Breath Mints & Battle Scars By Onyx and Elm (Traducción autorizada)

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Beteado por mi gemela malvada mayitatime (no usa FF, pero sí Twitter ~)


XV

1 de noviembre de 1998

Diario,

Oh, ojalá estén jodiéndome.

Será mejor que sea una broma de muy mal gusto. No hay otra forma de explicar lo que acabo de escuchar.

Pansy me está mirando mientras escribo. Arruinó mi desayuno con sus chismes matutinos y ahora me mira como si esperara que me transformara en un diablillo o algo así.

Pero –

¿Tenía que ser el maldito Zacharias?

Siempre he sabido que Granger es una maldita marica cuando se trata de sus compañeros de Gryffindor, pero ¡¿Zacharias?! La mínima mierda que pudo haber dicho era decir que era McLaggen o alguien menos repugnante que un jodido caramelito de Hufflepuff.

Quiero arrancarle el puto pelo.

Quiero hacer más que eso.

Antes de denunciarme por "desquiciarme", háganme un favor y consideren qué harían si tu chica finge que eres un maldito Hufflepuff para salvarse el culo.

¿Por qué este maldito cuaderno ya no me deja tachar cosas?

No es mi chica, eso fue un error gramatical. Ustedes saben a qué me refiero.

Siento como si mi sangre estuviera hirviendo.

Estoy pensando en hacer algo estúpido.

Draco


1 de noviembre de 1998

Se da cuenta de que nunca antes le había prestado mucha atención, pero ahora se sorprende a sí misma mirándolo de reojo cada dos minutos, como si algo en su rostro pudiera decirle si lo ha escuchado o no. También entiende por qué Parvati cree que es él: es casi lo suficientemente alto y rubio, pero un rubio más oscuro. Sin embargo, sus rasgos son infinitamente menos angulosos que los de Malfoy, casi tiene cara de niño y es más robusto, menos aristocrático.

Zacharias Smith no es su tipo.

Es un carril de muchos pensamientos desafortunados que la tienen cayendo en una madriguera de posibilidades, entre esas, la de que Malfoy es su tipo y otra de que la gente empiece a parecerle opaca en comparación a él.

Lo cual es-... lo cual es simplemente absurdo.

Es una maldita idiota y lo sabe. Por cada segundo que ha pasado desde que las palabras salieron de su boca se ha lamentado.

De alguna manera, se las arregló para hundirse aún más en un cráter de mentiras. Ginny y las otras chicas se habían alegrado mucho por ella, habían bromeado y se habían burlado.

—¿De qué tenías tanto miedo?

—Es lindo, ¿cómo besuquea?

Ciertamente no había ayudado en nada que Parvati estuviera borracha. Hermione había pedido, por supuesto, mantener esto en secreto. Pensó que la borrachera de Parvati podría funcionar a su favor, esperando que se olvidara por la mañana y que la desastrosa evidencia de su cobardía no se regara por toda la escuela.

Obviamente pensó mal.

Casi todo el mundo lo sabe.

Quizás con suerte no Zacharias Smith.

Y con suerte tampoco...

Comete el error de dejar que sus ojos se desvíen en la otra dirección. Pasando la mesa de Hufflepuff, hasta la esquina familiar perteneciente a Slytherin. Malfoy está profundamente inmerso en su diario, garabateando con cierta furia.

Se muerde el interior del labio.

Eso no significa necesariamente que lo sepa. Cualquier cosa podría tenerlo igual de enojado. Aún así, lo observa durante un buen rato y, en poco tiempo, su mirada lívida se desliza en la dirección en la que ella ha mirado toda la mañana: disparándole a Zacharias, felizmente inconsciente, una mirada que podría congelar el infierno. Lo sabe.

—Mierda —murmura Hermione para sí misma, sin embargo, al voltear a mirar a sus compañeros de mesa, ellos ya la estaban mirando.

—¿Qué? —pregunta Ginny.

—No, nada. Olvidé una tarea, eso es todo —probablemente no le crean.

Sus ojos traidores continúan su recorrido haciendo que el estómago se le contraiga al posarse sobre Ron. Está visiblemente molesto. Por lo general, muestra sus modales despreocupados pero lo peor de todo es que no está comiendo y eso nunca es una buena señal.

Según Ginny, Ron nunca siguió adelante.

Y si así es como afronta saber de Zacharias Smith, no puede imaginar cómo reaccionaría ante la verdad. La idea le provoca náuseas.

Por primera vez en días le pica la cicatriz.

Ha tratado de alejarse de ese tema de conversación varias veces, sacando a relucir el problema de la rareza en las protecciones que había visto en el campo de Quidditch, que es algo que todavía la molesta.

Todo el mundo está demasiado enamorado de la idea de Hermione Granger, la parte más solitaria y dañada del Trío de Oro, finalmente superando la guerra. Pero la verdad se encuentra a kilómetros.

Malfoy no es más que una poderosa distracción, pues la guerra la acompaña todos los días.


2 de noviembre de 1998

Sabía que era solo cuestión de tiempo y sucede en el camino a la Defensa Contra las Artes Oscuras.

—¡Oye! —alguien llama arrastrando los pies detrás de ella—, ¡Hermione!

Se vuelve y suspira cuando ve a Zacharias, quien la alcanza rápidamente mientras su mochila se balancea de un hombro al otro.

