Nota de la autora: Como les había dicho, no he publicado nada porque me sentía algo cansada y enferma, pero el día de ayer ocurrió algo MAGNIFICO. Estaba vagando por internet cuando vi la noticia de que Netflix pronto estrenaría el live action de Lost Ollie, basado en la obra de nuestro bleseado Willian Joyce, así que de inmediato entré a Instagram al perfil de William y efectivamente, está trabajando en este proyecto junto, nunca van a adivinarlo, el aclamado Peter Rampsey (director del Origen de los Guardianes), entré a su perfil para ver que efectivamente publicó una foto del proyecto. Ambos están volviendo a trabajar juntos! Eso me hizo gritar... pero no tanto como lo que vi después... Resulta que Peter hizo otra publicación en Instagram de otro de sus proyectos, algo bastante misterioso... Entre a los comentarios y de repente... TODOS LOS COMENTARIOS DECÍAN QUE PODRÍA TRATARSE DE EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES 2.
Y yo mientras estaba en mi silla a las 2 am gritando como una fangirl emocionada.
Amigos y amigos, por primera vez en varios años tenemos una pequeña mínima posibilidad de que haya una segunda película del Origen de los guardianes, no hay nada confirmado, solo el tiempo dirá si podria tratarse de esto, pero tengo muchas expectativas. Amigas y amigos, ayúdenme a rezar para que esto sea verdad!
Nikolai: Finalmente sabremos lo que sucedera con Elsa al llegar a la escuela ;3 Saludos, que estes bien.
: Trataré de aletergar el final, igual ando con pocas energias como para escribir tan seguido como antes y son capitulos algo complicados de escribir asi que otro mes si nos tardaremos. Gracias por comentar.
Cristina: Ahora las actualizaciones no seran tan segudio! hahahahaha :c pero bueno ntp, Elsa si lo superara... algun día. Gracias por tu comentario y besos. Por cierto, tu que opinas de la nueva noticia de Origen de los Guardianes 2? Crees que vaya a suceder? O que solo estan jugando con nuestro corazon?
PDV de Jack
Elsa: ¿Te veré mañana en el estacionamiento?
Jack: Claro, 20 minutos antes de clases.
Elsa: Estoy muy nerviosa :c
Jack: Estaré a tu lado para apoyarte :)
Y si alguien se atreve a hacerte sentir mal tendré que pedirle a Kristoff que le dé una paliza.
Elsa: Eres tan dulce.
Te amo, duerme bien.
Jack: Trataré.
Elsa: ¿Ocurrió algo?
Jack: No terminé mi tarea
Elsa: Jackson…
¿Necesitas ayuda?
Jack: No, no quiero que pierdas tu sueño, te necesito al máximo mañana.
Elsa: Mhhhh
Jack: Te amo, sueña conmigo.
Elsa: Por supuesto.
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Elsa: ¿Jack?, ¿Estas bien?
Elsa: No contestas mis llamadas ni las de Hipo, me estas preocupando.
Elsa: Hipo insiste en que seguro te quedaste dormido.
Faltan 5 minutos, entraremos…
Búscame cuando puedas.
.
Azoté la puerta de mi casillero sacando mis libros y después de volver a leer la conversación con Elsa. Caminé a gran velocidad entre los estudiantes. Tomé a Astrid del codo cuando la divisé –¿Has visto a Elsa?– ella asintió.
–Te estuvimos esperando, pero nunca llegaste– me miró con un poco de decepción y preocupación –¿Qué sucedió?–
No sabía cómo explicarlo así que mejor opté por evadir la pregunta.
–¿Cómo estuvo?– me referí a la llegada de Elsa a la escuela por primera vez desde lo ocurrido.
Ella se encogió de hombros –Tuvo una pequeña crisis en medio de la clase y la llevaron a la enfermería así que se perdió la primera clase, como tú–
–Debo ir a buscarla– corrí en dirección a la enfermería.
