CAPITULO XIV

Finalizaba el mes de noviembre y todo había cambiado, el trabajo en los viñedos ceso y el frío clima imposibilitaba cualquier paseo. Lo único agradable, era la compañía que tenía cada viernes, sin pretenderlo estos se convirtieron en días de juego donde Karen, Eleonor, Beth, Tom, Marck e incluso Terry, se reunían después de la cena e interactuaban en diferentes actividades. Candy amaba el juego de sombras, pesé a ser funesta al realizar figuras con sus manos, le encantaba ver los que hacía el castaño, caso contrario cuando los juegos eran relatos, relatos escalofriantes con sonidos tétricos que Marck disfrutaba hacer.

La velada estaba por concluir, cuando llamaron a la puerta, los presentes se quedaron sorprendidos pues la tormenta no propiciaba alguna otra visita. El asombro fue mayor cuando Eleonor entro a la sala seguida de dos apuestos caballeros.

* ¡Archie, Stear! –Logro decir al verlos inesperadamente después de tanto tiempo.

* Hola Candy… Lamentamos importunar de esta manera pero…

* ¿Algo ha sucedido? ¿Albert?

* Todo está bien, todos estamos bien. –Respondió al instante. –De hecho, Archie y yo venimos de visitar a Anthony… Esperamos no importunar demasiado. –Comento nuevamente.

* Por supuesto que no… –Aclaro un poco inquieta. –Eleonor, prepara dos habitaciones más por favor.

* De inmediato, Beth, creo que los caballeros beberían gustosos tu fabuloso ponche.

* Acompañados de mis famosos emparedados.

Pronto los hermanos Corwell fueron atendidos de una manera tan servicial como familiar.

* La visita te ha pillado por sorpresa... Pero no más que a mi primo. –Comento al hallarse a solas con la ojiverde.

* Lo sé, no pronunció palabra... Ni por cortesía.

* Sinceramente, Terry no posee los mejores modales pero creo que esto va más allá de eso.

* ¿A qué te refieres?

* A la última experiencia que tuvieron con la visita de uno de tus familiares.
* Totalmente absurdo comparar por un minuto a mis queridos primos con la tía abuela. – Dijo indignada.

* Me refiero a las apariencias... Si bien el comportamiento de ambos es, hasta cierto punto, civilizada, esta no deja de ser simplemente cortes, incluso fraternal. Créeme, ellos lo notaran, después de todo también saben lo que es llevar una vida marital.

Las palabras de la castaña eran tan amargas como ciertas, Candy sabía lo que habían ocasionado sus falsas apariencias, por un momento creyó que el disgusto de Terry se debía a la presencia de Archie, que absurdo fue pensarlo, su claro enfado se debía a fingir nuevamente y de una manera más convincente, todo con el fin de no afectar la situación con su padre... Y con su amada.

Mientras Karen también se alojaba esa noche en el castillo, la rubia tomaba valor para entrar al despacho de su esposo, lo encontró frente a la chimenea bebiendo un poco de whisky, algo que ya no era común en esos días.

* Disculpa las molestias que te han causada mis visitas…

* No más de las que te han causado a ti.

* Es por ello…

* ¿Qué me invitarás a tu habitación? No malgastes tu tiempo, te di mi palabra y no pienso romperla.

* Sí, he venido a invitarte a mi habitación… Pero no suplicaré para que accedas a ello. –Sin esperar respuesta se marchó tras un fuerte portazo.

* Pecosa seductora.

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Al abrir la puerta un sutil aroma a rosas inundo sus sentidos, la culpable de aquella singular fragancia se encontraba frente al tocador peinando con nerviosismo su larga cabellera. Se detestaba aún más por provocar aquel miedo.

* Sigo pensando que no es una buena idea.

* Anteriormente hemos compartido la cama...

* No después de darte mi palabra.

* Su palabra quedará intacta... Si promete no... –Decía pudorosa. –No tocarme.

* Intacta por siempre quedará.

Aquella declaración tan solemne, estrujo el corazón de Candy, quien se reprendía interiormente por ello.

Disfrutaba de un sueño profundo y tranquilo como hace mucho no lo tenía, hasta el momento de sentir una frialdad recorrer su espalda, despertó un poco molesto pero al darse cuenta de quien era el culpable simplemente sonrío.

* Pecosa y mañosa... Yo no puedo tacarte pero tu si me tocas.

Con cautela se volteó para quedar frente a su esposa, tomos sus frías manos entre las suyas y las coloco sobre su pecho...

