Pequeña advertencia: en este capitulo hay un lenguaje un poco mas subido de tono, en realidad no es nada, pero uno nunca sabe quien esta leyendo.


PDVde Elsa

A la mañana siguiente me preparé lo mejor que pude para el segundo día de clases, el hecho de haber hablado con Riley, Violeta, Penny y Tip me hizo sentir mucho más segura, en realidad la mayoría de la escuela solo hablaba cosas positivas sobre Jack y yo, todo el día había recibido saludos y cumplidos en los pasillos, descubrí que a final de cuentas no era tan invisible como creía serlo, las personas se fijaban en mi más de lo que yo pensaba.

–Chicas– Rapunzel se acercó a mí y a Anna, ambas ya nos encontrábamos tomando nuestro desayuno, pancakes con maple y mantequilla derretida –Aquí tengo algo para ustedes.

En cada una de sus manos sujetaba dos tiras de papel plateado con forma de boletos.

–¡No puede ser!– Anna arrebató dos de estas –¡Son las entradas!–

Rapunzel intentó contener su emoción por un par de segundos, pero no lo resistió –¡Sí!, ¡Son las entradas para la exhibición!, finalmente será este fin de semana– brincó junto a Anna de felicidad.

–Estoy tan orgullosa– Anna la estrechó entre sus brazos en un fraternal abrazo.

–Felicidades, Rapunzel– tomé mis entradas y también la abracé con cariño, no había palabras que pudieran expresar lo feliz que me hacia el éxito de mi amada prima –Más vale que esos cazadores de talento te ofrezcan una beca completa, es lo mínimo que podrían hacer por tener la fortuna de que estudies en su escuela–

Ella se peinó un mechón de cabello oscuro tras su oreja –Bueno, tampoco soy Salvador Dalí–

–Por supuesto que no, eres mejor que ese sujeto, sea quien sea– Anna le sonrió.

–Solo para confirmar, ¿iras con Jack?, ¿verdad?– preguntó arqueando una ceja –para no entregarle una entrada a él–

Asentí mirando con detalle los boletos y emocionándome por contarle a Jack sobre esto.

–¿Y tú iras con Hans?– mi sonrisa se borró al escuchar este nombre, para evitar que las dos vieran mi notorio cambio de humor, me di media vuelta para volver a mi asiento en la mesa y continuar mi desayuno.

Anna rio como si estuviera escuchando una broma –Por supuesto, ¿con quién más iría?– negó con la cabeza ante la obviedad de la respuesta.

Punzie se encogió de hombros –¿ Kristoff?– abrí mis ojos ante el imprudente comentario que acababa de hacer ella.

–¿Kristoff?– Anna arrugó las cejas sin entender volviendo a su asiento –¿Por qué habría de ir con él?– rio nerviosa.

Negué con la cabeza mirándola de forma suplicante, no era buena idea envolver a Kristoff en esto, podría salir perjudicado.

Mi prima pareció haberse dado cuenta de su error y de inmediato comenzó a verse preocupada –Oh, olvídalo, solo estaba bromeando– se sentó en su propia silla rápidamente.

–Rapunzel, responde– Anna la miró firme –¿Por qué Kristoff?, él está saliendo con Ruffnut y yo con Hans–

–Solo era un chiste– intervine –Rapunzel no quiso decir eso–

Anna guardó silencio, se veía insatisfecha con la respuesta, pero al menos decidió dejar el tema a un lado.

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Caminé por los extensos pasillos de la escuela, el sonido de mis pasos se perdía entre los otros miles de pasos y las conversaciones entre los alumnos.

–¿Qué sucedió?– Jack me peguntó llegando mi lado. Le había mandado un mensaje diciéndole que tenía que hablar con él–

–Ya decidí lo que haré– le dije con seguridad.

Él me miró esperando a que continuara.

–Se las mostraré a Anna, no puedo permitir que ella siga ni un minuto más al lado de ese sinvergüenza– gruñí con ira.

Jack detuvo mis pasos tomándome por los hombros y posó sus ojos azules como el hielo en los míos –Si eso quieres hacer no te detendré, te entiendo perfectamente, yo tampoco puedo soportar que ese patán siga lastimando a mi amiga, pero me preocupa que Hans logre girar esto en tu contra–

–¿A qué te refieres?– pregunté sin comprender del todo bien lo que trataba de explicarme.

