Nota del autor: okey, okey, se que había dicho que este próximo capitulo los haría llorar, pero… esta súper largo! Lo dividiré a la mitad o incluso en tres partes, no lo sé, aun no lo termino; llevo 12 páginas y apenas voy un poco más delante de la mitad. Así que siéntanse libres de leer y disfrutar la felicidad mientras dure. Realmente me costó escribir este capítulo porque tuve que aprender sobre que iba el hockey y ver varios videos para hacer un escrito más o menos creíble. Soy un asco en los deportes así que creo que merezco algo de crédito por al menos intentar entenderlo.
P.D.: Este capitulo no se inspiro en lo mas minimo en Highschool musical 3… e.e
PDV de Jack
Yo y el resto de los chicos que se encontraba en la banca esperando su llamado brincamos al ver como Skipper logró que el puck entrara en la portería. Finalmente habíamos logrado obtener un punto, aunque aún íbamos en desventaja, 1-2 en el segundo periodo del partido.
–¡Lo hicimos! – Hipo me sacudió por los hombros.
–Te lo dije– volví a tomar asiento mientras apretaba y relajaba mis dedos contra la palma de mi mano tratando de mantenerlos en movimiento constante –Pronto acabará el segundo periodo, creo que el entrenador hará el cambio antes de eso, ¿estás listo?– le pregunté a mi amigo de ojos verdes.
–Por supuesto– me sonrió –¿Y tú?–
–Ansioso– respondí.
–¡Frost, Abadejo!– Norte nos gritó ordenándonos que entráramos a la pista para relevar a Skipper, quien era delantero central, y a Cabo, ala izquierda. Kristoff y Eugene eran defensas, Rico tenia el puesto de ala derecha y Guy jugaba en la posición de portero.
–¿Jack, estas seguro de que fue buena idea invitar a Elsa?– preguntó con cierto miedo.
–Hipo, es nuestro último partido, la final– lo miré con recelo –Ella quería apoyarme–
–Sí, pero… creo que verte en la pista la pone un poco nerviosa– señaló las primeras filas de las gradas donde pude localizar con rapidez a nuestras amigas animándonos, Elsa estaba entre Tooth y Astrid.
–¡Si alguno de ustedes se atreve a tocar un solo cabello de él los mataré!– Elsa gritó de forma intimidante al equipo contrario.
Hipo me miró diciéndome "Te lo dije" con la mirada.
–Wow… incluso enojada es adorable– la saludé levemente antes de entrar a tomar mi posición como defensa central.
–¡Jack, concéntrate!– la voz furiosa de Norte me trajo de nuevo a la realidad,
Sacudí mi cabeza y miré el marcador, solo unos minutos para terminar el segundo periodo, íbamos atrás, tenía que estar concentrado para poder al menos empatarlos.
No había tiempo de pensar en esos hermosos ojos azules y esos suaves labios pintados de carmesí que seguro me recibirían una vez terminado este partido y sin importar el resultado.
El puck voló de un lado a otro y yo también, le hice un pase a Hipo y luego este a Kristoff y Kristoff a Rico; este ultimó realizó un intento de tiró el cual fue interceptado por Blu, el ala derecha del equipo Sky. Nosotros, el equipo Disworks, nos debatíamos a muerte por tratar de obtener de nuevo el control de ese pequeño y pesado disco negro. Una vez logré recuperar el disco y tratar de tirar, fui zancadilleado por Manny, el defensa del equipo contrario. Terminé volando y con mi cuerpo derrapando en el hielo unos cuantos metros.
–¡Jack!– escuché levemente la voz de Elsa entre los miles de abucheos y quejidos por parte de los espectadores de la Burgess Highschool.
El árbitro definitivamente mando a Manny al banquillo con una penalización, por lo que el equipo contrario tendría que conformarse con jugar con solo cinco jugadores en la pista. Esta era nuestra oportunidad.
El puck de nuevo se deslizó por el hielo de un lado a otro, siendo dominado por nosotros, estábamos tan cerca, cuando de repente Diego, el delantero central logró quitarnos el disco en los últimos segundos, impidiendo que pudiéramos anotar. Así fue como concluyó el segundo periodo.
Sintiéndome un profundamente desanimado por el resultado de este periodo me dirigí, junto al resto de los que nos encontrábamos en la pista, a donde nos esperaban los demás integrantes. Con las pocas esperanzas restantes siendo pisoteadas por nuestras cuchillas, nos encamínanos a los vestidores para un pequeño descanso de 15 minutos.
Me quité el cascó y lo dejé caer al suelo con ira.