Al entrar en el aula blanca examiné rápidamente las gavetas donde almacenaban medicamentos y equipo médico, escritorio vacío y finalmente las camillas en donde en una de estas se encontraba Elsa recostada boca arriba, a su lado, había una silla en la cual estaba sentado Tadashi… sosteniendo la mano de Elsa mientras ambos reían.
Hubo una mezcla de emociones en mí en ese momento, me sentía preocupado por ella, pero a la vez tranquilo de que se veía calmada y no estaba sola; también sentí cierta pizca de dolor al verla sostener su mano e incertidumbre porque eso era muy extraño, ella no permitía ni siquiera que Anna la tocara y ahora mismo parecía estar bien con ello.
–Elsa– la llamé de forma apresurada –Lo lamento mucho–
–Jack…– ella intentó enderezarse, pero el chico asiático se lo impidió.
–Con calma, Elsa– la tomó del hombro.
–Te ves cansado– dijo al examinar mi rostro.
No solo me veía cansado, me sentía exhausto y adolorido.
–N-no fue una muy buena noche– me limité a responder sentándome a su lado.
–La siguiente clase, se la perderán– nos miró a ambos –Por favor, no quiero causarles problemas–
Tadashi negó con la cabeza –No me causas ningún problema, la profesora y la enfermera me dejaron a tu cuidado, recuérdalo–
–¿Dónde está la señorita Rabbit?– me pareció extraño no ver a la enfermera de labios rojos y exuberante figura.
–Fue a llenar las formas para solicitar que Elsa vaya a casa por hoy– respondió el chico.
–¿T-te iras?– fije mi vista en ella.
Asintió levemente –No estoy lista, trataré mañana–
Tadashi se aclaró la garganta –Los dejaré solos por un rato, estaré afuera por si me necesitan– soltó con cuidado la mano de ella y se puso de pie.
–¿Q-que te sucedió, Jack?– me cuestionó.
–Me quedé dormido– miré al suelo avergonzado.
–¿Te quedaste dormido?– preguntó incrédula –¿Por qué?–
Me froté la frente sin querer dar más explicaciones, pero tenía que decirle algo –Si, me desvelé anoche y estaba tan cansado que no escuché mi teléfono en la mañana– técnicamente era verdad.
–Jack…– su rostro reflejaba decepción –¿Por qué me estas mintiendo?–
–No te estoy mintiendo– me defendí.
Ella permaneció seria antes de desviar la mirada –Tienes los nudillos enrojecidos– murmuró con calma –¿Por qué?–
Me maldije mentalmente por haber olvidado ese detalle.
–Me molesta un poco el hecho de que me ocultes cosas– dijo Elsa mirándome a los ojos.
–Y a mí me molesta el hecho de que al parecer confíes más en Tadashi que en mi– las palabras salieron de mi boca sin pensarlo, justo como aquella vez en la fiesta, solo que esta vez me arrepentí al instante de haber dicho eso.
–Aguarda– sus ojos se abrieron con sorpresa –¿A-acaso estas recriminándome por tomar la mano de otro chico?–
–Lo lamento mucho, no debí de haber dicho eso– me di una palmada en la frente con repudio a mí mismo.
–Jack… somos amigos, solo estuvimos charlando, no puedo decirte sobre qué, porque es una cuestión de la vida personal de él, pero por primera vez en estos días…– suspiró sin poder continuar.
–Sí, siento, lo que dije estuvo completamente fuera de lugar y yo no soy así– me sentí culpable por desalentar su progreso, no importaba como o con quien, debía de estar feliz de verla superar su trauma y una gran parte de mi lo estaba, pero la parte insegura y hostil fue la que habló en el momento equivocado –También quisiera pedirte perdón por no haber estado hoy en la mañana contigo, te había hecho una promesa y fallé, debí de haber estado aquí, sin excusas–
Su rostro lejos de ser acusatorio era comprensivo –Yo sé que solo dijiste eso porque toqué un tema sensible para ti, no debería presionarte a hablar si no quieres, por eso… discúlpame tu a mí–
Negué con la cabeza –No hay nada que perdonar– extendí mi mano probando suerte.
Ella tomó aire y se animó a estirar su propia mano hasta rozar las yemas de sus delicados dedos con las mías.
