Bueno, lamento la tardanza jaja pero se me dificulto un poco terminar este episodio. En un punto pense en subirlo con lo poco que habia escrito, pero merecen un capitulo mas extenso. Bueno, sin mas espero que disfruten de este capitulo, me gustaria saber de sus opinionen en sus reviews.
antes de empezar, quiero agradecer a todos aquellos que se tomaron su tiempo de dejar un review RizeNeoWolf, Dantrlan, Homicidal Liu y a DF(anonimo, lameto haber tardado tanto en actualizar) enserio aprecio mucho sus opiniones. Tambien agradezco a aquellos lectores anonimos.
Capitulo 8. Birth.
Ichigo no podía creer lo que veía, nunca llego a creer que un profesor llegaría a hacer algo así, en especial uno de matemáticas, y es que era algo tan gracioso, no podía dejar de reír. Al profesor se le había ocurrido poner un video como respaldo para el tema que abarcábamos, pero de repente comenzó a corregirlo, y comenzó a pelear con el video. No se creía que su profesor se hubiera dado a la tarea de hacer una animación para aligerarnos un poco la clase; en este momento el tipo del video se encontraba "lanzándole" cosas mientras que el intentaba cerrar el videos, aunque al final termino siendo "remplazado" –Bueno chicos, espero que se hayan podido relajar un poco con esto, pues sé que esta semana de exámenes los tuvo bastantes estresados. Bueno, que pasen un buen fin de semana chicos, no veremos el próximo lunes- El timbre sonó, dando por finalizada la última clase del viernes.
Ichigo cogió sus cosas y salió en dirección a su habitación para tomar una ducha rápida para ir a trabajar, pero como siempre, Marie lo esperaba al marco de la puerta del salón, siempre era lo mismo y le hacía llegar tarde, aunque no podía negar que le agradaba. –No entiendo porque tú y Sado insisten en trabajar, deberían mejor de divertirse, salir y conseguir chicas- comento a su amigo mientras caminaba a su lado. El solo la miro divertido, siempre le decía lo mismo –Bueno ¿tienes planes para mañana?-.
-Realmente no ¿Que tienes planeado?- cuestiono a su amiga con curiosidad, salir con ella siempre le garantizaba pasar un buen rato.
-Bueno tengo entradas para el partido de los Celtics ¿Qué me dices?- Le dijo mientras le mostraba los boletos, abanicándole con ellos.
-Mmm no lo sé, no creo que me dejaras disfrutar del partido- Se burló Ichigo de su amiga, pues ella es una gran fan del baloncesto, y la vez que fueron a un bar para ver la final, no recordaba algo que no fueran los gritos de su amiga hacia una de las televisiones del bar, en donde estaban sentados ella, Sado, Ashley (Una de las conquistas de Ichigo) y el, tomando, comiendo alitas y "disfrutando" del partido... Y los gritos de Marie.
-Puedes quejarte de mi pasión todo lo que quieras, pero estoy segura que no te perderás por nada este partido... Además, podemos apostar- susurro esto último a Ichigo, poniéndole los pelos de punta. –Ambos sabemos cómo te encanta apostar- Ichigo, estaba súper tentado a aceptar, si él sabía que iba a terminar asistiendo al partido con su rubia amiga, pero lo que no quería hacer era apostar con ella, porque siempre le terminaba yendo muy mal.
-Ya lo veremos mañana, ahora tengo que ir a trabajar- Debía salir de ahí, debía evitar a toda costa el apostar de nuevo con su amiga, no podría soportar volver a humillarse por tercera vez.
...
-Sabes que debes de evitar apostar con ella pase lo que pase ¿Verdad?- Bueno, no necesitaba que le recordaran lo obvio pero eso estaba haciendo su querido amigo mitad mexicano mitad japonés ¿Es que no podría mejor darle un consejo?
-Eso ya lo sé Sado, no necesito que me lo repitas- Se sentó fastidiado, tenía que idear una forma para convencer a su amiga de olvidarse de apostar, sería difícil pues la rubia es la persona más testaruda que Ichigo ha conocido y nunca ha visto que alguien la haya hecho cambiar de opinión.
