CAPITULO XVIl
No estaba enojado, tal vez un poco molesto, incluso creía que la había dejado a la vista con el único fin de que la leyera y así lo hizo. Aún no sabía que decirle, pero cuando la vio entrar a la habitación se dijeron todo con una mirada.
* Es mi familia. –Fue todo lo que susurro.
Esa simple frase lo convenció, partirían a Escocia para el bautizo de su sobrino, aunque eso significara que su esposa se reencontrará con su viejo amor.
Pasó año nuevo con el mismo entusiasmo que Navidad para posteriormente preparar todo el viaje. Terry envió la misiva donde anunciaba su llegada a la Villa Grandchester, se había rehusado tajantemente a hospedarse con los Ardley, por su parte, Eleonor mando llamar a Pier para que confeccionara nuevos vestidos para Candy, pues la joven regresaba como una Lady y debía estar a la altura en cualquier momento. Dorothy y Tom también se alistaban, empacando todo lo necesario para que sus señores y ellos tuvieran un buen viaje y una gran estadía.
Así fue que embarcaron una fría mañana, Candy tenía un fuerte presentimiento pero trataba de asociarlo con el entusiasmo de volver a ver a sus seres queridos. Una semana después llegaría a su amada nación.
* Escocia... –Susurró al ver maravillada por la ventana.
Terry la veía de reojo mientras el carruaje avanzaba, evidentemente había extrañado su tierra, fue despojada de todo lo que conocía y quería, realmente el destino le jugó una mala pasada pero él estaba dispuesto a recompensarla.
Estaba cansada, y suponía que él también, pero ciertamente la estuvo evitando mucho antes de partir. Supuso que esto cambiaría al momento de llegar pero su fría despedida cuando se recostó a su lado, le dejó claro que esto no sucedería... Su educación le recriminaba su añoranza, pero no podía evitarlo, extrañaba ser suya y le enfadaba que él no sintiera lo mismo. Eran estos sus pensamientos, cuando sin poder contener su enojo se incorporó y le arrojó una almohada.
* ¡¿Qué sucede?! –Dijo molesto por ser despertado de aquella manera tan poco sutil.
Sin saber explicarse, solo reaccionó a hacer un gran mohín, hecho que no aclaró el desconcierto de su esposo. Tuvo que reunir todo su valor para responder a la pregunta formulada.
* Te... Extraño. –Confesó apenada y agradeciendo la parcial obscuridad.
* No me he separado de ti y... –Estaba por reprocharle tan desconcertante respuesta, hasta que la vio agachar la mirada. No pudo evitar reír un poco. –Lo lamento, no creí... No me di cuenta.
* Yo lo lamento... No debí de... –Reflexionaba en voz alta pero sin mirarlo.
* Adoro que lo hicieras.
* ¿Estás molesto por haber venido?
* No.
* ¿Entonces por que...?
Amaba ser callada de esa manera, sus labios sobre los suyos, demandado que su boca diera acceso a la seductora lengua, su cuerpo fue recostado nuevamente para disfrutar de las caricias que él le brindaba.
En total entrega es como pasarían su primera noche en tierras escocesas.
A la mañana siguiente después del desayuno, subieron al carruaje para visitar la Villa Ardley. Candy estaba sumamente inquieta por volver a ver a su familia, en especial a su querido hermano, quien al verla la recibió con el mismo entusiasmo.
* ¡Pequeña! –Decía mientras le daba vueltas en el aire.
La juguetona risa de la rubia se escuchó por todo lo alto, hasta que la tía abuela salió de la mansión.
* Aún no has entrado, y ya provocas un escándalo.
* Un gusto verla de nuevo, tía abuela. –Sonrió sincera.
Terry sintió hervir la sangre al ver a la anciana, él no olvidaba la atrocidad de sus acciones, y si bien compartía la culpa, no por ello la despreciaba menos. Con todo su porte, intercalo los saludos correspondientes, ciertamente todos le veían como un bicho raro y ninguno se atrevía a entablar una conversación con él, o eso pensó.
