Mucho tiempo sin actualizar este Original (al menos así me parece a mí) pero es que ayer mi Musa llegó y no era la de las Letras, sino de la Pintura y ¡wow! Empecé un pequeño "manga" de uno de mis fics, espero terminarlo pronto porque sí va para largo, jeje

Espero les guste esta historia, la verdad es que es de mi entera autoría la trama, así que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Como aclaración diré que aún tengo en mente el otro fic que les comenté anteriormente sobre Hikaru y Haruhi (aquél donde el pelinaranja está enfermo del corazón y viaja a Japón a visitar a Kaoru, topándose con Haruhi, quien es la Doctora a cargo de su caso durante su estadía), pero deberá de esperar porque me animé a subir "Yuzuha Hitachiin".

Por cierto, pueden votar por quien crean que es Pierrot, eso se anunciará en capítulos venideros, aunque en realidad ya he decidido cuál es su identidad. Sin más, pasemos a la historia.


Capítulo II: Pier… ¿qué?

El sonido del agua corriendo relajaba su mente, permitiendo que todos sus pensamientos se marcharan con ella. Suspiró cansadamente, recargando su frente en la pared de la ducha, dejando su cabeza completamente en blanco. Sentía la tibieza del agua sobre su cuerpo desnudo, relajando sus músculos después del largo y cansado día tenido. Cuando el agua comenzó a enfriarse terminó de bañarse, se colocó una toalla sobre la cintura y salió del baño, entrando al cuarto que compartía con su hermano. Le halló sentado ante la computadora, sonriendo tontamente.

–¿Qué haces? –preguntó mientras procedía a colocarse la ropa.

–Platico con una vieja amiga –volvió a sonreír sin despegar los ojos de la pantalla.

–¿"Vieja amiga", eh? –le miró divertido mientras se colocaba la ropa dejada sobre la cama– ¿Acaso una de esas chicas a las que les rompimos el corazón? Sus caras eran realmente divertidas.

–Se trata de Haruhi –comunicó mientras contestaba un mensaje.

–Ahhh… –masculló mientras se ponía la camisa– Dile que le mando saludos.

–¿Quieres hablar con ella? –giró su silla, quedando de frente a él.

–Quizás luego –comenzó a secarse el cabello.

–Bueno, yo ya pensaba irme a dormir, si no quieres hablar con ella me despediré de una vez –esperó pacientemente por su respuesta.

El otro quedó en silencio unos momentos, reflexionando las palabras escuchadas. Colocó la toalla en sus hombros e hiso una mueca con la cara, finalmente asintió. Kaoru se despidió velozmente de Haruhi y dejó el mando de la computadora al mayor, quien procedió a cambiar el nick y la imagen para mostrar, no queriendo dejar duda alguna de con quién chateaba ahora.

Comenzó a enfadarse cuando leyó las respuestas de Haruhi, ¿por qué continuaba viéndole como a una extensión de Kaoru? Era cierto que ambos eran muy cercanos y que eso nunca cambiaría, amaba a su hermano, pasar tiempo juntos y compartirlo todo, sin embargo, a veces pareciera ser que Haruhi le tenía más confianza a Kaoru que a él, excluyéndole. Meditó unos minutos antes de contestar algo de lo cual luego pudiera arrepentirse y justo cuando iba a hacerlo la laptop se apagó, sólo entonces notó que su gemelo había olvidado cargarla.

Bufó molesto y buscó los cables en todo el sitio, finalmente los encontró y pudo conectarlos a la portátil, sin embargo, cuando pudo volver a iniciar sesión se dio cuenta de que ya Haruhi no estaba conectada, masculló algunas palabras y apagó el equipo. Se metió a la cama sabiendo que el día de mañana las cosas cambiarían.

*~* PIERROT *~*

–¿Seguro que es por aquí? –preguntó Hikaru, mirando por la ventanilla del Lexus.

–Sí… creo que sí… –contestó Kaoru, verificando la dirección anotada en un pedazo de papel.