-Podrías callarla con comida o salir corriendo cada que comience hablar sobre ello- Ichigo se quedó pensando... ¿Acaso podría usar la comida a su favor? No, ella come incluso mucho más que él y no le importa hablar aunque tenga la boca llena de hot dogs ¿Escapar cada que empezara a hablar sobre una posible apuesta? Tampoco le parecía que funcionaria, ella lo perseguiría al darse cuenta de sus intenciones... ¿Cómo evitar aquello?
Ichigo suspiro cansado y rendido, sin importar lo mucho que pensara no encontraba una forma de hacer que su amiga se olvidara de apostar, esas ridiculas apuestas que tanto le gustaban. –Creo que tendré que resignarme y apostar con ella- Sado lo miro preocupado y un poco sorprendido. –Solo espero que no me haga asistir a clase con solo boxers de nuevo- Sado intento reprimir la risa, pero no pudo, aun recordaba la cara de sus compañeras y de la maestra, simplemente se habían quedado sorprendidas por lo que veían e incluso pudo notar que algunas de ellas (incluida la maestra) estaban babeando, y a Ichigo no se le ocurrió otra cosa mejor que decir más que "Hace demasiado calor" Marie al verlo no paraba de reír y de tomarle fotos... Fue algo muy divertido para todos, menos para Ichigo claro.
La noche paso tranquila, ahora se encontraba en su dormitorio pensando, sin poder dormir en absoluto, intentando idear una forma de evitar lo inevitable.
El día había transcurrido de lo más tranquilo posible, bueno, realmente no muy tranquilo pero si fue un día normal en la vida de Ichigo, ya estaba acostumbrado a los eternos insultos, golpes y gritos de su amiga cada que se negaba a ir con ella a algún lugar... La verdad es que le costaba entender cómo es que la llegaba a aguantar, si Ichigo se caracterizaba por algo era por su casi nula paciencia, pero con ella era diferente, simplemente no le sacaba de sus casillas sin importar lo insoportable que se pusiera; y eso era algo que le mantenía preocupado, muy preocupado.
Se había rendido. Sabía que tarde o temprano debía de ceder y lo hizo justo una hora antes de que el partido iniciara y ahora se encontraba aturdido por los múltiples gritos de su amiga, fastidiado por los idiotas que intentaban ligársela o que le veían el culo cada que tenían oportunidad y con un completo sentimiento de arrepentimiento al ver como perdía la apuesta como siempre, si bien solía ser demasiado bueno y por lo general ganaba cada que apostaba contra alguien, eso se acabó cuando conoció a Marie en especial por las extrañas apuestas que la rubia solía hacer " Te apuesto a que puedo lanzar este hot dog a la cabeza de aquel calvo" a veces se sorprendía de lo infantil que podía ser su amiga, y también se maravillaba de su puntería practicamente perfecta, pudiendo lanzar el maldito hot dog con la fuerza necesaria para que este atravesara la cancha y le diera al calvo que irónicamente le vendió el hot dog a Marie.
No le sorprendió demasiado, él sabía lo que significaba apostar con aquella rubia y aun así lo hizo, ahora estaba expectante por la forma en que le haría humillarse esta vez, para su fortuna o castigo debía esperar a que el partido acabara. Había algo que le incomodaba en el semblante serio de la rubia que cada cierto tiempo solo sonreía, eso no podría significar nada bueno o al menos eso creía Ichigo.
...
Renji siempre había amado a Rukia desde que la conoció en aquella reunión familiar que sus padres adoptivos tuvieron con unas de las familias más respetadas de Japón, con tan solo verla se había dado cuenta de que nunca podría sacarla de su mente y que haría lo que fuera por ella, que procuraría hacerla feliz y la consolaría cada que estuviera triste. Por un momento durante su adolescencia pensó que su amor podría ser correspondido más sin embargo nunca tuvo el valor necesario para declararle su amor a aquella enana enojona que lo volvía loco.