* Creí que no volvería a verla así de feliz…
* ¿Disculpe? –Dijo sorprendido, y un poco ofendido.
* No tengo temor de decirle, mi Lord, que no deseaba su matrimonio, que incluso el día de su boda le propuse a mi querida hermana, mandar todo al demonio. Estaba seguro que la entregaba a una vida llena de desdicha, hoy me alegra comprobar lo equivocado que estaba.
Sin decirle más, Albert se alejó para reencontrarse con su hermana y sus primos, las sinceras palabras pronunciadas por su cuñado carcomieron su conciencia, pues sabía que no había estado tan equivocado.
* Mi Lord, le estoy sumamente agradecida por haber venido.
* No tiene nada que agradecer señora Cornwell…
* Llámeme Paty por favor.
Peculiar familia, viéndolos convivir comprendía el carácter alegre de su esposa, debía de ser honesto y aceptar que incluso Archivald era agradable, las únicas que no parecían encajar con ellos era la matriarca de la casa y su ex prometida. Ambas se mantuvieron tan apartadas como él, intuía que Anne había sido más apegada a la vieja mujer, quien al creerla una futura duquesa la educó de una manera más estricta. Ironía de la vida.
Después de la cena se marcharon, su esposa le agradeció su tolerancia, a lo que respondió sin pudor alguno.
* No agradezcas, lo que cobrare con creces.
Candy le devolvió la misma sonrisa maliciosa, disfrutaba enormemente entregarse a su esposo y que él demandara con ahínco esa entrega.
Fue una gran sorpresa y honor, que Stear y Paty les pidieran ser los padrinos de su primogénito, al hacerlo iba a negarse por su nueva condición religiosa, pero fue el inglés quien tomó la palabra y acepto gustoso. Ahora se encontraba cargando a su ahijado Jeremy Cornwel, o como tiernamente le llamarían, Jimmy.
Se encontraba un poco incomoda, todas las mirada se posaban en ella y en Terry, quien estaba más acostumbrado a esa excesiva atención, pues pesé a sus negativas, Dorothy le indicó que debía vestir como lo que era, una Lady inglesa y una futura duquesa, cuando creía ganar tal discusión con su doncella, la autoritaria voz de Terry le indico que utilizara aquel vestido rosa pálido a juego con un abrigo blanco y las hermosas perlas que le había regalado en Navidad. Sus atuendos no eran extravagantes, pero a vista de cualquiera se notaría lo fino y costos que eran, por si esto no fuera suficiente para dar de que hablar entre los invitados, su esposo decidió lanzar como presente cien ducados de oro a los niños. Ciertamente, vio a algunas damas recoger disimuladamente unas monedas.
La celebración era cálida, el banquete sencillo pero delicioso, los orgullosos padres no dejaban de mostrar a su pequeño y fue con esa muestra que la idea de ser madre cruzo por su pensamiento, este se desvaneció al ver que Anne se apartaba de todos para dirigirse al balcón, sigilosamente la siguió.
* ¿También tu? No soporto más las miradas de lastima. –Declaró al sentir su presencia.
* Jamás tendría tal sentimiento por nadie, aún menos por una de mis hermanas. Comprendo tu situación pero...
* Tienes razón, nadie mejor que tu puedes comprender por lo que estoy pasando. Incluso la tuya es peor que la mía, la presión que ejercer el apellido Grandchester no debe ser fácil de llevar.
Esa pequeña charla la torturo el resto de la tarde, poco más de dos meses que había intimado con su esposo, pero ante los demás, de esto ya había transcurrido casi un año. Lo cierto era que la idea de no poder engendrar le cruzo por la mente desde que su periodo llego después de estar con él la primera vez, sabía que no todas quedaban en cinta en los primeros meses, pero se preguntaba qué pasaría si eso no sucedía…
La semana que duro su estancia en Escocia fue una de las más gratas, la tía a abuela partió precipitadamente después del bautizo, ausencia que se aprovecho con gran libertad, pero ahora se encontraba despidiéndose nuevamente de su familia, con la promesa de visitarlos en verano. Lejos estaba de imaginar que no cumpliría su palabra.
