Chapter 3.
(The Deal)
Las palabras de Regis se repetían como un eco de fondo en su cabeza «Prompto» todavía se sorprendía de que su majestad supiese de su nombre «¿Tienes algo que añadir?» aquello retumbaba en su cabeza como una especie de psicofonía de las profundidades.
Sabía que toda la sala lo estaba observando, a él, un simple plebeyo, tantos pares de ojos puestos sobre su figura lo hacían sentirse pequeño y menudo, insignificante. Sabía que debía actuar con rapidez o sino quedaría completamente en ridículo delante de todo el gobierno del país.
"Pu-pues" –Desgraciadamente la forma en la que consiguió liberarse del nudo de su garganta no fue precisamente alentadora, ni mucho menos la manera con la que pretendía dirigirse. Estaba dejando por los suelos el aún caliente cargo que le habían dado.
Prompto sintió como su cara rápidamente se iba enrojeciendo, aquello estaba siendo demasiado para él y el tipo de miradas que le habían regalado algunos de los presentes no ayudada en nada. Sin embargo, decidió enfocarse en la gentil mirada de Su Majestad, aquellos orbes azules llenos de bondad y cariño lo ayudaban a seguir adelante.
"Yo conozco a alguien que puede traducir estas escrituras" –Respondió finalmente.
Entonces el silencio que había en la sala se intensifico, nadie se esperaba que alguien como él dijese eso. No había movimiento alguno y Prompto lo único que hacía era observar a su majestad, suplicando porque la respuesta que le había dado fuese de su agrado.
"¿De veras?" –Preguntó el rey ciertamente interesado.
"Sí su majestad" –Acabo agachando la mirada. Ya no podía aguantar más aquello.
"¿A quién?" –Cuestionó alguien más en la sala que este no conocía.
Entonces fue cuando el joven fotógrafo se percató de la metedura de pata que había cometido, por un momento le vino a la mente la imagen de su amiga, sujetando la diabólica sartén de la otra noche y con una cara para nada agradable. Obviando el cierto miedo que le tenía a Lena, Prompto no podía traicionar la confianza que ella había depositado en él, pero tenía que ser consecuente con lo que había dicho. Toda acción tiene una secuela. Y el rubio lo único que podía hacer ahora era aceptar su error y salir de ahí lo mejor parado que pudiese.
"Una amiga" –Dijo evasivamente, entonces se fijó en la cara Noctis, la curiosidad que reflejaba, aquello sólo empeoro más las cosas.
Observó las diversas expresiones que ponían los miembros del consejo, tan diferentes unas de otras, sin embargo, todas coincidían en algo, y era decepción. Seguramente todos pensaban que era una pérdida de tiempo, que aquel inmaduro chiquillo no merecía estar en esa sala y menos aún permitirle habar cuando había asuntos más cruciales que resolver. Aquello le molesto en cierta forma. Él sabía que no sería el más indicado en la sala para hablar, le faltaba algo tan valioso como era la experiencia que te da la vida, sin embargo, sólo demandaba una cosa y era una oportunidad.
"Es arqueóloga y dejadme deciros que es bastante buena, si hay alguien tiene los conocimientos y experiencia suficiente como para leer esas escrituras, esa es ella" – Habló más alto, sacando de la nada el valor de donde no lo tenía. Cuando se percató de que todos los ojos volvían a estar sobre él, su coraje disminuyo.
¿Y dónde se encuentra esa persona de la que nos hablas?" –Le preguntó ahora Ignis.
"Vive en Altissia"
"El centro arqueológico y antropológico de Altissia no sólo es el mejor de todo Accordo, sino también a nivel mundial, por no decir el mejor de todo Eos" –Comentó uno de los consejeros. – "Contar con su ayuda sería altamente beneficioso"
Aquello hizo que a Prompto se le dibujase una sonrisa, al fin las cosas parecían pintar bien. Sin embargo, aquello no duro mucho.
"Lo siento, pero me parece ciertamente un disparate, Prompto jamás has salido de Insomnia con anterioridad, perdóname si me cuesta creer lo de tu amiga de Altissia y mucho menos que sea alguien capaz de leer estas runas. Nuestros mejores expertos lo han intentado y no han llegado a nada" –Dijo Gladio. – "Por lo que a mi parecer primero deberíamos centrarnos en otros asuntos antes de ponernos a perder el tiempo intentando leer unas figuras sin sentido alguno"
Una palabra que pudiese describir su estado actual, sí: frustración. Sin embargo, no se iba a rendirme tan fácilmente, por lo que, haciendo oídos sordos de la conversación, se relegó a un segundo plano y cuidadosamente tomo su móvil del bolsillo de su pantalón. Rápidamente lo desbloqueo y comenzó a trazar su propio plan por debajo de la mesa, necesitaba que los demás le hiciesen caso, él sabía que podía ser de utilidad y tenía que correr el riesgo. El mensaje ponía: «Lena necesito tu ayuda».
{…}
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en la estación de autobuses Lena ya había terminado de colocar su equipaje en el interior del transporte y ahora se encontraba haciendo la cola para entrar. Estaba contenta, por fin se iba a casa, la verdad que jamás pensó que todo aquello saldría tan bien como pensaba, que en algún momento se encontraría con algún conocido y todo ello acabaría en una huida a hurtadillas en la noche, en la parte trasera de un camión; rodeada pollos y sólo llevando lo puesto. No pudo evitar reírse ante los dramas que su mente llegaba a crear.
De pronto la música de sus auriculares fue interrumpida por el molesto timbre que anunciando la notificación de un mensaje. No pudo evitar bufar y reprocharse a sí misma el no haber puesto el dispositivo en silencio. Tomo el móvil y cuando la pantalla se ilumino vio que el mensaje era de Prompto, pero como estaba ya entrando al bus simplemente paso de él y guardó el dispositivo de nuevo en su pantalón.
Una vez que le había entregado el billete al conductor, caminó hasta estar cerca de la parte trasera del vehículo, tomó asiento al lado de la venta y comenzó a ver a través de esta, no sin antes bajar el interruptor de su móvil y así ponerlo en silencio. No quería que la molestaran ni su amigo ni el trabajo, simplemente disfrutar del viaje, ya volvería a la realidad cuando se bajase del vehículo.
Al poco tiempo el bus se puso en marcha y para cuando se fue a dar cuenta ya había salido de la capital y se encontraba en pleno camino por Leide, pudo ver como pasaban por Hammerhead y se lamentó de no haber podido pasar a saludar a Cindy, la verdad era que la mecánica le había caído bien, pero aquello no tenía por qué ser nada malo. Ya tenía una excusa para volver a su debido tiempo. Pasado el taller, todo lo que había era paramos desérticos, montañas y diminutas poblaciones, por lo que sin más corrió un poco la cortina y se acomodó en su asiento para disfrutar de la música. Había tenido la suerte que no le toco nadie al lado, por lo que podía explayare como quisiese. Sin embargo, no pasó desapercibido el hecho de que su móvil, el cual se encontraba en el asiento del al lado se iluminaba cada dos por tres con más y más mensajes del rubio.
