Un pequeño capitulo que al principio iba a ser mas largo pero decidí hacer lo correcto y separarlo por lo que tendremos un capitulo de mas wuuu. Tambien para decirles que no solo eso, una vez termine la historia pienso seguir actualizandola con one-shoots o drables e incluso mas capitulos. Pero el final oficial sera dentro de poco.

Aclaración mega importante: este capítulo fue realizado en base a muy poca investigación literaria respecto al ámbito jurídico del cual soy ajena, no tengo ni la menor idea sobre leyes y honestamente no son mi fuerte por lo que este capítulo seguro tiene errores garrafales. Si existe algún abogado entre el público, por favor no te burles de mí y mejor contáctate conmigo, juntos podríamos reescribir este capítulo para hacerlo más creíble y verídico!. Usualmente suelo hacer investigaciones profundas cuando toco temas ajenos a lo que conozco, pero esta vez no encontré el material suficiente ni tampoco conozco a ningún abogado para asesorarme.

Nikolai: Adoro escribir en el papel de Jack siempre me sale lo profundo, aunque con Elsa me sale la fluides... pero definitivamente prefiero narrar desde mi punto de vista. como en este capitulo!

Camilaski: Hey!, esta es mi venganza por hacernos sufrir con el Hielo de mi Vida y la angustiante y tensa separacion de nuestros bebes.

Cristina: El fandom esta a salvo y todavia vivo! Despues de tantos siglos lo cual me hace sentir alividada y espero que sigamos vivos porque definitivamente es el mejor fandom del mundo y la mejor pareja del universo! Jelsa forever!


Narrador

El timbre de la residencia de los Corona sonó y la chica de cabello corto corrió hacia la puerta al ver por el monitor de quien se trataba.

Dejó salir un pequeño suspiro de alivio al ver a su novio, Eugene, de pie con un ramo de flores enorme y una camiseta blanca que decía "I love NY".

–Blondie, antes de que cierres esa puerta sobre mi bello rostro necesito disculparme contigo– el chico, al ver que ella no tenía intenciones de echarlo a patadas, decidió continuar –Estoy muy asustado por el futuro, sé que siempre pareciera que me siento seguro de mi por lo increíblemente guapo que soy, pero la verdad es que muy en el fondo sé que soy un desastre y que no valgo nada, tenía miedo de que al estar separados por todo un país te dieras cuenta de esto y me dejaras. La razón por la que intenté hacerte venir conmigo a San Francisco y no ir yo contigo es porque me vetaron de ahí por un chiste de mal gusto en el aeropuerto… no daré detalles, pero tuvo que ver con dos torres– explicó sencillamente.

–Yuyin– ella sin pensarlo se lanzó a sus brazos –Te amo, a pesar de que tus chistes sean inmoralmente incorrectos. Eres mi vida entera y quiero casarme contigo, como hemos hablado tantas veces, nada me haría cambiar de opinión… ni siquiera la distancia– lo tranquilizó.

–Yo también te amo con toda mi vida– él la abrazó sin querer dejarla ir jamás –No quiero que nos ocurra lo que a Jack y Elsa–

Ella se separó por un momento del abrazo para verlo a los ojos –Yo tampoco quiero eso– le sonrió con tristeza –¿Cómo esta él?– se pasó un mechón tras la oreja.

–Tú lo conoces tan bien como yo, sabes cómo esta– hizo una mueca –No come, no duerme, ni siquiera quiere ducharse–

Ella jadeó –Es más grave de lo que creía–

–¿Y Els?– le preguntó.