Era extraño, pero ver el horizonte inglés le daba un gran regocijo, sinceramente había llegado a amar esa tierra tanto como al hombre que la abrazaba en ese momento. La bienvenida fue tan cálida como si hubiesen estado lejos por meses enteros, Candy se sentía tan dichosa que aparto cualquier idea que la hiciera dudar de esa felicidad.
Temblaba, estaba fúrica, salió del almacén sin hacer caso del llamado de Tom, ahora estaba frente a Karen esperando su respuesta, una que desmintiera lo que había escuchado o que al menos la tranquilizara.
* Es cierto. –Dijo con el peculiar temple británico. –No deberías darle tanta importancia.
* ¿No debería darle tanta importancia?
* No realmente, dudo mucho que mi primo lo frecuente… No últimamente. –Declaraba mientras tomaba un sorbo a su té. –Pero si ese fuese el caso, no debes preocuparte, todas las damas de la región sabemos que es un lugar "confiable"
* ¿Cómo puede ser confiable un lugar así?
* Candice, estuviste en la corte francesa, sabes que todos los hombres, casados, solteros, viudos, todos frecuentan esa clase de lugares. La casa de Rosse, es exclusivo, no cualquier hombre puede entrar, y no cualquier mujer puede prestar ahí sus servicios.
* ¿A qué te refieres?
* Se dice que Rosse, toma a su cuidado a jóvenes huérfanas, con el fin de que sean vírgenes y fáciles de educar.
* ¡Es espantoso!
* Si, y no. El futuro de aquellas chicas podría ser peor, Rosse se encarga de que sus clientes no solo sean nobles ricos, sino también honorables. Ninguna de sus cortesanas es maltratada, y créeme, tienen una buena paga por sus servicios. Mi tío hace años que las patrocina.
* ¡¿El Duque?!
* Sí… mi tío, al igual que mi abuelo, prefirieron que sus vástagos frecuentaran una casa de citas segura, que otra en la cual… es decir… –Trataba de explicar. –Sífilis demencial y bastardos... Rosse garantiza que ninguna de esas "circunstancias" suceda con sus protegidas.
* ¿Crees que Terry…?
* No sé si aún lo frecuente, pero tenía una gran amistad con Rosse...
* ¿Amistad?
* No te tortures con esas ideas… son hombres. Jamás estarán conformes con una sola mujer.
* Karen…
* ¿Si?
* ¿Fue ahí donde conoció a su amante?
* Ya te dije, es una casa de citas. Hay muchas cortesanas.
Candy no pregunto más, y Karen disimulo no saber más.
La duda carcomía su tranquilidad, días atrás había entrado sigilosamente al despacho, deseando sorprender al castaño, no le costó trabajo, estaba absorto leyendo una carta cuando lo saludo juguetonamente, acto que lo irritó terriblemente. No quiso mencionarlo, pero pudo ver que aquella caligrafía era sin duda de una dama.
Comprendía la naturaleza de los hombres, pero se negaba a compartir al suyo, si llegaba a saber que él amaba a otra, simplemente se alejaría sin importarle nada.
Rosse lo escucho como siempre, atenta y comprensiva, tenía tiempo sin verlo y eso le alegraba, pues significaba que estaba feliz con su matrimonio, y al parecer en todos los aspectos…
* Puedes tenerlas a ambas.
* No sería justo para ella, no después de lo que le prometí.
* Tampoco lo sería para tu esposa.
* Cometí un grave error al involucrarme con Susana… no debí hacerlo hasta casarnos.
Flash back.