En un momento dado, Lena ya no aguanto más y tomo el móvil «¿Qué querrá?» pensó mientras desbloqueaba el dispositivo y comenzaba a mirar los mensajes.
"Lena necesito tu ayuda" –Leyó y comenzó a bajar los mensajes leyéndolos por encima. – "Prompto se enrolla más que una persiana" –No soportaba que la gente le diese largas o le lamiese el culo, a ella le gustaba que fuesen al grano, finalmente paró de bajar la pantalla.
"En definitiva, necesito que me hagas el inmenso favor de que le eches un ojo a estas imágenes y me digas que ponen, no hagas preguntas, no por ahora. Después te diré de que va toda esta movida" –Terminó de leer.
Entonces más abajo vio adjuntada un par de archivos, imágenes de unas runas. – "¡No!" –Dijo esta rápidamente mientras dejaba el móvil en su sitio. – "No tengo ganas de trabajar" –Sentenció mientras subía al máximo el volumen de la música, descorría las ventanas y se ponía a mirar el paisaje.
Pasada la media hora, ya estaba harta de sólo ver desierto, desierto y más desierto, así como que sus tímpanos amenazaban con estallar si seguía escuchando a ese volumen, además cada vez le costaba más y más ignorar esa curiosidad que se había instalada en su mente que con e pasar del tiempo se hacía más y más grande.
Suspirando, tomó rápidamente el móvil y fue directa a las fotos que el rubio le había enviado. – "Son malísimas" –No pudo evitar decir, pero ignorando aquello y ampliando todo lo que podía consiguió observar las inscripciones que había en aquella pared. Sus ojos escaneaban detenidamente todas y cada una de ellas, primero de forma individual y después como un conjunto, a la vez que los engranajes de su cerebro se ponían manos a la obra. Conseguía entender pequeñas cosas, pero de manera aislada, algún fragmento de aquí, otro de allá, palabras sin conexión alguna.
Metida a fondo en el asunto, adoptó una postura de loto y rápidamente tomo su pequeña mochila para sacar una libreta de notas con un boli y una Tablet. Se puso el móvil en el muslo izquierdo y la libreta en el derecho, para así comenzar a copiar todas las runas que aparecían en las imágenes. Finalizada esa parte, cambio el móvil la Tablet para abrir sus manuales y comenzar el proceso de traducción.
Pasado ya un rato, tuvo que parar, sentía como la cabeza le iba a estallar en cualquier momento, la verdad era que le estaba costando bastante, pero aquello le daba cierto disfrute ya que si las cosas fueran tan fáciles no sería lo mismo. Aprovechando su descanso llamaría a Prompto, necesitaba saber de dónde había sacado todo aquello.
{…}
Por otro lado, de regreso a Insomnia, Prompto quería darse de hostias contra la mesa de la sala, su cabeza le daba vueltas con todo aquello politiqueo sin sentido, se había jugado el pellejo mandándole aquellas imágenes a Lena, todo para que ella no contestara nunca, encima había visto sus mensajes y pasado olímpicamente de ellos. «He compartido información confidencial con una civil para nada… ¡genial! La cosa mejora por momentos»
De pronto su móvil sonó en medio de la reunión haciendo que todas las miradas cayeran de nuevo sobre él
"¡Per-Per-Perdón!" –Se disculpó avergonzado mientras torpemente sacaba su móvil del bolsillo, cuando vio en el identificador el nombre de su amiga se atraganto.
"¿Todo bien Prompto?" –Le preguntó Noctis.
"Sí, sí, sí" – Afirmó reiteradas veces mientras colgaba la llamada y rápidamente ponía el móvil encima de la mesa para luego mirar al resto de la sala tranquilamente, intentando obviar el incidente, a pesar de que en su interior estaba deseando que un rayo lo fulminase al instante.
De nuevo todo volvió a la normalidad, los miembros del consejo seguían discutiendo sobre qué hacer hasta que de pronto el móvil del rubio comenzó a vibrar, su cara amenazaba con estallar. Había sido tan torpe que en vez de en silencio lo había puesto en vibración. Sintió todas aquellas miradas mordaces sobre su persona nuevamente, pero lo que más le afecto fue la sonrisa que intentaron ocultar torpemente rey y príncipe. Desde luego que su extrema torpeza les había hecho gracia.
"Será mejor que contestes" –Propuso Regis.
Aquello en vez de ser alentador era mucho peor de lo que se podían imaginar, si supieran quién era la que lo estaba llamando. Un enorme y brillante cartel de peligro había aparecido en su mente.
"No es necesario" –Le restó importancia intentando declinar la oferta del rey.
"Contesta, es una orden de tu rey" –Ordenó el mariscal de forma imponente.
Sin más Prompto descolgó y llevó el teléfono a su oreja, no sin antes rezarle a todos y cada uno de los dioses habidos y por haber que lo sacaran del lio en el que se acababa de meter.
"¿Sí?" –Dijo este tímidamente.
"¿Cómo que sí? Me has colgado" –Le contesto Lena indignada – "A mí nadie me cuelga"
"Por favor señorita, este no es el momento"
"¿Qué dices?" Lena miró el teléfono con desconcierto, no entendía que le pasaba a su amigo. – "¿Estás bien?"
"Sí, sí estoy muy bien"
"Tío en serio, ¿qué te pasa?"
"¿A mí? A mí nada, repito yo estoy muy bien" –Dijo sin saber cómo hacer ya para que Lena colgase, de pronto su móvil le fue arrebatado y cuando miró a ver quién había sido se topó con Cor con cara de pocos amigos. En ese momento supo lo que significase la expresión de si las miradas matasen. El Mariscal activo el altavoz antes tirar el dispositivo en medio de la mesa, para que todos escuchasen.
Prompto iba a decir algo, pero fue interrumpido por la mano del mariscal que se apoyó sobre su hombro, era la última advertencia.
"Si no me lo quieres contar problema tuyo" –Respondió sin más Lena. – "Bueno al caso, sé que me dijiste que no hiciese preguntas, pero no puedo evitarlo, de ¿dónde sacaste esas fotos?"
"Eh-eh-eh" –Fue lo único que pudo decir. Estaba perdido.
"Vale no te atosigare, pero que sepas que son fascinantes, nunca había visto nada parecido, he llegado a comprender partes, muy aisladas y la verdad a primera vista sin ningún tipo de conexión las unas con las otras. Pero por lo poco que he podido estudiarlas y haciendo uso de los medios de los que dispongo, he llegado a la conclusión de que las runas que aparecen en las imágenes no es una lengua como tal sino la combinación de otras varias lenguas muertas más. Distingo algunas mientras que otras no, pero me parecen conocidas, tengo la sensación de que todas estas parten de una que es incluso más antigua"
Prompto emitió por lo bajo un «Os lo dije»
"Eso es todo lo que tengo por ahora, pero una vez que llegué Altissia y tenga algo de tiempo me pondré a ver que más saco"
"¡Cómo!" –Dijo este sobresaltado. – "¿Altissia? ¿No estás en Insomnia?" –Se hizo un pequeño silencio en el que por su parte Lena se estaba reprendiendo de no haberle dicho a su amigo lo de su temprana ida.
