Capítulo Dieciocho: La noche del baile (2a Parte)
-Basta, Romilda. No quiero –exigió Harry quitándose de encima a su novia. ¡Cielos, como lo asfixiaba esta chica!
-Pero, Harry… –insistió sensualmente, o como su mente embriagada pensó que se escuchaba.
-Estás ebria, y estamos en los baños –dijo con firmeza volviendo a empujarla por los hombros. –Y además entiende que no quiero hacerlo.
-Podemos ir a otro lado…
-No lo entiendes, Romilda. No quiero hacerlo ni aquí, ni en otro lugar; ni contigo. Así que lo mejor es terminar esta... relación que no llegará a ningún lado.
-¿Estás rompiendo conmigo? –exigió saber, todo el alcohol bajándosele de inmediato.
Pero esto solo envalentonó más al joven Potter. –Por supuesto. Honestamente hemos durado demasiado con este asunto y ya me he cansado. Quiero que rompamos.
-¿Me estás dejando por la rata de biblioteca? –rio amargamente ante el rostro confundido de Harry. – ¡Por favor! ¡No me digas que no tienes ni idea de lo que estoy hablando!
-Pues no la tengo…
Romilda se rio con más ganas, pero habló en un peligroso siseo –no creas que no me he dado cuenta de cómo la has mirado esta noche. Has estado devorándola con la mirada durante toda la velada.
-No sé de qué… –Harry frunció el ceño pensativo, pero después sacudió la cabeza –…estás equivocada.
-Como digas, pero ni creas que eres tú quien rompe conmigo, ¡soy yo quien te deja! – Romilda Vane se dio la vuelta indignada, azotando sus tacones contra el piso, bastante furiosa.
-Bueno, eso no ha sido tan difícil –murmuró para sí mismo el joven. –Supongo que la ausencia de público le ha restado creatividad. –Verificó su cabello en el espejo de los lavabos, antes de decidir que estaba presentable y salir de regreso al baile, dispuesto a mejorar su noche y tal vez hasta divertirse un poco, una vez arreglara otro asuntillo que tenía pendiente.
Pero no encontró a Hermione por ningún lado, así que salió a los jardines a buscarla; quien sabe que le podría estar haciendo en estos momentos ese malnacido de Krum.
Antes de que la ira pudiera subir a su cabeza por la falsa escena creada en su imaginación, cayó en la cuenta de la pelea que mantenía Draco contra… ¿ese en el suelo era el novio de Hermione?
Corrió hasta donde una castaña gritaba asustada, pidiendo a Draco que se detuviera. Harry apartó a su amiga y trató de detener a su amigo, pero fue imposible.
Todo lo demás sucedió demasiado rápido: los alumnos, las patrullas, los sollozos de Hermione.
Él mismo permaneció mudo viendo como Malfoy detenía sus golpes y se levantaba, no pareciendo estar en sí. ¿Es que estaba intoxicado? –Draco –le habló, pero este no le contestó.
Mientras Hermione permanecía al lado del agredido, Harry fue interceptado por su padrino – ¿qué ha ocurrido, Harry? ¿Por qué hay policías? ¿Te encuentras bien? –preguntó al final, reparando en que tenía la camisa manchada en sangre.
-No es mía –dijo leyendo los pensamientos de Sirius. –Ha habido una pelea. Draco y…
-Oh, no. espera aquí… –le ordenó su padrino apresuradamente.
Harry lo observó dirigirse hacia donde dos policías metían a un perdido Draco a su patrulla. Intercambió algunas palabras con los hombres, pero como el chico no escuchaba nada, devolvió su vista a donde se encontraba Hermione.
Quiso acercarse, pero no pudo debido a la casi imperceptible, pero aun presente, malvada satisfacción que sintió al ver al búlgaro en el suelo, mientras los paramédicos lo preparaban para llevárselo.
¿Sentir eso lo convertía en una mala persona?
'No. Únicamente te preocupa que tu mejor amiga salga con un tipo mayor y que pueda aprovecharse de ella'
Definitivamente era eso.
Pero la sensación que tuvo cuando Hermione subió a la ambulancia, le gritaba lo contrario.
-¿Harry? –Era Ron, quien se acercaba a él habiéndose deshecho de su cita de esa noche. – ¿Crees que debamos ir a la estación por Malfoy?
-No podrán hacer nada si van –contestó Sirius por detrás. La patrulla ya se había ido. –He hablado con el oficial y me ha dicho que Draco tendrá que pasar la noche hasta que se pueda hacer algo. Aunque lo mejor será llamar a sus padres e informarles.
