Hola a todos aquellas personas que leen esta historia.
Estoy eternamente agradecida por sus comentarios, alertas y favoritos. Es increíble el apoyo que he tenido con esta historia. Eso me hace muy feliz.
Me he detenido a mirar hacia atrás y me he dado cuenta que esta historia es una de las primeras historias que me atreví a publicar y me permitió entender lo mucho que me gustaba plasmar mis ideas, sentimientos a través de un par de páginas.
Encuentro profundamente emocionante que alguien que no me conoce pueda sentirse identificado con una de mis historias, y que le guste leerlas.
Así que he vuelto, para dedicarle más tiempo a esta historia.
Sé que ha pasado bastante tiempo, pero les aseguro que mis proyectos siempre tienen una conclusión y más si tienen un vínculo tan especial como lo hace esta historia.
Los invito a leer mis otras historias.
Sin más que añadir, les deseo una feliz lectura. Feliz navidad y feliz año nuevo.
Un fuerte abrazo.
Acoto que todos los personajes pertenecen a Marvel, solo me baso en sus personajes para escribir.
Capítulo 20.
La puerta se cierra con un golpe sólido y duro, sus manos juegan con nerviosismo con el seguro que tras un segundo demasiado largo da un click certero anunciando la seguridad de la habitación.
Su corazón martillea contra su pecho mientras que sus manos recorren el cuerpo dormido del niño que se aferra a ella entre suspiros suaves.
Las lágrimas han comenzado a descender por su rostro, y ella toma una respiración profunda intentando tranquilizarse, por su propio bien, por el bien de su hijo.
"¡Abre la puerta Virginia!" grita la voz masculina desde el otro lado de la habitación. "Ábrela, o juro por Dios que la derribaré y las cosas no serán lindas. "
Ella deja escapar un sollozo, sus brazos sujetan con fuerza al niño dormido cuando la puerta cruje y se rompe con fiereza bajo sus pies.
"¿Realmente piensas que puedes escapar de mí, cariño?" El hombre rubio le da una mirada incrédula dejando escapar una risa que a estas alturas ella considera peligrosa. Su boca se cierra en una línea fina al descender para estar a su nivel. "Siempre voy a encontrarte" Su mano derecha acaricia con ternura su mejilla, su rostro a una pulgada del suyo. "Eres mía, después de todo."
Ella se despierta sobresaltada, con el corazón palpitando a un ritmo increíblemente rápido. Su cabello es un lío pegajoso en su rostro y su boca se siente seca.
Se levanta de la cama con pasos cortos, a su lado Tony duerme pacíficamente, gesto por lo que ella está infinitamente agradecida.
Ella no soportaría tener que hablarle en el estado actual en el que se encuentra.
Sus manos buscan a tientas el apagador de la luz, toma una respiración y cierra los ojos, cuando la luz del baño llena el lugar sus ojos se abren, las primeras lágrimas surcan su rostro.
Se deja caer en el suelo de mármol caro, sus sollozos son ahogados por sus propias manos, y en ese instante ella deja que todo salga.
Llora por el pasado que sigue destruyendo sus sueños.
Llora por los años que han marcado con cicatrices su vida, en forma literal y no tan literal.
Y llora por el terror que se afianza sobre su mente, sobre su cuerpo cada vez que piensa en el monstruo que persigue sus pasos.
"¿Pepper...?" su voz es un susurro desde el marco de la puerta, su cabello está ligeramente despeinado y sus ojos tienen rastro de sueño. Se acaba de despertar es la primera suposición de la pelirroja.
Ella sube su mirada para encontrarse con sus hermosos ojos cafés y la preocupación se muestra automáticamente en ellos. Da un paso hacia ella y sus rodillas tocan el frío suelo.
Sus brazos la envuelven en un calor que ella no sabía que estaba anhelando pero lo hace.
Él no dice nada, solo escucha su corazón contra su reactor de arco haciendo eco en sus oídos. Sus manos son suaves sobre su costado una diferencia clara en comparación con las pequeñas manos que se aferran a su pecho como si él fuera su tabla de salvación.
Las alarmas de preocupación suenan en su mente.
"No me haga caso", susurra entre lágrimas, tratando de tranquilizarlo, como si fuera él, la persona que necesita consuelo. "Sólo... no te vayas."
