Nota del autor: Ya saben lo que diré esto tiene material sugerente sexual leve y consumo de alcohol.
Seria excelente llegar a las 2000 vistas antes de publicar la última parte de este capitulo.

PDV de Jack

–Mi mamá me va a matar– dije al ver la ola de jóvenes en mi sala de estar.

–Jack, ¿Dónde guardo estos?– Elsa, como la novia precavida y amorosa que es, me ayudó a juntar todos los retratos familiares que habían por la casa para ponerlos en un lugar a salvo.

–Oh, dámelos, me encargaré de ponerlos a salvo– besé su coronilla –Gracias, Copo de Nieve– caminé a paso apresurado hacia la cocina y los guardé bajo el lavabo.

–Hey– Astrid me saludó mientras cargaba 3 paquetes de sodas en sus manos.

–Hola, ¿eh Hipo?– pregunté viéndola como ponía las pesadas cajas en la barra de granito donde varios chicos se acercaron rápidamente a tomar un par de sodas.

–Ahí viene– señaló a mi escuálido amigo quien cargaba otra caja, solo que, a diferencia de Astrid, se veía agotado. Entre los dos pusimos las sodas arriba de las otras.

–Ufff, creo que incluso así, no serán suficientes– masajeó su hombro girando su brazo en círculos.

–Dímelo a mí, en cuanto vea a Patán lo asesinaré, seguro fue él quien inició el rumor–

La pareja se encogió de hombros.

–Eugene– mis ojos se abrieron al recordar que mi amigo de barba se encontraba en el patio trasero cocinando hamburguesas.

Abrí mis ojos al ver que lanzaba a diestra y siniestra trozos humeantes de carne por los cielos para alimentar a las masas.

–No, no, no, no– lo detuve –Eso se ve genial, pero no tenemos un muy buen seguro, así que evitemos las quemaduras de segundo grado– estampé contra su pecho un paquete de platos desechables de cartón.

–Aguafiestas– él me mostró la lengua a modo de burla.

–Cállate y prepárame dos hamburguesas, por favor– le pedí –a Elsa le gusta la carne a término medio–

El chico escogió un par de discos de carne, los empotró entre dos piezas de pan y las colocó en un par de platos –Un par de hamburguesas preparadas por las manos del chef número uno... a la orden– me sonrió.

–Gracias– con esto volví a entrar y tomé una soda de lima y otra de coca normal para ir a buscar a Elsa.

–Hey, preciosa, te traje algo– la encontré en las escaleras charlando con Tadashi, esto me recordó a aquella fiesta en Halloween, solo que ahora... no sentí ni la menor pizca de celos, no tenia de que preocuparme.

–Gracias, Jack– ella tomó su plato y su soda.

–¿Qué onda?– choqué el puño con el chico asiático quien me sonrió.

–Jack, estuviste super en el partido de hoy, mi hermano quedó tan encantado que piensa aplicar para el equipo el próximo año– me contó emocionado

–Suena como una buena idea, se ve que Hiro tendría potencial como delantera central, es un chico inteligente– me despedí de ambos dejándolos charlar mientras subía las escaleras.

–Hola Jack– me encontré a Tooth, quien aparentemente regresaba del baño –las filas para el baño son largas– suspiró con cansancio.

–Espero esto no se salga de control– reí –Normalmente estaría despreocupado, pero es mi casa y si algo llega a salir mal estaré muerto–

–Tranquilo, te ayudaremos a mantener tranquilas las cosas– puso su mano sobre mi hombro –Yo me aseguré de correr a la parejita que acababa de entrar a la habitación de tu madre.

–Espera, ¿Qué?– me alarmé.

Ella se rio –Es broma, pero si sería buena idea que alguien echara seguro a la puerta... por si acaso–

–Sí, lo haré en un rato– levanté levemente mi plato para mostrárselo –Por ahora quiero comer tranquilo–

Ella aspiró profundamente –Huele increíble– dijo con emoción.

