Advertencia: este capítulo tiene contenido sugerente sexual leve. Señalo esto porque uno nunca sabe quién está leyendo.


PDV de Elsa

Mi cabeza se apoyaba en la suavidad de mi almohada tendida sobre la bolsa de dormir en el suelo de la habitación de Merida.

–Solo recuerda que si eres la primera en dormirte serás a la que le jugaremos una broma– escuché la voz de la mismísima pelirroja advertirme.

–Lo sé– respondí –Es solo que ha sido una larga semana– froté mi cuello masajeándolo circularmente tratando de que la tensión sobre este desapareciera.

–Si, por eso decidimos reunirnos hoy, de esta manera podremos descansar de la escuela y de los chicos– dijo Anna echando sus brazos tras su cabeza de forma despreocupada.

–Me pregunto que estarán haciendo ahora mismo– Rapunzel se formuló esa duda.

–De seguro están jugando videojuegos y comiendo comida chatarra– respondió Astrid.

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PDV de Jack

–No puedo creer que digas que El diario de una pasión sea mejor que Titanic– miré a Eugene molesto mientras terminaba de aplicarse su mascarilla facial, el resto de nosotros ya las tenía puestas desde hace un rato.

–Ódiame si quieres, pero creo que Titanic está sobrevalorada, ¿una película de tres horas sobre un barco hundiéndose con una trama romántica?, aburrido–

–Titanic fue una película que marcó un antes y un después en la historia del cine, es un clásico, no puedes compararla con una película de presupuesto barato–

–Ryan Gosling no es presupuesto barato–me señaló como su hubiera tocado una fibra sensible –Además, todos saben que esa película solo la vieron por Leonardo DiCaprio–

Jadeé ofendido –Retráctate–

–Chicos, chicos– Kristoff entró en la discusión –Yo creo que esas dos películas se quedan cortas en comparación con Moulin Rouge–

–¡De ninguna manera!– Eugene y yo protestamos al mismo tiempo.

–Okey, suficiente– Hipo intervino –Solo hay una manera de resolver esto, ¡maratón de películas románticas!–

Los demás asentimos con emoción estando de acuerdos con la idea.

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–¿Si veremos el Silencio de los inocentes?, ¿Verdad?– preguntó Rapunzel antes de encender el televisor.

–Pero todavía es muy temprano para ver películas de terror– protestó Merida –Y la pizza aun no llega–

–Está bien– Rapunzel rodó los ojos –¿Están emocionadas por el baile de graduación?– preguntó buscando un tema de conversación.

–No puedo creer que será pronto– Astrid dijo con nostalgia.

–Solo tres meses– le dije con el mismo sentimiento.

–Mejor hablemos de otra cosa– Anna sugirió al ver que todas comenzábamos a decaer en el ánimo –¿Qué harán en San Valentín?–

La miramos con desconfianza respecto al tema que había elegido –¿Segura que quieres hablar sobre San Valentín?– preguntó Merida.

Anna gruñó –Estoy bien, bueno, mejor que antes–

–Es bueno escuchar eso, Anna– le sonreí.

–Bueno, por nuestra parte Hipo y yo solo iremos a cenar, aún no he comprado su regalo– Astrid dijo con preocupación.

–Eugene y yo también prepararemos una cena romántica, pero en su casa– dijo con cierto tono malicioso.

–No me digas– Merida la miró con repulsión –Típico de ustedes–

–¿Qué hay de ti y de Jack?– preguntó Anna –¿Tienen algo planeado?–

–Falta tiempo para eso, así que no, no hemos hablado sobre eso– respondí con timidez sintiéndome como un bicho raro porque todas parecían haber planeado con anticipación lo que harían con sus parejas.

–Podrían organizar otro de esos picnics románticos en tu habitación y esta vez sin miedo a que mis padres los atrapen, ellos saldrán– Rapunzel sugirió.

–Y yo y Merida pasaremos la noche aquí viendo películas de desamor– Anna me miró con la misma sonrisa pícara que el resto de las presentes.

–No sería mala idea ver películas ese día– pensé en voz alta.

–Es su primer San Valentín juntos, tiene que ser romántico– me regañó Astrid.

–Bueno, Netfix and chill, tampoco esta tan mal– Rapunzel rio.

