NADA DE ESTO ME PERTENECE, ES DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS
¡Hola a todos! Uff, ni quiero comentar nada ahora la vdd, solo quiero que lean jaja. También espero que hayan tenido fiestas muy bonitas y un feliz Día de Reyes (este es mi regalo para ustedes) y claro, agradecerles por sus hermosas palabas y apoyo.
GRACIAS a Lucy, Valen Minene, Jeinesz06, Ranma84, Guest y MichelleAloy por sus hermosos comentarios (a quienes puedo les respondo por PM)
Lucy: Oww, me encanta que te emociones tanto, actualizaré siempre lo más pronto que pueda. Aún falta un poco para el final, pero creo que si te gustará c:
Guest: Don't worry for your grammar, English is my second language and I know how hard it is sometimes. I'm actually glad you're reading me from Poland (that's far, I'm from Mexico) and even more that you like the story so much. I'll do my best to finish it soon c:
¡disfruten!
Capítulo 27
Ataque al Executor, segunda parte
Debilitándome en mi solitaria torre
Esperando por una puerta abierta
Me engaño a mí mismo como si ella entrara caminando
Y en las largas, largas noches que ahora empiezan
Pensaré en todo lo que pudo haber sido
Esperando aquí, por siempre
Cuando Padmé puso un pie en el hangar, vio a varios clones realizando diferentes labores y por instinto se llevó una mano al bláster en su cinturón, apenas tuvo tiempo de empuñar el arma cuando sintió la mano de su padre sobre la suya, impidiéndole elevar el arma. Padmé miró a Ruwee, quien tenía expresión confundida, pero estaba más que dispuesto a entender.
—¿En dónde estamos?—preguntó Padmé un poco ansiosa, viendo de reojo a los clones.
—En el Destroyer III—explicó Ruwee—No te preocupes, la mayoría de los clones son amables.
—¿Enserio?
—Sí, así que guardemos las armas por lo pronto—dijo Ruwee en voz baja—Ahora dime hija, ¿por qué tanta preocupación?
—Dijo que planean atacar al Executor—Padmé volteó, mirando al capitán Typho, quien estaba de pie en la rampa observando el intercambio—¡Tenemos que evitarlo!
—¿Por qué?
—Papá, el Executor no tiene tripulación a bordo—explicó Padmé—Solo droides, y a Vader.
—Suena a que son vulnerables—dijo Typho, introduciéndose en la conversación—Eso facilitaría el ataque.
—¿Por qué quieren atacarlo en primer lugar?—cuestionó Padmé, comenzando a razonar como solo ella podía hacerlo.
—Por tu secuestro, hija.
—Esto es un malentendido—Padmé frunció el ceño, concentrándose—¿Quién está a cargo de esta nave, papá?
—El Comandante de los clones, pero…
—Llévame con él.
—Hija, el Comandante ya nos ordenó que regresemos a Naboo, así que…
—No podemos irnos mientras la nave esté en el hiper espacio ¿cierto?—razonó Padmé—Tendrá que soportarnos.
—Señorita Naberrie, no creo que esto sea una buena idea—le dijo Typho—Han pasado muchas cosas en Naboo desde su secuestro y…
—¡No fue un secuestro!—gritó ella, cansada de oír esa acusación—Ahora, ¿me llevarán a donde el Comandante, o deberé pedirle indicaciones a los clones?
Ruwee, quien conocía muy bien a su hija y sabía que era capaz de buscar entre todos los clones de la nave hasta que alguien la escuchara, decidió ceder. Mentiría si dijera que no había extrañado esta voluntad férrea en su pequeña.
Apenas habían caminado dos pasillos cuando Padmé se detuvo, mirando su alrededor con expresión sorprendida.
—Papá, el Puente de Mando de esta nave ¿está en aquella dirección?—preguntó Padmé, señalando hacia el final del corredor—Das la vuelta, usas un elevador, y caminas dos corredores más ¿verdad?
Ruwee miró a su hija y asintió.
—Así es.
—Esta nave tiene el mismo diseño que el Executor—dijo Padmé—Solo acabados distintos…
—¿Has estado todo este tiempo en un destructor estelar?
—Así parece.
Padmé no perdió más tiempo y aceleró su paso, convencida de que sabía perfectamente el camino. Typho los siguió, sabiendo que necesitarían algún tipo de protección, y consternado por la energía que esa muchacha emanaba. Le recordaba en algunas cosas a la reina Apaillana.
Llegaron al Puente de Mando, y Padmé entró sin siquiera inmutarse. Después de sus enfrentamientos con Vader, un cuarto lleno de clones no le asustaba en lo más mínimo.
—¿Quién es el Comandante?—preguntó apenas puso un pie en el lugar.