–Jack, tranquilo, vas a preocupar a los demás– me murmuró Kristoff –Que el capitán pierda las esperanzas no es muy alentador que digamos– se rio con nerviosismo.
–Lo sé, lo siento, es solo que…– sin saber que más decir me dejé caer en el banco de madera esperando recuperar el aliento.
La sala permaneció en silencio, salvo los pocos ruidos ocasionados por los rechinidos de las puertas de los casilleros o los suspiros agobiantes de los miembros del equipo que también descansaban en la banca de madera.
Levanté mi cabeza al ver a Norte entrar al lugar con un rostro de preocupación. Su rostro se tornó oscuro y lanzo su tablero de madera al suelo, su pesado cuerpo cayó en seco sobre la banca.
–Me voy a sentar y no haré nada– dijo en voz baja –Me voy a sentar y no haré nada porque eso es lo que han decidido hacer ustedes– su voz se alzó de forma imponente mientras el resto lo miraba esperando obtener alguna clase de respuesta.
–Decidieron que no harán nada para darle vuelta a ese marcador, decidieron que no harán nada para evitar que ese equipo de Minnesota nos gané, decidieron que no harán nada durante los próximos 20 minutos… solo quedan 20 minutos de este juego, solo 20 minutos de la temporada y para los de ultimo año…–
Hizo una pausa mirándonos a Kristoff, Eugene, Hipo, Sullivan, Mike y a mí.
–Solo les quedan 20 minutos portando con orgullo el uniforme–
En mi pecho se formó un hueco al escuchar esto.
–Es ahora o nunca– finalizó antes de ponerse de pie y salir.
–Norte tiene razón– me puse de pie y miré a todos –Nos quedan 20 minutos como equipo, no sé qué opinen ustedes, pero yo no pienso irme de aquí sin dar pelear– tomé mi casco y me lo coloqué –Aunque sin importar el resultado de hoy… realmente disfruté jugar con ustedes–
Todos comenzamos a darnos animo chocando nuestros puños y dándonos palmadas para después salir de nuevo a la pista, esta vez con energías renovadas y dispuestos a hacer que los últimos 20 minutos valieran la pena.
Juraría que los siguientes 10 minutos del juego fueron los más sencillos, ya que el otro equipo parecía verse confiado y relajado por el marcador, eso le permitió a Tuffnut, el defensa que relevó a Kristoff, abrirle el campo a Hipo para hacer un buen tiro. La multitud enloqueció al ver que al menos ahora estábamos empatados.
Nod y yo nos debatíamos en un duelo a muerte por el puck cuando Manny volvió a aparecer y hacer de las suyas arrebatándome el disco y empujándome contra el muro que rodeaba la pista, el golpe fue tan fuerte que lo sentí a pesar de usar toda esa protección. Un zumbido molesto resonaba en mis oídos y mi vista se veía borrosa, jadeando me puse de pie apoyándome sobre la mica transparente. Del otro lado vi a Elsa, quien se veía mortificada, Astrid la frenaba para evitar que corriera hacia el borde de la pista.
En medio de mi desfase giré mi cabeza para ver el marcador, y con dificultad pude ver quedaban 5 minutos para que acabara el partido.
–¡Tú puedes, Jack!– volví a girar mi cabeza al escuchar la voz de Elsa –Creo en ti– me sonrió tratando de darme ánimos.
Asentí y le di una media sonrisa antes de volver con todo a la pista de hielo, llevaba casi todo el tercer periodo jugado sin descanso y ya estaba comenzando a sentir el desgaste físico, pero solo tenía 5 minutos para ser Jack, el capitán del equipo de hockey de la Burgess Highschool.
–¡Lo veo y no lo creo!, ¡El número 14, Jack Frost, está volando!– gritó Timon, uno de los dos comentaristas que narraba el partido.
–Tienes toda la razón amigo, Jack se mueve a velocidades supersónicas– señaló el otro comentarista, Pumba, con emoción.
–Necesito conseguirme una novia que me motive así– el chico de estatura bajita rio con malicia.
Logré abrirme paso entre los jugadores enemigos y vi la oportunidad perfecta para robar el puck y pasárselo a Tuffnut y que este pudiera anotar justo cuando el reloj marcaba que quedaban solo 32 segundos del partido.
Todas las gradas vitorearon una porra al ver el inesperado giro del partido.
–¡Solo tienen que aguantar 32 segundos y podríamos ganar!– Pumba gritó al micrófono provocando un poco de estática en los altavoces.
El puck se deslizó por el hielo y vi en la mirada del equipo contrario la desesperación por arrebatárnoslo, no podíamos confiarnos estos últimos segundos, debíamos tener precaución de que no nos quitaran el puck.
