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Fecha de edición: 05/11/2019
Gracias especiales a las chicas de Traducciones vergas por la ayuda y el apoyo!
Capítulo 4.
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"Todos tomamos decisiones y al final estas decisiones nos definen."
—Ken Levine
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Miró por última vez los papeles antes de dejarlos de lado y cerrar los ojos por unos segundos. La noche anterior había sido un punto de inflexión, muchos de los hombres y mujeres que habían entrado en la base militar quedaron en bolsas negras que ahora debían recuperar de alguna manera. Podía percibir la rabia en el aire, la necesidad de venganza; pero la prudencia era primordial llegado a ese momento. El coraje solo cegaba los pasos y estropeaba el camino hacia el objetivo mayor.
Debían mantener la calma, antes de entrar en acción. Sabía que las posibilidades de perder eran altas; sin embargo, aquellos que entraron y dieron su vida por ello portaban con orgullo el título de héroes y serían recordados como tal. Se midieron al reto, aún conociendo que el final, era todo, menos feliz. Lo único que quedaba ahora era seguir luchando: por la memoria de los que cayeron peleando por una vida mejor, por los niños, hombres y mujeres que estaban desprotegidos y oprimidos por el miedo.
A pesar del tiempo transcurrido, aún recordaba el comienzo de aquel infierno. Donde la libertad huyó y la esperanza se perdía con los días; no obstante, no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que él también creyó que ellos eran la salvación a lo que se había desatado en todo el país, cuando las noticias de las atrocidades que habían ocurrido a manos de la familia imperial salieron a la luz: los niños, niñas, hombres y mujeres desaparecidos por años y sus cuerpos encontrados en medio de la nada con signos de tortura y violación. Finalmente dejaron de ser casos sin culpables, donde los recursos que pagaban, fueron derrochados de forma descarada para lujos que solo beneficiaban a unos pocos; en lugar de ayudar a aquellos que realmente lo necesitaban.
Todo explotó, dando paso a un tiempo oscuro, donde la gente indignada salió a las calles para protestar y pedir un nuevo sistema de gobierno: querían líderes que ellos mismos pudieran elegir; anhelaban justicia para aquellos que fueron asesinados de forma cruel e inhumana, deseaban un cambio y lo deseaban de manera inmediata; empero, la familia imperial reaccionó del modo menos esperado. Ordenaron a los policías que tomaran las calles y atacaran de forma violenta a sus ciudadanos y así suprimir la gente y meter el miedo en sus cuerpos.
No obstante todo salió diferente a como fue planeado, los militares se revelaron en contra del gobierno de una manera increíble, terminaron el inicio de una Era oscura. La familia imperial murió en sus manos, reordenaron las calles y fue bueno por un tiempo; hasta que el poder fue demasiado tentador, hasta que las cosas fueron de mal en peor.
Las celebraciones, se volvieron nuevamente protestas. Madara Uchiha tomo el poder; sin embargo no fue temporal como todos pensaban, no, lo tomó para quedarse ahí y ser el nuevo emperador.
Las calles se llenaron aunque fueron calladas de forma inmediata. La policía era nada a comparación al miedo que los militares trasmitían, las muertes se volvieron más violentas, las desapariciones más frecuentes e invadir la casa de aquellos que se pronunciaban abiertamente en contra, era algo cotidiano. Lo único que había quedado en ese entonces fue formar un grupo en las sombras, lejos de los ojos del gobierno invisibles como los cuervos...invisible como El Cuervo.
Fue un inicio difícil; empero, habían sobrevivido hasta ese día y lo seguirían haciendo hasta que la justicia finalmente tomara el lugar que le correspondía.
Los leves golpes en la puerta de su despacho lo sacaron de los recuerdos en los que se había sumergido. En ocasiones, la nostalgia lo invadía de una forma abrumadora; pero debía seguir. Murmurando un leve "entre" ésta se abrió y se cerró con rapidez, la tenue luz que se filtraba en la estancia le permitían distinguir la pequeña figura femenina delante de él, pese a que las ropas cubrían su cuerpo y sus cabellos.
—Sakura Haruno nos ha traicionado— susurró por lo bajo la recién llegada, mientras quitaba la capucha que ocultaba su cabeza, los rizos rubios cayeron.—Se ha unido a ellos nuevamente Kakashi, mis contactos pueden jurar sobre ello.
Kakashi se congeló unos momentos en su lugar, y soltó el aire que había estado conteniendo en sus pulmones cuando la noticia llegó.
—Ino...