-Eso si los encuentras –dijo Harry. –Normalmente los Malfoy viajan en estas fechas.
-Entonces llamaré a tus padres para ver si pueden hacer algo. Mientras deberían ir a casa, ya me haré cargo yo. –Los despidió dando una muestra de que Sirius Black podía ser un adulto responsable cuando se lo proponía.
-Dudo que Malfoy salga de esta –opinó Ron caminando con Harry rumbo al estacionamiento. – ¿Qué crees que le dio?
El moreno de ojos verdes sacudió la cabeza para aclararla –no tengo idea. Tal vez estaba ebrio.
-Siempre ha sido demasiado sobreprotector con ella –gruñó el pelirrojo señalando lo obvio. –Y nunca me ha gustado esa faceta posesiva que tiene con nuestra Herms, y mira ¡ahora hasta prisión ha ido a parar!
-No irá a prisión –dijo encendiendo su automóvil. Se sentía ligero sin tener que llevar a Romilda a su casa. – ¿Te importa si hacemos una parada en el hospital? Quiero comprobar que Hermione se encuentre bien.
-Está bien, aunque tendrás que ser mi escudo humano. Hermione no ha de estar muy contenta conmigo después de lo de esta noche. La estuve evitando, pero es que me dio no sé qué cuando la vi con ese… no se… ¿es normal, no? Que me moleste verla con un… ¿es normal, no? –repitió enrollándose con las palabras. –Es lo que sienten los amigos…
Harry quería decirle que no. No era normal enojarse porque tu mejor amiga tenía novio, y que definitivamente no era lo que sentían los amigos. Pero no podía acusar a su mejor amigo de algo que él mismo sentía.
Ignoraba el hecho de que esta situación, cambiaría las cosas para todos ellos.
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-¿Ahora porqué lloras? –preguntó un pequeño rubio con porte de adulto que le daba parecido con algún gran sultán.
Una niña castaña gimoteo en medio de sus abundantes lagrimas –Josh Reed dijo que… que yo era un ratón de biblioteca.
-¿Eso dijo? –la pequeña asintió. El niño se dio la vuelta y dio decididos pasos hasta donde un grupo de infantes reían divertidos. Su amiguita lo siguió de cerca. –Quiero hablar contigo, Reed.
Un niño regordete más alto que él, lo miró con indiferencia – ¿Qué quieres, Dra-co? –preguntó burlándose del nombre del pálido blondo.
Draco lo miró con asco. –En verdad eres idiota –dijo antes de lanzarse a golpes contra el niño.
Abrió los ojos de pronto.
Su sueño tan nítido, que más bien había sido una memoria de su infancia.
Le dolía todo el cuerpo y sus recuerdos de lo transcurrido horas atrás era una completa confusión que no le explicaba nada. Borrosos recuerdos sin sentido, y que de algún modo extraño, lo hacían sentirse avergonzado de su conducta.
¿Pero qué había hecho?
-Al fin has despertado –dijo un hombre fornido que Draco vagamente ubicaba; al menos hasta que vio la placa de policía.
Estaba en la comisaría y todo cobró sentido.
-¿Lo he matado? –preguntó ya lamentándolo. Su vida estaba arruinada y Hermione lo despreciaría por lo que había hecho. Una horrible culpa le golpeó inmisericordemente.
El oficial se rio desfachatado. –Claro que no, pero espera a que se recupere y entonces seguro que hará alguna demanda. Por cierto, ya te hemos levantado cargos por agresión, por disturbio público, por uso de sustancias. Traías contigo cinco gramos de cocaína. Ustedes los jóvenes creen que pueden hacer lo que quieran, sobre todo los ricos como tú. –Dijo reparando en la costosa ropa de Draco –tienes derecho a una llamada.
El joven se levantó con esfuerzo, sintiendo mucho dolor pero no se quejó, se lo tenía bien merecido; no que se arrepintiera, pero aun así…
Llamó al abogado de sus padres, pero no lo encontró. Probablemente tendría que pasar allí la noche.
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Hermione esperó a que el doctor le diera el diagnóstico de Víktor. Todo lo sucedido parecía un mal sueño, pero el olor a antiséptico le inundaba las fosas nasales y entonces era real.
-Herrmione –dijo una guapa joven acercándose a ella con rapidez. Era la prima de Víktor. Sintió mucha vergüenza, pero respondió al abrazo de Kovolska. – ¿Cómo está?
-Aún no me han informado…
-¿Algún familiar de Víktor Krum? –preguntó un hombre con bata blanca apareciendo en la sala de espera.