Todas sus esperanzas se habían esfumado en aquella fiesta a la que Rukia lo había invitado, una de esas malditas fiestas que ambos tanto odiaban pues estaban llenas de personas egocéntricas y vanidosas que ninguno soportaba, pero no todos los ricos eran así y de eso se dio cuenta cuando conoció a Kurosaki Ichigo ese maldito chico que nunca pudo darse el lujo de odiar aun cuando le hubiera arrebatado al amor de su vida; aunque realmente era culpa de él y no de Ichigo, pues nunca se atrevió a decirle lo que sentía a su amada Rukia.
¿Que como había logrado hacer que Rukia le fuera infiel al hombre que ama? Bueno, el no hizo mucho todo fue por consecuencia del estrés y las constantes peleas que comenzaban a destruir la relación de sus amigos, tal vez algo tenía que ver que él estuviera siempre al lado de ella, mientras que Ichigo trabajaba como loco, además de estudiar, realizar sus tareas diarias y cumplir con las exigencias de su estricto abuelo. Las cosas entre él y Rukia se dieron lentas, al principio fueron caricias, y roces que dieron paso a los besos y estos culminaron en el acto sexual ¿Qué si se sentía culpable? Si, desde un principio y siempre que iba a verla se dirigía con la intención de terminar las cosas para no lastimar a su amigo, pero el deseo terminaba por vencerlo y tomar posesión de sus acciones, y ahora por su falta de control había perdido a uno de sus mejores amigos y la mujer de sus sueños se encontraba en un estado depresivo que solo sobrellevaba por su embarazo. Se sentía como un inútil y mas que nada un idiota.
...
-¡Que!- El partido había terminado y se encontraban en la seguridad del auto de Marie (que por extraña razón siempre conducía Ichigo) los Celtics habían ganado y la rubia no podía estar más feliz, se había tomado su tiempo para poder disfrutar del partido y pensar en cómo haría que Ichigo se humillara, se le ocurrían tantas cosas; Podría hacerlo besar a Sado, correr desnudo por el campus durante alguno de los recesos, pero esta vez no lo humillaría, se pudo dar cuenta de cómo las mujeres solían observar a su querido amigo, y como este salía cada semana con al menos tres chicas diferentes, así que esta vez pondría a prueba sus habilidades para la seducción. – ¿¡Qué quieres que me acueste con quién!?- Ichigo rezaba por haber escuchado mal y porque su amiga tuviera piedad.
-Eres un pervertido Ichigo, yo nunca dije que debías de acostarte con ella, solo tienes que conseguir una cita- Hablo burlándose de su amigo, y este solo la observaba con desconfianza, sorprendido por la propuesta de su amiga.
-¿No preferirías hacerme correr desnudo por el campus?- Para el sería mejor el que sus compañeros le vieran disfrazado de Adán en lugar de tener que seducir a una de sus queridas y respetadas profesoras.
-No Ichigo, no te ayudare a alimentar tus tendencias exhibicionistas- Le miro de forma burlona, el disgusto de Ichigo era obvio –Tendrás que conquistar a nuestra querida maestra de genética, Ikumi Unagiya- El molestar y hacer que Ichigo hiciera este tipo de cosas le divertía demasiado, además siempre quiso poner a prueba sus habilidades de don juan.
-¿No se te pudo ocurrir algo mejor?- El sueño de muchos de sus compañeros de clase era el conseguir acostarse con la hermosa maestra de genética, de todos menos el suyo y todo por ese pequeño niño que lo odiaba. En todo esto, había algo que Marie ignoraba por completo, Ichigo ya había intentado y técnicamente logro conseguir una cita con aquella hermosa profesora protagonista de muchos de los sueños húmedos de los alumnos de genética I. Todo había salido bien hasta que al llevarla de regreso a su casa, donde conoció al pequeño niño que le arruino todo y por el que se alejó de ella, evitándola en todo momento... y ahora Marie lo obligaría a confrontarla.