–Creo que esta conversación está tomando un curso equivocado– me erguí con la cabeza en alto y lo más digna posible.

Las chicas se rieron –Oh, vamos, Elsa, somos amigas– Rapunzel me miró retadoramente –No es como que no nos diéramos cuenta sobre la forma en la que ustedes dos se ven–

–Disculpa– abrí mis ojos con pavor.

–Ustedes se mueren el uno por el otro– Astrid rio.

–Nuestra relación se basa en amor y respeto– estaba comenzando a impacientarme.

–Por supuesto, nadie dice lo contrario, pero no tiene de malo pensar de forma traviesa de vez en cuando– Anna me dio un golpe en el hombro juguetonamente.

–Y Jack se ira por todo un año– me recordó, para mi pesar, Rapunzel.

Me encogí de hombros –¿Eso que tiene que ver?–

–¿No quieres darle al menos un recuerdo a Jack para cuando se encuentre solito rodeado de pingüinos en la Patagonia anhelando tu calor?– Merida se bufó abrazándose a sí misma y levantando los labios imitando pequeños besos.

–Ugh– gemí con fastidio –No puedo creer que estemos hablando de esto–

–¿Nunca lo has visto de esa manera?– preguntó Anna.

–Claro que no– respondí a secas, pero sabía que mi rostro se había puesto rojo al recordar el día que esperé a Jack después de una práctica. La manera en la que él se quitaba el casco para sacudir su cabello perfectamente despeinado y la forma en la que su cuerpo se movía, casi pareciendo que estuvieran en cámara lenta, ocasionaba que mi sonrisa se volviera boba y torpe. Recordaba haber pensado en sus labios y lo mucho que deseaba besarlos.

–Se sonrojó, miente– Merida me señaló.

–¿Nunca ha pasado nada entre ustedes dos?– Rapunzel me miró analizando mis expresiones faciales en busca de la más mínima señal de mentira.

–N-no, por supuesto que no– tartamudeé

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Flashback narrado en tercera persona

Jack y Elsa se encontraban refugiados en el calor que les ofrecía la acogedora recamara de Jack, la casa se encontraba sola en ese momento, solo eran ellos dos disfrutando de una apacible tarde realizando una actividad juntos.

Ella estaba feliz de que él finalmente él se había animado a realizar su actividad favorita, disfrutar de un buen libro. Sus ojos se giraron para ver con cariño a su amado chico que, por el momento, se encontraba enfocado en las palabras de la conocida obra, El señor de las moscas, sonrió al ver lo adorable que se veían sus mechones blanquecinos cubriendo su frente.

La relación entre ambos iba viento en popa, ambos se querían con locura y su relación había alcanzado el máximo status en la pirámide social de la escuela, cualquiera que estudiara en Burgess High School sabía quiénes eran ellos dos y los superficiales datos sobre su relación. Eran esa clase de relaciones que uno pensaría que estaban destinadas a durar toda la eternidad, ya que se basaba en el amor, la comunicación, el respeto y el entendimiento; ambos, a pesar de ser tan diferentes, se complementaban a la perfección; por ello todo el mundo quería estar cerca de ellos, porque estarlo era respirar el amor en su más puro estado.

Elsa volvió se alejar su atención de Matar a un ruiseñor al notar que Jack finalmente se había quebrado, su rostro se fruncía en un largo y pesado bostezo.

No, ella no podía permitirlo.

Hacer bostezar a Jack era uno de los crímenes más atroces que cualquiera pudiera cometer, ya que era muy complicado de lograr. Jack no era una persona inculta, a decir verdad, el solía consumir literatura, no tan a menudo como ella; pero cuando lo hacía, se otorgaba a si mismo pequeños descensos ya que no podía mantenerse en la misma actividad por mucho tiempo, por eso se le dificultaban algunas cuestiones académicas, las que requerían largos periodos de tiempo y de concentración.

Elsa cerró su libro y lo dejó sobre su regazo y se inclinó para retirar, con delicadeza, el libro de las manos de Jack.

–Creo que ha sido suficiente por hoy– le dijo ella con un tono sereno.