Se escuchó un suspiro por la otra línea
"No. Vine a lo que vine Prompto, no esperaba encontrarme contigo, fue una sorpresa agradable lo admito y también me gusto a acompañarte a aquella celebración. Pero ya está, me la jugué demasiado y no estoy por la labor de tentar más a la suerte"
"¡Pero no puedes irte ahora, te necesitamos aquí!" –Dijo el rubio.
"Prompto entiéndelo, tengo una vida y unas responsabilidades. No puedo dejar a un lado todo lo que me ha costado tanto conseguir, así como así" –Comenzaba a exasperarse.
Por otro lado, Prompto no pudo evitar suspirar, Lena no se lo pondría tan fácil, él era incapaz de entender todo aquello que su amiga tenía con la familia real, desconocía los detalles, pero aquel odio y sobre todo el miedo era algo que desde su punto de vista se había vuelto irracional. Simplemente no lo comprendía. Sin embargo, entendía los nuevos hechos que estaban a punto de suceder y si no frenaban al Imperio no entenderían de viejas confrontaciones personales. Por lo que, sintiéndolo mucho por su amiga, él iba a ser egoísta.
"Lena, por favor" – Fingió suplicar, en el fondo la culpa lo invadió en el acto al sellar el destino de su amiga, pero ella lo agradecería, sabía que no ahora, pero sí en un futuro
"¿Lena? ¿Lena Lain?" –Preguntó el mariscal.
De repente un silencio se hizo en la sala.
Por otro lado, la susodicha se había quedado completamente congelada, habían sido muchos años acompañando a su padre como para no reconocer la voz de sus colegas. Alejó el móvil de su oreja para mirarlo muy detenidamente antes de colgar y tirarlo al asiento de al lado, para así alejarse, como si se tratarse de algún tipo de agente patógeno, hasta pegarse completamente a la ventana del bus. Su corazón comenzó a acelerarse, no era necesario ser una lumbrera como para saber que, si Prompto estaba en la misma habitación que Cor, el resto del consejo real debía estar ahí también. Así como, del hecho de que si su amigo le había mandado unas fotos en las que aparecían unas runas y soldados imperiales, cosa que en un principio había pasado por alto. Entonces el muy imbécil había compartido con ella información secreta de estado.
Era como sumar dos más dos, pero en vez de ser cuatro era que ella había quedado metida en medio de un conflicto de guerra.
(*****)
En otro orden de acontecimientos, Noctis todavía seguía en estado de shock, la imagen de Cor lanzando el teléfono contra la mesa y al poco rato escuchar aquella voz. Su voz. Era algo que se repetía en bucle en su cabeza., pudo sentir como su piel se erizaba y su corazón se aceleraba cuando ella habló, era increíble que después de todos estos años todavía siguiese produciendo aquel mismo efecto en él.
Desde luego que aquello lo había pillado por sorpresa, no supo cómo responder ante dicha situación, pero sólo fue durante un momento, ya que a medida que iba prestando atención a la conversación se descubrió que estaba enojado. Principalmente por el hecho de que Prompto le hubiese ocultado que Lena estaba de regreso y más cuando se mencionó que ambos habían asistido a la gala y ni si quiera habían tenido el valor de ir a verlo. ¿Qué era él? ¿Una especie de leproso?
Cuando dio un descanso de la reunión, el príncipe se levantó y salió de la sala sin ni si quiera mirar al rubio, camino por el pasillo decidido sin prestar atención a su alrededor. Su andar se había vuelto automatizado y para cuando se dio cuenta, se hallaba en la sala de control de la ciudadela. Ordenó al encargado que lo dejase a solas y una vez que tenía el lugar para él, tomo asiento frente al gran ordenador y comenzó a teclear. En poco tiempo había accedido a las grabaciones de la noche anterior.
Simplemente necesitaba comprobar que había sido verdad, que ella había estado por ahí frente sus narices y ni lo había ni notado.
Adelantó hasta que vio como finalmente su amigo entraba en la recepción, acompañado de nada más y nada menos que la mismísima Lena Lain. El príncipe no pudo evitar quedarse embelesado a verla, el último recuerdo que tenía de esta era de hace cinco años, cuando ambos eran apenas dos adolescentes de dieciséis años, chiquillos inmaduros que apenas entendían el mundo que les rodeaba. Por lo menos él, ya que Lena siempre fue un poco más espabilada. Ahora, sin embargo, esta lucia como una persona completamente nueva, una mujer hecha y derecha en pocas palabras.
Por un momento, todos los hechos de la grabación quedaron en segundo plano, su mirada se centro única y exclusivamente en ella, en su cuerpo. Los ojos del príncipe danzaban por su cuerpo, recorriendo cada una de las acentuadas curvas que aquel vestido resaltaba, una silueta que él conocía muy bien. Cuando fue consciente de ello, no pudo evitar sonrojarse y reprenderse así mismo, ya no era un adolescente, pero, aun así, Lena siempre conseguía desencadenar aquello, incluso cuando hacía tanto tiempo que no la veía. A veces se preguntaba en qué momento dejo de verla solamente como a una amiga.
Dejando todo eso a un lado, este siguió viendo las grabaciones, de cómo la pareja se unía a la celebración, pero siempre manteniéndose alejados de toda la atención hasta que en un momento ambos se separaron para tomar caminos diferentes.
"¿A dónde vas?" – Se preguntó al ver como ella comenzaba a deambular por los pasillos de la ciudadela durante un largo tiempo hasta que finalmente vio como llegaba a la sala de la pintura de la profecía. Noctis no pudo evitar sonreír al verla. – "Todos estos años y no has cambiado en absoluto" –Sonrió mientras pasaba sus dedos por encima de la pantalla con ternura sobre la figura de la joven. – "Siempre fuiste un pozo sin fondo de curiosidad que tenías que llenar"
Entonces este observó que alguien más aparecía en la sala, un joven que no le sonaba de nada y que comenzó a hablar con Lena. Al instante su seño se arrugó, no le gustaba para nada aquel tío, había algo en él que le daba mala espina, la forma en que la miraba o hablaba con ella lo molestaba y lo único que quería era que se alejara. No pudo evitar apretar su puño cuando vio como le estrechaba la mano.
Después de aquello vio como abandonaba la sala de regreso a la sala central para felicitar Prompto después del discurso de su padre y partir coche de regreso a la ciudad.
Noctis se levantó de la silla y no pudo evitar suspirar, aquello en cierta manera había sido demasiado. Salió de la sala algo cabizbajo, sabía por todo lo que ella había pasado y lo entendía, pero Lena también sabía todo lo que él también tuvo que afrontar, ambos tenían una historia. Pero por desgracia uno de ellos había optado por tirarlo todo a la basura y hacer como si nada jamás hubiese pasado.
Volvió a la sala de reuniones para ver como Cor no paraba de reprender a Prompto por la estupidez que había hecho y entonces una idea le vino a la cabeza.
