Edithe fue a la casa donde residía Lauren.
—¿Si?—un hombre de mediana edad abrió la puerta.
—Disculpe soy una compañera de Lauren venía a verla—
El hombre parecía cansado y miraba a la vampira como si fuera un caso inútil.
—No recibe a nadie, me gustaría que saliera pero ella no quiere—
—Por favor sólo quiero hablar con ella y pasarle los últimos apuntes—
El hombre cedió, tal vez en su fuero interior quería que alguien sacara a su hija de su caparazón.
La condujo hasta la habitación de la adolescente entró y encontró allí a una joven en su escritorio mirando por la ventana, la vampira se vio abrumada por pensamientos tristes y traumáticos.
Lauren se volvió hacia su visitante y se congeló cuando vio a Edithe.
La misma palidez mortal que ese ser, la misma sensación pero no tenía garras.
—¿Quien eres?—
—Soy Edithe, soy nueva en el instituto, venía a entregarte los últimos apuntes—
La chica se volvió y por suerte Edithe pudo ocultar su conmoción al ver que aunque su rostro no estaba marcado como el de Angela, se podían apreciar unas marcas de garras en el cuello, estaba pálida y con ojeras signos de que le costaba dormir.
—Gracias por traérmelos, puedes irte—
Edithe se adelanto unos pasos con cautela como si tratara con un animalillo asustado.
—Deberías volver al instituto y veo que tu padre está preocupado—
—¿¡Tu que sabes!?—
—Vi a tu amiga Ángela no deberíais avergonzaros por esas heridas ni por haber entrado allí aunque no fue lo correcto cualquier chico de nuestra edad no podría resistirse a aventurarse a algo desconocido—
Lauren se calmó al instante al oír mencionar a su amiga se sentó de nuevo con un profundo suspiro.
—Pero debimos no haber entrado, por mi culpa Angela y Mike acabaron con cicatrices y traumatizados es mi culpa Ángela no quería estar allí—dijo entre lágrimas.
Edithe se vio abrumada por los pensamientos llenos de tristeza y las caras de horror de Angela y Mike que la atormentaban.
—Todos cometemos errores—
Lauren estuvo pensando un rato, no sabía porqué le contaba todo esto a aquella chica pero había algo que la reconfortaba y parecía entenderla como si pudiera leerle la mente.
—Pensábamos que no había nada allí que sólo eran rumores pero nos equivocamos—
Edithe frunció el ceño—¿Visteis algo?—
—Allí verdaderamente hay algo por favor no vayas o te encontrarás con él—
—¿El? ¿quién?—
Pero vio que la había presionado bastante así que se despidió y se fue con más preguntas que con las que había venido.
¿Sería un fantasma? Edithe no confiaba en esos rumores algo hipócrita viniendo de ella pero había estado en este mundo durante mucho tiempo y otros vampiros más y nunca había oído hablar de algo así.
Pero tampoco descartaba la existencia de espíritus y esperaba que no fuera eso.
