Gracias por el apoyo que me han dado a través de sus comentarios. Ha sido sinceramente genial.

Acoto que todos los derechos son de Marvel, solo tomó sus personajes para escribir sin fines de lucro. Gracias también por tener mi historia en sus favoritos o alertas.

En fin espero que les guste mi historia. Besos.


Noción


¿Por cuánto tiempo se puede sufrir tratando de lidiar con el modo autodestructivo?

Su mundo se cae a pedazos, y lo peor es que... no es la primera vez. Se agarra la cabeza, y se hunde en las almohadas confundida y herida. ¿Qué le pasó a mi vida?

Le dolía, le dolía tanto.

Podía llorar un río. Incluso podía llorar un lago o un océano.

Como las horas pasaban, ella estaba acostada en la cama, tragándose las lágrimas saladas.

Nadie vio a Virginia Potts durante los próximos tres días. Incluso Pepper no se vio a sí misma por tres días. Ella tenía demasiado miedo para hacer frente a su reflejo en el espejo.

Se sentía como si estuviera bajo el agua a punto de ahogarse, esa pesadez solo la había sentido en un tiempo distinto y por una persona completamente diferente.

Pero las heridas que una vez cerraron patéticamente, hoy más que nunca parecen abiertas y de un modo aún más doloroso.

La confianza da asco, dijeron una vez. Que sabio el que expresó esa frase, cuánta razón tenía. Ella debería haber escuchado, lamentablemente de las experiencias y palabras de otro, nadie aprende.

Aún puede escuchar su voz en su mente, y su disculpa mal hecha. El dolor se ha instalado para quedarse y la rabia es su única compañía.

Ella debe ser objetiva pero la verdad es que no puede.

Susan lo ha dicho, incluso su hijo ha comentado que no es culpa de Tony.

El destino ha jugado con ellos y ha salido victorioso en el plan macabro que logró construir.

Aun así, ella no puede perdonarlo. Por ahora no.

-¿Estas bien? -le pregunta Susan, con una mirada comprensiva en su rostro al traerle el desayuno, o puede ser la cena. Ella no está realmente segura de nada en este punto.

Pepper puede sentir las lágrimas de sus ojos, amenazando con derramarse por sus mejillas, pero ella parpadea para contenerlas. Ella sacude la cabeza y mira hacia abajo.

-El tiempo arreglará todo Ginny, ahora no lo vez, pero pronto la solución aparecerá y te reías de todo esto – ella responde sentándose a su lado.

A su amiga le gusta como sus ojos se abrieron en respuesta a ello.

-Lo sé - responde ella con facilidad, tratando de ocultar el hecho de que ella está asustada de toda la situación o mejor dicho el lio de situación.

-No sé cómo decirte lo que necesitas saber – confiesa finalmente, su voz tan tranquila como la de ella.

-Solo comienza a decirlo – refunfuña Pepper entre dientes.

-Entonces sabes lo que voy a decir – Su le da una mirada seria.

-Lo sé – ella traga firmemente - no te rindas, no te aflijas y deja de llorar para que puedas pensar en la verdad de todas las mentiras.

-Exactamente - dice Su, golpeando la cama con ligereza.

-¿Cuándo te convertiste en una galleta de la suerte? -Pregunta Pepper sonriendo.

-Bueno si crees que soy así de buena, tengo la posibilidad de comenzar a escribir un libro - ella se burla y la abraza en silencio. -¿Crees que alguien lo compraría? – pregunta riendo.

-Yo lo compraría – afirma ella aún en su abrazo.


-¡Mamá! -Alex exclama mientras se precipita hacia atrás con su dibujo - ¡Mira! ¡Mira! Es Iron man! - Pepper asiente tristemente.

-Y esta eres tú y este soy yo – explica señalando su dibujo con orgullo.

- Es muy lindo bebé - sonríe un poco ante la sugerencia no dicha de su pequeño. Él le ha rogado hablar con Tony por lo menos unas veinte veces el día de hoy.

-¡Por favor! - la mira con ojos suplicantes y adormilados. -¿Es que no te gusta, Tony, mamá? - pregunta mirando a su madre con los ojos muy abiertos.

