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Fecha de edición: 29/01/2020
Capítulo 6.
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"Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro"
—Winston Churchill
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Caminó sin prisa por el pasillo desierto, seguido de sus hombres más fieles: Jūgo y Suigetsu, eran conocidos por todos como sus sombras, cualquier paso que daba estaba acompañado por alguno de ellos.
El silencio los acompañó por unos largos segundos hasta que Sasuke se detuvo repentinamente, y sin volver el rostro dijo:
—Dilo, Suigetsu—. Fue directo y sin rodeos, después de todos estos años Sasuke Uchiha más allá de sentirse del todo como un superior, también los consideraba de alguna manera sus amigos...sus camaradas y era totalmente consiente de que la situación de minutos atrás, había dejado a ambos hombres disconformes. El lazo de lealtad que habían construido, muy pocos lo entenderían, sabía que los dos seguirían sus ordenes sin preguntar las razones y de igual forma, podrían desobedecerlas siempre que vieran era algo perjudicial para su integridad.
—Deberías permitirnos que lo castiguemos de nuevo, matarlo de ser necesario. Esa insubordinación e irrespeto se volverá un problema dentro de poco, lo sabes. Deidara quiere tu cabeza y te sacará del camino a como de lugar— murmuró firme con sus ojos fijos en la espalda del Uchiha. Suigetsu lo podía sentir en sus entrañas, la traición del rubio era una bomba de relojería y explotaría en cualquier momento, ni Jūgo, ni él, estaban dispuestos a dejar morir a Sasuke antes que ellos y tenían que tomar acciones al respecto.
—Lo sé; pero es algo que nos podemos permitir por el momento. Deidara está cegado y actúa antes de pensar. No ve quién es realmente su enemigo o quién es su aliado, ¿crees que sobrevivirá?
—Jūgo y yo sabemos que no es así; sin embargo, para evitar cualquier casualidad apoyamos la idea de matarlo ahora.
—No.—Fue la respuesta contundente de Sasuke, quién sabía perfectamente lo que arrojaba a ambos hombres a seguir insistiendo en matar a Deidara; pero era algo que iba más allá de lo que podrían controlar por el momento.
—Pero Sasuke...—Se detuvo unos segundos al oír los pasos firmes que venían en dirección contraria, girando por la esquina divisó una cabellera larga y dos subordinados que seguían a su superior.
—Mayor Uchiha—murmuró Jūgo volviendo a las formalidades, dando un paso al frente junto a Suigetsu.
Los tres hombres se quedaron en completo silencio mirando al pequeño grupo caminar hasta ellos, a la cabeza se distinguía los ojos verdes penetrantes que no apartaban su mirada de Sasuke, todos notaron la sonrisa que había comenzado a adornar sus labios.
Jūgo y Suigetsu realizaron el saludo habitual, se pararon rectos y juntaron sus piernas, llevando la mano derecha con los dedos juntos hasta la sien con la mirada al frente en algún punto. Un leve movimiento de cabeza y ambos descansaron.
La recién llegada dio un paso al frente, mientra los dos hombres de Sasuke se apartaban para darle espacio, pese a tener los ojos en algún punto muerto delante de ellos, percibían cada movimiento que realizaba la mujer.
—Sasuke.—Fue el suave murmuro palpando con sensualidad al tiempo el brazo derecho del mencionado.
—Mei—contestó mirando fijamente los ojos verdes de ella, quién rió.
—Eres bastante escurridizo, he estado buscándote hace unos días. Escuché que Sakura Haruno está en este lugar; debo admitir que mi curiosidad fue lo que me llevó hasta aquí; no obstante, hoy en la mañana me han hecho llegar una información respecto a ciertos asuntos que nos incumben a todos, aunque dada la magnitud del asunto creo que es mejor compartirla contigo primero.
El Uchiha sonrió levemente dando luz verde para que la mujer se acercara un poco más, se miraron fijamente por unos segundos antes de que ella se riera y se estirara alcanzando el oído derecho de Sasuke.
—Itachi Uchiha, está vivo —susurró antes de mirar a Sasuke de nuevo, quién le dio un leve apretón.
—Hablemos de esto más tarde, las paredes tienen oídos.
—¿Mismo lugar de siempre?
—Suigetsu, llama a Hokage para una reserva en la noche. No quiero a nadie en el lugar. — Mei sonrió, dando un paso hacía atrás.
—Esperaré ansiosa nuestra velada.—Terminó girando sobre si y se marchó por el mismo lugar que había llegado.
La sonrisa de Sasuke desapareció mientras observaba en silencio la espalda de la fémina alejarse por el camino. Mei Terumi era una mujer de 35 años, con una carrera sobresaliente en la milicia y actualmente Teniente Coronel de uno de los batallones más feroces que tenían. Bajo su mando: un cuarto de los rebeldes habían perecido en batalla, y otros tantos vendido información mientras eran torturados. Definitivamente no confiaba en él del todo, aunque era lo mismo desde su lado.
