Este capítulo contiene material con temas sensibles
Nota del autor: finalmente la ultima parte de este largo capitulo que al final se dividió en 3... ufff, fue complicado escribirlo y espero no haberlo arruinado.
Nikolai:Es hoy, el dia que todo pierde el control. Saludos y cuidate
: Si, ambos cometieron errores, como todo humano, esperemos puedan arreglarlo mas adelante. Tu teoria es interestante ;3 Rapunzel estará bien, ntp
Cristina:Gracias por tu comentario :3 Esperemos que estos dos puedan arreglar su pequeña discucion mas adelante, ambos hicieron mal (creo que Jack hizo un poco mas mal por perder el control asi) y deben reconocerlo y hablarlo.
PDV de Jack
–Jokul… Jacky… Jack– Anna se tambaleaba de un lado a otro, lo único que evitaba que cayera por completo al suelo era Hans, él la sujetaba haciendo que esta apoyara un brazo sobre su hombro.
Corrí hacia ella tomándola por los brazos, empujé a Hans con el propósito de que se alejara de ella, mi primer pensamiento fue que él era el culpable de esto.
–Tranquilo, solo la estaba ayudando– Hans levantó las manos objetando.
–¿Le diste alcohol a una niña?– exclamé furioso.
–No fue él, Jack– Hipo, Astrid, Kristoff y Eugene aparecieron.
–Anna debió de haber mezclado soda con alcohol sin que nos diéramos cuenta– explicó Astrid.
–Ella estaba alterada por…– Hipo señaló a Hans.
–Intenté ayudarla, solo eso, me preocupa– Hans apartó un mechón del enmarañado cabello de Anna –Creo que se ve muy mal, debería ir a un hospital–
Miré a mi amiga, casi hermana, su rostro estaba pálido y estaba sudando, sus ojos se habían cerrado y lo único que la mantenía de pie era yo.
¿Por qué Anna seguía haciéndose esto?, ella valía más que esto.
–¿Cómo sucedió?– maldecí.
–Bueno, tú y Elsa desaparecieron por un muy buen rato, y nosotros estábamos en asuntos diferentes– Eugene me miró –Incluso ahora mismo Punzie posiblemente tenga la mano rota, Merida la llevó a buscarte para que les prestaras un botiquín–
–Si no regresaron aquí es porque de seguro se encontraron con Elsa, ella les ayudará con eso– chasqueé la lengua mientras pensaba a velocidades hipersónicas que era lo que debíamos hacer, claramente Anna si necesitaba ir a urgencias –Chicos, lleven a Anna al auto, iré por Elsa– con un par de maniobras, Anna pasó a los brazos de Hipo y Eugene.
–¿Le dirás a Elsa de esto?– Preguntó Hans preocupado –No creo que sea buena idea, meterás a Anna en un gran problema y además… conoces a Elsa, le dará un ataque al ver a su hermana así– el hombre pelirrojo me miró suplicante –Por favor, no quiero que Anna se meta en problemas–
Suspiré al saber que era verdad aquello, esto podría causar una potencial pelea entre las dos hermanas, justo ahora que se acababan de arreglar las cosas entre las dos. Además de que era completamente cierto que Elsa se desmayaría al ver a Anna al borde de un coma etílico y lo que menos necesitaban ahora es más pánico; eso sin mencionar que ahora mismo me sentía como basura por haberle gritado a Elsa, ahora que lo pensaba mejor, me había comportado como un verdadero idiota allá arriba y me encontraba profundamente apenado por lo sucedido, tenía que disculparme cuanto antes… pero estas circunstancias solo empeorarían todo.
–Bien– rodé los ojos –por favor, acompáñenme al hospital– miré a mis amigos suplicantes y ellos asintieron.
–Si gustas, podría quedarme para cuidar tu casa– se ofreció Hans.
Entrecerré los ojos con desconfianza –Astrid, ¿podrías quedarte a vigilar el lugar, encontrar a Elsa y explicarle de la manera más suave posible que volveremos pronto?– me rehusaba a cederle el más mínimo grado de confianza a este pelmazo después de su amenaza.
–Claro, Jack– ella nos dejó y subió escaleras arriba.
