- ¿E-Eso es un si?.- preguntó sintiendo el calor en sus mejillas extenderse hasta sus orejas.-

- Tooru~ claro que si~.- Kazama sonrió feliz.- nunca me esperé que tu te confesaras... ya sabes.-

- Mmm... digamos que abrí mi mente.- dijo con un aire soberbio.-

- ¿Ah si?¿No me quieres abrir otra cosa?.- coqueteó avergonzando a su acompañante.-

- Shh, no digas esas cosas aquí, cochino.- lo regañó.-

- Ah, entonces ¿te lo puedo decir en privado?.-

- S-Solo cállate.- Shinnosuke río haciéndole caso.-

Pasaron un par de semanas en que Shinnosuke y Kazama volvieron a ser más unidos, siempre pasaban aunque sea unos minutos juntos, pero el oji-azul se seguía preguntando el porque le ocultaba algunas cosas, o eso sentía, sobretodo con su trabajo, le preguntaba sobre eso y él siempre desviaba el tema o daba respuestas muy vagas. La verdad eso le molestaba "¿acaso no soy lo suficientemente confiable?" Pensó viendo otra vez a Shinnosuke irse a su trabajo, sabe que está mal pero decidió seguirlo para descubrir que era lo que sucedía con su novio.

Se aseguró que no se diera cuenta que lo siguiese, sin embargo Shinnosuke se daba cuenta muy rápido cuando alguien le seguía y disimuladamente se metió entre una multitud de gente perdiendo a Kazama, el oji-azul suspiró frustrado viendo la cabeza de Shin alejarse ya que al haber tantas personas en una misma calle no le dejaban avanzar a su gusto. Decidió volver a casa algo frustrado por no poder descubrir el secreto de Shin.

Shinnosuke suspiró aliviado, estuvo a punto de sentir muchísimo miedo al pensar que Kazama le descubriría y que se decepcionara de él, avanzó hasta llegar a su empleo y entro en el lugar, saludó a la demás gente que trabajaba allí y se encerró en su espacio privado, debía empezar a coser el traje, se quedaría unas horas pegado a esa máquina de coser hasta avanzar lo necesario, en unas cortas 2 semanas sería su actuación. Luego de coser se encargaría de practicar su coreografía mientras al mismo tiempo inventaba los pasos que faltaban, esa tarde-noche tuvo mucho trabajo y regresó a casa agotado, ni siquiera tuvo tiempo para una cena, solo se recostó en su cama y se durmió casi de inmediato.

Una semana después...

- Lo siento Kazama.- se disculpaba Shin mientras salía muy deprisa de la universidad.- estoy muy ocupado en el trabajo, es la semana más dura del mes, tengo que estar muy temprano allá y esforzarme.-

- Pero si no descansas colapsarás Shin.-

- Estoy bien... nos vemos después.- le dijo para irse rápidamente dejando a Tooru atrás, el oji-azul suspiró.-

- ¿Por qué me sigues ocultando cosas?¿No somos pareja?.- susurraba triste, se sentía frustrado de no poder acercarse más a Shin, se preguntaba que había cambiado entre ellos estos años, ¿por qué de repente la universidad y tener un trabajo lo cambió tanto?¿que sucede en realidad? Soltó el paraguas que llevaba abierto en su mano, ya le valía mojarse, se sentía tan deprimido, tan solo, hasta le molestaba sentirse así por un idiota como Shin, "¿es que acaso ni siquiera piensa en lo que estoy sintiendo?" Pensó molesto y dolido.-

- Kazama.- sintió un toque en el hombro y una voz conocida.-

- Ah, hola Nene...- le saludo mientras intentaba limpiarse las lágrimas.-

- ¿Qué te pasa, niño listo?.- preguntó preocupada mientras Kazama se reía un poco por su apodo.-

- Nada importante.- Nene se quedó pensativa, sabiendo que era una mentira.-

- Vamos a mi casa, te prepararé un chocolate caliente.- sonrió arrastrando a Kazama con ella ignorando las negaciones del chico.-

Llegaron a casa de la chica y ella le prestó su baño para que se seque y no pesque un resfriado. Como casi todo lo que tenía eran faldas decidió prestarle uno de sus pijamas y luego ambos se sentaron en el sofá, Nene traía las tazas con chocolate caliente que Kazama no tardó en empezar a beber.