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Faltaban escasos días para que su hijo naciera, y en esos últimos tres meses no pudo dejar de buscar el paradero de Ichigo, sin importar lo mucho que intentaba y por más que insistía a Ishida y a Ukitake-sama ninguno le decía lo que quería, y ahora con nueve meses de embarazo y a poco tiempo de aliviarse y poder tener a su hermoso bebe en brazos, por fin había decido resignarse con su búsqueda, no lo quería aceptar pero era algo que debía hacer, era necesario, no podría estar buscándolo toda su vida y esperar que perdone su traición. Ahora lo comprendía y se ocuparía de ella misma y de su bebe, terminaría su carrera y criaría sola a su hijo, después de todo ella es una Kuchiki y los Kuchiki nunca se rinden.
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Volver a Alemania le hacía tener un cumulo de emociones encontradas que la mareaban de sobremanera, se sentía feliz y triste al mismo tiempo; tenía miedo de volver a encontrarse con Nnoitra, y se sentia ansiosa por volver a ver a sus padres.
El avión acababa de aterrizar, no salió de inmediato espero a que la mayoría de pasajeros saliera y entonces se levantó, tomo sus maletas y salió del avión, esta vez no pudo maravillarse por la belleza de su compañero de asiento, hacía ya mucho tiempo que no había visto a aquel chico melancólico que la había cautivado.
Al salir pudo ver al chofer de su familia esperándola para llevarla a casa, suspiro, esperaba no tener que lidiar con el idiota de su ex.
...
El fin de semana pasó rápido e Ichigo estaba nervioso, Ikumi podía ser muy violenta cuando se lo proponía, pero ya estaba allí y no podía dar marcha atrás, solo debía esperar a que todos se fueran y entrar de nuevo, le preocupaba lo que ella le haría una vez que estuvieran solos. Ikumi había terminado de recoger sus cosas y se disponía a salir del salón cuando lo vio, dirigiéndose hacia ella con ese caminar que denotaba seguridad y esa ruda mirada de color miel que tanto le gustaba, aun estando enojada con el no podía evitar perderse en esos ojos miel que le hacían perder la noción del tiempo. –Hola Ikumi-sensei -. Ichigo por su parte se sentía algo incómodo por lo que llegara a pasar.
Ninguno de los dos se atrevía a hablar, la tensión que se formaba en el ambiente empezaba a ser incomoda – ¿Me preguntaba si quisieras ir a cenar?- Ichigo ya no podía aguantar el silencio y tenía que apurarse a cumplir con la apuesta de Mary.
-Creía que seguirías ignorándome- El semblante de la bella mujer de cabellos azabaches cambio, e Ichigo sentía sus piernas temblar –Creí que mi malcriado hijo te impedía seguir con nuestra relación- La expresión de dureza de Ikumi intimidaba a Ichigo, estaba atrapado, no sabía que contestar, el solo quería salir corriendo de ahí y comprar un maldito helado de vainilla, pero aquella rubia pechugona lo acosaría hasta el cansancio.
Inhalo con fuerza antes de hablar para armarse de valor. –Bueno, creo que exagere y lo lamento enserio, por eso vine a hablar contigo, para arreglar las cosas y explicarte bien todo.- Ikumi entrecerró los ojos, realmente no le creía mucho, y estuvo tentada a apalearlo y dejarlo retorcerse de dolor, pero entonces Ichigo sonrió y las defensas de la pelinegra comenzaron a derribarse, una por una, de forma lenta pero segura. Se reprendia por la facilidad con la que Ichigo la podia hacerle olvidar las cosas, pero le encantaba esa sonrisa y no podía negarlo; Ichigo la hacía sentir como ningún otro lo había hecho antes con solo una sonrisa.
Entonces tuvo que bajar la mirada, no podía seguir viéndolo sin sentir la necesidad de besarlo. –Bueno, si lo pides así como negarme- Se sentía derrotada, y no le agradaba mucho esa sensación, Ichigo se las pagaría por ponerla en esa situación.
El peli naranja ya estaba preparado para recibir la paliza de su vida, pero para su sorpresa la mujer delante de él había bajado la mirada y aceptado su invitación. –Bueno, entonces paso por ti a las nueve en punto- se sintió aliviado, y aprovechando la situación tomo a Ikumi de la barbilla para poder verla a los ojos, quería ver cuanta influencia tenía en ella.
