Gracias por sus comentarios.
Aún no decido el pairing final, pero estoy segura que Neville y Luna estarán en la historia, aunque tendremos que esperar. Paciencia y a disfrutar, que si son buenos, mañana subiré otro capítulo.
Capítulo Cuatro: La Vida de un Pelirrojo
Ronald Weasley era el varón más joven de seis hombres antes de que sus padres lograran tener una ansiada niña.
Desde siempre él tuvo que lidiar con hermanos traviesos mayores que él y que sobresalían en todo. Al principio fue difícil descubrir su identidad, pero con el paso de los años, y con la convivencia con otros niños, incluyendo sus actuales amigos, le ayudaron mucho para entender que él no necesitaba ser como sus hermanos para tener amigos reales.
Así que después de esta conclusión su temperamento divertido de un Weasley hizo su aparición y le permitió crecer como un joven feliz y sin mayores preocupaciones a las normales de los chicos de su edad.
El gusto por el basquetbol surgió de su vieja amistad con Harry Potter, quien ha sido su mejor amigo por siempre y para siempre. Ambos tenían los mismo intereses en los deportes, los deportes y… más deportes.
De hecho durante el verano, y como los señores Potter eran agentes bien pagados, usualmente se iba con ellos a pasar las vacaciones a la casa de campo del padrino de su amigo. El mes que convivían era lo más ansiado de cada año, porque descansar de una casa repleta de Weasley's era demasiado bueno para él.
También estaba el tema de las chicas, pero usualmente él y Harry únicamente comentaban lo guapa que era tal o cual cantante y lo genial que sería conocer a Meryl Streep. Como sea, era bueno tener de amigo a alguien como Harry.
Su relación con Hermione era un tanto diferente. Ella solía ser gruñona y mandona y le aburrían los deportes. Además siempre lo cansaba al preguntarle una y otra vez sobre sus tareas. Además siempre andaba presionándolo para conseguir mejores notas.
Pero bueno, es que ni su madre se preocupaba de ello.
Claro que también había buenos ratos, sobre todo aquellos en lo que ella se enfocaba en molestar a Harry y no a él. Además la señora Granger preparaba las mejores galletas y Hermione siempre se preocupaba por llevar algunas consigo para dárselas a él.
Y por último, estaba Draco Malfoy. Ese rubio paliducho que se regocijaba al creerse mejor que los demás, únicamente porque era el hijo de uno de los hombres más ricos de por ahí. Hermione insistía en que eran amigos, pero la verdad es que Draco siempre buscaba algo por lo cual rivalizar.
Aunque tal vez, si quitaba todas las malas vibras de Malfoy y las canalizaba como todas las cicas del colegio parecían hacer, podría encontrarle el lado bueno.
Imposible. ¿A quién quería engañar? Malfoy y él nunca aceptarían abiertamente su amistad (pero cuando su madre le preguntaba por sus amigos, era inevitable que él diera explicaciones sobre Malfoy también)
Como sea, el partido al que tanto trabajo les había costado llegar se estaba llevando acabo y Harry y él habían entrenado muy duro para asegurarse un lugar en el equipo. No podían defraudar a nadie.
Con rapidez tomo el balón que había llegado hasta su lado y lo lanzó sobre su cabeza para anotar otra canasta.
Definitivamente se le daba bien.
Si lograba ser titular para el próximo año, tal vez conseguiría una beca para ir a la universidad junto con sus amigos, así como dos de sus hermanos mayores habían hecho y entonces por fin se libraría de los cuidados extremos de su madre, y las excentricidades de su padre (este era un ingeniero que trabajaba como inventor).
El partido terminó y por fin pudo respirar satisfecho por la actuación que tuvo. Se reunió con los demás en la zona de sus bancas, donde el entrenador les felicitaba orgulloso.
-Gran partido –le dijo a Harry dándole un par de palmadas en la espalda. De los dos, seguía siendo el más alto; cosa de genes.