-Yo soy su prrima –contestó la joven búlgara con un marcado acento extranjero.
-El paciente no ha sufrido daños internos de gravedad, pero tendrá que permanecer aquí unos días para observar su progreso –señaló el médico con paciencia y palabras sencillas.
-¿Pero estará bien, doctor? –quiso saber Hermione a punto de soltarse a llorar. Sus dedos aún aferraban la chaqueta que Víktor le pusiera en los hombros.
-Esperemos que sí. Tiene algunas costillas rotas, pero no han perforado el pulmón. Tardará en sanar completamente, pero lo logrará. Su cara es la que se ha llevado la peor parte, pero no han sido necesarias más que un par de suturas. El estado de sus ojos lo comprobaremos cuando despierte el paciente. Ha perdido dos molares, pero debe considerarse afortunado que no ha sido nada peor.
Cuando el especialista se retiró, Hermione se sentó, observando como la prima de Víktor hacía algunas llamadas telefónicas, la mayoría de ellas en idioma extranjero. La única palabra que Hermione reconocía era el nombre de su novio.
¿Qué pasaría ahora? Víktor ya estaba fuera de peligro y eso le había quitado un peso de encima; pero seguramente levantaría cargos contra Draco lo que volvía a añadirle otra carga.
Debía estar furiosa con Draco, pero no podía. Era su amigo y le preocupaba su conducta de esta noche. Estaba deseosa por ir a verlo y reñirle, pero al mismo tiempo no podía irse del hospital como si nada hubiese pasado.
-¡Hermione! –exclamaron al mismo tiempo Harry y Ron cuando la encontraron perdida en sus pensamientos. Ambos seguían con su ropa del baile, indicando que venían de ahí.
Se sentaron a ambos lados de ella, la joven extranjera mirándoles con curiosidad. –Ellos son Ron y Harry, mis amigos, y ella es Kovolska, prima de Víktor –les presentó mutuamente, olvidándose de cualquier ofensa que ocurriera durante el baile.
Hechas las formalidades, Harry habló primero con Hermione – ¿has llamado a tus padres ya?
Hermione sacudió la cabeza –me he olvidado de hacerlo.
-Yo los llamo –se ofreció Ron poniéndose de pie.
-¿Y Draco?
A Harry le exasperó un poco que su amiga pensara en el rubio en un momento como este, pero alguien debía hacerlo. –Estará bien. Con los abogados de sus padres y sus millones no le pasará nada.
-Hecho. Tus padres vienen para acá. Voy al lavabo, chicos –les informó Ron, quien en realidad pensaba buscar una máquina de golosinas. Tenía hambre, no era su culpa estar en pleno desarrollo.
Sus amigos asintieron, quedándose en silencio uno junto al otro. Harry pasó un brazo por detrás de su amiga y la acercó a él para brindarle algo de confort.
Hermione descansó su cabeza en el hombro de su amigo, sintiéndose un poco mejor con la cercanía humana. Harry olía a loción y se sentía fresco, gracias a que venía llegando de la calle. La presión firme del brazo en su espalda la hizo sentirse protegida, pero vulnerable al mismo tiempo. Unos extraños revoloteos en su estómago cuando Harry le pasó el otro brazo para poder abrazarla completamente, permitiéndole esconder su rostro en el cuello de él.
-Listo –dijo la prima de Víktor con demasiada fuerza, haciendo que la castaña se separara de Harry abruptamente. –He arreglado los detalles de nuestrro vuelo. En cuanto el doctorr autorrice a Vík, volverremos a Bulgaria.
-¿Cómo? –preguntó Hermione, en parte porque no entendía nada, en parte porque quería ocultar el sonrojo de sus mejillas.
Harry se distraía en su móvil avergonzado; como si hubiera sido descubierto haciendo algo mal.
-Que he cambiado las fechas de nuestrro vuelo. No quierro que nos quedemos ni un minuto más de lo necesarrio en este país. Vendrrás con nosotros, ¿no es así, Herrmione?
-¿Cómo? –repitió.
-Que vendrrás con nosotrros. Vík te lo ha pedido, ¿o me equivoco? Además es lo más norrmal si piensan casarrse prronto.
Lo único que se escuchó fue el teléfono móvil de Harry Potter impactándose en el piso.
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Lamento la tardanza! Mi lap me ha traicionado, pero no entremos en detalles. Gracias por sus reviews, saben que aprecio que me escriban y por ustedes sigo actualizando (pronto concluiré uno de mis FF de los Juegos del Hambre y entonces actualizaré más seguido aquí, así que paciencia mis jóvenes padawan)
¡Espero revieeeews!