–Lo siento– cerró los ojos con dolor y retiró su mano con rapidez.
–Está bien– le sonreí haciéndole saber que no estaba molesto.
–Hay algo que no te he dicho– jugueteó con los dedos que me habían rozado con delicadeza –La noche de la fiesta… cuando Hans me llevó a su casa, creí que eras tú–
No pude evitar sentir un fuerte escalofrió recorrerme toda la espalda hasta la nuca haciendo que se me erizaran los pelos.
–Yo sería incapaz de alguna vez obligarte a hacer algo con lo que no estuvieras cómoda– le aclaré de inmediato.
Ella me sonrió levemente –Eso lo sé, Jack, no has hecho nada más que respetarme todo este tiempo, pero estaba tan drogada que tuve alucinaciones, y como esa misma tarde habíamos estado juntos… creo que mi subconsciente se quedó con aquello y por eso he tendió problemas para tocarte–
Eso me hizo comprender mucho mejor por qué Elsa tenía problemas con tocarme, no era que no confiara en mí, tenía un trauma severo y probablemente, incluso si Elsa volvía a tocar o ser tocada, tendría problemas para hacerlo conmigo.
–¿Jack?– su dulce voz me llamó un par de veces antes de reaccionar –¿Estas bien?–
–Sí, solo que necesito un poco de tiempo para procesarlo. ¿Te molesta si hablamos mañana?–
Ella hizo una mueca –Te lo advertí, Jack. Solo un estúpido renunciaría…–
–No es lo que tú crees– la detuve antes de que siguiera con aquella idea errónea –Solo que el día de hoy he cometido varios errores y no quiero volver a decir o hacer algo erróneo–
Ella asintió con inseguridad comprendiendo mi situación.
–¿Cómo iras a casa?– le pregunté –¿Necesitas que te lleve?–
Ella negó suavemente –Gracias, pero mi tía ya viene en camino y no quisiera que perdieras más clases por mí–
Acomodé la mochila que se resbalaba por mi hombro derecho, había olvidado por completo que la tenía –Supongo que es verdad, no debo darme el privilegio de perder clases–
Ella sonrió –Yo tampoco, por eso he decidido volver a intentarlo mañana– su voz era confiada –Mañana será mejor–
–Y esta vez no te fallaré– me prometí a mí mismo.
–¿Nos vemos mañana en el estacionamiento?–
Comencé a dirigirme a la puerta –Sin importar que–
Fue así como me despedí de ella por el resto de hoy, ambos necesitábamos un respiro de nuestras batallas interiores y la mejor manera era tomándonos lo que quedaba del día con calma.
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PDV de Elsa
–¿Lista?– Jack se paró frente a mi sacándome de mis pensamientos dirigidos hacia la escuela y lo que me esperaba adentro.
–No, no realmente, pero extraño mi vida de antes y sé que entre más pronto superé este obstáculo estaré más cerca de volver a ser yo… la Elsa que amaba ir a la escuela–
Él me sonrió –Solo nos quedan dos meses como alumnos de esta escuela–
Arqueé las cejas impresionada –Es verdad, ayer vi los posters para el baile de graduación–
–Hablando del baile de graduación…– él tomó del bolsillo de su sudadera un boleto –El tema es una noche bajo las estrellas– leí la elegante caligrafía impresa en el papel oscuro adornada por pequeñas estrellas de diamantina.
–¿Esta es tu forma de invitarme al baile?– le sonreí juguetonamente.
–Aun no lo he pedido adecuadamente– sacó de su bolsillo una barra de chocolate enorme, otro boleto se sujetaba a la barra por medio de un lazo rojo y tenía una pequeña nota adherida.
Prom?
Sonreí inevitablemente, pero a la vez una pequeña punzada de dolor me impidió disfrutar este momento como deseaba, ¿Cómo se supone que iremos al baile juntos si ni siquiera podríamos bailar?
–¿Lo odiaste?– preguntó en broma con cierta nota de decepción en su voz.
