ADVERTENCIA: ESTE CAPÍTULO PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DE ALGUNAS PERSONAS*
Ansel se encontraba sentado en una silla que buscó específicamente para quedarse hablando con Shinnosuke, mientras éste no tuvo más remedio que sentarse en el suelo ya que solo tenía la cama para esto y está muy lejos, no querían alzar tanto la voz.
- Nací en Inglaterra, pero nunca conocí a mis padres, me abandonaron en un orfanato y por cosas del destino conocí a Ryuu, él me trajo a Japón.- sonrió enamorado.-
- Suena a que te salvó la vida.-
- Si algo así... acepté trabajar en este lugar por la gratitud que le tengo a él.-
- Aún así... no creo que te merezcas estar aquí, hasta me cambiaste los pimientos por esa riquísima carne.- dijo mientras veía el plato que dejó vacío.-
- No es para tanto, solo quería hacerlo para que comieras y el jefe no me haga nada.-
- Mentiroso.- sonrió.- ...sabes a veces te pareces a...- fue interrumpido por la llegada de un hombre grande y gordo vestido con un traje formal.-
- Ponte esto, te traerán a mi oficina en un rato.- le lanzó un disfraz de maid ante los temerosos ojos de Shin.-
- Je...Jefe.- susurró el pecoso tragando duro.-
- Y tú, ven conmigo.- tomó del brazo a Ansel y se lo llevó.-
- ¡Ansel!.- gritó el peli-negro teniendo un mal presentimiento, se levantó temblando debía salir de ese lugar pero por más que buscó, no hay salida.-
- Oye tú, te llevaremos a la oficina del jefe.-
Shinnosuke vestido como maid y sentado en la cama, temblaba intentando procesar todo lo ocurrido, quería convencerse de que los gritos que escuchó por más de media hora no eran los de Ansel... pero sabía que no se podía engañar a él mismo,"¿Qué le habrán echo?¿Estará bien?¿Me harán lo mismo que a él?", todas esas preguntas rondaban por su mente sin descanso. Ni siquiera tuvo fuerzas para negarse a ser arrastrado hasta la oficina del jefe. Shin siempre ha tenido claro que un Nohara nunca se rinde... pero no es como si pudiera simplemente salir corriendo y ya está, habían muchos yakuza por todos lados esperando cualquier movimiento extraño para disparar, si intentaba algo su cuerpo quedaría lleno de agujeros de bala y sería su fin.
Una vez llegaron a la habitación del jefe abrieron esa puerta, para después tirar a Shinnosuke sin ninguna delicadeza, se quejó por el golpe que recibió en la cara contra el suelo al caer y de a poco se sentó observando a quien tenía enfrente, el jefe de aquella organización.
- Al fin llegó mi puta personal.- dijo ese hombre tomando a Shin de la barbilla y acercando su rostro al suyo, el peli-negro no pudo disimular su asco, su aliento apestaba y su toque le daba náuseas, se alejó de él y se levantó.- Ni intentes salir no podrás.- Shinnosuke retrocedió hasta que chocó con la puerta, intentó abrir pero no funcionó, corrió por toda la habitación mientras el yakuza solo se reía de él y sus inútiles intentos de salir. El peli-negro decidió esta vez correr hacia la ventana, la abrió observando con terror que está en un tercer piso y no puede saltar, de repente lo agarraron por detrás levantando su cuerpo del suelo.- Vamos a la cama.-
- ¡SUELTAME, PUTO CERDO!.- gritó tratando de liberarse del agarre sin éxito.-
- No podrás escapar de mi, deja de intentarlo y pasemos un buen momento juntos.- dijo en un tono burlón, "los Nohara jamás se rinden" con ese pensamiento le propinó un codazo certero en el pecho cerca del corazón, liberándose del agarre huyó hacia la puerta de nuevo tratando de forzarla, tirando y golpeándola con todas sus fuerzas pero nada servía. De repente sintió un golpe en la cabeza y todo se volvió negro.-
Despertó no sabiendo dónde se encontraba, le costó abrir los ojos, intento mover sus manos pero se dio cuenta que está maniatado al respaldo de una cama.
