NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO

¡Hola a todos!Uff, disculpen la demora, quise subir este capítulo el fin de semana pero anduve muy ocupada y apenas conseguí el tiempo libre de editarlo. Pues continuamos en Varykino, exactamente en donde dejamos el capítulo anterior c:

GRACIAS a Valen Minene, Ranma84, MichelleAloy, ichigo Urahara Shihoin y Jeinesz06 por sus hermosos comentarios (respondidos por PM) ¡me animan muchísimo!

¡disfruten!


Capítulo 32

Reuniones

Oigan mi favorita

Cuando ella encuentra amor, al fin

En un gallardo príncipe

Pero ella lo descubre hasta que llega el final

—Así que esto es Varykino—dijo Anakin, mirando el lago a través de la ventana.

Estaba de pie al lado de Padmé, los dos agarrados de las manos, contemplando las magníficas vistas que ofrecían sus ventanas. Por un lado, los jardines que Jobal Naberrie construyó durante años serpenteaban en hermosas figuras de colores, y al otro lado, el sol se asomaba por el cielo matutino arrebatándole al lago preciosos resplandores y dándole a la isla unos tonos verdosos que completaban muy bien la imagen.

Anakin inhaló profundo, el aire olía a flores, a agua y a césped cubierto de rocío. Hace años que no olía algo tan magnífico ni veía paisajes tan pintorescos. Estando de pie frente a esa ventana, era muy sencillo entender parte de la personalidad de Padmé; esas aguas cristalinas y las aves sobre las flores multicolores suavizaron su corazón formando un alma noble y generosa.

Mirado de reojo a Padmé, se le ocurrió que no podía existir cosa más lógica en la galaxia: desde luego, una mujer tan hermosa como Padmé debió surgir de un lugar así de idílico.

Pero Padmé tenía sus propios pensamientos, por primera vez en su vida ella no se dejaba cautivar por el lago, sino que sus sentidos estaban puestos en Anakin… Anakin, le gustaba mucho ese nombre. Le iba perfectamente a ese rostro varonil, que observaba su entorno con una fascinación semejante a la de un niño.

En cierta forma, se veía tan alegre como un niño. Padmé insistió en que descansara más, pero Anakin quiso pararse para poder sentir mejor su cuerpo, una enorme sonrisa cubrió su rostro cuando pudo dar unos pasos hacia la ventana, con su cuerpo sano sosteniéndolo sin causarle dolor alguno. Al inhalar y exhalar, hacía pequeñas pausas, disfrutando la sensación del aire llenando sus pulmones, sin poder darlo por sentado nunca más.

Y Padmé sentía su corazón detenerse ante esa sonrisa tan auténtica, ya antes vio atisbos del hombre bajo la máscara de Vader, pero ahora que estaba frente a ella, libre en su totalidad, pensaba que no existía persona más apuesta, y más merecedora de este milagro.

—Te ves diferente—habló Padmé, acariciando la mejilla de Anakin.

—¿Sano?—dijo él con una sonrisa, contento por su caricia.

—Sí, pero… distinto—Padmé lo miró a los ojos, perfectamente azules, que además tenían algo nuevo—Te ves feliz.

—Estoy feliz—respondió Anakin, agarrando la mano de Padmé y llevándola a sus labios para besarle la palma—La Fuerza me dio otra oportunidad curándome de mis heridas, y si eso no fuera suficiente, estás aquí conmigo. No necesito nada más para estar feliz.

Padmé sonrió por sus palabras, sabiendo que eran sinceras, y un ligero sonrojo cubrió sus mejillas. Anakin se sintió complacido de causarle ese efecto.

—Sí, pero es algo distinto a eso—continuó Padmé, aún sonrojada—Te ves más relajado, como si te hubieran quitado un peso de encima.

—La verdad es que así me siento—Anakin exhaló profundo, contento de que Padmé lo conociera bien—Total y absolutamente renovado.

—Me alegra eso.

Padmé se acurrucó contra su pecho, y Anakin la abrazó por los hombros. El atisbo de una duda lo hizo contener sus palabras varios minutos, pero después se resignó. Padmé ahora sería su vida, y lo justo era que le abriera su corazón.

—No siento oscuridad—le confesó con un hilo de voz, sabiendo que ella comprendería—Por alguna razón, ya no la siento.

