- ¡Kazama!¡Eres tan cruel!.-
- ¿Eso a que viene?.- dijo algo hastiado de que no le dejara comer tranquilo su obento.-
- ¡A que me dejaste en casa de mis padres!¡Yo quería que me llevaras a tu casa!.- hizo un puchero.-
- Tonto, n-no puedo hacer eso.- dijo nervioso para luego aclararse la garganta.- quiero decir hoy también tocaba clase y tu seguías sin tus libros ni cuadernos, obviamente debías ir a casa hoy.-
- ¡Pero yo quería pasar más tiempo contigo!.- frunció el ceño pero luego se relajó.- además me podías seguir prestando tus cuadernos nuevos.- sonrío.-
- ¡Deja de aprovecharte de la gente, maldito imbecil!.- le grito en un ataque de furia golpeando la mesa provocando que se volteara el jugo en cajita que Shin dejó sobre la mesa.-
- Ay Kazama, no es para tanto, no te alteres.- dijo restándole importancia la situación.-
- Entonces... ¡DEJA DE HACERME PERDER LA PACIENCIA!.- Shinnosuke apoyó su codo en la mesa y su mentón en la palma de su mano.- ¡Y DÉJAME COMER EN PAZ!.-
- ¿Será que te levantaste con el pie izquierdo hoy?.- preguntó disfrutando de molestarle mientras ponía en una posición correcta el jugo que se seguía regando por la mesa.- Bueno, no importa, de todas formas... te ves tan adorable enojado, es imposible no querer molestarte, Kazama.- el nombrado ya no sabía si estaba rojo de rabia o de pena.-
- ¡C-CÁLLATE!.-
Hoy Shinnosuke no perdió el tiempo y en cuanto terminaron las clases se fue a trabajar, una vez allí hizo su misma rutina de siempre, planear, empezar a armar la coreografía, elegir la canción perfecta y un largo etc., luego se fue muy tarde a casa, a altas horas de la noche, sin embargo no le preocupaba, Japón es seguro no hay nada de que preocuparse ¿o si?.
- Vaya, la nueva puta de nuestro jefe está más buena que la anterior.-
- Eso es cierto, pero espero que no lo hayas lastimado de gravedad o nos matarán.-
- Descuida, sé cuánta fuerza aplicar en mis golpes para no dejar ninguna huella.-
- Siempre es un honor aprender de ti, senpai.- le decía el otro con un gran tono de admiración en sus palabras.-
- Seguro aprenderás mucho de mi.- dijo el chico peli-negro con soberbia.- Esa cosa pesa demasiado mejor dejemosla.-
- ¡Si señor!.- dijo el castaño siguiendo su senpai.-
Sin esperar más tiempo se llevaron como un costal de papas a Shin, dejando su mochila tirada en el piso. Kazama esa noche se durmió temprano sin saber lo que había pasado.
Al día siguiente...
Kazama se levantó por los golpes insistentes en su puerta, se estiró en la cama y se mantuvo unos segundos mirando el techo pero frunció el ceño al ver que los golpes no cesaban, fue a la puerta molesto.
- ¡Shin te dije que no golpees tan fuerte la puer...- Nené se encontraba frente a él con el rostro lleno de lágrimas.- ¿Qué te pasó, Nené?.- preguntó preocupado, la colorina volteó a ambos lados y entró en el departamento cerrando la puerta detrás de ella.-
- Es Shin... desde anoche está desaparecido...-
- ¿Qué?.- no podía creer lo que estaba oyendo.-
- Desapareció, Kazama, encontraron sus cosas cerca de su trabajo.- Nené comenzó a sollozar.-
- Eso... no puede ser.- sentía una ira y dolor apoderarse de su ser.- debemos encontrarlo.-
- ¿Cómo? Solo somos unos chicos normales...- ambos pensaron por unos segundos.-
- ¡El Ejército de Kasukabe!.- dijeron al mismo tiempo.-
Shinnosuke se despertó luego de sentir mucha luz sobre sus párpados, trató de adecuarse lentamente a la luz de la habitación ¿por qué su habitación es rosa?¿por qué el techo está tan arriba?¿por qué su habitación es más grande?. Se sentó de golpe dándose cuenta que ese no era su cuarto y mucho menos su casa, empezó a respirar agitado por el miedo ¿qué hacía en ese lugar? Le dolía la cabeza y no podía recordar bien, solo sabe que iba camino a su casa pero en algún punto se desmayó. Se levantó de la cama fijándose en que está completamente desnudo, palideció, ¿será que alguien lo abusó y ni se dio cuenta?.