–Por supuesto que no– me apresuré a decirle –Es mejor de lo que me imaginé y sí, por supuesto que iré al baile contigo–
Él me sonrió tenuemente y regresó su mirada a la escuela –¿Qué opinas ahora?– señaló el camino con su mano.
–Andando– Nos dirigimos a la puerta principal con paso firme y con la cabeza en alto mientras hablábamos sobre trivialidades para enfocar nuestras mentes en otra cosa.
Como era de esperarse, la gente continuó murmurando y mirándome con lastima, menos que ayer, pero aun así lo hacían de forma indiscreta.
–Hey– Jack me sonrió tranquilizadoramente al ver que mi mirada comenzaba a perderse en mis pensamientos y mi voz se apagaba –No los mires, mírame a mí– dijo una vez que llegamos a mi casillero.
–Háblame sobre algo, lo que sea– le dije sacando mis libros de forma apresurada y torpe.
–Escuché que el resto de las chicas comenzaron a hablar sobre vestidos, muero de ganas por ver lo que usaras– reí al escuchar sus palabras, había escogido el tema que menos esperaba.
–¿Y qué hay de ustedes?– pregunté con curiosidad.
–¿Te refieres a cuando iremos a buscar nuestros trajes?– arqueó una ceja –Supongo que esa tortura será pronto, muero de ganas por que un sujeto extraño me pinche con alfileres–
Reí levemente cerrando mi casillero –Me gusta cómo te ves con traje– le di un suave golpecito en el pecho. No me di cuenta de lo que había hecho hasta que vi la expresión iluminada y sonriente en su rostro, su sonrisa era de oreja a oreja, como no la había visto en mucho tiempo.
Le devolví la sonrisa y juntos caminamos a clases.
Algún día todo volverá a estar bien. Necesitaba eso, porque en ese momento me di cuenta de lo mucho que extrañaba sus brazos rodeándome, recordé lo feliz y completa que me sentía estando en ellos y con eso en mente me propuse a tratar de sanar a tiempo para bailar un vals.
–Bueno, clase de biología– Jack señaló la puerta –¿Estarás bien hasta el almuerzo?, puedo venir después de cada clase– ofreció con amabilidad.
–Estaré bien, te veré en la cafetería– rechacé su oferta con tacto.
–Bien, si necesitas algo puedes mandarme un mensaje– me recordó –Nos vemos más tarde, Copo de Nieve–
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Una vez sonó la campana deje salir un suspiro de alivio, habían terminado los sofocantes minutos en los que todos en la sala, incluyendo a la profesora, me veían con lastima y me hablaban con recato, como si fuera alguien desconocida.
–Elsa– escuché la voz de Ariel persiguiéndome por el pasillo, me vi obligada al detenerme cuando ella me alcanzó y se plantó frente a mí –Perdón por interrumpir, pero quería hablarte por unos minutos. Te debo una enorme disculpa…–
La frené levantando mi mano –No hay nada que disculpar, Ariel– intenté alejarme, pero ella lo impidió al verme suplicante.
–Por favor, Elsa, déjame hacer esto, llevó todo este tiempo cargando con la culpa en mi conciencia. Si no hubiera propuesto…–
–No fuiste la única que aceptó que los Villanos se quedaran– volví a pararla –Nadie sabía lo que iba a suceder y lo que dijiste fue en buena fe–
Ella apretó sus libros contra la tela de su blusa purpura –Cuando sea el juicio, siéntanse libres de pedirme testificar, yo y las demás estamos dispuestas a ayudar en lo que sea… Y si necesitas habar con alguien, puedes hacerlo con nosotras, no estás sola–
Asentí con la cabeza sonriéndole –Lo sé, gracias por tus palabras–
–Solemos reunirnos en el Lucky Cat Café todos los sábados por la tarde a tomar el té. Tal vez podrías venir este fin de semana, con tus amigas, y podríamos charlar sobre nuestros sentimientos–
Hice una mueca pensativa, Ariel se estaba comportando con mucha sororidad, ¿Cómo negarme a eso que tanto necesitaba? –Seguro que a las demás les gustará ir–
–¡Genial!, tienes que probar los macarrones de canela, están para morirse– brincó con alegría –¡Nos vemos el sábado!– se despidió radiante de felicidad.