Él parpadea, sorprendido por la solicitud y desconcertado por las lágrimas. Se traga su propio cóctel de emoción y la abraza con fuerza. Quiere ayudarla, pero ¿cómo podría si ella no dice lo que está mal? Y claramente ella no está en el estado de ánimo de divulgar. Pero él puede darle una cosa. Puede quedarse.
"No lo haré", murmura, alisando su pelo. "Aquí estoy, cariño."
Horas después cuando él se despierta, su cama permanece vacía, Jarvis lo saluda, recalca los datos del clima y le dice que su pelirroja favorita hace media hora ha abandonado su casa y va camino hacia el trabajo.
Tony suspira, otra conversación difícil y postergada.
Camina para lavarse el rostro, cepillarse, luego se dirige con sutileza la habitación de Alex, da un paso incierto y se atreve a entrar.
Él abre los ojos con escepticismo al verlo levantado, peinando su cabello."¡Hey, hombrecito!; ¿Qué haces levantado? "
Él se voltea para darle una sonrisa divertida, luego sigue esforzándose para peinarse uniformemente frente al espejo. "¡Iremos al acuario, hoy!" deja escapar con emoción.
¡Oh! Eso explica mucho, piensa Tony.
Excursión de escuela.
"Mira esa sonrisa, ¿estás emocionado?"
"¡Sí, sí!" Alex grita con entusiasmo. "Voy a ver a las mantas, a los peces globo, los tiburones, las focas. Será genial, Tony."
El castaño sonríe ante ello. "Estoy seguro que te divertirás mucho."
El niño asiente y se mueve para arrastrar su mochila llena de juguetes y libros para colorear cuando Tony se aclara la garganta y habla.
"¿Te gusta estar aquí, Lex?"
Sus ojos parpadean, y se vuelven un tono más azul de lo que realmente son. Su nariz se encoge y sus cejas se acercan. Un gesto que es claramente un espejo de Pepper.
Tony espera por su respuesta hasta que está viene con un par de brazos aferrándose a su cuerpo.
"Me encanta."
Él se ríe. Baja sus brazos y alza al niño. "¿Qué es lo que más te gusta de estar aquí?"
Alex le da una de esas miradas de NO es Obvio.
"Jarvis" dice con una sonrisa traviesa.
Tony finge estar herido llevándose una mano hacia su pecho. "Sabía que algún día sería reemplazado por mi malvada IA. "
"Señor no soy malvado. " Jarvis responde ligeramente ofendido.
Eso logra una carcajada por ambos castaños.
Las manos de Alex se detienen en sus mejillas cuando sus risas se calman. Sus ojos lo miran con nada más que cariño. "Te quiero Tony, yo nunca te reemplazaría" Pero segundos posteriores su rostro tiene cierta confusión. "Aunque no sé qué significa eso," Alex mueve la cabeza. "No lo haría."
Tony se ríe y besa su mejilla. "Te quiero, Lex" dice bajando al pequeño y asegurándose de que su ropa este realmente en buen estado para ir a una excursión y nada arrugada para que Pepper o Susan puedan darle su aprobación.
"¿Por qué?" pregunta él de repente.
Tony se muerde los labios, ligeramente. Sus manos jugando con un hilo suelto proveniente de la franela blanca del niño.
"Estaba pensando que…
La mirada de Alex se intensifica, y Tony se siente irremediablemente nervioso ante la reacción que él pueda tener ante sus palabras.
"Me gustaría que tu mamá y tú vinieran a vivir conmigo."
Alex deja escapar un suspiro demasiado alto. Sus ojos se abren de par en par y automáticamente mira hacia al suelo.
"Lex" Tony comienza.
"¿Qué hay de Rocco?"
Tony siente la risa emerger de su boca pero él fácilmente se controla.
"Viviría aquí por supuesto, estoy seguro que a Jarvis le encantaría aprender a hablar lenguaje canino. ¿Cierto, J? "
Jarvis parece incierto ante esto último. "¡Muy cierto señor!"
Alex alza su mirada para encontrarse con Tony. Su boca tiembla ligeramente cuando habla. "¿Te irás?"
"¿Cuándo?"
"Cuando vivamos aquí. "
Tony está ligeramente confundido. "Ocasionalmente, voy a misiones, a viajes. Lex"
Su cabeza se mueve de un lado al otro. "Cuando te canses de vivir con nosotros."
Sus palabras pican más de lo que esperaba.