-¿Es eso? -El niño la mira con suspicacia- ¿no te gusta Tony? - Insiste el pequeño.

Pepper respira profundamente y le dice que continúe con otro dibujo.

Alex deja caer su mirada y mira hacia abajo en su dibujo dejándolo caer al suelo dramáticamente, su pequeña boca temblorosa. Pepper al instante se arrepiente, y esto es sólo un recordatorio constante de cómo se ha dañado todo.


Parece un cachorro herido, esperando que alguien lo acaricie, cuando el Coronel entra a su oficina. Sus ojos parecen inyectados en sangre, su cabello está revuelto por todos lados y un par de copas adornan su escritorio.

Él no parece haber notado su presencia. James suspira, solo puede escuchar el sonido de las diferentes secretarias tratando de controlar el caos que se produce afuera.

-¿No has dormido nada? – pregunta haciendo eco de su voz.

Tony sonríe con descaro hacia su amigo. Su mirada se posa por primera vez en él.

-¡Por supuesto que sí! Soy un adulto. Duermo a menudo. A veces, incluso por mí mismo.

James entrecierra los ojos. - Algo pasó - dice con recelo. - Eres todo revuelto y de mal humor. Con un suspiro burlón, llora - ¿alguien se le olvidó besar el suelo que pisas entre el baño y la sala de recreo?

-Pepper me odia - son las únicas palabras que pueda reunir, su voz apenas un susurro.

¡Oh!, Pepper la hermosa pelirroja que deslumbra a todos con su sonrisa, elegancia y voz soñadora.

La mujer que es capaz de generar tantos cambios de humor en Tony Stark.

Lo que es un hecho divertido, Tony Stark no es más que un niño herido ante la indiferencia de la mujer pelirroja. ¿Quién lo diría?, de ser sinceros, James no cree que alguna vez vería el día.

-Pero tú la quieres - es la respuesta simple de James - Entonces, ¿qué más importa?

-El karma es una mierda - él da una sonrisa irónica – Pepper resultó ser la mamá de Alex - cruza los brazos sobre el pecho para dar a entender su punto.

Él examina al moreno de arriba abajo mientras espera por su reacción.

-Lo siento hombre – James palmea su hombro sinceramente.

-¿No hay un te lo dije incorporado en eso? – bromea el castaño sin gracia.

-¡No! – Exclama el Coronel – se lo mucho que te preocupas por el chico y jamás te había visto tan mal por una mujer antes – confiesa.

-¡He jodido todo!.

-Y yo que pensé que esa era tu marca registrada – se ríe su amigo, Tony le da una mirada seria y él continua – Pero siempre haces algo para salir del problema y arreglar todo aunque parezca imposible.

-Espero que este sea uno de esos casos – comenta airadamente.

- ¡Lo es! – Él le sonríe confiadamente. –Solo ten confianza.


Es un poco más de las cuatro de la tarde cuando la voz de su secretaria interrumpe sus pensamientos, parece decir un montón de frases incoherentes donde lo único que él recoge es que tiene una visita, él frunce el ceño y le da una mirada a punto de reventar en un comentario agotado cuando la figura de una niña pequeña aparece en su puerta.

Andy.

La Andy de Alex.

L a niña que quería comprar un papá para su amigo.

La niña que le permitió conocer al chico más especial en su vida.

Ella lo observa tímidamente pero sin mirar a ningún otro lado. Esta vestida con un lindo vestido de flores azules y rosas. Dos lazos entrecruzados en su cabello acompañan perfectamente su apariencia. Ella sonríe.

Tony le da una sonrisa cálida y con una sonrisa la invita a entrar.

Andy está frente a él en un segundo, sentándose en el sillón de cuero de la gran oficina. – Me gusta tu oficina, es muy linda – comenta sin perder detalle de cada cosa.

-¡Gracias! – dice simplemente. Las habilidades con los niños que tenía antes parecen perdidas después de no hablar con Alex constantemente. – Espero que no estés aquí sola Andy. Tu mamá puede…

- La tía Susan me trajo – ella lo corta, y él asiente con entendimiento. - Alex parece devastado sin ti – suelta rápidamente.

