!—respondió enfadada.

"Ésa es mi niña" sonrió Ruwee con gesto paternal, despreocupándose al fin por el bienestar físico y emocional de su hija menor.

—Perdona, es solo que…

—Oh, papá, ¡han pasado tantas cosas!—lo interrumpió Padmé, quien se sentía más acelerada—Pero no, Vader no es un monstruo.

—¿Segura?

—Sí.

—Bien. Confiaré en ti—"Como siempre" pensó Ruwee, quien de repente, recordó un detalle importante—De hecho, hay un clon que también insiste en que Vader no es malvado.

—¿Enserio?

—Si, un tal capitán Rex.

—Ruwee, tenemos un contratiempo—dijo Typho, entrando a la nave con rapidez—El Destroyer III acaba de entrar al hiper espacio, así que demoraremos aún más en volver a Naboo.

—¿Qué? ¿Por qué?—Ruwee miró al capitán con enfado contenido, ¿cuánto más tendría que pasar antes de que pudieran volver a casa?

—Parece que planean atacar al secuestrador de la señorita Naberrie—explicó Typho con pesadez—Una tal nave Executor.

—¡No!—gritó Padmé.

Ambos hombres la miraron, el rostro de Padmé se convirtió en un rictus de pánico, y de un salto, se puso de pie, corriendo hacia la plataforma para salir de la nave.

.

.

.

Las alarmas del Executor llevaban casi cinco minutos sonando, los radares detectaron a un destructor estelar en el cuadrante, acercándose velozmente. Los droides de batalla ya estaban en posición, siguiendo el protocolo con el cual estaban programados, pero dos droides salían sobrando en esa coordinada coreografía, y seguían esperando sus instrucciones.

C-3PO entró a los aposentos de su señor, sabiendo por la escasa luz que él no estaba de buen humor, y buscando en su valioso arsenal lingüístico las mejores palabras para dirigirse a él.

—Amo Vader, hay un destructor estelar en nuestro cuadrante, a muy poca distancia, y parecen ser hostiles—explicó, detallándole la información que había arrojado la computadora pocos minutos atrás.

Vader estaba sentado en su recinto, el cual permanecía abierto, mirando hacia la esplendorosa ventana que le dejaba ver las estrellas infinitas del universo.

—Lo sé—dijo, con una voz aún más monótona que la del droide.

El respirador concluyó un ciclo, y cuando fue evidente que no le daría más instrucciones, 3PO volvió a hablar.

—¿Debo dar órdenes de desplazarnos?

—No.

—¿Doy orden de levantar los escudos?

—No.

—Oh, entonces, ¿cuáles son sus indicaciones, amo?

Vader guardó silencio por tres ciclos más, meditando muy bien sus siguientes palabras. Desde que sintió la partida de Padmé, la Luz y la Oscuridad volvieron a gritar en su interior, pero por primera vez en su vida, Vader optó por no escuchar a ninguna de las dos.

Treinta años de vida le costó comprender que siempre hubo una tercera opción.

—3PO, tú y R2 suban a una nave y vayan a Naboo—ordenó él, su voz aún sonaba débil—Busquen a Padmé, y sírvanle hasta que ella así lo quiera, ¿entendido?

—Oh, muy bien señor—respondió 3PO, intentando ser educado—Pero ¿qué será de usted?

—Eso no importa.

—Con todo respeto, amo Vader, R2 y yo preferiríamos quedarnos aquí con usted.

—Gracias, pero es momento de que se vayan.

—Opino diferente, amo Vader.

Él suspiró, no tenía le energía para esto.

—Solo obedece mi orden, 3PO.

El droide de protocolo se quedó quieto, comprendiendo que la situación era más difícil de lo que sus circuitos podían procesar. Se suponía que los droides no deberían sentir nada, pero entre sus circuitos, 3PO juraría que sintió desdicha.

—Está bien, amo Vader. Ha sido un honor estar a su servicio.

Dicho esto, el droide salió del lugar, buscando a R2.


Canción del capítulo: "If I can't love her" (si no puedo amarla) del musical de Broadway La Bella y la Bestia (Traducción hecha por mí)

Y así empezamos el inicio del fin... originalmente, pensé que esta historia tendría menos capítulos, pero ajustando el desenlace me di cuenta que quedaría muy apurado, considerando la forma en que he desarrollado a los personajes hasta ahora. Así que habrá unos tres capítulos más de los que tenía pensados jeje.

Este es el momento en que todas las subtramas están entrelazándose, desde el pasado de Rex hasta el presente de los clones. Finalmente, Ruwee se ha reunido con Padmé, en circunstancias aún difíciles, pero el padre ha encontrado a su hija. Y por último, pero no menos importante: Vader no quiere pelear más.

¿Qué les ha parecido? gracias por leer, les mando un fuerte abrazo c: