PDV de Jack
Abrí mis ojos viendo como la luz entraba por la ventana que había olvidado cubrir con la cortina la noche anterior, una vez me quité la pesadez de los ojos y estuve consiente de mi alrededor mi corazón brincó de alegría, hoy sería un día especial.
–Hoy es San Valentin– me recordé a mí mismo sentándome en mi cama y viendo la caja de chocolates en forma de corazón que acomodé de forma estratégica para que estuviera a mi vista y no olvidarla –Hoy todo debe de ser perfecto para ella– me puse de pie tomando la caja de chocolates.
Abrí mi armario y tomé la ropa que había seleccionado para hoy, no usaría mi sudadera, era una ocasión especial, así que me vestiría con chaqueta y jeans negros y una camiseta gris.
Salí corriendo del baño recién duchado y comencé a enfundar mis piernas en los jeans ajustados y terminé de vestirme, me miré al espejo y peiné mi cabello lo mejor que pude... rayos, es tan complicado, tendré que recurrir a la mágica cera para el cabello de Eugene. Una vez terminada esta tarea tomé la caja y bajé corriendo las escaleras para dirigirme a la escuela.
Al llegar me sentí victorioso al ver a Elsa justo a tiempo en el lugar correcto, con la nariz metida dentro de su casillero.
–Hola, Jack– ella me saludó sin apartar la vista de su casillero.
Cada vez era más complicado sorprenderla, de alguna manera ella aprendió a detectar mi presencia con metros de anticipación.
No dejé que el factor sorpresa se hubiera arruinado, de todas formas, haría lo que tenía planeado.
–Feliz San Valentín– Dijimos al mismo tiempo mientras nos mirábamos el uno al otro y sosteníamos una caja de chocolates.
–Hey– me encontraba sorprendido de que ella hubiera tenido la misma idea que yo –Tenemos que parar de hacer eso, está comenzando a dar miedo–
Ella rio nerviosa –Que puedo decir– tomó la caja que le estaba entregando y yo la que ella me extendía todavía. Ella, sin poder contenerse, abrió de inmediato la caja y tomó uno de los chocolates para llevárselo a los labios y morderlo.
–Delicioso– adoraba como su rostro se iluminaba cada que probaba su dulce favorito, en ese sentido, era igual a Anna.
–¿Paso a tu casa a las 7?– le pregunté y ella asintió.
–A esa hora estará perfecto– terminó de comer lo último que quedaba del chocolate en su mano y se puso de puntillas para besar mis labios –Nos vemos más tarde, guapo– revolvió mi cabello con ternura antes de emprender su camino a clases.
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Esa misma tarde me encontré a mí mismo con Elsa a mi lado, los dos nos alejábamos de la ciudad, estaba conduciendo la vieja camioneta Ford de mi abuelo, él tiene una extraña manía por las cosas viejas, mi auto me había dejado mal parado... de nuevo.
–Estoy seguro de que es la batería– le dije a Elsa quejándome de mi auto.
Ella rio ante mis expresiones –¿Por qué sigues manejando ese auto?, siempre está fallando–
–Porque me encanta– exclamé sintiéndome contrariado –Nuestra relación es complicada, ¿okey?–
Ella rio aún más fuerte –Cuando te deje tirado en medio de la nada, recordaras mis palabras–
–Cruzaré ese puente cuando haya que cruzarlo, señorita Arendelle–
–Bueno, al menos esta pequeña falla técnica fue a nuestro favor, podremos hacer nuestra noche de películas bajo el cielo nocturno... ¿no es romántico eso?– dijo.
–Creí que te gustaba mi idea– arqueé una ceja con desconfianza.
–Lo es, es una idea encantadora, pero todavía me sorprende que seas un romántico empedernido– comentó mientras dejaba el asfalto a un lado y me adentraba por aquel camino de terracería que nos llevaría a aquel lugar perfecto.
–Contigo lo soy...– dije con seriedad.
–Awww– ella pellizco mi mejilla.
Los minutos siguientes transcurrieron en un cómodo silencio hasta que llegamos al lago donde tuvimos nuestro primer beso, nuestro lugar especial.
Ella fue la primera en bajarse, yo giré mi cuerpo a la parte trasera para comenzar a sacar las cosas que necesitaríamos.
–Déjame ayudarte– ella extendió los brazos esperando recibir el saco de dormir para dos en sus brazos.
Se lo di y ella lo llevó a la parte trasera. Antes de tenderlos sobre la superficie de la caja, puse una gruesa frazada y un par de almohadas para que fuera más cómodo y ella desplegó la gran bolsa y la acomodó con suma delicadeza. Mientras ella terminaba con ello, volví a la parte delantera para sacar la laptop y las bolsas de comida.
–¿Quién quiere papitas?– le lancé un paquete de frituras.
–Muero de hambre– con un brinco subió a la caja y se acomodó entre la gruesa capa protectora de material térmico.
La imité y abrí mi computadora para encenderla.
Ambos vimos una película y un episodio de nuestra serie favorita hasta que la batería del dispositivo se terminó y nos vimos "obligados" a "conformarnos" solo con la presencia y platica del otro.
–Gracias, Jack– ella permanencia acomodada en el hueco de mi brazo con su cabeza apoyada en mi pecho mientras yo estaba boca arriba apreciando nada más que el basto cielo.
–¿Por qué?– le pregunté confundido.
–Por un día tan hermoso, fue una encantadora idea– trazó pequeños círculos en el centro de mi pecho ocasionando una agradable sensación de comodidad.
–Quería que fuera especial– suspiré –pero la única manera de lograr eso es solo si estas tu ahí–
Ella asintió –Creo que hubiera sido igual de romántico si lo hubiéramos hecho en casa, mientras estuviéramos los dos–
–Exacto– pasé mi dedo por su cabello.
Hubo un pequeño silencio entre nosotros siendo llenado sola sinfonía nocturna del bosque, grillos cantando, uno búho ululando, el suave crujir del viento sobre la copa de los enormes pinos y nuestras respiraciones compaginadas.
–Oye, Elsa– intenté llamar su atención.
–Mhhhh– respondió suavemente.
–¿Crees en otros universos?– mi pregunta pareció llamarle la atención porque despegó su cabeza de mi pecho para ella también quedar boca arriba.
–Sí– respondió después de tomarse su tiempo.
–¿Crees que en esos mundos también estemos juntos?– giré mi cabeza para verla.
Ella asintió sin apartar la vista del cielo nocturno –Estoy segura de que sí–
–¿Piensas que en todos ellos seamos así de felices?– ella finalmente me miró.
–Espero que si– dijo con tristeza para después volver a mirar las estrellas –A veces no puedo creerlo– suspiró.
–¿Qué cosa?– le pregunté.
–Que sea tan feliz– su pecho subía y bajaba con calma.
–¿Por qué?, ¿Por qué no puedes creerlo?– giré mi cuerpo apoyándome sobre mi brazo, sabía que la oscuridad que nos rodeaba me impediría ver sus facciones, pero aun así quería intentarlo.
–Siento que no puede ser así de fácil– movió sus manos –Es todo tan perfecto– terminó juntándolas y apoyándolas sobre su vientre.
–¿A qué te refieres Copo de Nieve?– pasé mis dedos de mi mano libre por su mejilla.
–Nos queremos mucho, tenemos muchas cosas en común, nos llevamos tan bien que nunca discutimos, no hay nadie tratando de separarnos y... es tan sencillo estar juntos–
Asentí comprendiendo –Entiendo, pero las relaciones se supone que deben de ser así, no debe ser difícil–
–Sí, eso lo sé, pero no sabemos lo que pasará en el futuro... me estoy acostumbrando tanto a esta felicidad que tengo mucho miedo de que algo me la arrebate– su voz se quebró.
La tomé entre mis brazos y acuné su rostro con mi mano, nuestras narices se rozaban con cariño y podíamos sentir el cálido aliento del otro en el frio de la noche –Escucha, jamás permitiría que eso pasara, siempre lucharé por ti... pase lo que pase, venga lo que venga– deposité un pequeño beso en sus labios –Porque te amo– volví a besarla.
–Yo también te amo– me miró con devoción.
Nuestros labios se juntaron en un beso más largo y después nos separamos para mirar los ojos del otro.
Sonreí antes de levantar mi cabeza sobre la de ella y bañar su rostro a besos, ella rio al sentir mis labios recorrer toda su cara.
Más tarde, ella y yo caímos rendidos ante el sueño y nos quedamos abrazados toda la noche transfiriéndonos calor mutuamente, no sentimos el frio ni un poco.
Obviamente nada más sucedió, en ese momento ninguno de los dos se sentía listo para ir más allá, pero debo de admitir que despertar y ver a la mujer más bella del mundo durmiendo plácidamente a mi lado era algo que necesitaba hacer todos los días de mi vida.
No podía estar más agradecido con la vida en ese momento.
Fuimos tan felices en ese momento...
¿Por qué?
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–¿Por qué?– estrellé mis puños contra la mesa de madera siendo tenuemente iluminada por la luz del techo –¿Quiere saber por qué lo golpeé?– escupí con rabia a la mujer de cabello corto y traje frente a mí.
–Jack..– La agente Helen Parr intentó tranquilizarme.
–¿Quiere saber por qué ese mal nacido pudo haberle hecho eso a Elsa?– le grité –¿Por qué tenía que pasar esto?– cubrí mi rostro intentando inútilmente detener el camino de mis lágrimas formándose en mis ojos.
–Entiendo que esto es difícil, pero...– ella habló, pero la frené de inmediato.
–No, usted no pareciera entender nada– me puse de pie con brusquedad ocasionando que la silla de madera produjera un sonido espantoso al ser arrastrado por el suelo –Hans de las Islas del Sur secuestró, drogó e intentó violar a mi novia, ¿por qué necesitan más explicaciones que eso?–
–Te prometo que pondremos a ese mal nacido tras las rejas, Jack, pero necesito que colabores con los detalles– presionó con insistencia su libreta de apuntes blanca con la punta de su pluma negra.
Después de que la policía y las ambulancias llegaran a la casa de Hans; él fue detenido, a Elsa la metieron en una ambulancia y a Hipo y a mí nos trajeron a la estación de policía a declarar.
–No quiero seguir perdiendo el tiempo– volví a sentarme para mirarla fijamente –Necesito estar con ella ahora– puse mi dedo indicé sobre la superficie de madera.
Ella suspiró –Te dejaré ir cuando respondas mis preguntas... Esta es la mejor manera de apoyar a Elsa ahora, ella necesita tus declaraciones, tu amigo te está esperando afuera–
–Fue mi culpa– le dije con voz quebrada limpiando las lágrimas –Yo discutí con ella y la dejé sola–
–¿Sobre qué discutieron?– preguntó haciendo apuntes en su libreta.
Fijé la vista en la pequeña grabadora que giraba, esta conversación estaba siendo grabada –Sobre el futuro–
–Se mas especifico, Jack– pidió con amabilidad, pero de forma autoritaria.
–Le dije que me quedaría aquí en vez de irme, ella solo intentó hacer que pensara más en mí y no me preocupara tanto por los demás– parpadeé un par de veces –Yo me enojé y le dije que no me estaba apoyando, entonces me fui y no la volví a ver–
–¿Después de eso llevaron a Anna al hospital?– preguntó analizando la información.
–Sí, Eugene, Kristoff e Hipo– respondí –Astrid se quedó con Hans–
La vi anotar aquello.
–Luego Hans la encerró en un armario sin su teléfono y usó eso para poder llevarse a Elsa... él sabía que nosotros nunca nos separábamos, que la única manera de llevársela era quitándonos del camino, por eso hizo que sus amigos lastimaran a Rapunzel–
–¿Ustedes siempre están juntos?– preguntó con curiosidad.
