Capítulo Diecinueve: La noche del baile (3a Parte)
'El cielo era azul brillante y las nubes esponjosas de un hermoso blanco como nieve.
-¿Te encuentras bien, Harry? –preguntó una Hermione de nueve años. Su cabello esponjado sujeto en dos trenzas que su mami le había peinado; y usaba su camiseta favorita de color rosado.
Andaban en bicicleta, pero el chico de lentes perdió el equilibrio y cayó, lastimándose y enchuecando sus gafas. Del otro lado del parque, un niño pelirrojo y un rubio discutían acaloradamente, decidiendo quien había llegado primero a la meta.
-Me está sangrando aquí –dijo señalando su rodilla, y furioso consigo mismo por no haber tenido más cuidado. –Detesto usar lentes.
-A mí me gustan. Te hacen verte especial y diferente –dijo la niña sin dejar lugar a dudas. –Vamos a casa, mamá sabrá curarte –desmontó de su vehículo rosa.
-Quédate, Hermione. –Insistió Harry.
-¿Y abandonarte? –preguntó con una sonrisa. –Eso nunca.
Cuando fue con su mamá a comprar otros anteojos al día siguiente, Harry Potter pidió unos idénticos a sus viejas gafas redondas.
Después de todo, lo hacían especial y diferente.'
-¡¿Qué?! –exclamó Harry, habiendo escuchado lo dicho por Kovolska. Debía ser una absoluta y completa broma. ¿Hermiones? ¿Casarse? ¿¡Con Krum?!
-Lo… Víktor no… –tartamudeo Hermione confundida, después ruborizada –sí me ha pedido que vaya con él a Bulgaria pero…
-¡¿Qué?! –gritó Ron dejando caer el bocadillo frío de sus manos. – ¡Oh, no, mi burrito! –Se apresuró a recogerlo.
-… pero nunca… él no… soy muy joven… –siguió la chica. Harry asintiendo fervientemente a su lado, Ron sacudiendo su comida. –Y no me dijo nada de… esto… matrimonio…
-Supuse que te lo pediría esta noche. Le he acompañado por una sortija –dijo la prima de Víktor pensativa. –Vík te ama, y… –Hizo una breve pausa – ¿Qué no lo amas tú?
Hermione abrió la boca para contestar, pero la cerró y la volvió a abrir varias veces sin decir palabra; hecho que comenzaba a molestar a Harry y a Ron.
-¿Qué no amas a mi primo? –persistió la morena.
Harry esperaba ansioso una respuesta por parte de Hermione; por lo que, aunque su cerebro gritara que defendiera a su amiga, él no intervendría; al menos hasta saber que pensaba realmente su amiga. Y entonces apoyarla porque… bueno, pues porque era su deber, aunque no estuviera de acuerdo con ello jamás.
Aunque sintió la urgencia de apresurar a los señores Granger a llegar.
-Yo… Víktor es muy especial para mí.
Hermione había susurrado muy ruborizada. El matrimonio era algo que formaba parte de sus planes, pero no precisamente ahora. Tenía muchos planes y aunque deseaba formar una familia, para eso faltaban muchos, pero muchos años.
-¡Eres muy joven para casarte, Hermione! –gritó Ron interviniendo y haciendo eco a los pensamientos de su amiga. Y Harry agradeció el apasionamiento de su mejor amigo. –Es… es… ¡es inverosímil! –exclamó a tan gran voz, que una enfermera salió a callarlo.
-Si ellos se aman, no veo lo inverosímil, niño –lo miró fríamente Kovolska cruzándose de brazos.
-Tengo la misma edad que Hermione –gritó preparándose para pelear. –Lo siento –bajo la voz mirando a la enfermera de tosco semblante. –Tengo la misma edad que Hermione –repitió en tono normal.
-¿Podríamos no discutir ahora? –pidió Harry viendo que su amiga no podría con más. Y en parte para controlarse a sí mismo. Volvió a pasarle un brazo por los hombros. –No es momento para discusiones.
La extranjera y Ron asintieron, pero de vez en cuando se lanzaban miradas duras; pero esto valdría por ahora.
-Necesito ir a ver a Draco –susurró Hermione cuando Kovolska fue llamada poco después para dar algunos datos sobre Víktor y su seguro médico.
Ron la miró incrédulo; pero se abstuvo de decir algún improperio que hiciera que Hermione se enfureciera con él.