–¿Y si él logra hacer que Anna se ponga de su lado?, ambos sabemos lo manipulador que puede ser– se veía genuinamente preocupado.

–Creo que si él tiene la oportunidad de hacerlo lo hará– una idea como esa ya había pasado por mi cabeza antes y también me perturbaba.

–¿Por qué no se las mandamos de forma anónima?– sugirió.

–Creo que si lo hacemos de esa manera no tendría el mismo peso si lo hiciéramos nosotros, Hans podría argumentar que es un montaje preparado para dañar su imagen–

–Tienes mucha razón, Elsa– los labios de Jack se volvieron una línea delgada al pensar en mis palabras.

–Tú también la tienes, dejé que mis sentimientos nublaran mi juicio– tomé aire despejando mi mente y dándome cuenta de la realidad –Lo más prudente es seguir esperando un poco hasta encontrar una buena solución– le sonreí débilmente.

Él se acercó e inclinó sobre mi cabeza plantando un beso en mi frente, sus labios estaban helados, esto ocasionó que un escalofrió agradable recorriera mi cuerpo.

–Cambiando a temas más agradables– busqué en mi bolso la entrada que debía entregarle y se la extendí –Nuestro rayo de sol me dio esto en la mañana–

Él se detuvo a observar con mayor detalle lo que le había entregado y una sonrisa se dibujó de inmediato –Esta es la mejor noticia que me han dado en toda la semana–

Asentí estando de acuerdo –Ahora mismo ha de estar entregando el resto de los boletos a los demás, pero como le dije que iría contigo me lo dio para que te lo entregara directamente– hice una pausa para mirarlo a los ojos –¿Si iremos juntos, ¿verdad?– no sabía como pero aquella duda se había sembrado en mi cabeza.

–¡Claro que sí!– sacudió sus manos con impaciencia y una sonrisa burlona –Ugh... aunque es un evento elegante, ¿no es así?– hizo una mueca de dolor mirando de nuevo el boleto.

–Si– recordé que el odiaba usar ropa formal.

–Supongo que tendré que mandar a la tintorería el traje que uso en los funerales y las fotos familiares– había un poco de fastidio y renuencia en su tono de voz.

–Todo sea por Punzie– dijimos al mismo tiempo para después continuar nuestro andar.

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Faltaban pocos minutos para que el timbre sonara, pero nuestro maestro terminó la case antes y nos permitió salir antes de tiempo, aunque la mayoría se quedó en el aula terminando de tomar apuntes del pizarrón, yo fui la primera en terminarlos y salir del lugar, tenía prisa por ir a mi casillero a buscar mi agenda, no podía sobrevivir al resto de mi día sin ese cuaderno de suma importancia.

Caminé con paso apresurado por los pasillos todavía desiertos, a través de las ventanas de las aulas podía ver al resto de los maestros y alumnos que estaban por terminar sus respectivas clases, no dejé que esto me distrajera mucho de mi objetivo principal, mi casillero.

Una voz hizo un ligero eco por el corredor hasta mis oídos, me detuve abruptamente al reconocer a la persona de la que provenía la voz, a pesar de que estaba de espaldas, y me escondí tras una de las columnas antes de que esta se girara.

–Te lo dije, esta mustia no tiene nada más que boberías– me asomé con cuidado para ver a Hans azotar la puerta de mi casillero –Es tan frígida como su ropa interior– aguanté un jadeo y sentí mi rostro volverse rojo de la ira.

–Sí, seguramente tiene su celular consigo, veré la manera de quitárselo para borrar las fotos– el sujeto se dio media vuelta de nuevo alejándose por los pasillos –Adiós–

Tan pronto como lo vi desaparecer en una esquina mis ojos se humedecieron, estaba llorando de rabia e impotencia, ¿Cómo había dejado que esto sucediera?, ¿Cómo permití que este villano entrara en nuestras vidas?

Luché para que mis gimoteos cesaran, reuní toda la fuerza que no sabía que tenía y corrí para alcanzarlo. Mis piernas temblaban, pero en mi mente no cabía duda alguna sobre lo que tenía que hacer para resolver este problema, no había tiempo de comunicarle mi decisión a Jack, era actuar en ese momento.