Vio a los clones voltear hacia ella, y el Comandante, que no llevaba puesto su casco, frunció el ceño con desdén al reconocer nuevamente a los Naberrie.
—¡Padmé!—al verla, Palo corrió hacia ella para darle un abrazo, pero Padmé se apartó, lo cual le molestó—¿Estás bien?
—Estoy perfectamente—respondió ella—¿Es cierto que planean atacar la nave Executor?
—Así es, vengaremos tu ultraje—respondió Palo con decisión.
—¿Ultraje? ¿de qué rayos me estás hablando?—miró a Palo con incredulidad—¡Estoy perfectamente! Vader no hizo nada malo.
—¿Secuestrarte, mantenerte cautiva, y someterte a cualquiera que fuera la tortura que has soportado no te parece malo?—dijo Palo con sarcasmo.
Padmé lo miró a los ojos, había algo extraño en Palo. Siempre había sido obtuso, pero había una expresión en su rostro que no le gustaba, una combinación de determinación con malicia que le provocó un estremecimiento. Se alejó de él, todos sus sentidos indicándole que huyera del peligro.
—Lord Vader no me secuestró—dijo en voz alta, para que todos escucharan—Si esos son sus únicos cargos contra él, entonces son infundados. Yo permanecí por voluntad propia en el Executor.
Ruwee frunció el ceño, acercándose a su hija.
—¿Es eso cierto?—le susurró al oído.
Padmé asintió, haciéndole saber con su mirada que le diría los detalles después.
—Aún así, Vader es culpable de burlar el bloqueo—continuó Palo, detestando la manera en que Padmé estaba defendiendo al monstruo—Lo cual también es ilegal.
"¿Enserio está defendiendo el bloqueo que nos ha aislado durante una década?" pensó Padmé con asombro.
—Él no burló el bloqueo—continuó hablando—Yo lo hice. Vader solo intervino para rescatarme, porque sabía que los clones detectarían mi nave. Si alguien debe ser enjuiciado por eso, entonces esa debo ser yo.
—¡Eso es irrelevante! No hubieras tenido que hacerlo si él no te hubiera secuestrado.
—¡Que él no me secuestró!
—¡Basta ya, Padmé!—gritó Palo, acercándose a ella de manera intimidante.
Ruwee en automático se puso detrás de su hija, ¿qué rayos le pasaba a Palo? Pero con sorpresa, Ruwee notó que Padmé no se inmutó en absoluto cuando Palo se paró frente a ella con el ceño fruncido, intentando lucir amenazante.
—¿Por qué defiendes tanto a ese tal Vader?—dijo Palo, en voz más baja.
—Por que él no hizo nada malo—respondió ella—Y no permitiré que lo traten como a un criminal cuando no lo es.
Había coraje en sus palabras, pero no solo eso, también preocupación y ternura. Ruwee miró a su hija, colocando una mano sobre su hombro en señal de apoyo, pero Palo frunció aún más el ceño, reconociendo la complejidad en los sentimientos de Padmé.
—¿Enserio te importa él?—cuestionó Palo con tono cínico—¿De verdad te importa el destino del hombre que te ha mantenido alejada de tu familia y de tu mundo?
—Palo, por favor escúchame ¡ya te dije que él no hizo nada malo! Yo permanecí en el Executor por voluntad.
—No respondiste mi pregunta, ¿te importa él?
—¿A qué viene eso?
—¡Dímelo, Padmé!
—¡Sí, claro que me importa!—respondió más molesta—¡Es mi amigo! ¿por qué no lo entiendes? ¡no pueden atacarlo!
—¿Tú amigo?—se mofó él—¡Tienes que estar bromeando! ¿ese monstruo es tu amigo?
—¡Vader no es ningún monstruo!—gritó Padmé, incapaz de soportar el insulto hacia Vader—¡No sé si pueda decir lo mismo de ti!
—¡Eres una…!
—¡Suficiente!—gritó el Comandante, caminando hacia la pareja—Señorita, todo esto es irrelevante. Ya he dado la orden de atacar, Lord Vader tiene más delitos que enfrentar y eso es asunto entre él y los clones.
—¿Qué asunto?
—No le concierne, señorita Naberrie.
—¿Pretende que me quede de brazos cruzados mientras usted y sus hombres atacan a mi amigo?—dijo Padmé, frunciendo el ceño.
—Con todo respeto, señorita, dudo que usted pueda hacer mucho. Salgan de mi Puente, ¡es una orden!—dijo el Comandante, mirando a Ruwee y Typho.
Padmé sintió la sangre hervir en sus venas ante las palabras del Comandante, y luego más cuando vio la sonrisa burlona de Palo. Como siempre, estaban subestimándola. En otros tiempos, quizá solo meses atrás, ella hubiera reaccionado continuando la discusión hasta ser sacada a la fuerza de ahí.
