Gracias por seguir esta historia, pero sobre todo por comentar. Espero que disfruten la lectura y me regalen un saludo al final :D
Capítulo Cinco: Un Potter es un Potter
Harry Potter era hijo único, producto del amor de Lily Evans y James Potter. Sus padres se conocieron cuando se preparaban para ser agentes del FBI. Al principio hubo una intensa rivalidad entre ellos, pero no había sido más que una pantalla para ocultar la atracción mutua que sentían por el otro.
A pesar de que estaban prohibidas las relaciones en el trabajo, ellos eran importantes elementos como para echarlos por algo tan simple como su amor y vida matrimonial. Mientras que Lily era conservadora y analizaba cada posible escenario de sus misiones; James era arrojado y se dejaba guiar por su acertado instinto; no podían haber sido más diferentes, pero precisamente eso les había ayudado a ser muy buenos en su trabajo.
Harry había de algún modo heredado lo mejor de ambos, haciéndole agradable y atlético, además de atractivo e inteligente. Así mismo era muy acertado con las palabras y por eso las usaba con inteligencia.
Amaba y respetaba a sus padres. Lily era su amor y James era su héroe. Dos validas razones para que siempre hubiera sido el hijo perfecto, destacando en el deporte y en sus materias; ni siquiera Hermione podía reprocharle en eso. También contaba con un trabajo de medio tiempo en el taller mecánico de su padrino y actualmente sólo tenía ojos para la líder de las porristas del colegio: Cho Chang.
La hermosa joven de rasgos orientales terminaba finalmente la High School y Harry era el elegido para llevarla a su baile de graduación, como les hizo saber a sus amigos en ese momento mientras comían en Alfredo's.
-¡Eso es genial, Harry! –exclamó Hermione mientras compartía un tazón de helado con Draco. Se sentía bien por su amigo, ya que él había estado siguiéndole la pista a Cho desde su quinto año. Claro que si a ella le preguntaban, la porrista no le parecía la octava maravilla del mundo. Además creía de corazón que Harry necesitaba salir con alguien mejor, de más inteligencia y tal vez de su edad o alguien más joven, y por supuesto, con mejor reputación que la Chang. Pero no lo dijo ya que temía que su amigo se enojara con ella.
Pero de pronto a Ginny se le quitaron las ganas de comer y como Ron lo notó dijo rápidamente – ¿vas a comerte eso? –La pelirroja negó con la cabeza bastante disgustada, pero lo adjudicaron a que no podía comer más.
-Me lo ha pedido antes del partido –siguió el moreno con una sonrisa bastante satisfecha. A Hermione le maravillaba que Harry Potter fuera de una naturaleza tan sencilla cuando tenía por padrino al guapísimo Sirius Black (aunque claro sus amigos eran demasiado despistados para notar que se ponía nerviosa cuando pasaban por el taller de Canuto)
-¿Y has aceptado una invitación de última hora? –Se burló Draco ganándose una mirada dura de Hermione – ¿qué? Si Potter quiere que Cho lo tome en serio no debió aceptar a la primera.
-Eso me recuerda que tú saliste con ella hace un año –gruñó Ron con la boca llena. –No te importó que Harry anduviera detrás de ella –de acuerdo que él quisiera a Harry de cuñado, pero no por eso debía dejar de portarse como su mejor amigo. En su momento ya se daría cuenta que Ginny era perfecta para él.
Hermione miró con honesta curiosidad a Draco, pero este miraba a Harry –agradece que te aprecio lo suficiente como para probar antes la mercancía que quieres comprar…
-¡Draco! –Exclamó la castaña indignada tomando más helado –las mujeres no somos objetos que puedas…
-¿Y la besaste? –interrumpió Ginny cruzando los dedos para que dijera que había sido el peor beso de su vida; de este modo Harry se daría cuenta que Cho Chang no era tan perfecta como todo mundo parecía pensar.
El silencio fue más que suficiente para saber la respuesta.
-¿Y? –preguntó Ron con demasiado morbo.
Harry trató de parecer indiferente, no quería que sus amigas lo tomaran como un aprovechado de las mujeres, pero la verdad es que a sus casi diecisiete años tenía una imaginación muy activa. Ser ahijado de Sirius Black lo merecía (aunque Hermione pensara que era todo un caballero la realidad bien podía ser otra).