Sabía que muchos hombres se habían dejado engañar por su buen físico: el cabello castaño y largo; los ojos verdes, al igual que las esmeraldas; sus uñas, siempre con una manicura sencilla que ocultaba su verdadero rostro y su cuerpo que sería envidia de muchas. Era una mujer de armas a tomar, y a quién pusiera en mira, debería tener cuidado.
No era un secreto que Mei había querido acercarse a Itachi; sin embargo, el rechazo cortante y contundente, florecieron el odio en ella y fijó su objetivo en el hermano menor, Sasuke Uchiha era igual de apuesto y calificado. La única diferencia estaba en los cinco años menos que se llevaban. Aunque, bajo ninguna circunstancia era impedimento para los objetivos de Mei Terumi.
—Sasuke— llamó Suigetsu. El mencionado lo miró, esperando a que continuará—. El Coronel Kizashi Haruno, ingresó hace 10 minutos en la habitación de Sakura Haruno; ha dejado a todos afuera y ha pedido que no sea molestado, ¿es posible que...?
—No. Kizashi Haruno odia en lo que se ha convertido su hija, no puedo asegurar nada; pero algo me dice que no la mataría, por el mismo recuerdo de su difunta esposa.
—10 minutos es tiempo suficiente para asesinar a alguien.
—Kizashi Haruno es consiente de la razón por la cual su hija está aún viva, y conociéndolo solo le recuerda que cualquier error puede llevar a su amigo y a ella a la muerte. Es una simple advertencia de que la mantendrá vigilada y no se burlará de él dos veces. Es algo en lo que no ha cambiado a través de los años, es bastante fácil de predecir.
Terminó Sasuke, dando un último vistazo al pasillo por el que se fue Mei y seguir su camino hasta el cuarto de la Mayor Sakura Haruno.
No tuvo que esperar mucho antes de encontrarse a Kizashi Haruno y dos de sus soldados más fieles al lado, el hombre se detuvo a unos metros y esperó paciente a que Sasuke estuviera a su altura.
—Sasuke, sé que la rebelde está bajo tu vigilancia y de igual forma sé que tus hombres te han informado que tuve una audiencia privada con ella.
—Mayor Sakura Haruno, Coronel Haruno. Sé que sabes porque está aquí, ¿qué razón le llevó a verla? Hace seis años la repudió como hija e incitó a sus hombres a buscarla para hacerla pagar por traición.—Recordó mirando fijamente los ojos del hombre.
—Por la misma razón que tu vas Sasuke. No podemos matarla; pero confiar en ella de nuevo es tonto, lo único que evitará que Sakura haga algo indebido, es recordarle el porqué aceptó el trato.
—Conozco mucho mejor a su hija que usted mismo, Coronel Haruno. No preciso de su ayuda.—dijo Sasuke de manera cortante, con su rostro inexpresivo.
Kizashi rió dando un paso al frente y murmurar en voz baja.
—Sé lo cercanos que eran Sasuke y pese a todo, ella sigue siendo mi hija. No te dejes engañar por su cara bonita y sus acciones, las estrategias siempre han sido su fuerte. De no ser así, hace seis años no hubiera tenido éxito alguno.
—Conozco todas las habilidades de Sakura y por eso mismo, soy a quién han designado para mantenerla vigilada, Coronel Kizashi. Le aseguro que no habrá una segunda vez.—Terminó el Uchiha, sintiendo dos palmadas en su hombro derecho antes de que su interlocutor se alejara mientras cerraba los ojos y los recuerdos le bombardeaban.
« —¡Sasuke-kun!— Gritaron secundando de una risa alegre que se alejaba con rapidez entre las inmensas calles».
Abrió los ojos nuevamente, formando dos puños con sus manos tomó dos respiraciones profundas, oyendo como Kizashi Haruno ponía distancia, y siguió su camino hasta el cuarto de Sakura. Los soldados que custodiaban la entrada lo saludaron mientras él respondía con un simple: "Descansen" ambos se hicieron a un lado, dándole espacio para pasar.
Giró el pomo y empujó la puerta antes de entrar y cerrar con cuidado.Se recostó en la pared y visualizó el perfil de una mujer vestida de enfermera, sus cabellos estaba recogido como indicaba el protocolo; pero parte de su uniforme a la altura de la cintura formaba un bulto demasiado familiar.
Sasuke analizó con rapidez el objeto en su mano y negó con la cabeza, centrando su atención en Sakura quién intentaba aparentar estar dormida. Sabía que la primera estaba demasiado concentrada en su tarea que había ignorado su presencia; sin embargo, podía apostar que la chica acostada era completamente consiente de él.
Sasuke empezó a aplaudir unos segundos después, aún recostado sobre la pared. No tenía tiempo para intentos de asesinatos que estaban destinados al fracaso desde un comienzo.