Ahora, Padmé Naberrie le dedicó una última mirada al Puente, y luego salió sintiendo la cercanía de Ruwee y de Typho atrás de ella. Atrás habían quedado los tiempos de discusiones, ahora era momento de probar lo equivocados que estaban con sus acciones.
—Hija, lo siento—dijo Ruwee cuando estuvieron en el pasillo—Yo…
—Papá, mencionaste antes que había otro clon defendiendo a Vader, ¿verdad?—dijo Padmé, sin perder el tiempo.
—Sí.
—¿Dónde está?
—En las celdas, creo, él…
—¡Vamos, no hay tiempo que perder!
Padmé corrió, conociendo bien el camino, mientras Typho y Ruwee la seguían al mismo tiempo sorprendidos y preocupados.
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.
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El capitán Rex estaba de pie en la celda, pensando en alguna forma de salir de ahí, ¿cómo pudo todo salir tan mal? Detestaba sentir que estaba fallándole a Vader, cuando sabía muy bien que a nadie más en la galaxia le importaba. Miró con odio contenido a Obi-Wan Kenobi, quien estaba sentado al otro lado de la celda con las piernas cruzadas, enposición de meditación; el ex Jedi intentaba sentir la Fuerza, pero por más que se concentraba, su voz era inconstante.
—Todo esto es tu culpa, Jedi—dijo Rex con desprecio.
Obi-Wan no lo escuchó, aún intentando meditar. De repente, pudo escuchar perfectamente la Luz, cantaba con una melodía apremiante, señalando hacia una mujer. Cuando Obi-Wan abrió los ojos, dispuesto a entender, vio la figurita de Padmé Naberrie entrando a la zona de celdas, acompañada por su padre y el capitán Typho.
"Así que ella es la clave" pensó Obi-Wan, preguntándose por qué no lo había sentido antes.
—Esta es una zona restringida—dijo un clon, el único guardia que estaba en la zona.
Padmé sacó su bláster y con rapidez le disparó hacia la cabeza, el clon cayó al suelo, mientras ella guardaba su arma en el cinturón de nuevo.
—Solo está atontado—dijo ella, antes de que pudieran cuestionarla—Ah, aquí está el Jedi, Kenobi ¿verdad?
—Me place verla bien, señorita—respondió él.
—No tan bien en realidad—dijo ella con el ceño fruncido—Usted sí me secuestró, me sacó del Executor en contra de mi voluntad.
—Yo solo…
—No quiero perder el tiempo—desvió la mirada hacia el clon, con un gesto tan digno que los hizo sentirse humillados por un segundo—¿Usted es el capitán Rex?
—Así es.
Rex se paró frente a ella, se sorprendió cuando la reconoció, era la misma mujer que Vader había salvado días atrás, la causante de todo este desastre. Antes se había cuestionado por qué Vader sacrificó tanto al rescatarla, pero ahora que la tenía enfrente, viendo su porte y su distinción, creía que comenzaba a entender.
—Capitán Rex, me llamo Padmé Naberrie—dijo ella—Mi padre me dijo que usted abogó por Vader, ¿es eso cierto?
—Así es, señorita.
—¿De dónde lo conoce usted?
—Hace más de diez años, yo serví a Lord Vader como parte de la Legión 501—explicó Rex—Fue un extraordinario líder, y un brillante militar.
—Pensábamos que la Legión 501 era un mito—dijo Ruwee con tono amable, deseando que Rex explicara más.
—No, fuimos muy reales—continuó Rex—Fuimos los primeros clones creados, y Vader nos entrenó bien. Pero cuando nuestra lealtad hacia Vader supuso una amenaza para Palpatine, él mandó nuestra destrucción. Solo yo sobreviví.
Obi-Wan escuchó atento, sintiendo que la Fuerza parecía liberarse conforme más hablaban ellos. Rex era totalmente sincero, y también pudo sentir que los corazones de Ruwee, Padmé y Typho eran amables; sin saberlo, se encontraba rodeado de personas valiosas.
—¿El Canciller Palpatine?—Padmé frunció el ceño—¿Por qué él haría algo así?
—Por que él era un Sith—dijo Ruwee, sabiendo que su hija no estaba enterada de eso.
Padmé abrió los ojos con sorpresa, mil pensamientos conectándose en su cabeza. Los Sith, el Lado Oscuro, los clones, la guerra, el Imperio, Vader… Ruwee reconoció ese gesto en el rostro de su hija, era su expresión de que había entendido algo.
—Palpatine era el Maestro de Vader, ¿no es así?—preguntó Padmé a Rex, con expresión compungida.
Él asintió, perplejo de que esa mujercita estuviera hilvanando todo tan rápido.
—¿Y la Orden sabía de esto?—preguntó Padmé ahora a Obi-Wan, quien se había cruzado de brazos para escuchar mejor.