Levanté mi mano a modo de despedida y continué mi camino hacia la cafetería. Revisé mi celular, me parecía un poco fuera de lo común no haber recibido ningún mensaje de Jack hasta ahora.
–Hey tu– Rapunzel me sonrió colocándose a mi lado.
–¿Cómo estuvo tu clase?– preguntó Anna colocándose del otro lado.
Suspiré –La gente no dejaba de mirarme, pero fuera de eso… Ariel nos invitó al Lucky Cat Café este sábado, al parecer quieren apoyarme–
Rapunzel y Anna sonrieron encantadas por la idea, como era de esperarse –Uhhhh, muero de ganas por probar los macarrones de canela, dicen que son muy sabrosos– Anna se pasó la lengua por los labios.
–Justo eso me dijo Ariel– reí conforme entrabamos a la jungla de la cafetería.
–Tooth nos envió un mensaje diciendo que ya estaba aquí y que había apartado una mesa para todos– comentó Rapunzel buscando entre las personas la cabellera de colores característica de la chica bajita.
–Ya la vi, esta con Jack– señaló Anna hacia el este a los dos chicos sentados en la mesa casi vacía, ambos reían a carcajadas mientras Jack se inclinaba mirando hacia debajo de la mesa, como si hubiera algo interesante por ver.
Me sentí muy extraña al ver como ella se apoyaba en Jack muy cerca de su rostro, riendo de una forma tan íntima, no es la primera vez que presenciaba algo así, ¿Por qué ahora me inquietaba tanto aquello?
–Muy bien, ¿Qué están planeando ustedes dos?– les preguntó Punzie con una ceja arqueada, ella sabía que algo tenían entre manos.
Ambos se encogieron de hombros antes de echarse a reír como locos.
–Bien, me atrapaste– Jack puso sobre la mesa un muffin de chispas de chocolates –Todos los días del muffin ocurre lo mismo– él se quejó haciendo un puchero.
–¿A qué te refieres?– le pregunté.
–Eugene siempre toma un muffin de chocolate con almendras porque es su favorito, pero también le gustan los muffins de chispas de chocolate– explicó Tooth.
Mi hermana, mi prima y yo nos miramos sin comprender –¿Y que hay con eso?– dijo Anna.
–Que Eugene siempre termina dándole una mordida a mi muffin sin siquiera preguntar– Jack rodó los ojos.
–¿Intentaste decirle que no lo hiciera?– sugirió Punzie con delicadeza.
Jack la miró con seriedad –Por supuesto que sí, pero conoces a Eugene, siempre está metiendo sus manos en la comida de los demás, como Merida–
–Así que le sugerí a Jack jugarle una broma inofensiva–
–¿Qué es lo que harán?– Preguntó Punzie curiosa.
–Ya lo verán, solo aguarden y no digan nada– nos advirtió.
–Descuida, a mí también me molesta que Eugene se robe siempre mis papas francesas– Anna golpeó su puño contra la mesa –Hazlo pagar–
–Ahí vienen– susurró Punzie, ahora cómplice de la travesura.
–Hola a todo el mundo, me alegra ver que han acomodado sus traseros mientras nosotros buscábamos nuestro almuerzo– Hipo se sentó al lado de mí.
–Podrías evitar eso trayendo tu almuerzo– Punzie levantó su manzana roja mostrándosela.
–¿Y renunciar a la carne misteriosa?– bromeó –¿Cómo estas, Elsa?– se giró para verme, tal vez buscando mi aprobación para estar cerca de mí.
–Estoy bien, gracias por preguntar– le sonreí tenuemente.
–Creme si yo fuera tú me hubiera quedado otro día en casa, ¿Por qué volver a la monotonía de la estúpida escuela?– Eugene me miró mientras comía su muffin.
–Lo creas o no, Yuyin, hay gente, que, a diferencia de ti, si aprecia la oportunidad de tener una educación– Kristoff lo regañó.
–¿Lo dices en serio?– Anna preguntó sin creerlo.