Un nuevo día estaba por comenzar, pero no podía permitirse amanecer de esa manera, por más plácida que esta fuera. Sutilmente se apartó de la rubia, se disponía a salir de la cama cuando se topó con aquella enigmática vista, Candy en verdad era una fatal combinación de ternura y atracción, sin poder ni desear contenerse, poso suavemente sus labios en los de ella.

* Pones al limite mi palabra.

Terry saldría minutos después de la habitación, sin sospechar que su esposa estuvo consiente en todo momento desde que despertó.

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El desayuno resulto sumamente ameno, en gran parte por la ausencia del inglés, los presentes intercambiaron divertidas y vergonzosas anécdotas de la anfitriona, quien lejos de enfadarse reía con ellos de buena gana. Al término de sus alimentos, decidieron aprovechar la mañana y dar una breve caminata.

* El condado es muy hermoso, pero tu propiedad… –Decía fascinado.

* Tienen que volver para "La fiesta de la cosecha" y traer a mis hermanas.

* Y a tu sobrino.

* Mis sobrinos. –Corrigió el error.

El triste semblante en Stear, le hizo saber que su presentimiento era correcto.

* Se rumora que la biblioteca de la familia Grandchester es impresionante...

* Creo que debes juzgarlo por ti mismo.

Ambos volvieron al castillo, dejando a Archie y Karen en el prado, Stear sonrió irónicamente al verlos a lo lejos, a su parecer hacían una agradable pareja.

* Stear, su visita me ha alegrado enormemente pero se bien que algo anda mal. –Declaró al estar a solas en la enorme biblioteca. -Por favor dime que ha pasado.

* Lamentablemente, Anne perdió al bebé.

* ¿Pero por qué nadie me lo había comunicado? Creí que la nula correspondencia...

* ¿Nula? Te escribimos continuamente pero al no obtener repuesta... Pensamos que te lo prohibían.

* Les escribía cada semana.

* Al parecer alguien ha interceptado las cartas.

* Por ahora eso no importa, lo que importa es que me digas que ha ocurrido en mi ausencia.

* De acuerdo... –Dijo mientras tomaban asiento.

Escuchar el relato de su primo le causa una gran tristeza… Le contó que cuando partió de Escocia, él y Paty se fueron a vivir a una Villa cercana, que sin ser tan ostentosa se había convertido en un verdadero hogar. Caso contrario el de su hermano, quien se vio obligado a regresar a la mansión Ardley por el débil estado de salud de Anne, pero en vano habían sido todos los cuidados y atenciones, a finales del segundo trimestre de embarazo perdió al bebé. Esta situación, no solo mermo aún más en la salud de la peli negra sino también en su matrimonio.

* Lamento escuchar tan malas noticias... Pero tienen una vida por delante, estoy segura que...

* El medico ha dicho que no es recomendable, no por ahora. Anne esta totalmente paranoica, no para de decir que Archie la dejara para buscarte.

* Pero eso es absurdo, Archie jamás haría eso.

* No del todo, él no lo dice abiertamente pero estoy seguro que se arrepiente de acceder a su matrimonio.

Lejos de sentir júbilo por aquellas palabras, Candy sintió una gran desdicha por aquellos a quien tanto quería, las decisiones de otros los afectaron enormemente.

* Anthony... ¿Por qué fueron a visitarlo? –Indagó acertadamente.

El joven Corwell dejó escapar un suspiro de pesar para relatar lo recién acontecido.

Dos meses atrás llego una carta dirigida a Albert, era de la tía abuela, desesperada pedía su intervención en un asunto de suma importancia para la familia, Anthony deseaba cancelar su compromiso con Elisa, lo cual para la anciana provocaría una deshonra para toda la estirpe. Evidentemente, Albert le hizo saber que no intervendría para que tal enlace se llevará a cabo en contra de los deseos de sus sobrino, al día siguiente partió a Irlanda dejando por concluido el tema, pero este, estaba lejos de terminar pues una semana después recibieron la invitación a la boda. Fue entonces cuando ambos hermanos decidieron partir a España, al llegar tuvieron que esperar unos días por él ya que había ido a París, al verlos les agradeció su visita y apoyo.

* ¿París?

* Nuestro tío apoya su decisión, pero le ha dicho que si desea renunciar a sus deberes también lo hará a los privilegios. Trata de abrirse camino como comerciante en París.