—Lo supimos solo hacia el final—explicó Kenobi—Un informante llamado Anakin Skywalker nos mandó toda la información y evidencia de que Palpatine era un Sith, y nos pidió ayuda para detenerlo. Mi misión era acudir a Mustafar para rescatar a Anakin, mientras la Orden protegía Coruscant.
—Lo cual no funcionó—suspiró Ruwee con desánimo.
—La persona que le mandó esa información, fue Vader—dijo Rex, ante lo cual todos lo miraron sorprendidos. Todos menos Padmé, a quien le pareció lo más lógico.
—Eso es imposible—respondió Obi-Wan—Vader era el aprendiz de Palpatine, él…
—Él quería derrotarlo, Jedi—replicó Rex—Cuando Palpatine destruyó la 501, Vader sintió que había sido suficiente. Nadie sabía que yo había sobrevivido, así que me encargó una misión: dejar esa información a los pies del Templo, y luego deshabilitar las transmisiones de la oficina del Canciller, para que Palpatine no pudiera darles instrucciones a los clones.
—¿Y qué salió mal?—preguntó Padmé.
—Vader consiguió vencer a Palpatine, pero cuando yo llegué a su oficina, él ya había transmitido sus órdenes. Vader se apresuró a Mustafar para detener a los Inquisidores antes de que pudieran tomar sus puestos como generales del ejército clon. Yo intenté detener la transmisión, pero no pude, y regresé a pedirle ayuda a Vader.
—¿Qué órdenes transmitía la oficina de Palpatine?—preguntó Ruwee.
Suspirando, Rex bajó los ojos. Recordó el cansancio de ese día, el más largo de su vida, mientras entraba a la oficina de Palpatine a escondidas, y el horror que sintió cuando vio la pantalla de su computador transmitiendo esas órdenes preprogramadas en los chips.
Orden 66: Matar a todos los Jedi… Orden 68: Tomar el Senado… Orden 71: Controlar las rutas comerciales… Orden 73: Tomar las Cortes… Orden 75: Asedio preventivo en los Mundos del Núcleo
Rex apretó ambas manos en puños, solo de recordar la impotencia que experimentó cuando no fue capaz de detener la transmisión. Todos los códigos estaban encriptados bajo contraseñas que solo Palpatine sabía. Y la única persona en la galaxia capaz de hackear ese sistema, era el hombre que seguía peleando en Mustafar.
Mientras escuchaban a Rex, todos bajaron el rostro con pena; la galaxia entera llevaba diez años soportando las consecuencias de ese día. Obi-Wan escuchó a la Fuerza ahora con más claridad, instándolo a seguir hablando.
—¿Así que fuiste por Vader a Mustafar para que él detuviera esas órdenes?—preguntó Obi-Wan.
—Así es, pero como ya sabes, solo encontré destrucción—replicó Rex con odio.
Padmé vio a Obi-Wan con renovado enfado, ¿cómo pudo atacar a Vader de esa forma, cuando todo lo que hizo fue intentar detener a Palpatine? ¿en verdad la Orden se corrompió tanto?
—¿Por qué lo atacaste?—preguntó Padmé con un hilo de voz—Casi lo matas, y sus heridas fueron terribles… ¿por qué, si él solo quería ayudar?
—No sabía que él quería ayudar—respondió Obi-Wan con pena—Yo llegué buscando a un tal Anakin Skywalker, y lo que encontré fue a un Sith asesinando a más jóvenes. Asumí que era el Sith.
—Esos jóvenes eran los Inquisidores—explicó Rex—Un grupo de secuaces de Palpatine verdaderamente trastornados. Ellos iban a ser los generales de los clones, pero Vader consiguió eliminarlos antes de que tomaran posesión del cuerpo militar.
—Si esos Inquisidores hubieran llegado con los clones, la galaxia estaría aún peor que ahora—dijo Padmé—Y aún así, después de todo lo que hizo Vader, tú solo juzgaste su apariencia y lo atacaste sin pensarlo.
—Toda la evidencia…
—¿Si quiera lo dejaste hablar?—lo interrumpió Padmé con enfado—¿Al menos le diste la oportunidad de explicar sus acciones?
Obi-Wan suspiró, la culpa tomando posesión de su cuerpo.
—No.
Padmé se sintió enfurecer, queriendo reclamarle con más ahínco, ¿cómo pudo haberlo juzgado solo por su apariencia, en vez de intentar ver lo que había en el fondo? Luego, con pesar, Padmé se dio cuenta que ella misma no fue diferente cuando recién conoció a Vader, ¿cuántas veces no lo llamó monstruo? ¿cuántas veces no lo odió, lo retó, le dejó en claro que era un ser vil? ¿cuánto ella juzgó antes de conocerlo?