- Ahora que estás más tranquilo, dime ¿qué pasó?.- sobó su espalda tratando de darle contención.-

- Solo... ¡es que no entiendo a Shin!.- alzó la voz molesto.-

- ¿Qué hizo ese idiota?.- preguntó Nene sospechando de que se trataba el problema.-

- Nene, Shinnosuke todo el tiempo me evita, siempre está ocupado con su trabajo y esta bien pero... veo que se sobreexige, no se apoya en mi, ¡ni siquiera me dice en que trabaja! Yo ya no sé que hacer para que confíe en mi, estoy harto.- sintió como las lágrimas resbalan por sus mejillas otra vez.- es un idiota.-

- Si, es un idiota, tienes razón.- lo abrazó por los hombros dejando que se descargue mientras el oji-azul lloraba y seguía tomando su chocolate caliente.-

- ¿Por qué no confía en mí, Nene?.-

- Alguna razón debe tener... solo no te desesperes, encontraré una solución a esto, yo sé que él no lo hace apropósito.-

- ¿Será que desde el principio solo no sentía nada por mi y yo confundí sus bromas con algo real?.-

- No digas eso, Kazama, te aseguro que lo que él siente por ti es real.- Kazama siguió llorando hasta descargar todos esos sentimientos negativos, ya cuando estuvo mejor se tranquilizó.-

- Gracias Nene.- limpió sus lágrimas.-

- No es nada, ve a lavarte la cara, pasarás la noche conmigo y déjame a Shinnosuke a mi.- Kazama asintió no muy seguro de el plan que tenía Nené pero decidió ignorarlo y obedecer a lo que le decía.-

Nené vivía sola así que no había problema con que se quedara, se consiguió un sugar daddy y lo utiliza para que le pague el alquiler, una jugada digna de una dama como ella. Kazama lavó su cara para refrescarse, cenaron una pizza que pidió la chica, aunque el oji-azul no estaba muy de acuerdo con comer chatarra terminó aceptando y luego se fueron a dormir, Nené en su cama y Kazama en un futón.

Al día siguiente...

Kazama sintiéndose mejor se levantó algo tarde, por suerte hoy no debía llegar tan temprano a clases, era miércoles y solo le tocaba una clase en la tarde, así que se tomó su tiempo al despertar y se levantó, odiaba no tener un cepillo de dientes en casa de Nené, tendría que aguantarse hasta ir a casa, la próxima vez se aseguraría de llevar su cepillo dental en su mochila, justo ese día se le había olvidado, que suerte. Caminó por la casa pero no vio a Nené por ningún lado, fue hacia la cocina para comer algo y vio una nota pegada en el refrigerador que decía: "salí temprano a la universidad, come algo y siéntete libre de quedarte todo el tiempo que quieras". Kazama sonrió buscando que comer en el desayuno.

Nené iba caminando por las calles de Kasukabe, en camino a casa de los Nohara, al llegar tocó la puerta, abrió Misae invitandola a entrar, ella hizo caso y entró a la casa. Fue inmediatamente arriba a despertar a Shin, ahora tenía un cuarto solo para él en en piso de arriba, sin ninguna delicadeza se metió en su habitación produciendo un gran estruendo despertando a Shin.

- ¡NO MISAE, NO ME PEGUES, YA ME VOY A LEVAN...!... ah eres tu.- dijo para luego bostezar por el sueño, cada vez se le notaban más las ojeras.- ¿qué haces aquí, Nene?.- dijo de mala gana queriendo volverse a dormir.-

- ¡¿Y me preguntas?!.- alzó la voz para luego sentarse al lado de él en la típica postura japonesa y comenzó a susurrar.- mira, sé que esto es difícil para ti, sé que te da miedo, pero la estás cagando.-

- ¿A qué te refieres?.- preguntó con curiosidad.-

- A que Kazama la está pasando mal, por tu culpa, por no confiarle tu secreto.- le picó el pecho con su dedo índice.- sé que solo llevan semanas y es muy pronto pero él ya está pensando que no lo quieres porque ni siquiera le prestas atención, date cuenta de las cosas, ¿por qué los hombres son tan estupidos? Y lo digo por los dos, están igual de idiotas ambos.- termino de decir molesta, Shinnosuke sintió una gran tristeza, si sabía que la estaba cagando pero no sabe como contárselo.- por eso yo seré su hermosa cupido.- dijo con orgullo.-

CONTINUARÁ...