"¿Cómo es eso posible?" Él murmura tomando su mano entre las suyas.
"Como el hombre malo…
En ese momento Alex le recuerda mucho a Pepper, siempre tratando de hacerse la fuerte.
"Nunca me cansaría de ninguno de los dos. Los amo."
"¿Amas a mi mami?"
Tony cierra los ojos ante ello. Quiere golpearse a sí mismo, su intención no era revelar tanto y mucho menos al niño de cinco años que al estar emocionado dice todo.
"Lo hago, mucho," dice finalmente, negando a evadir la verdad. "Pero tienes que guardar el secreto, por qué aún no se lo digo a tu mamá."
Él deja escapar una risita, se lleva una mano al pecho mientras un brillo se muestra en sus ojos. "Prometo guardar el secreto, palabra de scout."
"Muy bien pequeño scout", dice de nuevo imitando su tono y cruzando los brazos sobre su pecho.
Tony se levanta para dejar que él termine de arreglar todo cuando su voz lo detiene en la puerta. "Me gustaría mucho vivir aquí, Tony."
Él asiente con un calor llenando su pecho que está vez no proviene del reactor de arco.
A mí también, Lex. A mí también.
Cuando él está seguro que Alex ha partido hacia su aventura con Susan y el resto de sus compañeros de clase, él se permite evaluar la situación.
Pepper estaba aterrada, tan aterrada para no decirle nada.
Tan aterrada para marcharse sin ser capaz de esperarlo, fastidiarlo.
Tan aterrada para dejar que él se ocupara de Alex.
Tony está seguro que ella no querría que su hijo intuitivo e inteligente leyera la tristeza de sus ojos, su dolor o todo lo que ella no le ha dicho.
Ella le ha ahorrado al niño el dolor, al igual que ha hecho con el propio Tony.
Él suspira y toma su móvil sonriendo ante el mensaje que acaba de enviar.
El hombre del parche en el ojo que aterroriza mi vida acaba de llamar, unos chicos malos amenazan con volar una parte de medio oriente. Tengo que ir a trabajar. =( haré lo posible por llegar para la cena.
TS.
Su respuesta viene inmediatamente.
¡Sé cuidadoso!
Y no seas rudo con los otros chicos que también trabajan.
;) PP
Él responde divertidamente, rodando los ojos ante la mención de ser amables con sus compañeros de equipo.
No soy rudo con ellos… Ellos son simplemente molestos. Sobretodo Légolas.
TS
Su móvil suena nuevamente.
Jajaja Pobre Clint. Lo digo en serio Tony. ¡Cuídate!
XOXO PP
Ella realmente lo conoce. Él la ama, y cuando él regrese hablará con ella, despejarán cada una de sus dudas y miedos y él le dirá que la ama y que quiere que se mude.
Él quiere decir tantas cosas, sin embargo termina escribiendo algo tan simple como:
¡Lo haré! También sé cuidadosa.
Regresaré por esos besos y abrazos.
;) TS
"Muy bien niños, nos mantendremos todos juntos el día de hoy, respetando las reglas del acuario y a los animales. " Alanis la maestra de Alex, la mujer de grandes ojos cafés, rostro regordete y ropa demasiado grande para ser halagadora dice con voz suave a todos sus estudiantes.
Los niños asienten y gritan emocionados.
Alanis sonríe. "La señora Cooper, Andrea y Susan nos acompañan hoy, también debemos ser respetuosos con ellas. "
Los niños asienten otra vez, y el recorrido comienza.
Una hora después John el guía de la excursión recita datos interesantes sobre las mantas y los caballitos de mar, dejando espacios para preguntas hechas por las madres acompañantes y los niños.
Todos parecen igual de sorprendidos ante las respuestas elaboradas por John y los comentarios proporcionados por Alex, el entendido en la materia de animales acuáticos.
Él se ruboriza como sus compañeros le sonríen, aplauden y palmean su hombro al recitar un hecho que él vio en animal planet o leyó en uno de sus libros de animales.
Incluso Susan se encuentra entusiasmada ante la perspectiva de conocer más del mundo marino.
Ha pasado tiempo desde que ella no tiene que preocuparse por algo más que no sea una educación de calidad, Alex por lo general es un niño encantador, atento, inteligente, perspicaz que busca siempre aprender, que no se mete en tantos problemas ni es un aventurero explorador cuando se trata de lugares nuevos, por lo menos no en presencia de ella.