Ella se separó de él para verlo a los ojos, ¡claro, eso era! La oscura melancolía que nunca parecía abandonar del todo a Vader estaba ausente en los ojos brillantes de Anakin. Padmé acunó su rostro con ahínco y sus ojos se llenaron de lágrimas; esta reacción tan intensa hizo que Anakin se sintiera compungido.

—No sabes cuánto me alegra eso…

Padmé se alzó un poco para darle un beso en los labios, y luego apoyó su frente contra la de él, disfrutando la cercanía. Anakin se quedó quieto, asimilando esta inesperada muestra de cariño. Aunque Padmé le había confesado sus sentimientos, le tomaría mucho tiempo ser el receptor de sus afectos sin sentirse extraño.

—¿Padmé?

La pareja miró hacia la puerta cerrada, que estaba comenzando a abrirse, ante lo cual Padmé reaccionó de inmediato.

—¡Alto!—ordenó—Ya salgo…

—Oh, está bien—respondió Obi-Wan, cerrando la puerta de nuevo.

—¿Por qué hiciste eso?—preguntó Anakin, sujetando sus manos de nuevo.

—No quiero que te sientas incómodo con su presencia—respondió ella, mirándolo con preocupación—Hablaré con él, le diré que puede irse ahora y…

—Tranquila—le dijo él con una media sonrisa, notando que Padmé estaba muy tensa—¿Por qué de repente estás tan angustiada?

—Es solo que… no quiero que te enfades por Obi-Wan.

—Es muy considerado de tu padre Padmé, pero no estoy enfadado.

—¿Ah, no?

—No—lo cual era verdad—Tampoco estoy feliz, pero… lo entiendo.

—¿Enserio?

—Por lo que me has dicho, Kenobi te salvó de Palo, y te ayudó a traerme aquí—continuó Anakin con semblante serio—Y por eso le estoy agradecido.

Padmé frunció el ceño, procesando las palabras en su mente.

—¿Tú, agradecido con Kenobi?

—Lo sé, también a mí me sorprende—suspiró Anakin—Para serte sincero, no estoy muy seguro de qué siento con respecto a Obi-Wan, pero puedo decirte que no estoy enfadado. Meditaré sobre eso después.

—Sería bueno.

—Padmé, lamento interrumpir de nuevo—habló Obi-Wan a través de la puerta—Pero tu familia ha llegado.

Padmé palideció, había olvidado eso por completo. Anakin también se mostró sorprendido, mirando a Padmé y después hacia la puerta cerrada.

—¿Tu familia vino?

—Mi hermana supo que estábamos aquí—explicó en tono ausente—Y dijo que vendría, pero… oh, esto no está bien.

—¿Por qué no?

—Porque somos fugitivos, Ani.

Él asintió, era difícil tomar las cosas enserio cuando ella lo llamaba por su apodo, pero se esforzó en sonar convincente.

—Eso tiene sentido—le dijo—Padmé, ve y recibe a tu familia. Más tarde hablaremos de planes para salir de esta situación, pero por ahora, disfruta tu reunión con ellos.

—¿Crees que saldremos de esto?

—Estoy convencido de eso.

La abrazó con fuerza, besándole la frente. Padmé cerró los ojos un momento, sintiendo que su inquieta mente se desaceleraba. Era imposible seguir preocupada cuando Anakin la sujetaba de esa forma.

—Está bien—susurró con suavidad a Anakin, besándole la mejilla—Espérame aquí.

—Diviértete, ángel.

Ella le dedicó una última sonrisa, y salió por la puerta.

.

.

.

Jobal y Sola Naberrie amarraron la cuerda de su góndola con maestría en la plataforma de Varykino, y saltaron hacia los escalones con la práctica de toda una vida acudiendo a ese lugar. Miraron la hermosura de su casa de reposo, debatiéndose entre la calma que siempre les producía ese paisaje con la incertidumbre de cómo estaría Padmé ahí adentro.

Cuando subieron, vieron a Obi-Wan Kenobi de pie esperándolas, tenía los brazos cruzados y una expresión indescifrable.

—Kenobi—saludó Jobal, intentando mostrarse amable—¿Dónde está mi hija?

