—Bueno por fin hemos llegado—Carine alegremente estaba desempaquetando unas cajas, a su lado Earnest la abrazó desde detrás.
—Si es un gusto volver aquí—Archie miraba alegremente la casa con nostalgia mientras daba vueltas que parecían más pasos de baile.
Beau Swan miró la casa que no había pisado desde hacía décadas, parecía que fue ayer cuando era humano y entraba por primera vez para que Edythe le presentara a su familia, a su lado su esposa le cogió la mano.
—Sí, se siente extraño volver aquí—
El vampiro la miró divertido.
—Pensé que no podía leer mis pensamientos—
La telépata le sonrió.
—No hace falta por la expresión de tu rostro—ambos se besaron, a su lado oyeron un resoplido molesto.
Royal puso los ojos en blanco, su pelo era dorado y perfecto recogido en un moño, sus facciones parecían esculpidas por un maestro, de cuerpo tonificado y alto el chico gruñón era hermoso incluso para los estándares de los vampiros.
—Deberías iros a la isla de Earnest a pasar de nuevo vuestra luna de miel—
—¿Perdona? No eres para hablar cuando tú y Eleanor no podéis estar separados ni cinco centímetros el uno del otro. Sin mencionar que las paredes son finas y a menudo habéis destrozado casas enteras—Edythe le sonrió a su hermano con burla mientras el otro frunció el ceño.
—¡Vamos no os peléis! Y Edythe deberías estar acostumbrado—Eleanor sonrió mientras Royal le rodeó la cintura con el brazo.
Los de la sala se rieron, pero a Beau se le borró la sonrisa pronto sabiendo que tenía que visitar cierto lugar.
—Voy a ir a la ciudad un momento—
Carine lo miró comprendiendo.
—¿Vas a visitarlos?—Al ver como asentía cogió un paquete y se lo dio—Ten si quieres puedo acompañarte—
—No mamá gracias pero esto tengo que hacerlo yo—Luego con su velocidad antinatural se fue de allí.
Edythe miraba donde había estado hace solo un segundo.
—Creo que debería haberlo acompañado—
Earnest le dio un apretó alentador.
—Tranquila necesita hacer esto solo, a veces uno lo necesita—miro hacia abajo con tristeza al recordar a su propia hija.
Jessamine calmó su dolor con su poder empático y Earnest le sonrió a su hija dándole las gracias aunque no le hacía falta el dolor era una parte de la vida y de su recuerdo de Grace.
Carine tendría que hablar con la tribu de lobos para el tratado y renovarlo, no quería conflictos con la nueva generación.
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Beau fue a parar al instituto de Forks, el antiguo donde asistió en su vida humana lo habían demolido y puesto uno nuevo, la mayoría de los edificios también así se debían sentir su esposa y los sus hermanos con el paso del tiempo. Las cosas conocías, la mayoría desaparecía y se iba como las personas.
Con el corazón apretado fue a la biblioteca y en el ordenador buscó la ubicación de donde estaba su padre Charlie. Lo encontró y ahora estaba en el cementerio de Forks se acercó a numerosas tumbas algunos de conocidos.
Sue Cleawater, estaba allí por lo que parece murió y al lado de su tumba estaba la de su padre.
—Hola papá, siento haberte hecho esperar toma te traje una cosa—cogió un paquete de semillas de flores y las plantó, prefería que crecieran flores en lugar de un ramo que pronto se marchitaría, así siempre tendría.
Con un jadeo Beau si pudiera habría llorado pero solo soltó sollozos mientras vio la fecha y comprobó que había muerto hacía medio siglo, y su se dio cuenta de una terrible sospecha ¿y su hermana? Su madre Sue murió antes de que él se convirtiera en vampiro y Charlie murió siendo ella muy joven ¿qué fue de ella? La cuidarían Lee y Sara seguramente, debió sufrir.
Asustado decidió investigar que había sido de ellos, cuando se fue de Forks una parte de él estaba destrozada por dejar a sus padres y sobre todo a su hermanita que solo tenía siete años en esa época y para evitar la tentación de acercarse le pidió a Archie que no los vigilara con sus visiones, quería que ellos siguieran adelante.
Pero algo no fue bien.
