Kazama notó el vaho en el cuarto de baño, sonrió, seguramente Shinnosuke se está dando un relajante baño, decidió apresurarse para poder tener la cena lista a tiempo. Iba a consentir y a contener al peli-negro lo más que pudiera. Miró serio la comida que estaba cocinando, recordando las palabras del jefe. 'Debes cuidar de el señorito Shinnosuke, pronto mandaré atención psicológica para él y me encargaré de justificar sus faltas en la universidad, lo mejor es que por su bien no salga afuera' dijo el hombre con tatuajes, Kazama aceptó la tarea sin dudarlo.

Una vez estuvo todo listo, apagó la cocina, Shinnosuke se tardaba mucho así que tocó la puerta corrediza del baño y avisó que iba a entrar. En cuanto vio al peli-negro aun sentado en el banquito, se preocupó.

- Shinnosuke.- le llamó y se acercó lentamente hasta quedar frente a él.- ¿Te duele algo?.- preguntó y Shinnosuke negó con la cabeza, la levantó para ver a Kazama, este notó las lágrimas secas sobre sus mejillas.- ¿Aún no te bañas?.-

- No.- dijo con la voz quebrada.-

- ¿Quieres que te ayude?.- preguntó en un tono suave.-

- Tooru~ eres un pervertido.- dijo tapando su pecho y sonrojándose.-

- ¡No lo soy!.- reaccionó molesto, Shinnosuke sonrió con deje triste.- Deja de hacer el tonto y déjame bañarte.-

- Sí.- asintió con un toque coqueto haciendo sonrojar a Kazama.- Pero, bañate conmigo.-

Kazama no sabe como terminó aceptando esa propuesta, pero ahora se encontraba desnudo, sentado en otro banquito y tallando la espalda de Shinnosuke, quien suspiraba aliviado, no sabía que habría echo si le decía que no, se sentía tan atemorizado que necesitaba al oji-azul a su lado.

- Que gustito.- comentó con una sonrisita.-

- Ya...- se sonrojo avergonzado, siguió tallando todo el cuerpo de Shinnosuke con el jabón, hasta que llegó a la zona prohibida, dio su trabajo por echo y dejó que él se enjabonara solo.-

- Te falta enjabonar mi trompa.- le dijo como si fuera lo más normal del mundo.-

- No seas idiota, te la puedes enjabonar solo.- dijo sonrojado hasta las orejas, Shinnosuke sonrió divertido y le hizo caso, luego Kazama le enjuagó el cuerpo.-

A continuación fue el turno de Kazama de ser enjabonado y enjuagado, lo extraño para el oji-azul es que su novio no trató de molestarlo como acostumbraba antes, y siendo sincero le preocupaba.

Ambos se metieron al ofuro, Kazama fue primero y Shinnosuke se sentó delante de él apoyando su espalda en el pecho de Kazama.

- Estar con Tooru de esta manera es un sueño.- dijo Shinnosuke cerrando los ojos.-

- Calla.- dijo Kazama con un sonrojo en sus mejillas y el ceño fruncido.- ¿Ya te sientes mejor?.- preguntó y el peli-negro no dudó en asentir.-

- Todo gracias a ti, eres mi héroe.- sonrió volteando la cabeza y besándolo en la mejilla.-

- No exageres, Shin.- dijo avergonzado, Shinnosuke hizo un pequeño puchero y tomó los brazos de su pareja haciendo que rodeará sus hombros en un abrazo.-

- Lo digo de verdad, no sé que haría sin ti.- dijo serio, Kazama afirmó el abrazo.-

- Tonto, es lo mínimo que puedo hacer para ayudarte.-

- Aunque lo sientas así, de verdad haces mucho más...- suspiró sacudiendo su cabeza, luego giró su cabeza hacia Kazama, sonriendo.- Perdón, últimamente actuo muy raro, ¿verdad?.-

- P-Para nada.- dijo Kazama nervioso.- Siempre has sido un tipo raro.- sonrió tratando de bromear un poco.-

- Supongo que tienes razón.- continuó con su sonrisa.-

- Creo que ya hemos estado mucho tiempo aquí adentro, la comida ya debe estar fría.- se quejó un poco.-

- No te preocupes tanto, Kazama~ siempre podemos calentarla de nuevo~.- le dijo coqueto con un doble sentido en sus palabras.-

- C-Calla.- dijo nervioso.-

- Kazama, tu expresión es muy chistosa.- rió mofándose de él.-

- ¡No te rías de mi!.-

Salieron del ofuro y se fueron a vestir con algo ligero, esa noche hacía calor, Kazama calentó la comida mientras Shinnosuke se acomodó para comer, el oji-azul sirvió la comida y comenzaron a cenar por fin.