—Ella está…

—¡Mamá!

Atrás de él, saliendo de un corredor, vieron a Padmé emerger con expresión de sorpresa. Inmediatamente Jobal y Sola corrieron hacia ella para abrazarla, las tres uniéndose en un solo abrazo lleno de risas nerviosas y llanto por el alivio de saberla sana y salva.

—¡Oh, mi niña!—sollozó Jobal—¡Estás bien!

—Estuvimos tan angustiadas—continuó Sola—¿Ya te revisó un médico? ¿todo está bien? ¿cómo es que te metiste en todo esto?

—Es una historia muy larga—dijo Padmé, separándose de ellas y limpiándose las lágrimas del rostro—Y no…

—Padmé Naberrie, si me dices "no hay tiempo" juro que te tiraré del cabello como cuando éramos niñas—amenazó Sola, mirándola fijo a los ojos.

Padmé suspiró, sabiendo que su hermana lo haría, y comprendiendo más allá de eso que su familia estaba preocupada por ella.

—Está bien, vayamos a la cocina—respondió—No sé ustedes, pero quiero un poco de té…

—Vamos.

Jobal y Padmé caminaron hacia la cocina, pero Sola esperó un momento, notando que el Jedi estaba observando con inquietud la puerta de la recámara más cercana. "Una cosa a la vez" se dijo a sí misma, y se fue a la cocina.

.

.

.

Obi-Wan vio a Padmé entrar a la cocina con su madre y su hermana mayor, dándole vía libre a donde quería estar. Respirando profundamente para calmar su mente, y acudiendo a la Fuerza por serenidad, Obi-Wan caminó hacia el cuarto de Vader.

Se paró frente a la puerta, pero antes de que pudiera tocar, ésta se abrió despacio, movida por la Fuerza. Adentro, encontró a Vader de pie frente a una ventana, viendo hacia el lago.

—Sabía que vendrías—dijo Vader—Adelante.

Obi-Wan entró a la alcoba despacio, y cerró la puerta detrás de él. Miró de reojo un pequeño buró, y dejó sobre dicho mueble las prendas que llevaba en la mano.

—Te traje un cambio de ropa limpio—dijo con un tono de voz muy cuidado.

—Gracias.

—Los neceseres para el aseo están en el tocador—procedió a explicar con algo de nerviosismo—Que está detrás de esa puerta.

—Gracias, pero tú y yo sabemos que no viniste solo por eso Kenobi—Vader siguió viendo hacia la ventana—Dime lo que quieras decirme.

"¿Y qué quiero decirte?" pensó Obi-Wan por un momento, mirando las ropas en sus manos. El ex Jedi respiró profundo, liberando sus emociones a la Fuerza, y entonces decidió por dónde empezar su conversación.

—No siento oscuridad en ti—dijo al fin—No es algo que supiera que podía hacerse.

—Honestamente, yo tampoco.

—No existe un precedente para todo lo que ha ocurrido en los últimos años en la galaxia—continuó Kenobi, antes de perder su valor—Especialmente, para todo lo que te ha ocurrido. Tu conexión con la Fuerza es muy grande, ¿sabes cuál es tu nivel de midi-chlorians?

Anakin rio por lo bajo, con un tono que rozaba lo cínico. Sus ojos seguían puestos en el lago, usando la energía natural de Varykino para mantenerse en calma, para su sorpresa estaba siendo más sencillo de lo que pensaba.

—20,000—respondió con la boca seca, odiando el número.

Obi-Wan contuvo el aliento por un momento antes de volver a hablar.

—Ni siquiera el Maestro Yoda llegó a ese nivel—respondió con calma, sabiendo que otra elección de palabras sonaría ofensiva.

—Sidious insistió en que solo el Lado Oscuro podía controlar ese poder—continuó Anakin, cerrando los ojos por un momento—Ese maldito número condenó mi vida.

—Sidious… ¿era Palpatine?

—Sí.

"Condenar su vida" las palabras se repitieron en la mente de Obi-Wan, quien recordó una conversación que tuvo con Padmé antes, cuando ella le dijo que Vader nunca quiso ser un Sith.

—Los midi-chlorians solo indican el potencial, pero cada persona debe decidir cómo usarlo.

—¿Cómo tú?—espetó Anakin, alterado por los recuerdos.

