Gracias Lady, mery, Kizy y P.D.C; este capítulo se sube hoy para ustedes :D
Capítulo Diez: La emoción del Primer Beso
Víktor la llevó a comer a una barra de ensaladas y después la sorprendió llevándola a una fiesta por la universidad; lo que era el sueño de todo estudiante de preparatoria.
Por primera vez Hermione deseo llevar algo de ropa menos informal. –No creo estar vestida adecuadamente –murmuró mientras Víktor la ayudaba a descender de la moto. Sentía las mejillas súper rojas cuando una joven de edad universitaria pasó a su lado con un escotado mini vestido de lentejuelas plateadas.
-Para mí estás perfecta –murmuró Víktor antes de besarla sin preámbulo ni nada.
Hermione abrió los ojos primero con sorpresa, pero pronto los cerró y se permitió disfrutar de su primer beso. Bueno, el segundo si es que contaba el que Harry le dio cuando iban al Kínder, a insistencia de Lily Potter.
¿Qué rayos hacia pensando en eso cuando estaba siendo besada por un joven mayor que ella?
Pronto se olvidó de su amigo y disfrutó de la calidez que Víktor desprendía a través de su chaqueta, mientras la presionaba suavemente contra el asiento de la motocicleta.
Definitivamente esto no era como el de piquito que le dio el pequeño Harricito hace muchos años.
Aunque tampoco era como el de las películas que Hollywood producía.
Se separaron lentamente y el joven le sonrió con timidez, a pesar de que debía tener más experiencia en estas cosas. Hermione se preguntó si debía haber sido más arrojada y haber separado los labios como había escuchado a Ginny decir en esos días que habían estado comiendo juntas.
Que más daba. Acababa de ser besada por un guapo extranjero y estaba en paz con el mundo.
No dijeron nada, pero Víktor entrelazó sus dedos a los de ella y la guió hasta el edificio donde se estaba llevando a cabo la reunión.
El sonido de la música era moderado y el departamento aunque lleno, no estaba a reventar como en las películas. –Esas son las fiestas de los locos de primer año –bromeó Víktor mientras pasaban saludando gente y la presentaba como su novia.
Hermione sintió que su cara explotaría de felicidad, porque este era su primer novio (aunque hubiera preferido que se lo pidiera, pero tal vez eso era muy infantil de su parte, porque después de todo acababan de besarse) y porque por vez primera se sentía más femenina que nunca.
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Harry llegó a la casa de los Granger, pero para su desencanto las luces estaban apagadas; signo evidente de que no había nadie en casa.
Bueno, pues tenía la resolución de hablar con Hermione y no se iría de ahí hasta lograrlo. Se sentó en su viejo automóvil y se dispuso a esperarla el tiempo que fuera necesario.
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La cena estuvo espectacular y divertidísima cuando Molly Weasley y Fleur Delancour comenzaron a gritarse mutuamente, llegando al punto de arrojarse sus copas de vino la una a la otra. El señor Weasley tuvo que sujetar a su esposa y Bill murmuró sus despedidas y se llevó a su prometida de ahí.
-¡Es que es una presumida, Arthur! –gritó Molly fuera de sí. – ¡Bill cometerá un error al casarse con esa muchacha!
Y mientras estos discutían, Ron aprovechaba a rebañar la olla de la cena, y Ginny grababa la escena para mostrárselas a sus revoltosos hermanos gemelos que estudiaban en la Universidad de Texas.
-Esto les va a encantar.
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A las diez, Víktor llevó a Hermione a su casa.
Cuando daban la vuelta en la esquina, la joven identificó de inmediato el carro de su amigo Harry. Saber que él estaría ahí la hizo sentirse nerviosa.
Víktor se estacionó ajeno al nerviosismo de su novia y esperó a que bajara –buenas noches, princesa.
-Buenas noches, Víktor –respondió con prontitud a un lado de la acera. Se acercó para darle un beso en la mejilla y esperó a que el joven desapareciera para finalmente buscar a Harry.
Tal vez la espiaba desde las sombras.
Pero no. El chico se había quedado dormido en su auto, por lo que Hermione le tuvo que tocar la ventanilla. Que saliera con la chica más pesada de la escuela, no era motivo para dejarlo pasar ahí la noche entera.
-Hermione… –murmuró soñoliento bajando la ventanilla del copiloto.
-Hola, Harry –verlo con los ojos cargados, las gafas chuecas por la postura en que durmió, y la ropa arrugada de esperarla sentado, la conmovió de algún modo extraño. Abrió la puerta y se subió. – ¿Tienes mucho aquí?
-No –'desde las siete' –llegué hace como una media hora, pero tenía tanto sueño que me he quedado dormido. ¿Van llegando?
Obviamente supuso que había salido con sus padres. Hermione no vio la necesidad de desmentirlo –algo así. ¿Qué ocurre, Harry? ¿Está todo bien?
El moreno se indagó a sí mismo por unos largos momentos. ¿Qué le había llevado realmente hasta ahí? ¿Su deseo de reparar las cosas? ¿Pero cómo? Porque no pensaba dejar a Romilda, no cuando dentro de unos meses llegaría la festividad de acción de gracias y Cho Chang probablemente vendría a la ciudad… ¿Entonces que hacía ahí?
-¿Harry…?
Había guardado silencio demasiado tiempo, así que se apresuró a contestar sin detenerse a pensar en sus palabras –te he extrañado, Hermione.
Y eran verdad; cada una de ellas.