–Perdóname, realmente me interesaba… es solo que–

Ella besó su mejilla –Lo comprendo–

De todas formas, leer no era la mejor actividad para hacer en pareja, estaba complacida de al menos haberlo intentado con él.

–Podemos hacer otra cosa– ella le dijo con tono juguetón dejando ambos libros sobre la mesita de noche y acorrucándose en el hueco de su brazo.

–Acomódate, acorrúcate– él le recordó la célebre frase de la madre de Elsa, la cual había aprendido de Anna una vez.

–Exacto– ella lo abrazó inhalando su colonia.

–Hey, ¿Qué te parece si pongo algo de música?– sugirió.

–Estaría bien– ella sonrió ante la propuesta.

–Bien, deja y busco algo– él la estrujó aún más contra él, sin querer soltarla, antes de tener que ponerse de pie para alcanzar su laptop en su escritorio –Esta me encanta– le dijo él desde el otro lado de la habitación.

Elsa reconoció la canción en cuanto los primeros segundos comenzaron, Fooled Around and Fell in Love-Elvin Bishop, ella también adoraba esa canción.

En cuanto las letras comenzaron Jack se giró y empezó a hacer su camino de regreso a la cama con un baile gracioso, adorable y algo sensual. Le extendió su mano para invitarla a bailar y ella, sin pensarlo mucho, la tomó. Ambos giraron por la habitación hasta que él la levanto al estilo novia haciéndola girar en medio de risas por parte de ella; cuando sus pies tocaron el suelo ella hizo un ocho adelante para después dejarse caer hacia atrás, él la atrapo con agilidad, ella solo movió su torso, formando una media luna, de derecha a izquierda y terminando de nuevo cerca del rostro de él; él palideció ante lo seductora que era su mirada en ese momento. Ambos siguieron girando con lentitud al ritmo de la música hasta que no lo resistieron más y sus bocas se unieron en un beso hambriento. Debido a lo embriagador del momento, Elsa tropezó hacia atrás ocasionando que ambos cayeran sin poder evitarlo, afortunadamente, la cama de Jack suavizo el golpe, los dos rieron y retomaron lo que habían estado haciendo, solo que esta vez el cuerpo de él se encontraba sobre el de ella y ambos podían sentir el latido de sus corazones en su pecho latiendo como locos. El beso se duró todo un solo de guitarra y se intensificaba cada vez más con las caricias de ambos, ella acariciando su pecho y cuello y él su espalda, ambos respetando los limites, pero dejándose llevar por sus instintos. Cuando el solo terminó y las letras volvieron ambos se separaron ante la falta de aire, se miraron con una sonrisa de oreja a oreja, jadeando por la privación momentánea de oxígeno y con su mejilla ardían en un rojo cereza. La sonrisa de Jack se borró y se convirtió en seriedad y deseo, una mirada que la hizo sentir privilegiada a Elsa, ya que sabía que esa mirada era solo para ella y que nadie más la había visto.

–Jack– ella murmuró en voz baja con el mismo brillo de deseo en sus ojos.

Él se inclinó para volver a besarla y ella con gusto recibió sus labios en los de ella.

–¡Jack, estamos en casa!– ambos se separaron de un brinco al momento que escucharon la voz de la madre de Jack y unos pasos en el pasillo.

La puerta se abrió de golpe y la mujer miró con confusión a la joven pareja que se encontraba separada por tres metros de distancia. Ambos parecían haber visto un fantasma.

Jack extendió su mano hacia su computadora y apagó la música para permitir a su madre hablar.

–Elsa, cariño, ¿te quedaras a cenar?– preguntó la mujer recargándose en el marco de la puerta.

Ella con el rostro enrojecido asintió –Gracias, me gustaría mucho–

–¿Todo bien, Jack?– le preguntó la mujer castaña mirando a su hijo con malicia.

El pobre chico ni siquiera podía hablar, solo asintió.

La mujer rio y decidió no torturarlos más así que solo cerró la puerta tras de ella haciéndose una nota mental.

No entrar de nuevo a la habitación de Jack sin antes llamar a la puerta.


Nota del autor: El próximo capítulo me da miedo, tal vez lo divida en dos partes y me gustaría aclarar de una vez que tendrá contenido serio y sensible, pero es necesario para continuar con la trama.