—Los Jedi usábamos nuestras habilidades para ayudar a la República—respondió Obi-Wan indignado—Toda mi vida serví al Senado y a los indefensos.

—Los Jedi estaban tan consumidos en sus tradiciones que no pudieron detectar a un Sith en sus narices—replicó Anakin—Además, estás mintiendo.

—¿Cómo?

—Tú no decidiste consagrar tu vida a la Orden, ellos lo decidieron por ti.

Obi-Wan se cruzó de brazos, debatiéndose entre la indignación de esas palabras y la curiosidad hacia ese punto de vista.

—Leí esa ley, todos los niños con altos niveles de Midi-chlorians debían ser enviados al Templo—continuó Anakin—¿Cómo puedes decirme que eras libre de elegir, cuando te criaron desde bebé para que solo conocieran las usanzas Jedi?

—Tenía su razón de ser, así se evita la formación de lazos que pueden ser peligrosos—explicó Obi-Wan—Además, todos los miembros son libres de dejar la Orden cuando quieran.

—Claro, abandonar la única vida que conocen, para conocer aquello que se supone deben proteger—dijo con más cinismo—Y también sé muy bien de esa norma del apego prohibido y más patrañas. Si me preguntas, ese afán de los Jedi por alejarse de sus emociones más humanas fue lo que les cegó tanto.

—No lo pregunte.

Obi-Wan estaba molesto por las acusaciones de Vader, pero su misma reacción evidenciaba que Vader tenía algo de razón. En sus diez años aislado en Naboo, los defectos de la Orden fueron mucho más claros en sus recuerdos, pero era chocante que una persona ajena a la Orden consiguiera mencionarlos con tanta elocuencia. Eso hizo que Obi-Wan volviera a cuestionarse, ¿qué tanto se había desviado la Orden Jedi, para que sus errores fueran tan obvios desde otra perspectiva?

Lo cual lo llevaba al siguiente punto…

—Pero no fue eso lo que vine a decirte—continuó Obi-Wan—La verdad, es que vine a pedirte una disculpa.

—¿Disculpa?

Anakin pronunció la palabra con asombro, sabiendo gracias a la Fuerza que los sentimientos de Obi-Wan eran verdaderos.

—Así es—dijo Obi-Wan—Padmé me ayudó a comprender mis errores, ahora veo que te prejuzgué terriblemente ese día en Mustafar hace diez años, y que mis decisiones te condenaron. Lo lamento.

—No lo creo—mintió Anakin, quien no conseguía conciliar esa disculpa sincera.

—Sabes por la Fuerza que mis sentimientos son verdaderos.

—Y aún así, de no ser por Padmé seguirías pensando que no soy nada más que un desalmado Sith—siseó Anakin con toda la rabia contenida de diez años odiando al mismo hombre—Sidious tenía razón, la hipocresía es inherente a los Jedi.

Obi-Wan se quedó pasmado por un momento, pero recuperó la voz pronto.

—¿Hipocresía dices?—dijo con enfado contenido—No hay nada de hipócrita en admitir los errores de uno. Fui arrogante, presumido y pretencioso, te juzgué sin conocerte y lo hice hasta que Padmé me echó en cara mis errores. De poder volver a Mustafar yo…

—Pero no se puede, ¡no puedes cambiar tu pasado! Y no puedes devolverme los diez años de sufrimiento que tus errores me causaron.

—Es cierto, y por eso te pido disculpas.

—¿Y crees que con eso se solucionarán las cosas?

—Desde luego que no, ¡no soy tan ingenuo!—continuó Kenobi—Pero espero que mis acciones hablen más que mis palabras.

—¿Y ahora de qué hablas?

—Hablo de que haré lo que debí hacer hace diez años: protegerte.

Anakin bufó, apretando ambas manos en puños.

—¿Tú? ¿Protegerme? ¿Y cómo harías eso?

—Protegiéndote de ti mismo.

Obi-Wan esperó en caso de que Anakin quisiera mencionar algo más, pero como no lo hizo, retomó su argumento.

—Has vivido tu existencia a merced del Sith, y aunque has renunciado a la oscuridad, eso no significa que tus pecados hayan desaparecido. Para la galaxia, seguirás siendo la imagen misma del villano. Pero yo te defenderé, en todo lo que pueda, como debí hacerlo hace años.