Harry asintió –Hermione está con tu familia.
Ron no supo cómo interpretar el tono de Harry. Probablemente estaba así porque el vuelo de sus padres tuvo que ser cancelado y por esa razón no llegaron al partido –vayamos con ellos. También querrán felicitarte.
Ambos amigos se acercaron hasta donde la familia y amigos los alcanzaron para darles la enhora buena.
-¡Estuviste increíble, Ron! Tú también, Harry –dijo Ginny poniéndose un poquito roja.
Ronald rió satisfecho, sabiendo que su pequeña hermana estaba enamorada de Harry desde siempre. Aunque su amigo lo ignoraba, toda la familia esperaba que un día el chico se percatara de ella y se emparejaran. Es que lo apreciaban y les parecía tan buen muchacho que lo querían en su familia.
Y porque negar que a él le gustaría un cuñado como su mejor amigo.
-Gracias, Ginny –respondió educadamente pero estaba buscando entre las gradas – ¿has visto a Hermione?
-Sí. Estaba aquí hace un momento. Habrá ido tras Malfoy, ya sabes cómo se pone cuando hay tanta gente invadiendo su espacio personal.
Ronald frunció el ceño cuando Harry frunció el suyo. Había algo que no terminaba de cuadrar con el comportamiento de Draco y estaba seguro que Harry presentía lo mismo; pero no lograba identificar que era.
-Iré a buscarlos –dijo Harry.
-Mejor vayan a bañarse –dijo Ginny tapándose la nariz a modo de juego –en verdad apestan.
-Vamos, compañero –dijo Ron tomando a Harry del hombro para ir a las duchas –Ginn tiene razón. Se ha muerto tu axila.
Ser el hermano menor tenía sus ventajas. Ron había aprendido a pasar desapercibido ante el detector de mentiras de su madre, y sabía camuflarse entre las travesuras de sus hermanos gemelos. Así que una mala nota ocasionalmente no generaban tanto escándalo en su casa. Y comparado al comportamiento de Fred y George, él era un ángel y su madre lo premiaba con lo que más le gustaba de comer.
Debía agradecer su ultra velocísimo metabolismo porque de lo contrario sería obeso.
-¿No crees que se vaya sin saludarnos, o si? -le preguntó su amigo de pronto.
-¿Te refieres a Hermione? –Harry asintió – ¡Que va! Si ha cruzado media ciudad para venir. Además querrá hacer la foto que nos tomamos siempre a fin de año. Ojala no hubiera traído a Malfoy, siempre hace que mi cara salga chistosa –dijo recordando con pesar como el rubio lo provocaba para que las diferentes reacciones de Ron fuesen capturadas por la cámara.
Harry se rió –no es tan malo como piensas. Es insoportable, ególatra, y solo se ama a sí mismo, pero si Hermione le ha hablado durante todos estos años, es porque algo bueno ha de haber en él ¿cierto? –dijo metiéndose a la regadera.
-Pues será muy en el fondo, y Hermione es ingenua, pero que le vamos a hacer.
-¿Siguen aquí, pelmazos? –escucharon la voz de Draco Malfoy minutos después, a quien aparentemente no le importó que fueran las duchas del equipo y él, en teoría, no tuviera permiso para acceder a ellas.
-¿Qué diablos quieres, Malfoy? –gruñó Ron poniéndose sus calzoncillos, de un reluciente blanco gracias a su mamá.
-Cuida esa boquita, Weasley. No querrás que tu mamá venga a corregirte.
Harry salió primero de los vestidores. – ¿Y Hermione?
-Esperando afuera. La verdad es que quise ahorrarle el deplorable espectáculo de sus cuerpecillos ralos. –Dijo Malfoy con burla.
Ron se apresuró a salir –a joder a otra parte, Malfoy.
-¡Ron! –Era Hermione reprochándole desde el exterior.
El chico giró los ojos y Harry rió –voy a saludarla.