Draco frunció los labios para dar a entender que no había estado tan mal.
-¿Por qué no me habías dicho que saliste con ella? –quiso saber Hermione dejando la cuchara de su postre en la copa.
-Sí, Draco ¿por qué no le habías dicho? –presionó Ginny. La chica Weasley era valiente y nada lograba intimidarla. Además que en el plano romántico tenía mayor experiencia que la mejor amiga de su hermano, por lo que era práctica en cuanto a relaciones se refería.
-No fue tan importante –respondió el rubio encogiéndose de hombros –sin ofender, Potter.
-No hay cuidado, Malfoy.
Hermione giró los ojos escuchando el intercambio –es increíble que hables así de tus mujeres –lo dijo tan cómicamente que Ron arrojó helado líquido por la nariz – ¡Ron!
-No son mis mujeres –dijo Draco pasándole su servilleta de tela.
Harry le tendió la suya también entre sus propias risas. Únicamente Ronald podría sacar comida por sus fosas nasales – ¿Entonces qué son? –Preguntó por su amiga, esta vez fue él quien se ganó la mirada fulminante pero de Malfoy –tal vez deba replantearme lo del baile –esto último lo dijo en broma.
-Son sólo amigas –contestó Draco recargándose cómodamente en el respaldo de su asiento, los brazos cruzados, la postura relajada.
-Ya… –dijo Ginny incrédula mientras se rascaba la barbilla como si recapacitara profundamente en algo –porque dudo que lo que haces con tus sólo amigas, lo hagas con Hermione.
La castaña se atragantó con su propia saliva – ¡Ginny!
-Y cuatro –contó Ron –con esta has gritado el nombre de todos los presentes. –Mirada enojada de Hermione, y –lo siento… –dijo agachando la cabeza.
-Mejor hablemos sobre lo que nos tocará este verano –dijo Harry cambiando el incómodo tema. Al menos era incómodo para él, pero no entendía por qué. Probablemente se debía a que tenía la vaga sospecha de que Hermione era importante para Draco. Bueno para él también, pero como siempre estaba con Ron, Draco y Hermione parecían haber desarrollado su propio nivel de amistad. Draco era para Hermione como su Ron personal.
-Nada interesante, porque alguien nunca me invita a ir de vacaciones con él –gruñó Ginny primero.
-Harry me hace el favor de alejarme de ti por casi un mes cada año ¿y te preguntas porque nunca le dejo invitarte?
-Sobre eso… –interrumpió Harry recordando que debía ponerles al tanto sobre su otro asuntillo. –Snape me ha puesto una B+.
-¡Oh, Harry! Como lo siento –dijo Hermione apenada apretando con simpatía, a través de la mesa, la mano de su amigo.
-¿Por qué es tan malo? Yo he obtenido una B y no hay… oh… –dijo Ron comprendiendo.
-¿Qué pasa? –preguntó Ginny mirando el grupo.
-Que Potter necesitaba una A para no ser enviado al campo de concentración donde trabaja la ballena de su primo –contestó Draco con seriedad asombrosa.
-Lo siento tanto, Harry –dijo la pelirroja poniendo una cara tristísima.
-Supongo que era mi destino –le respondió Harry aceptando la realidad –ahora Dudley y yo protagonizaremos un romance de verano.
Incluso el joven Malfoy rió el comentario, no así la joven castaña – ¿Entonces no te veremos hasta el inicio de clases? –preguntó con tristeza, porque aunque ella trabajaría en el zoológico, había organizado algunas actividades con sus amigos; como ir a la playa…
Harry asintió no pudiendo ocultar más su pesadumbre –créeme que lo que más quisiera es no ir, pero el grasiento de Snape me ha fastidiado el verano.
-Ya que hablamos sobre tragedias… –interrumpió Draco sin humor –tendremos que cancelar nuestros planes, Granger.
La cabeza de la joven no fue la única que giró bruscamente – ¿a qué te refieres? No me digas que tú tampoco estarás.
-Mi madre ya ha dispuesto de mi tiempo. Iremos a Europa a visitar universidades –dejó en claro su molestia.
