Lamento la demora. Es que la semana pasada me dediqué a terminar mi fic Harmony llamado 'De Tinieblas en la oscuridad' porque ya llevaba demasiado tiempo arrastrándolo (si quieren lo leen y me escriben un bonito review -también hay Dramione en esa historia)
Gracias por sus comentarios, y espero volver a mis prontas actualizaciones, claro que no olviden escribirme! :D Nos leemos en estos días.
Capítulo Doce: 31 de Octubre (Parte II)
-Tu fiesta es una mierda, Zabini –le dijo Draco mientras hacia un gesto de asco al dar un trago a su tercer vaso de plástico –si hubiera querido tequila barato, hubiera ido a la fiesta de las porristas de la escuela.
El alto y moreno joven, hijo de descendientes italianos y único heredero de un imperio de comunicaciones, era amigo de Draco Malfoy. Aunque asistían a diferentes escuelas, fue inevitable no conocerse al asistir a los mismos eventos a los que iban sus padres.
-¿Creías que desperdiciaría mis mejores licores en ebrios como estos? –se burló con desdén. Probablemente era el único en la enorme casa con un vaso de vidrio. –No tienen saciedad y la mayoría no sabría distinguir entre un buen whisky y un aguardiente.
-Pero sí nosotros –intervino Theodore Nott. Este era un joven altísimo, blanco y atractivo. Su cabellera negra y sus vibrantes ojos azules, combinados con su encantadora sonrisa y su desorbitante cuenta millonaria lo hacía demasiado atractivo en la comunidad de solteros codiciables y futuros buenos partidos.
-Con la velocidad a la que están bebiendo, dentro de poco no distinguirán una falda de un pantalón –se burló el anfitrión sin molestarse por sus comentarios. –Por cierto, Draco… ¿Recuerdas a los nuevos ricos?
El rubio negó con la cabeza –no y tampoco me interesa.
-Es una pena, porque Pansy dijo que te conoce de cuando iban al kínder…
Un vago y lejano recuerdo salió del olvido – ¿Pansy Parkinson? ¿Blanca, pelo negro y nariz chistosa? Al menos es como la recuerdo.
-Yo no la describiría de ese modo –replicó Blaise –es en verdad una preciosidad.
-Todo lo que use faldas es precioso para ti –se burló Theo.
Draco rió en aprobación. –Por ahora no tengo interés. Tal vez sea hora de probar nuevos campos.
-¿Te volverás gay?
Giró los ojos –no seas idiota.
-Lo que quiere decir Draco es que le ha llegado el amor y piensa en mantener una relación estable –explicó Theo –lo que a mi parecer es absolutamente ridículo, habiendo mujeres con potencial por doquier.
-¿Algún ejemplo? –inquirió Zabini.
-Esa castaña de por allá. Me parece haberla visto antes –el joven Nott agitó su vaso.
El rubio se puso de pie para ver mejor hacia donde señalaba Theodore. Cerca de la tornamesa del DJ, bailando con el gorila de Krum, estaba Hermione.
Estrujó el vaso sin importarle que el líquido se derramara por sus dedos.
Sus amigos observaron con una sonrisa torcida la reacción de Draco, y Zabini dijo –nunca imaginé que viviría para ver a un Malfoy actuar así por un capricho…
Error.
En menos de un segundo Draco se giró y estampó la espalda de Theo contra la pared, para sisear con brusquedad –no vuelvas a decir que Hermione es un capricho.
-Tranquilo, Malfoy –intervino Theodore tomándole del brazo con firmeza. –No queremos que se haga un escándalo por nada. Aquí no hay nada que ver –les dijo a los curiosos que estaban cerca de ellos –solo están borrachos.
El moreno y el rubio se miraron con desprecio por algunos segundos más. Lentamente Draco soltó a Blaise, antes de darse la vuelta e irse en la dirección a donde estaba Hermione.
Había exagerado al reaccionar así, pero es que Zabini solía hablar en los momentos menos indicados. Por el bien de los negocios familiares, ya se disculparía con él, porque no deseaba que su padre le recriminara si se enteraba sobre su arrebato por una chica que no beneficiaba en nada sus riquezas.
-¡Draco! –saludó Hermione sorprendida cuando el rubio tocó su hombro para dar a conocer su presencia.
-¿Te sorprende encontrarme? –comprobó con satisfacción que era más alto que el gorila que la acompañaba.
