Hola a quienes leen esta historia.

Mil gracias por sus comentarios y todo el apoyo hacia mi historia, de verdad estoy muy agradecida y feliz.

Iron man 3…. ¿Qué puedo decir? La amé. Es espectacular.

Acoto que todos los derechos son de Marvel, solo tomó sus personajes para escribir sin fines de lucro. Gracias también por tener mi historia en sus favoritos o alertas.

En fin espero que les guste mi historia. Besos.

Y no dejen de leer mi historia: Mi encuentro conmigo. Y mi nueva historia, confesiones de un vengador enamorado.


Un Padre (2)

No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.


El ocaso ha llegado a su esplendor cuando Virginia está nuevamente en casa, abre la puerta sutilmente, y es recibida por un dibujo colorido de ella, y su hijo tomados de la mano, colgando justo detrás de la puerta, en el lugar donde se sitúan las llaves. Junto al dibujo un lirio y una nota con una letra particular que pertenece al pequeño que más ama en el mundo. Felicidades logra leer y sonríe.

-Estaba seguro de que te darían el trabajo – se apura a añadir Susan, quien está sentada en el sofá de color crema mientras lee las últimas noticias del diario de la ciudad – Preparó todo e insistió en esperarte despierto, pero el sueño le ganó – la mujer sonríe y Virginia asiente en entendimiento.

- ¿Se ha portado bien contigo Su? - Pregunta dejando su portafolio sobre la mesa y tomando asiento en el sofá. Susan no solo es su niñera, es una de las primeras personas que conoció al llegar a la ciudad y su más cercana confidente y amiga.

-Ese niño es un ángel Ginny, no podrías pedirle a Dios que se portara mejor. - Ambas sonríen – no ha dejado de hablar de su nuevo amigo Tony en toda la tarde. Eso nos ha mantenido ocupados.

-¿A ti también te ha contado?- la pelirroja se ríe – pensé que era un compañerito, pero me ha dicho que no. ¿Crees que debería preocuparme?

-¡Sí!, no lo había visto tan emocionado desde hace bastante tiempo –reflexiona la pelinegra. – No lo creo, ya sabes cómo son los niños que conocen chicos en todas partes, pero igual averiguare mañana para que estemos seguras.

-Gracias Su – responde con amabilidad. - ¿Quién crees que tiene un trabajo en industrias Stark? – dice luego de una pausa que toma su amiga para buscar algo de beber para ambas.

-¡Industrias Stark! - la mujer no lo puede creer - ¡esto es grande Gin! , ¡qué digo grande!, ¡es inmenso! – dice tomando rápidamente el vino de su copa en dos tragos.

- ¡Lo sé! - la pelirroja sonríe feliz - Es una gran oportunidad para darle a Alex todo lo que se merece Su. Espero que de verdad funcione, ya sabes ser la AP de Tony Stark es algo increíble.

-Dios como te envidio mujer – Susan suspira dando toquecitos a la copa. - ¿No crees que esta como para comérselo? - le murmura guiñando un ojo.

- Es un hombre muy apuesto – clarificó la pelirroja, sonrojándose notablemente.

-¿Apuesto? – Pregunta Susan con incredulidad marcando su tono de voz - Recuerdo la primera vez que lo vi y pensé ¡demonios!- Confiesa sinceramente ganándose una risa divertida de Virginia. A veces piensa que su niñera sigue siendo esa adolescente rebelde que conoció un par de años atrás.

- Y esas son las hormonas hablando con emoción – la pelirroja se burla.

- Emoción tendrá Alex cuando se entere que están trabajando no solo para la compañía Stark, si no para su súper héroe favorito alias el invencible Iron man. – Susan indica su punto con una sonrisa en sus labios.

- Eso es algo que prefiero discutir con él cuando llegue el momento oportuno.

- ¿Una sorpresa?

- Para su cumpleaños, podría decirle. Se va a alegrar mucho. Ha estado triste últimamente.