- Está delicioso.- dijo Shinnosuke saboreando la comida.- Y no se te quemó el miso esta vez.-

- Ese último comentario era innecesario... pero gracias.- dijo en un tono ofendido frunciendo el ceño, luego se llevó una ración de arroz a la boca.-

- ¿Qué tal te fue hoy en la universidad?.- preguntó Shinnosuke.-

- Todo bien, Nené te mandó saludos.- contestó Kazama con una sonrisa.-

- ¿En serio? Dile que también le mando saludos y que espero no tener que jugar a papás y mamás nunca más con ella.-

- ¡Ni loco le diré eso, me matará!.- se negó de inmediato sin dudarlo.- Le diré que le de volviste el saludo, nada más.-

- Jum, aguafiestas.-

Luego de cenar se fueron directamente a la cama, Shinnosuke casi le ruega de rodillas a Kazama para que le deje dormir con él, este aceptó casi de inmediato sorprendiendo al peli-negro, aún en shock se acostaron juntos y apagaron las luces para irse a dormir. Shinnosuke no pudo evitar quedarse un rato más despierto observando a Kazama, su rostro relajado se le hacía muy atractivo y pensaba en que no se merecía a alguien tan bondadoso como el oji-azul, a pesar de que toda su vida actuó como un arrogante y orgulloso, siempre supo que era buena persona. Sonrió y cerró los ojos decidido a descansar aunque sea un poco.

Sin embargo fue otra noche llena de pesadillas, Shinnosuke no sabe si le pesa más el trauma o el hecho de sentirse un estorbo para Kazama, si no estuviera ahí al menos su pobre novio podría dormir en paz y tener un sueño reparador para el siguiente día. Lamentablemente era imposible para Shin dejar de tener pesadillas, cada que cerraba los ojos esas horribles imágenes de aquel día atormentaban su mente, abrazar a Kazama le apaciguaba, cuando al fin conciliaba el sueño sus pesadillas no le daban tregua, era imposible para él descansar y arruinaba también el descanso de su novio.

Al día siguiente...

Un chico de cabellos azules y ojeroso se levantó de la cama, observó a su novio dormir plácidamente en ella, solo hace media hora que pudo dejar las pesadillas a un lado, por lo tanto Kazama estuvo toda la noche en vela para calmarlo, no durmió nada.

Se dirigió a la cocina, necesita un café bien cargado sino se quedará dormido en sus clases, ya con el café listo se sentó a degustarlo junto a unas galletas de arroz. Volvió a cocinar un desayuno para Shinnosuke y el almuerzo para ambos, una vez listo fue a echar un vistazo al peli-negro, seguía profundamente dormido, lo vio algo destapado y se acercó a él para taparlo, sonrió aliviado y tomó su ropa para vestirse en el baño.

Cuando estuvo listo partió rumbo a la universidad, respiró el aire frío de la mañana e inició otro día más, no llevaba ni 2 minutos fuera de casa y ya extrañaba a Shinnosuke, Kazama se sonrojó avergonzado por sus pensamientos, definitivamente el amor volvía muy idiotas a las personas. Mientras caminaba a la universidad, se desvió del camino intentando ocupar otra ruta diferente para no caer en la rutina, de casualidad encontró una pastelería, observó la pequeña estantería con tipos diferentes de dulces y pasteles, pensó que a Shinnosuke le encantaría que le llevara algunos, llegó a la conclusión de que se los compraría al regresar y los compartirían en la cena. Sonrió y siguió su camino sin mirar atrás.

CONTINUARÁ...