¡Hola! Supongo que hubo descontentos por la aparición del búlgaro y que por eso únicamente he recibido un solo review (A merylune: el capítulo de hoy te lo agradece = que yo!)

Les pido paciencia, porque el fic no concluye con el fin del año escolar; por lo que muchas parejas irán y vendrán, pero al final las verdaderas amistades son las que siempre perduran. Y por si no me creen, es mi deber recordarles que esto es un Harmony/Dramione principalmente -como en todas mis historias Pottericas (aunque habrán diversos pairings a los largo de la historia)

Disfruten la lectura y estaré encantada de leer sus comentarios.

Capítulo siete: ¡¿Que sales con quién?!


Si Hermione se enteraba que salía con su némesis del colegio, estaría en graves problemas, así que la opción más sensata era explicarle la situación a su amiga antes de que se enterara por otros medios.

Mientras su profesor hablaba sobre el método de calificaciones bimestrales, Harry escribía un mensaje desde su celular, donde invitaba a Hermione a comer un helado de Ben & Jerry's (sabía que si le compraba uno extra grande de rollos de cinnamon, la joven sería más que comprensiva)

En eso estaba cuando recibió un mensaje de Draco que ponía: Estás en graves problemas.

-¿Por qué estás en problemas? –preguntó Ron mirando sobre el hombro del pelinegro, demostrando una vez más que no entendía eso llamado privacidad.

-Es lo que intento comprender –murmuró Harry extrañado por el texto de Malfoy. –Únicamente existen dos cosas por las que tendría problemas. Uno es que mi madre encuentre que he roto su valioso jarrón de porcelana china que consiguió en una subasta; y el otro es que... oh, no.

-Que te hagas novio de Romilda Vane, pero no serías tan tonto –rió Ron, pero enseguida comprendió todo –tu madre va a colgarte.

Bueno… Tal vez no todo.

-Eso no –corrigió Harry apesadumbrado para posteriormente confesar –salgo con Romilda.

-¡¿Que sales con quién?! –gritó Ronald Weasley llamando la atención de toda la clase.

-A la dirección, Weasley –dijo la profesora Sprout sin molestarse en hacer más preguntas.

Ronald obedeció mientras hablaba sobre la libertad de expresión y sobre cómo eran ignorados los derechos estudiantiles en algunos colegios.

Mientras la clase continuó, Harry se preguntaba si había hecho mal en aceptar salir con Romilda. ¿Se había apresurado por lo ocurrido con Cho en el baile?

No era momento de retractarse de sus decisiones.

Ignoró su teléfono durante los siguientes diez minutos, pero no soportó más y tecleó un veloz mensaje pidiendo a Hermione que se vieran en su heladería preferida a las tres de la tarde.

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Había tardado diez minutos en deshacerse de Romilda después de la práctica.

Esta porrista en verdad era difícil de tratar.

Harry le preguntó inocentemente si le había dicho a Hermione que salían; y Romilda comenzó inmediatamente a lloriquear mientras se quejaba de que anteponía a sus amigos antes que a ella (no era tan tonta como para echarle en cara su amistad con Hermione).

El único modo de zafarse de ella fue prometiéndole que al día siguiente desayunarían juntos en la cafetería de la escuela. La chica Vane asintió contenta porque este era el lugar donde se declaraban abiertamente las parejas.

¿Esto es lo que era tener novia? Porque si así era, no comprendía como Malfoy podía salir con tantas chicas y lograr que Hermione no se enterara ni de la mitad de ellas.

Aunque no debía quejarse, su novia era una de las más guapas de Hogwarts, y besarla le embotaba los sentidos.

Cuando llegó a Ben & Jerry's, Hermione ya lo estaba esperando mientras comía un cono grande de su helado favorito.

Bien. Esto la pondría en una postura más manejable.

-Hola, Harry –saludó como si nada, lo que le dio mala espina al moreno de ojos verdes.

-Hola –respondió con cautela. – ¿Estas bien? –con presteza cerró los ojos esperando que comenzaran los reclamos, pero nada de eso ocurrió.

-¿Por qué no habría de estarlo? Hace mucho que no salimos y estoy contenta de que finalmente podamos platicar.

'Oh'. –Genial. ¿Qué tal estuvo tu verano? –le preguntó un millón de veces más relajado.