Se queda esperando una respuesta que no llega, nota el silencio que se apodera de la sala, y está a punto de decir algo, cuando Susan se incorpora para entregarle lo que parece ser un papel arrugado.

-Lo encontré entre sus cosas – susurra suavemente y toca su hombro ligeramente, esperando su ruptura. Sabe que ha debido esperar un poco más, pero no puede hacerlo, este tema es demasiado delicado para obviarlo por completo. – Habla con él Ginny – le aconseja sin decir más.


Cuando camina hacia su habitación, hay un nudo en su garganta tan grande que piensa en sentarse a llorar por horas, pero no lo hace, ella no es frágil, ella es una mujer fuerte, decidida a luchar por ella y por su hijo.

Toma una respiración profunda, arregla su vestimenta y se inventa una sonrisa.

Él permanece dormido plácidamente, envolviendo entre sus manos una flor, o lo que queda de ella. La imagen, la abraza y ella se encuentra observándolo con detenimiento un par de minutos.

Él se revuelve en sus sueños diciendo su nombre. Virginia abre los ojos con sorpresa y su sonrisa se anima a ser amplia – ¡ Alex! – le llama acariciando su cabello castaño.

-¡Mamá! - bosteza con aliento a galletas de chocolate. Podría haber jurado que le dijo a Susan que no lo dejara comer más bocadillos antes de dormir. Ella planta un beso en la mejilla derecha húmeda de Alex y él hace lo mismo de vuelta.

-¿Te divertiste hoy? - Susurros de Virginia, el pequeño sonríe y asiente alegremente, de repente despierto.

-¡Fui a comer helado con mi amigo Tony! – grita emocionado.

-Eso me contó Susan, debería estar celosa, ahora solo hablas de Tony – dice fingiendo enojo.

Alex lanza sus cortos brazos alrededor del cuello y se anida en el hueco de su rostro. Él huele a chocolate, lápices de colores y felicidad.

-Jaja no mami - él se ríe sin soltarla de su agarre - Tony es mi amigo, pero tú eres mi mamá.- responde a modo de explicación.

-Eso está bien cariño, me gusta que tengas amigos nuevos – besa su mejilla y lo abraza fuertemente reprimiendo una serie de lágrimas que amenazan con escapar de sus ojos.

-Esta flor es para ti – le dice soltándose de su agarre, y arrugando automáticamente su ceño al ver la flor con solo dos pétalos firmes, los demás se esparcen libremente en su cama. - Harry ha dicho que las rosas son buenas para decir te quiero y felicidades.

-¡Es preciosa bebe! - Ella le sonríe y la toma entre sus manos, con cuidado de no acabar con los pétalos que quedan. - ¿Cómo sabias que obtendría el trabajo?

-Nadie podría decirte que no, porque eres la mejor – Le responde con una sonrisa inocente.

-Gracias cariño y tú mi pequeño hombrecito – señala su pecho – eres el niño más inteligente, amable y especial del mundo.

Mira hacia él, su sonrisa hace que le den ganas de sonreír de nuevo.

-¿Y tu jefe es una señora o un señor? – el niño cambia de tema.

Virginia pone los ojos.

-Estoy hablando en serio – afirma seriamente cruzando sus pequeños brazos sobre su pecho. – Es necesario que lo sepa. Es por protección.

-Es un señor – responde serenamente.

-¿Está casado?, ¿tiene hijos? - Pregunta sin dejar de mirarla ansioso.

-No que yo sepa, Alex. ¿A qué viene todo esto?

Se baja de la cama, sin mirarla, claramente afectado con su respuesta. Le da la espalda al sentarse sobre la alfombra y comenzar a jugar con sus figuras de acción.

-¡Alex!

-¡Alex!

-Bebé habla conmigo por favor - le pide dulcemente.

Se sienta con él en la alfombra al no verlo responder, su mano acariciando con dulzura sus hombros.

Él alza los ojos profundamente azules hacia ella.