Ikumi se sentía nerviosa al sentir los ojos de Ichigo sobre ella y su sonrisa no hacía más que empeorar las cosas; poco a poco, la distancia que los separaba se iba acortando, y a Ikumi se le dificultaba cada vez más respirar. Podía sentir la cálida respiración de Ichigo sobre su piel, el tiempo parecía detenerse para ella.
Ichigo pudo apreciar como Ikumi inconscientemente se preparaba para el beso, con sus ojos cerrados, la boca entreabierta, y las mejillas teñidas de un carmín suave que la hacía lucir hermosa.
El Sabor de sus labios era exquisito, siempre le encanto ese labial de fresas que usaba y ella lo sabía, el beso empezó suave, intensificándose a cada segundo mientras que sus lenguas danzaban en la boca del otro, Ikumi poso sus manos en el cabello de Ichigo, atrayéndolo hacia ella para profundizar aún más el beso, mientras que él la tomaba de su cintura, pegándola contra su cuerpo.
Marie no podía salir de su asombro, nunca creyó que Ichigo sería tan bueno y que conseguiría que la maestra con peor temperamento lo besara... y menos de esa forma tan intensa.
Aun a la distancia en la que los observaba podía notar la necesidad con la que ambos se besaban, devorando los labios del otro con fervor y pasión. Algo dentro de ella comenzaba a sentirse extraño, mientras más los observaba más crecía esa pequeña presión en su pecho; lo que la hacía sentirse incomoda, no podía seguir observando aquella escena, por lo que se apresuró a dirigirse a su habitación.
Cuando por fin se separaron, sintieron como el aire escaseaba; ambos tenían los labios rojos por el intenso roce, pegaron sus frentes y se observaron a los ojos "Así no era como me imaginaba que terminaría esto" pensó Ichigo, aun acalorado por el beso.
-Entonces nos vemos a las nueve- Se apresuró a decir Ikumi, apartando las manos de Ichigo de su cintura y tomando sus cosas lista para irse. Ichigo se quedó en su lugar, estático, se sentía incómodo por la creciente erección que aquel beso había despertado, por suerte tenía su mochila para ocultarla, ya en su habitación se permitió dejarse caer en su cama, para su suerte sus compañeros aún no habían llegado y tendría tiempo para descansar y meditar en lo que había hecho, se dejó ganar por sus impulsos y actuó sin pensar, ahora tendría que volver a aguantar a aquel chiquillo malcriado y sus malditas bromas todo por culpa de Marie.
...
Hacía mucho tiempo que no visitaba a sus padres, aun cuando ella vivía a solo dos horas de la casa de sus progenitores, el trabajo y sus estudios no le habían permitido ir a verlos, y cuando por fin termino su carrera habían comenzado sus problemas con Nnoitra y esperando poder arreglar las cosas aplazaba las visitas, pues quería presentarlo formalmente ante sus padres sin embargo esto nunca ocurrió, y cuando termino su relación, decidió tomarse un respiro para despejar su mente y olvidarlo.
Ahora con la navidad a la vuelta de la esquina y con mejores ánimos, había optado a pasar navidad y año nuevo en casa de sus padres para compensarles todo el tiempo sin verlos. Cuando la limusina se detuvo en frente de una lujosa casa (que más bien parecía una mansión) pudo divisarlos en las escaleras de entrada a la casa, a la espera de su querida hija. Se apresuró a salir del auto y corrió a abrazarlos – ¡Papa, Mama!- pequeñas lágrimas de felicidad corrían por sus mejillas mientas disfrutaba del calor que el abrazo de sus progenitores le brindaba, por fin había vuelto a casa.
-Albert, lleva las maletas de mi pequeña a su habitación- ordeno a su mayordomo.
-Enseguida señor- al recibir la orden, el hombre de bigote frondoso tomo las maletas de Nelliel y entro en la casa, detrás de él entraron Nell y sus padres.