–¡Astrid!– la detuve –La habitación de mi madre no tiene seguro, ¿podrías cerrarla por mi?– le pedí al recordar ese detalle.
Ella asintió y continuó con su camino.
–¿Dónde está Tooth?– les pregunté a los muchachos mientras entre los cuatro cargábamos a Anna.
–Es media noche, Jack, sus padres llegaron por ella hace rato– me explicó Kristoff.
–Rayos, ¿Cuánto tiempo estuve ausente?–
Hipo rio –Como una hora–
No podría creer que tantas cosas hayan sucedido en ese lapso pequeño de tiempo. Primero estuve a punto de perder mi virginidad, después invité a Elsa a la boda de mi madre y terminamos peleándonos por mi culpa, al parecer Rapunzel estaba herida, Anna se había emborrachado por despecho, había un misterioso hueco del tamaño de una calabaza en la pared de mi casa y ahora estábamos dirigiéndonos al hospital.
Es gracioso como las cosas pueden pasar de estar excelentes a ser un caos.
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PDV de Elsa
–Merida, ¿podrías llevarme a casa?– preguntó Rapunzel –Tengo un terrible dolor de cabeza y mi mano me está matando–
–Por supuesto, llegaremos lo más pronto posible– la pelirroja sonrió.
–Lamento que no puedas tomar analgésicos, pero…– me sentía mal por ver sufrir así a mi prima.
–Lo sé, no es bueno mezclar medicina con alcohol– miró hacia arriba y se encogió de hombros como diciendo "ni modo".
–Anna y yo regresaremos contigo, no tiene sentido quedarse si tú te iras– comencé a guardar las cosas de manera apresurada, pero ella me tranquilizó.
–Ya le estoy arruinando la fiesta a Merida pidiéndole que conduzca 20 minutos para llevarme a casa– se veía culpable.
Merida negó con la cabeza –Nah, está bien, de todas maneras, tenía que volver antes de que mi madre me asesinara–
–Ustedes sigan disfrutando de la fiesta, por favor, estoy segura de que a Eugene o Jack no les importará llevarlas de regreso a casa– hice una mueca al escuchar el nombre de Jack.
–¿Todo bien?– preguntó nuestra amiga de rizos rebeldes.
–Jack y yo tuvimos una discusión– jugué con el rollo de vendas en mi mano –Tengo que arreglar las cosas con él– suspiré.
–¿Puedo preguntar qué fue lo que sucedió?– mis amigas me miraron con compasión.
–Lo siento, no sé si sea buena idea contarles, creo que él quiere mantener oculto el asunto u algo por el estilo porque enloqueció– expliqué con calma.
–¿Es sobre su familia?– Merida preguntó con cautela.
Asentí con cuidado.
–No me sorprendería, recuerda que Jack es como una mamá osa cuando se trata de su familia– Merida bromeó haciendo unas garras con sus manos –Es capaz de destrozar todo a su paso por ellos– me pellizcó juguetonamente las mejillas.
Reí y asentí –Tienes razón– dejé el rollo de vendas a un lado sintiéndome optimista con esas palabras –Jack de seguro no quería decir todo eso, solo está preocupado y debo de esforzarme para comprenderlo–
Rapunzel me sonrió orgullosa –La calve de una buena relación es la comunicación y el entendimiento, recuérdalo… por eso es que Eugene y yo hemos durado tanto tiempo– rio alegremente.
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PDV de Astrid
Estúpidos adolecentes llenos de hormonas, ¿Por qué hacer eso en un baño donde cualquiera puede entrar?
Me pregunté a mi misma mientras iba de un lado a otro tratando de mantener esta casa de pie.
Me pregunto si Jack y los demás ya habrán llegado al hospital.
Saqué mi teléfono celular para revisar si había alguna noticia de alguno de los chicos, pero no. Repentinamente recordé como Jack me pidió específicamente asegurar la habitación de su madre, con mi teléfono en mano me dirigí por el largo pasillo a la habitación principal en el piso de arriba.
¿Por qué la madre de Jack siempre tiene que oler a dulces?, me pregunté al notar el delicioso aroma a postres que emanaba aquella habitación, incluso en medio de todos estos aromas, seguía siendo fácil percibir el olor a galletas recién horneadas.
–Hey– sentí como alguien me arrebató mi celular de las manos y me empujó al interior del armario del cuarto.
–¡Oye tú, pedazo de basura!– golpeé con fuerza la puerta del armario tratando de salir del lugar, pero estaba trabada la puerta.
Dejé salir un gritó de ira.
–¡Hijo de Odín!– maldije a gritos por no poder haber visto quien era el que me encerró en este lugar.
–No, no, no, no– negué con la cabeza –Te metiste con la chica equivocada– comencé a patear la puerta desesperada, mi intención era clara, iba a salir de aquí solo para encontrar a ese mal nacido y arrancarle la cabeza.
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PDV de Elsa
–¿Están seguras de que estarán bien?– le pregunté a mis dos amigas una vez abrí la puerta principal.
–Por supuesto– aseguró Rapunzel –¿Y qué hay de ti?– señaló el fuego que se había empezado en el sillón de la sala principal.
Jadeé y corrí a buscar el extintor que la madre de Jack guardaba en el armario bajo las escaleras.
–A un lado– le ordené a los chicos que miraban el fuego sin saber qué hacer y quité el seguro de inmediato, apunté y dejé que toda aquella espuma blanca cayera sobre el sofá sofocando el fuego.
Suspiré de alivio al ver que el fuego quedó controlado, aunque fue en ese momento y solo hasta entonces que me percaté de un detalle importante.
–¿Dónde se metió todo el mundo?– froté mis ojos con estrés y me dirigí a la cocina para buscar algo de beber, me estaba muriendo de sed.
Mis ojos brillaron al ver la única lata de soda sabor lima, la tomé entre mis manos, estaba fría al tacto, y con cuidado tiré del anillo que hacía que esta permaneciera herméticamente sellada. Solo pude darle un par de sorbos antes de escuchar un grito que me hizo reaccionar y dejar la lata en la barra para ver lo que sucedía en la sala.
–Okey, suficiente– puse mis manos al costado de mi cabeza al ver a tumulto de gente riendo debido a que Sullivan, de alguna extraña manera, había logrado levantar el pesado sillón sobre sus hombros.
Con toda la voluntad del mundo me dirigí a apagar la música –Es la una de la mañana, la fiesta se acabó– señalé la puerta principal y todos gimieron con decepción.
–Oh, vamos, Els– Mike me dio unas palmaditas en la espalda –¡La noche es joven!– gritó y encendió la música de nuevo.
Gemí con cansancio y volví a la cocina a terminar por completo la soda que había dejado reposando en aquella barra antes de comenzar a buscar a mis amigos u a cualquiera de ellos.
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PDV de Jack
–Chicos, por favor, ¿podrían hacerse cargo de Anna?– les dije a Kristoff y Eugene que bajaban de mi auto –Tengo que volver con Elsa, me parece extraño no recibir ninguna llamada de ella aun… Además, me porté como un idiota con ella hace rato, debo arreglar las cosas–
–Entonces en ese caso te acompañaré de regreso, tampoco he recibido ninguna llamada de Astrid– Hipo volvió a abrochar su cinturón de seguridad en el asiento del copiloto.
–Okey, nosotros veremos a Anna, avísenos si tienen noticias– se despidió Kristoff mientras Eugene arrastraba a Anna hacia la puerta de emergencias.
Esta tarde me encontraba sosteniendo entre mis brazos a la mujer que amo, era el chico más feliz de este maldito mundo.
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Narrador
Elsa cayó al suelo sintiéndose completamente exhausta, no había poder humano que pudiera hacer que ella se levantara por su propia voluntad.
–¿Elsa?, ¿estás bien?– le preguntó Blancanieves, una de las pocas chicas que quedaban en la casa de Jack a tales horas de la noche.
La chica pálida como la nieve e inocente como una paloma blanca corrió a auxiliarla; miró de un lado a otro buscando a alguien que la ayudara, pero todos estaban en el patio trasero viendo como Marty y Alex se debatían en una pelea de baile mientras todos los incitaban con ovaciones.
–N-no– murmuró la rubia platinada sin saber porque de repente el piso le parecía tan lejano.