"Vamos a por ella" –Dijo sin más. Entonces todos los ojos se pusieron sobre él.
"¿Qué quieres decir exactamente Noctis?" –Le preguntó Ignis.
"De nada nos sirve estar perdiendo el tiempo aquí buscando una solución para esas caricaturas cuando Lain nos ha demostrado ser la única capaz de comprender los grabados de esas piedras. Por lo que sería de tontos no aprovechar su ayuda, además también está el hecho de que conoce la existencia de esa información" –Recalcó sin poder evitar mirar a Prompto por un momento haciendo que este agachara la vista. – "No podemos permitirnos tener a una civil deambulando con algo secreto"
"Nadie conoce de la existencia de esas escrituras salvo los aquí presentes y los bastardos del Imperio" –Habló uno de los presentes.
"Y tampoco pensábamos que el Imperio podría hacerse con el cristal" – Contraataco. – "El Imperio también está en la misma situación que nosotros… creo que no, están incluso peor, nosotros tenemos una posible traductora ellos ni eso. Así que no nos podemos permitir el lujo de dejar escapar la única ventaja que tenemos contra estos"
Entonces en la sala comenzó a hacerse un barullo.
"Es cuestión de tiempo que el Imperio mueva ficha y comiencen a buscar alguien que sea capaz de entender las escrituras, si somos más rápidos podríamos acabar con esto antes incluso de que haya empezado" –Dijo otro de los miembros y entonces varios de los presentes comenzaron a ponerse a su favor. Noctis sonrió, su plan estaba marchando como la seda.
"Sabes que ella nunca aceptara venir con nosotros. ¿Cierto hijo?" –Habló su padre, de pronto en toda la sala se hizo el silencio y todos los ojos volvieron a posarse sobre el mencionado.
"Lo sé padre, pero conozco a Lain y sé que sí voy podre convencerla, explicarle la situación, que está en peligro y que nosotros podemos protegerla" –La cara del rey demostraba que no estaba del todo convencido. – "Por favor papá, se lo debemos a sus padres" – Añadió Noctis, no esperaba jugar esa carta, pero cuando vi que su majestad parecía estar meditándolo supo que había tenido efecto.
"De acuerdo" –Aceptó. – "Cor, llévate a unos glaives y acompáñalos, a pesar de que hayamos ganado la guerra no es prudente bajar la guardia"
"Sí su majestad"
"Ignis, Gladio, venid conmigo" –Dijo Noctis.
"Lo más importante de todo es que seáis cuidadosos, no queremos que la joven Lain mal interprete las cosas" –Pidió el rey y tanto el príncipe como el mariscal asintieron.
"Buscad el autobús en el que se marchó la chica ¡Rápido! el tiempo vuela" –Ordenó Cor a dos guardias.
"Muy bien se levanta la sesión hasta que la misión haya sido completada" –Sentenció el rey y entonces todos los presentes asintieron antes de comenzar a levantarse.
Por otro lado, Prompto vio como sus amigos se marchaban sin él, pero lo entendía, esta era la pequeña venganza que Noctis le tenía preparada, además era mejor quedarse en el castillo hasta que regresaran, porque sin Lena llegaba a verlo sabía que le patearía las pelotas hasta el final de los tiempos.
De pronto sintió como una mano se apoyó en su hombro y al darse la vuelta vio al rey. De nuevo quedó petrificado.
"No te sientas mal, hiciste lo correcto" – Le consoló y entonces el rubio se quedó en shock.
"¿N-no está enfadado conmigo?"
"Para nada joven Prompto. Es cuestión de tiempo que el imperio comenzara a moverse y si por casualidades del destino estos creyeran que Lena les puede ser útil no me quiero imaginar que le harían para obligarla a ayudarlos. Por ello me quedo más tranquilo enviando a mi hijo en su búsqueda"
"Pero sabe que a pesar de que les pidiese que fuesen cuidadosos hay un cien por ciento de probabilidades de que todo se tuerza"
Regis no pudo evitar reír. – "Lo sé muy bien, Noctis siempre fue un desastre en todo lo referido a ella, nunca actuaba como se lo proponía cuando estaban juntos y seguramente menos ahora que existe cierta tensión entre ambos. Pero el fondo mi hijo la sigue teniendo en estima después de todos estos años, sé que este seguiría siendo capaz de llegar hasta los confines del universo con tal de protegerla y sé que la joven Lain también lo sigue apreciando"
"Sin embargo ambos se siguen comportando como niños pequeños"
El rey no pudo evitar reír nuevamente. – "Ambos tienen una historia que habla por sí sola, no son capaces de ver lo entrelazados que están sus caminos y por mucho que se empeñen deshilvanarlos, estos siempre vuelven a conectarse de una forma u otra"
Prompto no supo qué contestar a lo que le dijo su majestad, más que ser una respuesta a él era como si Regis hubiese estado pensando en voz alta, por lo que simplemente asintió.
"¿Has desayunado ya? Tomemos algo y charlemos mientras esperamos a que ellos regresen" –Prompto volvió a asentir mientras acompañaba a su majestad.
(*****)
En la región de Duscae, el autobús proseguía tranquilamente su recorrido sin embargo Lena distaba mucho de encontrase en ese estado paz, miraba de un lado a otro moviendo nerviosamente el pie. A pesar de que intentaba mentalizarse de que le estaba dando más vueltas de la que debía al asunto, su fuero interior le decía lo contrario, que algo no estaba bien en todo aquello, que algo malo iba a suceder.
Esta no pudo evitar suspirar mientras se dejaba caer derrotada contra el respaldo del asiento. – "Puto Prompto" – Fue lo único que artículo, si llegaba a volver a verlo juraba y perjuraba que le daría de hostias con la sartén hasta el fin de los tiempos.
De pronto el vehículo se detuvo bruscamente
"¡Qué demonios!" – Dijo debido al repentino sobresalto, «Por favor que no se otra rueda… por favor la rueda no», pensó mientras intentaba ver algo a través de la ventana, pero nada, el ángulo desde el que se encontraba se lo impedía.
De repente la puerta del bus se abrió y al levantar su cabeza un poco sobre el asiento delantero sus ojos casi se salen de su órbita, justo al lado del conductor había un maldito glaive. Rápidamente esta se ocultó.
"Señores pasajeros sentimos las molestias, pero tenemos información de que un fugitivo que estamos buscando se encuentra en este autobús"
«Así que ahora soy una fugitiva», pensó indignada"
"Por lo que pedimos su colaboración saliendo ordenadamente del vehículo" –Informó antes de bajar.
Entonces todas las personas comenzaron a ponerse de pie para salir ordenadamente tal y como había pedido el soldado, por otro lado, Lena se hundió más en su asiento.
"¡Mierda, mierda, mierda!" –Susurró. – "Piensa rápido Lain" – Se dijo mirando de un lado a otro, el vehículo no tenía puerta trasera y menos aún podía romper alguno de los cristales de emergencia. Tampoco podía quedarse escondida en su asiento porque sabía que cuando no la vieran abajo estos comenzarían a registrar el autobús.