Pero lamentablemente hoy es uno de esos días dónde su instinto se pega a su cuerpo como una marca, y susurra que algo sucederá.
Ella odia la situación, sobre todo al ver el rostro animado del niño.
"¡Mira Su, mira cuantos tiburones hay aquí!" Grita Alexander demasiado emocionado saltando de un lado al otro. Su cabello ligeramente revuelto y sus mejillas rosadas.
"¡OH! ¡Son muy lindos!" es la voz de uno de sus compañeros a su lado, Jeremy si ella recuerda bien.
Ella sacude su cabeza como si quisiera deshacerse de la sensación cuando por el rabillo de su ojo, un brillo atrae su atención.
El brillo casi se desvanece y da paso a la figura de un hombre justo frente a los tiburones blancos. Él es alto, rubio, con penetrantes ojos azules.
Hay algo extraño en él, pero ella no puede decir realmente que es.
Ella quiere dar un paso atrás, pero no lo hace.
El hombre la mira de arriba abajo logrando que un escalofrío recorra su cuerpo. Su sonrisa es lobuna y ella puede ver el ligero brillo naranja centrándose en sus manos antes de que él las esconda dentro de su chaqueta negra y siga caminando como si nada hubiera sucedido.
"Susan"
Su cabeza se mueve bruscamente hacia su nombre, pero a juzgar por la expresión de Alex, no es su primer intento de atrapar su atención.
"¿Estás bien?"
"Si. Sólo espaciada por un minuto, lo siento. ¿De qué estábamos hablando?"
"¿Podemos ver los peces de colores?"
Ella toma su mano dándole una sonrisa sincera, sin dejar de pensar en el extraño hombro con el brillo naranja.
A las 12:30 del mediodía la puerta de su oficina se abre luego de un golpeteo rápido y seco.
"¿Segura que no quieres que te consiga nada, Pep?"
La pelirroja levanta la vista desde la columna interminable de papeles sobre el escritorio para encontrarse con la mirada amable de Happy. Su sonrisa es sincera y ligeramente divertida, ante la mueca que ella hace dejando escapar un suspiro para luego negar con su cabeza.
"Comeré algo luego, Hap."
Él de da un guiño y cierra la puerta, por lo que ella continua con la revisión de presupuestos.
No es hasta quince minutos después que la puerta se abre nuevamente, ella sonríe imaginando que Happy insistirá en hacerla comer. "En serio, comeré algo luego, Happy. ¡No te preocupes!" ella dice sin levantar la cabeza, su mirada demasiado perdida en cálculos y cotizaciones expuestas.
"No estoy preocupado cariño." Su voz fuerte se mezcla con un tono suave ante el apodo familiar, y la pelirroja siente su cuerpo temblar.
¡No aquí!
No él de nuevo.
Pepper puede oír cada respiración en la habitación mientras el aire se hace más grueso.
Él se aclara la garganta.
"Virginia, eres lo suficientemente inteligente para saber que si haces algo tonto como gritar mataré a todos en este piso y el siguiente." él suelta con tanta naturalidad que su estómago se retuerce en un nudo. Ella había olvidado la sensación de sentirse aterrada y tener que mirar sobre su hombro en cada esquina. Siempre el ratón tratando de escapar del gato atroz.
Por dos años enteros corrió, se escondió hasta que encontró el lugar en el que se sentía plenamente cómoda, segura, junto a Tony.
Ahora ella sabe lo correcto, solo se trataba de una falsa idea de seguridad.
El lobo siempre estuvo a la caza, en la persecución, solo que él fue demasiado inteligente y le permitió tomar unos pasos adelante, haciéndola creer que nunca volvería por ella, que dejaría fuera de sus manos su mejor trofeo, su posesión más valiosa.
"Mírame" él le ordena con la voz autoritaria con la que solía gritarle.
Su mandíbula se aprieta, sus manos tiemblan ligeramente cuando ella apoya sus manos sobre el escritorio y sube su mirada.
Él es alto. Mucho más alto de lo que ella puede recordar.
Musculoso.
Su cabello ahora es rubio claro.
Pero sus ojos depredadores y negros siguen siendo los mismos, al igual que la sonrisa lobuna que él le regala, sigue teniendo el mismo efecto en ella, la hace querer vomitar.
