Unos minutos antes...

- Ya hemos buscado por más de media ciudad y aún no aparece el lugar que te dijo esa anciana.- dijo Kazama desesperado.-

- ...¿Y si en realidad mintió?.- dijo Bo, sorprendiendo a todos.-

- ¿Por qué mentiría, Bo-chan?.- preguntó Masao nervioso.-

- A lo que se refiere su amigo...- comenzó a decir uno de los chinpira llamando la atención de los demás.- es que esa vieja puede que tenga contacto con la organización que se llevó al señorito Shinnosuke.-

-¡¡¿¿EEHHH?!.- exclamaron Kazama, Nené y Masao al mismo tiempo.-

- Por ahora seguiremos buscándolo, deberían regresar a casa, ya les dijimos que esto es peligroso.-

- ¡Ni hablar! Debo buscar a Shinnosuke, si me quedo sentado sin hacer nada me sentiré el doble de culpable.- le contrarió Kazama.-

- No nos convencerás de volver a casa.- dijo la colorina, el chico suspiró por la insistencia.-

- Bien, si eso quieren, vengan, pero luego no digan que no se los advertí.- todos asintieron siguiéndolo.- De todos modos no creo que necesitemos de la guía de esa vieja, aun así le daremos un escarmiento.- el Ejército de Kasukabe tembló de miedo, definitivamente no querían estar en el lugar de esa anciana.- Estamos seguros de haber localizado al señorito Shinnosuke, luego de tanto buscar uno de nuestros contactos ha encontrado el escondite de ese yakuza.-

- ¿De verdad?.- preguntó Kazama, el chico asintió.- espero que este bien.- decía a pesar de tener un mal presentimiento.-

Se pusieron en marcha hasta llegar al escondite de los yakuza, un edificio que se veía viejo, con muchos pisos, unos seis en total. Una vez repasaron el plan empezaron, el ejército junto a los yakuza atacaron contra el otro clan, el joven que venía junto a Kazama y los demás se dispuso a tomar su posición en el edificio de enfrente, halló una forma de subir y se ubicó en el último piso, apuntando con su arma, es un experto francotirador, mientras los otros atacaban de cerca, él lo hacía de lejos, algunos yakuza resultaron heridos en el camino. El francotirador seguía con su trabajo mientras los demás lograron entrar al edificio a base de golpes y disparos, la situación no era mejor adentro, ese clan tenía muchos miembros. Salieron ocultándose detrás de la pared.

- Toma niño, ¿recuerdas lo que te dijimos antes?.- Kazama asintió agarrando la pistola, comenzó una oleada de disparos, miembros de ambos bandos caían ante sus ojos. El oji-azul no quería lastimar a nadie, le dolía dispararle a otra persona, pero le dolería más perder a Shinnosuke, siguió disparando hasta que una bala le rozó el hombro, se escondió quejándose del dolor.-

- Maldición.-

- Niño, debemos entrar.- Kazama asintió, una vez que hicieron retroceder al otro bando, entraron y todos se separaron buscando al peli-negro, el ejército de Kasukabe se fue por su lado a pesar de las advertencias de los yakuza.-

Kazama y los demás corrieron por los pasillos defendiéndose de los enemigos que se encontraban en su camino, hasta que uno les atacó por detrás agarrando al peli-azul del cuello ante la sorpresa de los demás, intentaron soltarlo del agarre pero el hombre era más fuerte que ellos y fácilmente aguantaba los golpes que le propinaba.

- Oye gordo, sueltalo.- le ordenó un chico que venía en su dirección, castaño, pecoso y vestido de traje con la chaqueta colgando de sus hombros, desenfundó su katana con una mano y saltó hacia el fornido hombre cortando su pecho, este soltó a Kazama por el dolor.-

- ¡Esto es una traición!¡Haré que el jefe lo sepa!.- gritó mientras retrocedía con una mano en el pecho, todos lo veían expectantes, sobretodo el castaño, se encontraba nervioso por las consecuencias que habría al traicionar a la yakuza.-

- Tu no dirás nada, pedazo de imbécil.- dijo un peli-negro rodeando con su brazo el cuello del hombre, ahorcándolo.-