—Deliras, Kenobi.

—No, y te conviene comenzar a aceptar esta ayuda—continuó él—Porque Padmé también la necesitará.

—No metas a Padmé en esto—dijo entre dientes.

—Oh, ella está muy metida en esto. Es la razón misma de que estés aquí.

Aunque tenía razón, eso no significaba que Anakin estuviera cómodo con esa idea. Obi-Wan sintió el conflicto en las emociones de Vader, y se dio cuenta de que Padmé tenía razón: realmente este hombre frente a él era digno de su lealtad.

—Y para demostrarte que hablo enserio, ya he pensado en algunos planes para llegar a Coruscant en una pieza—sentenció Kenobi, esbozando una media sonrisa cuando notó la tensión de Vader.

—¿Y por qué iría a Coruscant?

—Porque solo así conseguirás detener la amenaza de los clones en Naboo—explicó el ex Jedi—Mientras ese asunto no se resuelva, ni Padmé ni su familia estarán a salvo.

—Podría simplemente llevarme a Padmé a otro lugar en el Borde Exterior, lejos de cualquier pelotón clon.

—Tú y yo sabemos que Padmé no aceptará eso.

Frunciendo el entrecejo, Anakin inhaló profundamente. Claro que Padmé no haría eso, antes bien ella tomaría un bláster y pelearía contra el Destroyer III en su totalidad si con eso ella defendía a su gente.

Una tenue sonrisa apareció en sus labios, sí, esa era su Padmé.

—No confío en ti, Kenobi—confesó Anakin con voz baja.

—Y no te pido que lo hagas—respondió el ex Jedi—Solo te pido que aceptes mi ayuda, permíteme redimir en lo que pueda mis errores.

—¿Y si no quiero hacerlo?

—Entonces haría lo mismo, pero a distancia.

—Eres terco.

—Parece que compartimos esa cualidad.

—¿Un ex Sith y un ex Jedi compartiendo una cualidad?—dijo con mofa—Nuestros Maestros se retorcerían en sus tumbas.

Una sensación de melancolía se adueño de Kenobi cuando pensó en Qui-Gong Jinn, muy opuesta al enfado que sentía Anakin siempre que recordaba a Palpatine. Finalmente, Anakin miró a Obi-Wan de frente, el ex Jedi contuvo el aliento cuando vio el rostro perfectamente regenerado de Vader, impresionado por el milagro que la Fuerza había concretado en tan poco tiempo.

—Empieza a contarme tu plan, Kenobi—ordenó Anakin.

Obi-Wan asintió, entendiendo por fin que estaba frente a una persona muy diferente.

.

.

.

Jobal vertió el agua caliente en tres tazas distintas, dejando que los sobres con el concentrado del té liberaran de a poco su sabor. Las tres mujeres estaban sentadas en la mesita, guardando un muy incómodo silencio hasta que Padmé se dignó a hablar.

—Bueno, todo empezó cuando Pooja y yo encontramos esa casona abandonada—procedió a explicar Padmé, sintiendo las penetrantes miradas de su madre y hermana—Pooja se coló en una de las naves del pequeño hangar y cuando entré a sacarla nos detectó el sensor, activando el piloto automático. Como no conocía los códigos, no pude acceder a la computadora, y Pooja y yo terminados atrapadas en la nave.

—¿A dónde las llevó?—preguntó Sola, queriendo información concisa.

—A un destructor estelar llamado Executor—explicó Padmé—Era un acorazado enorme, carente de tripulación, solo tenía droides de combate.

—¿Era la nave del Sith?

—Aprendiz de Sith—corrigió prontamente—Hice un acuerdo con él: dejaría que Pooja volviera a Naboo, pero a cambio yo me quedaría en el Executor.

—Así que te chantajeó.

—No en realidad. Yo fui la que me ofrecí a quedarme ahí.

Y no era mentira, Padmé sabía que eso era un tecnicismo, porque estaba ofreciendo su cautiverio a cambio de la vida de su sobrina, pero a estas alturas consideró que su familia no necesitaba conocer todos los detalles.