Ella suspiró con cansancio, en sus ojos se veía que no había dormido en un largo periodo de tiempo –Devastada– negó la cabeza con suavidad –Tenemos que reponerlos de esto–

Él estuvo de acuerdo con eso –Hipo esta con él ahora mismo y Kristoff ya va en camino, no lo dejaremos solo ni un minuto–

–Nosotras nos encargaremos de Elsa, ya todas están arriba, incluso Tooth está aquí– ella acarició sus brazos como un gesto reconfortante –Pero quisiéramos ver a Jack también–

Eugene suspiró –Quisiera decir que nosotros vendremos a ver a Elsa más tarde, pero no creo que nuestra presencia masculina ayude de nada en su situacion–

–Por ahora será mejor permanecer de esta manera, esperar a que pasen las primeras 42 horas, que son las peores, luego tal vez estén de ánimo para salir un rato… Elsa nos dejó en claro que no quedaron en malos términos, al contrario, esto parece ser una decisión mutua–

–Aun así, no deja de doler, ambos se adoran– él dijo pasando sus dedos callosos por la mejilla de su amada –Espero que puedan arreglar su situación–

–Solo el tiempo dirá lo que sucederá– ella se encogió de hombros –Se vienen tiempos difíciles–

.

.

.

Tuvieron que pasar unos días para que Jack y Elsa se volvieran a ver, desafortunadamente seria de la peor manera posible. El juicio de Hans de las Islas del Sur se llevó a cabo un jueves por la mañana, todos los citados se dirigieron de forma puntal y bien vestidos a la corte.

Fue un día plagado de emociones para todos, sobre todo para Elsa; la parte más difícil del día fue cuando tuvo que ver Jack Frost sentarse en el estrado para ser interrogado, al ser uno de los testigos principales su declaración era la más importante. Ella pudo notar su nerviosismo y terror en su rostro, ella conocía esa expresión; siempre que él se sentía aterrado no podía evitar arrugar las cejas, sus ojos tomaban un brillo oscuro y sus labios se curveaban con preocupación.

Ella tomó aire mientras sus miradas se cruzaban y asintió dándole ánimos para después desviar la mirada hacia donde se encontraba Hans sentado; él la veía sin el menor rastro de preocupación en su rostro, como si estuviera seguro que saldría bien librado de esta y orgulloso de saber que había dejado una huella permanente en su víctima.

–Jack Frost– el abogado de Hans, por supuesto que uno de los mejores abogados del país, el señor Facilier miró con desdén al chico peliblanco que repentinamente se veía pequeño –¿Podría decirme que fue lo que sucedió ese día?–

Jack se pasó la lengua por los labios tratando de humedecerlos al sentir la repentina sequedad –Ese día fue el último partido de la temporada y lo habíamos ganado, así que decidí dar una pequeña fiesta–

Él hombre soltó una pequeña carcajada –¿Pequeña fiesta?, ¿es así a como se refiere a más de 300 personas en una casa?–

Jack asintió –Se salió un poco de control, alguien envió un mensaje y la voz se corrió–

–Tengo entendido que en un momento de esta fiesta usted se separó de la señorita Arendelle– se pasó la mano por la barbilla –¿Podría decirnos por qué?–

Jack tragó saliva –Tuvimos una pequeña discusión–

–¿Y después de esto no la volvió a ver?– preguntó.

Él negó con la cabeza –No, no hasta que la encontré en casa de Hans–

–¿Sobre qué discutieron joven Frost?–

–Le dije que me quedaría aquí por un tiempo tomándome un año sabático, a ella no le pareció la idea y perdí el control, fue absolutamente mi culpa– se apresuró a decir.

–Pero antes de esa discusión ustedes dos estaban bien, ¿no?, incluso uno de sus compañeros en sus declaraciones dijo que la última vez que los vio juntos fue en una situación comprometedora en su habitación, ¿esto es verdad?–

Jack dudó en responder –Uh…–

–Le recuerdo que está bajo juramento, joven–

Él suspiró –Si, es verdad–

–¿Tuvieron relaciones sexuales?– preguntó.

–Su señoría, no entiendo a donde va las preguntas del señor Facilier– Susan Queen, la abogada de Elsa, se apresuró a objetar al ver que se estaba pasando de la raya –Solo está exponiendo la vida privada de dos menores de edad–

–Le prometo que esto tiene un punto, su señoría– el sujeto dijo en seguida y el hombre anciano de apariencia asiática, el juez Shifu, hizo un ademan con su mano para que prosiguiera la pregunta.