- ¡Ryuu!.- exclamó emocionado con un sonrojo en sus mejillas, una vez el tipo se desmayó se acercó a los demás.- Debemos ayudarlos.- Ryuu asintió estando de acuerdo.-

- Esperen, esperen, ¿cómo sabemos que podemos confiar en ustedes?.- preguntó Nené con desconfianza. Ryuu y Ansel se miraron y asintieron a la vez.-

- ¿Esto es suficiente?.- dijo dejando ver su mano vendada y con rastros de sangre en las mismas, le faltaba el dedo meñique y el anular, todos lo miraron impresionados, Nené sintió arcadas.-

- E-Es suficiente, confiamos en ustedes...- dijo Kazama algo nervioso.- Perdona mi intromisión, pero ¿cómo te hiciste eso?.-

-Te lo cuento en el camino, ahora vámonos.- dijo y todos asintieron siguiendo a Ansel y Ryuu.-

Corrieron por los pasillos venciendo a más chinpira para seguir avanzando, hasta que llegaron a una habitación, Ryuu les hizo una señal de que esperaran un poco y se metió a la habitación, unos segundos después los dejó entrar.

- Pasen.- dijo abriendo la puerta, todos se metieron en la oscura habitación, no se veía nada, sólo la tenue luz de la luna entrando por las enormes ventanas y en una de ellas, una silueta que se recargaba en su marco, Kazama lo reconoció de inmediato.-

- Shinnosuke.- dijo lo suficientemente alto como para que el nombrado lo escuchase. El peli-negro volteó sorprendido, bajó de donde estaba ambos corrieron a abrazarse.- ¡Me alegro tanto de que estés bien!.- exclamó aliviado mientras lo estrechaba fuertemente entre sus brazos.-

- Tooru, pensé que no te volvería a ver.- sollozó viéndose a salvo en sus brazos.-

- ¡Shin!.- exclamaron los otros abrazando también al peli-negro, rodeando su cuerpo.-

- Perdón si los interrumpo, pero debemos salir.- dijo Ryuu mientras abría la ventana.- Estamos en un segundo piso pero si usamos una cuerda y un gancho podremos bajar.- dijo mostrándoles la herramienta.-

- Ryuu, tan inteligente como siempre.- dijo con los ojos brillosos mientras sacaba la misma herramienta de su cintura.- Vamos, no tenemos tiempo, en cualquier momento nos encontrarán.- Ryuu asintió.-

Primero ambos bajaron con la cuerda, se aseguraron de que estuvieran bien aseguradas y volvieron a subir, luego uno por uno el Ejército de Kasukabe fue bajando por ambas cuerdas, por último Ryuu y Ansel bajaron para después desprender el gancho del marco de la ventana.

- Señor, tenemos a Shinnosuke.- avisó Bo por un celular.- Si, lo llevaremos hacia allí.-

- ¿Era mi jefe?.- preguntó Shin con curiosidad.-

- Sí, dijo que te llevemos lo más rápido que podamos a casa.- explicó y todos asintieron estando de acuerdo.-

- Bueno, parece que es hora de que nos vayamos, tendremos que encontrar un nuevo trabajo.- comentó Ryuu rodeando el hombro del castaño.-

- Sí, así es.- sonrió con un pequeño sonrojo en sus mejillas y luego miró algo preocupado su mano.- Aunque no creo que pueda ser en Japón.-

- Tienes razón.- dijo Ryuu y Shinnosuke se acercó a ellos con una sonrisa algo triste, tomó la mano herida de Ansel.-

- Lo siento mucho.- dijo con un profundo arrepentimiento.-

- Oye... yo decidí ayudarte, aunque sea menor que tú, no soy un niño.- dijo con un puchero al final.- Además... no pude ser de tanta ayuda, perdón.-

- Claro que sí lo fuiste, gracias a ustedes salí de ahí... muchas gracias.- dijo e hizo una reverencia mientras aún tenía la mano del chico agarrada.- Les deseo mucha suerte.-

- A ti también, Shinnosuke... te deseo lo mejor, te lo mereces.- Ansel le regaló una cálida sonrisa.-

Todos se despidieron sabiendo que tal vez no se volverían a ver, pero felices de volver a salvo a casa.

CONTINUARÁ...