-¿Cómo…? ¡No! quiero decir… sí un poco. – ¡Sus mejillas se pusieron rojas, qué vergüenza! Aun se sentía mal por haber dejado a Draco plantado. –Este es Víktor –se apresuró a presentarle a su novio.
-Un placer. –El búlgaro se apresuró a tenderle la mano.
-No deberías estar bebiendo, Hermione –dijo Draco cruzándose de brazos y dejando al universitario con la mano colgando. –Vamos, te llevaré a casa.
-Por supuesto que no –se opuso molesta ante la poca educación de su amigo. –No he bebido nada y además he venido con él –señaló a Víktor –y me iré con él.
-Vale. Si es lo que quieres…
Frunciendo el ceño Hermione se acercó a él, y pronto se tapó la nariz – ¡apestas a alcohol y me reclamas porque supuestamente yo estoy bebiendo!
-No estoy ebrio –insistió a pesar de que sus ojos estaban vidriosos y que era consciente de que iba por su tercer vaso de licor barato. Pero se sentía bien, eso era apenas nada.
-Lo estás. Y no te dejaré que manejes en este estado. –Hermione se mordió el labio inferior, y Draco encontró eso extremadamente sexy. –Sé que acabamos de llegar, Víktor, pero ¿crees que podamos llevarlo a casa?
-Me encanta cuando hablas así –murmuró Draco escuchando el tono de madre mandona que empleó la castaña. Le pasó un brazo por encima, ignorando la mirada que le lanzó el búlgaro.
La joven giró los ojos, pero no hizo ningún intento de sacárselo de encima. Sin embargo si que le sonrió a Víktor cuando este asintió comprensivo. Tan pronto como llegaron a sus automóviles, se presentó la disyuntiva de quien se iba con quien.
-No sé manejar con velocidades –se disculpó la chica.
-Yo te enseñaré, Hermione –dijo Draco sujetándose la cabeza. El aire frío había activado los efectos del alcohol.
La joven lo ignoró – ¿te parece si te llevas el auto de Draco y yo me voy en el tuyo? Nos reunimos en mi casa.
Víktor aceptó convencido (el automóvil del amigo de Hermione era una preciosidad) pero preguntó si debía llevarse al rubio con él.
-Yo me voy con ella –su necedad no se disipaba ni con todo el tequila del mundo.
-Será más fácil si se va conmigo –quiso dar a entender que necesitaba darle una charla a Draco sobre lo inadecuado de beber en exceso.
Víktor de pronto no parecía muy contento, pero con tal de tener a la joven satisfecha accedió a todo.
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-Vamos, Harry… –insistió Romilda por tercera vez esa noche.
El joven Potter no solía beber, pero los nervios pudieron más que él y accedió a tomar una cerveza más. Si esta iba a ser su noche, necesitaba un poco de valor. ¿Cómo lo conseguía Draco? Vale. Él no contaba porque más que valor era arrogancia la de Malfoy.
Pero una más siguió a otra, y después a otra y de pronto ya no supo de que se estaba riendo.
Dócil por la cantidad de alcohol en su sangre, se dejó guiar por la líder de las porristas a las habitaciones de arriba.
'¿Quién tenía escaleras giratorias en su casa?' Se preguntó risiblemente en su estado de ebriedad.
Entraron a una pequeña habitación decorada ridículamente, llena de fetiches en las paredes y saturada de peluches y cojines.
De pronto sintió un empujón en el pecho, y cayó sentado sobre la cama. No tuvo tiempo de acomodar sus gafas, cuando sintió unos labios presionándose con los suyos desesperadamente.
Un 'glump' salió de su boca cuando una lengua alcanzó sus amígdalas; parecía que de un momento a otro moriría ahogado. Usando sus debilitadas fuerzas empujó a su atacante para sólo poder decir –espe… –antes de ser asaltado de nuevo.
Siendo hombre como era, pronto su cuerpo reaccionó a la pericia de una chica que solía proclamarse virgen y se dejó llevar por esa noche, no teniendo idea de que al día siguiente se acordaría absolutamente de nada.
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-No me parece gracioso lo que dices –dijo Hermione tratando de controlar su ira hacia Draco.
Pero el joven iba carcajeándose de quien sabe cuanta cosa – ¡Sales con un gorila! ¿Dónde lo conociste? ¿En el zoológico?
