Hola, volviendo de algún lugar donde mi mente ha decidido colocar esta historia, ha sido un tiempo. Realmente lo siento por ello. Pero he vuelto, eso es lo importante.

Gracias por el apoyo que me han dado a través de sus comentarios. Ha sido sinceramente genial.

¡Feliz navidad! Dios los colme de bendiciones y cosas hermosas. Un abrazote…

Acoto que todos los derechos son de Marvel, solo tomó sus personajes para escribir sin fines de lucro. Gracias también por tener mi historia en sus favoritos o alertas.

En fin espero que les guste mi historia. Besos.


-Aquí Platypus veo el blanco moviéndose hacia la izquierda lentamente, corre hacia él, lo interceptaremos en 5 – cambio.

-Okey, cambio – dice el pequeño hablando por su walkie tokie en forma demasiado severa para un niño de cinco años.

El coronel le hace señas como lo ve cruzar la sala aferrándose sorpresivamente a las piernas de Su.

-Estas atrapado villano, no puedes resistirte – le grita sosteniéndola con ambas manos.

Susan le da una sonrisa divertida, ante su claro acto de héroe. – Muy bien, me rindo – declara arrodillándose lentamente – Eres demasiado fuerte – admite son un suspiro.

El niño grita entusiasmado un par de GANAMOS y el coronel choca su mano con la del pequeño, en señal de victoria. – Una increíble victoria soldado Potts.

Sin embargo la acción continúa.

Los ojos del pequeño se abren con horror ante el sonido de la puerta de cristal, el coronel le sigue el juego volteándose rápidamente, toman sus arcos con flechas y disparan hacia la puerta. Un claro indicio de batalla. Y el grito de sorpresa de una mujer, mezclado con la risa de tres hombres los trae a la realidad.

Una de las flechas ahora se centra en el pecho de Bruce que mira sin saber qué hacer, completamente desconcertado.

El niño claramente asustado por su error, se esconde detrás de las piernas del moreno.

Rhodey se echa a reír y pregunta -¿están todos bien?

Bruce sonríe ante el niño tímido que sale cada cierto tiempo para observar a las personas extrañas para él que ahora invaden la sala - El hombre verde y yo estamos bien.

Seguido de un -Voy a morir por culpa de una bala de espuma. Debería estar aterrorizado – Por parte de Clint.

Alex frunce el ceño ligeramente - Lo siento.

La pelirroja le da una mirada de complicidad al tiempo que detalla al pequeño que se encuentra frente a ella. Está segura de no haberlo visto antes.

Cabello rebelde, ojos azules profundos y un toque de pecas que es casi demasiado adorable acompañado por una sonrisa tierna.

-¿y quién es este chico? –Furia pregunta lo que la pelirroja no ha hecho.

Alex responde su pregunta con otra - ¿Quién eres tú?- sus ojos maravillados como la pregunta cae de sus labios - ¿Eres un pirata? – pregunta sin dejar de mirar hacia su parche. La sala estalla en risas.

El hombre niega. Él pequeño insiste. - ¿entonces por qué tienes un parche? ¿Eres un pirata encubierto? ¿Tienes un garfio? ¿Y la pata de palo?

Bruce está completamente divertido con el niño. Clint cree nunca haberlo visto reír tanto antes.

-Alex, eso es un poco demasiado – Su viene en defensa.

El hombre se acerca al pequeño revolviendo su cabello, un gesto que tiene a todos con la boca abierta – Mi nombre es Nick, Y no, no soy un pirata. O por lo menos no uno de los que vive en el mar – le guiña un ojo - Puedes llamarme Furia ¿eso está bien?

-Sí, – el niño corresponde con una sonrisa y después mira al moreno - entonces le diré Furia, señor.

Él parece olvidar algo, cuando de pronto agrega- Mi nombre es Alexander Potts , pero puedes llamarme Lex , ¿eso está bien?

Todos se ríen, y ese es solo el principio de una tarde de juegos con los famosos vengadores.


Ha pasado un par de meses, un par de meses llenos de esa indiscutible sensación de apego y cariño floreciendo. Si es que puede decirse que puede florecer más, de lo que ya lo hace.