* ¿Les ha dicho la razón de su decisión? Es verdad que cuando la tía abuela me anunció su compromiso, quede sorprendida, pero nunca pensé que haría esto.

* ¿Acaso lo juzgas?

* ¿Juzgarlo? Jamás... Lo apoyo completamente pero me es tan desconcertante, sabemos que desde siempre Elisa lo ha amado, y que él es la única persona que la hace afable con los demás... –Decía desconcertada. –¿Qué me estas ocultando?

Stear dejó escapar un suspiro de pesar, Candy los conocía tan bien que era inútil ocultarle la verdad.

* Se ha enamorado.

* ¡¿Qué?!

* No me preguntes de quien, por que no ha revelado su nombre.

* Alguna joven sin fortuna e influencias.

* Eso espero. –Exclamó con preocupación.

* ¿A qué te refieres?

* A que ese sería el mejor de los escenarios, ya que hay uniones más inconvenientes.

Candy se quedo pensativa tras aquella declaración, y aún más por la pregunta que le haría.

* ¿Como sabría yo la identidad de esa joven?

* Sabemos que Anthony te tiene un profundo cariño y que hace algunos meses se vieron.

* Pero en ningún momento dijo o hizo algo que me hiciera pensar que estaba enamorado.

* Lo siento, no era mi intención atacarte. Es solo que me preocupa la situación y me desespera no poder hacer nada. Deseábamos quedarnos un poco más en España pero Paty esta por dar a luz, no deseo perderme ese momento.

Candy sonrió ante el nuevo evento que llenaría de júbilo a sus adorados primos, la conversación se tornaría a este suceso y concluiría con el anuncio de la comida.

* ¿Terrence, no ha llegado? –Pregunto discretamente a su doncella.

* Mi Lord no ha salido, ha pasado todo el día en la biblioteca.

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Resulto sumamente incomodo tenerlo a lado y no atreverse a mirarlo, como nunca agradecía la presencia de la Condesa que con sus relatos amenizo la hora de la comida y de la cena. Sus primos comunicaron que partirían a primera hora del lunes, hecho que la acongojó notablemente.

Veía impaciente las manecillas del reloj, su corazón estaba acelerado y tenía esa extra sensación en el estómago que solo provocaba aquella petulante presencia, cuando llego trato de aparentar normalidad acariciando a Clean que dormitaba en el sofá. El estruendoso silencio, le indicaba su molestia, no entendía el motivo pero de algún modo provocaba que se sintiera culpable por algo, aunque no supiera qué.

* Que descanses. –Pronunció al cubrirse con las frazadas.

Quedó boquiabierta, en ningún momento visualizo aquel indiferente comportamiento, era evidente que había escuchado la conversación que sostuviera unas horas atrás con Stear, que estaba al tanto de todo.

* ¿No dirás nada? –Reprocho.

* Sueña con los querubines... –Dijo sin abrir los ojos.

* ¿Qué sueñe con...?

Sin pensarlo, Candy tomo una almohada y la impacto con fuerza en la cabeza de su marido.

* ¿Qué demonios te sucede?

* Me sucede que... Que...

La rubia mordisqueo nerviosamente su labio inferior al darse cuenta que no tenía por que haber actuado de esa forma.

* Si tienes algo que decir, simplemente dilo.

* Sé que ha escuchado la conversación que tuve por la mañana con mi primo.

* Deberías de ser más precavida, no es la primera ocasión que escucho una de tus conversaciones.

Avergonzada por el recuerdo de su primer encuentro, esquivo la penetrante mirada.

* ¿No tiene nada más que decir? –Inquirió.

* Sí, aleja tus frías manos de mi espalda.

* Yo no... –Iba a responder indignada. –Y usted aleje sus labios de los míos, mi Lord. –Demandó para después apagar la lampara y entrar a la cama.

Terry estaba sorprendido pero involuntariamente una pícara sonrisa se dibujo en su rostro.

Nuevamente un profundo sueño lo envolvía, hasta que despertó por incomodad y frío, al abrir los ojos descubrió el motivo, estaba a centímetros de caer de la cama y todas las cobijas eran acaparadas por su esposa, misma que tenía pegada a su espalda.

* Candy...

Debido a la respuesta no obtenida, se puso de pie pero de inmediato fue retenido.

* ¿A dónde vas?

* Por una cobija.

* Aquí tenemos varias.

* Y has acaparado todas.

* Lo siento. –Dijo apenada al ver que era cierto.