-¿Eso crees? – Tony responde sin mirarla a los ojos. Su voz está llena de preocupación.

Él no sabe lo que está pasando y quiere desesperadamente saber.

-Bueno – ella dice sonando agotada - Él no lo quiere admitir, pero puedo ver – señala su propio rostro, enfocándose en sus ojos -Todo está en los ojos.

Tony la observa asombrado, como si ella estuviera explicando para él un problema complejo de física cuántica. Él sonríe. Esa niña es un pequeña genio de las palabras y más en la comprensión de las personas, en especial de su amigo.

-Deberías buscarlo – ella aconseja fijando sus lindos ojos claros en él – así ya no estará triste.

Él suspira lentamente, ojala las cosas fueran así de sencillas.

-Sabes Andy hay cosas que para los adultos son difíciles, cosas que no pueden solucionarse tan rápido, que necesitan tiempo – explica él lo más pausado que puede sin perderse la mirada de confusión que le da la pequeña.

-No te rindas, no puedes dejar a una persona que te quiere mucho - ella dice dándole una mirada triste. – No puedes dejarlo como hizo su papá.

Tony es incapaz de replicar.

-No todo puede ser fácil, eso dice mi mami - se inclina sobre el sofá jugando con sus manos. Tony niega con la cabeza pensando que ella no entiende que no es un cuento de hadas. Que la realidad es un poco más complicada, que hay un abismo de situación entre él y Alex.

Unas cuantas lágrimas se escapan de sus ojos como ella se levanta del sillón.

Tony está a su lado en un instante y se apresura a secar las lágrimas del rostro de la pequeña. – no quiero que llores Andy, eres una niña preciosa que debe estar feliz todo el tiempo – dice él dulcemente.

Ella asiente sin dejar de mirarlo. Una de sus manos viaja al bolsillo de su vestido. Tony espera, y ella le entrega una brújula pequeña de juguete.

-En caso de que alguna vez te pierdas. Para que puedas encontrar tu camino de regreso - dice suavemente. Sus ojos se iluminan y la levanta del suelo para abrazarla con fuerza. Por alguna razón, él piensa que significa algo más que perderse físicamente.

Es perfecto. Perfecto como la niña que está en sus brazos.

-Gracias por creer en que mi Andy – susurra en su abrazo.

-¿Hablarás con Alex? – pregunta esperanzada.

-No tengo otra opción realmente, eres bastante implacable – Tony bromea.


Se ha levantado, duchado, y ahora arregla el caos que es la sala.

El sonido de la puerta es lo único que detiene su limpieza.

Y él está allí, mirando tan fresco y confiado como siempre.

Con una sonrisa que puede dejar de rodillas a cualquiera y con una mirada que asegura que cada persona caiga desmayada por su encanto.

Ella lo ignora dejando abierta la puerta para que él entre. Se aclara la garganta, se da la vuelta, la reorganización de las cosas dentro del caos que es la sala. - ¿Sí? –pregunta ella, tratando de mantener su voz suave como ella es azotada con la tensión en la sala. Ninguno sabe qué hacer alrededor de la otra, dejando el aire espeso con todo lo no se ha dicho.

Ella lo mira expectante, sus acciones superaban con creces la de ella. Así que ¿por qué debería empezar? No, si quería que ella dijera algo, tendría que pedir disculpas primero. Ella no iba a caer en todo esto más, no iba a dejar que su corazón se muestre el camino. Ella no va sufrir más y no dejará que su hijo sufra en el proceso tampoco. Ella va a darse por vencida en tratar de ver lo bueno en él... hasta que él sea capaz de comportarse como un adulto y comenzar a disculparse.

Si te tomas el tiempo de leer, por favor tomate el tiempo de comentar.

Espero hayan disfrutado al leer este capítulo. Besitos y abrazos. Acepto opiniones, sugerencias, críticas, todo es válido…

Besos, el siguiente capítulo depende de sus cometarios.

En caso de que usted no sabe qué hacer después de leer el capítulo tedioso, sólo tienes que seguir mi ejemplo:

Estimada Serenithy.

¿Cómo te atreves a durar tanto tiempo sin actualizar?

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