—Debemos armar un plan de acción, Kakashi; mi padre al igual que muchas de las familias que entregamos dinero y suministros a la causa, temen por que nuestra red sea expuesta. Debo resolver ésto antes de que El Cuervo sé entere de ello y...
—Ino.—Repitió el nombre, dejando su mirada sobre ella.—¿Qué te hace pensar que él no lo sabe?
—Pero...
—Créeme Ino, El Cuervo ya debe ser consiente de este problema; ahora bien, nos permite tomar las decisiones sobre ello.
—¿Qué haremos entonces? —preguntó sin vacilar, mirando a Kakashi fijamente.
—Haz que nuestros hombre cacen a Sakura Haruno y pon un precio a su cabeza para los mercenarios, ten en cuenta: si un mercenario mata a alguien de nuestro bando solo para llegar a ella, triplicaremos la recompensa: un motín por dos cabezas ¿entendido? —explicó de forma neutral, mirando por un segundo los papeles sobre el escritorio, antes de volverse a los ojos azules.
—Sí —contestó, poniéndose la capucha antes de girar sobre si y abrir la puerta.
—Lamento lo de Sakura, Ino...sé que eran buenas amigas.
—Hasta que la muerte nos reclame— susurró Ino—, ella prefirió vivir como cobarde, que seguir luchando. En un inició creí que era una espía; en todo caso, los años me hicieron tragarme mis palabras, ahora la noticia solo me hace confirmar que nunca debimos creerle.
—Ahora lo único que queda es eliminarla, sé que harás un buen trabajo, Ino.—La mencionada asintió levemente y se marchó.
Kakashi sabía que la noticia correría como el viento, Ino era muy efectiva a la hora de propagar los avisos que necesitaba la resistencia. De igual manera, todas aquellas personas que se encontraban en la base y apoyaban la causa encontrarían un poco de paz y calmarían las ansias que representaba Sakura Haruno viva con demasiada información confidencial, y comprometedora.
El Cuervo le había dado carta blanca hace mucho para tomar decisiones que considerará prudentes, aunque estuviera relacionado con la muerte de una de las personas que recomendó en el pasado de persuadir. Aquella fue la primera vez que vio el nombre de Sakura Haruno, teniente e hija de uno de los altos rangos que tenían buenas relaciones de forma directa con la familia Uchiha.
Se reunieron en las bodegas abandonadas de Tokio, la luz de luna se filtraba por algunas ventanas cuando las nubes no le cubrían; sin embargo, El Cuervo había decidido ocultarse entre las sombras como era de costumbre en las pocas veces que se habían encontrado.
—¿Estás seguro? —preguntó de una manera imprudente, llevado por la impresión al leer el nombre de la chica, junto a una foto. El Cuervo lo miró unos segundos a través de las sombras antes de responder.
—Nunca hago algo, si no estoy seguro de ello. Sakura Haruno fue la mejor de su promoción, investígala más a fondo y sabrás cuando será el momento adecuado para presentarte delante de ella.
—¿No es mejor que te presentes tú?
—Harás un buen trabajo, Kakashi— contestó ignorando su pregunta antes de marcharse. Los pasos se alejaron paulatinamente y toda la bodega quedó en silencio pasados unos minutos.
Después de aquella noche, comenzó a trabajar en la lista que le fue entregada. Dejando un número mayor de personas vigilando a Sakura Haruno, y siendo la última en ser reclutada por su cuenta, ya que de una manera extraña, en esa época la gente también comenzaba a buscarlos para unirse a la causa.
A decir verdad es que tenía cierta resistencia el día que había decidido ir finalmente por ella, sabía que era inteligente, lo detectó en un lapso de tiempo bastante corto y discutieron en medio de la acera, algo un tanto peligroso; en cualquier caso, era lo que más recordaba de aquel encuentro y claro, su precaución para tomar cualquier cosa que le ofreciera en uno de los bares dónde la mayoría eran fieles a la causa, Sakura también lo supo en el mismo momento en que pisó el lugar.
Se había percatado de su estado de alerta constante, algo que con los años nunca cambió, lo único que cambió fue la forma en que ella veía al mundo; empero, existían ciertos lugares que no entendió y hasta el día de hoy aún seguían sin comprender.
Kakashi suspiró apartando los documentos que ocultaban el expediente de Sakura Haruno, ¿cómo es que la habían atrapado? ¿por qué se volvió a unir a ellos? ¿realmente los había traicionado? Arrugó el documento entre sus manos y observó la expresión neutral de la joven en la foto. Sabía de primera mano que esa chica era una temeraria, morir nunca fue su mayor miedo.