De miradas coquetas, de gestos traviesos, de miradas indescifrables y de palabras no dichas entre ellos. Y eso lo vuelve loco. Cada día que pasa, cada momento que ella está a su lado.


El hombre luce impecable en un traje con pantalones negros y una camisa que describe la parte superior de su cuerpo como la perfección, su sonrisa no se desliza de sus labios mientras que sus orbes marrones no dejan de buscarla.

Es la primera vez que ha llegado temprano a alguna parte.

Probablemente se deba a la insistencia de Pepper en recalcar cuán importante era la cena para su compañía.

Mujer ingenua. – Es lo único en lo que piensa Tony.

La única razón por la que ha decidido venir, no se debe precisamente a la inversión que resultará multimillonaria para su propia empresa, se debe a ella. Ella que con sus sonrisas ha conquistado el corazón del inversionista principal de la contra oferta.

El hombre: Sam Evans. El perfecto, encantador de 35 años. Adulto multimillonario. Amante del cine, del arte y de la cocina.

No es que Tony haya estado investigando en internet.

Solo vio el perfil del hombre. Después de todo, estaba interesado en las Industrias Stark. No hay crimen en ello. Solo curiosidad. Y odio. Mucho de ello.

El hombre aparece en el restaurant con una de esas sonrisas que Tony quiere borrar al instante, con un bate preferiblemente. Luciendo como si fuera el príncipe azul reencarnado del bosque encantado.

-¡Dios!... gime, su codo apoyado en el taburete del bar, la mano en su cabello. - Él es tan pretencioso.

Rhodey se ríe ante las reacciones de su amigo. -¿Has expresado lo que sientes por él con Pepper?

-Ella parece tan encantada con él como todas las mujeres de la oficina.

Rhodey continúa riendo, son claros los celos en la voz de su amigo. -¿Y apuesto a que sabes quién es el hombre perfecto para ella?

Tony se encoge de hombros, dando un trago al vaso de whiskey que juega en sus manos - Los dos estaríamos mucho mejor juntos que ella y este chico Sam.

Rhodey frunce el ceño, obviamente no muy de acuerdo con esa declaración - ¿Y estas tan locamente enamorado de ella, que no puedo soportar verla con otro tipo?, así que sólo insultas a tu mejor amigo mientras secretamente suspiras por ella.

Tony esta vez es incapaz de decir algo.

No cuando la mujer más hermosa que ha visto cruza la entrada. Es un ángel pelirrojo. Un ángel cuyo vestido azul rey abraza su cuerpo con indescriptible precisión, la tela traslúcida brilla alrededor de su cuello, tres tirantes anchos cubren su espalda, dejando la piel de marfil perfectamente expuesta, mientras que el vestido cae libremente debajo de su cintura.

Tony está particularmente tomado por la forma en que su cabello está atrapado en un solo lado cayendo perfectamente sobre su hombro desnudo.

Él sonríe mirando las pestañas largas, los labios rojos, la piel leche tocada por una mancha de maquillaje suave.

Ella es hermosa. Preciosa. Toda una Diosa.

Una diosa observada de cerca por Sam Evans y su ridícula sonrisa.

Rhodey puede ver dónde se dirige la mirada de Tony por lo que se apresura colocando una mano en el hombro de su amigo. -¡Relájate Tony!

Tony se defiende con una de esas muecas divertidas - Soy como el xanax en forma humana.

Pero la pareja ya está cerca de ellos, por lo que Tony se apresura en saludarla, dedicarle toda su atención.

-¡Te ves hermosa Pep! – es un susurro como su voz se filtra en su cálida piel y el aroma floral que emana de ella lo envuelve lentamente.

Ella se sonroja, un tono rosa cubre sus mejillas, el color perfecto en combinación con su piel marfil.

Sus palabras ahogadas por el grito eufórico infantil.

-¡Tony! – el chico lo saluda lanzándose a sus brazos en un abrazo cómodo. Una sonrisa llena sus labios y el castaño no puede hacer otra cosa que sonreírle a cambio.