Tomé la hamburguesa y le di una gran mordida –No solo eso, sabe increíble– mastiqué dejando que el sabor causara un cosquilleo en mi boca por el característico sazón de Eugene –¿Quieres un poco?– le ofrecí y ella acepto con gusto.

La vi sonreír y rodar los ojos –Podría comer muchas de estas– me devolvió lo que quedaba de la hamburguesa.

–Vamos, te acompañaré por una– le propuse.

Ambos bajamos las escaleras mientras ella se chupaba los dedos.

En el camino nos encontramos de nuevo a Elsa quien ahora estaba comiendo sola, le hice una seña para que nos acompañara y así los tres terminamos en el patio de atrás.

–Eugene, estas hamburguesas son muy buenas– Merida y Astrid se encontraban sentadas cerca del asador comiendo sus propias hamburguesas.

–Son tan buenas que Tooth quiere una– comenté señalando a mi amiga mucho más bajita que yo –Recordemos que en India las vacas son sagradas–

–Trabajando una hamburguesa extra jugosa para la señorita– la carne hizo un sonido apetitoso al momento que tocó la parrilla.

–¿Por qué no se sientan?– Astrid señaló los asientos vacíos a su lado.

Los tres tomamos asiento y comenzamos a perdernos en una charla profunda sobre la carne y la India. Mientras Hipo estaba rodeado por el resto del equipo de hockey, con excepción de Patán, no estaba por ninguna parte. Entre este grupo estaba Kristoff y Ruffnut.

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PDV de Elsa

Jack y yo nos dirigíamos a la planta de arriba para alejarnos un rato del bullicio cuando vimos que la puerta principal se abría, por esta entró Vanessa, Dawn Bellwether, Gastón, Sid, Hal, Encantador y Hans. Los Villanos, es así es como toda la escuela los conocía.

–¿Qué hacen ustedes aquí?– Jack preguntó sin dejarlos pasar más allá de la sala, el resto de los presentes se giraron para verlos, su llegada había causado una conmoción.

–Oh, vamos, Jack, todo el mundo está aquí– habló Vanessa –¿En serio vas a hacer que nos perdamos la última fiesta?–

–Saben muy bien que ninguno de ustedes es bienvenido aquí– les dije fijando la vista en Hans.

–Venimos en paz– Encantador señaló las hieleras que traían –Trajimos cerveza para todos–

Hasta el momento el consumo de alcohol en esta casa había sido moderado, pero esto encendió los ojos de varios de los presentes más avispados.

–Solo queríamos arreglar las cosas antes de irnos, ¿Por qué terminar todos como enemigos?– Dawn dijo con su torpe e inocente voz.

La tensión se sentía en el aire por esos segundos.

–Por favor, paren– Ariel se colocó en medio de los dos bandos –Sabemos que todos ellos no han hecho las cosas de la mejor manera, ¿pero no hacemos aún más mal nosotros en no permitirles redimirse?–

–De hecho...– Rapunzel apareció –Creo que Ariel tiene un punto, rio nerviosa.

–Todos los que estén a favor de darle una segunda oportunidad a los Villanos levanten la mano– ordenó Shrek.

La mayoría de los presentes tenía sus manos en alto en señal de aprobación, pero otros, como Jack y yo, permanecimos renuentes y con desconfianza.

–¿Qué puedo decir?, la mayoría lo aprobó– él se hizo a un lado dejándolos pasar.

–Pero cuidado con lo que hacen o a quien se acercan– detuve a Hans colocando mi mano sobre sus hombros –A menos que quieras volver a tener otro moretón– cerré mi puño mostrándoselo al pelirrojo quien retrocedió asustado y se escondió tras de Encantador.

Las personas presentes se rieron ante su reacción y Jack y yo solo nos limitamos a subir las escaleras.

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–Estuviste increíble– Jack y yo entramos en su habitación en medio de tropiezos y risitas.

–Gracias, pero casi muero de vergüenza– me cubrí medio rostro con las manos.

–¿Por qué?, me gusta ese lado atrevido– se acercó a mi inclinándose.

Cerré los ojos para recibir los húmedos y cálidos labios en los míos.