–Solo está un poco ebria– Hans apareció de la nada y tomo a la débil chica del antebrazo haciendo que esta se levantara, para ella fue como si repentinamente su cuerpo flotara.
–No me sueltes, me voy a caer– se aferró al cuello de Hans sintiendo como si se encontrara sobre el bode de un edificio de 20 pisos.
–Tú no te preocupes, vuelve con los demás, yo me encargo de ella– sonrió con amabilidad.
La chica, quien era inocente, pero no ingenua y mucho menos tonta, le dijo con una voz impropia de ella –Ella viene con su hermana y su prima, iré a buscarlas–
Hans negó con la cabeza manteniendo su encantadora sonrisa –Tuvieron que irse, Rapunzel sufrió un accidente y Anna está en mal estado, me pidieron que la llevara a su casa.
Buscó en el bolsillo trasero de su pantalón su celular y le mostró el mensaje que le acababa de enviar Astrid en donde le explicaba todo lo que Hans ya había dicho.
La chica de cabello negro como la noche arrugó las cejas, si bien él le estaba mostrando pruebas fidedignas, había algo que no se sentía bien.
El celular de Hans comenzó a vibrar y él lo contestó de inmediato –¿Astrid?, hey, ya vamos en camino… sí, claro, adiós– colgó el celular después de un breve intercambio de palabras.
–Astrid espera a Elsa en casa de Punzie, debemos irnos– gruñó al mover el cuerpo de Elsa.
–Bien– la chica miró con desconfianza como Hans se acercaba a la salida.
Del otro lado de la pared, donde Blancanieves no podía ver, estaba Vanessa esperando a Hans con un celular en las manos, se lo entregó de forma despectiva –Te salvé el trasero– le dijo en voz baja en caso de que la chica siguiera cerca.
–Gracias, linda– Hans le guiñó el ojo.
–¿Solo tomaras las fotos de ustedes besándose?, ¿verdad?– preguntó cierta preocupación, muy en el fondo, a ella le preocupaba un poco el paradero de esta chica.
–Sí, absolutamente, después la llevaré a su casa– respondió Hans con certeza –No soy un monstruo– dijo antes de salir por la puerta con Elsa aferrándose a su cuello con pavor.
–Drogar a dos chicas en una noche ya es bastante malvado…– murmuró ella cuando vio la puerta cerrarse.
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PDV de Jack
–¡Cuidado!– Hipo se sujetó con fuerza del asiento cuando frené de golpe para evitar impactar al vehículo que venia del otro lado.
Un enojado conductor asomó la cabeza por la ventanilla de su auto y comenzó a maldecir.
–Perdón– volví a ponerme en marcha, esta vez mirando a ambos lados antes de pasarme el semáforo en rojo.
–Sé que estas preocupado, pero nos vas a matar– Hipo intentó tranquilizarme, pero fue imposible.
–No lo entiendes Hipo, Elsa siempre contesta las llamadas– aceleré –Siento que algo está mal–
Pero la vida siempre tiene planes misteriosos para todos, algunos felices y otros difíciles.
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Narrador
Hans cargó a Elsa sobre su hombro mientras ella reía divertida, de repente todo le parecía más gracioso.
–Estoy volando, Jack– abrió los brazos recreando esa mítica escena de su película romántica favorita, la de ella y Jack.
–Por supuesto que lo estas– rio Hans abriendo la puerta de su casa para dirigirse con paso apresurado a las escaleras, necesitaba llegar cuanto antes a su habitación –Tranquila, Elsa, nos vamos a divertir– dijo colocándola sobre su lujosa y enorme cama.
–El plan inicial era solo traerte aquí y recrear un par de fotos para después enviárselas a Jack y a toda la escuela, para eso necesitábamos deshacernos de todos tus amiguitos–
–¿De qué hablas, Jack?– se frotó los ojos –Estoy muy cansada, ¿podemos dormir abrazados?– abrió los brazos esperando recibir su abrazo. Hans se inclinó dejándose sostener por los delicados brazos de la chica, sintió su suave busto en su rosto a través de las capas de tela que ella usaba.
–Te amo– susurró ella acariciando su cabeza como si fuera un niño pequeño.