De repente Padmé se dio cuenta que ella tampoco podía enfadarse tanto con Obi-Wan, pues ella de seguro hubiera hecho lo mismo.
—¿Y qué pasó después?—le preguntó ella a Rex—Tú lo salvaste, ¿verdad?
—Sí. Lo salvé y lo llevé al Executor, donde atendieron sus heridas, pero no había mucho que pudieran hacer. Con los clones tomando posesión de la galaxia, decidí movernos al Borde Exterior hasta que Vader estuviera mejor, pero cuando él se recuperó… no era el mismo.
"Claro que no" pensó Padmé "¿Quién sería el mismo si debiera usar esa horrible máscara todos los días?"
—Vader me dijo que, con la frecuencia de Palpatine aún encendida, no podía hacer mucho, pues los clones tienen unos chips en sus cabezas que los someten totalmente a esa frecuencia.
—¿Y tú no?—preguntó Ruwee.
—No, Vader lo extrajo poco después de que me lo pusieron, por eso no estaba con la 501 cuando fueron destruidos—dijo con pesar—Así que decidí infiltrarme con los clones para ayudar a Vader a mantenerse oculto en el Borde Exterior.
—Has sido muy valiente, capitán Rex—dijo Padmé—Gracias por salvar a Vader.
—Lo lamento—agregó Obi-Wan, sonando totalmente sincero—En ese tiempo, pensé que hacía lo correcto. Ojalá pudiera reparar ese error.
—Si puedes—dijo Padmé, feliz de que él mismo se hubiera ofrecido.
—¿Cómo?
—En este momento quieren atacar al Executor de nuevo, no me escuchan cuando les digo que Vader no es el monstruo que ellos creen—explicó Padmé—Ayúdame a salvarlo, Kenobi, por favor.
La luz cantó de nuevo, y el Jedi supo que ella tenía razón. En verdad Padmé era la clave.
—Será un honor, señorita Naberrie.
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En el momento que el Destroyer III salió del hiper espacio, Padmé y su grupo se desplazaron hacia el hangar. La idea era tomar la nave de Naboo y abordar el Executor para sacar a Vader de ahí, pero cuando llegaron al hangar, vieron un jaleo de varios clones rodeando una nave negra… la misma nave negra que sacó a Padmé de Naboo, tanto tiempo atrás.
—Vamos, rodeemos—dijo Obi-Wan.
Padmé iba a seguirlos, cuando escuchó una voz inconfundible.
—¡Les aseguro que esta es una simple confusión!
"¡3PO!" pensó Padmé, quien se desvió para ir hacia los clones. Antes de que pudiera alejarse, su padre la detuvo sujetándole la mano.
—¿A dónde vas?—cuestionó Ruwee—Si queremos continuar con nuestro plan, debemos escondernos de esos clones.
—Esos clones tienen a unos droides del Executor—explicó Padmé—Necesito saber qué está pasando.
—Pero, Padmé…
—Está bien, papá, no te preocupes—dijo ella, besándole la mejilla con rapidez y luego alejándose del grupo.
Ruwee iba a seguir a su hija, cuando sintió la mano de Obi-Wan sobre su hombro deteniéndolo.
—Tu hija tiene una determinación muy fuerte—dijo Kenobi—Si fuera sensible a la Fuerza, hubiera sido una Jedi ejemplar.
—Ajá… —respondió Ruwee con sarcasmo, rodando los ojos.
—Escondámonos aquí—indicó Typho hacia unas cajas de almacén cercanas—Veamos la situación antes de intervenir.
Era un buen plan, aunque todos los instintos paternales de Ruwee gritaran lo contrario. Los hombres se pusieron de cuclillas atrás de las cajas, observando a Padmé con los clones.
—Es una simple confusión—siguió hablando 3PO—Obviamente nosotros no podemos ser una amenaza para ustedes.
"¡Habla por ti!" dijo R2.
—¡Calla ahora, lata viviente! ¿no ves que estamos en problemas?
—¡3PO, R2!—gritó Padmé, acercándose a ellos sin importarle las miradas suspicaces de los clones—¿Qué hacen aquí?
—¡Oh, señorita Padmé! ¡Qué alivio encontrarla! Nuestra idea original era buscarla en Naboo, pero es una suerte que esté aquí.
"¡Te necesitamos, Padmé!" dijo R2, Padmé se inclinó hacia el astro droide con gesto preocupado.
—¿Qué pasa?
—Señorita, ¿usted conoce a estos droides?—preguntó un clon.
—Si, estos droides me acompañaban en el Executor.
—Venían a bordo de esa nave negra, que salió del hangar del Executor hace pocos minutos—explicó el clon—Atrajimos la nave y estábamos cuestionándolos, pero si usted los conoce, entonces también debe acompañarnos.
—¿Disculpe?
