Capítulo Veintiuno: ¡¿Enamorado?!


"Era uno de esos días ventosos de otoño. El aire agitaba los volantes de su vestido al tiempo que arrancaba las hojas de los arboles. La chica permitía que el viento abrazase su cuerpo sintiéndose, de alguna manera extraña, libre por primera vez.

Dos chicos la observaban a distancia.

-Es ella la mejor del mundo -suspiró de pronto el chico moreno de ojos verdes sin apartar la vista de la niña Hermione, quien ya empezaba a dejar de serlo.

Draco no movió mas que sus ojos para verlo por el rabillo, analizando las inocentes palabras de su amigo, pero tratando de hallar un doble sentido en ellas. -¿la mejor qué? -gruñó sin perderse ni un movimiento del otro.

Draco solía reaccionar así cada vez que alguien, quien fuera, comentaba algo acerca de Hermione, así que Harry no respondió. Seguía mirando a la chica de unos trece años que ahora recogía del suelo una hoja amarillenta de algún árbol. -Es también mi amiga y por siempre lo será -terminó por añadir, considerando al rubio como un amigo sobreprotector. Pero lo dijo con tal fervor que el rubio a su lado bufó y se adelantó para alcanzarla, recogiendo en el trayecto algunas hojas más para la chica.

Harry esperó a que Ron le diera alcance, no sabiendo como descifrar la incomodidad de su pecho.'

Harry Potter volvio de sus recuerdos mientras esperaba que en la sala se decidiera la sentencia de Draco Malfoy. Vaya que había gran cantidad de personas apesar de la temporada festiva. Estaban a tres días de navidad y aunque aun no había nevado, ya se sentía el gélido frío de invierno. Estaban oficialmente de vacaciones, no sabían nada de Hermione y su intento de ir a buscarla había fallado estrepitosamente... razón de porque estaban en el tribunal y no en un vuelo comercial con destino a Europa.

Hacía pocas horas que una pequeña escolta los habían pillado justo cuando estaban por abordar el avión, definitivamente alertados por los señores Malfoy, entregando a su propio hijo a la justicia.

Una noche antes había recibido la llamada del rubio, quien por cierto estaba sentado desfachatadamente en una silla de la tribuna, sus dedos cruzados y sus pies sobre el asiento de su abogado, quien hablaba por teléfono en una esquina.

"-Dos malas noticias, Potter -dijo en cuanto escuchó el saludo de Harry en el auricular - Mis padres se enteraron de mi arresto y avisaron al encargado del avión que tengo prohibido usarlo. Intenté sobornarlo pero amenazaron con echarlo al bote si me dejaba poner un solo pie en el avión así que esta aterrorizado.

-¿Y ya checaste las aerolíneas?

-Esa es la otra mala noticia. Además congelaron todas mis cuentas bancarias.

-Por favor, Malfoy -escuchó que Harry le decía del otro lado de la linea -¿y quieres que me crea que no tienes alguna cuenta oculta por ahí y retacada de dinero?

El rubio rió genuinamente -me conoces...

-¿ Entonces...?

-No hay vuelos ya. Están saturados por la temporada. -Replicó de mal humor.

Harry conociendo a Draco insistió -aunque no sean de primera clase...

-Pasé la vergüenza de preguntar y -Harry pudo sentir la sonrisa arrogante de su amigo -los conseguí. Tres boletos directos a ...

Quedaron la hora para verse en el aeropuerto y cuando revisaban sus boletos de abordaje, una pequeña escolta los había detenido"

Ron gruñía enfurruñado porque antes había sido el más emocionado -¿y porque nos pillaron también a nosotros? Debimos tomar el vuelo y que Malfoy diera la cara... no nos necesita con los abogados de su padre aquí. Además Malfoy padre pudo arreglar todo el asunto sin necesidad de este circo.

-¿Malfoy padre? -Harry suplicó paciencia mientras volvía a hacerlo entrar en razón -no podíamos irnos cuando fue Draco quien compró los boletos. Y aunque me mires como a un loco, debo decir que entiendo un poco la decisión de los señores Malfoy, pues según mamá le hallaron unos gramos de narcóticos y como la noticia se filtró a los diarios, lo mejor era que Draco diera la cara hoy o sino podrían acusarle de delitos mas graves por abandonar el país cuando tenía esta audiencia.

Ron le hizo ademán de que guardase silencio al entrar de nuevo el juez a la sala. Incluso ellos se pusieron de pie sentándose con el resto cuando su señoría lo indicó.

Draco miraba indiferente al juez, pero encontrándose irritable por no haber podido abandonar el país para ir por Hermione. ¿Estaría a estas horas casada con Gorila/Krum? Sus tripas se revolvían con asco y coraje. Hizo un esfuerzo descomunal para prestar atención a lo que ocurría alrededor. Se le acusaba de agresión, de causar disturbio en estado de ebriedad y por uso de sustancias. Si Hermione estaba casada, él se conformaría con cualquiera que fuera su sentencia.

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-Perdóname, no debí presionarte -escuchó que le decía Víktor con un deje de tristeza en la voz. Después de su vergonzoso desfallecimiento en aquella cafetería, Hermione había vuelto a la conciencia muy callada y distante.

Suspirando, supo que debía una sincera charla a su novio... O ex si después de eso él quería seguir con ella. -Víktor... -esos ojos negros la miraron con devoción que incomodó a la americana, quien evitó lo más que pudo su mirada. -Víktor, yo soy... Soy muy joven para pensar en casarme. Aun no concluyo mis estudios y quiero ir a la Universidad. Además quiero trabajar y... y... vivir en Manhattan... Yo... aun no pienso en casarme... No me malentiendas... Eres un hombre increíble y... nunca alguien se había fijado en mí -confesó avergonzada.