Él ni siquiera me noto cuando lo tuve a unos centímetros delante de mí, estiré mi mano y con delicadeza, pero firmemente, le di unos golpecitos en el hombro. Se giró levemente y su rostro palideció al darse cuenta que era yo quien lo llamaba, no le di tiempo de reaccionar porque le planté un puñetazo limpio en su pómulo derecho. Hans terminó cayendo al suelo, golpeando a su paso un par de casilleros, el sonido sordo de su cuerpo tocando el suelo me impulsó a arrodillarme y tomarlo por el cuello de su suéter Prada perfectamente planchado.

–¿Sigo siendo tan frígida como mi ropa interior?– le pregunté con una sonrisa triunfal ignorando el dolor creciente en mis nudillos enrojecidos por el golpe que le había propiciado.

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PDV de Jack

Para ser honesto la mayor parte de la clase divagué en vez de prestar atención al pizarrón, solo volví a la realidad cuando el profesor dijo las palabras más dulces que cualquier estudiante puede escuchar.

–Hoy terminaremos temprano la clase– un leve vitoreo sacudió el aula.

–Pero...– mi sonrisa se borró, un pero nunca podía traer nada bueno –Tienen que terminar sus apuntes antes de salir– señaló con firmeza el pizarrón.

–Demonios– maldije murmurando al bajar la vista y ver la hoja de mi cuaderno de notas completamente en blanco.

Le di una rápida mirada al resto de mis amigos, la mayoría escribía a paso tranquilo, se notaba que no les faltaba mucho por terminar, pero Elsa tomaba notas a la velocidad de la luz. Me puse manos a la obra y la imité, quería largarme cuanto antes de ahí.

Pasaron cinco minutos cuando Elsa se puso de pie con sus cosas y salió del aula sin decir ni una palabra, esto me alentó a escribir más rápido, quería un momento a solas con ella para contarle mi nueva idea respecto a la situación de Hans.

Otros cinco minutos más transcurrieron y unos pocos de mis compañeros comenzaron a salir. Estampé mi lápiz contra la mesa de la mesa de madera y guardé mis cosas para salir huyendo de ahí.

–¿Y Elsa?– le pregunté a Rapunzel e Hipo quienes fueron de los primeros en salir.

Mis dos amigos castaños se encogieron de hombros –Tal vez fue al baño– comentó Hipo.

–No– Rapunzel negó –Noté que no tenía su agenda, creo que la olvido–

–De seguro fue por ella a su casillero. Los veré más tarde– me despedí y corrí a buscarla.

Al llegar a su casillero me sorprendí de que no estuviera ahí.

–Tal vez Hipo si tenía razón– me dije a mi mismo conforme caminaba en dirección a los baños de chicas.

–¿Sigo siendo tan frígida como mi ropa interior?– detuve mi marcha al escuchar la voz de Elsa, mis ojos se abrieron tanto al verla ahí arrodillada sometiendo a Hans.

–¿Quién rayos te crees?– Hans trataba de alejarse de ella –Vas a pagar por esto–

Mis pies querían correr hacia ella para ayudarla, pero casi suelto una risa al darme cuenta de que tal vez era mejor correr a ayudar a Hans.

Pegué un brinco al ver como ella zarandeó al pelirrojo con furia.

Recuérdame nunca hacerte enojar Elsa de Arendelle.

–Tu eres quien pagara– agradecí que el tono de ella no se alzara lo suficiente como para llamar la atención de los maestros o si no estaríamos en problemas –Por engañar a mi hermana e invadir mi privacidad–

Arrugué las cejas con confusión al escuchar lo último.

¿Ahora que hizo ese imbécil?

Di un paso adelante dispuesto a intervenir y evitar que Elsa fuera la que se ensuciara las manos, pero nuevamente, las acciones de ella me detuvieron.

–¿Ves esto?– La vi levantar su teléfono celular mostrándole la pantalla –¿Esto era lo que buscabas?–

Hans intentó arrebatarle el artefacto, pero ella lo alejó de inmediato.

–Escúchame, Hans de las Islas del Sur, te daré la oportunidad de hacer algo inteligente por una vez en tu vida– escucharla me hizo comprender que Elsa no era una damisela en apuros, mi deber no era protegerla siempre, si no estar ahí para apoyarla si ella lo requería y pedía.

–Aléjate de mi hermana y de mis amigos y nadie jamás se enterará de la escoria que eres– mi pecho se infló de orgullo al escuchar la firmeza y claridad en su voz.

Hans sonrió malévolamente –Esta bien, acepto tus términos– después de una pequeña lucha de miradas entre ambos ella asintió y lo soltó para ponerse de pie.