-Es un señor – el pequeño habla y tiembla ligeramente – ¿Va a ser malo como papá?

Virginia se congela. Alex ha llegado a hablar de él recientemente y Virginia no puede comprender por qué. Ella no ha hecho nada para provocar cualquier pensamiento de él. Por lo menos, se espera que él no los tenga. A veces ella quiere simplemente gritarle a Alex que no debe pensar en él. Él no va a volver y nunca lo hará. Olvídate de él. Pero ella no puede. Ella no puede hacerlo olvidar y es tan condenadamente frustrante.

-¡No Lex! - su mano sujeta sus manitos suavemente cuando ella dice: nadie puede hacernos daño otra vez.

-¿Segura? – sus ojos azules se funden con los de ella.

Y ella traga duro, difícil, porque teme que su padre aparezca algún día y quiera robarlo de su lado. Ese es su peor miedo, el terror de que le haga daño, la vuelve loca por las noches, le impide dormir, pero él es pequeño para entender eso, y no quiero que se preocupe por ello. No cuando ella daría su vida para protegerlo a él.

-Mucho – dice con confianza - eres lo que mamá ama más en todo este mundo, y escúchame Lex, yo no dejare que nadie te toque jamás. Nunca más.

-No hay malos – él repite una y otra vez, como aprieta sus manos con las de ella.

-No, nunca más bebé. No debes preocuparte. - Besa su cabeza y deja que las primeras lágrimas surquen su rostro.

Debió darse cuenta de lo rota que se sentía, porque se levanta para abrazarse a ella y colocar un beso en su frente, seca las lágrimas con su pulgar haciendo una caricia suave - No te preocupes. Iron man nos cuida mami.

-Te amo demasiado Lex.- Susurra ella perdiéndose en su abrazo cálido.

-Y yo te amo demasiado, mamá.


Al día siguiente...

-¡Hey platypus! - Tony lo saluda, levantando sus brazos.

-Hombre pensé que ya no venias – suspira pesadamente dándole una mirada de reprimenda al llegar 2 horas tarde. - Hermosa asistente por cierto - comenta sonriente.

-¿Cómo?, ¿cuándo? – Pregunta confundido, le ha dado la tarde libre a sus asistente, para que organiza un par de cosas que necesita.

-Fui a tu oficina esta mañana – dice tranquilamente, sin dejar de notar el rubor del rostro de su amigo. Maldición... ¿rubor? - pensó Rodhey con asombro. - Es hermosa, gran cuerpo, excelentes piernas, ya veo porque la contrataste – le guiña un ojo divertido ante su extraña y nueva reacción.

-Es una mujer competente, y completamente profesional. Su currículo es asombroso al igual que ella.

-¡Qué romántico pensamiento! – Se burla el moreno - ¿Quién eres y donde está el verdadero Tony Stark?

-Uh, uh, es hermosa Rhodey, pero he madurado.

Rhodey lo mira impresionado con sus palabras. - ¿Me está tomando el pelo con esto?

-¡No!, soy un hombre que puede controlarse. – Sonríe divertido - No soy como un perrito que se le lanza a cualquiera por la calle.

-El autocontrol es una palabra ausente de tú léxico.

-Tío J – saluda y corre a su encuentro un pequeño moreno de preciosos ojos cafés interrumpiendo su conversación – ¡Tony! – grita emocionado como ve al hombre parado junto a su tío.

-¿Así que te acuerdas de Tony eh? – le pide alzándolo en brazos. – Nunca te acuerdas de nadie – El coronel bromea.

El pequeño se ríe y grita: es Iron Man, tío J

Tony le sonríe revolviendo su cabello rizado. - Pensé que ibas a mostrarnos esos movimientos geniales en el campo Rick.

-¡Sí! – Se agita saliendo de los brazos del coronel – ¡tienen que verme jugar! – les anima saltando hacia el campo en una carrera rápida.