Aún recordaba la primera misión en solitario de la chica, después de que la reclutaran comenzó a participar de forma activa en las misiones que armaban posteriormente al conocer los movimientos de su bando enemigo. Ser una militar le daba una ventaja, Sakura sabía perfectamente como desenvolverse en el campo de batalla: espionaje, lucha cuerpo a cuerpo, lucha con armas, primeros auxilios y realizaba estrategas sobre la situación. Le asignó una tarea casi imposible para que mostrara su valía.
Sabía que en ese momento, pese a que muchos no le recriminaban el hecho de reclutarla, la duda latente en sus corazones era algo del que todos estaban al tanto, la misma Sakura sonrió cuando Ino la amenazó sin miedo delante de todos, mientras un arma apuntaba a su cabeza, se mantuvo tranquila e hizo creer que a su contrincante que no pelearía, cuando en realidad, atacó en el segundo menos esperado y todos sacaron sus armas, listos para disparar.
Sakura se rió antes de decir:
—Si fuera realmente una espía, ¿no creen que ya hubiera ido a delatarlos? —Se encogió de hombros, devolviéndole el arma a Ino.—Pero también sería demasiado pronto, ¿no les parece?
—¿Estás diciendo que nos puedes traicionar en un futuro? —siseó alguien, sin dejar de apuntar con su arma.
—Solo les diré algo: he danzado con la muerte por años, cuando hago algo y me comprometo a ello, no vacilo y mucho menos me acobardo.
—¿Cómo podemos confiar en ti?—Sakura miró a Ino, y después sonrió a todos.
—Porque pude matarlos a todos hace unos minutos; en cambio siguen aquí. Ya no hay vuelta atrás para mí, desde hoy. Ustedes son mis camaradas.
—¿Realmente crees en la causa? —preguntó otro.
—Eso es algo que solo el tiempo te dirá.—Terminó tomando la pequeña maleta que se le había preparado para su misión.
Su espalda fue lo último que vio antes que desapareciera por una semana y volviera. Su misión en solitario consistió en viajar fuera de la ciudad para llegar a una de las bases importantes de los Uchiha y tomar unos documentos de suma importancia, que sería transportados por uno de los hombres de confianza, llegarían hasta Tokio en tren; Sakura debía robar los archivos antes de que entraran a la metrópolis y fueran ingresados en el batallón central.
Podía utilizar cualquier método para obtener esos papeles. Ella había dicho que después de estudiar el perfil del hombre, la seducción era la manera más fácil de llegar a ello. A decir verdad, estuvo tentado a preguntarle si realmente estaba dispuesta a eso, Sakura se encogió de hombros y murmuro algo que hasta el día de hoy aún no sabía que fue; no obstante, el destello de melancolía que cruzaba por su rostro durante uno segundos, se lo dijo todo.
—Aquí están.—Dejó el sobre sellado encima de su escritorio, la tarde del domingo después, ella estaba perfecta. Ninguna herida, ningún cambio que él pudiera detectar—También he eliminado las copias de la base de datos y he destruido otros posibles lugares donde se guardara la información, así que no tenemos que preocuparnos de que ellos puedan recuperar estos documentos.
—¿Cómo lo has hecho? —La miró unos segundos con desconfianza, mientras Sakura tomaba asiento dejando escapar un suspiro aburrido.
—Si lo que te preocupa es que ellos supieran que estoy con ustedes, puedes estar tranquilo. No hay testigos y el tipo nunca sabrá en donde los perdió o quién se los quitó.
—¿No me contarás nada? ¿Cómo no desconfiar de qué solo se los pediste para asegurar tu lugar aquí?
—Sabes mejor que nadie que nos entrenan para ser eficazes, ¿qué necesidad de saber cómo lo hice, si al final te sentirás culpable de alguna u otra forma?
—¿Culpable por quién?
—Tal vez por ambas partes implicadas— respondió dejando que el silencio se instalara unos segundos en la habitación antes de continuar.—¿Cuándo conoceré El Cuervo?
—Llegado el momento, lo harás—Sakura lo miró con desconfianza.
—¿Por qué tanto secretismo al respecto?—preguntó.
—Porque en ocasiones, es mejor dejar que el mundo crea la historia que se ha contado.—dijo Kakashi con burla, mientras Sakura se marchaba.
«En definitiva Sakura Haruno fue y seguirá siendo una chica demasiado reservada en ciertos aspectos» pensó, dejando caer los papeles en el escritorio. Lo único que quedaba ahora, era eliminarla para proteger al resto.
Gracias por leer y seguir apoyando :D