Sin reclamar más, Terry fue por otra cobija y la extendió a lo amplio de la cama, compartiéndola también con la rubia... Algunos minutos transcurrieron y Candy no podía conciliar el sueño, tenía mucho frío pero temía que inconscientemente buscará el calor del castaño, en esa penosa situación se encontraba cuando Terry extendió su brazo y la atrajo hacía él para abrazarla, de inmediato iba a protestar pero la frase "calla y duerme" le resultó una mejor idea.

Les resultaba realmente agradable el estar tan cerca, el amanecer ya había pasado y el sueño ya no era el motivo por el que permanecieran en aquella posición, incluso despertaron hacia varios minutos, Terry respiraba la esencia que emanaba del cuello de Candy, y ella disfrutaba aquellas sensaciones que le producía el ligero roce de su aristócrata nariz, pero como siempre todo concluyó de forma tajante. De un momento a otro, se encontró sola en la habitación, agradecida no más que frustrada por la situación.

Era mediodía cuando los cuatro jóvenes hacían una pauta a las orillas del arroyo para degustar su almuerzo, comentaban lo placentero que resultó su visita y lo lamentable que era no poder alargar la estadía, el paseo hubiese seguido pero el poco sol se ocultó lo que presagiaba una eminente lluvia.

* ¿Candy, podríamos hablar en privado? –Solicitó poco antes de entrar al castillo.

La ojiverde asentó a la imprevista petición, Karen y Stear se miraron preocupados pero los dejaron a solas sin hacer algún comentario. Archie le propuso hablar en la biblioteca, a lo que ella negó rotundamente, así, ambos se encontraban resguardados bajo la protección de un gran árbol.

* ¿Qué ocurre? Te noto raro.

* ¿Lo amas?

* ¿Qué dices?

* ¿Te has enamorado de él, de ese aristócrata malcriado?

* ¿Qué si me he enamorado de él? Yo solo...

* Mejor que no sea así, no es una buena persona.

* ¡Eso no es cierto!

* ¿Por qué lo proteges? No lo puedes conocer tan bien en tan poco tiempo.

* ¿Archie, a qué viene todo esto?

* No quiero perderte por él... No quiero, no quiero...

* Hace meses lo hiciste, lo permitiste.

* Fui un tonto..

* Archie... –Suspiro. –Stear me contó lo que ha sucedido y lo lamento mucho, creo que es por ello que...

* ¡No! No es así, tu ausencia me hizo entender que fue un error el no escapar aquella noche contigo, que tenías razón, que fui un cobarde... Gatita, me he arrepentido cada noche y cada día, me he imaginado lo diferente que serían nuestras vidas si nos diésemos una oportunidad.

* ¿Qué tratas de decir?

* Ven conmigo.

* ¡¿Qué?!

* Escapemos a Irlanda.

* Archie, no podría...

* ¿Dejar todo esto? –Pregunto señalando el enorme paisaje. –Te juro que no te arrepentirás.

* ¿Como puedes decir eso? Las riquezas jamás me han importado, gustosa hubiese preferido una vida de carencias pero a tu lado.

* Entonces acepta... Mañana partiremos antes de que llegue el amanecer, te esperare a las afueras del condado.

* Archie...

* Te esperare gatita,sé que vendrás.

Cualquier respuesta que fuese a dar, fue acallada por un apasionado beso, aquel que tanto había anhelado.

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Era la noche más larga de su vida, su corazón palpitaba desmesuradamente y su cabeza era un caos total, trataba de conciliar el sueño pero este no acudía. Fui inútil a aparentar normalidad en la cena y al término de esta, despidió cortésmente a sus visitas y de inmediato se encerró en su dormitorio, cuando su esposo entró a la habitación, ella aparento estar dormida y al parecer él así lo creyó.

Nerviosa como nunca, salió de la cama, había tomado una decisión y no daría marcha atrás.

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Hola nuevamente:

Sé que fue un capítulo breve y que muchas me han de estar odiando por ello, y también por como lo concluyo, así de malvada soy jajajaja Trataré de actualizar lo más pronto posible.

Como siempre agradezco enormemente el tiempo que se toman para leer este fic, y en especial a aquellas personas que amablemente me dejan sus comentarios, me son de mucho empuje para pagar la TV y escribir :) además de que me es grato el saber que les parece la historia conforme pasan los capítulos.

Gracias spa-ciales a mi SPA, quien pesé a su Alemán recuerda las contraseñas y el como subir cada capítulo a esta página... Tkm

Saludos y kikos.