Porque esta joven lo conocía mejor que cualquier otra chica. Con todo y sus manías, ella siempre sabía decir las palabras correctas, animarlo con el reto adecuado, aconsejarlo con lo mejor para su bienestar.
Y ahora él quería estar ahí para ella, porque si había discutido con Draco, él quería ser quien la consolara; porque eso es lo que eran: mejores amigos.
-¿Hablas en serio? –preguntó la joven tímidamente, pero sus ojos brillaban con ¿emoción? No. Eran lágrimas y el moreno casi quiso golpearse por haberse comportado como un canalla; exactamente lo que había acusado a Draco de ser.
-Más en serio que nunca. Reconozco que no debí portarme indiferente contigo si no te agrada Romilda.
-Basta, Harry. Porque tendré que reconocer que también he sido mala amiga, sino la peor.
-No he dicho que yo haya sido mal amigo –bromeó el joven con un asomo de risa en su voz.
-Pero lo has sido, Potter –dijo igualmente alzando la nariz como solo ella podía hacerlo al demostrar su resolución.
Harry asintió. –Vale. Pero no nos distanciemos por eso. Prometo que todo será como siempre.
Hermione quiso creerle, más faltaba la opinión de Romilda en todo esto. Pero por ahora ella se reconciliaría con su amigo y se aseguraría de que ninguna relación sentimental los separara.
Aunque nadie podía prever el futuro.
-¿Abrazo?
-No me iría de aquí si no me lo dieras, Mione.
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El lunes siguiente llegó más contenta de lo normal.
Si le preguntaran la razón, ella podría darles dos. La primera es que se reconcilió con Harry y que este la había vuelto a llamar con el diminutivo que usaban cuando eran pequeños, ya que Hermione era muy largo de pronunciar para un pequeño de seis años. Y segundo es que había tenido su primer beso con un joven estupendo.
Víktor no la pudo ver el fin de semana, porque tenía que prepararse para unas difíciles pruebas y si quería conservar su beca debía aprobarlas con excelencia. Y aunque Hermione se decepcionó un poquito; fue lo mejor, ya que tuvo que cubrir a la asistente del consultorio dental de sus padres.
-Pareces flotar, Hermione –la saludó Ron con una sonrisa antes de la clase que les tocaba juntos. Iba junto a Harry y ya estaba al tanto de que sus amigos se llevaban bien nuevamente (un gran alivio para él dado que sentía un terrible golpe de culpa por no ponerse del lado de su amiga)
Se entretuvieron un rato con Ron, que les contó lo sucedió en la cena familiar –y mamá no ha parado de despotricar, literalmente, contra todo lo que le recuerde a Francia. ¡Hasta hizo que papá se deshiciera del finísimo vino de Córcega de 1972 que Fleur le obsequió! Claro que simplemente lo ocultó en su garaje.
-¿Pero con todo y lo acontecido siguen los planes de la boda?
Ron se encogió de hombros –supongo que sí. La verdad es que Fleur es preciosísima…
-Parece que alguien se ha enamorado –Harry alcanzó a bromear cuando Romilda hizo aparición. –Nos vemos en clase –se despidió antes de que pasara algo que arruinara su renovada amistad con Hermione. O que terminara su noviazgo con la capitana de las porristas.
-¿Cómo van las cosas con Malfoy? –quiso saber Ron mientras se dirigían al salón.
La castaña lo miró con sospecha – ¿porque quieres saber?
Ronald se fingió muy indignado –Contrario a lo que todos parecen pensar, este atractivo pelirrojo se preocupa por ti.
-¡Aww! –exclamó Hermione dándole un abrazo.
-¡No en público, Hermione!
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A la salida, la joven atravesó las puertas un poco preocupada porque Draco no se había aparecido en todo el día. Temía que una de esas sus padres decidieran obligarlo a estudiar donde ellos querían y se lo llevaran muy lejos de ahí.
Era momento de dejar de ser tan sentida y buscar a su amigo nuevamente.
Pero él la encontró primero cuando la joven caminaba hacia la parada de autobús.
Al principio no lo reconoció, porque estaba montado en una hermosa, y más grande que la que llevó Víktor, motocicleta deportiva color negro. ¿De cuándo a acá Draco tenía este vehículo?
-Sube, te llevaré a casa –le dijo con seriedad en cuanto quedó a su alcance. Llevaba puestos unos lentes de aviador, pero no eran suficientes para ocultar la mandíbula apretada.
-Pero…
-Dado que te encanta subirte a estos trastos he comprado uno –le contestó cortante, pero dándole la mano para ayudarla a subir.
¿Obedecer o continuar peleados?
Hermione asintió y se sentó detrás de Draco. En cuanto el chico arrancó con demasiada velocidad, tuvo que aferrarse a él rodeándole la cintura para no salir volando en la primera curva.
Pero mientras la chica se mordía el labio para no gritar con pánico, Draco mantenía canalizada toda su ira en el camino, pero toda su concentración en el suave y menudo cuerpo de Hermione que se pegaba a su espalda, mandando ligeras corrientes de placer porque con cada vuelta, la joven se acercaba más a él.
'Es tu amiga con un…' Se obligó a pensar el resto del camino.
En efecto era su amiga y él no sería quien rompiera la única relación sólida de su vida.
Lo mejor sería guardar silencio sobre lo que sentía; porque si ese era el costo de mantener a Hermione Jane Granger a su lado, pagaría el precio.
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Suspiro con Draco... ¿Y si hacemos Dramione la historia? Opinen.
Próximo Capítulo: 31 de Octubre.