–No– respondió Jack con rapidez por la vergüenza.

–Gracias por responder– se aclaró la garganta –Tengo entendido que en la actualidad ustedes dos ya no son pareja, ¿verdad?–

Jack volvió a asentir –No, ya no–

–Tengo dos últimas preguntas, joven. ¿Usted tiene un primo de nombre Aster?–

–Si– Jack arrugó las cejas al extrañarle que saliera a flote el nombre de su primo, ¿Qué tenía que ver él con este juicio?

–¿Qué se encuentra estudiando actualmente?– preguntó con seguridad.

Jack le dio una rápida mirada a mi primo sentado al lado de su madre, estaba igual de confundido.

–Estudia veterinaria– respondió finalmente.

–Gracias, joven, son todas las preguntas que tengo por ahora para usted–

Jack permaneció en silencio en su asiento.

–Me gustaría presentar como evidencia el dictamen médico de la señorita Arendelle– dijo el hombre mientras le daba al juez una carpeta con varias hojas en el interior –Los médicos dictaminaron que la señorita Elsa presentaban en su organismo una droga llamada Ketamina, o también mejor conocida como la droga para caballos–

Los ojos de Elsa se abrieron al prever las negras intenciones de aquello.

–Esta droga es usada comúnmente por los veterinarios– finalizó el sr. Facilier haciendo una pausa para que todos pudieran murmurar ante tal declaración –¿No sería más fácil de creer que un chico como el joven Frost, con claras conexiones que le podrían facilitar esta droga, estuviera detrás de esto en vez de alguien, como mi cliente, sin conocimiento alguno de fármacos?. Me parece mucha coincidencia que, justo después del desacuerdo entre la joven pareja, la señorita haya comenzado a sufrir los efectos de la droga–

–¡No!– Jack habló rápidamente –Ni siquiera tiene sentido, ¿Cómo podría haberle hecho a Elsa eso si me fui con los demás para llevar a Anna al hospital?–

–La droga tarda varios minutos en hacer efecto– argumentó el hombre –Creo que fácilmente pudo haber drogado a la joven, la cual según sus declaraciones esa noche tomó dos sodas, una de estas se la proporcionó usted; haberla llevado a su habitación para aprovecharse de ella, pero la pelea impidió esto–

La gente volvió a murmurar sorprendida ante tales declaraciones.

–Como declaró mi cliente, él solo la encontró en ese estado y la llevó a su casa para ayudarla–

Jack sintió como si una tonelada de ladrillos le cayera encima. Él esperaba que Hans empleara todos sus recursos para defenderse, sin embargo, nunca creyó que intentaría darle la vuelta al asunto de una forma tan bestial inculpándolo a él.

Afortunadamente había otro testigo que sería crucial en este juicio.

–Señorita, ¿Es verdad que Hans amenazó al joven Frost con hacerle daño a él y a la señorita Elsa por haber difundido una fotos que lo involucraban a él y a usted?– preguntó Susan.

Vanessa acomodó sus manos sobre su regazo luciendo indecisa bajo todas esas capas de maquillaje y sus extensiones, tenía que tener cuidado con sus declaraciones para salir bien librada de esto –Nunca lo escuché amenazarlo directamente– respondió con honestidad –Pero si quería venganza por lo sucedido, él me lo dijo, solo a mí, nadie más de nuestro grupo de amigos lo sabía. Fue así como planeamos separarlos a ambos–

–¿Nadie más además de usted y el joven de las Islas del Sur sabían lo que ocurriría esa noche?– volvió a interrogarla.

Vanessa negó con la cabeza –No había necesidad para ello, solo les pedimos un par de favores para esto y ellos obedecieron sin preguntar–

–¿Qué planeaban hacer para su venganza?–

–Hans tomaría fotos de él mismo besándose con Elsa y después se las haríamos llegar a toda la escuela– contó.