-¡Pero tú no quieres estudiar en el extranjero!
Harry y los hermanos Weasley se sorprendieron con la intensidad de la normalmente apacible Hermione.
-Eso lo sé. Como sea voy a cumplirle este capricho y después iré contigo a Berkeley.
-Iremos, Malfoy. –Intervino Harry –porque precisamente es en donde estudiaremos todos.
-¡Bum! –dijo Ron feliz rompiendo el silencio.
Draco miró con saña al pelirrojo –eso si puedes conseguir una beca decente.
Hermione se adelantó a la respuesta de Ron para tratar de retomar el ambiente amistoso –será increíble estar con mis mejores amigos, lejos de casa… Tienes que esforzarte, Ginny –le dijo emocionada a su amiga repentinamente –para que nos alcances dentro de un año.
-Dentro de dos, porque todavía les queda un ciclo por cursar. Recuerden que aún pueden reprobar –en momentos como ese Ronald se maravillaba de lo parecida que eran su madre y su única hermana.
Draco bufó para dejar en claro que el único en posibilidades de recursar año era precisamente Ronald Weasley.
-A partir del lunes comienzan las vacaciones ¿en verdad tenemos que hablar sobre la escuela? –dijo Ron concentrándose en la última rebanada de pizza.
Harry estuvo muy de acuerdo con Ronald; pero el verano no pintaba demasiado esperanzador para él –si por mí fuera preferiría tomar cursos extra en lugar de trabajar con Dudley.
-El tiempo pasará demasiado rápido, Harry –dijo Hermione tratando de reconfortar a su amigo –y cuando menos te lo esperes nos veremos para cursar el último año de colegio.
Harry asintió con una nueva sonrisa –y no pueden ocurrir demasiadas cosas en menos de dos meses.
Tal vez estaba un poco más equivocado de lo que se imaginaba.
Esa noche y al día siguiente Harry Potter se dedicó a pensar en lo que pasaría en el baile de graduación de Cho Chang. Su madre le había conseguido un frac y lloró toda la noche mientras Harry se peinaba lo mejor que podía, dadas las circunstancias de su cabello rebelde, para ir a recoger a la guapa joven descendiente de inmigrantes asiáticos.
Su padre y su padrino lo vitorearon y fingieron llorar unas lágrimas conmovidas mientras consolaban a Lily cuando el joven se alejaba en la oscuridad de la noche manejando su auto.
Fue una velada bastante agradable, Cho Chang lucía esplendida en su ceñido vestido strapless de color rojo y altos tacones negros que la hacía al menos media cabeza más alta que Harry, pero quitando este inconveniente todo marchaba bastante bien.
Al menos hasta que la joven lo besó en medio de la pista de baile. Ahí fue cuando comprendió que Cho lo estaba usando para dar celos a su ex novio Cedric Diggory, porque mientras la chica movía furiosamente sus labios contra los de Harry, esta miraba con intención al mejor estudiante de su generación.
Molesto consigo mismo por no haberse dado cuenta de esto antes, Harry abandonó la fiesta pensando en reunirse con sus amigos en la casa de Hermione, donde estarían viendo algunas películas y comiendo comida chatarra. Pero lo pensó mejor y decidió que no quería ser motivo de lastima de sus amigos (o burla por parte de Malfoy), así que dio vueltas por la ciudad arriba de su auto deseando más que nunca olvidar este episodio.
¿En qué momento se había fijado en Cho Chang? Le quedaba claro que estaba fuera de su liga, o más bien que la joven era considerada, como la definiría su madre, una chica problema (de esas que eran especialidad de su padrino) ¡Pero es que era de una belleza tan exótica que no pensaba claro cuando la tenía cerca!
Chicas hermosas como ella buscaban tipos como Malfoy. No chicos bien portados, estudiosos y educados (como seguramente Hermione lo definiría) tal vez era momento de cambiar su forma de ser, después de todo el próximo sería su último año de High School.
No. Estaba a gusto con su forma de ser y nada en el mundo podría cambiarlo porque después de todo, como diría su padre, era un Potter.
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Próximo Capitulo: Lo que ha traído el Verano.