–¿Crees? –alzó una ceja– Tanto tiempo lejos de Tokio debe de haberte afectado.

–¿Te consideras un experto? –le miró divertido.

Kaoru le pasó la hoja con la dirección, se recargó del lado izquierdo y vio cómo el otro intentaba ubicarse en las calles. Sabía que era muy orgulloso y antes le daría de vueltas toda la noche que admitir que no sabía dónde andaban, por lo que aprovechó que se habían estacionado momentáneamente para pedirle indicaciones a unos transeúntes.

–¡Ey, casi lo conseguía! –se molestó el otro.

–No estamos tan lejos, debemos doblar en el siguiente semáforo y conducir tres cuadras y media, se encuentra frente a una obra en construcción –le avisó, ignorando su protesta.

Hikaru bufó molesto, siguió las indicaciones del otro y condujo hasta el edificio donde seguro los demás ya le esperaban. Como no había mucho sitio dónde estacionarse decidieron que el menor subiría antes mientras él buscaba dónde dejar el auto. Finalmente halló estacionamiento no muy lejos, bajó del auto y caminó lentamente pensando en el tiempo transcurrido.

Haruhi, Kaoru y él habían sido muy cercanos en la preparatoria y así habían continuado hasta el primer año de la Universidad cuando sus padres habían tenido que mudarse por el trabajo, yéndose con ellos. En vano los gemelos pidieron pagar un piso por su cuenta e incluso quedarse con su abuela, la cual tenía un pequeño local en el centro; la decisión de Yuzuha, su madre, había sido inapelable. El día de su partida Haruhi les acompañó hasta el aeropuerto, deseándoles un buen viaje con un sincero abrazo de despedida.

En ese entonces no había podido agradecerle a la chica por todas las atenciones que les tuvo y, sobre todo, por la gran paciencia hacia su persona, ya que de los dos siempre había sido el más infantil, posesivo y cerrado de mente. Sin embargo, había notado que la castaña parecía llevarse mejor con su hermano de un tiempo a la fecha, por lo que, sentido respecto a esto, subió al avión apenas dicho un "Adiós y cuídate".

Quizás Haruhi se había molestado en ese entonces, después de todo no es fácil que tu mejor amigo parta miles de kilómetros con apenas tres palabras cruzadas. Quería disculparse correctamente con ella y de la mejor manera cuando una luz delante de él llamó su atención.

Dirigió la mirada al frente sólo para ver cómo un ebrio conducía a exceso de velocidad, un rubio caminaba algunos pasos delante de él con gran distracción, sin darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Corrió para darle alcance y le tacleó a unos segundos de que el automóvil se subiera a la banqueta, atropellándolo.

–¿Está bien? –le preguntó mientras se paraban.

–S-Si… –murmuró sorprendido de no haber visto el carro.

–Debería tener más cuidado –avisó, extendiéndole la mano–. Soy Hikaru.

–Suou Tamaki –aclaró, extrañándose con su acción.

–Ahhh, lo siento… –se disculpó, haciendo una reverencia– Olvidaba que ustedes no saludan de mano.

–¿Extranjero? –preguntó curioso, observándole con detenimiento– Su japonés es muy bueno.

–No, pero he pasado los últimos años fuera del país.

–Oh, ya veo –sonrió.

El rubio hizo una reverencia mientras le entregaba una tarjeta con ambas manos, Hikaru se extrañó de ello, tal vez Kaoru tenía razón y Estados Unidos le había afectado más de lo que creía. Torpemente tomó la tarjeta con una mano, leyendo el nombre del rubio en ella, así también supo que era oficial de la policía, la guardó en su cartera en el bolsillo trasero de su pantalón, ante la mirada atónita del rubio.

–¿Pasa algo? –preguntó al verle blanco.

–No, nada –negó un poco nervioso.

–Fue un placer conocerle, Tamaki.

–Lo mismo digo, ¿Hikaru… ?