"Joder" –Maldijo sin saber qué hacer, el tiempo se le estaba acabando, pero entonces cuando llevo sus ojos al techo se percató de una cosa y era que el bus tenía una escotilla sobre ella. Al instante una sonrisa se dibujó en su rostro. Rápidamente tomo todas sus cosas y cuando vio que el último pasajero bajaba del bus, se puso manos a la obra.
Escaló el asiento hasta colocar sus pies en los cabeceros, para luego dar un golpe seco y preciso levantar la tapa, rápidamente la empujó para abrirla del todo y acto seguido se agarró del borde y haciendo fuerza comenzó a subir su cuerpo a medida que se iba arrastrando por el techo. Una vez en el exterior se puso de cuclillas para así darse la vuelta y cerrar la escotilla lo mejor que pudo. Silenciosamente se acercó hasta el borde derecho del autobús y se asomó para ver a todos los pasajeros en fila mientras los glaives iban de un lado a otro, también pudo verlos por la parte delantera del autobús bloqueando el paso. Sin embargo, el lado izquierdo de la carreta estaba completamente vació y para su suerte a unos cuantos metros de distancia, había una extensa ladera que llevaba a un lago en el fondo del valle rodeado por bosques.
Por otro parte, Noctis se encontraba mirando a los diversos pasajeros, ella no estaba entre ellos.
"Ya están todos" –Informó un glaive a sus espaldas.
"Imposible, no está aquí"
"Me temó que estos son todos los pasajeros su alteza" –Le dijo el soldado mientras bajaba del vehículo.
"Que extraño, la información que obtuvimos de los registros de la estación decía que este era el autobús que la señorita Lain tomó" –Dijo Cor.
"Esperad aquí, quiero echar un vistazo"
Noctis se adentró en el vehículo, a simple vista parecía vacío, pero igualmente quiso comprobarlo por sí mismo. Recorrió por el pasillo central mirando de un lado a otro los pares de asientos hasta que finalmente llegó a la parte de trasera, rechistó al ver que era cierto «¿Dónde estará?», pensó mientras miraba de nuevo todo el lugar.
"Es imposible que haya salido sin que la hallamos visto" –Entonces escuchó un extraño ruido y al elevar la cabeza vio que el sonido era una corriente de aire que se colaba por la escotilla del techo la cual se encontraba semi abierta.
De pronto pudo ver por el rabillo del ojo una figura en el exterior que caía del techo. – "Mmm…" –Curioso se acercó a los ventanales de la izquierda y pudo ver la silueta de una chica de espaldas a él que se incorporaba del suelo «Pero… ¿qué?». Entonces vio como esta se daba la vuelta y al ver quien era no pudo evitar sorprenderse.
"¡Lena!" – Dijo este pegándose más al cristal.
La susodicha cuando vio quién estaba detrás de ella no pudo evitar sobresaltarse – "¡Noctis!" –Exclamó impactada mientras retrocedía un poco.
Ambos se quedaron un momento viéndose.
"¡Joder!" –Gritaron a la vez.
Rápidamente Lena echó a correr ladera abajo mientras Noctis abandonaba el autobús a toda velocidad maldiciéndola, siendo observado por los presentes sin entender qué pasaba, para en cuestión de segundos rodear el vehículo y comenzar a perseguirla ladera abajo.
Lena corría tan rápido como podía, teniendo cuidado de no tropezar, en un momento dado echó la cabeza hacia atrás y gritó cuando vio como Noctis venía detrás de ella, a toda velocidad, pisándole los talones.
"¡Lain detente!" – Ordenó dando grandes zancadas para poder alcanzarla.
"¡En tus sueños Caelum!"
"¡Para ya! ¡No hagas esto más difícil de lo que ya es!" –Grito intentando alcanzarla.
"¡Aléjate de mí!"
Ya la tenía cada vez más cerca, sólo un poco más.
En un momento dado lanzó el brazo consiguiendo agarrarla de la parte trasera de su camisa, sin embargo, no esperaba que ella gritase presa del pánico y perdiera el equilibrio. Lena cayó arrastrándolo con ella. Ambos comenzaron a descender ladera abajo rodaban bruscamente debido a la velocidad que llevaban sus cuerpos.
Finalmente se detuvieron cuando llegaron al valle que había en el fondo de la depresión, ambos estaban mareados dado el brusco descenso, todo les daba vueltas. Lena comenzó a levantarse como pudo y cuando por fin todo se estabilizó se exaltó al ver lo cerca que estaba del pelinegro. Escasos centímetros separaban ambos cuerpos. Se echó para atrás y comenzó a retroceder, mientras veía como Noctis comenzaba a levantarse, por otro lado, el príncipe seguía algo aturdido. Estaba de gatas en el suelo, sus brazos le temblaban. Al levantar su cabeza, pudo ver a través de su revoltoso flequillo a la chica.
Emitiendo un quejido se impulsó lanzando su mano derecha para intentar atraparla, sin embargo, la morena rápidamente tiró una patada que dio de lleno contra su extremidad, haciendo que este se quejase del dolor y sin perder más tiempo Lena se levantó y volvió a echar a correr.
"¡Maldita sea!" –Masculló el príncipe, ya harto de la actitud de la otra. Este finalmente se incorporó y volvió a echar a correr detrás suyo.
Ahora la persecución tenía lugar a orillas del lago, Noctis volvía a pisarle los talones a la morena.
"¡Para ya de una vez! ¡Te estás comportando como una niña pequeña!"
"Te estás comportando como una niña pequeña" –Le respondió esta con voz más aguda a modo de pantomima.
Por otro lado, el pelinegro se frustró más ante la actitud de la escurridiza morena, ya estaba harto del maldito pilla-pilla sin sentido alguno que estaban jugando por lo que usando sus poderes se teletransporto justo delante de ella, a escasos centímetros.
"¡Para ya!" –Le ordenó.
Sin embargo, Lena grito asustada, desde luego que aquello no se los esperaba y rápidamente lo tomo de la camisa y usando su fuerza en su contra, le hizo una llave que lo lanzó por encima suyo al otro lado, cayendo de espaldas contra el lago. Noctis se quejó adolorido, aquello sí que no lo había visto venir.
"¿Desde cuándo sabes karate?" – Le preguntó confundido.
"Krav magá… es más violento" –Le contestó divertida al verlo en el suelo. Rápidamente volvió de aquel pequeño lapsus para echar a correr al bosque que había visto a lo lejos.
{…}
Aunque había conseguido perder de vista a Noctis, lena prefirió adentrase un poco más en este para así asegurarse, la verdad que viéndolo todo ahora con perspectiva había montado un buen espectáculo. Corriendo ladera abajo como una completa desquiciada, si su madre la viese. Todo fue bastante precipitado, ni siquiera pensó en qué haría una vez que llegase al bosque, había dejado casi todo en el autobús, pero fue ver a Caelum y no pensárselo dos veces y echar a correr.
"Menudos fregados en los que me meto" –Puntualizó mientras atravesaba el lugar.