- Hasta que te despiertas, eres bastante flojo, mi amor~.- le decía mientras se satisfacía con las piernas del peli-negro, Shinnosuke reaccionó y quiso patearlo pero este tenía muy bien agarradas sus piernas en que le abusaba, trató de luchar sin éxito alguno hasta que sintió un líquido caliente caer entre sus muslos, quería vomitar del asco, no podía ni siquiera gritar porque tenía vendada la boca.- Ahora el premio final.- abrió sus piernas con intensión de penetrarlo mientras Shin lanzaba patadas al aire y algunas si daban a su objetivo pero no era suficiente para que le dejara en paz.- quédate quieto.- sin ninguna delicadeza le pegó una cachetada, el peli-negro se quejó del dolor.-
- Señor.- en ese preciso instante fueron interrumpidos por uno de los chinpira de ese hombre.-
- ¿Qué quieres?.- preguntó enojado mientras se subía el cierre del pantalón.- ¿No ves que estoy ocupado?.-
- Es urgente, jefe, hay intrusos.- seguía con la conversación sin inmutarse por lo que ocurría en la habitación.-
- Espera amor, ya regreso.- dijo tomando de la barbilla a Shin este volteó la cabeza para que dejara de tocarlo, la habitación quedó por fin vacía y el peli-negro se dio la libertad de llorar sacando toda la tensión acumulada en su interior.-
Unos minutos después entró alguien conocido a la habitación, era Ryuu, cerró la puerta con cuidado y luego se dirigió a Shin, tragó duro viendo la situación y luego se dispuso a liberar al chico de sus ataduras, primero la boca y después sus manos, dejó la ropa de Shinnosuke a su lado mientras este se sentó y no paraba de sollozar.
- Sé que es una pregunta tonta pero ¿te encuentras bien?.- Shinnosuke negó sin dejar de temblar.- Lo siento... es mi culpa por haberte traído aquí...- dijo el peli-negro arrepentido.-
- No... no es tu culpa.- susurró mientras se limpiaba la nariz con el dorso de su mano.- Obedecías órdenes...- siguió sollozando y sintiendo que la situación se le escapaba de las manos.-
- Pero... me burle de la situación... y no lo sé, quiero decir, actué mal... con razón Ansel se siente decepcionado de mi...-
- Ansel, ¿está bien?.- se atrevió a preguntar.-
- Hablemos de esto después... debes salir de aquí ¿puedes vestirte?.- Shinnosuke asintió.- Bien.- miró a todos lados y se levantó a buscar unos pañuelos, regresó con Shin.- ...Permiso.- dijo algo apenado mientras le limpiaba los muslos.-
- Eres muy amable...- le halagó mientras se sacaba el vestido de main y se puso su camiseta.-
- Para nada, ya deberías saberlo, soy un desastre.- Shinnosuke rió un poco.-
- Pero por algo Ansel te quiere.-
- ¿Ansel me quiere?.- dijo esperanzado, Shin se golpeó la frente con la mano.-
- Ambos son unos idiotas.- susurró hastiado una vez le limpió Shinnosuke terminó de vestirse con un semblante algo triste en el rostro.-
- ¿Necesitas que haga algo por ti?.- preguntó al verlo tan desolado. Shin negó mientras terminó de vestirse y se miraba al espejo.-
- Me siento sucio...- susurró mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.- ... no sé cómo veré a Kazama a la cara.- se limpió el rostro con las mangas de su abrigo pero era inútil, las lágrimas seguían cayendo sin parar, Ryuu tocó su hombro sobresaltando a Shin, quien le dio un manotazo y se alejó de él.- ...Mierda, lo siento... lo hice sin pensar...-
- Está bien... aún es reciente.- le tendió la mano.- te llevaré con tus amigos.- Shinnosuke asintió tomando su mano y dejándose guiar.-
CONTINUARÁ...