- Vaya, hasta que al fin despertaste.- dijo un chico de cabello castaño y con algunas pecas en su rostro, inmediatamente le calculó unos 15 años, se veía muy menor. Shinnosuke se acercó a la reja que había en la habitación, tenía todo el cuarto para él pero a pocos centímetros de la puerta se encontraban esos barrotes bloqueando el paso, lo mismo con las ventanas gigantes que yacían en ese lugar, se agachó para recibir su comida, que pensaba no comer por miedo a que estuviera envenenada o algo así.-
- Puede que no me respondas, pero ¿qué hago aquí?.- el chico no parecía peligroso así que se dio la libertad de preguntar y sacar algo de información.-
- No tenemos permiso para responderte... ah...- el chico rascó suavemente su mejilla con el dedo.- pero no creo que sea malo que lo sepas, el jefe te quería y nosotros te hemos secuestrado...- explicó de manera simple para luego ser golpeado en la cabeza por el peli-negro que entró a la habitación.- ¡Senpai!¿por qué?.- se sujetó la cabeza.-
- No hables de más.- miró a Shin.- tú, solo debes saber que te convertirás en la puta personal de nuestro jefe.- Shinnosuke tembló al escucharlo, no entendía nada, estaba caminando tranquilamente hacia su casa y ahora de repente resulta que lo secuestraron porque un viejo asqueroso lo quiere para algo más. Internamente suplicaba porque Kazama y los demás se dieran cuenta de su desaparición pronto y que lo encontraran.-
- Senpai, no deberías ser tan cruel...-
- ¿Y qué? Es la verdad, tú deberías dejar de comportarte como nena.- dijo retirándose del lugar, el castaño miró hacia la dirección donde se fue su senpai con frustración, "es tan terco" pensó.-
- Vaya... ¿será que te gusta tu senpai?.- inquirió con diversión.-
- Shh...- puso su dedo índice entre sus propios labios.- t-te va a oír.- susurró sonrojándose.-
- Ay... lo siento.- se disculpó fingiendo compasión.- pero ¿tengo razón no?.-
- Yo... no debería hablar con el prisionero, adiós.- dijo de manera muy rápida retirándose del lugar cerrando la puerta, Shin suspiró, su única diversión se había ido y no sabe como diablos va a salir de este lugar ni cuánto tiempo le quedaba para que el supuesto jefe le hiciese algo indebido... cubrió sus ojos con su mano tratando de respirar con normalidad sin lograrlo, tenía miedo, quería llorar, ¿por qué esto le pasaba a él?.-
- ¿P-Pero como vamos a encontrarlo?¡¿Y si lo encontramos quien nos garantiza que no nos balaceen apenas entremos en territorio enemigo?!¡Y...- recibió un golpe en la cabeza de parte de Nené.- ¡¿Por qué hiciste eso?!.-
- Para que te calles, no necesitamos tus lloriqueos, ya Kazama está lo suficientemente nervioso.- dijo señalando al oji-azul que no hacía más que estar sentado en el columpio pensando.-
- Creo que podemos encontrarlo... tengo algunos contactos.- dijo Bo interrumpiendo la pelea.-
- ¿De verdad?¿acaso eres yakuza?.- preguntó desconcertada.-
- No, pertenezco al club de tejido a crochet de mi distrito.-
- ¡Eso nos puede servir!.-
- ¿Qué?.- dijeron Masao y Kazama al unísono, uno de la impresión y el otro por haber sido sacado de sus pensamientos.-
- ¿No está claro? Escuchen, todos saben que las viejas chismosas son mejores que los detectives.-
- Además suelen hacer reuniones anuales en las que personas de varios distritos se reúnen, es nuestra oportunidad.- dijo Bo.-
- Perfecto ¿cuándo es?.- preguntó Kazama con ansias.-
- Mañana a primera hora en la ciudad de Saitama.-
- Entonces... ejército de Kasukabe tenemos la primera misión, ir a esa reunión y conseguir información valiosa sobre las posibles personas que se llevaron a Shin o su ubicación.- todos asintieron juntando sus manos y preparándose para la acción.-
CONTINUARÁ...