Desde niños le había parecido sumamente hermosa, su tez lechosa y ojos violeta, le eran en extremo atractivos, el verla llorar desconsoladamente frente a la tumba de su padre le provocaba un sentimiento protector.
El señor Marlow, fue en vida un hombre digno y respetado, su trabajo como fiel administrador de la casa Grandchester, le había brindado privilegios entre los nobles, quienes se vieron sinceramente afectados al saber de su fallecimiento. Su padre quien lo había llegado a apreciar sinceramente, le prometió en su lecho de muerte velar por el bienestar de su esposa e hija.
Los coqueteos, el roce de sus manos, los besos, la eminente entrega... Fue suya, con la promesa de un día convertirla en su esposa, pero por el momento solo su amante. Así inicio su relación.
Fin de flash back.
* No puedes deshacer lo que ya esta hecho... Además dudo mucho que te arrepientas, ningún hombre lo hace.
Antes de que pudiera defenderse ante tal acusación, una joven entro con una botella de whisky, sirvió gentilmente dos copas.
* Gracias, Violeta.
* Retírate. –Ordenó.
* ¿Por qué tan severa? —Le cuestionó cuando la chica salió.
* Por que esa niña esta enamorada de ti. Y eso es muy peligroso.
* Estás exagerando.
* Tal vez, pero son riesgos que no estoy dispuesta tomar. En este momento, tienes más mujeres de las que puedes manejar, no me contradigas, sabes que es cierto. Susana demanda que cumplas tu palabra, pero nunca pensaste que fueras a enamorarte de tu esposa. El Duque podría conseguirle un buen marido, siempre hay algún crédulo.
* No se merece eso.
* ¿La prefieres como eterna amante?
* No... No lo sé.
* Que la culpa no decida sobre la razón.
Sabía que era cierto, en ese momento se sentía más culpable que enamorado de Susana, tal vez era por el tiempo que habían pasado alejados el uno del otro, o tal vez se había resignado a perderla y ahora que regresaba no sabía que sentía por ella.
El claro de medianoche le permitía ver la hermosa figura que reposaba a su lado, se recriminaba lo distante que había estado últimamente, no deseaba hacerle daño, aun se sentía despreciable por todo el dolor que le provoco anteriormente. Pero no podía dejar de pensar en Susana, en las noches que paso con ella y en las promesas que le hizo, no era perfecta, hace tiempo que lo sabía, pero le dio su palabra y ahora no sabía cómo romperla.
Su día empezó de la peor manera, seguía sin entender porque tanto alboroto, evidentemente enviaron la invitación por mera cortesía, y de igual manera había respondido. El temperamento de Candy estaba alterando el suyo, así que prefirió salir del castillo, no quería agravar una situación que para él no era ni un poco relevante.
No podía controlarse, necesitaba saber qué había sucedido, Stear le afirmo que esa boda no se llevaría a cabo pero ahora sostenía ese fino papel donde decía todo lo contrario. La unión entre la casa Brown y la casa Legan, se celebraría en España dentro de un mes.
Holis:
Espero que les haya gustado el capítulo, que éste despejando algunas dudas y dejando muchas más.
He tratado de incluir personajes originales del anime en esta historia, como es el de Jimmy.
Como les he mencionando, viene el drama y este es el preámbulo. Espero puedan comprender a Terry, muchas hemos creído encontrar el amor de nuestras vidas cuando no llevamos ni la mitad vivida...
Aclaro, él frecuenta la casa de Rosse por la relación de amistad que tiene con ella, y si, bueno el hombre aun toma whisky (será tal vez por que quien escribe este fic es una ebria jajajajaja bueno solo un poco)
Mil gracias a todas por seguir leyendo, en verdad no dejare esta historia sin fin.
En el capítulo pasado trate de dejar mi face pero no me lo permitió la página, así que lo deletreare al estilo presidencial jajaja
Triple w facebook punto com diagonal moon punto pecomosa
Saludos y kikos a todos.