Se sientan en las gradas, que ya están repletas de personas con banderines apoyando a sus equipos. Muchas mamás gritan el nombre de sus hijos y Tony ve a Rick posicionarse en el centro de la portería.

Rhodey sonríe orgulloso como toma un par de fotografías de su sobrino, con su nueva cámara digital, cortesía por supuesto de su amigo Tony Stark.

El juego de fútbol comienza, es un tanto monótono, los primeros minutos, el balón vuela de un lado a otros y los niños corren detrás de él. Es lo que se puede esperar de niños d años.

Está prácticamente pendiente de su celular, cuando un nombre llama su atención.

-¡Vamos Alex! – Anima la voz de una mujer – ¡Tú puedes! - continua ella.

Ansioso Tony busca la voz entre las gradas, pero es imposible reconocer su rostro entre tanta gente.

Se da por vencido no sin antes observar fijamente a cada pequeño en el campo de juego, sus ojos se iluminan al darse cuenta que la camiseta número cinco, a rayas negras y rojas, pertenece a su amigo Alex.

Que por cierto, juega en el mismo equipo que el sobrino de Rhodey, que coincidencias tiene la vida, el mundo es una pequeña botella, donde todos parecen conocerse. Piensa Tony.

-¡Mira Rhodey!, ¡es Alex! – exclama el castaño como un niño pequeño en una tienda de dulces.

-¿Quién? – pregunta confundido, tomando fotos nuevamente del partido.

-El chico, el lateral derecho. El número cinco. - Tony mueve sus manos hacia el campo – El castaño. El chico de la tienda ese día Platypus – deja escapar un suspiro con incredulidad.

-¡Ajá! - Rhodey exclama, como si acabara de descubrir el asesino oculto en ese juego famoso llamado Clue. - Con que si fuiste su papá ese día – no está preguntando, está afirmando toda la situación.

-¿Qué se supone que significa eso?

-No tenía idea de la influencia que tenía ese niño sobre ti – comenta riendo.

-Hice mi buena acción del día Rhodes, él me necesitaba – comenta Tony encogiéndose de hombros y con una sonrisa divertida en su rostro. – el chico es realmente especial.

Parpadea con sorpresa, y se vuelve hacia él, dejando su cámara en las gradas - Espera, ¿qué? ¿Hablas en serio?

-Uh, uh – viene como respuesta.

-¿Debemos esperar una mamá furiosa el día de hoy? – pregunta Rhodey con el ceño fruncido, conoce a su amigo más del tiempo que puede recordar, y está seguro que ha hecho la cosa más irresponsable y tonta que puede existir. – Es decir un millonario, excéntrico está fingiendo ser el padre de un pequeño.

-No estamos haciéndole daño a nadie, Alex es mi colega. - Argumenta Tony sosteniendo su mentira, es cierto que algún día vendrá alguien a reclamarle por lo que hace, pero definitivamente él no se siente mal por ello. Es una mentira blanca.

El coronel decide no seguir con la disputa, a sabiendas que su amigo no dejara de hacer lo que cree estar haciendo bien.

¿Tony Stark un papá?, piensa Rhodey por lo bajo, en qué mundo loco me desperté hoy.


Han trascurrido 78 minutos, donde Rick ha hecho varias paradas espectaculares para un niño de su edad, Rhodey grita con felicidad cantando vítores apoyando al equipo, claro que su pequeño chico, tampoco lo ha hecho nada mal, dos goles en los minutos 27 y 34 del primer tiempo, no es que este muy pendiente, pero vaya que disfrutó gritar gol.

El tercer gol, viene después del minuto 68, Tony luce radiante y Alex lo ha saludado un par de veces con su mano desde la primera vez que lo vio en las gradas. Parece constantemente buscar su aprobación ante todo lo que hace en el campo, y Tony no puede estar más feliz. Se siente orgulloso.

Claro que en el juego todo puede cambiar.