Ron observó que Draco seguía a su mejor amigo con la mirada, por demasiado tiempo – ¿ocurre algo?
El heredero de los Malfoy volteo a verlo indiferente. –Nada –respondió con sequedad antes de salir por donde Harry lo hiciera segundos atrás.
Si Ronald Weasley no entendía a los hombres, mucho menos a las mujeres.
Aventó el resto de sus cosas en el locker y se apresuró a alcanzarlos.
Hermione lo abrazó y le felicitó por su actuación en el partido, pero por más que él quiso explicar a detalle cada jugada que efectuó, ella lo cortó diciendo que irían por pizza a Alfredo's.
Sorpresivamente fue Harry quien habló primero –suena bien. Nos reunimos ahí.
Draco endureció el gesto, pero Ron no le dio mayor importancia. Hermione asintió contenta,porque aunque no había extendido la invitación, quería estar con todos sus amigos reunidos –será divertido.
Cuando se alejó con Malfoy, Ronald se acercó a Harry –no he traído dinero conmigo y además Ginny querrá venir y Alfredo's es caro.
Harry estaba al tanto de las complicaciones financieras de los Weasley, pero eso no le importaba –por favor, Ron. Sabes que es el último día que podré estar con ustedes. Además yo invito.
-¿A dónde vamos? –preguntó Ginny acercándose hasta ellos. –He despedido a los gemelos. Les he dicho que no te importará llevarnos a casa.
Harry sonrió y negó con la cabeza –no hay problema. Pero antes iremos a cenar a Alfredo's.
Se dirigieron al restaurante en el auto de Harry. Era una vieja chatarra clásica por la que pagó una ganga (y aunque había estado trabajando en ella por años, le faltaba la pintura y muchos otros detalles), pero le acomodaba bastante bien. Escucharon un disco de Rihanna a petición de la chica Weasley, que cantó a todo pulmón durante el trayecto.
Como la escuela estaba hacia el norte de la ciudad, no tardaron mucho en llegar al exclusivo restaurante. –Espero que Malfoy se comporte, no quisiera vomitar toda esta comida tan buena.
-Siempre tan elegante, Ron –dijo Ginny haciendo reír a Harry.
Vieron a su amiga y se sentaron con ella. Draco parecía de mal humor –tardaron mucho.
-Por supuesto que no. Harry ha manejado muy rápido y ha sabido dar de inmediato –defendió la pelirroja con intensidad.
Hermione sonrió –ha sido una gran juego. Casi he entendido todo lo que ha pasado.
Harry le devolvió la sonrisa –Ron ha mejorado mucho, tal vez consiga una buena beca para el año que viene.
-La obtendría más fácil si subiera sus notas –censuró Hermione, desinflando rápidamente el ego del pelirrojo.
Draco rió con ganas, parecía que insultar a Ron era su actividad favorita –no hay que esperar demasiado, seremos afortunados si consigue no repetir año.
-Al menos tratará de ganar la beca con su esfuerzo –respondió Ginny mordaz.
Afortunadamente una mesera se acercó a tomar su orden, porque Draco se preparaba para atacar con todo su arsenal.
Si Ron hubiera estado más al pendiente de sus amigos, y no tanto del menú, probablemente se habría dado cuenta del intercambio de confidencias que había entre Hermione y Draco; así como de la forma en que Harry los veía sin percatarse, y el modo en que Ginny veía Harry.
Pero sinceramente en ese momento era más interesante leer los condimentos que llevaba la pizza especial de la casa.
Ronald quería ser deportista de alto rendimiento, pero como esa era una carrera muy dificil y él no era precisamente aficionado al trabajo duro, decidió que le gustaría ser periodista; tal vez de deportes. Entonces debía esforzarse para conseguir sus metas, y algún día sería él quien invitara a comer a sus amigos a un restaurante de lujo.
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Próximo Capítulo: Un Potter, es un Potter.