Decidí continuar involucrado en escena como no más que un simple espectador, solo que ahora de forma anónima. Me escondí para evitar que ambos me vieran, no había razón para ello, hasta ahora la negociación había salido bien.

Hans le extendió la mano a Elsa como señal de que estaban sellando un pacto y ella, con duda, la tomó.

–Quien lo diría, tu hermana tenía razón, no eres más que una perra– apreté los puños sintiendo mis uñas clavarse en mi piel.

–Eso no...– Elsa no pudo defenderse de sus palabras.

–Eso es lo que eres, todo el mundo lo sabe, tu familia, amigos... Jack–

¿Por qué seguía ahí?, ¿Por qué no podía moverme y gritarle que eso era una mentira?

–Tarde o temprano todos se darán cuenta de cómo eres en verdad y te quedaras sola– se estaba burlando de mi querida Elsa y yo no podía moverme.

–Elsa...– Hans tiró de su mano acercándola a su rostro, la tenía a solo unos centímetros de él –No eres más que un monstruo– le susurró al oído.

Imágenes inundaron mi mente, imágenes de los aterradores pasillos de mi casa en la noche, las puertas de mi armario que rechinaban, el rostro de mi padre ardiendo en llamas, las luces rojas y azules... y él.

–Esta vez no– con decisión tomé mi teléfono celular y con los dedos temblorosos seleccioné las imágenes y las envié a todos mis contactos. Mi plan había comenzado a ser ejecutado.

Antes de que pudiera salir golpear a Hans el timbre sonó y las puertas se abrieron escupiendo a todos los alumnos que estaban impacientes por salir.

–¿Viste esto?– escuché los murmureos de los demás.

–¡No puede ser!– una que otra risa resonó.

–Qué asco de chico– alguien más dijo.

–Pobre Anna– otra voz habló.

Todos enmudecieron al ver a Hans y Elsa en el centro del pasillo en aquella posición.

–Oye, tu–Eugene apareció por los pasillos.

Él sujeto la soltó de inmediato –Eugene, gracias, pero no intervengas por favor– Elsa detuvo a nuestro amigo.

–¿Segura?, pareciera que te estaba lastimando– gruñó con rabia.

–Sí, descuida, no vale la pena– la platinada tomó del brazo al chico de ojos castaños.

Todos miraron a Hans con un silencio sepulcral.

–¿Ya viste lo que sucedió?– Eugene le dijo a Elsa en voz baja –¿Dónde está Jack?, me mandaron a buscarlos, tenemos que ir con Anna–

–¿D-de que hablas?– Elsa tartamudeó.

–Las fotografías– no había vuelta atrás, estaba hecho.

Un sollozo ahogado trataba de abrirse paso entre el mar de estudiantes.

–Hans– era Anna siendo seguida por el resto de nuestros amigos –¿Cómo pudiste?– ella se abalanzó sobre él abofeteándolo.

Hans estaba impactado, no entendía lo que estaba sucediendo.

–¿Anna?– él intentó acercarse a ella.

–¡Me engañaste!– Anna gimió con dolor mostrándole las fotografías en su dispositivo móvil –Te di todo lo que podía, Hans. Estuve mucho tiempo peleada con mis amigos y mi hermana por ti, después intenté integrarte a nuestro grupo...por Dios– ella soltó una risa –Casi te doy mi herencia– se golpeó la frente con amargura.

–No, bebé, déjame explicarte, por favor– Hans suplicó.

–No te acerques– ella se alejó aún más.

–¡Teníamos una promesa! – Hans sacudió a Elsa por los hombros.

Eugene y Kristoff saltaron de inmediato hacia él haciendo que la soltara.

–¿T-tu sabias de esto?– Anna miró a Elsa horrorizada.

–¡No fue ella!– salí de mi escondite para enfrentarlo –¡Fui yo, Hans!–

Me aproximé a él quedando a unos centímetros de su rostro –Yo también puedo ser una perra– le susurré al oído.

–El único monstruo eres tu Hans– alcé mi voz fuerte y claro para que todos me escucharan –Anna, Elsa solo trataba de defenderte y este pelmazo se atrevió a decirle cosas horribles y lastimarla– me giré para ver a Anna directo a los ojos y después a los demás –Hans es un ser despreciable capaz de hacer todo esto y más, la única manera de castigarlo es golpearlo en lo único que le importa... su estatus– volví a mirarlo a él con desprecio.