10…9…8…7…6…5…4…3…2…
–¡DISWORKS GANA EL PARTIDO!– voceó Timón y Pumba al mismo tiempo que el resto de los presentes se ponía de pie gritando con euforia.
–¡Lo hicimos!– Tuffnut alzó el puño con emoción y yo patiné hacia el derribándolo sobre el frio y desgastado hielo, sentí los cuerpos de nuestros compañeros apilándose sobre nosotros.
.
.
.
Después de tomarnos una foto con el trofeo y de cambiarnos al fin fui libre de correr a abrazar a Elsa quien seguía esperándome en las gradas junto con el resto de nuestros amigos.
–Felicidades, Jack– ella corrió hacia mí y saltó a mis brazos –Felicidades a todos– le dijo a Kristoff, Eugene e Hipo quienes estaban tras de mí abrazando al resto de nuestros amigos y sus respectivas parejas.
–Gracias– le di un pequeño beso en los labios antes de bajarla.
–Ew, consíganse una habitación– Eugene puso una cara de asco.
–¿Obviamente iremos a festejar, verdad?– preguntó Tooth.
–Claro, podríamos hacer algo pequeño en mi casa, mi familia no está en la ciudad– sugerí.
–Hay que hacer una parrillada– dijo Hipo.
–Me parece una buena idea, muero de ganas por unas hamburguesas– Astrid se frotó el estómago que le gruñía.
–Perfecto, vayamos a buscar las cosas– Rapunzel jaló a Eugene.
–¿Puedo invitar a unos amigos?– Ruffnut me preguntó –A Patán, Patapez, mi hermano–
Le hice un gesto aprobatorio –De todas formas iba a invitar a todo el equipo y ellos son parte de él, no?–
–Ciertooo– se golpeó la cabeza con la palma de su mano –Que distraída–
–¿Van a venir o no?– preguntó Anna.
–De hecho, creo que mejor iré a mi casa, está un poco desordenada– me rasqué la nuca con pena.
–Ohhh y me imagino que necesitaras de la ayuda de tu dulce novia para límpiala, ¿no es así?– Hipo me miró acusatoriamente.
Elsa y yo solo nos encogimos de hombros.
–Está bien, ustedes ganan, los dejaremos holgazanear solo porque tu pondrás tu casa para la fiesta– se rio –Nosotros buscaremos las cosas–
Tras una breve despedida ellos salieron de la pista de patinaje dejándonos solos a mí y a Elsa.
–Al fin– tomé sus manos acercándola a mí para besarla.
El carraspeo de una garganta nos interrumpió –Lamento interrumpir, pero quería presentarme– un sujeto de cara cuadrada, gran nariz y cabello canoso me extendió la mano –Soy Rick Dicker, cazatalentos de la Universidad de Denver–
–¿Los Pioneros?– creo que mi rostro mostró una leve iluminación al escuchar hablar a este sujeto.
–Exacto. Hijo, hoy jugaste fenomenal– sonrió levemente –Hacia años que no veía a alguien tan veloz y astuto en el hielo. ¿Ya decidiste a que universidad iras?– preguntó con expectativa.
–En realidad no– respondí con una triste sonrisa.
–Bueno, si te interesa, podríamos conseguirte algo muy bueno con nosotros– metió la mano al bolsillo de su traje y sacó una tarjeta –Si te interesa solo marca a este número, diles que Ricky espera tu llamada, felicidades muchacho– me dio una palmada en la espalda antes de retirarse con una sonrisa en el rostro.
–¿Denver?, vaya, eso es impresionante, Jack– Elsa se inclinó sobre mi hombro para ver la tarjeta.
–A decir verdad, no es la única universidad que me ha ofrecido algo– solté un bufido.
–¿Qué?, ¿Por qué no me habías dicho?– preguntó con decepción –Es una lástima que no iras aun a la universidad–
–Hay algo que debo de hablar contigo, Elsa– la miré a los ojos.
–¿Qué sucede?–
Solté un suspiro tratando de buscar la manera de contarle lo que tenía que decirle.
–¡Jacky!– Tuffnut pasó su brazo por mi cuello acercando mi cabeza a su pecho –¿Es verdad tu mensaje?, ¿de verdad nos invitas a tu mega fiesta?–
Logré zafarme de su agarré –Si, pero… aun no te he enviado el mensaje, ¿Cómo supiste?–
–¿Bromeas?, todo el mundo sabe de la parranda que se armara en tu casa a las 8 pm–
Tragué saliva al escuchar esto –¿De cuantas personas hablamos?–
–No lo sé, ¿toda la escuela, tal vez?– se encogió de hombros con indiferencia.