–Por supuesto que no, la escuela apesta, huye Elsa– el rubio actuó de forma dramática.
Sonreí al sentir aquella sensación de familiaridad volver a mí.
–AH– un grito agudo de sorpresa nos sobresaltó, de inmediato lo supe, Eugene había caído en la trampa.
–¡Qué asco, que asco, que asco!– brincaba sobre la silla apuntando hacia el pobre muffin que yacía tirado en el suelo.
–¿Qué Eugene?, ¿A caso le tienes miedo a una pequeña cucaracha?– Jack tomó del suelo el pastelillo extrayendo del esponjoso pan una cucaracha y poniéndosela en la cara.
–¡Aleja eso de mi!– pegó otro grito.
Jack y Tooth se echaron a reír –Es solo una cucaracha de goma– le dijo ella en medio de risas.
–Espero eso te enseñé a no tomar los alimentos de los demás sin antes preguntar– Jack se limpió una lagrima del ojo.
El resto también se echó a reír mientras el afectado bajó de la silla refunfuñado y embutiéndose en su asiento.
–Me las pagaras Frost– se cruzó de brazos susurrando en voz baja.
–Ya veremos…– Jack le sonrió retador.
–Como sea– el chico de barba pareció dejar atrás todo de una forma muy rápida –Mira Punzie, te traje esto– le dio un folleto.
–Oh, otro folleto de esa universidad en San Francisco– ella le dio una sonrisa fingida.
–¡Sí!, ayer hablé con mi consejero y me dijeron que tienen becas muy buenas–
–Sí, mencionaste eso ayer y antier– ella se veía nerviosa.
–Pero espera, aun no te he contado la mejor parte– él se aclaró la garganta –¡Esta a tan solo 15 minutos de la Universidad Estatal de San Francisco!– sus ojos brillaban de emoción.
–Yuyin…– ella intentó hablar.
–Y la renta será más barata entre los tres– señaló a Kris.
–Oh oh– él se quejó al verse inmiscuido en la situación.
–¿Podemos hablar de esto después?– Rapunzel le dijo con severidad.
–Pero…–
–Eugene, solo tenemos 15 minutos para almorzar, no quiero pasarlos escuchando sobre una universidad a la que no quiero ir– dio su ultimátum con firmeza.
La mesa permaneció en absoluto silencio.
Merida silbó haciendo una cara de incomodidad –¿Ya probaron la carne?, sabe más espantoso de la usual… hey, incluso tiene un pelo– tomó con la punta de sus dedos la delicada hebra que obviamente no pertenecía a ella por ser muy larga y de color oscuro.
–Ew– Anna hizo una mueca de asco al ver como Merida lo acercaba a su cara.
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–Eugene y Punzie, ¿eh?– Jack preguntó de la nada mientras conducíamos a casa, Anna iría con Punzie a tomar un helado como excusa para no tener que hablar con Eugene después de clases y darle tiempo de pensar las cosas.
–Sí, lo sé, eso fue intenso– suspiré al recordar la embarazosa situación.
–Hace mucho que no veía a Punzie explotar así– Jack también suspiró –De verdad espero que puedan arreglar las cosas entre ellos–
–Yo también– estaba de acuerdo con él, ver a Punzie actuar así con Eugene era algo muy serio.
–Seguro para mañana todo quedara solucionado, es decir, se aman–
Hice una mueca –Es verdad, pero cuando dos personas quieren cosas diferentes en la vida... puede haber problemas para resolver eso– lo miré dándome cuenta de algo y sin poder evitarlo dije lo que pensaba –Tu y yo queremos cosas diferentes–
–Pues si… pero somos nosotros y estoy bastante seguro de que terminaremos encaminados al mismo rumbo tarde o temprano– respondió mi argumento de forma inteligente –Por ejemplo, tú iras a Penn y yo me quedaré aquí, en el futuro tal vez considere ir a estudiar ahí–
–¿Y que si eso no sucediera?, ¿Qué tal si al final terminaras haciendo tu viaje dándote cuenta que odiarías ir a mi universidad?– cuestioné.