–¿Ah si?– pregunté separándome momentáneamente de su beso.

Él asintió sonriente.

–Mhhhh, ya veo– lo empujé con cuidado hacia su cama haciéndolo caer sobre esta.

Con agilidad moví mi cuerpo quedando sobre él a horcajadas.

–¿De esta manera?– sonreí con astucia, tenía sus manos inmovilizadas a causa de las mías que se apoyaban en las de él. Me incliné dejando que mi tórax cayera sobre suyo y comencé a depositar pequeños besos en su cuello en busca del punto adecuado.

Sonreí victoriosa al momento en el que lo escuché soltar un gemido.

–Esto no es justo– él estaba sonrojado y avergonzado.

Dejé salir un leve grito al momento en el que él retomó el control de la situación apartando mis manos y sentándose, sus manos se posaron sobre mi cintura y me atrajeron a su regazo.

Me miró fijamente a los ojos con las mejillas todavía enrojecidas y acarició la curva de mi cintura sobre la ropa hasta llegar al borde de esta y deslizar sus dedos dentro de mi suéter, me exalté al sentir sus fríos dedos recorrer mi piel trazando líneas en zigzag.

Le sonreí y comencé a bajar la cremallera de mi chaqueta azul para después deshacerme de mi suéter cuello de tortuga blanco quedando solo en una blusa de tirantes del mismo color.

–Me gustan tus hombros, se ven muy suaves y cremosos–

Él se acercó a hacia adelante y comenzó a besarlos hasta llegar a mi clavícula. No pude evitar gemir ante la placentera sensación de sus labios contra mi piel y sus dedos que seguían deslizándose por mi espalda hasta llegar a la banda de la espalda de mi sujetador.

Se detuvo al momento que llegó a mi cuello, soltó un gruñido de frustración y hundió su rostro en mi cuello.

Entré en pánico conforme mi mente empezaba a enredarme en el juego de la inseguridad, ¿había sido muy atrevida?, ¿hice algo mal?, ¿no le gustó?. Me sentí ridícula y avergonzada.

–Perdón– me abracé a mí misma tratando de cubrir mis hombros –Lo arruiné–

–¿Qué?– él levantó la vista para verme a los ojos –No arruinaste nada Elsa, es solo que...– volvió a gruñir frotándose los ojos.

–¿No quieres hacer esto?– le pregunté.

Él negó con la cabeza –¡No!, no es eso, claro que quiero– me abrazó acunándome en sus brazos y haciendo que nos recostáramos en la cabecera de su cama –Pero...–

Nos sorprendimos cuando alguien abrió repentinamente la puerta de su habitación.

–Ups, perdón, estaba buscando el baño– Tuffnut se rio nervioso –Sigan con lo suyo– dijo con una mirada traviesa.

Antes de cerrar la puerta levanto sus dos pulgares y asintió en aprobación.

–¡Fuera!– Jack le lanzó una almohada directo al rostro.

–Está bien, está bien, lo siento– cerró la puerta con cuidado y escuchamos sus pasos alejándose.

–A eso me refiero– suspiró –Hay como 200 personas allá abajo, no quiero interrupciones–

Escuchamos el sonido de algo rompiéndose y gritos de sorpresa –Además, creo que están a punto de quemar mi casa– por primera vez en mucho tiempo, Jack se veía genuinamente mortificado y preocupado.

–Quiero que sea especial– me abrazó aún más –sin toda esta presión–

Asentí –Es solo que creí que te gustaría que fuera espontanea–

–Tu estuviste bien– besó mi frente –Lamento que tengas un novio tan blando–

Negué con la cabeza –Me gusta tu lado dulce– junté mi nariz con la de él –Soy muy afortunada por eso–

–Yo soy el afortunado– sonrió con ternura –De hecho, ahora que las cosas se están poniendo más serias... Tengo que contarte esto–

Lo miré esperando su confesión con ansias.