Miré a Elsa entrando al pánico.
–Ruffnut le envió un mensaje a Patán y de ahí se esparció el rumor– se rio a carcajadas –Es gracioso como se esparcen las noticias, como la pólvora–
–Ya veo– respondí aceptando mi cruel destino, esa fiesta era imparable ahora.
–Quería decirte que hoy estuviste casi tan bien como yo– se señaló a si mismo con egocentrismo –De no ser por ti no hubiera podido anotar el punto ganador– me abrazó de nuevo asfixiándome –Te considero un jugador valioso–
Volví a zafarme de su agarré y tomé aire desesperadamente.
–Pero te falta algo de porte, debes pararte más derecho y levantar esas pompis– brinqué al sentir como me daba una nalgada con fuerza –Tienes el paquete, lúcelo– me miró a los ojos a solo unos centímetros de mi rostro.
Elsa me salvó aclarándose la garganta –Lo siento, Tuffnut, pero Jack y yo debemos irnos– tomó mi mano y salimos huyendo de ahí.
.
.
.
–Eso fue…– Elsa veía mi techo perdida.
–¿Perturbador?– interrumpí su vista poniendo mi rostro frente a ella.
Ella rio –Si, pero también fue gracioso–
–Habla por ti, a ti no te dieron una nalgada– besé la punta de su nariz.
Ella se carcajeó –Perdón–
–Creo que deberíamos empezar a limpiar– le sonreí.
–¿No tenías nada que decirme?– arqueó la ceja.
Hice una pausa para acariciar su rostro –¿La Universidad de Pensilvania sigue siendo tu opción principal?–
Ella arrugó las cejas extrañada por esa pregunta –Por supuesto, es una de las mejores universidades del país y su escuela de negocios es prestigiosa, mis padres hubieran amado esa elección–
Fruncí el ceño –¿Y qué hay de lo que tu hubieras amado?– le recriminé.
Ella suspiró –Lo sabes, Jack, sabes porque hago esto–
–Lo sé y no me desagrada la Universidad de Pensilvania, está cerca de aquí, pero…–
Ella se sentó –¿A qué te refieres con eso de que esta cerca de aquí?– me cuestionó.
–Yo…– mi teléfono sonó y gemí fastidio alcanzándolo para tomar la llamada –¿Qué sucede Hipo?, estoy en medio de algo…–
–Perdón por interrumpir, solo creí que te gustaría saber que estamos a unas cuadras de tu casa… por si tú y Elsa no están presentables–
–Idiota, estábamos hablando, solo eso– nos defendí.
–Okey, okey, entonces nos vemos en unos minutos– dijo antes de colgar.
–¿Están cerca?– ella se abrazó.
Asentí –Sera mejor que limpiemos un poco antes de que nos acusen de mentirosos– la ayudé a saltar de la cama.
–Creo que no hará tanto frio, será lo suficientemente agradable para hacer una parrillada en el exterior– miró hacia la ventana donde el sol se ocultaba.
–Sí, creo que será una fiesta divertida, solo espero que Tuffnut haya exagerado con el número de personas que en realidad vendrán.
Nikolai: No exagero, dije que era un capitulo con contenido sexual sugerente. Uno nunca sabe quién está leyendo, hay muchas niñas de 10 años que entran a leer fics jelsa… en si creo que hay gente de todas las edades en este fandom. Planeo ir incrementando de poco a mas, sin ser obscena por supuesto, habrá un poco de smut más adelante, pero siempre me asegurare de poner advertencias ante cualquier tema sensible. Por cierto, definitivamente me imagino a Anna como una fan de metal heavy, seria genial.
Camila: Intento mantener actualizadas mis historias, antes solía actualizar diariamente, pero intento echarle ganas y escribir lo más seguido que pueda, le dedico al menos una hora diaria a eso. Por cierto, hace unos días tuve un sueño muy raro, hubo una parte en la que abría mi laptop y comenzaba a buscar desesperadamente tu historia, la de Halloween, no recuerdo por qué, pero sentía una terrible necesidad de leerla, pero no la encontraba por ninguna parte… cosas raras que a uno le pasan o tal vez es una señal de que estoy muy enviciada con los jelsa fics y que debo de relajarme un poco. Eso sí, espero tu actualización del Hielo de mi vida ahhhhh, ojalá no falte mucho para leerla.
Cristina: Hola, como estas?, hablando del Ratón y el Niño de la Luna, hice una pequeña referencia a eso en este capítulo poniendo a Timón y Pumba como narradores. Llevo días tratando de escribir lo que queda de esta historia, pero aun no reúno el coraje suficiente para eso, asi que mientras tanto público esto.