Hermione sintió sus orejas arder, porque exactamente fue donde conoció a su actual y primer novio. –Eso no te incumbe y no me parece divertido que te burles de Víktor. –Frenó bruscamente en un semáforo.
-Ay –masculló el copiloto sosteniéndose en el tablero –ten más cuidado.
-Tendré todo el cuidado que me dé la gana –gruñó Hermione esperando a que cambiase la luz roja.
-Sí que estás enojada…
-¿Qué no se nota? –respondió amargamente viendo el desfile interminable de niños y adultos disfrazados recorriendo las calles.
Guardaron silencio mientras volvía a poner el auto en marcha.
-Lo siento –Hermione no pudo evitar ablandarse primero. –Es solo que… Olvídalo, es tonto.
-Nada es tonto viniendo de ti –murmuró Draco.
-Es que… bueno. Es la primera vez que alguien me considera lo suficientemente atractiva para salir y…
-Eres hermosa –la interrumpió Malfoy yéndose de lengua. Efectos del alcohol…
Hermione sintió ruborizarse una vez más esa noche –pero que tú me lo digas no cuenta porque eres mi amigo, y estas obligado a decirlo. –Un stop se cruzó en su camino y Hermione lo respetó, permitiendo el paso a los peatones.
-Lo digo en serio –su voz salió como un grave ronquido que erizó la piel de Hermione Granger.
La chica volteó a verlo con curiosidad. Nunca antes había escuchado a Draco hablarle así. Era el tono que solía usar cuando quería poner a la empleada guapa de alguna cafetería nerviosa, o a la dependienta de alguna tienda. Con inesperada sorpresa observó que su amigo se inclinaba hacia ella como si fuera a…
'Oh, cielos.' Hermione reaccionó poniendo su mano extendida frente a la cara del chico para frenarlo. –Estás borracho –señaló lo obvio.
Draco Malfoy pestañeó un par de veces para comprender que estaba ocurriendo. Humillado se acomodó en su asiento pero se apresuró a tapar su estúpida acción –nunca se está lo suficientemente borracho para estas cosas.
La joven castaña sintió como si le hubieran dado una bofetada. Las palabras de Draco habían sido hirientes, como si insinuara que necesitaba estar completamente ebrio como para atreverse a besarla. Herida puso nuevamente el automóvil en marcha hasta llegar a su casa, donde Víktor ya les esperaba. Ella y Draco ya no intercambiaron más palabras.
-¿Por qué han demorado tanto? –le preguntó su novio tranquilamente, sobretodo en pregunta de rigor.
-Demasiados niños –fue toda la explicación.
Draco salió del auto y sin despedirse se metió a la casa de los Granger para irse a tumbar a la pequeña habitación de huéspedes que mantenían los dentistas. Se tumbó con gran jaqueca y pronto se quedó dormido.
Hermione habló un poco más con Víktor. Estar con él hizo que olvidara el incidente con su amigo.
-Me gustas mucho, Hermione –le dijo tras unos segundos de permanecer callados.
La joven sonrió dulcemente mientras Víktor Krum se inclinaba para besarla.
En el poco tiempo que llevaba saliendo con este universitario, los besos habían sido castos y pudorosos; pero esta vez había algo nuevo al besarse. Víktor profundizó el beso con desesperación y rodeo a Hermione con sus musculosos brazos para acercarla más a él.
La joven pronto comenzó a dejarse llevar por las agradables sensaciones que le provocaban los labios de Víktor, mientras estos se apartaban de su boca para comenzar a besarle el cuello, tras la oreja, por toda la cara.
Un escalofrío recorrió la columna de Hermione y un bonche de mariposas se asentó en su vientre. Insegura dejó que sus dedos se colocaran ligeramente en el amplio pecho de su novio, sintiéndose maravillada de que sus manos parecieran tan pequeñas ahí colocadas. Él era un hombre fuerte, masculino y casi poderoso.
Cuando el calor de ese momento se hizo más intenso, y la mano de Víktor viajaba discretamente hasta su espalda baja, Hermione se preguntó qué hacer. Afortunadamente Víktor pareció recordar que era un caballero y se apartó educadamente.
-Buenas noches, Hermione –besó su frente para despedirse.
Estando en su habitación, su mente rememoró cada sensación que acababan de ser despertadas en su cuerpo. Era lo más sensual que había sentido nunca y no podía decir que no le gustó.
Incluso soñó con eso.
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Próximo Capítulo: 'Cruda' realidad.