Asentí –Siempre hay al menos uno de nosotros acompañando a otro–
–Y normalmente es Astrid la que se queda con Elsa–
Negué con la cabeza –No hay un patrón, es algo errático, todos nos llevamos muy bien así que no nos importa quién va con quien–
Ella meneó la cabeza comprendiendo –Hans parece ser un tipo muy astuto, si sabía eso debió de haber no solo planeado con anticipación, si no que tuvo que haber improvisado mucho–
–Creo que su plan era sencillo, eliminar a las más cercanas a ella, Rapunzel y Anna, después al resto de nosotros solo tuvo que dispersarnos– expliqué.
–Voy a volver a preguntarte esto, Jack, ¿Por qué lo golpeaste?–
–¿No haría lo mismo usted?– respondí con otra pregunta –Estaba furioso–
Ella continuó asintiendo.
–Él me había amenazado antes– finalmente le conté ese detalle –Dijo que buscaría venganza hacia nosotros–
–¿Por qué?–
–Por haber difundido una foto de él besando a otra chica que no era Anna– terminé de relatar.
–Creo que será suficiente por ahora– se puso de pie acomodando su saco elegante –La policía está en tu casa interrogando a los demás. Ve a ver a tu chica–
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–¡Jack!, ¡Hipo!– Eugene y Kristoff nos recibieron a mí y a Hipo en sus brazos en un abrazo fraternal, ninguno se sintió apenado por aquello, había sido una noche difícil y tantas cosas pasaron, necesitábamos el apoyo.
–¿Dónde está Punzie?– pregunté separándome de ellos.
–Con Frederic y Arianna, allá arriba– corrí al elevador sin decir nada y subí al piso de las habitaciones–
Al abrirse las puertas me encontré con el mostrador con la enfermera recepcionista viendo el monitor del ordenador, intenté dirigirme hacia ella cuando la voz de Rapunzel me distrajo.
–Jack– ella corrió hacia mí y saltó en mis brazos sollozando.
–¿Cómo está tu mano?– recordé lo que le había sucedido.
–No está rota por fortuna– suspiró –Jack...– arrugó el rostro en medio de lágrimas.
–¿Cómo esta ella?, ¿y Anna?– tenia tantas preguntas que necesitaban ser respondidas.
–Anna se está recuperando– se limpió las lágrimas –Elsa está consciente y se acuerda de casi todo–
–Tengo que entrar con ella– di unos pasos, pero ella me frenó de golpe.
–No, Jack, no puedes verla– me miró con lastima –Nadie la ha visto, no quiere recibir visitas–
No pude evitar llorar, me eché a los brazos de Punzie en busca de consuelo –¿Qué vamos a hacer?, ¿Cómo la vamos a ayudar?– jadeé –Se va a encerrar en si misma–
Sentí como ella asintió contra mi hombro –Estaremos para ella, por ahora lo mejor que podemos hacer es darle su espacio... pasó por algo horrible, fue una suerte que tu e Hipo llegaran antes de que él le hiciera algo peor–
–¿La lastimó?– pregunté tembloroso.
–Un poco– respondió con voz quebrada –tiene moretones y heridas–
Permanecimos abrazados por un rato.
–Jack, deberías ir a casa, son las 5 de la mañana–
Negué con la cabeza –No la volveré a dejar, no hasta saber que ella estará bien–
Ella se separó para mirarme –No sabemos cuánto vaya a tardar eso– limpió mis lágrimas con su mano sana.
Nota del autor: Decidí iniciar este capítulo con un pequeño flashback para apaciguar un poco tanto momento amargo.
El próximo capítulo veremos a Elsa y a Jack reencontrándose, ¿Cómo creen que vaya a salir eso?
: Espero que con el inicio de este capitulo se calmen las aguas, habra que esperar a ver que le ocurre a Hans e.e Todos estaran bien. ntp. Gracias por comentar :3
Nikolai: La verdad Elsa es la que sufrirá la peor parte, fue un trauma muy grande para ella. Gracias por comentar, nos vemos :3
Cristina: Jack realmente se arrepiente de dejar a Elsa y se lo hara saber de muchas maneras. Solo el tiempo dira a donde llevara esto. Gracias por comentar, cuidate :3