—Padmé…

—Tomé la decisión que creí mejor en su momento—las interrumpió abruptamente—Aún así, los primeros días fueron muy difíciles y…

—¡Oh, cielos! ¡Pero qué malos modales!—dijo C-3PO, entrando a la cocina con R2 atrás de él—¡Negarnos deliberadamente el conocimiento de que habían llegado visitas!

—¿Qué es eso?—cuestionó Jobal, llevándose una mano a la boca.

—Me llamo C-3PO, señorita, relaciones ciber-humanas, y este es mi compañero R2-D2.

El astro-droide saludó en binario, pero solo Padmé le entendió. Ella sonrió a los dos droides, recordando muy claramente cuando los conoció meses atrás.

—3PO, ¿puedes traernos unos bocadillos por favor?—preguntó Padmé, sabiendo que el droide quería ser útil.

—Con mucho gusto, señorita Padmé.

—Pero… ¿de dónde salió ese droide?—preguntó Sola, mirando a Padmé con el ceño fruncido.

—Ambos droides son de Anakin.

—¿Quién es Anakin?

Tanto Jobal como Sola notaron la manera en que los gestos de Padmé se suavizaron, sus ojos iluminándose cuando volvió a hablar.

—Ese es su verdadero nombre—respondió con una sonrisa suave—Su Maestro lo llamó Darth Vader, pero su nombre es Anakin Skywalker—dijo, odiando tener que usar ese nombre aunque fuera solo para dar una explicación.

Jobal palideció, y Sola se llevó ambas manos al rostro conteniendo sus sentimientos.

—Padmé… ¿te volviste amiga del Sith?—preguntó, intuyendo de antemano la respuesta.

—No—respondió con solemnidad—La verdad es que nos enamoramos.

—¡Oh!—Jobal se llevó ambas manos al rostro, con sus ojos cristalizándose por lágrimas no derramadas—Pero, hija, ¡no puedes hablar enserio! Ese Sith debió usar un truco mental contigo y…

—Mamá…

—… y por eso dices esas tonterías, ¡pero no es verdad! Llevas tanto tiempo aislada que has olvidado lo que es sentirse acompañada y por eso…

—Mamá…

—… ¿es que no recuerdas al bueno de Palo? Esos hombres son los que…

—¡Mamá!—gritó Padmé, haciendo lo mejor posible por contener sus siguientes palabras—Jamás vuelvas a mencionar a Palo frente a mí, ¿entendiste?

Jobal miró a su hija sorprendida por su reacción, pero a su lado, Sola Naberrie no parecía especialmente choqueada. Al contrario, Sola hacía lo mejor por digerir una situación que se veía venir desde hace tiempo, más concretamente, desde que vio los videos de seguridad del Destroyer III, y comprobó que Padmé estaba siguiendo al Sith.

—¿Por qué no?—continuó Jobal—Palo ha estado tan preocupado por ti, estaba ayudando a tu padre a…

—Palo me amenazó, mamá—dijo Padmé con voz contenida—Intentó matarme, pero Anakin recibió el disparo por mí. Mientras él moría en mis brazos, Palo me chantajeó, dijo que lo ayudaría solo si me casaba con él.

—Pero…

—Dime por favor que rechazaste esa oferta—respondió Sola al fin, enfurecida por el atrevimiento de Palo—Dime que no estás casada o comprometida con ese cretino.

—No.

—Bien, ¿y qué fue de ese bastardo?

—Obi-Wan le mató.

"¡Vaya! Hizo cosas bien" pensó Sola con sarcasmo. Jobal Naberrie tenía los labios fruncidos, conmocionada por lo que estaba escuchando. Sí, Palo Andalerrie siempre tuvo sus defectos, pero ¿enserio cayó tan bajo en pocos meses?

—Y Vader, digo Anakin… ¿sobrevivió?—preguntó Sola.

—Sí.

Sola y Jobal se miraron de reojo, aunque una estaba sobrellevando las noticias mejor que la otra, seguía siendo algo duro de procesar.

—Padmé, cuando desapareciste movimos cielo, mar y tierra para encontrarte—explicó Sola—Papá se fue con los clones a un destructor estelar y consiguió mandarme unas grabaciones de manera clandestina en donde aparecías tú al lado de una persona con traje negro defendiéndose de los clones. Kenobi dijo que esa persona era Vader, y nos explicó lo peligrosos que eran los Sith.