De repente una espada apareció de la nada y se clavó en el árbol que estaba justo delante de ella, dejando una estela de luz a su paso, de pronto de esa espada en una brillante luz azul se materializo Noctis, quedando justo en frente de ella.
"¡Te quieres estar quieta de una maldita vez!" –Dijo este exasperado.
"¡Cómo coño haces eso!" –Preguntó harta del Houdini que tenía delante.
Ambos se quedaron callados un momento sin saber muy bien cómo reaccionar. Ninguno se atrevía a apartar la mirada del otro. Hasta que, pasado unos instantes, Lena quien rompió el silencio que se había hecho entre ambos
"¿Sabes qué? Estoy cansada de correr… me largo" – Dijo para darse la vuelta
"Tú no vas a ninguna parte" –Le recalcó el príncipe para tomarla del brazo, rápidamente ella se giró sobre su agarre para darle un puñetazo, pero el príncipe fue más rápido y la tomó de la muñeca para acto seguido pegarla contra un el árbol y así inmovilizarla. – "Veo que sigues siendo igual de delicada"
"Primera regla de las artes marciales, nunca bajes la guardia" –Y acto seguido le propino un rodillazo en las joyas de la corona que dejo al pelinegro en el suelo.
Echo a andar, dejando a un dolorido Noctis detrás, pero no durante mucho tiempo ya que este volvió a aparecer para agarrarla bruscamente del brazo y comenzar a tirar de ella
"Dios que plasta… ¡Suéltame ya coño!" –Le gritó.
"Te vienes conmigo" –Gruñó a punto ya de estallar mientras la arrastraba.
"¡No voy a ir a ninguna parte contigo!"
"Me da igual, habértelo pensado dos veces antes de ver información secreta de estado, ahora estás en peligro"
"¡Qué! Eso es mentira… ¿verdad?"
"Por lo visto eres la única de momento que sabe leer esas escrituras, lo cual te convierte en un blanco por parte de Niflheim"
"¡Venga ya! Si ni siquiera saben que existo"
"Créeme, es cuestión de tiempo" –Dijo mientras la miraba por el rabillo del ojo.
"Maldito Prompto, en el lío que me ha metido, si lo llego a saber le hubiese dado más fuerte con la sartén" –Maldijo por lo bajo.
De pronto Noctis se detuvo.
"¿Qué ocurre?"
"Shhh"
¿Por qué nos detenemos?" –Le pregunto Lena preocupada.
"He oído algo, calla" –Respondió bajando el tono de voz.
Acto seguido se comenzó a escuchar unos ruidos entre los arbustos, Lena miro de un lado a otro preocupada, pero fue incapaz de ver algo más que bosque. De repente, emergió de entre los arbustos un qiongji que se posiciono justo delante cortándoles el paso, con la vista fija en ellos y dejando entre ver sus afilados colmillos.
"¡Maldita sea!" –Dijo Noctis mientras la soltaba. – "Detrás de mí" –Ordenó para acto seguido materializar una lanza.
"¿Noctis qué vas a hacer?"
"Tú qué crees" –Señaló lo obvio preparándose para atacar, a su vez la bestia retrocedió un poco y se posiciono también lista para atacar. Ambos se miraban fijamente, esperando a ver quién daba el primer movimiento.
De pronto la bestia rugió para acto seguido echar a correr en dirección al príncipe y abalanzarse sobre este, por otro lado. Noct se preparó para hacerle frente, lo iba a trinchar como a un pavo; pero ante de que pudiese hacerlo, sintió como algo se abalanzaba contra él por uno de los costados, haciéndolo caer contra el suelo. ¿Era otra de esas cosas? No lo había visto venir. Cuando miro hacia delante vio que en realidad lo que tenía encima no era otro qiongji sino una desastrosa cabellera castaña.
"¡Tú estás loca o qué! –Le grito furioso mientras la empujaba para hacerla a un lado y levantarse rápidamente. Volvió a invocar su lanza para acto seguido buscar a su objetivo, pero de nuevo Lena se interpuso entre ambos.
"¡Lain aparta!"
"¡No!"
"En serio. ¡Aparta!"
"No me voy a mover, no le vas a hacer daño, va en contra de mis principios hacerle daño a los animales"
"Lena eso que está ahí no es un inofensivo perrito, es una maldita bestia salvaje que lo único que quiere es arrancarte la garganta"
"No es su culpa Caelum, nosotros invadimos su territorio de caza, es su instinto natural"
Y así ambos comenzaron a discutir de nuevo, dejando de lado el verdadero peligro, por otro lado, el qiongji comenzó a acercarse a la pareja aprovechando que habían bajado la guardia, emitiendo molestos y chirriantes gruñidos a medida que iba acortando la distancia. Mientras tanto Caelum y Lain seguían discutiendo encarnizadamente sobre hacerle daño o no a un animal salvaje, sin embargo, aquello se había convertido en ver quien era capaz de gritar más alto.
Ambos estaban a punto de estallar y poco ayudaba los molestos ruidos del animal que se escuchaban de fondo.
"¡Silencio!" –Grito Lain furiosa para arrebatarle la lanza a Noct y acto seguido darse la vuelta para atizar a la bestia con todas sus fuerzas lanzándola a otro lado. Todo se había sumido en silencio. Después de aquello, ambos vieron como el animal se levantaba para seguido a esto huir gimiendo del lugar.
La morena se dio la vuelta para encarar al pelinegro que la observaba sorprendido, esta tenía cara de mala hostia.
"Hipócrita"
"Calla o el siguiente serás tú"
Noctis levantó un poco la mano para hacer que el arma volviese a él y acto seguido hacerla desaparecer.
"Después de todos estos años sigues siendo la misma"
"Lo mismo te digo"
Entonces escucharon más ruidos acompañados de voces humanas y en cuestión de segundos habían sido rodeados por los glaives.
(*****)
Lena observaba a la distancia, de brazos cruzados, como los guardias hablaban tranquilamente con los pasajeros, diciéndoles que el peligro ya había pasado y todo volvía a estar bajo control permitiéndoles proseguir con su trayecto.
«De nuevo otra crisis solucionada por el fabuloso reino de Lucis» pensó irónicamente, enfadada, viendo como los pasajeros subían al vehículo. Su instinto hormigueaba en su interior alentándola de echar a correr de nuevo a la primera oportunidad que se le presentara, pero sabía que aquello era inviable, dado que la mirada de cierto príncipe no se apartaba de ella incluso si en estos momentos se encontraba en otro extremo, manteniendo una conversación con dos de sus amigos.
En poco tiempo, el autobús volvía a estar operativo y fue cuestión de segundos que arrancara y se esfumara finalmente a lo lejos, la morena no pudo evitar suspirar. Entonces vio como se le acercaba uno de los antiguos amigos de su padre.
"¿Así qué ahora soy una prisionera?" –Le preguntó al mariscal.