Harry suspiró –tus padres no tardarán en llegar; y Ron debe ir a su casa o la señora Weasley lo matará –Ron se puso pálido al recordar a su madre, a la que había olvidado por completo. –Sirius y mis padres se encargarán de sacarlo.
-¿Entonces no me llevarás? –preguntó poniéndose tensa. –Será rápido, no puedo dejar sola a Kovolska.
Harry sabía inconscientemente que nunca ganaría una batalla a Hermione, por lo que discutir con ella y no acceder a sus peticiones era ridículo. –Está bien; pero no tardaremos. Entretén a todos mientras regresamos, Ron –dijo poniéndose de pie –la estación de policía no queda lejos y estaremos aquí en treinta minutos.
Ron pidió –Pero yo quiero ir –señaló discretamente a Kovolska.
Sin embargo la súplica del pelirrojo fue ignorada.
.
La cabeza de Draco no dejaba de darle vueltas, y por enésima ocasión se preguntó por qué rayos había aspirado esa porquería. Sobre todo cuando apareció, nada más y nada menos que los señores Potter para sacarlo de allí.
Sirius y el padre de Harry reían y bebían café para llevar en la calle, frente a las puertas de cristal de la comisaría; claro que él no podía verlos porque continuaba encerrado y el inútil del abogado de sus padres no se aparecería.
Lily Potter lo miró con tristeza tal, mientras hablaba con el oficial a cargo, que lo hizo sentirse aún peor. Ella había pedido verificar con sus propios ojos que era Draco; amigo de su hijo, quien estaba en la celda.
Mientras Draco se sentía vulnerable, lo cual odiaba sentir, sus oídos identificaron palabras como: 'intoxicación', 'uso de sustancias', y 'fianza'.
Por el dinero no se preocupaba; bastaría con sacar algo de efectivo de su cuenta bancaria para pagar a los Potter. Sobre su historial, pues este quedaría marcado, pero era la última de sus preocupaciones; más inquieto lo tenía no ver a Hermione por ninguna parte.
¿Estaría furiosa con él?
Lo más seguro era que se encontrara con el orangután en esos momentos, lo que lo hizo sentirse salvaje de nuevo.
¡Si pudiera volvería a golpearlo!
Claro que esas no eran las palabras adecuadas para su defensa.
.
-¿En dónde está Hermione? –preguntó la prima de Viktor cuando vio sentado únicamente al pelirrojo.
-Estaba muy nerviosa, Harry la ha llevado por café –la mentira salió redonda de su boca. Detestaba que sus amigos lo abandonaran; no le gustaba quedar atrás y mucho menos tener que cubrirles las espaldas sin un plan conciso.
-Aquí hay café –dijo señalando la máquina que servía agua fría y caliente, justo al lado de una mesa con sobres de café, té y azúcar.
'Piensa, Ronnie, piensa.' –Por buen café quiero decir; y algo de aire que le vendría bien. Se estaba poniendo muy nerviosa aquí adentro.
La morena pareció convencerse y Ron se sintió tremendamente satisfecho de sí mismo. Casi tenía una sonrisa triunfante, cuando los señores Granger entraron por las puertas.
A mentir una vez más; lo que era difícil porque los padres de Hermione, sobre todo su madre y sus galletas, eran muy amables con él.
.
-Hermione, ¿Cómo estás? –preguntó amablemente Lily dándole un abrazo. Habían llegado a la comisaría y los Potter ya habían pagado la fianza de Draco; únicamente restaba esperar a que lo dejaran ir, y le dieran la fecha para presentarse en la corte. –Pensé que estarías en el hospital, Sirius nos ha contado todo.
-Estoy bien, señora Potter, muchas gracias. –Harry se había quedado afuera hablando con su padre y con su padrino. –Víktor está fuera de peligro y no creo que haya más problemas. –Con eso quería decir que no habría demanda.
-Víktor es tu novio –dijo Lily, no era una pregunta.
Incluso en estas circunstancias, Hermione no pudo dejar de sonrojarse, asintiendo tímidamente.
La guapa madre de su amigo sonrió comprensivamente, pero no insistió en el tema. –Te urge regañar a Draco, así que se muy dura con él –la animó guiñándole un ojo. –Déjala pasar, Dingley. –Ordenó al oficial. En sí no tenían por qué obedecerla, pero la agente estaba muy bien relacionada como para no hacerlo.
.