—¿Cómo obtuvieron esas grabaciones?—preguntó Padmé, sorprendida de que su hermana supiera de su intento de escape.

—Papá las interceptó de un clon que intentó alterarlas, un capitán creo… aparentemente, tú y Vader, digo Anakin, irrumpieron en el mismo destructor estelar en el que estaba papá.

"¡Qué pequeña es la galaxia!" pensó Padmé, bebiendo un sorbo de su té. Estaba casi frío, pues llevaban tanto tiempo hablando que olvidaron por completo sus bebidas.

—Esa ocasión fue cuando colapsé—explicó Padmé, decidiendo otra vez dosificar los detalles—Intenté escapar, pero los clones interceptaron la nave en la que iba. Anakin fue detrás de mí para salvarme, y fue herido en el combate. Ese fue el momento en que comenzamos a acercarnos.

—Entonces no fue amor a primera vista—dijo Sola con sarcasmo, intentando que Padmé hablara más.

—Claro que no—Padmé mofó, sin apenas creer sus propios recuerdos por lo diferente que fue su relación con Anakin antes—Al principio no nos soportábamos. Discutíamos todo el tiempo, lo retaba y él me castigaba quitándome privilegios en la nave. Pero conforme lo fui conociendo… me di cuenta que era más de lo que aparentaba.

—Señorita Padmé—interrumpió 3PO, llevando una charola con bocadillos dulces y salados—Aquí les dejo una aceptable selección de aperitivos, ¿desea algo más?

—No, gracias 3PO.

—Si desea cualquier otra cosa, R2 y yo estaremos feliz de ayudarla.

—Está bien, gracias.

—Es demasiado servil—dijo Jobal, viendo al droide de protocolo alejarse—¿Cómo conseguiste eso?

—3PO es así desde que lo conozco—explicó Padmé—Anakin puso a 3PO y R2 a mi disposición en mi primer día en el Executor.

Jobal alzó las cejas, sin creerse por completo ese gesto de amabilidad.

—Padmé, dime que no te enamoraste de ese hombre solo porque te dio un par de droides—espetó Jobal.

Sola rodeó los ojos exasperada, respondiendo aún antes que su hermana.

—Por favor mamá, ¡es Padmé!—dijo—Ha huido de los hombres desde que tiene quince años. Si está enamorada de este tal Anakin, algo debe tener el muchacho.

Jobal suspiró con desdén, pero Padmé miró a su hermana sorprendida por sus palabras. Nunca se esperó que Sola pudiera ser tan comprensiva con ella, confiando en su juicio aún más que su propia madre.

Pero es que Sola tenía todas las razones para confiar en ella. Desde que ambas eran unas muchachitas, Sola notó que Padmé se fue aislando de los jóvenes para enfocarse en sus estudios. A diferencia de su madre, que vio eso con desdén, o de su padre, que lo vio con orgullo, Sola notó la incomodidad que Padmé sentía cuando la menospreciaban sus viejos amigos de la escuela, escondiendo esos sentimientos en sus estudios. No era que Padmé no hubiera querido antes casarse o tener su familia (como su madre insistía en decir) sino que no conoció a nadie capaz de estar a su altera, de ver su ambición y sus sueños y desear impulsarla en vez de usarla, como Palo siempre pretendió.

Sola sabía que su hermana era inteligente, pero ahora por primera vez estaba viéndola enamorada, con ojos llenos de ilusión y una sonrisa que no le cabía en el rostro, y estaba feliz por eso. Al fin conoció a una persona capaz de sacarla de su caparazón, y eso la dejó pensando, ¿cómo era el dichoso Anakin? porque para cautivar a Padmé Naberrie, el hombre debía tener lo suyo. Al juicio de Sola, Anakin estaba lejos aún de ganarse su bendición, pero al menos le daba el beneficio de la duda.

—Anakin nunca quiso ayudar a Palpatine—explicó ella, decidiendo que el pasado de Ani era solo de él—Fue engañado y maltratado, de maneras que no me corresponde a mí decir, Obi-Wan lo prejuzgó y por eso ambos se batieron en duelo. Anakin fue terriblemente herido, y se aisló en el Executor para intentar recuperarse.