—¿Y cómo planeabas escapar después? —preguntó con curiosidad, mirando la jeringa vacía. El viejo truco infalible, la aguja asesina. Una burbuja de aire inyectada en una cantidad grande, en un vaso sanguíneo de tamaño considerable formando émbolos obstruyendo ya sea arterias o venas.
—Mayor Sasuke Uchiha— susurró la enfermera mirándolo de frente, aún con la jeringa en mano, el mencionado observó con tranquilidad como la otra extremidad iba a su espalda.
Sasuke la observó por unos largos segundos antes de reírse y negar con la cabeza, parándose firme.
—Sabes mejor que yo, que tu arma no servirá contra mí. Y mucho menos lograrás matar a Sakura Haruno.
—¿Acaso no estoy yo a punto de hacerlo?
—Nunca creí que los rebeldes fueran arrogantes y mucho menos descuidados, ¿realmente crees que serían tan fácil matar a alguien dentro de estas instalaciones y además matar a Sakura Haruno?
—Deberían cuestionarse en dónde están las lealtades de algunos miembros y además, el soborno es el precio preciso a pagar. Un valor pequeño a comparación de la recompensa que se está dando por la cabeza de la traidora, ¿qué pasará si entrego la de ambos?
—Es algo que nunca sabrás—contestó Sakura, tomando el arma oculta y dando un golpe certero con la otra mano y hacer caer la jeringa. A continuación, apunto sin miedo a la mercenaria—. Jamás te había visto, estoy segura de que eres una mercenaria por lo que has dicho de la recompensa; sin embargo, no creí que los rebeldes fueran a reclutar tan rápido, personas por fuera para realizar el trabajo.
La mujer se rió, antes de sacar con rapidez un cuchillo oculto en sus muslos y se lanzó hacía Sakura quién seguía en su posición y apretó el gatillo; empero el arma estaba descargada «Un trampa» se dijo, mientras intentaba esquivar el mortal ataque. Su cuerpo se encontraba demasiado débil para moverse y salir de la cama. Sabía que la cercanía reducía el margen de error a nada y una estocada en el corazón era realmente fácil. La Haruno cruzó los brazos delante de su pecho, en un intentó de protegerse, una herida en las extremidades superiores era más simple de curar que una del corazón.
No obstante los minutos pasaron y el golpe nunca llegó, por el contrario, el olor de sangre se hacía más fuerte con cada minuto y el sonido de la puerta abriéndose con fuerza la sacaron del aturdimiento.
—Jūgo, Suigetsu. Quiero nombres. Tampoco la maten, necesito interrogarla personalmente antes de un juicio formal—ordenó Sasuke, arrojando el cuchillo a un lado, mientras se sacaba con la mano derecha el guante ensangrentado y miraba el corte transversal sobre la palma.
—Sí.—Fue la respuesta clara y concisa de ambos soldados, tomando a la mujer quién lucha contra ellos.
Ambos estuvieron en silencio mientra la intrusa era sacada del lugar. « La mercenaria ha hecho un buen movimiento», pensó Sasuke, ignorando el ardor punzante en su mano lastimada.
Nunca imaginó que había más de dos armas escondidas, y mucho menos creyó que era una suicida, lo que le llevó a actuar de forma ágil con respecto a sus reflejos dando el resultado de una mano herida. La única manera de detener el golpe que ya estaba a unos centímetros de su objetivo; sin embargo, ¿para que entrar a matar por una recompensa, si vas a salir muerta?...A no ser de que todo sea un simple montaje y Sakura este intentando proteger a una camarada y así tuviera una muerte rápida y no llena de agonía y días de incertidumbre como era habitual.
Giró un poco su cabeza para mirar fijamente a Sakura con sus orbes negros. El rostro de ella estaba marcado por la confusión, era una posibilidad de que primero, realmente no la conociera o segundo, que lo hiciera; pero la pregunta del ¿por qué querían matarla tan pronto? Rondaba en su mente.
—Ese es el sabor de la traición—murmuró Sasuke mirando la sangre correr libre.
—¿Perdón?
—Hace seis años, cuando decidiste darle la espalda a todo y a todos, es el mismo sentimiento que estás sintiendo ahora, ¿a qué sabe, Sakura?
—No me conoces, Uchiha. Y como dije, soy Haruno para ti.
Sasuke se rió antes de contestar:
—Te conozco mejor de lo que tu misma te conoces, Sakura; pero es algo que no discutiré contigo. —Recogió su guante dañado y salió del lugar, dejando a la Haruno en medio de un desastre.
Tenía que buscar a Karin para tratar su mano herida y después terminar unos pendientes antes de ir a su reunión con Mei.
Definitivamente la vida monótona que llevaba, había terminado.
Gracias por leer y seguir apoyando :D