–Mi madre se casará este verano, la boda será en New York– tomó mi mano –Me gustaría... me encantaría que fueras conmigo–

–Por supuesto que si– obviamente esa fue mi primera reacción, pero un segundo después miles de preguntas y pensamientos se me vinieron a la mente, ¿su madre se casaría con el señor Black?, ¿Por qué habían fijado una fecha tan próxima?, pero la pregunta más importante era...

–¿Pero qué hay de tu viaje?– le cuestioné con un poco de miedo en su voz, porque en el fondo de mi corazón sabía lo que el respondería.

–Ya no habrá viaje– hizo una mueca de decepción.

–¿Qué?– me exalté al escuchar esto –Llevas planeando esto toda tu vida– me puse de pie para ir a la estantería y tomar el libro que había memorizado en mi cabeza.

–Es tu sueño– estaba consternada.

El apartó la vista de aquel libro que le mostraba, como si no quisiera volver a recordar aquello –No puedo dejar a mi madre y a Emma solas, no ahora– se rascó la nuca.

–No lo entiendo– abracé el libro contra mi pecho –¿Qué no debería estar más segura casándose con su prometido y con él aquí?–

Él me dio la espalda.

–Jack, estas ocultando algo– lo hice que me mirara –¿Por qué estas asustado?–

–No es lo que tú crees, Elsa, es solo que...– lo vi formular una excusa en su cabeza –Es solo que Pitch Black es una persona muy ocupada, él no estaría en casa de todas formas... además, se vienen muchos gastos con la boda y quisiera ayudar con eso, por eso conseguiré un empleo, pero eso es algo bueno, porque estaré más cerca de ti, ya que iras a una Universidad de Pensilvania, podría ir a visitarte todos los fines de semana– me sonrió.

Lo miré con desconfianza y levanté el libro al nivel de sus ojos –Ese no es tu sueño–

El frunció el ceño –Bueno, no es como que la Universidad de Pensilvania sea el tuyo– arrebató el libro de mis manos y lo lanzó a la cama –¿Cómo puedes hablar sobre perseguir sueños cuando tú eres incapaz de seguir los tuyos?. No necesito un sermón tuyo, no eres mi madre, eres mi novia y necesito apoyo y si no piensas dármelo al menos déjame en paz– se dio media vuelta para salir de la habitación azotando la puerta tras de él.

Abrí mis ojos al escucharlo decir esto, me habían lastimado sus palabras y sus acciones, pero no iba a dejarlo así. Nosotros no éramos así.

Volví a vestirme con rapidez y salí del lugar bajando las escaleras para perseguirlo.

–¡Elsa!– suspiré al escuchar la voz de Dawn llamándome agitada.

–¿Qué sucedió?– pregunté asustada al ver a la chica de cabello esponjado sostener la mano de mi prima, tras de ellas iba Merida.

–Fue un pequeño accidente– respondió Punzie.

–Fui una torpe– la chica estaba en lágrimas –No sé cómo dejé que esto pasara–

–Sí que lo fuiste, borreguita– Merida escupió fuego al verla.

–No es para tanto, Dawn– la voz de la morena era tranquila –Solo es una muñeca torcida– señaló su muñeca que comenzaba a hincarse un poco.

–Estábamos por ahí y yo llevaba una hielera, la puse sobre una mesa sin darme cuenta de que ella tenía sus frágiles manos apoyadas en esta– explicó la chica de aspecto inocente.

–Estaré bien, solo me duele un poco– a juzgar por su rostro sabía que Punzie estaba minimizando la situación –¿Sabes dónde guardan el botiquín?– me pregunto.

–Claro, acompáñenme– guie a las tres hacia el baño principal olvidándome momentáneamente de la situación que estaba tratando de arreglar momentos atrás.


Nikolai: Gracias por comentar,, abrazos :3

Cristina: Hehehe, ya veremos que sorpresas nos tiene preparadas el proximo capitulo, esperalo mañana. Gracias por comentar y cuidate!.

: creeme fue muy raro para mi, pero no inusual! Por cierto solo continuare con la otra historia cuando acabe esta :c Y gracias a Dios alguien entendió que este capitulo debia ser leido con Now or never de fondo. Gracias por comentar, un abrazo!