–Hitachiin –sonrió, notando sorpresa en la mirada del otro.

*~* PIERROT *~*

–Ya debería de estar aquí –se intranquilizó Haruhi.

–Hikaru puede cuidarse solo, quizás no conozca el rumbo, pero podrá ingeniárselas para llegar, no debería dejar el auto tan lejos –sonrió Kaoru.

–Lo sé, él sabe cómo cuidarse… pero el que me preocupa es Tamaki, puede ser muy despistado y quizás no se ha dado cuenta de la hora –jugó nerviosa con sus manos.

Justo en ese momento el timbre sonó, Honey fue el encargado de abrirla, siendo casi aplastado contra la pared cuando ésta fue azotada con fuerza y dos jóvenes entraron al unísono.

–¿Qué ocurrió? –preguntó la castaña, no muy segura de querer saber la respuesta.

–Me topé con tu amigo allá abajo, fue muy amable conmigo y justo apenas nos dimos cuenta de la hora –aclaró el rubio.

–¿Hikaru? –miró al chico con el que llegaba.

Si bien es cierto que los Hitachiin eran gemelos, Haruhi tuvo que mirar detenidamente al joven frente a ella para poder identificar los rasgos juveniles que antaño reconocería donde sea. En efecto, los gemelos lucían más maduros, pero lo que en verdad le había sorprendido era que el mayor se hubiese teñido el cabello en su estadía en Estados Unidos, siendo ahora azabache. Pareciera ser que el otro notó su sorpresa, pues se llevó una mano a la boca, intentando contener su risa.

–¿Qué miras con tanta curiosidad? –le hizo burla– ¿Sabías que puedo demandarte por acoso?

–El mantener la vista fija en una persona por escasos segundos no procede a demanda judic…

–Era broma, Haruhi –sonrió–. Es bueno saber que hay cosas que nunca cambian, pero… ¿podrías saludarme como es debido?

La chica hizo una reverencia ante él. Torpemente le imitó, notando que los demás le miraban extrañados. Haruhi rió al verle inclinarse con ambas manos al frente y luego le presentó al resto. Después de ello se sentaron a la mesa a tomar una cena ligera y posteriormente pasaron a la sala, donde comenzaron a conocerse mejor, la castaña preguntó curiosa acerca de sus planes y experiencias en el extranjero.

–¿Piensan quedarse mucho tiempo? –preguntó la chica, sentada junto a Tamaki.

–Aún no lo sabemos, Hikaru tiene una oferta de trabajo en Tokio y yo estaba pensando en cerrar un contrato con una importante compañía Editorial –le comunicó el pelinaranja.

–Quizás unos meses, tal vez unas semanas o puede que incluso unos días… –comentó desinteresadamente el otro.

–Pensé que se quedarían a vivir aquí –dijo.

–A nuestros padres también les gustaría, pero no estamos muy seguros –fue el turno de responder de Kaoru.

–Supongo que es difícil adaptarse a una nueva ciudad, ¿no es verdad? –les miró Tamaki, luego volteó a ver a la joven– Haruhi, no es bueno que los presiones tan pronto.

–Haru-chan dijo que eras escritor, Kaoru –se dirigió Honey al azabache.

–Sí, Kaoru es escritor –sonrió.

–Mitsukuni, te has confundido –le hizo ver Mori.

–Lo siento, aún no los identifico –aclaró apenado.

–No hay problema, Mitsukuni –le restó importancia Kaoru.

En ese momento el celular de Tamaki sonó, captando la atención inmediata del resto, el rubio se dirigió al pasillo a contestar, sólo unos minutos después estaba de regreso con una expresión de preocupación pintada en el rostro. Caminó hasta Haruhi y le susurró algo en su oído, luego volteó a mirar a los demás y se disculpó por el resto de la velada.

–¿Ocurre algo? –preguntó el menor de los gemelos.

Pierrot, ¿no es verdad? –masculló Kyouya, tomando del café frente a él.