-Querida ¿Cómo se encuentran tus hermanos? hace mucho que no sabemos de ellos verdad Arthur cariño-
-No debes preocuparte por ellos Annette cariño, ya tienen 30 años, saben cuidarse solos- contesto sin mucha importancia a su esposa, sus hijos siempre habían sido independientes, no se preocupaba mucho por ellos, sabía que estarían bien. Nelliel sonrió, le encantaba estar de nuevo con sus padres, su mamá siempre se mostraba tan preocupada por sus bebes, y su padre siempre tan indiferente y seguro.
-Tranquila mamá, ambos están bien, les va de maravilla en Japón- La expresión de preocupación de su madre cambio por una de alivio y cuando llegaron a la sala, pidieron a la ama de llaves que les trajera té. Una vez sentados en los cómodos sofás de la sala principal su madre continúo con su interrogatorio.
-¿Y bien? ¿Conociste a alguien en Japón?- "Soy la esperanza de mi madre para que tenga nietos" fue lo primero que pensó Nell al escuchar su pregunta, y no le extrañaba, después de todo, sus hermanos no soportaban a los niños y estaban decididos a no tener hijos. Gemelos tenían que ser.
Soltó una pequeña risilla, su padre parecía también interesado en saber sobre su vida amorosa. –Bueno, hubo varios chicos que intentaron algo, pero ninguno especial-
-Hay Arthur, a esta paso no tendremos nietos- exclamo preocupada a su esposo, que la miro compresivo. Aunque no lo quisiera admitir, extrañaba aquellos tiempos en los que jugaba con sus pequeños hijos.
-Pues que se le va a hacer querida, así es nuestra suerte- Poso su mano en la de su esposa.
Sus padres a veces podían ser tan dramáticos –Bueno... conocí a un chico muy apuesto- Los ojos de su madre brillaron de nuevo.
-¿Y cómo se llama este chico, tuvieron un cita?- La risita de Nell aumento con la pregunta de su madre.
-Bueno, solo lo vi un par de veces, no pude preguntarle su nombre- contesto después de recordar un poco, no le resulto difícil recordar las facciones de aquel peli naranjo.
-Bueno ya basta de hablar de estas cosas sin sentido- Se apresuró a cortar las siguientes preguntas que su esposa haría –Nelliel, deberías de acomodar tus cosas y tomar una ducha. Ya seguiremos hablando en la cena.- Nell subió al segundo piso con dirección a su habitación, en el camino no pudo evitar recordar parte de su infancia recorriendo los grandes pasillos cuando jugaba con sus hermanos, siendo perseguidos por la mucama que intentaba calmarlos y hacerlos comer su merienda. Todo el camino estuvo lleno de recuerdos que llegaban a su memoria de forma fugaz, algunos tristes, siendo estos mínimos, opacados por los momentos tan alegres que pasaba con sus dos hermanos, y con algunas de las mascotas que llegaron a tener en su infancia. Todos estos recuerdos formaron una enorme sonrisa en el rostro de la hermosa chica de cabellos verdes, una sonrisa de felicidad y nostalgia.
Al estar dentro de su antigua habitación, mas recuerdos arremolinaron en su cabeza, en algún punto de su adolescencia había llenado con posters de modelos, cantantes o actores que alborotaban sus sentidos, y su cuerpo lleno de hormonas por la pubertad. Muchos de estos posters aún seguían en su lugar, de hecho, le parecía que su cuarto seguía siendo el mismo, sin ningún cambio, todo seguía igual a cuando lo dejo para ir a la universidad.
Pasó sus dedos por aquellos mullidos y maltratados posters, cuando había cumplido los 17 le habia parecido estúpido seguir con tantos de ellos, pero en ese entonces era una chica perezosa y término por dejarlos. Comenzó a caminar por ese enorme cuarto que alguna vez la vio crecer, empapándose de recuerdos y emociones; camino tranquila hasta quedar al margen de la cama, se sentó en ella para después acostarse con lentitud, mientras cerraba los ojos con fuerza y aspiraba el olor del suavizante, dejándose embriagar por su olor a Jazmine y entonces un recuerdo más apareció en su mente. Uno fuerte. Intenso. Uno que había enterrado en el fondo de su ser, que atesoraba y solo recordaba cada vez que estaba sola, y se sentía cómoda, tranquila. Aquellas sabanas la hacían recordar incluso el embriagante sabor de aquellos labios, las dulces caricias y el tibio aliento que rozaba contra su piel.