-Fantástico –contestó con el mismo tono despreocupado. – ¿No vas a comprar helado?

El moreno asintió yendo hasta la barra bastante confundido. ¿Sería posible que Hermione ignorara su relación con la porrista Vane?

Aprovechando que Harry había ido a comprar lo que seguramente sería uno de los famosos brownies de B&J's, Hermione sacó su teléfono para regresar la llamada que Víktor le había hecho cuando su amigo se asomó por la entrada.

-Hola. Sí, estoy bien. Las clases han estado estupendas. ¿Cómo? ¿A qué hora? Lo siento, Vik pero no puedo hoy. Claro que mañana será perfecto. Vale, en el lugar de siempre. Bye.

-¿Quién es Vik? ¿Nueva amiga? –preguntó Harry regresando a la mesa.

Hermione se sobresaltó pero rápidamente puso una sonrisa –algo así. Draco me dijo que tenías algo muy urgente que decirme –soltó de pronto.

-¿Qué? –casi escupió el helado de vainilla que acompañaba su brownie. Así que Draco le había acorralado para que le confesara a Hermione sobre Romilda. Y él como idiota, había caído fácilmente.

Hermione tomó equivocadamente la reacción de Harry –ya sé que Draco es un pesado a veces, pero lo hace con la mejor de las intenciones.

'Ajá. ¡Las mejores intenciones para él!' Pensó Harry Potter.

-Como hoy –prosiguió Hermione ajena a los pensamientos de su amigo –estoy segura que me dijo eso para que tú y yo pudiéramos reunirnos, como sabe que siempre estoy atareada con las tareas, apenas y tengo tiempo para ustedes. Él siempre hace estas cosas para mí, así que no lo juzgues demasiado fuerte, Harry.

Un sentimiento de culpabilidad decayó sobre el moreno. Seguramente esto lo hacía Malfoy para proteger a Hermione. Una vez más, este le había ganado un paso adelante en cuanto a su relación con la única mujer del cuarteto.

Claro que no es que pelearan por la atención de Hermione Granger.

-Tengo algo que confesarte, Hermione –suspiró tomando la mano libre de su amiga sobre la mesa.

-¡Sí que hiciste trampa en Matemáticas! –dijo convencida –sabes que eso está mal, Harry.

-No es eso, Hermione. Yo lo siento…

-¿Entonces? –No comprendía. En todos sus años de amistad, Harry nunca había tenido que disculparse por algo.

-EstoysaliendoconRomildaVanelosiento.

-Si me la cantas más despacio, tal vez pueda escucharte.

-Estoy saliendo con Romilda Vane. ¡Lo siento!

Hermione se quedó sin palabras. ¡Harry y Romilda! ¿Cómo era eso posible?

Harry sintió la necesidad de explicarse aunque fuera necesario evidenciar su vergüenza –en el baile al que fui con Cho… bueno… –esperó que Hermione se lo hiciera más fácil, completando las frases como solo ella podía hacerlo, pero no se la puso en bandeja de plata, por lo que prosiguió –pues ella me utilizó para darle celos a Cedric y quedé… dolido.

Hermione lo miró en blanco.

-Entonces… pues yo… –esto era más complicado, y conforme más palabras salían de su boca, más imbécil se sentía –Romilda terminó trabajando en el campamento… No es tan mala persona. Es muy agradable y estoy seguro que cuando la conozcas mejor…

-Alto ahí –pidió Hermione – ¿en verdad crees que ella y yo podremos estar en un mismo lugar? ¡Me odia, Harry! No puedo creer que… En fin. –Dijo levantándose apresuradamente mientras tomaba sus pertenencias, como su suéter y su mochila. –Tengo que irme o llegaré tarde.

-¿A dónde vas? –preguntó sorprendido Harry. Usualmente cuando se veían, volvían a sus casas hasta que se ocultaba el sol porque se la pasaban platicando y bromeando horas enteras.

Hermione no contestó de inmediato. Primero le echó esa mirada de decepción que Ron conocía mejor que nadie, y eso le dolió de una manera indescriptible ¿tan furiosa estaba con él?

Después su amiga dijo –tengo una cita.

Y se fue.