"¡Muy bien!" Killian la felicita. "Levántate con cuidado cariño, iremos a dar un paseo."
Sin embargo ella no se mueve.
Él no lo toma muy bien, se mueve en dos pasos y la arrastra por la muñeca derecha, levantándola de un golpe. Su mano aprieta su agarre y ella siente como las marcas rojizas comienzan a marcar su piel.
"Dije ahora, Cariño. No hagas que me enoje." sus labios se unen en una línea y ella sabe que él no lo pedirá otra vez, no sin que alguien salga herido o termine muerto.
"¡Vamos, sonríe Virginia!" le dice cuando sus fríos dedos tocan por primera vez su mejilla ahora manchada con lágrimas. "Es un día muy feliz, nuestra familia está casi completa. "
Sus ojos deben hablar por sí mismos, porque él se ríe del horror que ella le da. "Casi, le he pedido a un par de amigos que busquen a nuestro hijo. " él sonríe abiertamente y un escalofrió recorre su cuerpo ante esa sonrisa, la sonrisa que promete venganza, terror y sangre, mucha de ella.
"Estoy tan contento, le he comprado muchos juguetes a nuestro James. " él continua hablando, como si fuera el padre del año tomando su mano derecha entre sus manos.
Un sollozo se escapa de su boca cuando piensa en todo lo que él puede hacerle a su pequeño niño. "Déjalo fuera, Killian. ¡Por favor!"
Él sonríe con una sonrisa amenazadora como él hace un movimiento fuerte y rompe con facilidad alarmante su dedo meñique. El dolor abrazador la hace gritar agudamente y él solo sonríe ante ello.
Él frota uno de sus dedos por su mano herida, la hinchazón y los colores han comenzado a evidenciarse, él sonríe aún más grande.
"La estamos pasando tan bien, cariño. ¿Por qué querría que nuestro niño se perdiera toda la diversión, Virginia?"
Ella llora mientras él la arrastra por su mano maltrecha por su oficina y luego todo el pasillo hacia los ascensores.
Una mujer morena con cabello corto los saluda con una sonrisa y es allí cuando Pepper es capaz de mirar por el pasillo. Cinco personas esparcidas sobre el suelo y seis más sobre sus escritorios, todos con marcas rojas y naranjas sobre sus cuerpos. Pepper no quiere pensar en lo que eso pueda significar.
"Eficiente como siempre Verónica." Killian dice y ella sonríe, la locura brilla en sus ojos cuando Pepper la mira.
El ascensor se abre y los tres entran.
Killian coloca su agarre fuerte sobre su cintura y su boca mojada se pega en su oído. "Ya conoces las reglas, no gritas, no corres, no haces nada estúpido. O de lo contrario matamos a todos lo que se nos atraviesen en el camino."
"Killian, ¡Por favor!"
Él mueve la cabeza de un lado a otro con vehemencia. "Nada de eso cariño, nada de lágrimas. No querrás que nuestro querido niño salga herido por algún juego de mis amigos."
"Ellos… ella comienza, pero no es capaz de formar las palabras.
"Suelen ser un poco ásperos," él se cruza de hombros y suelta una carcajada. Luego hay un susurro como si estuviera contando un secreto. "No están acostumbrados a jugar con niños que pueden romperse. "
"¡Killian!"
La puerta del ascensor se abre, y el agarre del rubio se intensifica. "Sonríe cariño, es tiempo de estar en familia."
El dolor en su mano es insoportable, pero el terror que siente hace que su mente divague una y otra vez, se está empezando a sentir mareada.
Y la palabra familia solo hace que su corazón se hunda ante lo que eso significa.
Ellos no podrán volver a correr, estarán atrapados en la jaula de oro y esta vez puede que para siempre.
Sus pasos se tambalean y la mujer toma un paso para acercarse a su lado, riendo de algo que nadie ha dicho pero que ante todos la hace parecer una amiga cercana.
Otra salida entre amigos cercanos.
El personal de la salida le da un saludo y el agarre de Killian la hace devolver el saludo con un movimiento de cabeza y una sonrisa fingida.
Sé fuerte, Pepper. Lo necesitarás.
Es su mantra hasta que el auto negro se detiene frente a la compañía y ellos adentran en su interior.
Sus ojos parpadean abiertos antes de que un golpe fuerte hace sacudir su cabeza.