-¡Hey Lex!, no sabía que nos acompañarías esta noche – le dice revolviendo su cabello perfectamente peinado hacia el lado derecho.

Una mirada pasa por su rostro, como sus ojos buscan en dirección de su madre.

-Su no se sentía bien – dice en un susurro secreto.

La mirada de Pepper dice otra cosa. Una de la que se enterará más tarde. Tony hace nota para preguntar por ello.

Tony no dice nada más, solo sigue al anfitrión, que ha aparecido indicando el camino a su mesa ahora lista.

-Debo reconocer que este es mi restaurant preferido – confiesa Sam mirando de reojo a la pelirroja. Una sonrisa lasciva en sus labios. – Por lo que me he aventurado en ordenar el mejor platillo del menú. Pato a la naranja.

El coronel y Tony se miran entre ellos como los ojos del niño se abren con horror. Un suspiro se escapa de sus labios como él se voltea para mirar a su madre. -¡Mamá no podemos comer eso!

La expresión de confusión se apodera del rostro de todos los presentes.

Sus cejas se juntan -¿Sabes lo que les hacen a los patos? – Su labio tiembla como la declaración busca su salida - Los engordan mucho en las fábricas, dándole de comer cosas por un tubo muy fino, luego los venden para que las personas se los coman.

Pepper está a punto de replicar cuando el pequeño continúa. -¿Quieres ser parte de la destrucción del ecosistema? ¿Quieres quedarte en un mundo sin patos?

Tony se ha quedado sin palabras. Él chico tiene un muy buen punto allí, duda que alguien logre convencerlo de lo contrario.

Pero el encantador de personas ataca de nuevo. Una sonrisa en sus labios y una mano revolviendo el cabello del pequeñín a su lado.

-¿Es algo que viste por televisión Alex? – le pregunta esperando su respuesta. El niño asiente. Labios fruncidos en una mueca. – No todo lo que vemos es real, ese tipo de programas solo exagera el comercio de animales.

Alex no parece convencido, Tony está seguro de ello. Y su madre puede dar fe de ello, por la mirada que le está dando.

-Odiaré a quien se coma el pato – se queja con los brazos cruzados.

Pepper suspira – Alex, odio es una palabra fuerte. No la decimos en casa, recuerda.

-Podemos pedir otra cosa, el menú es bastante variado – el coronel interrumpe regalándole una sonrisa al pequeño, quien asiente en busca de el.

Palabras, odio y pato olvidados.

Treinta minutos después disfrutan de un par de platillos deliciosos, un par de sodas. Y cuatro sabrosos postres de chocolate, que tienen al niño con una sonrisa adornando su pequeño rostro.

Minutos después el coronel tiene la idea de observar el acuario ubicado en la entrada principal con el más pequeño de la mesa, quien sonríe complacido con la idea.

Alex ha llegado a ser muy aficionado del coronel. A Tony le gusta mucho eso. Su pequeño y su mejor amigo, llevándose muy bien.

Otros cuarenta minutos después transcurren, y el acuerdo corporativo se ha establecido correctamente.

Tony da gracias a Dios por ello. No soporta más sonrisas caritativas, ni comentarios coquetos por parte del hombre.

-Ha sido un placer verte Virginia. – se despide Sam besando el dorso de su mano románticamente. Tony solo rueda los ojos. – Estamos en contacto Tony – extiende su mano cortésmente.

Una mano que Tony quiere destrozar, pero se limita a asentir y apretarla.

Se vislumbra la silueta del hombre, cuando deciden seguir su ejemplo y dirigirse a casa.

Alex no deja de hablar de los diferentes animales que hay en el acuario, que él describe como inmenso e increíble. Pepper sonríe ante el entusiasmo mostrado por el chico, como toma su mano para caminar hacia donde se encuentra su auto.

-Creo que tengo un desorden bipolar – sus palabras seguras, haciéndolo un entendido en la materia, logrando una risa por parte del moreno y de Tony. - Mire a los ojos al tiburón y no sentí nada.

Pepper acaricia su cabello con ternura – Cielo, no tienes eso.

Tony le da una mirada interrogante.