'¿Una cita?' se preguntó el moreno, pero pronto se olvidó mirando su helado derretirse. A Hermione no le parecía que saliera con Romilda, pero eso era asunto suyo ¿no? Sintió como la indignación trepaba por su pecho, mezclada con algo de… no sabría describirlo. Pero sí sabía que si a Draco nunca le reclamaba de sus novias, a él tampoco debía hacerlo.

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Estaba muy molesta con Harry. Se suponía que era su amigo ¿entonces por qué salir con la porrista que le hacia la vida imposible? Le dolía, pero por la mera razón de sentirse ultrajada.

En cuanto la joven abandonó el local, marcó nuevamente el número de Víktor Krum. Este le contestó al primer tono – ¿sigue en pie tu invitación?

Tal vez si Víktor la distraía el resto de la tarde, ella podría enfrentar la realidad al día siguiente.

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-¿Has hablado con ella? –afuera de la casa de los Potter, Draco estaba recargado en su automóvil de lujo, obviamente esperando por él.

-El letrero dice claramente "no estacionarse" –respondió malhumorado.

El rubio se encogió de hombros quitándole importancia –solo quiero saber cómo lo tomó Hermione.

-¿Y porque no le preguntas a ella? Son tan buenos amigos que nos has metido en esta situación.

-No, no, pity Potter –contestó Draco agitando de lado a lado su dedo índice derecho. –Tú mismo te has metido en este asunto. Sabes que Hermione no traga a Romilda y no precisamente por ella; sino por causa de tu molesta noviecita. Conociéndola, mañana estará pavoneándose por toda la escuela gritando a los cuatro vientos que sale contigo. Ahora que lo pienso, deberías agradecerme que te haya ahorrado una escena mañana.

-Lo hubiera hecho de haber terminado nuestra reunión como siempre –dijo sentándose en los escalones que daban a la puerta principal.

-¿Tan mal fue? –preguntó sin moverse.

-No ha gritado, pero me ha visto con esa mirada que reserva únicamente para Ron.

-Fiuuu –silbó el rubio comprendiendo la seriedad del asunto. –Te será difícil ponerla de buen talante.

El moreno de pronto se acordó de algo –Hermione me dijo que tenía una cita y por eso se fue. Al principio pensé que sería contigo, pero si tú estás aquí, quiere decir que ella…

-¡Que va! –dijo Draco divertido con la ridícula insinuación de Harry. –Lo ha de haber usado de excusa para dejarte ahí solo.

-No lo sé… Parecía estar hablando muy enserio. –Comentó preocupado de que su amiga comenzara a guardarle secretos.

-Imposible. Si un tipo rondara a nuestra Hermione yo sería el primero en saberlo –dijo con un deje de suficiencia que hizo sospechar a Harry.

-No me digas que tú…

Draco no se reservó la gran sonrisa que se pintó en su rostro –exacto, Potter. ¿Quién más le iba poner un alto a ese Cooper sino yo?

Brandon Cooper era un compañero de natación que andaba diciendo por ahí que Hermione tenía un estupendo par de largas piernas y que planeaba invitarla a salir. Draco se enteró antes de que llegara a oídos de su amiga y le puso fin a todo antes de comenzar.

-¿Qué le hiciste que dejó de ir por dos semanas a la escuela? –quiso saber aguantándose la risa.

-Digamos que la entrepierna no le dejaba pensar claramente y tuve que hacerlo entender. –Suspiró con orgullo –la demanda valió la pena.

Harry se reía divertido, olvidando por un momento su propio aprieto con la castaña –estás loco.

-Sí. –Draco se preparó para ir brincando la puerta de su convertible que estaba descapotado –…por Hermione.

Sus llantas rechinaron al arrancar, pero una incomodidad cortó la risa de Harry. ¿Acaso había escuchado bien lo que dijo Malfoy?

¿Acababa de insinuar que estaba colado por Hermione?

Tenía que haber escuchado mal. Malfoy simplemente se refería a que estaría dispuesto a pasar por un loco con tal de proteger a Hermione, porque es lo que hacían los amigos ¿no? Protegerse unos a otros.

Y por lo visto, irónicamente el-hueco-de-sentimientos-Malfoy era el único que cumplía con la norma.

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Próximo Capítulo: Hagamos una tregua.