"Yo no usaría ese término precisamente señorita Lain"
"¿Estoy aquí por voluntad propia?" –Cuestionó, como se esperaba no obtuvo respuesta. – "Justo lo que yo pensaba"
Por otra parte, Cor no pudo evitar reír de su comentario, haciendo que la susodicha arqueara una ceja como señal de no entender qué era tan gracioso. – "La misma lengua mordaz de su padre" –Se limitó a decir.
"¿Mi padre?... cómo se nota que usted no llegó a conocer a mi madre en sus días especiales" –Respondió media sonrisa.
"Es un placer tenerte de vuelta, Eleanor"
La nombrada se sorprendió por un momento, hacia tanto que nadie la llamaba por su nombre de pila. Todo el mundo la llamaba por aquel mote, muy pocos Eleanor, para todos siempre había sido simplemente Lena Lain… o maldita mocosa del demonio, según por donde se miré.
"Ojalá pudiese decir lo mismo mariscal"
Cor iba a decir algo, pero un glaive los interrumpió. – "Su equipaje señorita" –Dijo posicionando la maleta a su lado y entregándole su bolso, para acto seguido desaparecer antes incluso de que ella fuese capaz de darle las gracias.
"Bien todo listo, es hora de volver a la ciudad" –Comunicó el Mariscal al resto del equipo.
Todo el mundo comenzó a emprender el camino de regreso a los vehículos, sin embargo, la morena nunca se movió, aquello hizo que captase en el acto la atención del príncipe, que se posiciono justo delante de ella.
"Camina" – Se limitó a decir el pelinegro.
Muy a su pesar, esta simplemente se limitó a elevar un poco la cabeza para poder mirarle directamente a la cara sin ningún tipo de expresión, haciéndose la tonta.
"¿Qué? Ya no estas tan animada como antes eh" –Noctis se llevó ambas manos a los costados dibujando media sonrisa burlona.
Por otra parte, Lena se limitó a sonreírle dulcemente en respuesta, antes de agarrar con todas sus fuerzas el aza de su maleta de treinta y tantos kilos y lanzarla violentamente contra el costado izquierdo al príncipe tirándolo en el acto al suelo, para así echar a correr. Todos los presentes se dieron la vuelta para observar a escasos metros la pareja que se había quedado al fondo, para encontrarse con una chica que volvía a escapar y a un príncipe en el suelo gritando para que le quitasen de encima el equipaje de la susodicha.
Al poco rato Lena volvía a estar delante del príncipe quien portaba una mirada llena de furia, esta se limitó a giñarle un ojo.
"Caballeros" –Dijo haciendo referencia a los dos glaives que tenía a ambos lados vigilándola para que la acompañasen al vehículo que estaba delante de ella, dejando detrás de sí a un adolorido chico, tanto físicamente como en su orgullo.
"Vaya, es de armas tomar" –Comentó Gladio mientras caminaba junto a Ignis hacia su coche seguidos por el príncipe.
Ya dentro del vehículo y de camino a Insomnia, Noctis de vez en cuando alejaba disimuladamente la vista de su móvil para centrarla en la muchacha que se encontraba en el asiento contrario al suyo, inmersa en la música que estaba escuchando y ajena a las miradas que él le daba. Inconscientemente sonrió. Su mente comenzó a viajar en un océano de recuerdos hasta un tiempo muy lejano, un tiempo en el que un nuevo ciclo se abría.
{…}
"Ignis estoy aburrido, quiero irme a jugar a mí habitación" –Expresó un pequeño príncipe. – "Estoy tan aburrido que me muero" –Exagero mientras apoyaba su cabeza y parte de su torso contra el pupitre.
"Me temó su alteza que es imposible" –Dijo su fiel sirviente y compañero. – "El rey ha dado órdenes muy claras, debe esperar aquí hasta que venga su tutora"
"¿Tutora? ¿Qué es eso?" –Preguntó el infante.
"Es la persona que se encargara de educarlo"
"¿Educar? ¿Qué es eso?" –Volvió a preguntar el pequeño de cuatro años, las respuestas que obtenía de su amigo sólo hacían más que confundirle.
"Pues ella se encarga de que aprendas a contar, a leer, a escribir…" – Comenzado así Ignis a recitar una larga lista de todas las cosas que aquella tutora se encargaría de enseñarle a Noctis. Por su parte, el pequeño al escuchar todo lo que decía Ignis no hizo más que alargar la cara en señal de fastidio, desde luego aquello no era algo para nada divertido.
Una vez que Ignis terminó de hablar Noctis emitió un profundo quejido de agonía.
"¿Ocurre algo su majestad?" –Preguntó este rápidamente preocupado.
"¡Eso es aburrido! ¡Muy aburrido!" – Expresó teatralizando más la situación mientras se desparramaba todavía más sobre la mesa.
Pero antes de que Ignis pudiese reprocharle, ambos escucharon como tocaban a la puerta y acto seguido llevaron sus miradas en el momento que se abrió para ver, lo que para Noctis debía ser la representación más parecida que su mente podía imaginar a un ángel. Una joven mujer de cabellos castaños, de suave y tersa piel blanca, de vibrantes ojos pardos; finos labios rosas y delicadas facciones atravesaba la habitación en su camino a la mesa que había delante de ellos, rodeada por un aura de serenidad. Dicho ángel, una vez frente al mueble, levantó la vista para encontrarse con aquel par de ojos que la observaban expectantes.
"Tú debes de ser Noctis ¿Cierto?" – Dijo con una melodiosa voz. El pequeño príncipe fue incapaz de pronunciar palabra alguna, por lo que sonrojado se limitó a asentir. Esta en respuesta le dio una tierna sonrisa. – "¿Y tú eres Ignis?"
"Sí señora" –Respondió formalmente. Ella también le dio una sonrisa acompañada de cierta diversión al ver al pequeño consejero.
"Encantada de conoceros, mi nombre es Elena Lain" –Se presentó y aguardo en silencio un momento, observando el panorama
"Ignis puedes marcharte" –Le comunicó.
"¿Está segura?" –Preguntó algo confundido, era extraño que alguien no solicitase sus servicios de cuidar al joven príncipe.
"Sí tesoro, anda, ve a disfrutar del maravilloso día que hace hoy, yo me quedaré con nuestra alteza por ahora" –Por lo que sin nada más que objetar, Ignis acató la orden y se marchó, no sin antes hacer una reverencia.
Por otro lado, Noctis se encontraba en un trance, tan ajeno al mundo externo que fue incapaz de percatarse de la partida de Ignis y menos aun cuando Elena se acercó hasta donde él estaba y se agachó para estar a su misma altura.
"¿Empezamos?" –Le preguntó ella.
Aquello hizo que Noct volviese en sí y cuando se percató de lo cerca que tenía aquel sonriente semblante no pudo evitar sonrojarse de nuevo ocasionando que su tutora riese y como consecuencia, el pequeño príncipe se pusiese todavía más rojo de la vergüenza, por lo que de nuevo volvió a asentir.
"Vamos sé que puedes hacerlo mejor, ¿por qué no me dejas escuchar esa bonita voz que seguro tienes?"
"S-Sí" –Tartamudeo, no sabía por qué estaba temblando como una gelatina.