-Tengo que hablar con Susan acerca de lo que permite que vea en televisión, la semana pasada creía ser hipocondríaco –Pepper se ríe – sin contar lo aterrorizado que estaba por los parásitos asesinos que pueden estar en las paredes – ella susurra por lo bajo.

Tony lo considera, él realmente no es el mejor ejemplo de persona tranquila. Y menos cuando se trata de gérmenes, por algo no permite que le entreguen cosas en sus manos.

-Sabes que compañero – Tony se arrodilla para estar a la altura del chico. – Simplemente eso solo es una muestra de lo valiente que eres. – Tony le sonríe. – Muchas personas no se atreven a mirar al tiburón por miedo. Pero tú – señala con orgullo – eres todo un héroe.

Alex mira orgulloso, rebotando por el pasillo por donde caminan hacia la salida. Hablando de todo y nada con el coronel.

- Realmente eres un maestro. –es el susurro de Pepper.

Una sonrisa casi estalla de sus labios cuando él habla, una mirada traviesa de burla en sus ojos - Sí, como en muchas otras áreas, pero te niegas a que te suministre una demostración.

Pepper lo mira sonrojada - Eres un genio pomposo ¿alguien te ha dicho eso?

-Una, quizás dos veces al día en promedio - él bromea. Sin embargo su mirada se torna seria, cuando siente que la distancia entre ellos y el coronel junto a Alex se ha extendido.

Él habla de nuevo -He estado pensando en ti – sus manos ahora corriendo por su cabello en forma frenética.

-Pues date una ducha fría.

Mueve las manos por su espalda y se apoya en la parte superior de sus hombros -tus palabras amables calientan mi corazón.

Ella se echa a reír mirando esos ojos color chocolate y sonriendo de nuevo. -Lo siento me lo has puesto en bandeja de plata.

Él deja escapar un suspiro y sigue caminando a su lado, su cuerpo cepillando visiblemente contra ella, logrando desencadenar un escalofrió en la piel de Pepper.

Ella susurra -Tú sí que vas al grano.

-El mundo ya se ocupa de darnos vueltas.

Ella abre su boca para hablar, pero las palabras no salen. Y la frustración hace hincapié en él, ella lo sabe. Él está cansado de darle vueltas al asunto, de que ella evada sus formas, cuando él solo quiere acercarse a ella de una manera que nunca había antes le había resultado atractiva con alguien más.

-¿Qué demonios, Pepper? –pregunta acercándose aún más de lo posible a ella. Le toma el rostro y la obliga a mirarlo. –Han pasado varios meses, me estoy volviendo completamente loco aquí ¿Por qué no podemos estar juntos? ¿Qué hay de malo en ello?

Pepper suspira sacudiendo la cabeza, intentando su mejor esfuerzo para colocar algún punto de distancia entre ellos, pero no está funcionando. Su tacto, su olor, su mirada es embriagadora. –Yo…

-Mami, apúrate, Rhodey se va. Tienes que decirle buenas noches – pide Alex alegremente.


El silencio es su compañero en el camino a casa de Pepper, el pequeño está demasiado cansado para protestar y se extiende completamente sobre el asiento trasero, Pepper observa su pecho subir y bajar pacíficamente y en completa tranquilidad.

Una mirada de afecto quema el corazón del castaño, cuando se da cuenta de lo mucho que le importa la pelirroja sentada a su lado y el pequeño que descansa detrás.

Cinco minutos después se encuentran en su destino. Sus brazos están cargados como él se apresura en levantar al pequeño e insiste en llevarlo a la cama.

Una sonrisa cruza su rostro tomando detalle en la decoración de la habitación de Alex, un montón de color rojo y dorado. Un montón de personajes animados entre los cuales destaca su alter ego.

Mientras tanto Pepper cambia al pequeño en un pijama de algodón cubierta por dinosaurios de colores. Lo coloca en la pequeña cama, cubriéndolo con mantas y besa su mejilla dulcemente.

Una mirada en el rostro de Tony le dice que quiere hacer lo mismo y ella asiente lentamente.