Sus ojos tratan de mantenerse al día, sus oídos buscan las risas pero su línea de visión es oscura y lo último en lo que puede pensar es Tony, ven a buscarme.
La sonrisa lobuna no sale de sus pensamientos ni lo hace el extraño brillo naranja, no es hasta que ella se cruza con una mujer pelirroja de intensos ojos verdes y sonrisa depredadora.
Sus ojos se quedan durante más de 15 segundos fijos en Alex a su lado, quien disfruta de un helado de chocolate. Sus ojos brillan ansiosos por aprender más y ver más animales, mientras el grupo toma un descanso de cinco minutos para ir al baño.
Un sombrero en forma de tiburón ahora cae sobre su cabeza, divertidamente, ella pensaría tomar una foto y enviarla si no fuera por la mirada de la mujer en él.
Es casi de reconocimiento.
Ese pensamiento le da más miedo que sus pensamientos anteriores.
Susan toma la mano del pequeño con fuerza y lo insta a ver otros sectores.
Boom.
Susan no está segura de que ocurre primero el sonido de algo explotando o el sonido de los gritos que parecen reventar sus tímpanos ahora.
Cierra los ojos por un segundo tapándose los oídos para darse cuenta que una sustancia pegajosa recorre sus manos.
Sangre.
A su lado alguien grita agudamente, y ella se voltea para ver a Alex preocupado sus manitos se aferran a su ropa y ella no entiende nada, solo se arrodilla para estar más cerca del niño.
Sus manos recorren su rostro con preocupación, sus ojos fijos en sus oídos y en líquido espeso que ahora corre por ellos.
Los gritos continúan cuando otro sonido similar ocurre.
"¡Tranquilos!" es John quien habla a través del ruido. Mirando y hablando por su walkie- tokie. "Ha ocurrido una pequeña falla en la sala de comunicaciones del acuario, pero lo están resolviendo. Mantengan la calma niños. "
"Su está lastimada, maestra." Es lo que ella logra entender que sale de los labios de Alex.
Otra mujer, la señora Cooper se acerca amablemente y la conduce al baño. No antes de dejar a Alex con el grupo y seguro con el guía John.
Ella se levanta no queriendo alejarse del niño, le da una mirada y él asiente regalándole una sonrisa alentadora.
En el baño la señora Cooper, le pide que se acerque al lavabo, ante una mejor luz ella inspecciona sus oídos con banditas de algodón que limpian la sangre y tratan de detener que siga fluyendo.
Ese procedimiento les toma casi cinco largos minutos.
Al terminar Susan casi puede escuchar mejor.
Está a punto de darle las gracias cuando el sonido de otra explosión y gritos cercanos hacen que ambas salgan corriendo del baño, decisión que no es la ideal, pero sus pequeños están afuera y el terror invade sus venas.
"¡Alex!"
"¡Alexander!"
Ella grita cuando el humo le da la bienvenida. El lugar no parece devastado, sin embargo las llamas pueden verse tratando de crecer al final del pasillo central.
"¡Alexander!" Ella grita nuevamente viendo correr a la señora Cooper hacia el pasillo izquierdo con rapidez.
Se mueve hacia la derecha por instinto y sigue gritando.
"¡Alexander!"
El humo sigue surgiendo. Ella tose, se limpia el rostro, y corre hacia el lado contrario.
"¡Alexander!"
"¡Su!" es el grito que hace que su corazón se estabilice en su pecho.
Su cabeza da la vuelta para encontrar al pequeño, con un pañuelo sobre su nariz justo debajo de un banco, cerca de los peces de colores que tanto le gustaron.
Él salta cuando la ve, corre hacia sus brazos.
Susan lo abraza como si fuera un regalo de navidad, aspira el aroma en su cabello ahora revuelto.
"¿Dónde están todos? ¿Qué pasó?" le pregunta, y él comienza a tartamudear antes de que pueda decir que todos corrieron y que algo explotó.
Susan lo toma entre sus brazos. "¡Vamos, salgamos!"
Alex asiente en sus brazos, y caminan siguiendo el mapa en su cabeza del acuario.
Están casi en el quinto pasillo antes de la salida cuando el hombre rubio aparece de nuevo.
Él levanta las cejas, un brillo en sus ojos. "Adelante. No dejes que te detenga."
Alex debe sentir el cambio en su pulso y en su respiración porque se aferra más a ella.