Cuando la reja de la celda rechinó, Draco se enderezó en su asiento –oh. –Esperó a que los gritos comenzaran, pero eso no sucedió. Hermione seguía luciendo fantástica a pesar de su maquillaje corrido y la mueca torcida llena de desaprobación de sus labios. Tenía que haber sido una noche especial para ella; pero él la había arruinado. –Lo siento –murmuró por lo bajo; no sabiendo que se sentiría mal con simplemente verla.
-No te he escuchado –dijo Hermione sentándose junto a él en la fría banca de cemento. Seguía sintiéndose cansada, confundida y triste.
Draco suspiró –lo lamento, Hermione. No debí comportarme como un animal.
-Entonces sientes haber golpeado a Víktor –comentó lentamente.
-Claro que no –rechazó el rubio con orgullo, pero pronto agregó, antes de que Hermione no volviera a hablarle nunca más –lo vi hace poco del brazo de otra chica.
Hermione procesó las palabras unos instantes; pero pronto ató cabos fácilmente gracias a su hábil mente – ¿alta, delgada y morena? ¿Con cabello hasta la espalda? –Draco asintió un poquito inseguro. –Es Kovolska, su prima.
Entonces había quedado como un estúpido; claro que no lo aceptaría en voz alta. Esto le dejaba una valiosa lección: pregunta antes de actuar.
Pero aun así se dijo que había disfrutado mucho golpeando al gorila que tenía el corazón de Hermione.
-¿Por qué lo has hecho? –ella le preguntó de pronto.
-¿Cómo? –dijo haciéndose el que no la había escuchado.
-Quiero saber porque lo has hecho. Porque has lastimado a Víktor. Son semanas que no me hablas, me ignoras, te burlas de mí –había dolor en cada una de sus palabras. –Y ahora resulta que lo atacaste porque lo viste con una chica que no era yo. ¿A qué estás jugando?
Esto era peor que mil gritos y reproches. Había estado dañando a Hermione con sus acciones, y no se había detenido a pensar en cómo le estaban afectando. La quería, y la lastimaba al mismo tiempo. Era un idiota. Un idiota perdido por su mejor amiga; quien era tan intocable como una hermana. –Tú sabes porqué –sin embargo las palabras escaparon de sus labios antes de poder contenerlas.
-No, Draco. –Replicó cansinamente. –Yo no sé por…
No tenía nada más que perder en su vida, así que la besó sacando cada una de sus frustraciones, sin detenerse a pensar en las consecuencias.
.
Harry miró su reloj.
Hermione se estaba tardando demasiado y Ron no dejaba de llamarle desesperado. Los padres de Hermione se encontraban muy molestos que ella no los hubiese esperado antes de hacer cualquier cosa.
-Tenemos que volver al hospital –dijo – ¿no pueden dejarme pasar?
-Tú no irás a ninguna parte, Harry. Irás a casa conmigo y tu padre llevará a Draco a su casa.
-Pero Ron…
-Sirius llevará a Hermione al hospital con sus padres, y entonces llevará a Ron a su casa –continuo su madre.
-Por cierto, cornamenta, me debes veinte billetes –recordó Sirius alegremente.
-¿Por qué? –quiso saber Harry.
Mientras James sacaba su billetera de mala gana, su padrino se explicó –no me ha creído que la pequeña Hermione se veía estupenda esta noche.
-Son unos tontos –dijo Lily aceptando, hacía mucho tiempo ya, el hecho de que estos dos nunca madurarían.
-Y somos veinte dólares más pobres –agregó Harry volviéndose a su madre de nuevo. –Quiero ir con Hermione al hospital.
-No –dijo su madre firmemente. –Aquí viene. Y no hagas berrinches Harry que así nunca conseguirás una novia decente.
El joven no tuvo tiempo de avergonzarse, observando que su amiga venía muy… ¿acalorada? Las mejillas rojas, el cabello alborotado, las pupilas dilatadas, los labios hinchados…
-Ven, Hermy, te llevaré –dijo Sirius recibiéndola con un brazo.
… definitivamente había discutido muy fuerte con Draco y la había hecho rabiar furiosa.
Hermione asintió y no miró a nadie cuando se retiró, mirando cabizbaja el suelo, como en estado de absoluto estupor.
-Hermione –intentó hablar con ella, pero ya había salido de la comisaria.
¿Qué rayos había ocurrido?
.
Lamento no contestar sus reviews, muy poco tiempo. Saludos y espero saber de TODOS ustedes. Besos!