—Acompáñenos, señorita.
—Yo no iré con ustedes a ningún lado—espetó Padmé—¿Cuál es mi delito? ¿o el de esos droides?
—Estaban en el Executor, así que…
—¿Qué, estar a bordo de una nave es ahora un crimen?
—Señorita…—el clon intentó pensar rápido, no estaba acostumbrado a que le dieran la contraria—Son órdenes del Comandante. Ahora, síganos.
—No.
—Si sigue resistiéndose, señorita, me obligará a usar las armas—respondió el clon, sujetando su bláster.
Padmé miró a su alrededor, debían ser al menos ocho clones ahí, "Bueno, he salido de peores problemas" pensó, mientras respiraba profundo para serenar su mente.
—3PO, R2 ¡a la nave, ahora!—gritó, al mismo tiempo que sujetaba su bláster y corría a la rampa.
—¡Deténgase!
Los clones elevaron sus armas, sorprendidos por la velocidad de la mujer. Padmé quitó el seguro de su bláster y disparó, aturdiendo a dos clones mientras subía a la nave, la lluvia de disparos hacia ella no se hizo esperar, pero para ese punto la rampa estaba subiendo y R2 ya comenzaba a fijar un curso para la nave negra.
—¿A dónde, señorita Padmé?—preguntó 3PO.
—¡Al Executor, rápido!
En el hangar, escondidos detrás de las cajas, Ruwee, Obi-Wan, Typho y Rex observaban atónitos el panorama. Los clones corrían detrás de la nave negra, mientras ésta se elevaba lejos del hangar y salía al espacio de nuevo, con Padmé y los droides a bordo.
—Retiro lo dicho, Ruwee—dijo Obi-Wan—Tu hija es demasiado impulsiva.
—Esa es Padmé—suspiró Ruwee, con una sonrisa orgullosa formándose en su semblante. Padmé siempre había sido especial, pero ahora la veía más centrada, con más propósito, cualquiera que fuera la cosa que ella vivió en el Executor, la hizo crecer para bien.
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—¿Qué ha pasado?—preguntó Padmé, entrando a la cabina donde R2 introducía las indicaciones en la computadora para pilotear la nave.
—Bueno, ese destructor estelar entró al cuadrante, y naturalmente le preguntamos al amo Vader cuáles serían sus indicaciones—explicó 3PO.
"¡Apúrate!" le urgió R2.
—Tengo que explicar las cosas apropiadamente, de lo contrario habría mal entendidos, pedazo de lata—dijo 3PO—¿En qué estaba? Ah, sí. Cuando le pregunté al amo Vader cuáles eran sus indicaciones, él me dijo que no deseaba ni entrar al hiper espacio ni…
"¡Cuidado!" gritó R2, mientras la nave se movía bruscamente, haciendo que tanto 3PO como Padmé debieran sujetarse de algo para no caer.
—¡Con cuidado, R2!—gritó 3PO.
"¡Hago lo mejor que puedo!"
Padmé se asomó por la ventana, notando que los movimientos erráticos eran porque R2 intentaba evitar los disparos. El Destroyer III estaba atacando con todo su arsenal al Executor y…
… lo estaba destruyendo.
Jadeando, Padmé vio cómo los disparos impactaban directamente en todo lo largo del Executor, causando pequeñas explosiones que comprometían la coraza externa, y quién sabe cuántos sistemas internos estaban también comprometidos.
—¡Los escudos!—gritó Padmé—¿Por qué no han levantado los escudos? ¿qué planea Vader?
Volteó hacia 3PO con el ceño fruncido, el droide dorado dio un pequeño salto con sorpresa.
—Oh, bueno, eso mismo quería decirle señorita Padmé. El amo Vader no quería levantar los escudos, ni preparar un contrataque ni tampoco una retirada. Sus únicas indicaciones fueron que nosotros la buscáramos y la atendiéramos, señorita.
"El amo Ani se rindió" agregó R2.
—¡R2, sabes que al amo no le gusta que te dirijas a él así!
"¡Es la verdad! Señorita Padmé, nuestra intención era buscarla para que lo hiciera entrar en razón"
Padmé miró a R2, luego a 3PO, sin conseguir elaborar una respuesta.
"Se rindió" pensó Padmé "Se ha rendido" pero… ¿cómo? Vader jamás se hubiera rendido, no el Vader que ella conocía al menos. Él era un hombre fuerte y perseverante, que había conseguido sobreponerse a las peores adversidades; aún le faltaban cosas por sanar, y definitivamente podría mejorar varios aspectos de su carácter, pero solo era cuestión de enseñarle… porque en el fondo, Vader era mucho más de lo que aparentaba.