Ella da un paso sin mirar al hombre, valientemente.
Él suelta una carcajada divertido ante el gesto.
"Amor, sugeriría que colocaras al niño en el suelo si quieres llegar en una pieza a la salida. " Él ofrece sonriendo al final.
Ella solo abraza más a Alex.
"No te sueltes" le susurra por lo bajo.
Ella da dos pasos más, él da un paso que resuena en el pasillo, luego él se detiene. Y es allí cuando ella corre.
Corre como si su vida dependiera de ello. E Irrealmente es así.
Alex en sus brazos tiembla. Él está asustado.
Su corazón salta en su pecho, su respiración es rápida y sus oídos zumban cuando ella consigue el baño de hombres y ella dándole un golpe abre la puerta con su pie derecho.
Muy bien Jackie Chan, ella se felicita a sí misma.
Sus manos tiemblan cuando deposita a Alex en el suelo y bloquea la puerta, o eso trata.
Alex la mira, sus ojos llenos de tantas lágrimas, luego toma su bolsa y le tiende su móvil.
Bien pensado, chico.
"¿911 cuál es su emergencia?"
"Hay varias explosiones en el acuario de la ciudad, hay varias personas extrañas" ella deja escapar un sollozo antes de continuar. "Creo que están armadas y hay niños pequeños adentro."
"¿Podría describir la naturaleza del…
La llamada se corta.
Los ojos de Alex se abren de par en par y el comienza a llorar plenamente.
"Voy a contar hasta cinco amor." su voz viene de nuevo, imponente, exigente. Ella solloza y Alex también. "Quiero que me entregues al niño y te dejare con vida. "
Susan palidece visiblemente.
Dejar que Alex se vaya con él no es una opción.
Su cerebro trata de buscar las conexiones, respuestas para salir de allí, al tiempo que trata de calmarse y detener el sollozo de Alex.
"UNO" él rubio comienza, dándole un golpe sordo a la puerta.
"Escúchame, Lex, tienes que ser fuerte. Jugaremos ese juego que tanto nos gusta. El de los espías. ¿Recuerdas?" ella le pide abrazándolo y acariciando su cabello con ternura, su voz justo en su oído. "Saldremos de aquí, y nos reiremos de esto."
"Su, tengo miedo" su voz está llena de pánico.
"¡Hey hombrecito! " ella limpia sus lágrimas con su dedo pulgar. Deposita un beso en casa mejilla. "Eres el mejor soldado- espía que conozco, es tu misión más importante. " ella trata nuevamente de hacerlo entender. Sus manos en su hombro le dan un apretón gentil.
"DOS" Otro ruido resuena en la puerta.
"Quiero que te metas por el tubo de la ventilación, como hacías en la vieja casa de Andy y salgas a la calle, no quiero que te detengas hasta llegar. "
"TRES"
"Quiero que grites y corras muy lejos de aquí y no te detengas hasta que alguien te ayude, preferiblemente un policía,"
"Su" él susurra, llorando.
Pero ella lo está levantando sobre su cabeza, y ayudándolo a meterse por la rendija pequeña.
"CUATRO"
Ella cuenta.
"CINCO"
Él golpea la puerta derribándola en seco. Su sonrisa lobuna se asoma al dar un paso dentro del baño pero sus ojos se abren de par al percatarse de la ausencia del niño.
"¡Ayuda!" Las lágrimas fluyen libremente mientras grita implorando porque el niño esté bien.
"Grita todo lo que quieras, dudo que eso ayude en algo"
Y boom es el sonido de la bala resonando en las paredes del baño, con la sangra manchando todo a su alrededor.
Continuará…
Espero que aún estén conmigo en esta historia. Queda un viaje divertido por contar.
Como siempre he dicho: Si te tomas el tiempo de leer, por favor tomate el tiempo de comentar. Tú opinión es importante para mí.
¿Qué te pareció este capítulo?
¿Qué crees que sucedió con Alex?
¿Cuál crees que debe ser la reacción de Tony?
Espero sus opiniones al respecto. Siempre me ha gustado escuchar sus teorías.
Acepto opiniones, sugerencias, críticas constructivas, todo es válido…
Ayúdenme a mejorar.
Saludos. Nos leemos.
Un abrazo. Bendiciones y Feliz navidad y próspero año nuevo 2019 para quien este leyendo.