-Hermione... -la interrumpió el búlgaro en su perorata cogiéndole con ambas manos el rostro. -Entiendo. Ha sido muy injusto de mi parte querer comprometerte siendo tú tan joven. Comprendo que quieras experimentar cosas nuevas y conocer lugares y personas diferentes. Solo... -hizo una pequeña pausa dubitativo -quiero que sepas que te quiero. Pero no te preocupes por mí. Recuerda que de este lado del mundo tienes un amigo que te quiere mucho... ¿está bien?

La chica no pudo evitar ponerse llorosa -gracias, Víktor.

Antes de que pudiera agregar más, el deportista dijo para disimular su propia pena -aun hay un lugar que te encantará, así que aprovechemos lo que queda del día.

La tomó de la mano pero de modo amistoso. En ese instante Hermione supo que ya no tenía derecho a su cariño ni a sus besos.

Y era definitivamente lo mejor porque mientras iba sujeta a la espalda de Víktor mientras viajaban en la motocicleta, solamente podía volver a recordar los labios firmes de Draco sobre los suyos propios. Eso si que estaba mal porque eran amigos... Bueno... En ese momento no eran tan amigos porque él se había estado comportando como un tonto (hay cosas que nunca cambian).

Pensando en eso se le abría otra posibilidad: ¿y si él la había besado para seguirla molestando? Pero eso quedaba fuera de cuestión al recordar esas palabras cargadas de intención: tú sabes porqué.

Eran una afirmación.

¿Acaso existía la remota posibilidad de que Draco estuviese enamorado de ella?

No. Imposible. Un hombre enamorado se comportaba como Víktor, no como el mequetrefe en que se había vuelto Draco el último mes.

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-¿No te fue tan mal, eh? Servicio comunitario y asistencia a un programa de recuperación por seis meses.

-Y una mierda -respondió Draco al pelirrojo mientras salían del Edificio de Justicia.

-Tienes que cumplir tu sentencia, Malfoy -replicó Harry seriamente -no creo que sean tan benevolentes la próxima vez. Y a todo esto, aun no nos has dicho porque golpeaste a aquel sujeto.

El joven Malfoy se detuvo en seco. ¿Les diría la verdad? ¿Como reaccionarían si les confesara que estaba... eso por Hermione? La comadreja seguro se cagaba encima y el cuatrojos... Ni idea. A veces le daba la impresión que el afecto de Potter iba más allá de una amistad con Hermione; claro que el idiota ni cuenta se habría dado de ser así. Así que solo se encogió de hombros y sin mirar atrás los dejó ahí, desapareciendo de su vista a la distancia por la calle.

-Cada vez es mas educado -comentó Ron. -¿Podemos ir a desayunar a tu casa? No creo poder soportar las burlas de Ginny cuando me vea llegar sin haber viajado. Y aun no estoy preparado para las preguntas que mamá hará, no quiero que vuelva a castigarme.

Harry asintió. -Pero vamos con Sirius primero.

Tomaron un taxi que los llevó hasta la dirección requerida. Era el único que sabía de los verdaderos planes de Harry, habiendo sido él su coartada para con sus padres. Pronto llegaron a la casa-taller de su padrino, una morada digna de un soltero acomodado.

-¿Y entonces cuanto le dieron a Draco? -les preguntó Sirius Black media hora después, mientras les preparaba unos emparedados de jamón y queso. Ya le habían puesto al tanto de lo ocurrido en el aeropuerto.

-Seis meses de servicio comunitario y algún programa de rehabilitación -respondió su ahijado aceptando el plato que le tendió.

-No le fue tan mal -asintió Sirius pasando un plato a Ron, quien le dio a su emparedado un gran mordisco de inmediato.

-Aun no entiendo porque Malfoy actuó de esa forma -comentó Harry un poco desganado.

Sirius sonrió meneando la cabeza y girando los ojos, estos dos por mas novias que tuvieran aún eran unos críos -¿que no es obvio? -lo miraron sin comprender -Draco está enamorado de Hermione.

Ronald escupió su bocado -¡¿Enamorado?!

Sirius asintió tratando de no reír por la cara de los chicos -es normal que a su edad las cosas se arreglen así. Además no es de maravillarse, tu madre tenía razón, Harry: el patito feo se está convirtiendo en un hermoso cisne.

-¿Que pato? ¿que cisne? -preguntó Ron desorientado -Sirius, hablamos de Hermione...

Harry que aún tenía cara de circunstancias contestó -es imposible. Draco y Hermione no... Ellos jamás...

Pero Sirius Black no bromeaba -¿no me digas Harry que no te fijaste en como salió Hermione de la estación?

-¿A que te...?

-Mirada perdida, cabello desarreglado, boca hinchada... -bufó exasperado -¿no me digan que nunca se han morreado a una chica?

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Draco no pudo dormir las noches que le siguieron; pues a pesar de estar exhausto mentalmente no podía dejar de pensar: ¿Qué estaría haciendo Hermione? ¿Lo odiaría con todas sus fuerzas? ¿Habría olvidado su beso?

Porque él no. Ese beso había sido el mejor de su vida.

Y probablemente ahora fuera el último que recibiría de ella.

-Señor -escuchó que le llamaba una de las sirvientas de la mansión -sus padres lo esperan para ir a la cena navideña en casa de los señores Nott.

-Diles que no iré.

-Pero, señor...

El joven heredero gruñó -Ya voy. Denme diez minutos. -Distraerse le vendría bien. Además si asistían los Zabinni seguro Blaise llevaría algunos dulces. Y si iba la Parkinson... Una buena cogida le haría olvidar facilmente a Hermione.

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