–Yo también te amo, Elsa– él levantó su cabeza –Desde el principio eras tú a quien amaba, pero estabas con él… él siempre interfería en todo– azotó su puño contra el colchón.
Ella lo veía como si fuera la cosa más hermosa en el mundo.
–Pero estaba tu hermana, al menos ella se parecía a ti– suspiró con frustración –Pero ella nunca podría ser como tú–
–Jack…– los ojos de ella se abrieron al sentir como las manos de Hans sujetaban sus muñecas.
–¡No vuelvas a decir ese nombre!– la sacudió con ira –Me pones muy difícil la situación, Elsa, me es difícil resistirme a ti– estampó sus labios contra los de ella con violencia.
Elsa hizo una mueca en medio de aquel beso áspero y rudo que comenzaba a lastimar sus delicados labios con esas mordidas vehementes. En medio de su trance involuntario ella realizó que esos no eran los besos de Jack, los de él eran suaves y húmedos… llenos de amor y pasión.
Lo empujó con las pocas fuerzas que tenía –Voy a vomitar– Hans gruñó y la cargó hasta su baño, no iba a permitir que sus preciosas sabanas de seda de 400 hilos se vieran dañadas.
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PDV de Jack
–¡Todo el mundo fuera!– Hipo vociferó con preocupación en su rostro al no encontrar a Elsa en ninguna parte de la casa.
–¡No!, ¡nadie se ira de esta casa hasta que alguien me diga donde diablos esta Elsa!– grité con ira.
–Uno maldito idiota me encerró en un armario creyendo que se saldría con la suya, ¿pero adivinen que?, les romperé la cabeza si no hablan ahora– Astrid dejó caer con ira un palo de hockey contra una maceta rompiéndola en mil pedazos.
–La planta que le encargaron cuidar a Emma para su clase…– me dejé caer en los restos del sillón carbonizado y me cubrí los ojos con desesperación.
–Umh, no soy un experto en este tipo de cosas, ¿pero no deberías llamar a la policía?– levanté mi vista para ver a Manny y sus amigos entre los chicos que me veían con lastima.
–¡Ustedes ni siquiera van a nuestra escuela!– Astrid gritó indignada de que esta fiesta de haya salido de control.
–Gracias por el consejo– le dije a Manny con sinceridad –¿Pero que nadie vio nada?– pregunté desesperado.
–Yo si vi algo– aquella chica, Blancanieves, dio un paso adelante –Elsa estaba algo ebria y Hans me mostró un mensaje de Astrid en donde le pedía que la llevara a casa de Rapunzel, yo no sabía si creerle, pero luego recibió una llamada de "Astrid" y pensé que tal vez estaba exagerando–
–¡Ese maldito fue el que me encerró!– gritó Astrid en cólera.
–Tranquila my lady– Hipo la abrazó intentando consolarla.
Mis ojos se dieron cuenta de algo –Astrid, ¿Cómo dices que Rapunzel se lastimó la mano?– le pregunté con la vista fija en la nada y tratando de unir todos los hilos.
–Dawn dejó caer una hielera sobre ella…– respondió.
–Patán– miré al chico de cabello negro y poco vello facial –¿Fuiste tú quien le envió el mensaje a toda la escuela sobre la fiesta?–
Él negó con la cabeza aterrado –Claro que no, Jack, solo les conté a los chicos del equipo y a esa linda chica… Vanessa–
Algo hizo clic.
–¿Alguien sabe dónde vive Hans?– ninguno de los integrantes del grupo de villanos estaba ya en mi casa.
Si alguien me hubiera dicho que no iba a volver a sostener a Elsa entre mis brazos… hubiera hecho el amor con ella, nunca hubiera comenzado esa tonta discusión, no le habría gritado y definitivamente no la habría dejado sola.
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Narrador
Hans dejó a Elsa sobre la cama de nuevo.
–Ahora vuelvo– él la miró con un poco de asco antes de volver al baño a lavarse las manos.
–Jack– Elsa, antes de separarse de su cuerpo, pudo alcanzar su celular y enviar su ubicación a sus contactos de emergencia, Anna y Jack. Dejó caer el aparato electrónico de su mano y este rodó bajo la cama.