Elena le sonrió complacida para incorporase y tomar lugar en la pizarra, comenzando así con sus lecciones.
Durante el corto periodo que Noctis paso junto aquel ángel de nombre Elena se dio cuenta de una cosa y era que aquel concepto de educar según le había comentado Ignis poca relación tenía con la realidad. Lo que al principio pensó que se sería una ardua y tediosa tarea que lo único que haría sería aumentar sus ganas de que acabase para poder ir a jugar con sus juguetes a su habitación, se convirtió en algo sorprendentemente divertido.
La habilidad que tenía Elena para captar su atención y hacerle ver que algo tan extraño e incompresible como las matemáticas eran ciertamente fascinantes y divertidas. Al joven príncipe el tiempo se le pasó en un abrir y cerrar de ojos hasta que de repente escucharon como la puerta volvía a ser tocada, rompiendo por completo el ambiente que se había creado.
"Adelante" –Comunicó Elena.
Entonces la puerta se abrió y la figura del rey apareció en su lugar.
"¡Papi!" –Grito Noct feliz mientras se bajaba de su pupitre a gran velocidad y corría hacia su padre que lo tomó en brazos para cargarlo.
"¡Hola campeón!" –Dijo mientras le daba un beso en la sien a su hijo. – "¿Qué tal te lo has pasado hoy?"
"¡Muy bien!" –Contestó el niño efusivamente – "¿Sabes que ya sé cuántos años tengo?"
"Ah, ¿sí? ¿Cuántos?"
"Todos estos" –El pelinegro levantó cuatro deditos de su mano derecha. Aquella respuesta provocó cierta carcajada en ambos adultos.
"Noctis ha sido un alumno estupendo Regis" –Afirmó Elena mientras se acercaba a padre e hijo. – "Es muy inteligente" –Y acto seguido le acarició sus cabellos. El pequeño príncipe no pudo evitar emocionarse por el comentario.
"Muchas gracias por tu ayuda Elena" –Expresó el rey profundamente agradecido. – "Con todo lo que está pasando ahora no sé cómo darte las gracias por poder dedicarle algo de tiempo a mi hijo"
"No te preocupes Regis, es todo un placer" –Dijo sonriente mientras mirada a Noctis y por un momento sintió como su corazón se encogía y su sonrisa decaía un poco.
No pudo evitar que su mente se alejase cientos de kilómetros de distancia y pensar en su pequeño tesoro, que justamente ahora se encontraba sola sin sus padres. De pronto sintió una cálida presión en su brazo derecho y al levantar la vista se topó con dos pares de ojos que la miraban llenos de alegría.
"¿Todo bien?" –Le preguntó el rey.
"Sí, tranquilo"
"Sé que es duro Elena, pero debes ser fuerte, una vez que las cosas se solucionen Perceval y tú podréis reuniros nuevamente con ella aquí en Lucis" – Le animó. – "Además está en buenas manos, la madre de Percy está con ella"
Sin embargo, Elena no pudo evitar arrugar la frente. – "No me lo recuerdes… amo a la madre de Percy, pero tienes que coincidir conmigo en que es un tanto…" –Se calló lo que iba a decir al ver que había niños delante. – "Dejémoslo en políticamente incorrecta"
El rey no pudo evitar reír ante el comentario de su amiga. – "Bueno Noctis creo que es hora de que te despidas de Elena"
"¡Qué!" –Dijo el niño alterado. – "¿Por qué?"
"Porque es hora de marcharnos, tus clases ya han acabado por hoy" El pequeño príncipe fue incapaz de esconder su cara de tristeza.
"Tranquilo Noct, mañana a la misma hora estaré aquí, esperando para retomar nuestras lecciones" –Le tranquilizó acariciándole la espalda
"¿De veras?" –Preguntó retomando la alegría, a lo que Elena asintió, como consecuencia el niño grito de felicidad, cosa que hizo que ambos mayores volviesen a reír.
"Muy bien Noct, despídete"
"¡Adió!" –Decía el pequeño príncipe mientras agitaba efusivamente su mano. A lo que Elena también le contesto agitando la mano
Después de que la familia real se hubiese marchado, Elena se quedó guardando las cosas y de nuevo su semblante se entristeció, como consecuencia se llevó una mano al colgante que llevaba: un círculo trenzado de cobre en el que en el interior se encontraba la forma del árbol de la vida hecho a partir del mismo material y cuarzo rosa.
"Sólo un poco más Lena"
{…}
Por otro lado, el resto de día al joven Noctis se le paso de nuevo, en un abrir y cerrar de ojos y para cuando la noche ya había caído, se encontraba en su habitación, acostado en su gran cama mientras su padre le terminaba de contar una de sus tantas historias. Una vez que el rey finalizó el relato, se levantó para comenzar a arropar a su hijo.
"¿Qué te ha parecido Elena? ¿Te cae bien?" –Le preguntó a su hijo mientras le colocaba una manta para que no pasase frio.
"Ella es alucinante papá"
"Pero sí la acabas de conocer, ¿cómo piensas que ella es alucinante?"
"Porque lo sé" –Dijo su hijo con gran convicción, cosa que hizo que su padre esbozara una sonrisa.
"Sí ella lo es" –Le confirmó una vez acabada su tarea. – "¿Ansioso por qué llegué mañana?"
"Mucho" –Admitió Noctis emocionado.
"En ese caso descansa campeón para que mañana llegué pronto" – Su padre mientras le dio un beso en la frente, encendió la pequeña luz nocturna que se hallaba al lado de la cama y se despidió de este antes de apagar la luz principal y cerrar la puerta.
Al poco tiempo de que Regis se hubiese marchado, Noctis rápidamente se levantó para estirar el brazo hacia la mesita de noche que tenía a su lado y tomar el portarretratos que descansaba sobre esta. En dicho portarretrato se hallaba la fotografía de una hermosa mujer sosteniendo a un bebé.
"Hola mamá" –La saludó el pequeño niño mientras acariciaba la imagen. – "Hoy ha ocurrido algo extraordinario… H-ha aparecido alguien" –Hizo una pequeña pausa – "Una mujer, ella es mi tutora, aunque todavía no tengo muy claro lo que significa eso. Pero es súper bonita y se porta muy bien conmigo, me ha enseñado un montón de cosas hoy que han sido divertidas, ella… ella…" –Guardó silencio un momento, no sabía muy bien como decirlo – "Sé que no la conozco mucho, pero me hace sentir feliz, siento que me quiere y papá se veía muy feliz hoy junto a ella y sabes que papá casi siempre está triste. Elena ha hecho que tanto papi como yo nos sintamos contentos" –Confesó. – "Papi siempre dice que tú estás arriba, observándonos y protegiéndonos, para que seamos felices… Mami ¿la has enviado tú?"
El pequeño Noctis guardó silencio durante un tiempo, antes de sonreír a la foto de su madre para así de nuevo volver a colocarla en su sitio y arroparse, este observaba dicha imagen mientras poco a poco sus ojitos se iban cerrando y finalmente este se durmió.