—Eso tiene sentido.

—Los clones también lo buscan, por eso no quería que yo dejara el Executor. Sabía que los clones me interceptarían y me usarían para encontrarlo.

—Pero si dejó ir a mi hija—espetó Sola.

—Supongo que por eso borró su memoria—continuó Padmé—La verdad, hasta yo estoy sorprendida del nivel de investigación que han hecho los clones.

—Han sido un verdadero dolor de cabeza—suspiró Jobal con dramatismo—Casi tiene sitiado a Naboo.

—¿Cómo?—Padmé miró con horror a Jobal, y Sola maldijo por lo bajo.

"Oh, mamá, ¡no hables ya!" pensó Sola.

—Desde que desapareciste, los clones han acusado a Naboo de conspiración—explicó Sola—Y otras cosas. La reina Kamila no supo gestionar nada la crisis y por eso Apaillana regresó al trono, pero tampoco está tan bien.

Padmé sintió un terrible peso de culpa al pensar que, de no ser por ella, Naboo no estaría en peligro.

—Y ahora somos fugitivos—dijo Padmé con pesar—Oh por la Diosa… ¿enserio Naboo podría pagar por esto?

—No tienes que pensar en todo Naboo—replicó Joba—Con tu padre tienes suficiente para preocuparte.

—¡Mamá!—dijo Sola, mirando a Jobal incrédula.

—¡Es la verdad!

—¿Papá está mal?—preguntó Padmé con aprehensión—¡Lo vi hace solo un par de días! Estaba con el capitán Typho, él…

—Está atrapado en el Destroyer III—explicó Sola, antes de que su madre pudiera agregarle más dramatismo al asunto—Los clones los tienen ahí cautivos para asegurarse de que la reina Apaillana los ayude a capturar a Vader… digo, Anakin.

—Oh, no…

Padmé dejó caer su rostro sobre sus manos, ¿es que jamás iban a tener paz?

—Ustedes no deberían estar aquí—musitó Padmé con un hilo de voz, odiando poner en peligro a su familia.

—Padmé, a estas alturas deberías saber que jamás te dejaremos sola—respondió Jobal, mirando a su hija con afecto.

—Pero…

—Mamá tiene razón—interrumpió Sola, finalmente de acuerdo con un comentario de su madre—Estamos contigo, siempre.

—Gracias—sollozó Padmé, conteniendo sus lágrimas.

Aún tenían muchísimas cosas más de las cuales hablar, pero por un momento, el amor fue lo único que las tres mujeres pudieron sentir, quienes se abrazaron con fuerza ignorando por un momento los problemas a los que debían enfrentarse más allá de esa casa de retiro.

—Debe de haber una forma de que papá y Naboo vuelva a estar a salvo—murmuró Padmé, cuando rompieron el abrazo—Te prometo mamá, Sola, que la encontraré, yo…

Pero Padmé notó que ni su madre ni su hermana estaban viéndola ya, al contrario, sus miradas estaban bien puestas en la entrada de la cocina. Al voltear, notó porqué ambas estaban tan concentradas: ahí, en el umbral, estaba Anakin, parado al lado de Obi-Wan Kenobi.


Canción del capítulo: "La Bella" (o "Qué Lugar") de la película La Bella y la Bestia en su versión Español Latino.

1.-Intenté hacer lo más llevadera posible la tan esperada conversación entre Anakin y Obi-Wan, dejando en claro que aún hay fricción entre ellos (y mucha) pero al menos, están notando que van hacia el mismo camino y que se necesitarán mutuamente. Espero que haya quedado bien.

2.-Igualmente importante era la conversación de Padmé con su madre y hermana, pues es la culminación de los sentimientos de Padmé al tener que defenderlos frente a su familia. Como ya lo había demostrado en varios capítulos anteriores, Sola es muy astuta y entendió rápido a su hermanita.

3.-Pensé en poner algo de Ruwee, pero asumí que sería muy repetitivo... el hombre sigue atrapado en el destroyer III después de todo.

El próximo capítulo contará el plan de Anakin y Obi-Wan, y veremos parte del mismo. Ya casi llegamos al final ahora si. Muchísimas gracias a todos por leer, su apoyo me llena de motivación ¡saludos y abrazos a todos!