Entonces recordó el duelo entre Vader y Kenobi, cómo él se detuvo solo por ella, y nuevos pensamientos aparecieron en su mente. Quizá ese fue su punto de quiebre, reencontrarse con la persona que le hizo tanto daño lo pudo dejar espiritualmente abatido. Padmé miró por la ventana al Executor bajo ataque, cómo cada disparo causaba un nuevo daño, y por un instante vio el paralelismo: era Vader quien estaba recibiendo todo ese daño, en simbiosis con su nave, siendo el receptor del rechazo, el prejuicio y la nula aceptación de los demás.
"No más" pensó Padmé, sintiendo un calor en su pecho que nunca antes había experimentado, una profundidad en sus sentimientos que incluso la asustó.
—No te rendirás así de fácil, al menos no si puedo evitarlo—susurró Padmé, hablando para sí misma.—R2, llévanos al Executor. Tenemos que sacarlo de ahí.
"¡Inmediatamente!"
R2 levantó los escudos de la nave y se acercó al hangar intentando esquivar la mayor parte de los tiros. En su mente, Padmé solo podía pensar que no tenían tiempo que perder.
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Vader había apagado los sistemas del Executor para no escuchar las constantes alarmas indicando todas las fallas y deterioros de la nave, no le importaba. En el fondo, sentía que no tenía sentido. Se sentó en su recinto, sin accionar el mecanismo, y se quitó el casco, ¿qué importaba a estas alturas no comprometer sus pulmones? La muerte lo recibiría en poco tiempo, alargar o acortar el proceso era irrelevante ahora.
Sin el casco, Vader miró sus aposentos como si nunca antes lo hubiera hecho. En parte era cierto, porque estaba usando sus ojos para ver todos esos detalles que antes debía ver a través de las micas. Vader sostuvo el casco en sus manos y lo miró fijo, diez años fue su prisionero, y ahora que la libertad se sentía cerca, le parecía ridículo haber sufrido tanto por eso.
"Pero, ¿realmente seré libre?" pensó Vader. Nadie sabía a ciencia cierta qué hay después de la muerte, para Vader, solo existía la Fuerza, entonces ¿se haría uno con la Fuerza, uniéndose a la galaxia? ¿realmente un Sith podía esperar un final tan pacífico? Él tenía sangre en sus manos, cometió tantos errores, y había purgado por ellos durante años pensando que solo así encontraría la paz.
Pero no fue así, lo más cercano a la paz lo tuvo cuando una mujer de Naboo encontró su nave y se convirtió, sin quererlo, en su compañera. Vader aún no entendía cómo es que Padmé consiguió enamorarlo, entrar a su corazón tan marchito y reclamar los pocos sentimientos nobles que aún aguardaban ahí. Quizá fue la voluntad de la Fuerza, que quiso mostrarle un poco de serenidad y de dicha antes de que su vida terminara.
Aunque siendo más realistas, ¿cómo no enamorarse de Padmé Naberrie? desde que la conoció, esa mujer lo obligó a mejorar constantemente, retándolo en formas que nunca imaginó posibles. Era bondadosa, y tan hermosa; su belleza era envolvente, porque mientras más la conocías, más ibas descubriéndola. Por siempre tendría tatuados en su alma esos ojos castaños, que escondían una aguda inteligencia, y ese rostro angelical que daba resguardo al corazón más puro y noble que hubiera conocido. En otros tiempos, Vader la hubiera reclamado como suya, la habría seguido hasta el final de la galaxia para obligarla a estar a su lado, pero ahora, la sola idea de arrebatarle su felicidad lo retorcía sus entrañas dándole ganas de vomitar.
"Eres un cobarde" escupió la Oscuridad en su mente, con auténtico odio "Un Sith jamás se rinde, jamás se esconde de la escoria que lo amenaza. Eres una vergüenza" la voz seguía diciendo insultos parecidos, pero Vader ya no les hacía caso, ¿y qué si era un cobarde? Estaba harto. Estaba tan cansado. Llevaba toda su vida peleando… ¿acaso estaba mal desear una tregua?
Su pecho comenzó a dolerle, conforme sus pulmones se esforzaban más para conseguir el oxígeno. Vader se reclinó en su asiento, acostumbrándose al dolor, y notando a su lado el carrito de cocina en el cual Padmé puso su pay casero y el té. Ahí seguían esas comidas, ya frías, y Vader sintió lágrimas de nuevo formarse en sus ojos, ¿enserio habían pasado solo unas horas de ese precioso momento que compartió con Padmé? De un momento en donde se sintió incluso apreciado, donde Padmé le dijo que deseaba seguir a su lado.
No la culpaba ni estaba molesto con ella por haberse ido. Desde que la conocía, Padmé tomaba decisiones muy cuestionables, pero esta fue la única decisión sensata que tuvo: alejarse de él, regresar a Naboo, continuar con su vida. Ella no tenia ningún futuro con él, y en cambio, sí tenía un potencial enorme para hacer lo que ella deseara de su vida. Y si la Fuerza era amable, quizá en donde fuera que estuviera tras su muerte sería capaz de verla un par de veces, tan hermosa y amable como siempre, triunfando como solo ella lo merecía.