–Nosotros, los nueve grandes, repudiamos tu presencia y espero que el resto de los demás nos apoyen en esto–

–Jack está en lo cierto– Merida dio varios pasos adelantes –El castigo mínimo que merece este tarado es el aislamiento social–

Los murmullos llenaron los pasillos, aparentemente todos estaban de nuestro lado.

–¿Qué sucede aquí?– el subdirector Merlín apareció –Dispérsense jovencitos, shu– agitó sus manos con fastidio tratando de romper la espesa masa de estudiantes que le impedían el paso hacia el centro del barullo, nosotros.

–No sucede nada, lo sentimos, solo fue un malentendido– Elsa se apresuró a tratar de salvarnos.

El anciano la miró con desconfianza en sus palabras –Creeré en sus palabras, solo porque es usted, señorita Arendelle– los pocos que quedábamos en el lugar nos alejamos. Kristoff, Eugene, Anna, Elsa y yo nos reagrupamos con el resto de nuestros amigos.

–No puedo creer que ya sabias de esto y no me lo hayas dicho– Anna seguía llorando –¡Y no puedo creer que tu hayas mandado esas fotografías a toda la escuela!– me gritó molesta.

–Te lo expliqué, esto es para castígalo...– Anna me interrumpió.

–Lo sé– su voz era firme pero cargada de decepción –Lo entendí, pero, aun así, yo también fui humillada frente a toda la escuela... debiste haberme pedido mi consentimiento primero antes de hacer eso... no merecía enterarme así– ella salió corriendo en medio de un mar de lágrimas.

–Perdóname Anna– Intenté seguirla, pero Kristoff me detuvo.

–Déjala, necesita tiempo para procesar esto– nos miró a Elsa y a mí –Yo iré a buscarla más tarde–

–Quiero hablar a solas con Jack– Elsa miró a los demás y estos entendieron alejándose un poco.

–Disculpa Elsa, fui muy impulsivo al haber hecho eso– ella me miró con seriedad.

–¿Viste todo eso?– preguntó.

Asentí –No quise intervenir porque parecías estar manejándolo bien, pero cuando él te dijo todo eso, no lo soporté y decidí enviar las fotos, lo lamento tanto– agaché la mirada con vergüenza, dejar que mis sentimientos dominaran mis acciones era algo que no solía hacer, pero esta vez me ganaron.

Sentí sus dedos levantar con suavidad mi barbilla para mirarla a los ojos –Yo tampoco te pregunté antes de enfrentar a Hans– suspiró –los dos nos dejamos llevar–

Negué con la cabeza –Estuviste increíble Elsa, eres muy valiente–

Ella me dio una media sonrisa –No fui lo suficientemente fuerte– se encogió de hombros –Dejé que sus palabras me afectaran–

–No eres nada de lo que él dijo– me apresuré a decirle.

Ella asintió –Lo sé, aun así, dolió– finalmente soltó mi rostro para abrazarme.

–De verdad lo siento– acaricié la piel de su nuca tratando de consolarla.

–Hans recibirá un castigo adecuado gracias a ti– ella levantó la vista para sonreírme levemente.

De pronto su sonrisa se borró y su rosto se volvió desorientado, como si hubiera recordado algo.

–Debo ir por mi agenda y a clases– se separó de mi –¿Te veo más tarde?

Rayos, lo había olvidado por completo con todo este desastre.

Asentí –Si, por supuesto, nos vemos más tarde– ambos nos despedimos y nos alejamos en direcciones diferentes.

Sentí la mirada fija de alguien, giré a la izquierda para ver a Hans recargado sobre un casillero –No creas que esto se acabó Frost, tu y tu novia me las pagaran–

–¿A caso crees que te tengo miedo a ti?– lo encaré.

Él solo me miró con sus ojos color avellana impregnados de un brillo vengativo y sin dejar de verme comenzó a alejarse hasta perderse en un salón.

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PDV de Anna

Continué llorando de forma inconsolable en las gradas de la escuela, había decidido brincarme el resto de las clases, pero no podía ir a casa sin Rapunzel y Elsa.

–¿Te importa si te acompaño?– levanté mi rostro de mis manos que lo cubrían para ver al chico de ojos café claro y cabello rubio parado a mi lado.

–No me veas– giré mi rostro con vergüenza, me veía horrible con mis ojos rojos e hinchados y mi nariz goteando con aquel liquido pegajoso y acuoso.