-¿Arbitro estas ciego? - Grita furiosamente - Obviamente eso es una falta - grita Tony con vehemencia, como Alex se retuerce en el suelo, su rostro rojo y sus ojos llorosos.

El árbitro le da una mirada y él sigue gritando por todo el campo como deberían contratar a alguien más profesional. Y como el hombre parece un ogro vestido con un uniforme que representa la imparcialidad. Remarca esa palabra cuando la pronuncia.

-¡Que se levante ese llorón! – grita un hombre en las gradas, vistiendo una camisa del equipo contrario.

Rhodey puede ver hacia donde se dirige la mirada de Tony y coloca una mano en el hombro de su amigo – ¡Tony!

-No deberías decir nada, y mucho menos de un chico tan genial – le acusa Tony furiosamente - Está jugando realmente bien, y ese niño gigantón lo ha tirado a la grama.

-Su hijo lo tiene merecido, es un bebito llorón – se burla el hombro paseándose justo enfrente de él - mire eso – dice señalando el campo – es un enanito, tal como usted – sonríe burlonamente.

-Me parece que no sabe con quién se está metiendo – lo amenaza Tony sin dejar de mirarlo y sentir como su sangre arde levemente.

-¡Cálmate! – aconseja el coronel tomando su brazo con dureza.

-¡No!. ¡No voy a calmarme! , ¿Qué demonios es tan gracioso – le pregunta Tony al hombre que sonríe divertido.

-Lo han sacado por llorón – el hombre hace señas y Tony puede observar como Alex sale del campo llorando y él se apresura en buscarlo.

-No queremos problemas – habla el coronel pausadamente deteniendo al hombre que sigue sonriendo estúpidamente – Te sugiero que te vayas – coloca una mano en su pecho y presiona ligeramente, él hombre lo mira amenazante, se da la vuelta y se marcha.

-No llores hombrecito – Tony viene a su encuentro - Lo has hecho fantástico, nadie podría haberlo hecho mejor – le asegura Tony al sostenerlo con cuidado entre sus brazos.

-Eso lo dices porque eres mi amigo Tony – el niño hace un mohín, limpiando las lágrimas de sus ojos.

-¡No!, yo no te mentiría. Eres un futbolista nato.

Él asiente con la cabeza con orgullo, sonriendo – Tres goles - él levanta sus dedos.

Tony lo deposita en la grama, para asegurarse que se encuentra bien.

-El jugador número uno, has dejado al otro equipo queriendo llorar, te lo digo Alex, he visto caras tristes, muchos de ellos seguro lloran al terminar el partido – Tony se echa a reír y se encoge de hombros.

Alex automáticamente se anima y está saltando de un lado a otro.

Terminan de ver el partido juntos, su equipo ha ganado y todos se abrazan y gritan felices.

Rhodey busca a su sobrino y viene al encuentro de Tony y su hijo de mentiras.

-Tío J, ¿Tony es el papá de Alex? – pregunta el pequeño mirando a ambos adultos, al ver como Tony sostiene la mano de Alex con ternura.

Tony se queda inmóvil, y poco a poco sus cejas se reúnen en el centro.

Silencio. Él recibe un golpe en el brazo propiciado por Rodhey, para que pronuncie una respuesta.

-Si Rick, Alex es mi hijo – responde Tony relajado abrazando por la cintura al pequeño, puede ver como los ojos azules del pequeño se agradan notablemente. Y un toque silencioso acaricia su corazón. Se encuentra sonriendo, una sonrisa real.

-¿Así que Tony es tu papá Lex? – pregunta una voz a sus espaldas, Alex no sabe que decir, lo único que espera, es estar en muchos, muchos problemas cuando se atreva a voltear.

Hay cosas que simplemente no se pueden negar.

Si te tomas el tiempo de leer, por favor tomate el tiempo de comentar.

Espero hayan disfrutado al leer este capítulo. Besitos y abrazos. Acepto opiniones, sugerencias, críticas, todo es válido…

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