–Sí… –suspiró la otra.

–Pier… ¿qué? –miró confundido Hikaru.

Pierrot… –repitió Mori.

–Cierto, se me olvida que ustedes no lo conocen –les miró Haruhi.

–¿Va a al teatro? –cuestionó Kaoru.

–No, no, nada de eso… –negó con la cabeza– Pierrot es el título que le dan los periodistas a un ladrón que ataca desde hace unos meses.

–¿Tanto tiempo? –dijo Hikaru– ¿Acaso aún no logran arrestarlo?

–No es tan sencillo… –suspiró la otra.

Pierrot es un ladrón muy astuto, a pesar de haber participado en varios robos casi todas las noches, nadie sabe quién es o cómo luce –informó Honey.

–¿Un ladrón fantasma? –se interesaron en la plática.

–O el fantasma de un ladrón… –fue el turno de Kyouya.

–¿Dices que un muerto está cometiendo crímenes? –se rió Hikaru.

–Sólo digo que el verdadero Pierrot no podría cometer esos crímenes –aclaró.

–¿Por qué? –le miró sin entender.

–Verán… –inició Haruhi– Hace 20 años dos ladrones azotaron Tokio. Usaban extraña vestimenta y máscaras que ocultaban su identidad; asaltaron a las familias más ricas y poderosas, llevándose con ellos un botín hasta la fecha invaluable. En vano los mejores agentes activos los persiguieron, ellos siempre escapaban, burlándose de sus pobres intentos. Uno de ellos era conocido como "Arlequín" y su compañero recibía el nombre de "Pierrot". Parecía ser el dúo invencible hasta esa fatídica noche de octubre…

–¿Es en serio? ¿O acaso quieres robarme el oficio de escritor? –se rió Kaoru.

–Puede sonar poético, pero es verdad –habló Honey–, si le preguntan a cualquiera, obtendrán la misma respuesta.

–Bueno, cuéntennos más del tal Pierre… –sonrió Hikaru.

Pierrot –corrigió Kaoru.

–Lo que sea… –masculló.

Pierrot y Arlequín eran dos ladrones que atacaban familias poderosas de noche, robando tesoros invaluables sin dejar pista alguna sobre el autor del crimen y, sin embargo, siempre se anunciaban con anticipación.

–Es tonto avisar lo que robarás, podrías sólo tomarlo y ya –comentó Hikaru.

–Efectivamente –le dio la razón Kyouya–. Lo que realmente motivaba a los ladrones a avisar sobre sus futuros crímenes era plantear el reto a la policía. Con cada nueva aparición ponían a prueba a los oficiales, sin que ninguno de ellos pudiese detenerles.

–Me parece mucho jaleo para unos simples ladrones –dijo Kaoru–. Los personajes de Pierrot y Arlequín tuvieron su aparición hace ya muchos siglos, durante la Edad Media… y no eran vulgares ladrones, sino actores de La Commedia dell'Arte, en Italia, famosa por sus representaciones improvisadas en las calles.

–Pues estos ladrones no lo veían de la misma forma.

–Adivino: Pierrot viste enteramente de blanco, su cara está maquillada del mismo color, puede o no tener una lágrima en la mejilla y es melancólico. Y Arlequín usa un traje llamativo de retazos de colores o bien con rombos y una máscara negra, ¿no es verdad? –habló aburrido.

–No es así… –Haruhi notó que captaba su atención– Si bien podría llegarse a pensar eso, en realidad los primeros Pierrot y Arlequín se ajustaban más a tu descripción. Pierrot llevaba pantalón y camisa enteramente blancas y máscara del mismo color, mientras que Arlequín un pantalón ceñido y camisa de rombos multicolores con máscara negra. Sin embargo, actualmente sólo Pierrot comete robos nocturnos y viste de negro, usando ahora una media máscara blanca y lágrima maquillada a media mejilla.

–Al parecer alguien reprobó Historia Universal –se burló.