Se dejó estremecer por el recuerdo, dejándose disfrutar de nueva cuenta aquella hermosa experiencia y entonces en el centro de su mente apareció aquel manto naranja que a veces inundaba su mente, nublando cualquier otro pensamiento, siendo envuelta completamente por aquel intenso color. Dejándose consumir por aquel hermoso color, que siempre le brindaba de una extraña calidez y seguridad; que la hacían sentir una inmensa felicidad.
...
La mirada extrañada del niño seguía con parsimonia el caminar nervioso de su madre, que se había puesto uno de sus mejores vestidos; Una pieza azul turquesa que se ceñía a su cuerpo, remarcando las peligrosas curvas que poseía la mujer, en las que todo hombre podría perderse con facilidad. También se había rizado el cabello, dejándolo caer por su espalda, deshaciendo su eterna coleta. Ella nunca había necesitado de usar maquillaje, y el pequeño Kaoru lo sabía muy bien, sin embargo, su madre había optado por darse un pequeño retoque, un maquillaje al natural que ayudaba a resaltar sus hermosas facciones.
Kaoru no entendía porque el nerviosismo de su madre, si bueno, él estaba al tanto de que tendría una cita, sin embargo, ella siempre asistía a estas con total seguridad, pues sabía que tendría al idiota a sus pies, pero esta vez era diferente. Esta vez estaba realmente nerviosa y eso no le gustaba para nada al niño, pues solo podría significar algo: El regreso del idiota de Ichigo. Las pocas veces que había tenido la oportunidad de ver a su madre de esa forma era cuando él estaba cerca, o cuando ella lo esperaba para salir con él. Frunció el ceño, y al momento de escuchar el timbre corrió a toda velocidad para abrir la puerta antes que su madre, con prisa y fuerza abrió de par en par la puerta de entrada, y entonces su ceño fruncido aumento, y sintió como su sangre comenzaba a hervir. Allí estaba, parado justo enfrente de él, aquel idiota que le robaba la atención de su madre.
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Rukia siempre fue una mujer fuerte, sin importar las dificultades que se presentaran en su vida, eran contadas las veces que lloraba por algún problema, alguna ruptura amorosa o por alguna dolencia física. Siempre creyó que no sentiría mayor dolor físico al de aquella vez que se fracturo el brazo. Sin embargo, esta vez lo único que podía sentir era dolor. Un fuerte y punzante dolor con cada contracción. No sabía qué hora era, no sabía cuánto tiempo llevaba recostada pujando para sacar a aquel parasito que se había alimentado de ella durante tanto tiempo. Se sentía exhausta, el sudor caía por su frente y bailaba por todo su rostro y cuerpo.
Cuando por fin escucho el llanto de un bebe, entonces pudo descansar por fin, se sentía sedienta y cansada, su vista era algo borrosa, pero cuando cargo y pudo apreciar a su bella hija, sintió como todo el dolor y el cansancio sufrido había valido la pena. Entre sus brazos se encontraba la luz que la ayudaría y la haría feliz incluso en los días más oscuros. Lágrimas de felicidad corrían por sus mejillas, y con una dulce sonrisa deposito un maternal beso en su frente. –Mi hermosa Hikari...-
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Continuara...
Bueno aqui acaba el capitulo ocho ¡por fin nacio el hijo de Rukia! Comenzare a profundizar un poco mas en la historia de otros personajes (como Hikari). Espero que les haya gustado este capitulo, un poco mas largo que el anterior, el siguiente sera un poco mas corto para poder actualizar mas pronto.
Bueno chicos, me alegraria mucho que me hagan sabes sus opiniones por medio de un review, si tienen algunas ideas tambien pueden hacermelas saber, enserio lo apreciaria mucho. Por ultimo, hace algunas semanas se me ocurrio una idea algo rara que pronto les hare saber.
Nos leemos pronto.