Él rio un poco –Ese viaje está perdido, tu y mi familia me necesitan aquí, no podría dejar Burguess sabiendo eso–
–Aguarda– mis ojos se abrieron –¿Estás diciendo que la razón por la que no te iras es por mí?–
–Y por mi familia– aclaró rápidamente.
–No lo sé, pero se siente como si estuvieras haciendo lo mismo que Eugene, pero a la inversa– el semáforo se puso en rojo y eso le dio oportunidad a Jack de apartar la vista del camino para verme.
–¿A qué te refieres?– me miró confundido –No comprendo–
Decidí sincerarme –No creo que sea buena idea que vayas a una universidad solo porque yo estaré ahí o que te quedes aquí solo para estar cerca de mí–
–Soy tu novio Elsa– el semáforo volvió a cambiar y se escucharon los cláxones exigiendo que Jack se moviera, no tuvo más opción que volver su mirada de nuevo al asfalto –Creo que es natural querer estar cerca de ti–
–Siento que lo haces más por miedo– de repente comencé a sentir calor –La distancia no parecía molestarte antes–
–¿Qué?, ¡no!– giró sus ojos por un macro segundo para lanzarme una mirada de miedo –Quiero estar a tu lado porque te quiero y quiero protegerte–
–Exacto– subí un par de niveles el volumen de mi voz –Antes no hubieras hecho algo así, solo lo dices ahora porque casi me violaron–
Su boca se volvió una línea delgada mientras tomaba una bocanada de aire, como solía hacerlo cuando algo le molestaba. Puso la direccional y detuvo el auto a un costado de la acera.
–Estas actuado a la defensiva– giró un poco su cuerpo para verme mejor.
–Solo digo la verdad– le dije en voz baja.
–Mentiría si dijera que lo que sucedió no hizo que cambiaran las cosas, pero no veo lo malo en eso, solo me preocupas– espetó –¿Qué acaso no me quieres cerca?–
–¡No!– dije de inmediato.
–¿No?– vi sus ojos mirarme con tristeza.
–Quiero decir, si, si te quiero cerca, pero porque quieres estarlo, no porque me tengas lastima– sentí las lágrimas formarse –No quiero que me tengas lastima, estoy cansada de que la gente me trate diferente por lo que pasó, tal vez puedo soportarlo de otros, pero no de ti… me duele– sollocé.
–L-lamento si te trato diferente, pero trata de comprender, estoy asustado porque no sé cómo lidiar con esto, pero también estoy furioso por haber permitido que sucediera, no puedo dejar de pensar que si te hubiera cuidado mejor no hubieras tenido que pasar por nada de eso– se abrazó a sí mismo. Me sentí horrible al ver que todo esto lo afectaba tanto como a mí.
–Te lo dije, Jack, no tienes la culpa de nada– me acerqué a él –y si vas a ir a Penn quiero que sea porque eso es lo que de verdad deseas para ti, quiero verte feliz, no atado a mi–
–Te lo he dicho, Elsa, por ahora no tengo nada que me haga más feliz que estar contigo, por ahora lo único que tengo claro de mi futuro es que quiero que estés en él– acercó su rostro al mío lo suficiente para poder notar las pequeñas lagrimas que se habían formado en sus ojos.
Suspiré –Ese un problema, Jack– me acerqué aún más hasta que mis labios se posaron sobre los de él, el beso duró menos de 5 segundos antes de que las memorias tormentosas llegaran a mi mente de nuevo y entonces no era Jack quien me correspondía el beso, era Hans.
Me aparté de inmediato dirigiendo mi mirada hacia otro lado cubriendo mis labios mientras trataba de regular de nuevo mi respiración agitada –¿Qué pasara contigo si no puedo ser parte de ese futuro?–
Él se pellizcó el puente de la nariz con su dedo índice y gordo recargándose en el marco de la ventana en silencio. Permanecimos unos minutos completamente mudos tratando de ordenar nuestros pensamientos.
–Te llevaré a casa– dijo finalmente suspirando y volviendo a poner en marcha el auto.