–Debe ser algo digno de ver a un cuarentón tan estrafalario por las noches –rió Hikaru.

–En realidad luce de 20 ó 25 años, no podría decirlo con exactitud –habló Honey.

–Entonces quizás se trate de un impostor o alguien que quiere 15 minutos de gloria, copiando al Original –le restó importancia Hikaru.

–Cada vez que Arlequín y Pierrot atacaban, era el segundo el encargado de mandar una carta de la baraja italiana: el Rey. Éste era su sello y el dueño de la casa, museo o cualquier sitio que la recibiera sabía que en la noche su posesión más valiosa sería robada. Este dato jamás fue transmitido al público –aclaró Haruhi.

–¿Y cómo los detuvieron en el pasado? –inquirió Kaoru.

–Después de estarlos siguiendo por cerca de dos años, finalmente una oficial de policía lograría arrestar a Arlequín y llevarlo ante una Corte, donde sería juzgado y encarcelado. Él se identificaría como Giuseppe Mancini y aceptaría ser el autor intelectual, mas se negó a dar el nombre de su cómplice y, finalmente, tras horas de interrogatorio, confesó no saberlo y que simplemente era un secuaz.

–Bueno, ¿y qué hay del otro? ¿Acaso se negó a hablar? –preguntó Hikaru.

–Nunca se le atrapó –dijo Kyouya.

–Entonces ¿no cabe la posibilidad de que aún esté libre? –inquirió Kaoru.

–Ése es el punto… –habló Mori.

–¿A qué se refieren? –se puso serio.

Pierrot murió hace 20 años…

*~* PIERROT *~*

–¿Qué ocurre? –descendió Tamaki del auto, llegando al lado de los demás oficiales.

–Lo mismo de siempre –avisó un hombre anciano–: llegó una carta para el dueño.

–¿Entonces cuál era la urgencia? –preguntó.

–Mírala por ti mismo –le extendió una bolsa de plástico donde podía apreciarse un pequeño Rey dibujado.

–¿Qué…? –abrió los ojos por la impresión.


Después de proponerme sacar el capítulo 19 de Ouran Host Club, the Host's girlfriend, he decidido tomarme un tiempo para poder actualizar otros fics y ¡presto! Terminé el segundo de este Original. Quizás no hemos avanzados mucho en la historia, pero vamos poco a poco. Quise poner parte del significado del personaje que me inspiró para este UA del Ouran, espero no sea muy confuso. Kaoru nos ilustrará a lo largo de los capítulos para no dejar cabos sueltos.

Bueno, hago algunas pequeñas aclaraciones culturales:

1) Está mal visto invadir el espacio personal de los asiáticos, por ello mismo es que al saludar generalmente hacen una reverencia y más cuando conocen a alguien nuevo. Por ello es que Tamaki se sorprende cuando Hikaru le extiende la mano, aunque ellos son más tolerantes con los extranjeros.

2) Cuando alguien se presenta, es costumbre entregar una tarjeta con tu nombre y demás datos en ella (dirección, teléfono, empleo), al extenderla debes de inclinarte con la vista gacha y entregarla con ambas manos; la persona que la recibe deberá tomarla de la misma forma y nunca se deberá guardar por abajo del nivel del cinturón, pues se considera una falta de respeto.

3) Tanto los hombres como las mujeres tienen diferentes formas de mostrar respeto por los demás al inclinarse, éstas se ven modificadas en base a su status social, el de la persona con quien hablan, la edad de ambos, la jerarquía empresarial y/o académica, etc. Sin embargo, sólo las mujeres se inclinan con las manos al frente, los hombres lo hacen colocándolas rectas a los costados.

4) Como bien lo menciona Kaoru, Pierrot es un personaje teatral que surge desde hace siglos, por lo cual piensa que Tamaki va al teatro a ver una obra cuando mencionan al Payaso (otra forma de nombrarle e incluso es una derivación de este personaje).