-Dulces sueños campeón – le susurra Tony besando su frente. Una sonrisa real en su rostro y una emoción diferente a cualquier otra atrapa su corazón.


Pepper le ofrece una taza de té y él gustosamente asiente, aunque en realidad no le gusta mucho el té, pero supone que puede ayudar a calmar esas ansias locas que destruyen su estómago cada momento que pasa.

Se sienta en la silla y se inclina sobre la mesa, mirándola a los ojos. Él es el que rompe ese momento de extraña incomodidad cuando ella se da cuenta de que él la está observando con una mirada de esperanza marcada en sus ojos. Pepper ve el muro que ellos han construido alrededor del mundo derrumbarse como él comienza a hablar.

-Realmente me gustaría que pudiéramos probar esta cosa –sus manos moviéndose constantemente, ella sabe que él está nervioso - ver si realmente podría funcionar entre nosotros. Sé lo que dijiste antes. ¿Por qué hablar de ello nuevamente? – su garganta se seca y él agradece al líquido color ámbar que se posa sobre él, toma un sorbo. Té de canela con sabor a miel, indiscutiblemente algo que es tan ella. –Lo sé ¿cierto? La última vez que estuve aquí, fue… es…. Yo… -él está balbuceando, algo tan impropio de él, y se lamenta tomando una bocanada de aire y corriendo sus manos por su cabello. La búsqueda de la comodidad.

Lastimosamente no la consigue.

-¿Amigos?

Tony desvía la mirada, una decepción allí que él poco deja ver.

-Creo que los dos sabemos que estamos más allá de la etapa de amigo - dice en voz baja. Su mirada ahora en el suelo. –Yo… tú… es sinceramente algo más.

-No digas esas cosas, si no lo dices en serio. No me gusta sentirme así. Como si soy... soy.

-¿Vulnerable?

-Sí.

-Bueno, no lo eres. Tú no eres el que pone su corazón por ahí, y espera una respuesta. - Tony continúa - Estoy aquí, y yo no voy a ninguna parte. No, si no quieres que lo haga. Si realmente quieres que me vaya... me iré. Pero, si quieres que me quede - su voz disminuye buscando sus ojos para algo. Cualquier cosa.

-No quiero que te vayas.

Él le regala una sonrisa triste – Entonces no lo haré. Si quieres que seamos amigos. Está bien. Puedo conformarme con ello. Pero no me pidas que desista por qué sinceramente no lo haré.

Y cuando él le dice eso, sus mejillas florecer lentamente en un color rosa pálido que Tony encuentra fascinante, ella debería decir algo. Pero sus palabras nunca salen.

Ella realmente está un poco desconcertada. ¿Había dicho que quería... luchar por ella?

Sus rodillas se sienten débiles y sus oídos están sonando.

Y una sonrisa se instala allí, confianza rebosante en él, como entiende el efecto que él tiene en ella-Simplemente dejo constancia de las cosas como son – señala tratando de alcanzar el control del televisor - ¿vemos una película?


Sus rizos desordenados están en su cara, pero no quiere alejarlos. Todo en ella es intoxicante. Su belleza. Su voz. Ahora mismo, Tony se emborracha con su olor y el tacto de su piel cremosa. Huele a rosas, y como la felicidad encapsulada. Él sonríe acercándola más a su pecho. Sus ojos permanecen cerrados, lo han sido así justo después de que la primera hora de la película transcurriera.

-Me gustaría ser lo suficientemente valiente como para decir esto cuando estás despierta - Le susurra en su pelo – Estoy enamorado de ti.

Lo dice en voz alta, pero sólo el silencio escucha su confesión... - Dulces sueños, Pepper.

Si te tomas el tiempo de leer, por favor tomate el tiempo de comentar.

Feliz navidad, mis preciados lectores. Que la magia de la navidad ilumine sus vidas y traiga consigo la paz. Mis mejores deseos. Besos y abrazos.

Espero hayan disfrutado al leer este capítulo... Acepto opiniones, sugerencias, críticas, todo es válido…

Besos, el siguiente capítulo depende de sus cometarios. Así que díganme que les gustaría que incluyera.