–¿Quieres un pañuelo?– él me ofreció el pedazo de tela que llevaba en sus manos.

–Gracias– lo tomé y lo usé para secarme las lágrimas y sonar mi nariz –¿Qué haces aquí?, falta una clase para terminar el día– me negué a verlo directo a los ojos.

–Decidí brincarme la clase también– dijo con simplicidad –Los demás querían hacer lo mismo, pero les dije que necesitabas espacio–

–¿Entonces por qué viniste?– pregunté casi molesta.

–Porque también sé que no te gusta estar sola– finalmente accedí a girar mi rostro y verlo, estaba sentado a mi lado, sus largas piernas apenas cabían en las gradas con dificultad así que tenía que encogerse para poder permanecer ahí, no se veía como una posición cómoda.

–Elsa y Jack solo trataban de ayudarte– me miró con lastima.

Asentí –Lo sé, pero tengo derecho a estar molesta... al menos por ahora– froté mis ojos tratando de eliminar mi vista nublada por las lágrimas formándose.

–Sí, lo tienes, así que adelante... enójate todo lo que quieras, llora lo que necesites e incluso grita si es necesario– Colocó su mano sobre mi hombro –Pero al final debes levantarte–

Sus palabras me hicieron volver a estallar en llanto –¿Cómo?... yo lo amo–

Sentí sus enormes y musculosos brazos rodear mis hombros en un abrazo –Estaremos aquí para apoyarte siempre, Anna–

Me permití desahogarme con él, con Kristoff me sentía segura y libre de mostrar mis sentimientos, él siempre estaba ahí para respaldarme con su comprensión y paciencia.

El tiempo transcurrió sin que ninguno se diera cuenta y la campana nos separó –Vaya, creo que es hora de ir a casa– dijo el poniéndose de pie y ofreciéndome su mano, con gusto acepté la ayuda que me ofrecía.

–¿Kiristoff?– volví a limpiarme las lágrimas y la nariz –¿Iras a la exposición de Punzie?– le pregunté con una leve sonrisa.

–¡No me la perdería por nada del mundo!, es el gran momento de ella– sonrió con emoción –Incluso le pedí tres boletos extra, Ruffnut y yo tendremos una cita doble con su hermana y su cita misteriosa–

–Oh– mis labios formaron una sonrisa, pero mi corazón se estrujó al escuchar esto –Vaya, tú y ella si van en serio–

–Creo que si– asintió con una cálida sonrisa en el rostro.

El sonido de su celular recibiendo un mensaje me salvo de la incomodidad que sentía en ese momento.

–De hecho, es ella, quedamos en que la iría a buscar después de clases– su rostro se veía apurado –Te acompañaré al estacionamiento–

–¡No!– negué con la cabeza –Quiero decir... no es necesario y Ruffnut te está esperando, puedo ir sola– me apresuré a bajar con rapidez las gradas.

–¿Segura?– preguntó el confundido por mi actitud repentina.

–¡Segurísima!– me despedí con la mano –Gracias por todo y nos vemos mañana– hui del lugar con el corazón queriendo salir por mi boca y una inexplicable sensación que me ahogaba.

¿A caso estoy celosa?


Uff, me encantó escribir este capitulo por la Elsa empoderada y Jack Frost autodenominandose P****. Pero sobre todo me encantó castigar a Hans.

Cumplirá con su amenaza?... descubranlo mas adelante.

Nikolaii: Quien no estaria celosa de Elsa? Es preciosa y con un papucho como Jack a su lado, uff.

Guest: This is not another crossover canon version of Disney's Frozen 1, in fact it's a modern AU.

: Gracias por comentar! yo moria por finalmente escribir esto, odiaba la idea de que Anna sugiera con Hans, pero ya sabes, la trama. Jack compensara su error con Anna mas adelante de una forma divertida. Tu tambien cuidate mucho :3

Cristina: Yo adoro escribir cosas sobre Elsa y Jack juntos, son perfectos. El amor de estos dos tendra que ser muy fuerte para sobrevivir a lo que viene, lamentablemente acabar con Hans no es nada sencillo. Por cierto, mi orden de personajes masculinos favorito es: Jack, Hipo, Eugene y Kristoff, los cuatro son unos papuchos, pero Jackson siempre sera mi fav por su increible personalidad :3 aunque Eugene siempre me hace reir y me da mucha pena su historia en Enredados :c