–¿Él creía que ella aceptaría besarlo?–

Negó con la cabeza –Ella jamás lo hubiera permitido, por él me dijo que se encargaría de eso–

–¿En algún momento él sugirió que usaría algún método ilegal?–

Volvió a negar con la cabeza –No, jamás yo no sabía que haría– en parte esto era cierto, Hans jamás le había contado sobre la artimaña que tenía preparada para Elsa, pero ella al ver a Anna y Elsa en ese estado lo supo, le pareció que era bastante obvio lo que sucedía con ellas.

–Esa noche, ¿Cuándo fue la última vez que vio a Hans?– Susan preguntó con voz firme.

–Cuando estaba por llevar a Elsa a su casa– confesó.

–¿Usted sabía lo que haría Hans después?–

Negó con la cabeza –Me dijo que solo tomaría las fotos–

Al día siguiente el juicio continuó y fue el turno de Elsa de testificar, contrario de lo que ella creyó, fue bastante liberador poder contar todo el horror que vivió aquel día a manos de Hans. Ese día se sintió finalmente escuchada y rogaba porque el jurado supiera que necesitaba justicia y así fue… Ese día viernes, a las 2:21 de la tarde, el jurado declaró a Hans de las Islas del Sur como culpable por haber administrado drogas y abusado sexualmente a Elsa de Arendelle; fue juzgado como adulto y se le sentenció a múltiples años en prisión sin posibilidad de salir bajo fianza. Si todo salía bien en un par de meses sería sometido al juicio por parte de Anna de Arendelle.

Elsa sintió alivió y una carga pesada desprenderse de sus hombros al ver cuando Hans quedó esposado y fue escoltado fuera de la sala, aunque muy dentro de sí sabía que no debía cantar victoria, la familia de Hans no se quedaría cruzada de brazos, pero por ahora no se preocuparía por eso.

–Felicidades– Jack fue el primero en alcanzar a la rubia fuera de la corte.

Ella le dio una calda sonrisa –Gracias, me siento aliviada– ella abrió los brazos inhalando una bocanada de aire.

–Yo también, créeme que si– él asintió con una mirada llena de paz.

–Lamento todas las cosas horribles que dijeron de ti– ella estiró su brazo hacia su hombro posándola en este con delicadeza.

Él negó con la cabeza –Creo que debí suponer que Hans intentaría hacer algo así, pero ya no importa, él obtendrá lo que merece–

–¿Qué harás ahora?– preguntó ella apenada.

Jack miró a su madre esperando por él a unos metros mientras charlaban por celular.

–Supongo que iré a casa– respondió él.

Ella jugó con sus dedos –¿Por qué no vienen a comer con nosotros?, iremos a un lugar cerca de aquí–

Él le sonrió momentáneamente mientras pensaba en aceptar, pero después recordó ese detalle –Nos encantaría, pero tenemos que ir a casa, Norte está cuidando a los chicos– se frotó la frente apenado.

Ella asintió –Comprendo– no se sintió en lo más mínimo ofendida, entendía la situación –¿Cómo están ellos?– preguntó.

–Bien– él le volvió a dedicar una amplia sonrisa –Emma está durmiendo en casa de nuevo y extraña mucho a los otros por las noches, pero siguen igual de unidos–

Esto alegró aún más a Elsa –¿Todo está mejor?–

Él asintió mientras su rostro se volvía serio –Si, de hecho… todo está muy bien– ella sabía que a juzgar por la serenidad en su rostro decía la verdad.

–Estoy feliz de escuchar eso, Jack–

–Elsa– ella se giró al escuchar que sus tíos la llamaban, era la señal de que era hora de irse.

–Bueno… supongo que es hora de irme– ella se giró para verlo.

–Sí, yo debería de volver con mi madre– suspiró.

–Me dio gusto saludarte– ella respondió con voz ronca pero sincera.

–A mí también– devolvió el comentario con el mismo nivel de verdad en su voz –Espero volver a verte el día de la graduación–

–Hasta pronto, Jack– ella se dio media vuelta despidiéndose con su mano.

–Cuídate, Elsa– él hizo lo mismo antes de perderla de vista entre la multitud.