El dolor en su pecho aumentó, el Executor tembló con fuerza y de repente las luces se apagaron, evidenciando el notable deterioro de la nave, no debía quedarle mucho tiempo antes de explotar. Se reclinó en su asiento, cerrando los ojos para sentir solo la Fuerza, preparándose para dejar esta existencia miserable.
Pero cuando sintió la Fuerza, pudo sentir también la luminosa e intoxicante presencia de Padmé. Supuso que eso se debía a que su corazón seguía buscándola, imaginándose que ella seguiría a su lado. Frunció el ceño, ¿por qué su corazón se negaba a rendirse? Aún tenía fe en que Padmé podría ser su futuro, cuando toda la evidencia indicaba que este era el fin. Vader ignoró todo, menos la presencia de Padmé, que era confortante, y sintió su consciencia disminuir.
—¡Vader!—escuchó la voz de Padmé llamarlo, y se tensó.
Eso no podía ser, esto era un sueño. Sí, debía ser un sueño de la Fuerza, con el cual pretendía calmarlo antes de que la muerte reclamara su alma. Porque no había forma ni manera en que Padmé Naberrie estuviera ahí.
—¡Vader!—la voz sonó más cerca, y también oyó unos pasos precipitados hacia él.
Era un sueño, definitivamente era un sueño… ¿oh no?
—Padmé… —susurró con anhelo, aferrándose a la dulce sensación en su corazón cuando creyó sentir a Padmé a su lado.
—¡Vader, aquí estás!
Creyendo que aún estaba en su sueño, Vader abrió los ojos, y la miró. Era una absoluta aparición para él, tan hermosa como siempre, inclinada a su lado con ojos llenos de preocupación hacia él.
—¡Hay que levantar los escudos!—dijo ella, quitándole el casco de las manos para colocárselo.
Vader frunció el ceño, sintiendo todo esto muy real.
—¿Estás aquí?
—Claro que sí—respondió ella, como si fuera demasiado obvio—Anda, ponte el casco, lo necesitas.
Padmé sollozó en la última palabra, y Vader la contempló anonadado. Su pecho le dolía demasiado, sabía que se estaba ahogando, pero en caso de que esto no fuera una alucinación, no quería que Padmé lo viera morir. Así que se colocó el casco, sus pulmones relajándose cuando la oxigenación aumentó de golpe, y sintió las manos de Padmé sobre las de él, jalándolo para ponerlo de pie.
Vader solo tenía una pregunta en su mente.
—¿Volviste?
—Claro que sí—le dijo Padmé, ayudándolo a ponerse de pie—Yo… yo nunca quise irme.
Estando ya de pie, Vader miró hacia abajo, sintiendo las manos de Padmé aún sobre las de él. Y pensó que, si esto era un sueño, entonces debía aprovecharlo; sin perder tiempo, rodeó a Padmé con sus brazos, acercándola a su cuerpo. Ella se sonrojó, pero aceptó el abrazo mirándolo aún con preocupación.
—Vámonos, te explicaré todo después, primero debemos poner la nave a salvo.
—Estás aquí—susurró Vader, entendiendo al fin que esto no era una ilusión.
Padmé realmente había regresado por él… lo había elegido a él… ¿cómo? ¿por qué? ¿realmente un ángel había descendido a su infierno para ayudarlo?
La abrazó con más fuerza, y para su total sorpresa, Padmé le respondió al abrazo, rodeando su torso con sus brazos y recargando su cabeza contra el pecho de él. Por un instante, el resto de la galaxia desapareció, y lo único que Vader podía pensar, era que no le alcanzaría la vida para agradecer la presencia del ángel que tenía en sus brazos.
Canción del capítulo: "Evermore" (por siempre) de la película La Bella y la Bestia 2017 (Traducción hecha por mí)
Debo confesarles que este momento, esta escena de Padmé regresando a por Vader con la canción Evermore de fondo, fue lo que se me ocurrió hace meses cuando lavaba trastes, y de ahí desarrollé todo el fic, me pone muy feliz haber conseguido llegar a este punto.
Pues, el Executor está bajo ataque, y Padmé y Vader están en él. Pero lo más lindo es, desde luego, el reencuentro de ellos. Aquí no acaba la cosa, claro que no, en el próximo capítulo ellos hablarán ya con mucha más franqueza, pero los problemas aún no terminan (cof cof, clones, cof cof, Palo) aunque si estamos ya en la recta final.
Muchísimas gracias por leer, espero de corazón que les haya gustado ¡les mando un fuerte abrazo!