—Hola —dice sin aliento y con el rostro juvenil un poco rosado.

—Hola —repite. Su estómago se hace nudos, no tiene idea de adónde irá esta conversación, pero espera que probablemente esté enojado. Y con razón para ello.

—Yo- erm… —su mano se abre camino hacia la parte posterior de su cabeza, frotando su cabello en todas las direcciones mientras lucha por formar una frase. Se inclina hacia un lado y luego hacia el otro, incómodo e inseguro.

—Lo siento —espeta.

—Yo- no, no, no te arrepientas- está bien, erm- quiero decir, yo... siento como si algunas cosas se hubieran perdido en el camino, pero si… eh, es solo-... quiero decir, es muy dulce y honestamente me siento halagado, solo que… erm…

—Zacharias-

—Soy gay —dice con prisa.

Hermione se traga la frase que tenía en la punta de la lengua. La cara de Zacharias palidece y mira nervioso a su alrededor, al pasillo ahora vacío.

Hermione abre la boca y la cierra, muy parecida a un pez.

De todas las formas en que esperaba que se desarrollara esta conversación, no había contemplado este camino en el mapa. Está dividida entre el alivio y la confusión: alivio porque parece que se lo está tomando todo con mucha amabilidad, y confusión porque... ¿por qué le está diciendo esto?

—Okay —es lo primero que puede decirle.

—Yo solo... ahm, pensé que no sería justo no decírtelo, considerando los sentimientos que tienes por mí...

—Zacharias-

—Como dije, me siento halagado. Y honestamente, tal vez si no lo fuera…

—Zacharias-

—Pero lo soy, y también estoy un poco confundido por el rumor-… y yo solo…

—¡Zacharias! —grita y finalmente sus ojos marrones se enfocan en ella y su boca se cierra de golpe. Lo que planea decirle es bastante cortante y seco, algo conciso. Una especie de "todo es un gran error, sin resentimientos, espero terminemos como amigos". Sin embargo, su plan nunca sale de la parte de atrás de su lengua.

En cambio, como una bludger rebelde, esto encuentra su salida:

—No eres tú el del rumor, es Malfoy.

Siente que su corazón se aprieta con la sangre dentro de él. Una oleada de pánico se dispara a través de ella mientras reacciona a lo que está diciendo, pero descubre que no puede detenerse ahora que ha comenzado.

—Mis amigos nos vieron en el baile y sacaron sus propias conclusiones. Solo dije que eras tú para protegerme.

Zacharias parece petrificado y eso no la hace sentir mucho mejor. Se siente tonta sobre todo porque no sabe si él es alguien en quien puede confiar. De todas las personas a las que debía contarle…

Se está maldiciendo mentalmente a sí misma durante todo el silencio, hasta que Zacharias vuelve a la vida.

—Erm… —dice. Eso es un buen comienzo—. Bien, sí- okay —parece procesar la información y sus cejas se fruncen—. Espera, no. Tú y-…

—Malfoy, sí —exhala, dejando escapar su aliento profundamente en casi medio minuto. De repente se siente ligera, pero tal vez sea solo porque aún Zacharias no se ha muerto de la risa preparándose para divulgar su secreto a todo el mundo.

No, solo se frota el espacio sobre la nariz como si tuviera una migraña. Podría ser peor.

—¿Malfoy? —dice de nuevo, y su tono está en algún lugar entre horrorizado e incrédulo—. ¿En serio?

Ella frunce los labios y lanza otro gran suspiro. Su mirada cae a sus pies.

—Fascinante.

Sus ojos se vuelven a levantar. Y de repente Zacharias parece bastante emocionado, aunque no puede entender por qué.

—¿Cómo?

—Lo siento, lo siento —entrecierra los ojos, riendo para sí mismo mientras parece tratar de reorganizar sus pensamientos—. Yo solo… wow… asombroso. Nunca podría habérmelo imaginado…

—Sí, lo sé.

—Qué pareja tan extraña-

—Mm-hm.

—Quiero decir, después de todo-

—Zacharias, ya he pasado por todo esto en mi propia cabeza. Por favor.

Una vez más, sus ojos se vuelven a enfocar, y después de menos de cinco minutos hablando con él, ya entiende un poco de su personalidad: disperso, tímido, desenfocado y esporádico. Algo inofensivo. Definitivamente se parece un poco a Luna, en realidad.

—Correcto, lo siento.

En el fondo de su mente, se pregunta cuántos corazones se romperían en Gryffindor si se supiera que él es gay. Por lo menos serían tres según puede contar.

Pero Zacharias es muy diferente de lo que había asumido desde la distancia. Se disculpa por su dispersión y sus mejillas se sonrojan de nuevo. Hermione piensa que tal vez, solo tal vez, podría ser lo suficientemente amable de guardárselo para él.

En realidad, solo el tiempo lo dirá.

Siente la necesidad de escapar rápidamente, pues no quiere esperar a que algo salga mal.

—Tengo que irme —dice volviéndose, subiendo su mochila con más fuerza sobre su hombro, pero la interrumpe.

Por su puesto que lo hace. Nada puede ser simple.

—Espera- ¡Hermione!

Ella mira hacia atrás, aguantando la respiración.

—Tal vez podamos ayudarnos entre nosotros.


N/T: Lamento la tardanza, pero vuelvo al ruedo cada domingo :)