–¿Sigues ahí, Elsa?– le preguntó Hans al volver.
Al no obtener respuestas el revisó el rostro de ella con cuidado, sus ojos estaban abiertos, pero parecía en otro mundo.
–Creo que te perdimos– acarició su mejilla y volvió a besarla –No te preocupes, podemos seguir divirtiéndonos–
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PDV de Jack
–La policía ya va en camino– Hipo acababa de colgar al 911 después de explicarles la situación –Dicen que no tardaran más de 10 minutos–
–¡Es mucho tiempo!– grité acelerando.
–No ayuda el hecho de que Hans viva en una lujosa mansión a las afueras de la ciudad– Hipo gruñó con impotencia –No estamos muy lejos, Jack, ella estará bien–
–¡No, no lo estará!– jadeé –¡la dejé sola Hipo!– golpeé el volante sonando el claxon para que los autos se apartaran.
Mi teléfono sonó, lo tenía Hipo en su otra mano, él se apresuró a revisarlo, ambos rezábamos porque fuera Elsa.
–Es Kris– dijo con cierto tono desalentado –No hay tiempo de explicarlo, pero ahora mismo nos encontramos rumbo a casa de Hans, secuestró a Elsa y la llevó a su mansión, ya llamamos a la policía– le explicó.
–¿Qué demonios Hipo?– escuché al rubio del otro lado de la línea –¡Los médicos no creen que Anna este ebria, están esperando los resultados de los análisis, pero creen que fue drogada!– mis ojos se abrieron.
–No– vi en el GPS como faltaban unos metros para llegar a la ubicación que había recibido de Elsa.
Si alguien me hubiera dicho que no iba a volver a abrazar al amor de mi vida…
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Narrador
Elsa seguía consiente, solo que su mente se encontraba separada de su cuerpo. Por un segundo creyó que aquel quien le había dicho aquello era Jack, suena a algo que hubiera dicho, solo que él lo hubiera dicho de una forma dulce e inocente.
Ella podía verse a sí misma tendida en aquella cama mientras Hans la besaba con euforia, por más que quería alejarlo de ella, no podía, solo podía observar impotente como el chico pasaba de sus labios hacia su cuello y clavícula, justo los lugares en los que hace unas horas alguien más había besado con ternura.
Ella odiaba esto, solo quería que se detuviera, se sentía asqueada, por sentir sus manos despojándola de su ropa y tocando los lugares más íntimos de ella.
–Al fin serás mía– Hans gimió mientras comenzaba a besar su vientre desnudo y quitarle el sujetador.
–¡Elsa!– la voz de Jack e Hipo resonaron por las escaleras de la mansión. Hans, sin tiempo de reaccionar, fue atrapado por Jack. Él, al ver a Elsa en aquel estado y a Hans en ropa interior sobre ella, saltó sobre él propiciándole un tremendo golpe en el pómulo izquierdo, lo tomó de la camisa y lo estampó contra la pared más cercana.
–¡Jack!– Hipo sintió la misma ira y rabia que su amigo al llegar al lugar y ver la situación. Él era el pacifista del grupo, pero aquella aberración lo había afectado y lo hizo cuestionarse notablemente si sujetos como Hans merecían nada ser molidos a golpes. Sin poder contenerse, le dio una patada en el estómago a Hans y tomó a Jack de la sudadera obligándolo a apartarse –La policía viene en camino, Jack– el castaño abrazó a su amigo por la espalda.
–¡No me importa, Hipo!– Jack luchaba e Hipo se sorprendió de la enorme fuerza que había adquirido en ese momento el albino –Tengo que matarlo–
–Por favor, Jack…– Al muchacho se le quebró la voz –Por Elsa, no le pongas más difícil las cosas, piensa en ella–
Jack jadeante y con los ojos llenos de lágrimas de ira, tomó todo el valor necesario para no seguir golpeando a Hans, quien estaba inconsciente, y correr al lado de Elsa.
–Elsa– él tomó su rostro distante y comprobó su pulso, estaba elevado –Lo siento– se permitió derramar lágrimas mientras cubría a la chica con sábanas y la abrazaba contra su pecho.
Nunca la hubiera soltado...
